Capítulo 3. Akimichi
Atardecía… Boruto recogía los platos en la cafetería, el lugar estaba casi vacío y solo había un par de chicos sentados en una mesa de la esquina.
—Oye guapa… no te gustaría salir con nosotros después de que acabes con esta basura. —dijo uno de los chicos, en un tono que molesto demasiado a Boruto, mientras tocaba la falda de Sarada, la cual estaba terminando de recoger sus platos.
Al instante, la Uchiha estrello la cara del chico contra la mesa, rompiéndola, y les ordeno largarse.
Boruto soltó una estridente carcajada, al ver a uno de los chicos arrastrar al otro inconsciente, pero, en el mismo instante en que salían esos idiotas, entraban también los padres de ellos, con excepción de Shino y el ex-grupo Taka, todos vestían ropas prestadas por el hospital, y estaban junto a Konohamaru-sensei.
Los padres jóvenes estaban callados y pensativos, los últimos en ingresar fueron Sasuke y Naruto, quienes estaban discutiendo.
Boruto hizo una mueca, aquella escena era muy extraña y familiar.
Rápidamente, Himawari fue hacia ellos.
—Tío Sasuke luce igual de serio que cuando era grande. —comento al verlo fijamente.
Naruto soltó una risilla al ver el rostro de sorpresa del Uchiha, ya que muy pocas veces Sasuke hacia ese tipo de expresiones y se quedaba completamente mudo, como si hubiera sido derrotado.
—Y mi hermano se parece mucho a papá. —continuo la pequeña con un brillo de alegría en sus ojos.
Los ojos de Naruto buscaron a Boruto, y este ultimo desvió la mirada, al ver que su padre lo observaba.
—¡Ah, sí! Pues tú te pareces mucho a Hinata. —comento con una sonrisa Naruto, prestando atención ahora a Himawari.
Era obvio que el comentario de Naruto fue de forma inconsciente, pero sin él saberlo, provoco que el corazón de Hinata diera un vuelco.
—¿Soy igual de linda que mamá? —pregunto la pequeña con expresión de anhelo y dulzura, dejando a un Naruto perplejo y una Hinata completamente sonrojada.
—Si… —dijo un enternecido Naruto, con lo que Himawari sonrió enormemente.
El Uzumaki comprendió que de alguna forma esa pequeña era una de sus mayores debilidades, era un poco extraño, pero su pecho se llenaba de alegría y ternura por verla feliz.
—Así que ellos son tus hijos... —comento Sasuke. —La pequeña tiene razón, el de allá se parece a ti —señalo a Boruto con un movimiento de cabeza—, espero no haya heredado tu idiotez.
Boruto abrió los ojos con sorpresa, el Sasuke adulto no tenia esa actitud. ¿Su sensei era diferente de niño?
—¡Pues yo espero que tu hija no haya heredado tu antipatía! ¡De veras! —respondió Naruto molesto.
Sarada también abrió los ojos, sorprendida, jamas había visto al Hokage explotar de esa forma.
—¡¿Quieres pelea, usuratonkachi?! —vocifero Sasuke.
—¡Ahora veras, teme! —grito Naruto.
—¡Deténganse! —exclamó Sakura mientras apartaba a Naruto y Sasuke. —Asustan a la pequeña.
Himawari había corrido a esconderse detrás de Hinata.
Boruto y Sarada no podían dejar de mirar la escena.
¿Así eran sus padres antes?
Tan inmaduros y temperamentales como...
Ambos se miraron de soslayo.
"Nosotros" pensaron.
Pero rápidamente sacudieron sus cabezas y descartaron la idea, por ser perturbadora.
—Muy bien ¡Es suficiente! —dijo Konohamaru, obteniendo la atención de todos. —Hemos acabado con el festival y… —su mirada de desvió hacia una mesa partida en dos. —Esperen, ¿quién ha roto esa mesa?
Sarada hizo una mueca y Konohamaru suspiro con resignación.
—¡Ahhh…! ¡Olvídenlo! —vocifero, antes de continuar. —Tsunade y Kakashi me han pedido que sea yo quien les muestre sus hogares —dijo ahora dirigiéndose a los antiguos adultos—, pero como eso me tomaría mucho más tiempo, he decidido que sean sus hijos quienes me ayuden con esto.
Naruto alzo una ceja.
—Te has vuelto viejo y aburrido, Konohamaru. —comento con burla.
Konohamaru miro a Naruto sin decir una sola palabra.
—¿Recuerdas cuando solíamos hacer el "jutsu sexy" y...?
—Con todo respeto, Hokage, no es prudente lo que dirá...
Naruto enmudeció.
¡Entonces era cierto! Se había convertido en Hokage.
Konohamaru se percato de su error. Tsunade había dicho que lo mejor era no decirle algunas cosas que no recordaban a los "adultos", por lo menos, no por ahora.
—¡Soy Hokage! —gritó Naruto eufórico. —¡De veras!
Shikadai se dio una palmada en la frente por el descuido del sensei, quien intentaba calmar inútilmente la euforia del Hokage rubio.
—Vaya... esto es un verdadero milagro. —comento Sasuke con una sonrisa.
Naruto frunció el ceño y una nueva batalla verbal empezó entre esos dos.
—¡Ya basta! —grito Sakura, dando un golpe a Naruto en la cabeza.
—Pero porque me golpeas solo a mi... —se quejo Naruto, sobando su cabeza.
Sakura se sonrojo levemente en respuesta.
—¡Hmph! —bufo Sasuke, desviando la mirada.
Konohamaru suspiro y continuo.
—Confió en ustedes chicos, así, que les pido sean comprensivos con sus… ehh… padres…
Todos hicieron expresiones de incomodidad.
—Los recuerdos de todos llegan hasta la ocupación del puesto de Hokage por Tsunade. Sé que no será una situación fácil, pero hasta ahora es la única solución que tenemos, traten de no salir de sus casas y no dar sospechas en la aldea, de vez en cuando iré a sus casas a ver qué tal llevan esto. —luego dijo a modo de súplica. —Por favor, llévense bien… —entonces miro a un par de "adultos". —¡Kiba, Tamaki! los llevare a su casa ahora. —los aludidos dieron un respingo y lo siguieron en silencio.
—Lo acompañare Konohamaru-sensei. —dijo Mitsuki, saliendo junto a ellos.
Así, aunque resultara incomodo, cada uno de los chicos fue acercándose en silencio a sus padres para llevarlos a sus respectivos hogares.
La primera en hacerlo fue Chouchou Akimichi.
—Les va a encantar nuestra casa. ¡Hay comida a montón! —dijo con una sonrisa, la cual sus padres tímidamente le devolvieron mientras la seguían.
Choji y Karui caminaban uno junto al otro tras Chouchou, y él no dejaba de mirar a su compañera.
Jamás había visto a esa niña en la aldea… ¿De dónde vendría?
Tenía unos ojos preciosos y unos labios que extrañamente le parecían apetitosos.
¡Pero qué rayos pensaba! ¿Cómo ella podría fijarse en un gordo como él? Seguro esto era una cruel broma, pero, aun así, siguió observándola.
La chica se sintió observada y fijo su mirada en él. Al verse descubierto, él giro la cara avergonzado.
¿Qué estaría pensando ella?, seguro sentía repulsión por estar a su lado.
Mientras, en la cabeza de la chica se amontaban muchas preguntas. ¿Cómo había llegado a parar ahí? ¿Por qué tan lejos de su hogar? ¿Dónde estaba el imbécil de su mejor amigo, Omoi? ¿La chica que los guiaba era su hija?... bueno, eso le habían dicho y además tenían los mismos ojos.
De pronto, sintió que el chico a su lado la observaba y cuando fijó la vista en él, él giro su rostro. Esto hizo que ella hiciera una mueca y se preguntara... ¿Quién era él en realidad y cómo podía haberse enamorado de alguien tan pasivo?
¡Tenía que ser una broma! Ese chico no tenía una actitud aguerrida, parecía un simple civil, de esos que sale espantado ante cualquier cosa. ¿Por qué ella estaría con él?
Tan ocupados estaban en sus pensamientos que perdieron de vista a Chouchou, y mientras intentaban localizarla, Karui tropezó con un vándalo adolescente que estaba aterrorizando a una pequeña niña a la que había empujado.
—¡Fíjate por donde vas, niña horrenda! —le grito aquel muchacho. —Por cómo estas vestida seguramente escapaste del manicomio.
—¡¿Qué dijiste, condenado hijo de burra leprosa?! —bramó Karui, y después de varios insultos el tipo continuo su camino molesto.
Ella miro su ropa, todos salieron vistiendo ropas prestadas por el hospital, ropa de la sección de "cosas perdidas".
Al darse la vuelta, la chica volvió a observar a Choji, él estaba ayudando a la pequeña niña a levantarse y consolándola hasta que finalmente se calmó y decidió marcharse.
Aquel gesto la enterneció y por un instante le pareció un chico adorable , pero rápidamente sacudió su cabeza, alejando esos pensamientos.
—No nos hemos presentado adecuadamente, ¿no? —dijo ella sonriendo. —Soy Karui.
—Choji… —él respondió en un tono muy bajito.
—¿Qué te parece si nos dividimos para encontrarla? —propuso Karui. —Se está haciendo tarde.
Choji asintió, por lo que acordaron encontrarse en un lugar y tomaron direcciones opuestas.
Ella buscó por todos lados a esa niña que decían era su hija, anocheció y cuando estaba a punto de darse por vencida, volvió a ver en un callejón al mismo vándalo acompañado de otros chicos que seguramente eran sus amigos, ellos le habían quitado el bolso a una aterrada chica y otro de ellos estaba intentando alzar la falda de ella.
Indignada por lo que veía, Karui fue hacia donde estaban y les planto cara para que la chica huyera. Ella sabia que podía defenderse muy bien, el problema es que eran tres imbéciles contra ella.
—¡Esta vez voy a darte tu merecido mocosa! —amenazo el tipo golpeándola en la cara. —Nadie me insulta. —lo escucho hablar de forma distorcionada.
Ella sintió como perdía la conciencia, veía borroso, una sombra se acercaba a los tipos del callejón y los empujaba, escucho que alguien golpeaba al tipo que le acababa de amenazar y todo se volvió oscuro.
Veía un paisaje familiar, montañoso, donde el viento soplaba de forma diferente y las nubes podían estar incluso a tus pies, era su hogar anterior… Kumogakure. Se sintió melancólica y la escena cambio, de repente se veía entrenando con un niño hablador y pesimista ¡Era Omoi!, luego se vio a sí misma en una guerra, pero después se vio tomando la mano de alguien, se sentía feliz y al mirar su rostro se sorprendió al ver qué era el mismo niño pasivo mucho más mayor, y entonces, diviso muchos lugares diferentes en los que también estaba él y sentimientos extraños la invadieron…
Despertó.
¿Eran recuerdos, acaso?
Estaba en una cama de una habitación que no reconocía y llevaba puesto un camisón infantil que le llegaba hasta las rodillas, se levantó y escucho voces.
Alguien del hospital había ido y le había curado las heridas, o eso fue lo que escuchó al deslizar un poco la puerta, pero fue descubierta por esa niña de ojos idénticos a los suyos.
Chouchou había entrado a la habitación y la abrazaba fuertemente.
—¡Mamá, eso que hiciste fue muy valiente y estúpido!
Detrás, entraba Choji, quien estaba un poco herido.
Chouchou explicó que su padre la había defendido y que al final había usado el Nikudan Sensha y por eso se encontraba de esa forma, también le dijo que le había prestado algo de ropa.
—¿Estas mejor? —preguntó él.
—Si… ¿Qué hay de ti? ¿Estás bien? —preguntó ella, quien no entendía porque de repente, después de ese insólito sueño, estaba tan preocupada por él, un completo desconocido. Tal vez no estaba tan bien, tal vez el golpe la había afectado, se sentía extraña.
Choji asistió en respuesta, y ella no pudo evitar pensar en que tal vez se había apresurado a juzgarlo.
—¿Tienes hambre? Nosotros ya cenamos, pero te guardamos un poco. —dijo Chouchou, saliendo por donde vino.
Choji intento imitar a su hija, pero…
—¡Te he visto en mis sueños! —dijo atropelladamente Karui, que al instante se sonrojó. —Bueno… eran más bien como recuerdos.
—Y... ¿Cómo eran? —pregunto de forma tímida y un tanto curiosa.
—Pues, yo estaba feliz…
Choji sonrió con su respuesta, esto provoco que ella se acercara y colocara su mano en la mejilla de él, haciéndolo enrojecer.
—Eres muy diferente a mí, eres más callado y mucho más amable… creo… q-que m-me gusta eso. —su voz tembló.
—¿Ahh…? —dijo Choji suavemente, al no entender esto último.
—Que creo que me gustas. —repitió lo más claro que pudo, y sin saber porque se sentía de esa forma y antes de que se acobardara, se acercó a él, tomo su rostro entre sus manos y cerrando muy fuerte los ojos, lo besó.
Choji sentía que el corazón se le saldría. Karui continúo besándolo y él se dejó llevar y cerró los ojos.
—¡Mamá ya he calentado tu cena! —gritó Chouchou.
Se separaron abruptamente, y ambos estaban colorados.
—S-Será me-mejor que vayamos. —tartamudeo Choji totalmente avergonzado, y ambos salieron en silencio al comedor.
Pasado un tiempo y después de la cena se dirigieron a la sala, estaban sentados en un mismo sofá bastante amplio, sin poder evitar reír con el ridículo programa que veían en televisión, que, sin darse cuenta se les hizo muy tarde y los primeros en caer ante el sueño fueron Choji y Karui, esta última había quedado con la cabeza recostada en el hombro de él.
Chouchou aprovecho el momento y les tomo una foto, luego les puso una manta encima, apago la televisión y se fue a su habitación.
~~o~~
Tenía un sueño muy turbulento, había tomado las tres píldoras secretas de su clan y estaba a punto de morir, de repente la escena cambiaba, se veía con aspecto adolescente y sentía una horrible opresión en el pecho, a su lado yacía Asuma-sensei muerto, cuando sentía que estaba a punto de llorar, —Choji… —escucho un susurro, la escena cambio mostrando a una feliz Karui, caminando a su lado, comiendo junto a él, riendo, usando una bata de dormir de seda negra muy corta y demasiado atrayente, ella se acercaba a él, su corazón empezó a latir muy deprisa, él sabía que debajo de eso no estaba usando nada, ¿eso era sueño, no?, le sonreía, esos apetitosos labios se acercaban a él, susurraban a su oído y lo besaban, lentamente él mismo fue bajando de los hombros la prenda hasta dejarla caer al piso y así apreciar el cuerpo de la chica, la cual sin ningún pudor se acercó a él y…
—Choji… —la escucho susurrar y al instante abrió los ojos, el lugar no estaba tan oscuro, lo primero que vio fue el reloj de la sala que marcaba las tres de la mañana, se fijó en que estaba siendo abrazado, miro a los lados y vio a Karui muy dormida a su lado.
—Choji… Te quiero. —ella susurró.
Inevitablemente recordó aquellas escenas recientes y enrojeció hasta las orejas.
Karui lo abrazo un poco más.
¿Qué estaría soñando?
Él se permitió el atrevimiento de darle un beso en la frente y noto que ella sonreía mientras dormía, se dio por vencido, con Karui ahí abrazándolo y el recuerdo de ese sueño, no creía poder dormir, se resignó, y decidió contemplarla dormir hasta que ella despertara o quizás hasta que el sueño lo venciera otra vez…
~~o~~
Amaneció, y Karui abrió los ojos, estaba abrazando a Choji y el la sujetaba por la cintura. Aquello la puso nerviosa.
—Choji… —lo llamo para despertarlo, pero lo único que consiguió es que él dijera "labios apetitosos" entre sueños, esto la abochornó un poco ¿estaría soñando con el beso que le dio ayer?
Al instante, noto que había algo en la mesita al lado del sofá, una especie de nota, ella estiro un brazo y la tomo, era de Chouchou, quien explicaba que se había ido temprano porque tenía entrenamiento con Moegi-sensei y que prefirió no levantarlos, la nota venia acompañada por algo, era una foto, en cuanto la vio se sonrojo aún más. ¡Había sido tomada ayer! Y mostraba a Choji y ella dormidos juntos en ese sofá, atrás de esta decía, "jamás los había visto tan juntos".
Continuara…
Aclarando algunas cosas:
Nikudan Sensha: es el "jutsu bola de tanque humana" del clan Akimichi con el cual Choji se convierte una pelota gigante humana, capaz de girar e ir en contra de su enemigo.
En el anime y manga no se había visto nada de ellos (no sé si en el relleno de ahora del anime pongan algo o en el manga de Boruto) y tampoco he podido leer esas novelas (que fueron escritas por otros, pero sus dibujos fueron hechos por el creador y se las considera canónicas), así que no sé cómo es la relación entre ellos, lo hice basándome en sus personalidades. Próximamente haré del resto.
¡Gracias por leer! (=^・^=)
Posdata:
Amanecer Yoshino
Akime Maxwell
wittzy92
MadeNaruHina26
Knicky Ouji
negro-rosas-the-one
gracias por sus reviews!
08/11/2016
