Hoy me desperté con dolor de cabeza, era temprano. Quise volver a mis sueños, pero el pulsante dolor me lo impidió, que molestia. Mis pupilas se quedaron fijas al blancuzco techo. De nuevo ese fastidioso rayo solar interrumpió mi viaje a lo profundo de mi conciencia, carajo, siempre olvido acomodar bien la cortina.

Me levante y me duche, muy rápido. A penas serían las 6.00 a.m. y ya estaba listo, por mi mente apareció una cafetería. Hace un tiempo no me paro por ahí. Decidí no tomar el bus e irme caminando al colegio, no sin antes pasar por ese lugar, solo para verlo, nada más. Baje y para mi sorpresa mi madre ya estaba despierta y con un luminoso brillo.

-Hijo ¿Hoy saldrás más temprano?-Preguntó mientras acomodaba unos platos de cerámica.

-Así es.

-¿Quieres que te prepare el desayuno?

-Si quieres. –Me miró y sonrió.

Mientras desayunaba en televisor informaba sobre una tormenta que se acercaría a colorado. Con una probabilidad que tocara tierra en South Park. Ahora que recuerdo, esta misma cadena local informo sobre la desaparición de Tweek. De hecho, en este momento deben estar buscándolo por mar y tierra. Maldita tormenta.

-No te atrevas a interponerte en la búsqueda de Tweek.

-¿Dijiste algo hijo?

-No, nada. –Me levante de la mesa- Termine.-Estaba a punto de marcharme, pero el grito de mi madre me alarmó.

-¿A dónde crees que vas? ¡Lava tu plato! ¿Qué te he dicho? ¡Pensé que ya había quedado claro Craig!

Lo sabía, era una regla. Cada quien a lavar sus platos después de terminar, pero, últimamente mi madre lo hacía por mí. Lo que hizo que la costumbre se fuera un poco. Realice la orden, después Salí con rapidez de casa.

Me extraño el carente comportar de mi madre. No quiero que me mime, ni mucho menos que me trate con lastima o pena, solo, era tan amable. Es como si… Cambio su forma de tratarme.


Como lo esperaba. Puerta cerrada con gruesas cadenas y un gran candado grisáceo. Las ventanas con polvo, no sabía que podría acumularse tal cantidad en un mes, un gran de letrero pintado a mano con la palabra "Cerrado". La cafetería Tweak estaba descuidada y con resalto de soledad. Obvio, ¿Cómo podrían trabajar sin ver al rubio atendiendo mesas y pasando pedidos?

-Tweek…-Que melancolía. Recuerdo cuando llegamos de la escuela, era un caos, pero tú lo arreglaste enseguida. Gracias a este trabajo, tu miedo y desconfianza hacia las personas fue disminuyendo. Hasta el punto donde tu vergüenza desapareció y expresarte con libertad. Me dijiste que yo te di confianza, tal vez ayude un poco, pero realmente fuiste tú quien lo hizo posible. Te hiciste fuerte, creíste en ti mismo.

-¿C-Craig?-Sobresalte al escuchar la voz tras de mí. Voltee hacia ella. Era el señor Tweak.

-Señor Tweak.

-¡Pero si es Craig!-Hablo con su tono habitual, como el locutor de radio o una voz de un comercial a televisión abierta.- ¿Cómo has estado hijo de los Tucker?

-Yo… No puedo creerlo. ¿En verdad me lo ha preguntado?

-Supongo que bien.

-Oh, ¿Supones?- Sus ojos me inspeccionaron de pies a cabeza.-Noto tu voz muy apagada y un rostro decaído. ¿Sucede algo Craig?

No entiendo. Estoy confundido. El sr. Tweak está insólito. Ya, ya no parece afectarle. Con mi madre paso igual… ¿Acaso yo, yo soy el único que aún no lo ha superado? Es imposible, ¡Es su hijo! Un mes…No, no puede ser. No mencionare a Tweek.

-Señor Tweak, ¿Está usted bien?...-Tengo que salir de esta duda.

-¿Eh? ¿Si estoy bien? Claro que lo es-Corto sus palabras súbitamente. Guardo silencio.

-¿S-señor Tweak?

Apretó sus labios. Su cuerpo comenzó a temblar, su semblante se tornó pálido. Tenía una mirada a la nada.

-L-lo s-siento Craig.-Camino pasándome de largo. Pareciese que no tenía destino. Que caminaría hasta donde sus pies podrían. Temí, el no volver a verlo.

Seguí con mi camino, sin apartar lo sucedido hace unos minutos. Pensé en algo bastante cruel. El sr Tweak había perdido la cabeza, la razón. Borro de su memoria su realidad. El ser humano es capaz de eliminar todo aquello que lo hace infeliz y lamentable, amnesia psicógena, pero al parecer, lo averié.


Llegue al aula, no había nadie. Solo unas cuantas mochilas en sus respectivos lugares, parecen ser de las chicas, ellas siempre llegan temprano. Oh, también se encuentra Butters, solitario, sin nadie a su alrededor. Deje caer mi mochila junto con mi soñoliento cuerpo, mi tiempo sin dormir cobraba efecto. Cruce mis brazos en mi escritorio, me recargue sobre ellos, escuche el sonido de la madera rasgándose contra el suelo, acompañado de pasos. Cuando menos lo pensé, Butters estaba al lado mío.

-Oh, Craig, sí que llagaste temprano hoy.-Dijo mientas sonreía.

-Ajá.

El abrió su boca, pero no dejó salir sus palabras. Estaba buscándolas.

-¿P-porque llegaste temprano?-Frotó sus nudillos-¿Harás una tarea en equipo o algo parecido?

-No. No trato de ser cortante con él. No es que no me agrade, pero en este momento mis parpados quieren cerrarse.

La puerta se abrió rápidamente.

-¡Oh! Craig, sí que madrugaste hoy-Era Wendy buscando algo entre sus libros dentro de la bolsa purpura. Lo encontró.

Levante mi cara eh hice mi seña, ella solo sonrió y salió del salón. Desvié mi mirada hacia Butters, a decir verdad, no lo mire cuando me hablo hace unos segundos. Su rostro, no parecía él, tenía ojeras muy marcadas, su piel pálida, su cabello rubio despeinado. Sonreía mientras frotaba sus nudillos.

No creo, no creo que el este sonriendo en su interior. En este momento podría comenzar un apocalipsis zombie y el seria el paciente cero. Nos mirábamos mutuamente.

-Ah…-Se incomodó.- ¿Entendiste la tarea de cálculo?

-¿Tenemos que entregarla hoy?

-Si.

-Nah, solo quiero dormir-Volví a mi posición de antes.-Si llega el profesor y no estoy despierto, tírame el borrador a la cabeza ¿Cuánto contigo?-Cerré mis ojos. Escuche su "Si" seguido con una tierna risa.

No soy el único que la está pasando mal.

Dormí por unos cuantos minutos. Al despertar, el salón ya estaba lleno. Clyde y Token hablaban con sus parejas. Kyle, Stan y Cartman discutían por… No me interesa. Me pareció extraño que Kenneth no se presentara hoy, como no lo hizo en toda la semana pasada.

Sonó la campana, todos a sus lugares, comenzarían las fastidiosas clases.


Por fin el receso. Aun mis parpados luchan por juntarse, las clases los ayudaron, malditas. Los chicos me invitaron a tomar algo al primer piso, me negué.

-¡Te apuesto 10 dólares que eso no es así, Cartman!

-¿10 dólares? Que avaricioso judío.

Kyle bufo.

-¡Al carajo Cartman! ¿Quieres comprobarlo?-Stan se interpuso. Esos dos deberían gritar lo mucho que se aman. Hablo de Kyle y Stan. Son tan obvios, pero habría un gran problema, Eric no dejaría que le roben a su pelirrojo favorito.

-¡Bien! –Eric salió.

-Vamos Stan. Vam-Sus palabras se detuvieron. Kyle miro el escritorio vacío a mi derecha. El escritorio de Mccormick. Su mirada, era similar a la mía cuando contemplo el escritorio frente mío, el de mi Tweek. Sigue siendo de él. Al estar vacío, es símbolo que aún lo esperamos, aun perseveramos.

Broflovski salió, detrás del pelinegro, Marsh.

Esto es, es muy extraño. ¿Olvido que Kenny no vino hoy?

En fin, no despegue mi visión frente mío, imagine su espalda. Sus cabellos rubios rosando sus hombros, como él a veces me miraba por encima de estos, para saber si estaba prestando atención a la pizarra o simplemente para mirarme. Mi imagen fue interrumpida, como una esponja fue absorbida. Clyde se sentó en su silla (La de Tweek) Tenia su celular en la mano. Mostrando un video.

-¡¿Ya lo viste Craig?! ¡Es el tráiler de "Dark City"! ¡Tenemos que ir a verla! ¡Todos!

Sonreía alegremente. Animado, mientras yo… ¡Me consumía en ira! Mi pecho ardió, quemaba, sentía rabia. Mi cuerpo fue manejado por mis sentimientos. ¡Mierda! Realmente estoy furioso. Quiero, quiero golpear a Clyde, quitarse su ridícula sonrisa.

Me levante rápidamente y tome su cuello. Su celular cayó al suelo. Mis manos temblaban ¿Por qué le hago esto a mi amigo?

-Donovan, ¡hijo de puta! ¿Por qué lo insulto?

-M-mierda Craig, ¿Q-que te suce-cede?-Hablo apenas pudo, cerraba sus ojos con fuerza. Escuche mi nombre por parte de Butters, no podía reaccionar, mis impulsos controlaban las yemas de los dedos, donde se acumulaba mi enojo hacía en asustado castaño.

-¡Craig Tucker! –Token apareció entre los mirones que, solo eran mirones, no ayudaron en nada.

Mi enojo se convertía en culpa. Quería sacarlo todo en ese momento.

Me sentí traicionado.

Retire mis manos, estas temblaban más. El castaño cayó al suelo, soltando un quejido.

-¿Qué demonios te pasa?-Tocio mientras se sobaba el cuello. Su mirada, no, la de todos, perforó hasta mis huesos. Me deje llevar, lastime a mi amigo, pero…

-¡¿Tú en que pensabas?! ¿Porque? ¿Por qué te sentaste ahí Clyde?

-¿Sentarme? ¿De qué carajo hablas?-Aun tocia.

¿De qué hablo? ¿Nadie lo sabe? ¿Nadie me da la razón? ¿Qué les sucede? ¿Qué me ocurre a mí?

Bajo todas las miradas juzgadoras, en verdad, nadie me entendió. No dije nada más. Nadie dijo nada más. Solo se escuchaba el soundtrack del tráiler. Ya había golpeado a otras personas, por proteger algo o defenderme. Pero jamás a un amigo, no a Clyde.

-No puedo estar aquí.-Sin pensarlo Salí del lugar. Recorrí con rapidez los pasillos, con agilidad baje las escaleras. Vi la salida y me apresuré aún más, huí como cobarde.


Ahora camino por la agitada cuidad. En sus calles las personas van de un lado a otro, tan oscilantes. Estoy abrigado envuelto en desconcierto. Miro a mí alrededor, nadie entiende, mi madre, el sr Tweak, Clyde, Token, todos, no entienden. ¿O soy yo quien es débil y se niega a dar un paso más? ¿Soy yo el que no entiende que ya debe darse por vencido? No quiero entender. No quiero rendirme. Es como si todos…Ya lo hubiesen olvidado. Ahora me toca a mí.

¿Tengo que olvidar a Tweek?

En mi pesar, mientras caminaba, paso a paso, mi ser desprendiéndose de mí piel, tratando de comprender, buscando respuestas, a quien engaño, no he buscado ninguna. Sí, tengo que suprimir mi lado egoísta, conformista, el que no busca solución, quien no sale de su absurdo mundo, quien es frágil, quien decae sin él-Tweek- ¡Despójate de él, Craig!

Azoré por un bulto naranja entre cajas desgastadas y basura podrida, a la entrada de un desaseado callejón.

Ese es…

-¿Kenny?

El chico, quien estaba aferrándose sus piernas contra su rostro, se exalto al escucharme. Distinguí sus ojos hinchados, su melena descuidada y ropa sucia.

-¿Craig?-Preguntó con una voz diminuta. Como un niño acabándose de despertar.

No conteste. Se levantó de un golpe. Con sus azules ojos palpitantes atrajo mi atención.

-¡¿PUEDES VERME?!-Gritó ajetreado.

-¿Qué si puedo verte? ¿Qué demonios te pasa McCormick?

Sutilmente coloco su mano derecha en mi pecho.

-Hasta puedo tocarte…-Dijo.-C-Craig- Lagrimeo y agachó su cabeza.

Sentí sus ligeros temblores en su mano sobre mi pecho. Al igual, los reflejaba en sus caídos hombros.

"¿Puedes verme?" "Hasta puedo tocarte"