—¡¿Por qué yo...?! ¡¿Por qué me ha tenido que tocar a mí?!
Avery llora con amargura mientras Isaak la abraza y le susurra palabras de aliento. Parace que Kernel tenía razón, esto nos ha afectado, aunque de manera diferente. Ella ha decidido desahogarse exteriorizándolo y yo he optado por tragar y aguantarme. Estoy solo en la zona de atrás del furgón, dejando claro que no tengo ganas de socializar en estos momentos. Encontrarme con Ritchie después de tantos años me ha afectado más de lo que pensé que me afectaría. Darme cuenta que los problemas de comunicación con mi familia no van a tener oportunidad para arreglarse, también.
Isaak gira la cabeza y me mira fugazmente. Yo finjo no haberme dado cuenta. Creo que él y Avery están hablando de mí, ella parece haberse calmado; ha dejado de llorar, pero su tono de voz aún se escucha nasal. Cuando mira hacia atrás, yo aparto la vista. Entonces se levanta, viene hacia mí y se sienta a mi lado. Ahora sí que se hace obvio que han estado hablando de mí, comentando quizá que me veo triste y necesito algo de consuelo.
—Isaak me ha ordenado que te haga compañía —susurra.
Tal y como yo pensaba.
"Si quisiera compañía me habría sentado con ustedes" siento ganas de decir, pero decido exponerlo de modo menos rudo.
—La verdad es que prefiero estar solo en estos momentos —contesto.
No es hasta que no termino de decirlo cuando me doy cuenta de a pesar de mis esfuerzos no he conseguido el efecto que deseaba. Qué complicado. Este es uno de esos momentos en los que debería estar permitido dejar la educación de lado.
—¿Cómo fueron tus despedidas? —pregunta.
Un tema de conversación no demasiado agradable y del cual no quiero hablar. Me pregunto si se ha parado a pensarlo.
—No sabría decir exactamente —respondo—. ¿Cómo fueron las tuyas?
Su mirada se vuelve vidriosa de nuevo. Avery baja la cabeza un instante, su contestación se demora unos segundos.
—Bueno... ¿Sabes qué? Creo que este no es el mejor tema de conversación después de todo.
—Está bien estar en silencio —digo—. No tenemos por qué socializar a la fuerza. Acabamos de ser cosechados, creo que tenemos derecho.
—Isaak ha dicho que no debo dejar que esto me hunda, y creo que tiene razón. También ha dicho que debería intentar animarme y comenzar a pensar en positivo. La verdad... Estoy contenta de tenerlo en el equipo, quiero decir... Nada en contra de Kernel y Doka pero ellos me dan... me dan... miedo. Creo que deberían tener más tacto con nosotros. ¿No crees? Ser más amigables, más comprensivos... Ellos que han pasado por esto ya son los que más deberían entendernos.
Suspiro, dejándome caer en el respaldo. Me siento saturado. No sé lo que opino. No me apetece pararme a pensarlo ahora. Ella me observa, esperando a que le conteste.
—En realidad no me importa tanto —contesto—. Sólo espero de ellos que me guíen y me ayuden a planear mi estrategia en el proceso. El resto del tiempo pueden hacer lo que les de la gana.
Tal vez frustrada por mi falta de colaboración, Avery se muerde el labio inferior y se deja caer en el asiento. Su vista entonces se posa en el tatuaje de mi brazo, el de los tres triángulos. Lo observa en silencio y cuando percibe que le estoy prestando atención, sonríe. Leyre no pudo venir, pero es normal que si no tuviera a nadie cosechable no estuviera en la Plaza de la Justicia, estoy seguro que de haber estado cerca habría venido.
—Me gusta —dice en voz baja.
El furgón llega por fin a la estación, lo que me salva de tener que seguir conversando. Cuando el grupo de Agentes de la Paz que nos espera abre la puerta corrediza, soy el primero en saltar a la calle. Lo hago tan rápido que todos se ponen en guardia en un instante, pensando en que voy a salir huyendo.
—Pórtate bien —dice Doka al pasar por mi lado cargando de nuevo su pipa.
La zona está acordonada y no se permite entrar, antes en los primeros años se juntaba una gran multitud formada por conocidos de los chicos cosechados y gente contraria al Capitolio, a veces hasta trataban de impedir que se los llevaran. Esos altercados solían saldarse con muertos y detenidos y no pasaron muchos años hasta que pusieron los bloqueos para que no pasase nadie. Imagino que en el resto de distritos también hacen algo así.
No tardamos mucho en irnos, sin ceremonias de ningún tipo, simplemente entramos al tren y este arranca. Doka y Kernel avisan que estarán en el salón e Isaak conversa con Avery sobre todo lo que hay a su disposición en el camerino.
Yo me alejo de todos, vagando de un pasillo a otro, examinándolo todo mientras afuera, el paisaje va cobrando velocidad. Me detengo frente a la ventana, sintiéndome abatido. Es un distrito feo si lo comparas con los magníficos bosques del Distrito 7 o la costa paradisíaca del Distrito 4, fábricas viejas manchadas de hollín y bloques de viviendas idénticos, con miles de antenas sobresaliendo y ropas colgadas de la cuerda, secándose al viento. Para mi sorpresa, me siento más melancólico de lo que pensé que lo estaría. Sea cual sea el resultado ya he perdido mi vida anterior. Si gano no volveré a la chatarra por lo que lamentarse por eso lo único que puede hacer ya es lastrarme.
Quizá incluso haya sido una suerte. Por años intenté demostrar que se puede vivir fuera del plan de trabajo estatal, pero lo cierto es que se estaba volviendo todo demasiado difícil... Y luego estaban mis padres, a los que siempre les di demasiados dolores de cabeza. No quiero morir, pero si lo hago ninguna de las cosas que me han venido quitando el sueño importará ya.
Las fábricas siguen pasando, cada vez a más velocidad. De un momento a otro espero a que alguien venga a decirme que no esté solo ni me aísle, pero me equivoco. Cuando traspasamos el tunel fronterizo y entramos en tierra de nadie, el tren se siente como si yo fuera la única persona en él. Se desliza por los raíles sin a penas hacer ruido. He oído que los distritos periféricos tienen un último vagón con un gran ventanal, desde el que se puede ver el paisaje perfectamente. Lo hacen porque los capitolinos que participan en la organización de la Cosecha se aburren demasiado en un tren cuyo trayecto dura más de un día. Nosotros llegaremos a la noche así que no tenemos necesidad de uno. Tenemos trenes acomodados a la cercanía con la capital.
Tras un rato en soledad, voy a vuscar a los demás. Una cortina de humo envuelve la atmósfera del salón. El olor del tabaco es registrado inmediatamente por mi nariz, nada más pasar al mismo. El origen, Doka y Kernel; ella en su pipa de madera y él con un cigarro. Isaak no está presente pero Avery está sentada en el sofá viendo la televisión. Cuando me ve, sonríe y da unos golpecitos en el asiento a su lado.
—Iba a ir a buscarte —dice—. Me daba pena que estuvieras solo, pero Isaak me dijo que esta vez te dejase en paz un rato... Que a veces lo que uno necesita es estar en soledad para poner en orden sus pensamientos.
Dio justo en el clavo. Isaak es más perceptivo de lo que parece, e incluso parece agradable. Nunca me gustó ser prejuicioso, pero cuando se trata del Capitolio uno a veces no puede evitarlo.
—¿Entonces? —dice Doka—. ¿Has sacado algo en claro de tu breve momento de introspección?
Unos segundos antes parecía estar conversando con Kernel, pero en realidad estaba con la atención puesta en nosotros. No me extrañaría que se hubiera hecho más modificaciones, mejorar la vista o el oído con implantes podría resultar útil. Quién sabe hasta dónde lleguen sus conocimientos en ese campo.
—Algunas cosas —contesto—. Creo que ahora estoy listo para el siguiente paso. Antes no lo estaba.
Kernel asiente.
—Muy bien. Aunque te parezca lo más obvio del mundo no todos los tributos se hacen a la idea de lo que les espera a partir de ahora. Es un buen comienzo —dice.
—Podría ser que este año sí traigamos de vuelta a uno de los dos —agrega Doka—. Quiero decir... Lo han aceptado rápido por lo que nuestras enseñanzas les calarán más hondo. Tienen una edad decente, lo cual es siempre útil... Diría que en cuanto a complexión había lugar para mejora pero no es que en nuestro distrito y con nuestra industria se potencie eso, así que imagino que no podemos quejarnos.
—¡Oye! —protesta Avery molesta—. ¡Ya vale de hablar de nosotros como si no estuviéramos delante! Me siento como un caballo de carreras o algo así...
—Para mí que el diagnóstico de Doka ha sido favorable, considérate afortunada —dice Kernel—. Otra cosa es que a ti no te guste que te expongan tus puntos débiles y fuertes de esa manera tan honesta, pero eso ya no es culpa nuestra. Conociéndose a uno mismo a fondo es como mejor se trabaja.
Lo que dice es cierto, pero debo admitir que a mí también me ha molestado.
—Y bueno... ¿Por qué no nos hablan un poco de ustedes dos? Así los conoceremos mejor y nuestra ayuda será más eficaz y directa al punto —dice Doka—. ¿Avery? ¿Qué nos puedes decir de ti?
Ahora que le llega su turno para hablar, Avery se queda en blanco.
—Me da algo de vergüenza hablar de mí, pero... Veamos... Me llamo Avery Lee y tengo 16 años, mi cumpleaños es el 15 de febrero. Estudio en la escuela de desarrollo de software y vivo con mis padres y mis dos hermanas. Cuando era pequeña quería tener una tienda de dulces, pero no creo que eso suceda nunca... O tal vez sí si gano los Juegos... Me gusta cocinar y la jardinería, aunque no tenemos jardín porque vivimos en un ático. Pero tengo un cáctus llamado Randy.
Doka sonríe a eso último. Kernel sólo la observa en silencio.
—Muy bien. Ahora tú Beetee.
Miro al suelo. No quiero hacer esto. Me incomoda hablar de mí delante de estos desconocidos pero puede que sea mejor si me lo tomo como un desafío a superar. Uno de los muchos que vendrán después. Al menos Avery me lo ha puesto fácil. Sólo voy a tener que copiar la estructura de lo que ha dicho y rellenarla con mi información.
—Me llamo Beetee Latier. Tengo 16 años y mi cumpleaños es el 9 de enero. Comencé a estudiar innovación e investigación tecnológica pero lo compagino con un trabajo fuera del plan en la chatarra por el cual debo sacrificar una parte significante de mis horas lectivas. Vivo con mis padres y mi hermana pequeña... Y no sé qué más añadir. Mi vida no ha tenido grandes anécdotas a decir verdad.
—¿No nos vas a decir cuáles eran tus sueños y metas como Avery ha hecho?
Es una pregunta complicada. Al principio tenía una meta muy clara, estudiar y obtener un buen trabajo, hacer de eso mi vida, investigar, hacer algún descubrimiento significante aunque tuviese que consagrar mi vida a ello. Contribuir al progreso tecnológico...
Luego eso cambió por completo.
—Sobrevivir y que no nos faltase de nada. No puede uno pensar en el futuro cuando el presente necesita todas tus capacidades.
—Pero aún así la gente suele tener sueños. Aunque no sean realistas.
—No es mi estilo —digo sacudiendo la cabeza—. Y aunque una vez los hubiera tenido, me parece sacrificar demasiado ir detrás de algo que muy posiblemente esté fuera de mi alcance.
—Ya veo... ¿ Por qué no asistías a clase? —pregunta Doka frotándose la barbilla.
—Mi padre tuvo un accidente, necesitábamos dinero así que tuve que compaginar los estudios con algo.
—¿Cuántos días solías ir?
—Un par por semana. Martes y jueves.
Kernel y ella intercambian miradas.
—¿Y aún así aprobabas? —dice Kernel—. Tus calificaciones deben de dar pena.
—Aprobaba. Por los pelos pero aprobaba —explico.
—Penosas. Lo que yo decía.
Doka da una calada a su pipa.
—Al menos aprobaba.
—Sí, pero con lo justo. ¿De que sirve eso? Es hipotecar el futuro por unas monedas.
—No conoces mi situación.
—Me la acabas de decir. No critico tu decisión, sólo señalo lo obvio, que con esas circunstancias no te hubiera esperado una vida demasiado fácil. Pero estoy seguro que tú ya sabías eso cuando tomaste la decisión.
— Como todos en el distrito prácticamente. Es la tendencia en Panem según tengo entendido. Cuarto distrito más pobre y tal. También sabía a lo que me arriesgaba cuando pedí teselas y aún así decidí jugármela.
— ¿Y te arrepientes? —pregunta Kernel.
—Las necesitábamos. ¿Qué puedo decir?
Kernel resopla y Doka le lanza una bola de papel a la cabeza.
—¿Y a ti qué te pasa, Kernie? Tú también tenías teselas. Yo sí que no tenía.
—Correcto. Las tenía. Las teselas no son más que una forma que tienen los organizadores de quitarse responsabilidades de encima —murmura observando la bola de papel. Cuando termina de hablar la lanza hacia la papelera y falla—. ¿Pediste teselas? ¿Te cosecharon? Es tu culpa, no la nuestra.
Un avox de cara pintada de blanco y una línea roja en los labios se apresura a recoger la bola de papel y echarla a la papelera. Avery mira el proceso con atención.
—¡¿Qué hizo este hombre?! —pregunta angustiada.
Nadie contesta a su pregunta inmediatamente.
—Es la primera vez que ves uno ¿cierto? —dice.
—La primera siempre impresiona, el único consejo que te puedo dar al respecto es que hagas como si no estuvieran ahí. Créeme —agrega Kernel.
—De cualquier modo —dice Doka—, el contexto no importa tanto fuera del marco de ver cómo os ha moldeado para hacer una lista de vuestras debilidades y puntos fuertes. Lo que tienen que meterse en la cabeza si no lo han hecho ya, es que van a morir, y que para mantenerse con vida van a tener que usar sus seis sentidos por lo que cualquier cosa que les distraiga debe ser desechada. ¿Entendieron?
—Entiendo —digo, es lo que yo ya había pensado.
Avery levanta la mano.
—¿Cualquier cosa como qué? —pregunta.
—Nostalgia, sentimientos de culpa, remordimientos por cosas que hicieron, perdones que no dijeron, te quieros que se guardaron... Ya sabes —enumera Kernel.
—Es fácil decirlo —musita.
Casi involuntariamente, asiento dándole la razón. Sólo me doy cuenta de que lo he hecho cuando descubro que Kernel me está observando atentamente.
—Nunca dije que fuera fácil —contesta él, arrastrando las palabras.
Isaak pasa de nuevo a la sala. Se ha cambiado de ropa a una camisa holgada azul muy claro y unos pantalones negros de un material extraño y brillante. Ya no parece estar de tan buen humor como lo estaba en la cosecha. Sus facciones lucen serias y su ceño fruncido. Me pregunto si habrá pasado algo en el tiempo que he estado afuera.
—Será mejor que vayan a ducharse antes de cenar —dice con voz autoritaria consultando su reloj—. Debemos terminar antes del comienzo del resumen de las cosechas ¡Y dejen de fumar, saben que no está permitido y están apestando todo!
—Ya oyeron al jefe —dice Doka—. Nos vemos en la cena, chicos.
Soy el primero que se levanta del sillón. Cuando me dispongo a irme, siento un tirón en el brazo. Kernel vuelve a hacer que me siente y yo comienzo a preguntarme qué es lo que quiere ahora.
— No tan deprisa, hay algo que debo pedirte —dice en voz baja.
—¿Qué es? —pregunto, mitad intrigado y mitad molesto.
—Escribe una carta de despedida a los tuyos.
Aprieto los labios, preguntándome cuál es el punto de eso.
—Eso me hace pensar que no crees en mi y en que pueda hacerlo.
—Mi fe en ti no tiene nada que ver con lo que te estoy pidiendo. Sólo piensa mientras la escribes que no vas a regresar, que vas al Capitolio a ser ejecutado.
—¿Por que debería hacer tal cosa?
—Tienes asuntos pendientes con los tuyos. Es mejor que los dejes resueltos antes de proceder, de lo contrario no te lo vas a poder perdonar nunca... Y eso no te va a ayudar nada en los días que siguen. Te lo garantizo.
—Lo tendré en cuenta. Gracias —contesto.
Mi mentor asiente antes de dejarme ir para volver a entablar conversación con Doka. Siento una punzada de miedo al considerar que podría ser verdad lo que dice. Dándole vueltas a la idea, paso a mi camerino y me siento en la silla giratoria frente al escritorio. En el cajón encuentro papel, sobres y bolígrafos. No debería sorprenderme que lo tengan preparado, después de todo muchos de los tributos que pasaron por este tren año tras año posiblemente también tuvieron la necesidad de escribir una última carta.
Tomo una hoja y una pluma estilográfica hecha de madera negra. De todas las que hay es la que más me llama la atención. Pienso en algo que poner, pero sólo consigo incomodarme a mí mismo. Mi familia va a leer esto. Sacar lo más íntimo de mi alma, ponerlo sobre un papel y meterlo en un sobre para que lo lean. Yo que siempre me he guardado todo para mí, parece como pasar de cero a diez así de repente... Pero no tengo tiempo de hacerlo de otra manera.
Se me escapa un soplido de estrés. Pasan diez minutos. Sigo mirando la hoja en blanco sin atreverme a escribir la primera palabra.
Mi frente está sudorosa, más que en la Cosecha. Voy al baño a secarla con una toalla y cuando vuelvo, me siento preparado. En realidad no, pero no tendré más oportunidad que esta y Kernel ha dicho que es importante.
Así pues, armo todo el valor que puedo reunir y comienzo a escribir.
¡Hola otra vez!
Ya casi llegamos a una de mis partes favoritas que es el resumen de las cosechas, al final no cabía aquí y como es una parte importante de la historia decidí darle un capítulo a parte. La escena de la ventana puede que les resulte familiar, si recuerdan, Wiress también se quedó mirando desde esa misma ventana, sus pensamientos también eran parecidos aunque no tan oscuros como los de él. Escribiendo a Beetee me he dado cuenta de las diferencias entre ellos dos, ella le daba a todo un toque de objetividad que él no tiene, aunque creo que le pega ser así.
cire, también me parece muy tierna Avery y escribiendo sus metas y sueños he odiado al Capitolio T_T no sabía quien era Avery Ryan y fui a buscarla. CSI es una serie que nunca vi, tal vez debería ver un par xD quizá me inspire. A Doka la imaginé hace algo después que a Kernel. La razón era porque cuando comencé a escribir Wiress tomé en cuenta el fic de Beetee de un amigo mío llamado Danro en el que el nombre de su mentora era Beatrix, no tenía el Alpaverse tan definido, pero llegó un momento en que quise tener a una vencedora exclusiva de mi canonverse. Hace muchos años jugué a un juego llamado Chrono Trigger, en el que había un personaje llamado Luka, era algo así como una cerebrito que inventaba herramientas. Modificando un poco ese nombre llegué a Doka xD. Su avatar es Vanessa Hudgens por si quieren ponerle rostro jaja. Estas actualizaciones serán rápidas y ya quiero escribir lo que viene después ^^
kiko, me gusta ese razonamiento. Hice a Avery de esa manera concreta por una sencilla razón y es que si decidiera hacer salir de su pequeño mundo en el que se ha encerrado a Beetee, creo que ella podría conseguirlo. Sí es cierto que con Kernel y Doka no va a estar tan aislado pero lo va a hacer por necesidad. Una chica como Avery podría llegar a él y enseñarle varias cosas. Qué retorcido eso de que Beetee la mate jajaj y como todo lo retorcido me gusta. Ya escribí en la historia de Wiress unos momentitos de los juegos de Beetee, estaba traumado pero creo que va a acabar peor a este paso.
cami, Ritchie tenía que salir, en el fondo él se sentía muy culpable y ahora las va a pagar todas juntas. Me produce curiosidad saber cómo va a evolucionar su amistad con Beetee cuando vuelva de la Arena. Creo que va a estar complicado y esa podría haber sido su última conversación normal T_T la razón es porque Beetee habrá vivido cosas muy duras, y podrían no entenderse tan bien y luego lo de los años de distanciamiento. Ya veremos :D
Hype por los resúmenes de las cosechas aumentando.
¡Hasta el siguiente y gracias por seguir a Beetee!
