Hey gente! Que tal¿?
Quiero agradecer por los favs, follows y reviews. Contesto las reviews del cap pasado y les dejo este.
Jose Jesus Calderin: Gracias por todas tus reviews y tus comentarios! Espero que esta historia te siga gustando!
Fox McCloude: Uff! Pedazo de comentario, me encanto la verdad… y si, estoy de acuerdo con vos, pero cuando empece a escribir esto realmente no sabia como hacerlo, por lo que comencé imitando el estilo de un autor sorina que me gusta mucho… pero con el paso de los caps me di cuenta que ese estilo no era para mi y fui haciendo una transición lenta hacia un estilo de tercera persona constante. No se si seguiras leyendo, pero tu comentario me fascino, muchas gracias!
Ahora si! Les dejo el cap 8, espero lo disfruten!
Dos semanas después
— ¿Por qué demonios están ustedes aquí? — Cuestiono un albino algo frustrado porque cuatro idiotas habían arruinado su salida a solas con Arato. Y es que él solamente había invitado a la pelirosa.
Pero parecía que Nakiri Alice no estaba de acuerdo. Y por supuesto que debía entrometerse.
— Fufufu... ¿Por qué suenas tan molesto Hayama-kun? ¿Acaso querías pasar tiempo a solas con la bella Hishoko-chan? ~ — Canturreo de forma traviesa, sabía perfectamente que era así. Hisako quiso rebatir que su nombre no era ese, pero ya se había resignado a ser Hishoko.
Hayama la fulmino con la mirada, lo que provoco que la albina riera divertida por lo obvio de su compañero. — No es eso. Solo no quiero soportar tu irritante presencia durante este día — Finalizo de forma tajante.
En parte mentía en parte no. Por supuesto que deseaba pasar tiempo a solas con Arato, pero tampoco apreciaba la compañía basada en constantes burlas de la albina. La apreciaba más cuando sus burlas iban dirigidas hacia su prima o su ahora novio.
Alice, divertida ante una falsa afirmación tan cruel, decidió actuar algo ofendida. Inclino levemente su cuerpo, dejando ambos brazos flexionados sobre sus piernas y sus puños cerrados, haciendo parecer que los cerraba con fuerza, colocando un falso puchero. — Eso fue grosero, Hayama-kun. ¡Mi presencia no es irritante! — Tuvo que morderse el labio inferior y cerrar los ojos para no reírse y echar a perder su actuación. — ¿No es así? — Finalizo centrando su vista hacia donde sabía que se encontraban sentados la pelirosa, Aldini y Tadokoro.
Porque era imposible que ella sea irritante, todo lo contrario, si le preguntaran a Alice. ¡Era deslumbrante! Si. Esa palabra encajaba mejor con ella. Y no solo eso. Era hermosa, divertida, agradable, hermosa, la mejor chef, graciosa, hermosa, risueña, sociable... ¿Ya dijo hermosa?
Y un montón de adjetivos calificativos en los que "irritante" no entraba, estaba segura de ello.
Se sorprendió por el prolongado silencio que invadió a todos. Por lo que abrió los ojos y casi que sintió que esa ofensa fingida se volvía real. Casi.
Tadokoro se reía nerviosamente mientras jugaba con sus dedos y murmuraba disculpas en un tono muy bajo. Aldini la miraba como diciendo "¿en serio?" para luego suspirar, negar con la cabeza y apartar la mirada. Hisako había decidido que el camino por el cual transitaban era más interesante que la pregunta de Alice. Todo ello parecía dar la respuesta a la albina. Y al albino.
— ¿Necesitas una respuesta verbal o esas fueron suficiente? — Hayama cuestionó sonriendo victorioso.
Si las expresiones de sus compañeros no habían sido lo suficiente para que se ofendiera, la pregunta de Hayama sí que lo fue.
Haciendo un puchero real exclamó. — ¡Mou! ¡No soy irritante! — Sus compañeros ni siquiera cambiaron las expresiones anteriores y a esto se sumó Hayama, quien no solo seguía sonriendo, sino que además deje escapar una leve risa por su aparente victoria. Frustrada, volteo a ver a su novio. — Ne Ryo, ¿Soy irritante? — Tomo la manga de la chaqueta que el llevaba, haciendo que dejara de mirar por la ventana.
El mencionado la miro de reojo, no estuvo pendiente de la conversación que se desarrollaba entre sus compañeros, pero la forma en que Alice lo miraba, el hecho de que lo sujetaba con fuerza de su chaqueta y el puchero que no era falso, le dijeron que esa pregunta era cierta. — No — Y es que no lo era. Al menos no para él. Nada de lo que ella hiciera se denominaría de esa forma.
Y la sonrisa en el rostro de su novia le dijo que respondió correctamente. Y es que la opinión de él valía más que la de cualquier otra persona. Alice se abrazó al brazo derecho de Ryo.
Ryo sonrió levemente para luego girar lo suficiente su cabeza y mirar a sus compañeros. — Alice no es irritante — Soltó. En un tono apatico pero que a la vez sonaba protector, amenazador e intimidante.
A los cuatro se les formo una gota de sudor detrás de su cabeza. 'Por supuesto que para ti no lo es'. Fue un pensamiento colectivo. Pero ningún se atrevió a agregar algo más a aquella conversación y simplemente dejaron ser a aquella extraña pareja.
Los seis iban en una de las limusinas del clan Nakiri con dirección al parque de atracciones. Hayama invitó a Arato y en un principio planeaba ir con ella en su motocicleta. Pero de alguna manera Alice se enteró y había invitado a todos, organizando una salida grupal.
Los miembros de la estrella polar, Nikumi e Isami declinaron la invitación, argumentando que seguirían con sus estudios y prácticas para el tan temido examen final que cada vez estaba más cerca de ellos.
El nerviosismo, la tensión y la inseguridad era palpable en muchos de ellos. Incluso Tadokoro, quien había superado parte de sus miedos, se había contagiado de ese ambiente y se mostraba casi como en su primer año. El único que por supuesto actuaba relajado era Yukihira, quién creía que aquello sería fácil y todos lo lograrían.
Cuando Alice la invitó, el primer pensamiento de Tadokoro fue rechazar para usar el mayor tiempo posible en prepararse. Pero unos días atrás se había encontrado con Takumi en el edificio de la élite 10...
Flashback
Tadokoro descansaba, luego de una jornada de papeleo, en su oficina del edificio de la élite 10. Estaba nerviosa, cansada, preocupada, insegura. El examen se acercaba y ella volvía a sentirse incapaz de realizar y superar aquella tarea. Tanto así que aquel viejo hábito de escribir el kanji de persona en la palma de su mano para luego "comerlo" había regresado.
Una parte de ella le decía que no debía preocuparse, que se había preparado duramente para esto. Que sus viajes alrededor del mundo le dieron el conocimiento que necesitaba. Que recordará como había superado sus demonios internos.
Pero otra parte le decía que no era suficiente. Que sin importar cuanto viaje nunca sería tan buena como para superar esto. Que no los había superado, solo estaban descansando, pero listos para reaparecer cuando tuvieran la oportunidad.
Y así fue... ver a sus compañeros de residencia cada vez más estresados, más ansiosos, más desesperados... había hecho que sus demonios internos volvieran a atacarla.
Por instinto, intentó buscar auxilio en Soma, quien ya la había ayudado una vez. Pero él ya no estaba disponible como en su primer año. El compartía mucho de su tiempo con Nakiri Erina. Y no lo culpaba, ni a él ni a ella. Es más, los envidiaba.
Se llevó las manos a la cabeza, mientras sus codos se apoyaban sobre el escritorio y sus manos viajaban hacia su cabeza, sosteniéndola temblorosamente.
Y no solo los enviudaba a ellos, a muchos de sus compañeros de la Élite. Todos parecían tan tranquilos, tan seguros de sí mismos. Ellos transmitían la seguridad de que aprobarán sin problemas. Y ella era todo lo contrario. Los envidiaba, en el buen sentido de la palabra. Quería tener esa confianza, esa seguridad.
De repente sintió unas manos posarse en su hombro, moviéndola suavemente. — ¿Tadokoro-san? ¿Estás bien? — Levanto la cabeza para ver a Takumi Aldini a su lado, mirándola preocupado.
¿Qué hacer? Él la había encontrado en su momento de debilidad, en su momento de inseguridad. ¿Estaría bien contarle lo que la abrumaba? Takumi era alguien gentil, con quien se volvió muy cercana luego del RdC. Incluso se enamoró de él luego de superar lo que sea que haya sentido por Soma-kun.
¿Pero realmente seria justa con él sí solo le soltaba sus inseguridades? — Etto... Takumi-kun... no s-se si deba contarte... — Escondió su mirada de él. No quería que Takumi siguiera viéndola en ese momento de vulnerabilidad. Pero tampoco deseaba que él se fuera. Y menos que se ofenda por su negativa.
Una mano fue directo a su barbilla, girándole la cara hasta quedar de frente a unos ojos azules que la miraban reflejando preocupación, pero también amabilidad. — Tadokoro-san, si realmente no deseas hablar de esto, no te obligare. Pero si cambias de parecer estoy disponible en cualquier momento — Una mirada y sonrisa que le decía que podía confiar y que deseaba escuchar y ayudarla si eso era posible. Con eso dicho se había levantado para marcharse, no era su intención el irse, pero si ella no deseaba contarle entonces no podía hacer mucho.
Se retiraba de la oficina para ir a la suya propia. Pero fue detenido por una pequeña mano en la chaqueta de su uniforme. — Es-espera... — Y así lo hizo.
La espero mientras ella respiraba hondo, mientras se armaba de valor para dejar salir todo lo que la estaba aquejando.
Le conté todo, desde su inseguridad para con el examen próximo, como la sana envidia hacia sus compañeros por mostrarse tan calmados y seguros.
Él la escucho en silencio. Analizando y comprendiendo todo lo que ella decía. Frunciendo el ceño hacia sus palabras despectivas hacia ella misma. ¿Cuándo se iba a dar cuenta de lo impresionante que era? ¿Cuándo iba a dejar de menospreciarse a sí misma?
Cuando desahogo todo lo que la molestaba agacho la cabeza y cerró los ojos, reteniendo lagrimas que querían salir.
El silencio reino en la oficina. Y Tadokoro no sabía si eso se debía a que Takumi simplemente se había ido o sino sabía que decir.
Levanto la cabeza abriendo los ojos, pero todo lo que su vista pudo apreciar fue un azul que no se parecía a los ojos del italiano.
Luego sintió unos brazos envolviéndola y una barbilla colocada sobre su cabeza y fue cuando entendió que estaba siendo abrazada.
Se puso roja al instante, siendo inundada por vergüenza de verse en esa posición. Sin embargo, no se apartó, todo lo contrario, llevo sus pequeñas manos y se aferró fuertemente a la chaqueta de su compañero. En los brazos de él se sentía segura y no quería moverse ni quería que Takumi se apartará.
De pronto sintió una voz cerca de su oído y se estremeció. — Tadokoro-san, no tienes nada que preocuparte. Eres una chef impresionante, estoy seguro que podrás aprobar fácilmente la prueba entrante — Megumi no se dio cuenta en que momento Takumi retiro su cabeza de la suya para acomodarla sobre su hombro. — Confía en tus habilidades y conocimientos. Confía, así como los demás lo hacemos. Todos creemos en ti, porque sabemos de la gran habilidad y talento que posees — Los ojos de la chica se abrieron desmesuradamente al escuchar semejante palabras de su compañero. — Y si tienes dudas, yo estaré allí, contigo para ayudarte en lo que pueda — Esas palabras habían ocasionado mucho en Tadokoro. Su corazón latiendo rápidamente, era una de ellas. Pero la más importante, era el saber qué muchas personas confiaban en ella, pero sobretodo lo hacía él.
Entonces volvería a superar esas inseguridades, volvería a confiar en ella, para no defraudar a sus amigos y en especial no decepcionar a Takumi-kun.
Si. Ella lo haría, ella podía hacerlo.
Fin del flashback
Ese día Takumi la ayudó más de que seguramente se imaginé. Sabía que sus inseguridades seguían ahí, esperando un momento para volver a reflotar, momento que apareció gracias a las cercanías y a lo difícil que encontraba el examen final. Pero el escuchar aquellas palabras del chico que le gusta fueron suficiente para volver a confiar en ella. Ese día Megumi decidió que confesará sus sentimientos luego de aprobar el examen.
Y que él no se haya inmediatamente también ayudo, ya que hablaron de trivialidades que le sacaron más de una sonrisa y luego Takumi la convenció de acompañarlos a todos a esta escapada al parque de atracciones, argumentando que sería una buena forma de distraerse por un día.
La risa burlona de Alice resonó en aquella limusina y la cara de enfado de Hayama fue más que evidente.
Pareciera que esos dos volvían a sus discusiones. También le hacía pensar que faltaban dos de sus amigos.
Y no pudo hacer más que esperar que Soma-kun y Nakiri-san pasaran un lindo día.
Nakiri Erina se encontraba en la habitación 303 de la residencia Estrella Polar. Actualmente está realizando sus labores como consejera. Por duplicado. Ya que realiza su papeleo y el de cierta personita irritante, irrespetuosa, irresponsable y un largo etc… de adjetivos calificativos.
Dicha persona es la misma que no deja que se concentre adecuadamente en su papeleo.
— Erina – La mencionada solo ignoro el llamado y siguió en lo suyo. — Erina... — Estaba algo frustrada, se suponía que sería un día libre, pero terminó encerrada haciendo papeleo. — ¡Erina! — Para fortuna de ella, era poco lo que realmente debía hacer, adelanto mucho durante la semana, con la sorprendente ayuda de su novio, porque supuestamente saldría con sus amigos. — Erina — Algo golpeo la parte trasera de su cabeza y una risita acompañó el golpe. Miro al suelo para ver una bola de papel al lado del pie de la silla.
Suspiro, derrotada y se dio vuelta para encontrar a el idiota de Yukihira acostado en su cama, sus pies posicionados en la almohada, en la cabecera de la misma.
— ¿Que sucede, Soma? — Estaba segura que la pregunta salió en un tono más molesto de lo que realmente se encontraba.
Porque si, estaba molesta. Él no la estaba dejando concentrarse en su trabajo y ella deseaba terminarlo rápido para sacarse ese fastidio de encima.
— Estoy aburrido — Hablo al tiempo que tiraba una pelota de goma al techo, la agarraba y volvía a tirarla.
Una vena creció en la frente de Erina. ¡Él la molestaba solo porque estaba aburrido! ¿Qué demonios quería él que ella hiciera? ¡¿Que sea su payaso personal?!
Se froto las sienes en busca de calmarse. — Déjame terminar con esto, en paz y silencio y buscaré algo para que hagamos — Sugirió, con la esperanza de que se callará y poder terminar esos malditos papeles.
Por supuesto que pedir algo racional a Soma era prácticamente un caso perdido.
— ¡Oh vamos Erina, no seas aburrida! — Y al escuchar esas palabras, acompañado de ese tono burlón que la irritaba hizo que la furia de Erina creciera.
Para no decir o hacer algo de lo que luego se arrepentiría, tomo los papeles y se fue a la habitación que usó cuando se hospedó durante la toma de poder de su padre.
— ¿Erina? — Ignoro el llamado de Soma, abriendo la puerta y retirándose, momentáneamente. Ya luego volvería y hablaría con él.
Sabía que Soma no la seguiría. Después de todo, el esguince de tobillo que se ocasionó en una de las raras clases de deportes impartidas en Totsuki se lo impediría.
El doctor de la academia le ordenó que se quedará en reposo durante días y ese fue el motivo por el cual ellos se perdieron la salida con sus amigos. Soma le aseguró que no habría problemas en que vaya con los demás, pero no quería dejarlo solo ni ir sin él.
'No quiero dejarlo solo...'. Su mente le volvió a traer aquellas palabras. No se arrepentía de su decisión, es más, la volvería a tomar. Solo que... en ese momento sonaba contradictorio, pero prefirió salir y dejarlo sin compañía antes que su frustración, su molestia creciera más y decir algo que no quería.
No se perdonaría el decir algo que pudiera sonar ofensivo y generar un problema fácilmente evitable. Era realista, entendía que eventualmente tendrían algún problema, pero no iba a ocasionar los que podría evitar.
Ya dentro de su habitación dejo los papeles sobre el escritorio y luego se sentó en la cama. Estaba frustrada, hacer el trabajo de, prácticamente, dos consejeros, ser la encargada de cocinar para su madre, tener que frenar las constantes idioteces de Soma y Asahi, su novio no dejando que trabaje en paz, todo la tenía estresada. Y el hecho de no haber podido disfrutar de lo que habría sido un muy necesario día libre simplemente empeoró todo.
El motivo por el cual quería terminar rápido no solamente era para sacarse esa molestia de encima. Sino que también deseaba terminar pronto para poder pasar toda la tarde y noche haciendo cualquier cosa que él quisiera.
Debía calmarse. Terminaría esto volvería a su lado y no se separaría de él en ningún momento durante este fin de semana que debía pasar en reposó.
Soltó una suave risa cuando recordó la expresión de su idiota en el momento que le dijeron que debía guardar reposo. Honestamente, había creído que no sería capaz de hacerlo y que debería encadenarlo a la cama para que no se moviera. Pero Soma, para sorpresa de Erina, estaba cumpliendo con los plazos del doctor de forma perfecta.
Luego de unos minutos y ya más calmada, se puso en pie para pasar a sentarse en la silla frente al escritorio, decidida a acabar el papeleo y llevar a cabo sus planes.
Pero antes de siquiera mirar la primera hoja pendiente escuchó que alguien golpeaba la puerta de su habitación. Dedujo que era alguno de los residentes que iban a pedir consejos para mejorar. Desde que llego ayer, con Soma a cuestas, ellos la habían buscado con dicho propósito.
Y así fue, al abrir la puerta se topó de lleno con Sakaki y Yoshino. La primera se notaba tranquila, aunque Erina intuía que no lo estaba y solo aparentaba. La segunda en cambio... era un desastre nervioso, estaba lejos de ser la alegre y risueña chica que contagiaba su sonrisa a todos los presentes.
Se había calmado lo suficiente como para ayudarlas con algunos consejos que sabía les serian útiles a ambas. Por lo que hizo que ambas pasaran a su habitación, echando un fugaz vistazo a los papeles sobre los escritorios y suspiró, tardaría más de lo previsto. Solo esperaba que Soma no estuviera haciendo ninguna estupidez.
Aviso: para esto tome como referencia mis experiencias en el parque de la costa de Argentina, si no conocen algun juego escriban en google o youtube el nombre del mismo seguido de "parque de la costa", lo siento por ser tan superficial al describir a lo largo del cap
Al llegar y entrar al parque lo primero que ocurrió fue que Alice tomo el brazo de Kurokiba y comenzó a alejarse arrastrando a un pelinegro que simplemente se dejó hacer.
Ninguna de los cuatro les dio importancia, estaban acostumbrado a que eso pasará. Los cuatro se adentraron juntos en el parque, deteniéndose solo unos metros más adelante frente a un mapa del mismo.
Pudieron apreciar que el parque se dividía en cuatro zonas. A la derecha se encontraban las atracciones que consistían en transportes, los autitos chocadores, botes en el nilo y la montaña rusa clásica mas dos variantes, el vigía y saltos del delta.
A la izquierda se encontraban atracciones tales como las sillas voladoras, desorbitados, el barco fantasma, péndulo y vértigo extremo.
En el medio de estas dos zonas, la zona central. En la cual se apreciaba la mayor cantidad de tiendas de recuerdos y baños. Pero también algunas atracciones como la casa de los espejos y la mansión del terror. Además de contar con un anfiteatro y una "casa" de fotografías.
Y, finalmente, la última zona. La más tranquila de las 4, no por ello menos peligrosa. Que contaba con la famosa noria como atracción principal.
Cada una de las zonas tenia diferentes atracciones infantiles, pero a ninguno de los cuatro les interesaban esas. También contaban con diversas tiendas de recuerdos y comidas/bebidas, así como de baños.
Luego de analizar el mapa durante unos pocos minutos, se decidieron que, en caso de separarse, el punto de reunión seria en frente del anfiteatro alrededor de las 6.30pm. Al ser apenas pasadas las 11am, les daba cerca de 7 horas para disfrutar todo lo que el parque tenía para ofrecer. Hisako se apresuró en enviar un mensaje a Alice comunicándole la decisión tomada.
Y luego de eso se quedaron meditando donde deberían ir primero.
Hayama no tenía una preferencia por dónde empezar, todo lo que quería era pasar tiempo a solas con Arato. Sin embargo, no deseaba sonar grosero con un alma tan amable y noble como Tadokoro.
Y el hecho de que se pareciera a Jun también era un factor a tener en cuenta en el hecho de que ser insolente con ella. Por lo que estaba en una encrucijada.
¿Cómo hacía para quedarse a solas con Arato sin sonar ni parecer descortés con la compañera que en gran medida le recordaba a su maestra y tutora?
Afortunadamente para él, la misma Megumi resolvió su problema. Tadokoro se acercó a su compañero italiano, tomándolo por la manga de la camisa. — Umm... Takumi-kun, ¿me acompañarías a los puestos de comida?
Los dos chicos la miraron extrañados. ¿No era aún muy temprano para almorzar? Completamente ajenos al verdadero propósito de la peliazul.
Sin embargo, Hisako si capto las verdaderas intenciones de su compañera. Por lo que, luego de soltar una risita que provoco que la atención de sus compañeros estuviera centrada en ella, decidió ayudarla.
Tomo del brazo a Hayama. — Aldini-kun, deberías acompañar a Tadokoro-san — Luego, se giró lo suficiente para quedar de perfil a sus compañeros, apuntando hacia la zona derecha del parque, zona contraria a la que fueron Alice y Kurokiba. — Hayama-kun y yo iremos para esa zona, podemos encontrarnos allí — Captó la sonrisa de felicidad de Tadokoro y se dio por servida.
No espero respuesta alguna del italiano y simplemente comenzó a caminar llevándose con ella a Hayama, quien no protesto mucho, era lo que quería después de todo. Aunque seguía sin entender porque Tadokoro iba a visitar los puestos de comida tan pronto. 'Supongo que no habrá comido anoche'. Miro hacia atrás para ver a sus compañeros empezando a alejarse y volvió a escuchar la risita de la pelirosa, risa que le agradaba más de lo que debería hacerlo.
— ¿Qué es tan gracioso? — Preguntó con una ceja levantada, al tiempo que sacaba uno de sus tubos de canela.
— Que no entiendas que Tadokoro-san sólo quería estar a solas con Aldini-kun — Y al ver como los ojos de Hayama se abrían ante la revelación su risita se transformó en una suave risa divertida mientras lo soltaba y continuaba caminando.
Y Hayama no fue el único en no darse cuenta de las intenciones de la peliazul, el italiano tampoco lo hizo.
Los hombres podían ser tan tontos...
Le tomo una buena hora dar los respectivos consejos tanto a Sakaki como a Yoshino, pero no le molestaba. Esperaba de todo corazón que todos los que habitaban de esa maravillosa residencia aprobarán y se graduarán juntos.
No era la primera vez que la buscaban y siempre se alegraba de poder ayudarlas. Aunque al principio se preguntaba porque Yoshino le pedía consejos si luego no los seguiría. Hasta que la encaró y la risueña joven le dijo que siempre tomaba en consideración lo que ella decía, por más que no lo implementará.
¿Eso tenía sentido para Erina? No. Pero, y por más que apreciara a la mayoría de los residentes, estos no parecían no poseer sentido común. Por lo tanto, dejo de indagar en el tema.
Al ver que ya era cerca del mediodía, decidió posponer aún más su papeleo pendiente en afán de almorzar.
Salió de su habitación, bajó las escaleras y se dirigió directo a la cocina, para prepararse ella misma su almuerzo.
Ya en la cocina, se preguntó si debía preparar el almuerzo para su idiota también. Grande fue su sorpresa cuando Fumio le informo que su comida ya estaba preparada.
Y esa sorpresa se transformó en molestia cuando supo quién lo hizo.
'¡Ese idiota! ¡¿En qué diablos estaba pensando?!'. Fueron sus primeros pensamientos cuando le informaron que Soma había preparado su almuerzo.
Sin embargo, no pensaba desperdiciar la comida, luego de comer le preguntaría a Soma que demonios cruzaba por su mente al momento de decidir que sería buena idea cocinarle algo con su lesión a cuestas.
Al probar la comida toda su molestia desapareció y odiaba decirlo, pero la comida le transmitió una sensación de disculpas que se vio casi que obligada a calmarse para apaciguar su furia.
Últimamente siempre lograba eso con su cocina. Transmitirle diferentes emociones y sensaciones que solo acrecentaban el amor que sentía por él. Y era injusto, porque en ese momento tenía una justa razón para estar molesta. Él descuidó su tobillo por una tontería tan grande... 'Ese tonto...'.
Termino su plato, llevándolo a la cocina y, tal como había aprendido durante su estancia allí, lavó y secó tanto plato como cubiertos para luego acomodarlo en la pila de platos y dejar los cubiertos en su respectivo lugar.
Regreso a su habitación, en el camino pensó en hablar con Soma y pedirle explicaciones, pero ya haría eso luego. Aún tenía muchos papeles que revisar y ella preveía que, una vez hablará con el idiota, ya no querría soltarlo por el resto del fin de semana. Bueno, eso era parte de sus planes al quedarse a hacerle compañía a su lesionado novio.
Y, honestamente, deseaba estar con él y pasar todo el tiempo posible juntos.
Por lo que, sin más distracciones se puso manos a la obra en finalizar su papeleo. Una vez que haya finalizado y sin más que hacer, iría a hablar con Soma.
Takumi y Megumi caminaban por el parque, más precisamente por la zona central del mismo.
El italiano siguió a su compañera luego de las palabras de Arato, todavía extrañado por la petición de su compañero. Más aún cuando ella le informo que en realidad podía esperar un poco más para almorzar.
No lo entendía, menos aun cuando a la distancia vieron a Alice y Kurokiba, Takumi le informo que se acercaría ellos para, al menos, avisarle sobre el lugar de encuentro. Sin embargó, Tadokoro se lo impidió argumentando que ellos no querían ser molestados.
Se extrañó aún más. Es cierto que ellos no querían ser molestados, después de todo, se alejaron del grupo enseguida. Pero sólo serían unos segundos, dudaba que se molestarán por ello.
Y aun que estaba muy desconcertado no se quejaba de esta situación. Estaba sólo con ella, al fin y al cabo. Y el saber que estaría durante unas horas a solas con Tadokoro lo golpeó fuertemente.
Al punto que al principio los nervios se hicieron cargo de él, traicionándolo haciendo que tartamudeara, se sonrojara y sudara.
Al estar solo junto a ella recordó aquel día en el cuál la consoló, lo que provocó que se sintiera aún más nervioso si eso era posible. Recordaba que aquél día se obligó a actuar con seguridad por ella, pero que al momento de salir se apresuró a ir a su propia oficina, entrando y desplomándose con la puerta recién cerrada detrás de él.
Agito la cabeza en busca de alejar esos recuerdos, no le beneficiaba en nada en esos momentos.
El gentil toque de una pequeña mano sobre su hombro fue suficiente para detener la caminata errática que llevaba. — ¿Takumi-kun? ¿Te encuentras bien? — Escucho la dulce voz de Tadokoro acompañada por preocupación, seguramente por su estado, y se obligó a sí mismo a poner una sonrisa, aunque sea falsa, antes de darse la vuelta.
— Ah sí, lo siento por preocuparte Tadokoro-san — Hablo con fingida seguridad mientras de daba la vuelta para mirarla.
Pero se encontró con unos amables ojos dorados que no parecían creerle en absoluto.
Tadokoro casi que lo inspeccionaba con esa mirada, buscando fallas en el rostro que se había obligado a formar para que ella no se diera cuenta de los nervios que se apoderaban de él en ese momento.
Y después de lo que parecieron eternos segundos de silencioso chequeo, Megumi esbozo una sonrisa tierna y dulce apartando la vista y continuando la caminata hacia la zona izquierda del parque para alivió del italiano, alivió que se vio reflejado en el silencio suspiro que dejo escapar.
Sin embargó, que Tadokoro se dirigiera hacia la izquierda llamo su atención. Habían quedado de juntarse con Arato y Hayama en la derecha, entonces... ¿Por qué Tadokoro iba en la dirección contraria?
Se puso a meditar mientras la seguía en silencio, lo que provocó que la chica se girará a comprobar si aún seguía detrás de ella. Siempre le dedicaba una sonrisa y se excusaba diciendo que pensaba que llevar a Isami a lo que ella sonreía, asentía y le aseguraba que podría ayudarlo luego.
'¿Por qué me pidió que la acompañará a almorzar para luego cambiar de parecer? ¿Por qué camina en la dirección contraría de donde se encuentran Hayama y Arato-san? ¿Por qué no quiso que avisará a Alice y Kurokiba? Esto es extrañó, casi que parece que quiere estar a solas conmi...'. Abrió mucho los ojos y se detuvo en secó ante ese último pensamiento.
Eso... no podía ser, ¿verdad? Si. Definitivamente estaba malinterpretando la situación. Pero... ¿y sí no? Sí ella también deseaba estar a solas con él... ¿Podría arriesgarse a caminar con ella de la mano?
Cuando vio a Alice y Kurokiba no pudo evitar sentir celos de la naturalidad en la relación de ambos. El hecho de que caminaran con Alice abrazando el brazo derecho de Kurokiba o que la albina lo soltara brevemente solo para que el pelinegro la tomará de la mano.
Presenciar aquello le hizo querer vivir eso por él mismo, con Tadokoro.
— ¿Takumi-kun? — La voz de Tadokoro lo saco de sus pensamientos. Ella se había volteado para verlo y esperarlo, pero el hecho de que haya estado casi un minuto quieto y con la cabeza gacha la había empezado a preocupar.
La peliazul comenzó a acercarse a su italiano compañero, quién se hallaba reuniendo valor, algo que la joven desconocía.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, pensó en agacharse para observar a su compañero a los ojos. Nunca se esperó que Takumi levantará la cabeza, observándola lleno de determinación.
Tadokoro pensó en preguntar que sucedía, pero ni siquiera alguna palabra salió de su boca, ya que sintió como su pequeña mano derecha era envuelta por una mano algo más grande y rasposa.
Guio su mirada a su mano, solo para encontrarse con que Takumi la había tomado con una de las suyas... y el rubor comenzó a hacerse presente en ella, sintió como la sangre se acumulaba en sus mejillas y cuello.
Takumi la observo en silencio, viendo como ella se sonrojaba y el pensamiento de que Tadokoro podía ser más adorable paso por su mente. Pero lo descarto, esperando que ella correspondiera ese gesto por el cual reunió tanto valor.
Y supo que su valor valió la pena cuando ella levantó la cabeza y le dedicó una brillante sonrisa de felicidad.
Ambos sabían que por el momento no eran necesarias más palabras, por lo cual comenzaron a moverse en silencio, ignorando a todas las personas que, enternecidos, habían observado aquella escena.
Alice observaba como el italiano y la peliazul caminaban tomados de la mano y sonrió sinceramente, preguntándose cuando esos dos confesarían sus más que obvios sentimientos y estarían juntos.
Tenía todas las intenciones de entrometerse y ayudarlos, pero Takumi había pedido que no lo hiciera y desistió. Él se perdía su valiosa ayuda.
Mientras ellos jugaban a la falsa parejita, ella disfrutaría de un día con su pareja.
Estaba arrastrando a Ryo por la zona izquierda del parque.
¡Amaba la montaña rusa y quería subirse primero a ella! Para, luego de unas horas, volver y subirse de nuevo
Grande fue su sorpresa al no verla por ningún lado. Todo lo que veía, con indignación, a su alrededor eran sillas que volaban. Un barco que se mecía de derecha a izquierda. Un extraño ¿asiento gigante? que giraba sobre su propio eje. Una especie de circulo, unido a un eje, con sus respectivos asientos que se movía de lado a lado yendo cada vez más alto.
Y luego más alejado de todo podía apreciar unos enormes postes verticales que se alzaban en diagonal alejados entre sí pero que cerca de la cima se conectaban mediante otros dos en posición horizontal. Del más bajo de ellos y por cada punta bajaba un cable y en este podía observar a tres personas, aseguradas por arneses, que se elevaban a una determinada para que luego los dejen caer, provocando que el cable y por ende las personas se balancearan de un lado a otro.
Bien tenía que admitirlo, esos últimos tres parecían muy emocionantes y deseaba subirse a ellos.
Pero ninguno era la montaña rusa. — ¡Ryo! ¿Y la montaña rusa? — Lo miro haciendo un puchero y el mencionado, quien realmente no había prestado mucha atención a su entorno, comenzó a mirar alrededor, observando que, en efecto, no se veía por ningún lugar.
Pero entre miradas pudo apreciar un cartel bastante grande, el cual tenía pegado un mapa. Caminó hacia él y pudo apreciar un punto verde que decía "usted esta aquí".
Contempló la zona en la que se encontraban en el mapa, luego ojeo el resto y por fin pudo encontrar la indicación de la montaña rusa... al otro lado del parque.
Luego de eso, volvió al lado de una impaciente Alice. — Se encuentra del otro lado — Fue todo lo que dijo de forma apática mientras volvía a tomar la mano izquierda de la albina entre su mano derecha. — ¿Volvemos? — Ryo sabía de la afición de Alice a las montañas rusas, también del hecho de que siempre se subía dos veces.
Alice se llevó un dedo a la barbilla pensando, probablemente si iban ahora les tomaría unos diez minutos llegar, más la posible fila podía extenderse a una hora de espera para subirse a aquella atracción que tanto la fascinaba.
Más tarde todo estaría más concurrido y ese tiempo de espera se incrementaría exponencialmente. Por otra parte, ya estaban aquí y quería probar aquellos juegos que llamaron su atención. Y las filas para estos no eran nada cortas.
Chasqueo la lengua, no tendría sentido irse ahora. — No, no llegaríamos a probar todo lo que quiero si lo hacemos — Suspiro y comenzó a caminar en dirección a ese extraño asiento gigante que parecía el menos emocionante de los tres.
Por una vez se conformaría con qué las cosas no salgan como quiere.
Hayama y Hisako se encontraban haciendo fila para la atracción de los botes en el nilo. Atracción que consistía en, básicamente, botes chocadores. Obviamente se desarrollaba en un pequeño lago ambientado para este juego.
Llevaban unos quince minutos haciendo fila y por lo que podían apreciar, terminarían mojados, no es como que les importará, al menos no mientras no requieran un cambio de ropa. Cambio de ropa que ninguno tenía.
Mientras caminaban hacia la fila y también mientras esperaban charlaban de forma amena sobre sus expectativas con respecto al examen, que era un tema recurrente en el grupo de los rebeldes. Pero también lo hacían sobre sus intereses, pasatiempos, sus planes a futuro.
Por un momento Hayama estuvo tentado a preguntar si ya había hablado con Nakiri sobre los planes que hace un tiempo le comentó. Sin embargó prefirió no hacerlo. Por si acaso aquello despertará alguna sensación amarga.
Cuando por fin fue su turno para subirse, tuvieron que compartir bote. Hayama se había puesto en el lado del conductor, por lo que Hisako era su acompañante.
Si bien el juego iba de chocarse, el albino trato de evitar aquello, no lo creía necesario para divertirse. Pero su sangre ardió cuando sintió un choque, dos choques y el tercero fue el definitivo.
Luego de ese tercer choque comenzó a colisionar con todo bote que tenía a la vista, ni siquiera tuvo piedad de unos pobres niños que parecían atorados en una pared. Al parecer el niño al volante no sabía conducir el bote.
No le importaba. Lo habían provocado y, debía admitirlo, había disfrutado más del momento desatado chocando todo lo que se encontrará en su camino que de los primeros instantes donde estaba jugando más tranquilo.
Aunque ese último impacto le valió una reprimenda de su acompañante, podía decir que ella también se había divertido. De reojo puedo notar las sonrisas y risas de Arato. Incluso pudo ver como ella metía la mano en el agua para chapotear a una pareja que pasaba cerca de ellos.
La siguiente atracción que pudieron observar, no muy lejos de la anterior era una con un funcionamiento similar, con la única diferencia que, en lugar de ser botes, eran autos y, obviamente, no se desarrollaba en el agua.
Otra vez hicieron una fila de unos quince-veinte minutos y luego pudieron subirse, pero esta vez fue la pelirosa la que manejo.
Y Hayama observó un lado de la pelirosa que no esperaba. Arato no solo iba a chocar, sino que iba a hacerlo con ganas. Chocaba casi con bronca a los autos ajenos. Especialmente a uno, con el cual se enfrasco sin razón y busco continuamente para colisionar.
Estaba disfrutando ampliamente ver una cara diferente de la usualmente sería secretaria.
Una vez bajo esa atracción, observaron la hora, faltaban unos pocos minutos para las 1pm. Decidieron que sería buen momento para almorzar e ir al baño. No pudieron traerse nada preparado, ya que el parque no lo permitía.
Por lo cual se dirigieron a uno de los puestos cercanos, hicieron un encargue y ambos se turnaron para ir al baño mientras el otro esperaba su comida.
Una vez comieron y con sus necesidades hechas, reanudaron su camino.
Takumi y Megumi se encontraban sentados y a punto de empezar una atracción conocida como "baile de las tazas".
Ese juego consistía en una taza gigante, en la cual entraban aproximadamente seis personas. Y luego estas tazas comenzarían a moverse en un movimiento circular irregular alrededor de un escenario.
Compartieron taza con una pareja de unos 40 años y su pequeño hijo de unos 10 años. El pequeño niño se sentó al lado de la peliazul
Cuando las tazas comenzaron a girar, el pequeño se sobresaltó por el inesperado movimiento y tomo fuertemente la mano de Tadokoro. Ella, lejos de apartarlo, le devolvió el gesto acompañado por una tierna sonrisa en busca de tranquilizar al pequeño.
Gesto que no pasó desapercibido para ninguno de los otros tres ocupantes de esa taza. Los padres le sonrieron en agradecimiento a Takumi, ya que Tadokoro se concentraba en calmar y asegurarse que el niño disfrutara el juego. El italiano les devolvió la sonrisa.
Una vez que salieron del juego, los padres y el niño se acercaron a Megumi para agradecerle. — Disculpa, muchas gracias por calmar a nuestro pequeño — Ambos se inclinaron frente a Tadokoro. Quién se sobresaltó y avergonzó por el gesto.
— Ahno... no ne-necesitan a-agradecerme — Murmuro, con un ligero rubor en sus mejillas.
Takumi trató de hablar para ayudar a su compañera, pero el chillido emocionado de la señora ante la vergüenza de Megumi se lo impidió.
En un movimiento bastante rápido, la madre terminó atrayendo a Tadokoro a un abraza que ella no vio venir en ningún momento. Mientras que el padre solo observaba riéndose de la interacción.
Cuando se separó, la mujer caminó hasta su hijo, quien se estaba escondiendo detrás de las piernas de su padre. — Masaru, ¿que se dice? — Insto la mujer y el niño dejo de esconderse para pararse delante de Tadokoro.
— ¡Muchas gracias onee-san fue muy amable conmigo! — Exclamo y Megumi explotó de ternura ante ese pequeño chico. Se agacho para quedar a su altura, le sonrió y procedió a poner una mano en la cabeza del pequeño, acariciando suavemente.
El corazón del chico se saltó un latido ante las acciones de esa onee-san tan bonita y su rostro se tornó de un rojo intenso, mientras corría a esconderse detrás de su madre, para gran diversión de su padre.
El hombre en cuestión se acercó a Takumi y le dio una palmada en la espalda, en gesto amistoso. — ¡Tu novia si que es muy amable, mocoso! ¡eres muy afortunado! — Exclamó casi al borde de un grito y esta vez fue el turno de los jóvenes de enrojecer por completo.
Negando, de mala gana, aclararon que no eran pareja. — Oh querido, disculpen la equivocación. ¡Pero se ven tan lindos juntos! — Comento la mujer, divertida.
El mayor solo río con más ganas, Tadokoro estaba segura que tendría un ataque de calor debido al que se acumulaba en su cara. Y Takumi sólo seguía negando mientras era una perfecta imitación de un tomate.
Finalmente, la pareja y el pequeño se despidieron de los jóvenes y estos continuaron su camino.
Al principio estaban sumidos en un incómodo silencio, pero luego de unos minutos caminando se miraron y se rieron de la situación anterior.
— ¿Te gustaría que sigamos recorriendo el parque? — Consultó el italiano, al mismo tiempo que ofrecía su mano derecha para que ella la tome.
Megumi, gustosa, tomó la mano ofrecida con una gran sonrisa. — ¡Hai! — Y siguieron su camino.
Erina esperaba fuera de la puerta del cabeza hueca de Soma. Había terminado su papeleo y llegado el momento de disculparse por su comportamiento anterior, para luego regañarlo por haberse levantado de esa cama.
Si. Eso era lo que iba a hacer.
Con el alivió de saber cómo proceder, tocó la puerta. Sabía que podría entrar directamente, Soma no se molestaría por ello. Pero por alguna razón sintió que lo correcto en aquel momento era tocar y esperar el permiso.
Escucho el "adelante" proveniente del otro lado de la puerta, coloco una mano en el picaporte, respiro hondo y, sin más, entró.
Fue recibida por la vista de su idiota, sentado en la cama con la espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas. Pudo observar que en sus manos tenía el celular y del aparato una voz muy similar a la de Soma se escuchaba.
Apreció la sonrisa divertida que adornaba su tonto rostro y se permitió relajarse. Se acercó lentamente a la cama, Soma parecía no prestarle mucha atención, solo se reía mientras ella se sentaba y observaba lo que él veía. ¿Un hombre con el torso desnudo y una cabeza de jabalí atado a un árbol? ¿Eso le causaba gracia?
En fin... sí a él le parecía gracioso ella no era quién para juzgarlo. Pero Erina necesitaba que se concentrará en ella, por lo que temblorosamente, toco una de las manos masculinas con la suya propia. — Soma...
— ¡Yo Erina! — Respondió al tiempo que giraba la cabeza para verla. Luego se inclinó hacia ella aprovechando la corta distancia y le robo un beso que ella no espero. — ¿Terminaste el papeleo? — Preguntó, volviendo a prestar atención a la pantalla.
Erina estaba sorprendida y confundida. ¿No estaba enojado debido a que ella lo dejo solo? — ¿No estás enojado conmigo? — La confusión estaba presente en su tono.
Soma se giró para mirarla con una ceja en alto. — Nop. ¿Debería estarlo? — Y esta vez su mirada quedo en Erina, bajando el volumen del celular e ignorándolo.
— Te deje solo sabiendo que no puedes moverte... — Murmuro con la voz casi quebrada y la cabeza gacha.
Sintió unos dedos tomarla por la barbilla haciendo que levante su cabeza y mirada de lleno a ese pelirrojo que tanto ama.
— Lo pensé y estaba siendo molesto, me merecía que te vayas y me dejarás solo — Comento despreocupadamente mientras se encogía de hombros. Erina lo miro con los ojos abiertos al ver que el admitía estar siendo molesto
— ¡Si reconoces que fuiste molesto al menos deberías disculparte! — Se exaltó y Soma río con mucha diversión. Los cambios de humor de Erina siempre le resultaban divertidos. — ¡¿Qué es lo gracioso?! — Preguntó apretando los dientes y fulminándolo con la mirada.
Y lo que él hizo ante su pregunta la tomó por sorpresa, como prácticamente todo lo que aquel impredecible hombre hace.
Soma apoyo su cabeza en el regazo de la enfurecida, cuidando seriamente de que su pierna lesionada no impactará contra la pared en el proceso. Y desde aquella posición le lanzo una de esas sonrisas que la desarman. — ¿Comiste el almuerzo que te prepare? — Cuestionó al tiempo que giraba levemente su cabeza y dejaba un suave sobre parte de su muslo que no estaba cubierto ni por la falda ni por las medias largas. Sintió estremecerse cuando sintió el contacto de los labios contra su piel expuesta.
No obstante, no lo alejó. Ya estaba acostumbrada a aquello, cuando estaban a solas o bien Soma descansaba su cabeza sobre su regazo. O bien ella se sentaba sobre las piernas de él. Incluso esos suaves besos, no era la primera vez que sucedían y estaba segura que en un futuro serían incluso más íntimos.
Sintió su rostro arder y alejo esos pensamientos indecentes. Pero el sonrojó que cubrió sus mejillas no pasó desapercibido por su tonto novio. — Jeh te pusiste roja, ¿qué estás pensando Erina? ~ — Odiaba ese maldito tono burlón, pero le encantaba esa sonrisa traviesa y burlona que solía acompañarlo.
Sin embargó, se concentró en la primera pregunta. La cual no iba a responder, al menos no directamente. — ¿Por qué demonios bajaste a cocinar con un esguince en un tobillo? ¿Sabes que pudiste resentir tu lesión a una peor, no es así? — Fingió molestia, realmente al recordar ese magnífico almuerzo esta se había disipado.
— ¡Oh! eso significa que si lo comiste eh ~ — El tonito burlón se hizo presente de nuevo y Erina no sabía si callarlo con un beso o pellizcando sus mejillas como ya se había acostumbrado a hacerlo. — ¿Cómo estaba? — Y los ojos de la rubia brillaron con malicia ante esa pregunta.
Sonriéndole de forma altiva. — Asqueroso, como siempre — Mintió descaradamente, amando el puchero de que se formó en su cara.
Se encorvo lo suficiente para besarlo y dejar en claro que el asunto terminaba en ese punto. Con ella teniendo la última palabra como debía ser.
Una vez separados, Soma pareció estar a punto de decir algo, pero se limitó a sonreír y cerrar los ojos mientras disfrutaba de las caricias que Erina había comenzando a hacer sobre su cabello.
Se quedaron en un silencioso momento cómodo, disfrutando de estar bien el uno con el otro. Hasta que Soma volvió a hablar.
— ¿Crees que se estén divirtiendo? — Preguntó aun con los ojos cerrados. Estaba expectante por esa respuesta en particular.
— Sí, estoy segura — Contestó con anhelo y tristeza reflejado en su tono. Nunca había ido a un parque y anhelaba ir con sus amigos, pero sobretodo deseaba compartir esa experiencia con Soma. — Nunca he ido a uno, ¿sabes? Pero estoy segura de que debe ser muy divertido
— Cuando me recuperé te llevaré — Afirmó de forma determinada y Erina sonrió, segura de que lo haría.
El día poco a poco se iba terminando, ya eran alrededor de las 4pm.
Alice estaba extasiada. Aquellos juegos le habían hecho sentir una adrenalina similar a la que sentía en las montañas rusas, incluso más.
Estar colgada del aire a quien sabe cuántos metros de altura para ser, literalmente arrojados al vacío mientras se balancean de un lado a otro fue una experiencia tan increíble. Volvería todas las semanas a aquel parque simplemente para volver a ser parte de esa atracción.
Y lo mejor fue escuchar, entre partes de sus gritos eufóricos, a su apatico novio también gritar, aunque mucho menos exultantes. Pero estaban y la hacía feliz que al menos disfrute de eso.
Incluso en las dos zonas más tranquila fueron divertidas. Se encontró disfrutando gratamente de la casa de los espejos y la mansión del terror. Si bien no la habían asustado sí que le saco una buena risa el ver los intentos de los trabajadores por provocarles sustos.
Y en la zona más alta se sorprendió de buena manera de lo agradable que podían ser juegos tan simples como el de las tazas giratorias otro de unas orcas voladoras al que subieron por petición de Ryo al ver un habitante de su querido ecosistema acuático.
Él único que no le llamaba la atención era la noria, que, según su criterio, era muy aburrida.
Ahora se encaminaban hacia la zona de la montaña rusa. Durante el trayecto, Alice vio a algunas muchachas interesadas en su novio. No las culpaba, él era atractivo aunado a ello era alguien fornido y las mujeres fácilmente se sentirían atraídas a alguien con las características de Ryo.
Pero... que no las culpara no significaba que no le molestara. Por lo que, se abrazó al brazo izquierdo de él y pego muy descara mente su cuerpo contra todo el lado izquierdo del cuerpo masculino.
Estaba muy segura que Ryo se había estremecido en el momento que sintió el contacto de sus senos con parte de su cuerpo. Y eso solo la hizo sonreír satisfecha.
Sonrisa que se ensancho al ver las miradas de desilusión de todas esas chicas.
— ¿Alice? — ¡Oh cierto! Su cuerpo seguía muy pegado a él. No obstante, si ya había llegado a ese punto... ¿por qué no ir más allá?
Lo soltó, sólo para posicionarse frente a él, tomar el cuello de su camiseta bajarlo a su altura y besarlo. Y besarlo con ganas.
Mordiendo el labio inferior masculino, para hacerle entender por medio de ese acto que quería intensificar las cosas. En el tiempo que llevaban de novios, ambos habían aprendido que era lo que quería el otro.
Y Kurokiba sabía que cuando Alice le mordía el labio inferior era porque quería un beso más intenso. Por lo que entreabrió aún más los labios y la lengua de Alice y la suya propia chocaron, enredándose y enfrascándose en una batalla por el dominio de aquel beso.
No le importaba ofrecer un pequeño beso como espectáculo, ella no era como Erina en ese sentido. Si hacía falta un espectáculo para remarcar lo que es suyo lo haría gustosa. Y a Ryo tampoco le importaba así que...
Luego de separarse de ese pequeño beso que compartieron, giro para dirigir una sonrisa aún más satisfecha a esas espectadoras silenciosas a las que acaba de romperle las nulas ilusiones que deberían haber tenido.
Muy contenta con eso, se abrazó de nuevo a él y continuaron su camino, ignorando completamente las miradas de los demás visitantes.
Caminaron y caminaron hasta que finalmente llegaron a la zona derecha del parque y grande fue su sorpresa al ver una montaña rusa que transitaba por un canal de agua. Maldijo el no haber traído un cambio de ropa, porque claramente se veía como quienes iban a bordo estaban empapados.
Inmediatamente hizo una nota mental para su próxima visita. Se subiría a esa atracción sí o sí. Y arrastraría a Erina con ella, sin avisarle de llevar un cambio de ropa. Casi que rogaba que Hishoko-chan no haya visto ese juego porque fácilmente la advertiría.
Sin prestarle más atención continuó su camino y vislumbró otra montaña rusa, pero más pequeña a la que estaba acostumbrada. No iba tan alto como la clásica, pero que pasará por una cueva llamo su atención. Sí que subiría a esa.
Y finalmente a lo lejos la que estaba deseando por subir. Inmediatamente corrió a hacer la fila.
Y aunque la fila era bastante larga no importaba, esperaría.
O eso creyó... — ¿Aldini y Tadokoro? — Preguntó mientras se quedaba fuera de la fila y registraba cuando larga era.
Alice lo escucho y se apresuró a su lado, mirando en la misma dirección. Y efectivamente, mucho más adelante en la fila estaban sus queridos compañeros rebeldes.
— Ven Ryo — Lo tomo del brazo y comenzó a caminar entre medio de la gente que esperaba. — Mis amigos están delante guardándome lugar — Comentaba a la pasada, la mayoría no le creía otros pocos sí. Pero todos preferían no decir nada al ver a Kurokiba detrás de ella.
Y en unos pocos minutos Alice pudo comprobar dos de las mejores condiciones de Ryo. Atractivo e intimidante.
Al llegar con sus compañeros enseguida notó que las manos de estos seguían entrelazadas y una risita salió de sus labios.
Antes de dar a conocer su presencia pensó en donde estaban Hayama y Hisako, no los había cruzado ni una sola vez. Contrario a los dos que tenía enfrente que los había visto unas cuantas veces.
Bueno tampoco era importante, aunque esperaba que Hayama aprovechará la oportunidad que tuvo al robarse Hishoko-chan durante toda una salida.
Volvió a concentrarse en la parejita que tenía delante. — Fufufu ustedes tortolitos hacen una muy tierna pareja ~ — Canturreo y el ver como ambos temblaban ante el reconcomiendo de su voz fue muy gratificante. Tanto Tadokoro como Takumi se giraron lentamente hacia el origen de la voz y encontraron a Alice y Kurokiba a sus espaldas. Sin embargo... — ¡Creí que al vernos ambos se asustarían para luego soltarse! Pero veo que no lo hicieron ~ — Solo entonces la peliazul y el italiano notaron ese detalle y se soltaron, avergonzados por completo por ser atrapados de esa forma, rápidamente para decepción de Alice. — ¡Mou ustedes dos ya están como Erina y Yukihira!
Kurokiba por su parte observaba en silencio esas interacciones. No tenía nada que aportar por lo que simplemente se quedó callado.
Estuvieron unos cuantos minutos en la fila, minutos en los cuales Alice siguió molestando a la parejita frente a ellos. Takumi intento devolverle la broma insinuando que Alice era mucho de hablar, pero nunca concretaba tales cosas. Y como Alice mientras los molestaba se la había pasado hablando del beso que compartió con Ryo instantes antes hizo otra pequeña demostración.
Tadokoro prácticamente se desmayó al ver la escena frente a ella, Takumi tuvo que sostenerla para que no golpeará el suelo.
El italiano, que sabía que la albina era bastante descarada, pero creyó que no llegaba al nivel Yukihira, aprendió por las malas que no había que provocar a su compañera.
No volvieron a separarse luego de eso.
En otro lugar y cerca de la hora de encuentro con sus compañeros, Hayama y Hisako se encontraban haciendo fila para la noria habían decidido que sería la última atracción a la cual subirían. Luego de ello se encaminarían para encontrarse con sus compañeros y posteriormente retirarse.
Había sido un buen día, el día más divertido de su vida si le preguntarán al albino. El hecho de compartirlo a solas con ella, de aprender más, de ver lados que no solía mostrar, de no encontrarse con Alice y no soportar sus estupideces.
Lo cual no significaba que no los hayan visto. Eran parte de la multitud que vio como Alice y Kurokiba se besaban sin ningún tipo de reparo frente a todos.
Y si bien no lo incomodaba, si que le parecía lamentable. Consideraba que aquellos actos deberían guardarlo para la intimidad y no para que un gran grupo de desconocidos los vean.
También habían cruzado a Aldini y Tadokoro y pudo observar cómo iban tomados de las manos. Sonrió al verlos, ellos hacían una muy buena pareja y deseaba que pronto pudieran confesar sus sentimientos el uno por el otro. Había notado que Arato también sonreía al verlos, seguramente pensando lo mismo que él.
No queriendo interrumpir a las parejas, ni que ellos los interrumpan prefirió no acercarse. Asi estaba mucho mejor. Y que Arato tampoco haya hecho esfuerzos en intentar acercarse le hizo saber que ella tampoco deseaba molestar.
Por lo tanto, siguieron juntos. Juntos exploraron las cuatro zonas que el parque tenía para ofrecer. En la derecha además de subirse a los autos y botes chocadores se subieron a la montaña rusa luego de comer.
Grave error de su parte, se encontró yendo al baño casi al instante en que bajo de esa atracción a la que juro nunca volver a subirse. O al menos no si había comido antes.
Afortunadamente Arato había previsto que algo así pasaría y llevo pastillas para aliviar cualquier tipo de malestar.
Luego de ese desafortunado contratiempo, se encontraron yendo a la zona central, donde se adentraron a una especie de mansión embrujada.
Honestamente, ¿a alguien podrían darle miedo los patéticos intentos de susto que se llevaban a cabo ahí dentro? Bueno, a su compañera pareciera que sí, porque durante el último trayecto de aquella mansión se abrazó a su brazo derecho. No es que le importará, de hecho, casi que agradecía. Casi porque una vez la pelirosa lo soltó.
Llegaron a la zona izquierda y lo primero que vio casi que lo hace vomitar de nuevo. ¿Qué demonios tenían algunas personas en la cabeza? ¿Por qué mierda se subían a una atracción que solo lo sostenía un par de cables y algunos arneses? Par de cables que los balanceaban de izquierda a derecha. Descarto subirse a ese juego casi de inmediato.
Hisako, por otra parte, estaba bastante interesada y aprovechando que la fila no era muy larga se posicionó allí y espero su turno con el pelinegro caminando junto a ella, por el otro lado de la cinta que delimitaba la fila. — Hayama-kun, ¿seguro que no quieres subirte? — Trato de convencerlo muchas veces de que subiera, pero el albino siempre se negaba.
— No en esta vida — Respondía de forma tajante, mientras se llevó uno de sus tubos de canela a la nariz. La pelirosa se rindió después de la cuarta negativa.
Pero quedarse abajo, verla subir a tantos metros sobre el suelo para luego dejarla caer fue probablemente peor que subirse. Los nervios de que cualquier desgracia pasará nublaba su mente y palideció ante la sola posibilidad de que sucediera algo malo.
Afortunadamente no fue el caso. Pero el miedo estuvo.
Luego se movieron por otras atracciones de esa misma área. El barco fantasma fue su favorito.
Y luego se movieron de vuelta al centro para ir a la zona más elevada, donde también se subieron al paseo de las tareas. Disfrutaron de un juego donde se subían a una especie de lancha, que estaba asegurado a un eje que contenía un total de tres lanchas y a su vez este eje estaba incluido en uno central y más grande que contenía otros tres ejes, todos con sus respectivas lanchas.
El eje central movía a los más pequeños en un movimiento circular, mientras que los pequeños que sostenían a las lanchas los movían en círculos, pero alternando entre subir y bajar las lanchas.
Y finalmente, su actual y última parada, la noria. La fila era cada vez más corta y ya estaban a punto de subir.
— ¿Deberíamos avisarle a Alice-sama y los demás nuestra ubicación? — Consultó Arato, dándose vuelta para mirarlo.
Se fijó en su celular y vio que todavía faltaba otra media hora para la hora establecida para la reunión, si sus cálculos no fallaban en unos quince minutos estarían subiendo, y sumando a eso el tiempo de recorrido y la distancia que tenían que cubrir para llegar a la zona central les daba tiempo.
— Estamos a tiempo, llegaremos sobre la hora a la zona central — Comento despreocupadamente mientras avanzaba en la fila.
— Lo sé, pero Alice-sama... siempre le gusta tardarse más de lo acordado — Oh cierto, olvidó el factor Alice en la ecuación.
No tenían la estricta obligación de respetar un horario porque el parque cerraría a las 8pm, pero no deseaba quedarse esperando a esa molesta mujer más de lo necesario.
— En ese caso deberías llamarla, dudo que revise los mensajes — Porqué ella nunca prestaba atención al teléfono cuando se estaba divirtiendo.
Hisako llamo a Alice para informarle que, de sus planes, pudo escuchar que Tadokoro y Aldini estaban con ellos y se quedó más tranquilo. Esperaba que ellos la convencieran de que había sido suficiente por un día.
Fueron avanzando más y más en la fila hasta que finalmente fue su turno de subir. Se subieron en la pequeña cabina solos. Una pareja que intento subir con ellos dio marcha atrás al ver la cara de pocos amigos que el albino les dedico.
Se sentaron frente a frente en silencio, ambos observando por la ventana y apreciando como poco a poco se elevaban. Hayama decidió que debía ser ahora o nunca y se giró hacia ella.
— ¿Disfrutaste de este día? — Pregunto un Hayama cada vez más nervioso e incómodo.
— Sí, fue muy divertido — Respondió, serenamente Arato mientras le ofrecía una cálida sonrisa. — Gracias Hayama-kun por compartir este día conmigo — Volvió a girarse hacía la ventana, mientras apoyaba la palma de la mano derecha debajo de su barbilla.
La gratitud inesperada llevo a su corazón a aumentar la velocidad de latidos. Eso no debería ser normal, solo fue una maldita gratitud y sin embargo... se sintió tan feliz al escuchar esas palabras de ella.
Lentamente la noria alcanzaba la cima. Y con ello su siguiente pregunta se hizo presente. — ¿Entonces, mi compañía... fue agradable?
— Por supuesto. No habría encontrado mejor compañero que tú — Contesto sin siquiera apartar la vista de donde estaba mirando anteriormente.
La sensación de cosquilleo en su estómago, ¿eran esas las famosas mariposas?
La noria finalmente llego a la cima y con ella la declaración final.
— Arato... yo... bueno... — Perfecto, en ese momento no encontraba las palabras que tanto había ensayado. Y lo peor era que la atención de Hisako estaba sobre él. — Yo... desde hace un tiempo... tú... tú... — Se detuvo, trago saliva, respiro hondo. Era el momento. — Tú me gustas — Ya está lo dijo. Ahora podía aflojar los hombros y liberar la tensión que no se dio cuenta que estaba acumulando, lo peor había pasado y ahora solo esperaba la respuesta.
Escucho una risa proveniente de su compañero y temió lo peor, algo reflejado en su cara porque Arato intensifico su suave risa. No al punto de ofender, pero si al punto de que se imaginará el rechazo.
— Lo siento, es sólo... que desde hace un tiempo me preguntaba cuando lo dirías y nunca imagine que fuera en este lugar — Arato se movió de su asiento, para sentarse al lado de un estupefacto Hayama.
— ¿Sabías de mis sentimientos? — Incrédulo, esa era la palabra que mejor definía a Hayama en ese momento. ¿Si ella sabía por qué no dijo nada?
— Eras muy evidente, Akira – El uso de su nombre de pila con ese tono juguetón aunado al acercamiento y posterior contacto de los cálidos y dulces labios de Arato lo dejaron en shock.
Ni siquiera correspondió el beso de la sorpresa que le significaba todo eso, estaba tratando de comprender si todo fue real o no.
¿Acaso se había dormido en una de las bancas del parque y esto no era más que un maravilloso sueño? Porqué de ser así esperaba que nunca lo despertarán.
Cuando se separaron, Arato lo miraba con dulzura y cariño al verlo todavía en shock luchando por comprender lo que había pasado. — Por si no quedo claro, a mí también me gustas — Declaro y eso fue suficiente para él.
Él fue quien se inclinó para iniciar un segundo beso, completamente inexperto, que ella gustosa recibió con una sonrisa en sus labios.
— No entiendo, si sabías de mis sentimientos... ¿Por qué no decir nada? — Cuestionó al separarse de ella, no estaba enojado para nada. Pero si tenía curiosidad.
— Es simple, quería que tú lo hicieras — Le dedicó una sonrisa divertida, al tiempo que colocaba su mano derecha sobre la izquierda de él.
— Ya veo — Murmuró mucho más tranquilo, pero otra pregunta se abría paso en su mente. — ¿Somos... novios ahora?
La expresión cargada de diversión de Hisako cambio por un segundo a una de asombro, para rápidamente transformarse a una de alegría. — Lo somos — Le aseguro al tiempo que le dedicaba una sonrisa repleta de alegría y apretaba suavemente su mano.
Él le devolvió el gesto con una propia. Mientras se inclinaba para un tercer beso.
Cerca del anfiteatro, Alice, Kurokiba, Tadokoro y Takumi esperaban, sentados en una banca, a Hayama y Hisako.
Alice estaba refunfuñando porque Ryo la arrastro para encontrarse con los dos restantes. ¡Aún era muy temprano! El parque seguiría abierto otra hora y media todavía podía disfrutar de alguna otra atracción. O bien podría repetir.
Pero no, se encontraba esperando a sus compañeros. Siguió refunfuñando hasta que observo algo que llamó su atención.
¡La casa de fotos!
Rápidamente agarro el brazo de Ryo y lo arrastró hacia ella. Takumi y Megumi vieron cómo se alejaban y decidieron esperar a sus otros compañeros.
Alice pagó y entró con Ryo a cuestas y observo la pequeña pantalla táctil donde podía elegir tres opciones: "grupal"; "pareja"; "amigos". Presiono el de botón de "pareja" y apareció la primera indicación para la foto.
"Tomarse de las manos".
Se tomaron de las manos mientras escucharan el sonido del flash y la segunda indicación se reflejó.
"Abrazo".
Kurokiba envolvió sus brazos en el cuerpo de Alice y la atrajo hacía sí. Ella se dejó hacer y correspondió el abrazo, posando sus brazos sobre el pecho del pelinegro. La foto se tomó. Apareciendo la tercer consigna.
"Beso en la mejilla".
Ni corta ni perezosa, Alice se puso de puntitas y deposito un beso en la mejilla derecha de Ryo.
"Beso en la frente".
Kurokiba levanto, tomando por la barbilla, la cara de Alice y le planto un beso en la frente que fue más brusco que tierno.
"Beso".
Alice envolvió sus brazos en la nuca de Ryo lo beso, este correspondió, pero en un beso no tan intenso como los anteriores.
Alice se apresuró a observar las fotos y sonrió, guardando las mismas.
Cuando salieron se encontraron de lleno con sus cuatro compañeros que los estaban esperando afuera.
Y Alice tuvo otra idea, le susurro algo al oído a Ryo y este solo asintió para caminar con dirección a Hayama y Aldini y llevarlos dentro del pequeño espacio. Alice hizo lo propio con Megumi y Hisako. Ignoro completamente las protestas de Hayama, pagó otra vez y esta vez presionó el botón "grupal".
"Sonreír a la cámara".
Algo fácil de cumplir para 4 de los 6, Hayama y Kurokiba no se unieron a las sonrisas de los demás.
"Chicos arrodillados, chicas de pie".
Algo más simple que tanto Hayama como Kurokiba pudieron cumplir sin ningún problema.
"Unir los puños".
Los seis estiraron sus brazos hasta que sus puños que chocaron.
"Chicos cargando a las chicas".
Alice fue cargada inmediatamente por Kurokiba, apoyando su cabeza en el pecho masculino. Takumi, luego de pedir permiso, cargado a Tadokoro y ambos posaron con sonrisas en sus caras. Hayama y Hisako se negaron a participar en esa foto.
— ¡Aburridos! — Grito Alice mientras la foto se tomaba.
"Abrazo grupal".
En un extraño giro de las posiciones, Kurokiba había terminado al lado de Hayama.
— ¿Por qué a tu lado, bastardo de las especias? — Preguntó en un tono de molestia.
Contrario a la molestia de su compañero, el albino se mantuvo sereno. — Me pregunto lo mismo, ¿Por qué al lado de un segundón?
Takumi había terminado al lado de Alice y, por respeto, decidió posar su mano sobre el hombro de ella.
Pero... la albina llevo la mano del italiano hasta su cintura. — Fufufu Ta-ku-mi-kun, ¿dónde colocas tu mano, eh? ~ — Y el italiano podía sentir claramente una mirada cargada de furia sobre su espalda.
— ¡ALDINI, SUELTA A ALICE! — Escuchó gritar a un Kurokiba con su pañuelo puesto, listo para matar.
Pero sin duda lo que más le dolió fue la mirada de decepción que recibió de ciertos amables ojos dorados.
— ¡Ups! Fue solo una bromita — Y si bien el ambiente se aligero bastante, Kurokiba todavía terminó por empujarlo al lado de Hayama.
La foto se tomó y luego los seis emprendieron viaje de vuelta a Totsuki, seguros de que ese día había valido la pena.
Bueno, me pase por unos 10-15 minutos, mierda… lo siento
En este cap intente jugar un poco con la Tadokoro de primero y un Takumi mas seguro por fuera pero por dentro muriéndose de nervios no se como habrá salido pero espero que bien!
Sin mas que decir, me retiro a dormir nos vemos a fin de mes en el cap 9!
Adios!
