¡Atención!
Este one-shot contiene lemon.
Múnich, Alemania.
Hacía pocos minutos el partido por el pase para las finales del Mundial de Alemania había acabado, culminando con la victoria del equipo local por sobre el conjunto de Japón del talentoso Tsubasa Ozora.
Luego de un rato de amargura y algún que otro llanto desconsolado, las cámaras pudieron enfocar perfectamente la rabia que traía consigo el portero titular del equipo nipón, Genzo Wakabayashi, quien se encontraba conteniendo su pesar y golpeando el suelo con mucha frustración, pues creía que la última jugada, aquella que había acabado con el gol de Karl Heinz Schneider y en el tres a dos final, había sido su total culpa, pues entendía que no había podido leer bien los movimientos de sus mediocampistas y defensores y que por ello se había adelantado por demás, dándole al alemán la oportunidad de marcar levantando el balón con su cabeza por sobre el cuerpo del SGGK. Un movimiento y un error indigno para un portero de su calibre, según el propio Genzo.
-Fué un buen partido, Wakabayashi. No es necesario que te culpes de ese modo.- Le dijo Misaki, el más entero de todos los japoneses, al acercarse a él antes de dirigirse hacia la zona de vestuarios, en donde Tsubasa ya se encontraba, pues no había perdido tiempo en abandonar el campo luego del pitido final.
-No necesito palabras de consuelo, Misaki.- Le respondió, sin verlo. -Fué mi culpa que no hayamos podido llegar a la final ni obtener nuestro segundo título mundial.
-Debo admitir que Schneider ha mejorado mucho, así como también toda la Selección Alemana.- Comentó Taro, mirando al capitán del equipo ganador, que observaba a la distancia a su derrotado amigo. Sonrió un poco. -Los alemanes están celebrando y él aún permanece pendiente de ti. Son buenos amigos, ¿verdad?
Genzo miró con disimulo hacia donde Karl se encontraba y éste le frunció un poco el ceño. Volteó por completo hacia Schneider, tomó el orgullo que aún le quedaba intacto, se acomodó su gorra y se levantó, listo para ir hacia allí. Sabía lo que pasaba por la mente del rubio, y esa no era otra que la mirada de alguien a quien no le caía el gracia ver a su amigo de un modo tan patético.
-¿Ya has dejado de llorar?- Dijo Karl, viéndolo serio. -Me sorprende verte tan destrozado. Siempre fuiste un tipo tan entero.- Miró hacia la entrada del vestuario de Japón, en donde los últimos jugadores hacían su ingreso. -Lo que no me sorprende para nada es eso. Especialmente del primero que entró.
-Dime, ¿has visto a Lily? Tengo entendido que el trabajo la había retrasado y que había llegado para el segundo tiempo, pero no entiendo porqué no está aquí ahora.- Genzo optó por ignorar su comentario, por lo que Karl sonrió.
-Hazte el tonto cuando quieras. Respecto a Lily... quizás vió tu patética escena y decidió salir con alguien menos llorón.
-Yo no he llorado nada. Y creeme, tuve ganas, pero nada ganaría llorando.- Dijo, serio. Luego lo miró divertido. -Me sorprende que digas eso, considerando que te haces el duro pero eres un llorón de primera.
-Claro que no.- Bufó.
-Te recuerdo que mi novia frecuenta demasiado a la tuya.- Rió.
En ese momento, el portero sintió unos brazos aparecer por sus costados hasta rodearlo por detrás. Karl hizo una mueca de burla, haciéndolo sonrojar.
-¿Estás bien, Gen?
-Te tardaste.- Le dijo Karl a la recién llegada, con aires de mofa.
Ella, de camiseta de Japón con el dorsal de Wakabayashi, largo cabello castaño y aires latinos, mostró su cara justo detrás de la espalda del portero. Se la veía disgustada por el comentario, pero ello no borró la sonrisa burlona de Karl.
-Tuve problemas. Los tarados de seguridad no me dejaban ingresar. ¡Ni que fuera al primer partido del Allianz al que vengo!
-Quizás fué por eso mismo.- Dijo Schneider, para luego voltear y caminar hacia sus compañeros, que aún celebraban el triunfo. -Cuídalo, Lily.
-No es necesario que lo digas.- Respondió, en tono alto, viéndolo irse. -¡Ah, Karl! ¡Felicidades!- Dijo, pues aunque su novio había sido derrotado, era su amigo quien había salido victorioso. El rubio levantó el pulgar, sin siquiera voltear. La mexicana, con eso, se apartó, miró a Genzo y le sonrió con pena. -Lamento lo que pasó, pero... me alegra que no hayas tardado mucho en recomponerte. Ya habrá otra oportunidad.
-Lo sé, pero no puedo dejar de sentirme culpable por ello.- Miró hacia el vestuario japonés. -No quiero ni siquiera entrar ahí. No puedo verlos a la cara luego de mi error.- El semblante decaído del portero regresó.
-¿Es chiste? ¡Si fué Misugi quien perdió el balón! ¡Aoi y Soda se chocaron entre sí buscando parar a Karl! Y ni hablemos del tarado de Tsubasa Ozora...- Soltó un suspiro molesto. -Todos ellos dejaron a Karl en una posición muy favorable y a ti mal posicionado. ¿Creías que él iba a tener consideración contigo solo porque son amigos?
Ante eso, Genzo sonrió de lado. Lo que Schneider había iniciado, lo había dejado en manos de quien mejor podría hacerlo, que era levantarle los ánimos luego de tal fatídica tarde.
-Supongo que no haré nada con lamentarme. Deberé enfocarme en lo que se viene.- Se acomodó su gorra, intentando que las culpas que aún lo carcomían lo afecten. -Dime, doctora... ¿tienes planes para hoy? No me apetece ir a ducharme y regresar al hotel con ellos.
-¿Y tú? ¿Tienes planes?- Preguntó ella, con una sonrisa traviesa.
-Quizás.- Sonrió. -Aprovechando que estamos cerca, iré a darme un baño mientras tú pides algo de comida.
-Suena bien.- Accedió ella, retirándose del campo junto con él.
Antes de irse, Genzo dió aviso a sus directivos, quienes no tuvieron problema alguno en su desición, aunque uno que otro compañero nipón se haya mostrado en desagrado por tal.
Un buen rato después, Wakabayashi se encontraba recostado en su cómoda cama, ansioso, esperando por la sorpresa que Lily, según le había mencionado, tenía para él. Luego de una breve (que según él fué eterna) espera, la mexicana salió lentamente reluciendo un vestido corto, bastante sexy, color blanco y con algunas palabras impresas en él. Genzo enarcó una ceja al verla.
-¿Acaso estás burlándote?- Le dijo, sonando un poco molesto y divertido a la vez, pues la frase impresa no era otra que "felicidades por pasar a la final".
Abochornada, la joven se sonrojó con furia y rió, tapándose.
-¡Juro que lo había olvidado!- Limpió una lágrima de la risa, mientras que él la veía ya con aires de buen humor. -Aunque... ésta no era precisamente la sorpresa que tenía para ti.- Cambió su voz a una más dulce y seductora.
-Espero que la sorpresa sea mejor que esto, doctora.- Sonrió divertido. -Levantándome el ánimo eres excelente médica.
Luego de sus palabras, la chica se levantó el vestido, dejando ver un lindo conjunto de encaje blanco que hacían juego con los portaligas con los que había salido del baño, los cuales Genzo había ignorado por prestar atención al vestido. Él la miró de forma lasciva e inmediatamente, su entrepierna respondió.
-Soy todo tuyo.- Le dijo, levantando ambos brazos para recibirla.
Ella se recostó con cuidado sobre él, sintiendo cómo las manos del portero se reposaban una en su espalda y otra en su glúteo, comenzando a darle pequeños besos en su cuello.
-Creí que esto te gustaría, ya que vendrías agotado del partido y necesitarías que fuera yo quien hoy te conscienta.- Le susurró, pausando por un momento sus besos. Rápidamente pudo notar cómo el miembro de Genzo se endureció y sonrió satisfecha por ello.
-Al menos en la primera.- Dijo él, en un suspiro, disfrutando de cómo las manos de la joven paseaban por su torso ya desnudo. -La segunda, no me importará estar cansado, lesionado o cuadripléjico.
-No bromees así. Sabes que no me gusta y ya demasiado me has hecho renegar con esos asuntos.- Lo regañó, mirándolo a los ojos para luego besarlo intensamente.
-Lo sé.- Habló, en pleno beso. -Te ves hermosa con esto, Yuri, pero por lo poco que durará...- Con bastante facilidad, liberó los senos de ella del sostén y la levantó, para observarlos un poco. La miró a ella y movió la entrepierna, causando que ella re remueva sobre él, buscando sentirlo aún más. -Veo que estás igual de ansiosa que yo.
-¿Solo vas a verme?- Se quejó ella, con voz suave.
Al oírla, Genzo se levantó un poco y sentándose, comenzó a probar sus senos con su lengua y a chupar sus pezones erectos, cosa que hizo que la chica soltara un gemido suave. A la vez, él tomó la cintura de la mexicana y comenzó a moverla, buscando frotarla contra su erección. Tal movimiento pareciera que fascinó a Lily.
-Oh, Gen... estás... tan duro...- Susurró ella, en su boca.
-Y tú estás deliciosa...- Dijo él, al tiempo en que tomaba un pezón entre sus labios.
-Seguro tú también lo estás...- Jadeó Lily, mirándolo con cara de desespero, dando un saltito hacia atrás. Se recostó allí, quedando sobre el boxer bien marcado del futbolista, el cual no tardó en retirar de su cuerpo. Sonrió gustosa al ver cómo su erección saltó de su escondite y no tardó ni un segundo en pasarle la lengua por todo el largo, robarle un gemido a Genzo. -Estás muy sensibilizado, Gen. ¿Qué es lo que pasa hoy?- Sonrió juguetona, mientras que paseaba su lengua en los testículos del hombre y disfrutaba de la vista, pues podía ver perfectamente cómo Wakabayashi se esforzaba por no soltar aquellos gemidos que buscaba guardar en su garganta. Al dejar esa zona y proceder a chupar todo el tronco cual paleta, la cosa se le dificultó al portero, quien comenzó a acariciarle el cabello y a mirar de vez en cuando, cuando el placer que estaba recibiendo se lo permitía. Fué entonces que Lily comenzó a chupar el glande y Genzo soltó un jadeo ruidoso, removiéndose.
El portero podía sentir perfectamente cómo los labios de su novia lo masturbaban y la lengua le masajeaba el glande, lo cual le daba grandes espasmos casi incontrolables. Comenzó a jadear y a gemir más fuerte, también a removerse, sintiendo que en cualquier momento estallaría dentro de su boca. Sin mediar palabra alguna la apartó de él, le retiró con brusquedad la parte que quedaba de su conjunto de encaje y la sentó sobre él, sobre su miembro erecto, el cual estaba moviéndose como loco. Mirándola con desespero, la tomó del cuello y la besó muy intensamente, ahogando el gemido ruidoso que Lily soltó al penetrarla sin aviso y muy duro, comenzando a moverla a su gusto. Por fortuna, ella ya se encontraba tan mojada que la penetración fluyó sin nada más que puro placer.
Lily lo rodeó con sus brazos y comenzó a gemir y a soltar palabras en castellano que Genzo ya conocía, y las cuales le levantaban la líbido por los cielos. Genzo la apartó un poco, tomándose un momento para observarla. Tal posición fascinaba al japonés, pues podía ver en primer plano cómo su novia lo recibía. También pudo descubrir el clítoris de la chica, el cual estaba afectado ya por el roce de la posición anterior. Procedió a frotarlo con su propio dedo mientras que continuaba penetrándola, robándole gemidos y jadeos cada vez más ahogados. Todo indicaba que, luego de ese movimiento, poco había tardado la mexicana para llegar a su clímax.
Al verla eyacular y sentir un intenso y delicioso calor en su pene, Genzo tampoco pudo continuar resistiéndose más. A ese punto él ya se encontraba casi penetrándola con las piernas de ella en sus hombros, por lo que, al comenzar a sentir los espasmos de la eyaculación, sacó su miembro viril de inmediato soltándose sobre el vientre y un poco sobre los senos de Lily. Al terminar ambos, quedaron recostados, uno encima de la otra, buscando recuperar aire y estabilidad luego de tales sensaciones.
-Eso fué... intenso.- Suspiró ella, removiéndose un poco bajo él. -Estás... un poco pesado.
Él rió por lo bajo, recostándose a su lado.
-Fué una genial manera de finalizar este desastroso día.- Le sonrió él, cansado.
Lily lo miró y rió, pues le causó gracia cómo habían olvidado de quitarle la gorra, la cual estaba bastante torcida mostrando un poco de los pelos alborotados del japonés. Al fin, lo hizo.
-Con razón no se te cae en el campo de juego.- Dijo, observándola. -Y también explica el porqué de algún que otro problema cerebral.- Rió. -La usas demasiado ajustada.
Genzo solo sonrió, tomó la gorra y la aventó hacia un lado de la habitación, trayéndola hacia sí para descansar unos momentos luego de tal placentera sesión.
