Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, pero esta historia es obra mía (única y enteramente mía).


Capítulo 6. Yamanaka

Shikadai miro fijamente a Inojin y movió la cabeza señalando a Ino, en un claro gesto de "tienes que acercarte y hablarles".

El rubio removió sus manos de forma nerviosa, y en ese preciso instante volvía a escucharse el griterío del Séptimo Hokage y el padre de Sarada que querían irse a golpes.

Inojin vio a Shikadai bufar molesto y caminar hacia Temari, llevándose a sus padres del salón.

El joven Yamanaka decidió también seguir su ejemplo y se acercó a Ino, sonrió con timidez y tendió su mano, esperando que ella entendiera.

Ella lo observo durante unos segundos y luego miro a Sai, el cual estaba observándola.

Sai, al verse descubierto desvió la mirada rápidamente, pero luego volvió a mirarla y simplemente sonrió a la muchacha tendiéndole su mano, también de forma tímida.

Inojin se sorprendió demasiado, jamás había visto actuar a su padre de ese modo. ¿Su padre podría ser tan tímido y tan impertinente como él cuando era joven?

Una risa se escapó de los labios de Ino, que decidió tomar las manos de ambos muchachos y salir, ante la mirada atónita de Sakura.

Mientras caminaban, notaban como la aldea parecía iluminarse con lámparas de papel, en los próximos días habría un festival.

Iban callados y solo sus pasos se escuchaban, trataban de pasar desapercibidos.

La rubia sentía una curiosidad inmensa por los chicos que estaban a su lado... ¿Cómo eran ellos de adultos?, el chico de cabellos oscuros no le pareció para nada feo y el niño rubio le parecía demasiado adorable y tenía ganas de abrazarlo.

"Es mi hijo" pensó, e inconscientemente empezó a ver rasgos de ella en Inojin, su cabello y ojos delataban que era un Yamanaka, pero tenía la tez muy pálida y el mismo perfil que poseía el joven de cabellos oscuros a su otro lado, el cual había dicho que se llamaba Sai.

En ese momento, en su mente vio a Sasuke y se sintió un poco dolida, pues según le habían contado era con Sakura que termino casándose y tenían una hija. ¿Acaso ella había renunciado a Sasuke? ¿O se había enamorado de Sai antes de que eso sucediera?

—¿Así que tu nombre es Ino? —dijo Sai de manera lenta, interrumpiendo los pensamientos de la rubia.

—Sí. —contestó sonriendo, intentando alejar de su mente al Uchiha.

—Significa jabalí. —comento Sai. —"Ino Yamanaka" seria… "jabalí entre las montañas".

—¡No! —exclamó molesta, provocando respingo en Sai.

—Lo siento. —farfullo el pelinegro con intenciones de disculparse. —Pero, la chica de pelo rosa te llamo "cerda", así que…

—¡Maldita frentona! —interrumpió ella, y luego miro al chico. —¡¿Cómo pudo Sasuke fijarse en esa frentona?!

—¿Sasuke? —pregunto en voz alta el pelinegro y al instante sintió un mareo extraño, como si fuese a caer inconsciente y en su mente vio lo que parecía un recuerdo.

Era sobre aquel chico rubio hiperactivo que vio discutiendo en el salón junto a la pelirosa, pero más adultos, él le decía firmemente que tenía que encontrar a Sasuke y traerlo de vuelta a la aldea. Pasaron varias escenas en su mente sobre el equipo siete y sintió una gran empatía con la pelirrosa y el rubio hiperactivo.

—Naruto y Sakura. —murmuro Sai.

—¿Estas bien? —pregunto Inojin sujetando a Sai.

—¡Oye que te sucede! —gritó Ino.

—Mamá cálmate. —pidió Inojin. —La gente empezara a observarnos.

Ino observo con curiosidad a Inojin, se sentía extraña al oír la palabra mamá, era como algo sorpresivamente cálido en su pecho que la invadía por pequeños lapsus, lo cual también era aterrador.

—Acabo de recordar, que después de que Sasuke se marchara de la aldea, yo forme parte del equipo de Kakashi-san. —murmuro un sorprendido Sai.

—¿Por qué se marcharía Sasuke? —pregunto Ino mirando a Sai de forma preocupada.

—No lo sé, la mujer de tetas enormes solo nos explicó sobre nuestras vidas y no hablo mucho de las vidas de otros. —contesto el pelinegro con simpleza.

Inojin noto como la personalidad de timidez en Sai había desaparecido con ese recuerdo, como si otra vez estuviera frente al padre de comentarios insensibles y algo graciosos que siempre había conocido. Una cualidad que él heredo un poco.

—No hables así en voz tan alta. —espeto una avergonzada Ino ante el comentario de Sai, pero al instante Inojin vio el rostro de la rubia ponerse serio.

Ino no pudo evitar pensar en la conversación a la que se refería Sai. Según lo que Tsunade-sama había dicho, su padre había muerto en la guerra.

Tenía ganas de correr a su casa y ver a su madre, necesitaba comprobar si aquello era cierto. Pero Tsunade había dicho que debían permanecer en sus viviendas por ahora y no llamar la atención. Si ellos decidieran romper esta norma, Tsunade les pondría vigilancia Anbu y tal vez tomaría medidas más drásticas. Para la Quinta Hokage, lo más importante era mantener las apariencias, para así conservar la calma en la aldea.

Ambos, tanto Sai como Ino se sumergieron en sus pensamientos e Inojin no podía dejar de observarlos mientras caminaban. Sus padres debían estar completamente confundidos.

—Ya llegamos. —dijo el rubio una vez que ingresaron a la casa.

Ino se maravilló, en la entrada de la casa había muchas flores que le daban un aspecto dulce y encantador, y no pudo evitar acercarse a ellas. Sai se limitó a observarla.

—Son tus favoritas. —dijo Inojin sonriendo a la rubia.

Al ingresar a la casa notaron muchas pinturas y unas pocas fotos que colgaban de las paredes.

—¿Son pinturas mías? —pregunto sorprendido el pelinegro. —Mmm… tus tetas no son grandes como las de esa Hokage, pero no niego que están bien.

Inojin se sonrojo y al mismo instante Ino enfureció avergonzada.

—¡¿Alguien tiene hambre?! —se apresuró a preguntar el chico rubio, no quería que se desatara una guerra en su casa.

—¡No pienso cocinar! —espeto Ino frunciendo más el ceño. —¡Y menos para él! —chillo señalando a Sai.

—Yo cocinaré. —dijo Sai calmadamente, sorprendiendo a Ino.

—Papá es muy bueno cocinando. —dijo Inojin ante el asombro de la rubia, para luego acercarse a su padre y susurrar. —Vete a la cocina antes de que mamá te mate por comparar sus tetas con las de la Hokage.

Sai simplemente parpadeo y se encogió de hombros para dirigirse al lugar.

La rubia no dejo de observar a Sai cocinar mientras estaba detrás de la puerta de la cocina. Sus ojos azules miraban detenidamente cualquier movimiento hecho por el muchacho.

Inojin se percato de esto y se acerco con cautela a su madre.

—Mamá, si quieres ir a ayudarlo solo debes entrar a la cocina y preguntárselo —susurró tras ella.

Ino chillo asustada al verse descubierta, llamando la atención de Sai.

Inojin coloco una mano en su boca para aguantar una carcajada.

—¿Qué esperas? —pregunto a su madre. —¿O acaso solo estas observando el trasero de papá? —murmuro divertido ante la incomodidad de su madre.

—¿Quieres ayudarme? —pregunto Sai a la rubia.

La rubia se sonrojo.

—Supongo que podría darte algo de ayuda. —respondió ella, como alguien a quien no le interesa el asunto.

Sai se dio la vuelta y continuo con su labor, Ino aprovecho esto y miro frunciendo el ceño a Inojin, quien permanecía oculto de su padre.

—Te pareces más a él de lo que creí. —murmuro, para después caminar hacia la cocina.

Inojin contempló durante unos minutos a sus padres mientras cocinaban juntos, una sonrisa cálida se dibujó en su rostro e inmediatamente fue a ver su cuaderno de bocetos, necesitaba plasmar aquella imagen que aún tenía en su cabeza. Y sin esperar, empezó a trazar el inicio de un dibujo.

Para cuando regreso, se encontró con la cena lista.

Mientras el joven rubio se sentaba, a un lado de la mesa colocaba su libreta boca abajo. Quería enseñarle el dibujo a Ino, siempre prefería enseñarle sus dibujos a su madre, aunque eso sonara muy infantil, ya que ella siempre tenía comentarios agradables y dulces para él, al contrario que su padre que siempre criticaba y recalcaba en lo que debía mejorar, sentía que nunca podía hacerle ver que sus dibujos eran geniales.

Ino coloco un plato frente a Inojin, y el pequeño empezó a comer con afán. Debido a esto, no se percató de que Sai tomo la libreta rápidamente, ojeándola sin parar.

—¡Papá! —vocifero molesto el rubio al darse cuenta.

Sai miro a Inojin con sorpresa, "Papá…" escucho resonar en sus pensamientos esa palabra, para luego observar el boceto. Una sonrisa autentica recorrió su rostro.

Ino permaneció observando a Sai, con ojos atentos y fascinados. ¿Qué tenía ese niño que le hacía poner toda su atención en él?, en especial cuando sonreía con sinceridad.

—Me gusta… —murmuro el pelinegro al observarse dibujado junto a Ino en la cocina.

Inojin abrió la boca con asombro y luego sonrió ampliamente.

—¡Tal vez podríamos volver a pintar juntos como antes! ¡Solo por diversión y no como entrenamiento! —exclamó eufórico el rubio y luego bajo un poco el tono de su voz. —Bueno, prometo no dejar mi entrenamiento de lado.

Sai, a pesar de no recordar nada de los dichosos entrenamientos, asintió. Inojin gritó de júbilo e Ino rió por tal reacción. Aquello dio inicio a una amena charla en la cena, en la cual Inojin contaba historias graciosas de las versiones adultas de sus padres.

Después de la cena, Ino y Sai no pudieron evitar notar que la casa era pequeña, no tenía tantas habitaciones y ambos se vieron obligados a dormir en la misma cama. Esto incomodo a la rubia, pero Sai parecía muy calmado.

Ino busco algo de ropa que pudiera usar, se sentía muy incómoda y Sai no dejaba de observarla.

—¡Puedes dejar de mirarme mientras busco algo de ropa! —gruño molesta.

—¿Por qué? —pregunto sin darle importancia.

—Porque me incomoda. —dijo ella apartando algo de ropa.

Sai se acercó.

—Eso no va a quedarte, tus tetas aun no son de ese tamaño…

—¡Cállate y lárgate para que pueda cambiarme!

Después de una pequeña discusión sobre la ropa, el echar a Sai para que la rubia se cambiara y sobre de qué lado de la cama iban dormir, finalmente se acostaron.

Tan cansados estaban que ambos se quedaron dormidos inmediatamente.

~~o~~

Despertó agitado y con un escalofrío que le recorrió toda la médula, había recordado a "Raíz", los entrenamientos horripilantes de Danzo y a su hermano Shin. Llevo sus manos a su rosto y sintió el rastro de lágrimas en sus mejillas, ¿había llorado?

Respiro profundo para calmarse, después del entrenamiento con Raíz… ¿no se suponía que él no debería tener sentimientos? ¿Qué paso para que cambiara?

De pronto, sintió que alguien se movía a su lado, era esa chica, sus mejillas tenían un ligero tinte sonrosado y su respiración era lenta, armoniosa y silenciosa, su largo cabello rubio se esparcía alrededor de ella, la almohada y las sabanas.

Giro el rostro y observo mejor la habitación, descubriendo una libreta junto a la mesita que estaba al lado de la ventana, seguramente era de él. Sin más, se levantó a tomarla.

El cielo estaba pintado de naranja, seguramente ya estaba amaneciendo.

Regreso a la cama y sentó en el mismo lugar, quería dibujar, tal vez así lograría calmarse del todo.

La chica a su lado gimió con tristeza la palabra "papá" varias veces y una pequeña lagrima rodó por su mejilla, él la observo de soslayo, acerco su mano y acaricio sus cabellos rubios, aun sin saber por qué lo hacía.

Poco a poco la vio calmarse para luego sonreír y susurrar ahora su nombre, vió que las mejillas de ella se coloreaban, sintió que su corazón se aceleraba y acto seguido alejó su mano de la cabellera rubia y volvió a enfrascarse en su trabajo. Tratado de olvidar aquella extraña situación.

Pasado un tiempo, cuando los rayos del sol entraban por la ventana, Ino abrió los ojos, y lo primero que vio fue a ese chico sentado y ensimismado en los trazos que aplicaba a una libreta.

—¿Qué es? —preguntó, y esto sorprendió un poco Sai, que debido a su concentración no había notado el despertar de su compañera.

—Nada… —contesto sonriendo de manera falsa.

Ino arrugo el ceño, no le gustaba esa expresión en él.

Rápidamente se levantó a intentar quitarle la dichosa libreta, pero Sai no se lo puso fácil y en el forcejeo Ino termino empujando a Sai, recostándolo en la cama y cayendo encima de él. La libreta había caído al piso, pero desde esa posición Ino la podía ver perfectamente, era un dibujo del rostro de ella rodeada de flores.

—¿Soy… yo? —pregunto sin creérselo, y dirigió su mirada a Sai, este la miraba entre expectante y aterrado.

—Es… Es precioso. —expresó la chica.

Al instante, Sai se sonrojo intensamente y miro hacia otro lado, esto sorprendió demasiado a la chica. No creía que él, que parecía un insensible y con carecimiento de tacto al hablar, reaccionara de esa forma.

—Bu-Bueno… —balbuceo el pelinegro. —Ayer cuando te acercaste a las flores de la entrada de la casa… pues, creo que las flores se ven bien a tu alrededor. —dijo.

¿Qué diablos le pasaba? Sentía el corazón latir muy deprisa, algo revolverse en su estómago y su cara arder. Había olvidado todo lo que había aprendido acerca de no tener emociones.

—Ohh… —dijo débilmente una sonrojada Ino.

—Yo… creo… —dijo él, a lo que la chica le observo con ilusión.

—Yo creo… —repitió.

—Si… —susurro ella esperanzada.

—Creo que tus tetas serán muy bonitas de adulta. —dijo él con naturalidad, momento en que el viento ingresaba a la habitación, alzando las cortinas de la ventana y haciendo correr las hojas de la libreta que seguía en el piso, desprendiendo algunas páginas y dejando a la vista una colección de dibujos sin censura, que mostraban gran parte de la anatomía de Ino en su versión adulta, en especial sus pechos.

Ella, completamente avergonzada y enfurecida, llevo una de sus manos a la mejilla del chico, pellizcándola y halándola fuertemente.

—¡Auch! Espera, d-dama de las fl-flores. —se quejaba el chico debajo de ella. —Se-Seguramente fue mi ve-versión adulta q-quien dibujo todo eso. —intentaba explicar.

—¡Pervertido! —chilló la chica. —¡¿Cuándo has hecho esos dibujos?! ¡¿Qué diablos te pasa con mis pechos?! ¿Acaso he posado para ti? ¡No! ¡No respondas esa pregunta! —bramó la rubia con su cara cerca a la de Sai mientras seguía pellizcando su mejilla, parecía una loca histérica.

Él, cansado y un poco asustado, buscaba con la mirada una forma de callarla pero sus brazos estaban inmovilizados por el peso de las piernas de la chica, así que opto por callarla con su propia boca.

Se produjo un gran silencio.

Ambos chicos tenían los ojos muy abiertos, mientras sus labios estaban unidos.

Poco a poco, ella aflojó su mejilla y lo dejó libre, así que él se separó de ella rápidamente.

Si antes ella estaba sonrojada, ahora tenía el rostro completamente rojo, y él se sentía diferente ¿por qué no podía sostenerle una mirada fija a la chica?

—Sai… —lo llamo casi en un susurro.

Él se armó de valor y la miro a los ojos.

—A mi… a mí me gusta otro chico.

—Lo sé. —contesto con mucha naturalidad y sonriendo falsamente, para después bajar la mirada.

—Sai… —volvió a llamarle en tono de susurro.

Él la miro nuevamente.

—¿Podrías volver a besarme? —preguntó en un tono casi de súplica.

¿Acaso había escuchado bien?

Él la miro a los ojos, ella se sonrojó y bajo la mirada, avergonzada.

Eso fue todo lo que él necesito, y sin importarle de quien ella creía estar enamorada, se acercó, y cerrando los ojos la besó.

Jamás había hecho algo semejante antes, solo había actuado por impulso. ¿Qué debía hacer ahora?

De repente, sintió como ella se acercaba más a su cuerpo, sus delicadas manos tomaban las suyas y las guiaban a la cintura de ella, para después sentir esas mismas suaves y pequeñas manos deslizarse por su pecho hasta envolver su cuello.

Sai abrió más la boca y ella aprovechándose de esto profundizo más el beso.

El muchacho sentía un cosquilleo por todo su cuerpo, un cosquilleo que paro abruptamente cuando la chica decidió separarse de forma brusca.

—S-Sai lo si-siento. —dijo ella entrecortadamente. —N-No debería h-hacer esto. —y respirando hondo exclamó. —¡A mí me gusta Sasuke-kun!

Permanecieron en silencio un par de segundos y...

—No. —dijo él de forma decidida, sorprendiendo a la chica.

Sai tomo la mano de Ino y la atrajo bruscamente.

—Yo soy quien te gusta —declaró—, tal vez te gustaba antes Sasuke, o tal vez creíste que él te gustaba, pero ya no es así.

—¿Y por qué crees eso? —pregunto ella, sumamente abochornada.

—Porque tenías la cara roja mientras susurrabas mi nombre dormida… —respondió, sonriendo de forma autentica, mientras la miraba con malicia.

Ino se puso aún mas colorada, acababa de recordar algunas escenas de su sueño.

—Tal vez... —prosiguió Sai, acercando su rostro. —También eres una pervertida.

—¡¿Serás idiota?! —chilló ella con la cara roja.

En ese momento y de forma inesperada, Sai coloco su mano en el seno derecho de la chica y presiono ligeramente.

Ino quedo petrificada ante esto.

—Por ahora pequeños, pero suaves. —dijo sonriendo.

Una vena se brotó en la frente de Ino.

—El "yo" que escribió esa libreta no se equivocó en cuanto a la suavidad. —concluyo Sai.

Justo en ese momento, se escuchó el estruendo de un fuerte golpe en la casa que levanto a un asustado Inojin.

Continuara…


Hola, lamento haberme tardado, pero aquí traigo el siguiente capítulo.

La verdad es que Sai se me ha hecho un poco complicado. Él antes de Raíz era un niño dulce y tierno, así que al inicio intente ponerlo de esa forma, para luego con sus memorias, aflorar la personalidad tan "Sai" de él, jajajaja.

En cuanto a Inojin, pues no he leído aun el manga de Boruto, y por la película asumo que tiene una personalidad calmada y algo tierna, pero también en el manga de "El Séptimo Hokage y el Mes de la Primavera Escarlata" se puede ver que heredo algo de la insensibilidad de su padre al momento de hablar (llamo gorda a Chouchou), así que espero plasmar bien las personalidades de ellos.

Quiero agradecer a:

Reading Pixie: gracias por siempre comentar.

OTAKUFire: muy pronto estarán el SasuSaku y el Naruhina.

Akime Maxwell: ¡gracias! Espero te siga gustando mi historia.

sakura. Vh: mil gracias.

BrieffsUchiha: jajaja lamento que sean cortos, espero con el tiempo tener más inspiración para irme de largo.

Karinits-san: muchas gracias, tomare en cuenta tu comentario para mejorar, besos.

MadeNaruHina26: conociendo sus personalidades, ya uno se hace una idea, jeje.

Valeria: voy a mostrar más…

jonatanantonio: muchísimas gracias, me alegra mucho que te haya encantado.

Mertriqs: ¡Lo hare! (aunque me tarde jeje).

Melania Uzumaki Namikaze: gracias, tratare de actualizarla siempre que pueda.

¡Gracias por leer! (=^・^=)

01/03/2017