Sentimientos arramblados de la mirada celeste. Despreciando su ser y forma. Renegándose en su interior, repudiándose a sí mismo.
-Me odio.
Que tan inútil fue; es. Ahora no podía vestirse como aquel superhéroe de niño. Ya no bastaba con ponerse una capucha de color añil y pelear al nombre de la justica, dispuesto a defender sus palabras y principios, aquello que creía importante, no lo correcto. Leopold lo era, guardaba un gran espacio en la devoción del antiguo Mysterion.
¿Quién más ocupa una parte…?
Alzó la voz en un grito llamando al nombre de Tucker. Mirando hacía la puerta esperando que se abriera. Una puerta abierta, un poco de aliento recuperado. A punto de entrar fue interceptado por una chica, con coletas rubias. Kenneth bajo el marco de la puerta se detuvo, observándola. El contorno de… ¿Una niña? ¿Cabello castaño y risueña sonrisa? ¿Quién es? Pensar le provocaba dolor de cabeza.
-¿A dónde vas?-Entrecerró los ojos.
-¿Mamá no te aviso? Hoy vendrá Karen para hacer una tarea.
Craig ojeó al rubio, que no tuvo reacción al mencionado nombre.
-¿Tan tarde?
-Se quedara a dormir. Así que muévete-Le dio un empujoncito a su hermano mayor, él último la miro salir.
-¿Escuchaste?-El realce característico de la mirada de Kenny había desaparecido. El chico no tardó en darse cuenta.
-¿Eh…? o si, ¿irá a buscar a alguien? Por Dios Craig, ¿Cómo la dejas salir sola?
-Aún hay sol exagerado. Además, ese no es el punto.
Tiene razón, ese no era el punto al que el pelinegro quería llegar. Al nombrar a Karen no hubo una señal desde el rubio. Ella, quien era la luz por la cual Kenneth se despertaba todas las mañanas, llevándola a la escuela y despidiéndose que un fuerte abrazo de hermanos. El motivo de su fuerza.
-Vamos, ve tras ella.
-Meh.
-¡Nade de meh!-Tomó su muñeca sin presión. Craig sin oposición fue arrastrado por las manos de Kenny, apenas alcanzó a cerrar la entrada.
En los últimos días ambas vidas se invirtieron en un guion de una trágica obra de misterio. Similares, lazos entrelazados que terminaban con una sencilla y complicada pregunta "¿Qué está pasando?"
Craig miraba la espalda del chico decaído de suéter naranja y cabello rubio quien rechazaba la desdicha del cruel destino. Oponiéndose, le gritaba "¡NO!" Construyendo una barrera de protección. Se hacia el fuerte en el exterior, pero ¿el interior?
-No ocultes todo con una sonrisa, siempre te funciona y eso asusta.
Internamente había caído, en su mirada se plasmaba. Colgando en la cuerda floja y sin aliento. Un pequeño fallo más y… la barrera se derrumbará.
-Él es mucho más fuerte que yo.
Ruby seguía su camino, sin mirar atrás. Llego al parque, donde esperaba la tierna Karen, sonriente y desprendiendo el aura afable.
Ambas se dieron un fuerte abrazo. Regresaron, Ruby se pasmo al ver a su hermano ahí, parado al otro lado de la calle. Bufó.
Pasaron de largo. Ruby con un gesto de puchero y Karen con un tono rojizo en sus mejillas.
El viento dejado atrás por los pasos de Karen enredó el estómago de Kenneth. La silueta apareció de nuevo, está vez fue tomando forma, más y más. Hasta crear a una niña castaña y ojos marrón, que desde sus labios desprendía la palabra "hermano". Su hermana. ¡Esa chica que pasó al lado de él era su hermana! Contra su voluntad sus recuerdos de ella fueron arrancados.
Cayó bajo, ¡se olvidó de su propia hermana! Los sentimientos acumulados por Butters y Karen lo asfixiaban. Ya, ya no podía. El vaso de fuerza se destrozó. La barrera se partió en bloques cayendo uno tras otro, dejando paso libre a la aflicción, pena, tormento, furor y su propia sentencia.
Con sus brazos se abrazó a sí mismo, bajó la mirada. Mordió de nuevo su labio abriendo la herida de hace unas horas, sangro.
Craig avanzó. Kenny trató de seguir el paso pero sus piernas se tambaleaban. Tucker lo escuchó lagrimear entre susurros llenos de apatía a hacía su persona. Las lágrimas dejaban rastro de la caminata sobre el concreto.
-Él es más fuerte que yo.
Kenny con la soga en cuello.
-¿Por qué no puedo simplemente abandonar todo?
-Él es más fuerte que yo.-Con cada pisada que daba dejaba cada vez más atrás a McCormick.
-¿Morir? Es como si ya estuviese muerto. ¿Para qué sigo? ¿Para qué continuo? ¿Lo merezco? No soy nada y nadie sin mis recuerdos.
-¡Él es más fuerte que yo!-Un paso.
-¡Ya no puedo! ¡Quiero dejar de sentir esto! Me trasparento, se olvidan de mí. Se alejan, mis personas queridas ya no me recuerdan. Mi esencia en su vida desaparece.
-¡Él es más fuerte que yo!- paso.
-Desaparezco… ¿Desaparecer? Suena bien.-paso.
-¡Es fuerte!-Paso.
-¿Ahora tengo que decir game over? Me…
-¡Es fuerte!-Paso.
-Rind-
¡KENNY!-Se detuvo y lo miró por encima del hombro.
- ¡Apúrate carajo! Se hace tarde.-Desvió su mirada hacia el frente-Camina… Ken…
-¿Por qué haces esto Craig…? Yo…-Apretó los puños.-Te tengo a ti ¿No es así?
Ya en la habitación con el sol a punto de decir adiós a este día tan desordenado, ambos chicos comían silencio.
-Shif, snif.
-¿Quieres pañuelos?
El rubio asintió.
Craig se levantó de la cama. Busco entre su escritorio, sin querer tirando un par de útiles al suelo; encontró la caja de pañuelos. La tomo y se la ofreció al chico sentado en la silla giratoria frente al computador.
Secaba sus lágrimas y limpiaba sus mocos, ya le valía si el chico del equipo rival lo escuchase, ya había pasado ese límite. Levantó su mirada, para luego dejarla caer sobre la caja de múltiplos colores.
-Craig… ¿Qué está pasando?-Era la única pregunta que podía formular. Sabía que el otro no tendría una respuesta pero, ¿A quién más podría preguntarle? ¿Quién más podía escucharlo? Era un fantasma. Craig despegó su mirada, se vio a sí mismo en el espejo. También miró como Kenny se reflejaba, reflejo que sólo él podía ver.
-No lo entiendo.
-No tengo recuerdos. ¡No recordaba a mi propia hermana! Me voy perdiendo, me perderé y no sabré como volver.
-Kenny…Te diré lo que creo. Por lo que veo, a ti ni a Tweek los recuerdan-Kenneth encogió los hombros, pegándose a la silla.-Tus recuerdos desaparecen, unos más que otros, al igual que con Tweek. Por algo puedo verte y por algo también lo recuerdo.
-Perdón… te mentí. Sé quién es, pero no lo recuerdo, su voz ni rostro. Lo siento… ¡Pero no quiero olvidar! Y tú tampoco.
-No lo hare, jamás olvidare a Tweek.
Kenny sonrió. Arqueó la ceja por un momento, al instante la cambio por un puchero.
-Por cierto, Karen se sonrojó al verte.-Se levantó de un golpe dejando caer la caja al piso. Coloco su cuerpo frente al chico
- ¿A qué se debe eso, Fucker?
-Pff, ¿Eso? estamos a mano, ya habíamos hablado sobre el asunto de nuestras hermanas pequeñas.
-¿A si?
-Karen se siente atraída por mí y Ruby por ti.
-Oh… ¡¿Ruby?! Woah, que linda, tiene buen gusto.-Bajo la mirada- No lo recuerdo ¿Cómo es posible que no recuerde tal cosa? Que despreciable…
-Deberías. Cuando te lo mencione sé que pensaste en algo obsceno y te golpeé en la cara.
-¿Yo con Ruby? Pensándolo bien-Él pelinegro lo fulminó con esos ojos que son inexpresivos, pero cuando quieren comunicarte el mensaje lo hacen excelente. Esta vez fue "Ni lo pienses o te asesino"
-Ohohoh, ya. Espera… ¿¡Como carajos Karen se enamoró de ti?! ¿Qué le pasa por la cabeza? Supuse que nomás el rarito de Tweek se fijaría en alguien tan frio, con una personalidad tan apática y sin mencionar esa mirada.
-Exactamente eso me respondiste. Sigues igual de estúpido.
-Seguir igual. Nada es igual…
-Kenny-El pelinegro extendió su mano hacia el rubio-Este es el trato, tú me ayudas en todo lo que sea posible con el asunto de Tweek -Palabras firmes y claras. Sin titubear- Y yo te ayudo a saber sobre ti. Haré que no te olvides de tus recuerdos. Te diré que fue lo que viviste, que fue lo que dijiste, como reaccionaste. Todo lo que este a mi alcance, te ayudare. Sólo préstame tu apoyo para encontrarlo.
Las pupilas del ojiazul se dilataron. Que palabras, justo lo que él quería escuchar, lo que quería creer. Todo esto tiene un porqué y una solución. No está solo.
-Fucker…-Rebosó una sonrisa con un sonrojo-¡Obviamente que acepto!-Extendió su mano hacia la otra que esperaba abierta y con ilusión. Las estrecharon.
Bajo ese atardecer, los últimos rayos de sol colándose por la venta descubierta, con las cortinas negras a los extremos. Esos rayos fueron testigos del pacto, quedo marcado en sus sombras en la habitación del desahogo. El muro entre ambos se hundió, dejando los sentimientos de los dos chicos tocar el corazón del otro. Entendiendo y con confianza depositar su carga en los hombros del amigo. Ayuda, amistad, compañeros, ambos como marionetas del destino.
En la oscuridad de la noche, con una sola fuente de luz, la luna que entraba por la mencionada ventana, Craig pensaba que era tiempo de bajar las cortinas y acomodarlas, para que ese molesto rayo mañanero no fuese el primero en decirle los buenos días.
-Guh, ¿No tienes otra colcha? Siento como si me estuviera lastimando la espalda. Si estuviera el "Kenny normal" me lastimaría.-Habló desde el suelo donde colocó una colchoneta.
-Ah, había olvidado que eres delicada Lady McCormick.
-¡AAAHH! ¡Cállate! –Escondió su apenado rostro bajo la sabana.- ¿Por qué este recuerdo no se va? Seria lo mejor.
El ojos de turquesa torció sus labios en una burlesca sonrisa.
-Está en el closet, busca una, ¿O quieres que la busque yo y le tienda su cama como es debido princesa Kenny?
-No es gracioso-Como le apenaban el hecho que le recordaran que cuando era niño fingía ser una princesa, como Cartman no lo dejo traicionó a su bando.-Duh, vete a lavar la ropa mejor Craig. –Se levantó en busca de otro refuerzo para su tenderete.
-¿Lavar ropa?
-Sí, para que seas taaaaan feliz-Trató de imitar su voz.
-¿Cómo sabes sobre eso?
-Clyde me lo dijo.
-Hijo de puta.
-…
-…
-¡¿Y cómo mierda lo sabe Clyde?!
-Al parecer Thomas se lo dijo.
-Hijo de puta.
Mientras buscaba, Kenny vio una jaula vacía. Con un trastecito pequeño descuidado y una rueda de ejercicio.
-¿Esto le pertenecía a Stripe?
Por fin encontró lo que buscaba. Extendió la cobija azul y acostó su cuerpo dejando escapar un suspiro.
-Craig ¿Y Stripe?-No quería tocar una fibra sensible a su ahora ya amigo, ni mucho menos hacerlo recordar un mal momento, pero la situación lo requería.
Él otro chico tomó su tiempo para responder.
-Cuando entre en depresión lo descuide y por consecuencia murió.
-Oh, lo siento mucho.
-No importa, ahora duerme.
-Buenas noches…-Bostezó y cayó en sueño.
El de arriba murmuró sus buenas noches después de cerrar sus ojos.
-Tweek no está, todos lo olvidan. ¿Llegara un punto donde yo también me olvide de él por más que luche? Es lo que más temo. Perder todos mis recuerdos, seguir con una vida normal sin él a mi lado y yo sin ni siquiera notarlo. No, prefiero jamás olvidar. ¡No lo permitiré! Lo amo y haría cualquier cosa; Haré cualquier cosa por traerlo de vuelta.
Abrió sus ojos, acomodó su cuerpo en la cama, tenía sus pies descubiertos. Habían pasado minutos y él chico no podía dormir. Había insomnio tal y como predijo. ¿Cómo Kenny puede dormir tan tranquilo? No, Kenny se guardaba todo, reía en situaciones difíciles, era quien alegraba el corazón de Stan, Kyle hasta el de Cartman cuando uno de estos discutían. Token, Clyde y Tweek decían que él era una buena medicina. Sin hablar de Butters, sus sentimientos van mucho más allá.
Craig tomó su celular, leería de nuevo la última conversación que tuvo con su cafeíno novio.
Tweekers-Mensajes-Abrir-
Como… ¡¿Cómo es esto posible?!
¡¿Como?! Pegó un brusco brinco recostándose sobre la cama.
-¡¿Qué es esto?!-Gritó sin importar la noche y el sueño de los demás. Kenneth se abrió los ojos con susto.
-¿Q-que pasa?-Lo miró desde abajo. Perplejo, aquel chico estaba como una estatua, pálida y sin respirar, mirando su celular en mano, con sus ojos abiertos como platos.
-Em… ¿Craig?
El nombrado giró su cabeza lentamente…Le mostró su celular a Kenny. Esté se movía por los temblores que lo sostenían, frías manos, sin sangre.
El rubio entrecerró los ojos, la luz lo encandilo.
-No puedo leer con claridad ¿Qué dice?
-Mi-mi última-Tragó saliva. -Mi última conversación con Tweek c-cambio.
-… ¿Eh?
-….
