¡Hola~!

No estoy muerta, casi, parezco un zombie, pero aun estoy con vida. ARRGGH, por fin puedo actualizar, les prometo (espero poder cumplirlo) que ya no los dejaré tanto tiempo sin una actualización. Por Dios, un mes, me siento culpable, bueno, en fin, los dejo leer~


Él chico de cabellos azabaches despertó por el rayo de sol que atravesó sus párpados adormilados.

Como ya era costumbre, sus primeros pensamientos en la mañana era su trágico vivir, el infierno por el cual pasaba, el no saber dónde está Tweek. No dejaba que sus heridas sanaran. No lo permitiría.

Repitió en su cabeza las palabras de su madre "¿Qué bien te hará estar encerrado por dos semanas en tu habitación? Sal, no te quedes sin hacer nada, ¿Quieres respuestas? Búscalas"

Decidido; Hoy se levantará de su cama y saldrá de su habitación llena de brisas de llantos y gritos rodando por sus almohadas.

Tomó una ducha, el agua tibia resbalaba por su espalda, el jabón le causo una irritación, chasqueo la lengua sin pesarlo. En su antebrazo derecho había cuatro pequeñas marcas de heridas, de un menor tamaño pero profundas. Eran como marcas de uñas encajadas con agresividad.

Desayuno rápidamente dejando el plato medio lleno, ya que perdió tiempo en la ducha preguntándose cómo es que llegaron esas marcas ahí. Salió de casa y tomó camino hacia su escuela.

En cuanto abrió la puerta del salón se encontró bajo la mirada de todos. Guardaron silencio… hasta que él castaño corrió con brazos abiertos que rodearon a Craig en un segundo.

-¡Craig!-No podía disimular su felicidad que se desbordaba en cada pulso.- ¡Craaig!-Volvió a repetir.

-Clyde, me estas apretando.

-Ah… Lo siento-No retiró su contacto físico.

-¿No se supone que es aquí donde me sueltas?

-Sí, pero no quiero ser cliché.

-Pff, ¿Cliché dices?

-Buenos días Craig.-El afroamericano se acercó a ellos con una sonrisa.

-Buen-

No acabo de desear buenos días cuando ya estaba rodeado de sus compañeros, que sin maldad alguna lo recibieron de la forma más cómoda y cálidamente, agregando la distancia, excepto Donovan.

Butters terminó el problema de álgebra escrito en el pintaron. Al regresar a su asiento no despegó su azul mirada al pupitre vació al lado de Craig; el de Kenny.

Craig se preguntó por la ausencia del otro rubio. La pregunta hecha por sí mismo le revolvió las tripas, de alguna manera, lo hizo sentir pésimo. Curveó su espalda y tocio un poco, interrumpiendo la explicación del profesor.

-Tucker, ¿Se encuentra bien?

Respondió ladeando la cabeza de un lado a otro.

-¿Necesitas ir a la enfermería? Adelante, puede retirarse.

Él chico se levantó para salir del sitio lo más antes posible, si no lo hacía, podría vomitar frente a todos.

-Craig, ¿puedes ir solo? ¿Quieres que te acompañe?

-No… esta-Observó la mirada tierna de perrito que él castaño plasmó en su rostro. Ya no podía negarse.


Tragó un sorbo de agua para pasar la pastilla.

-¿Te encuentras mejor?

-Creo que sí.

-¿Qué te paso?

-No lo sé, de la nada me sentí mareado.

-¿Has comido bien? ¿Duermes bien? ¿Necesitas que-

-Pareces mi madre, Clyde.

Rio-Lo siento, es sólo que tú… yo…"Me importas mucho, mucho Craig" fue lo que pensó, quería decírselo pero detuvo su lengua antes de confesarlo, la culpa lo comería vivo si llegara a soltar unas palabras así.

-Voy a descansar un poco, regresa a clases.

-Está bien…Craig.

-¿Hmm?

-¿Estas bien?

-…Sí-Mintió. Aunque sabía que no podía engañarlo, le mintió.-Lo siento Clyde, no puedo dejar que veas este lado de mío, nadie, por nada…

Al dirigirse a la cama para recostarse, se detuvo de golpe y miró las sábanas blancas, las fundas de la gran almohada, el olor a los medicamentos y alcohol. Toda esta combinación le estrujó el pecho.

Le recordaba algo.

¿Qué es este sentimiento? ¿Qué es esto? ¿Por qué no me deja avanzar? ¿Es su ausencia?

La imagen de sus heridas le entró a la cabeza. Se quitó la sudadera y las vio en el reflejo de un estate de cristal. Con las yemas de sus dedos las rozó, al sentir el rosé, un frió le recorrió el cuerpo haciéndolo temblar.

Se abrazó a sí mismo, acción que su cuerpo hizo por sí solo. Sobrepuso sus uñas sobre las heridas, concordaban perfectamente.

¡Su cuerpo trataba de darle un mensaje!

Levantó su mirada a la cama blanca y exhaló ese aroma de medicamentos.

¿Qué? ¿Qué? ¡¿Qué es todo esto por Dios?! ¿Por qué tengo tantas ganas de llorar?

-Tweek-susurró.

Vio su celular en su propia mano, si, realmente su cuerpo se movía solo.

No tenía miedo ni nada, se dejaba guiar por eso, sentía que si lo hacía, una gran puerta se abriría, rompiendo una gruesa cadena y llevándolo a la verdad.

Abrió la sección de mensajes, buscaba y buscaba el nombre de Tweak, pero no lo encontraba, no tenía ningún mensaje de él. Su garganta comenzó a secarse y entre su piel desbordaba angustia.

Su dedo se detuvo en un mensaje de remitente desconocido. Lo abrió, era una nota de voz de 36 segundos. Sin vacilar, aplastó en reproducir.

… (Lluvia)… ¡Craig! esto… me dirijo a casa de Kenny, él necesita nuestra ayuda agh, ¡¿Por qué no le contestas?! Por favor, en cuanto escuches esto ¡correalacasadekenny! ¡Está pasando algo muy malo! Por favor Craig.

No podía creer lo que había escuchado… él jamás se había enterado de ese mensaje… como si nunca lo hubiese recibido

O eso pensó en un momento.

-P…dame…opor-

Una voz dentro de su cabeza lo interrumpió.

-Qui-por fav-

No, era su propia voz.

-Voy… ar- Tweek.

Limpió el sudor de su frente.

-¡Tweek!


Salió corriendo del colegio, corrió y corrió hasta llegar a donde encontró Kenneth la primera vez.

-¿¡K-Kenny?!-Le faltó el aliento.

Él de capucha naranja estaba ahí, desgastado y sucio, como lo recordaba. Esta vez no fue el rubio quien se balanceó a los brazos de Craig, si no fue al contrario.

-¡Aaaaah! ¿¡Craig?! ¿Qué carajo de pasa? ¡Espera! ¿¡Puedes verme?!

Él pelinegro se alejó.

-Sí.

-¿Cómo? No, ¿Qué sucede? Eso tampoco, ¿¡Que mierda te pasa?! ¿Eres el Craig Tucker que conozco?

-Kenny-Tomó de los hombros al rubio.

-¿Sí? Craig… me estas asustando.

-Esto es serio ¿Quieres saber que está pasando?

- ¿Pasa- ¿Eh? ¿Como? ¿Eh..? Sí…

-¿Quieres una respuesta?

-Sí.

-¿A cualquier costo?

-¡Sí! Espera, ¿Costo?

-Entonces sígueme.

-¿Ah?... ¡Okay, te sigo!


-¿Y bien?

-¿Qué quieres decir?

-No has dicho ni una sola palabra desde que llegamos a tu casa.

-No puedo hablar solo, mis padres pensaran que estoy loco.

-Pero si hace unos minutos gritaste en medio de un callejón.

-…Cállate McCormick.

-Duh…

Craig analizó por todo el camino, si era buena opción contarle la verdad a Kenny, si él la conocía, cabía la posibilidad que actuara de la misma manera que la vez anterior, perdiéndose y desapareciendo. Así que mejor no lo haría y se tomaría las cosas con calma.

-Kenneth McCormick, este es el trato, tú vas a seguirme en todo lo que yo haga, necesito que estés presente. A cambio, solucionaré todo esto.

-¿Y dónde está la explicación? Estas demasiado raro Fucker…

-Sólo acepta y al pasar de los días vas a saber.

-Hmm… No sé porque pero, sé que puedo confiar en ti. Estoy dispuesto a ayudarte en lo que esté a mi alcance.

-Gracias ken… ny…

-¡Ja! ¿Qué fue eso?-Soltó una carcajada.

-Cállate, mierda.-Le hizo su característica seña.

El rubio suspiró.

-Estoy equivocado, sigues siendo tú mismo, Craig.

Sin querer, sin apenarse, reboso una sonrisa.

Ahora que recuerda todo, porque Tweek no está, que fue lo que sucedió esa noche del mensaje de voz, cuál es su castigo, ahora que lo sabe, está dispuesto a sacrificar su vida por la de Tweek. No duda, no tiene miedo, cumplirá su palabra que le juro a aquella voz.

Craig Tucker está determinado.


Y aquí termina éste capitulo, sé que quedó corto, pero los que se vienen serán más largos.

Actualizaré el lunes, y ahora sí, se acercan las respuestas~

Gracias por leer, nos vemos, bayo~