Una hoja más se va a la papelera. Ninguna de las aperturas me convence. Frustrado, dejo escapar un resoplido mientras le doy vueltas al contenido de la carta. Debe haber una forma que no me resulte incómoda. Aunque por otra parte, si mis padres la leen es porque estaré muerto y la forma en que yo me pueda llegar a sentir ahora no importará.

Eso es. El punto de todo esto es no callarme las cosas. ¿Qué sentido tendría sino?

Tomo otra hoja en blanco y apoyo la pluma en la esquina superior izquierda. Antes de que mi cabeza pueda idear nuevos reparos, comienzo a escribir.

Querida familia:

No he sido un hijo ejemplar, en el fondo siempre fui consciente de ello. A veces incluso tenía la sensación de no les daba más que problemas y preocupaciones. Nunca supe cual era el problema conmigo, pues está claro que el mismo era yo. Pero que nunca consiguiera encajar en el distrito no es excusa, la gente generalmente se resigna aunque no esté conforme. Fue encontrar esas otras alternativas para intentar ser más feliz en un estilo de vida que no me motivaba, lo que les causó a ustedes más infelicidad. Tal vez no se pueda nadar a contracorriente y quizá no hubiera durado demasiado viviendo en un entorno en el que no me puedo salir del destino que otros han designado para mí. Así pues, tanto si muero como sino, al menos cambiaré mi situación o la solucionaré para siempre. Eso no significa que me vaya a dar por vencido, ya estoy comenzando a discutir con mi mentor el plan a seguir y en un par de horas cuando conozcamos a la competencia, podremos idear mejor las siguientes jugadas. No estén tristes si no lo logro, pues no lo merezco tanto y estar por fin en paz eternamente es sólo una opción más, mejor que vivir una vida prácticamente en la esclavitud. Gina, trata de ser más feliz de lo que yo lo fui. Papá, mamá, gracias por todo.

Beetee

La meto en el sobre sin releerla. Sé que no voy a quedar conforme si lo hago y muy posiblemente haga una bola de papel con ella y la tire a la basura. Kernel tenía razón, aunque no me sienta a gusto sacando mis pensamientos más íntimos y poniéndolos en el papel, al menos dejar de tenerlos dentro me consigue dar algo de paz.

Para no perder la costumbre, me ducho con agua fría y uso jabón sin olor. La ropa que hay disponible para mí no es mi estilo, es demasiado sofisticada. Lo más discreto es una camisa gris oscuro con el interior granate. Sin ser un experto en ropa, puedo notar la calidad de la tela con tan solo sentirla en la piel.

Como con la ropa, encuentro la cena demasiado copiosa. Isaak nos da una charla a ambos sobre lo importante que es comer mucho para tener reservas de energía en la Arena y aunque lo cierto es que tiene razón, cenar sin tener apetito y hecho un manojo de nervios, lo único que va a hacer es que me siente mal la comida.

Avery sí que se llena el plato de las diferentes bandejas que han puesto frente a nosotros, cuyo olor en otra ocasión me habría dado hambre en lugar de náuseas. A pesar de la irritante insistencia de nuestro escolta, empeñado en que honremos a los cocineros, sólo me sirvo lo que sería una ración normal y aún así me cuesta acabarla. No tengo por qué comenzar a cebarme ahora. Es normal que este primer día no tenga apetito, cuando llegue al Capitolio todo será distinto.

—¿Has hecho ya lo que te pedí? —pregunta Kernel mientras vamos a la sala de estar, a punto de empezar el resumen de las cosechas.

—Lo he hecho. Dejé la carta en el escritorio —contesto.

—Deberás dármela a mí. Yo la guardaré por ti.

—¿Por qué?

—Es importante que yo la tenga.

—¿Por qué? —insisto, esa respuesta no me vale.

—Es la tradición, y la tradición hay que respetarla sin cuestionarla.

—Pero son cosas muy personales las que he puesto ahí. ¿Cómo sé que no las vas a leer? Necesito una razón que pueda entender mejor a parte de que es tradición.

—Porque yo la guardaré mejor que tú. Ustedes los tributos van a ser la sensación de estos días en el Capitolio, al menos hasta que empiecen a morir y se olviden de que una vez existieron. Si algún empleado del tren encuentra tu carta ten por seguro que la va a vender a alguna publicación. ¿Quieres que eso suceda?

No respondo, porque no hace falta. No. No quiero que eso suceda.

Así que mientras el presentador habitual, un tipo que no ha envejecido en cuarenta años comienza con la introducción del programa, voy un momento al camerino a buscar la carta y se la entrego.

—¿Alguien quiere algo de beber por aquí? ¿Té, café, chocolate a la taza, cóctel? Ese último sólo para mayores de edad —pregunta con entusiasmo un camarero—. No hay nada como relajarse viendo las cosechas con tu bebida favorita en la mano.

—¡Un café, por favor! —pide Isaak levantando el brazo.

—¡Otro para mí, con triple de crema y mucha azúcar! —dice Avery.

—Ella se acostumbraría rápido a la buena vida —dice Doka.

—Mataría por un café. Literalmente —contesta Kernel—. Pero ahora mejor presten atención a las personas que van a tener que matar por obtener todo el café que puedan beber con triple de crema y mucha azúcar. Y ya de entrada les digo que estos dos que están a punto de salir van a ser los que más les van a interesar quitarse de encima.

El Distrito 1 aparece en la pantalla. Es la zona más rica de Panem tras el Capitolio que entrena chicos por fama y prestigio en la academia fundada por las hermanas Smitten. A pesar de que se están jugando la vida por un premio que posiblemente no obtendrán, nunca faltan candidatos a los Juegos del Hambre. Los chicos en la cosecha ni siquiera se ven asustados, sino sonrientes. Jamás he visto ahí el sentimiento de condena flotando en el aire, los miles de pares de ojos bien abiertos de chicos que temen que su nombre sea nombrado. Para ellos esto es sólo un día de festejo más.

"¡Me presento voluntario!"

El chico es alto y de aspecto fornido. Nada que no fuera de esperar. Tiene el cabello castaño claro y los ojos color avellana. La chica tiene el cabello teñido de un tono morado oscuro con tirabuzones. Lleva mucho maquillaje y unas pestañas postizas largas y densas.

—A juzgar por ese escote se ha vestido para impresionar —dice Doka.

—¿No es lo mismo de todos los años? —pregunta Kernel.

—Lo es, pero mira todo ese barniz que lleva en la cara. Incluso para los estándares del distrito del lujo es demasiado.

En el Distrito 2 sin embargo, hay sorpresas. El chico, voluntario por supuesto, no parece el típico profesional que destaca por su fuerza, sino por su carisma. Parece más bien una estrella del rock recién salida de Star Valley. Sube al escenario con una media sonrisa, los ojos ahumados, el cabello engominado, una chupa de cuero y varios rosarios de plata. Tras él, los mentores parecen complacidos y la multitud lo aclama. No es uno de esos tributos que se cuelan sin atenerse al estricto protocolo de voluntarios de Ars Ludi, por mucho que lo parezca. Me pregunto cual será su as en la manga. La chica es de piel oscura y tiene el cabello rizado. Zahara es su nombre. Sonríe con suficiencia al decirlo cuando el escolta pone el micrófono frente a ella.

Luego venimos nosotros. El contraste entre la actitud de la multitud comparada con los dos distritos anteriores es abismal. Tan sólo un barrido de lado a lado es suficiente para captar cientos de caras llorosas, ansiosas y angustiadas.

Avery se ve tan nerviosa como yo la recordaba. Tiembla, niega con la cabeza y pareciera que estuviese a punto de perder los nervios. Las lágrimas tampoco pasan desapercibidas a la cámara. Cuando Isaak me llama, me veo más serio de lo que pensé, casi se podría decir que mi mirada denota enojo, aunque no creo que con mi complexión tan delgada haya intimidado a nadie, a pesar de mi altura. No necesito ningún dato más para saber que el resto de los tributos, que deben estar ahora mismo en sus respectivos trenes viendo lo mismo que nosotros, no nos han marcado como amenazas.

—En fin, tenemos que trabajar con lo que tenemos —dice Doka.

—¿Qué se supone que significa eso? —dice Avery, claramente preocupada—. ¿Que somos un desastre andante? ¿Es eso?

—Que no van a destacar demasiado, de hecho es muy probable que les vean como carne de cañón —dice Kernel—. Pero no necesariamente tiene por qué ser algo malo, a veces destacar sólo te trae problemas innecesarios. Mejor sacamos conclusiones cuando veamos a todos los distritos.

Del Distrito 4, un voluntario de pelo y ojos negros, cejas pobladas y una barba que le da un aspecto de ser mucho mayor de lo que debe ser.

—Casi me llega hasta aquí el olor a barco pesquero —comenta Kernel.

Un marinero a juzgar por el chaleco impermeable naranja que lleva. Algunos tributos con profesiones útiles van con la ropa del trabajo a la Cosecha, sirve como reclamo que se hagan una idea de tus habilidades a partir de la indumentaria.

La que alza la mano antes de que el escolta pueda si quiera leer la tarjeta es alta y corpulenta, camina con seguridad al escenario mostrando dos hileras de dientes blancos que la hacen ver ansiosa porque comience la masacre. Como si fuera a disfrutar cada segundo de los Juegos, asesinando.

—Dicen que los tributos del Distrito 4 siempre llevan la esencia del mar en ellos, pero esta debe llevar un pez espada. Madre mía... Menuda nariz.

Esta vez el comentario viene de Isaak.

—Tributo pez espada. Me gusta —contesta Kernel.

—Diría que es cruel meterse con la apariencia de los demás —dice Avery—. Pero esa chica posiblemente quiera asesinarme así que me da igual.

Doka tuerce el labio en una sonrisa.

—Ahí viene el Distrito 5. Veamos qué le ha tocado a Porter para su debut como mentora.

Porter fue uno de esos tributos que traen esperanza a los demás. No destacaba en nada en especial y ese es el tipo de tributos con los que todos se identifican, la prueba de que ellos también pueden lograrlo. La clave de su victoria estuvo en que su moral no se vino abajo con el paso de los días.

La arena estaba basada en un barrio marginal del Distrito 6. Un sector que estaba en construcción antes de los Días Oscuros, y que durante la guerra, con la bajada de la población, el proyecto se abandonó para ahorrar fondos y jamás volvió a reanudarse. Lo llaman "el sector K" y ahí es donde fueron a parar todos los ciudadanos del distrito que viven al margen del plan estatal, en un negocio tan poderoso como es el narcotráfico, ni los Agentes de la Paz pueden meterse demasiado a controlar. La mayoría de las veces incluso ellos están en el ajo, según las habladurías.

Por su conocimiento del terreno, los chicos del Distrito 6 llegaron lejos. No lo habrían logrado en otras condiciones, porque según los comentaristas y los expertos ninguno de los dos tenía esa chispa que hay que tener, y que Porter sí tenía. Llegó a la final junto al chico. Porter había matado a su aliada días atrás y él sólo buscaba vengarla. Pero como no se había estrenado como asesino, dudó demasiado. A pesar de estar con la victoria frente a él, a última hora dudó. La pelea final, entre tejados de casas a medio hacer llenas de grafitti y materiales de construcción estuvo muy reñida. Él le puso la zancadilla a ella finalmente, lo cual le habría dado la victoria de no ser porque antes de caer, ella lo agarró de la pierna y ambos cayeron al vacío. Él aterrizó sobre una señal triangular de precaución por obras que destrozó sus órganos internos. Ella sobre el cemento, donde quedó convulsionándose tras haberse roto la columna vertebral. Pasaron minutos hasta que uno de los dos cañones sonó. Fue el de él, pero al final todo se redujo a ver quién sobrevivía a sus heridas mortales más tiempo.

Porter tardó meses en ser vista de nuevo y los rumores corrían a cual más loco. Una de las teorías de la conspiración más extendida fue la que decía que la vencedora había muerto y el Capitolio lo estaba ocultando mientras fabricaban un muto que la suplantase. Fue curioso cómo de normalizados están los Juegos del Hambre, que aún muriendo veintitrés niños todos los años nadie hace nada drástico, pero ante la posibilidad de que ese año no iba a haber vencedor los nervios se crisparon. La gente no estaba contenta, incluso hubo alguna huelga en el distrito de la energía que ocasionó más cortes en el suministro de lo normal. Dicen que el Distrito 12 estuvo a oscuras un mes entero y que hubo más de cincuenta ejecutados por intentar pegarle fuego al Edificio de Justicia usando un cargamento de carbón en llamas a modo de protesta.

Al final, ella apareció sana y salva y las aguas volvieron a su cauce. O bueno, casi, porque tuvieron que apresurar su vuelta cuando aún no estaba recuperada del todo para contentar a la gente y eso hizo que ideasen una forma de asegurar la cicatrización correcta de los huesos rotos sin necesidad de tanta supervisión. El resultado fue una estructura metálica que inmovilizaba su columna, hombros y cuello, la cual debió llevar durante meses. De hecho, si no me equivoco aún sigue llevando un soporte no tan voluminoso.

En la pantalla, la chica cosechada sale de la sección de los quince años. Camina despacio, mirando a todos en el escenario con desdén. Cuando la escolta le pide que diga su nombre ella suelta una carcajada. El chico tiene mi edad, su cabello negro llega hasta la línea de la mandíbula. Lleva ropas humildes y se ve absolutamente devastado, pero consigue mantener la calma incluso cuando su compañera se niega a darle la mano y se va al Edificio de Justicia sin esperar a que la ceremonia termine.

Ambos podrían ser algo. Porter es nueva pero uno de los otros dos vencedores previos va a estar con ella asesorándola.

Los semifinalistas del año pasado no tienen tanta suerte. Cosechan al chico primero, el cual sale del sector de los dieciseis años, pero cualquiera diría que tiene catorce. Tiene el pelo rubio oscuro y sucio, cortado a tazón, la mirada angustiada y viste una camisa blanca de manga corta. Sube al escenario con la cabeza gacha, sólo levantando la mirada cuando le toca darle la mano a su compañera. Ella por su parte no parece ni pestañear cuando la nombran. Es del sector de los dieciocho. Algunas chicas se abrazan a ella cuando la llaman pero ella no reacciona. Casi parece aburrida. Si es una actuación, es buena.

—Sólo le faltó bostezar —dice Kernel.

Una chica morena de quince años es cosechada en el Distrito 7. Cabello corto y flequillo demasiado largo tapándole los ojos. Su expresión no se ve, pues la cubre el pelo. En verdad, es una buena forma de no dejar ver lo que estás pensando. Es muy posible que lo haya hecho a posta, y por los comentarios, mis mentores piensan lo mismo. La tendré en la mira. Muy diferente al chico que eligen justo después, alto, fornido, de dieciocho años. Es el distrito no profesional que más vencedores tiene por razones obvias. Una industria que demanda un gran esfuerzo físico y un entorno menos vigilado, ideal para que la gente supla las carencias en necesidades básicas derivadas de la opresión y la pobreza con productos encontrados en el bosque y el río.

—Creo que no va a haber suerte este año con la competencia, quitando al esmirriado del Distrito 6 los demás se ven medianamente pasables —apunta Kernel.

Doka suspira.

—No es por desanimaros... Pero esto no pinta bien, chicos.

En el Distrito 8, la chica rompe a llorar. Es de mi edad también. Físicamente, no se ve desnutrida aunque tampoco destaca por encima de la media. Con catorce años, el tributo masculino es el primer chico joven de este año. Avery aparta la mirada de la pantalla.

—No quiero ver esto —murmura, lo que hace que Doka sacuda la cabeza.

—Pobre de ti —contesta—. Espero de verdad que tengas suerte y no tengas que ver en persona cómo alguno de los profesionales le corta el cuello delante de tus ojos.

Mi compañera la mira con rencor por unos segundos, mientras Doka le sostiene la mirada. Es Avery quien la aparta al final. Mordiéndose un labio, continúa mirando la pantalla. Su café con triple de crema y mucha azúcar se enfría sobre la mesa, casi sin tocar.

Otro pequeño. Esta vez una niña de trece representando al Distrito 9. Al oír su nombre intenta huír y es esposada en el escenario donde sigue llorando y suplicando compasión, el sombrero de paja que lleva acaba cayéndose en el forcejeo. Es aún peor que ver al chico del Distrito 8, pero Avery lo observa todo sin pestañear, obligándose a sí misma. La escolta insiste por encontrarle una voluntaria.

—Al menos ella está haciendo un último intento por salvarla —dice Avery.

—Siento desilusionarte con eso también, pero posiblemente lo haga porque quiere encontrar a alguien más apropiado que tenga posibilidades —dice Isaak con voz apenada.

—De todos modos no ha habido voluntarios fuera de los distritos profesionales en más de una década y ninguno de ellos ha vuelto con vida. Tal vez por ese pequeño inconveniente nadie quiere ir —agrega Doka.

El chico, del sector de los dieciocho años, de pelo cobrizo y ojos azules, tampoco se mueve al principio. A su alrededor, los demás chicos se apartan de él como si fuera un apestado, dejando un círculo vacío de uno metro de radio alrededor de él. No es hasta que alguien toca su hombro, avisándolo de que los Agentes de la Paz están listos para ir a por él también, cuando comienza a moverse. Sus ojos se abren mucho, mirando a la nada. Es de esos que aún no pueden asimilar lo que les está pasando.

El Distrito 10 sin embargo es distinto. Ha ganado tres veces, dos por el gremio de los criadores y una por el gremio de los matarifes. Pero desde el suicidio de Ariella nada es lo mismo en ese distrito. El azar ha estado actuando en su contra y a parte de llevar una racha de tributos muy jóvenes, no han conseguido llegar muy lejos en los Juegos. Parece incluso que hubiera una mano negra detrás de todo esto...

Pero este año las cosas son distintas. Un chico de dieciseis y una chica de diecisiete, él del gremio de criadores y ella del gremio de matarifes.

—Mal año para salir de la mala racha —digo algo frustrado.

Me siento casi un psicópata preocupándome por esto, pero la verdad es que alguien tiene que salir cosechado, eso no va a cambiar. Mejor alguien que impulse mis posibilidades en lugar de disminuirlas.

En los tres últimos distritos no hay sorpresas. El Distrito 11 no ha ganado desde el año 27 y el 12 desde el 24, ambos son representados por tributos de edad intermedia, con pinta de tener demasiadas teselas a su nombre. Ropas desgastadas y mirada resignada. Como que ya habían adivinado que iban a salir.

Mientras el himno suena por última vez con la pantalla dividida en veinticuatro casillas mostrando nuestra foto y nombre, me echo hacia atrás en el asiento. Todos, todos esos chicos van a tener que morir si quiero vivir. Y no puedo tan sólo pensar que van a hacerlo sin mi intervención como le pasó a Ariella del Distrito 10. Eso de esconderse mientras los demás se matan le funcionó a algunos vencedores tempranos, pero ya no lo hace. Siempre pasa algo que los hace salir. Los Vigilantes quieren que el vencedor se gane esa victoria con creces, derramando sangre. Hace mucho tiempo que no gana ningún suertudo. Tal vez Kernel entre también dentro de esa categoría, aunque los expertos capitolinos cuando hablan de vencedores, dicen que fue más bien un ejemplo de aprovechar oportunidades al máximo y que aunque también influyó el factor suerte, en realidad siempre lo hace en mayor o menor medida.

No sé. Aunque he comprobado que Kernel también es bueno, por el poco tiempo que he estado a su cargo, quizá Doka hubiese sido mejor.

—¿Alguna observación que hacer, chicos? —dice Doka.

Avery sacude la cabeza.

—Me gustaría pensarlo por más tiempo —dice—. Eran muchos chicos y me costará procesar todo.

—La Alianza Primaria parece que va a tener una formación típica —comienzo a decir—. No veo al Distrito 2 liderándola, pero sí al chico del Distrit la chica del Distrito 4, aunque ella se ve más agresiva que asertiva, así que diría que el primero tiene más posibilidades de serlo. De entre los demás, los que me han llamado la atención especialmente por su condición física, son el chico del Distrito 7 y la chica del Distrito 10, ser del gremio de matarifes definitivamente es una cosa a tener en cuenta.

Mi compañera me escucha con atención, pero puedo ver en su rostro que también está alarmada. Quizá pensando que la estoy analizando también a ella. Los Juegos del Hambre también se basan mucho en el factor paranoia.

Kernel asiente.

-¿Alguna observación que sea menos obvia? Porque creo que a cualquiera le hubiese quedado eso claro -dice.

La primera persona que pienso es en la chica del Distrito 7 con el flequillo moreno y espeso tapándole los ojos. Quizá verla trazar un plan nada más ser cosechada fue lo que me impactó, ella podría dar una sorpresa.

-Honey -digo-. Ella es definitivamente alguien a tener en cuenta. También metería en esa categoría a la chica del Distrito 6.

—A decir verdad el Distrito 7 viene bien este año —dice Doka—. Normalmente lo hace, pero sus tributos destacan más bien por atributos físicos. Han tenido incluso un par de voluntarios. Alguien como Honey es inusual para ellos, pero eso no hace que lo que dices sea menos cierto. Vigilémosla en el desfile.

—Veinte áureos a que será un árbol —dice Kernel—. ¿Isaak, tú que dices?

—Muy posiblemente lo sea —dice sin levantar la vista de su tableta—. Si la chica tiene talentos ocultos no querrán gritarlo al mundo tan pronto como tengan ocasión. Un traje del montón, que la haga pasar desapercibida es lo más adecuado.

El comentario viniendo de él me sorprende. No es la primera vez que lo hace. Sus opiniones tienen, en realidad, mucho sentido.

—Creo que iré a descansar un rato hasta que lleguemos al Capitolio —dice Avery levantándose con rapidez—. Avísenme cuando estemos cerca.

Sale de la habitación precipitadamente, haciendo que Doka chasquee la lengua e Isaak suspire.

—Avery te ve como una amenaza —dice Kernel—. Y la pobre lo trata de disimular tan mal que lo hace aún más obvio.

—Bueno, pues lo siento pero yo no hice las reglas que estipulan que sólo uno debe quedar —contesto. De nuevo mi intención no es sonar sarcástico sino presentar un razonamiento evidente, pero algo me dice que de nuevo no consigo darle el efecto deseado.

—¿Te has pensado ya lo de la alianza? —dice Doka.

—No lo he pensado, pero no creo que acceda —contesto—. Soy una persona solitaria, no se me da bien trabajar en equipo.

—Podemos guiarte —dice Kernel.

Niego con la cabeza.

—No va a funcionar.

Me conozco bien.

—¿Y cuando estés solo y cansado... Sea de noche... Escuches un animal desconocido gritar en la distancia... Y no puedas dormirte porque tal vez si lo haces la alianza profesional te encuentre y te elimine?

—Buscaré un buen refugio —digo.

—Aún así, la experiencia nos dice que los tributos que ganan en solitario son mucho más escasos que los que van en grupo, pues se pueden repartir mejor las tareas, e incluso con el inconveniente de la manutención más elevada, merece la pena. Digamos que la proporción es uno de cada tres —explica Doka.

—Tú fuiste en solitario —replico.

—Y casi no lo cuento.

—Kernel fue en solitario.

—Él es un caso a parte —interviene Isaak, haciendo que me gire a mirarlo—. Lo que le pasó a él no va a volver a repetirse. Te lo garantizo.

Esto empieza a irritarme. Parece como si quisiesen manipularme para formar alianza con Avery. Comprendo que lo hacen por nuestro bien, pero yo no me concentro bien trabajando con otras personas, más si son desconocidos como ella.

—Veo las ventajas de aliarme con alguien. Aún así, creo que sería aún más beneficioso buscar a alguien cuyo conocimiento y habilidades complementen los míos en lugar de sellar un pacto con mi compañera de distrito de buenas a primeras. ¿No creen?

—En teoría sí —dice Kernel—. Pero estás pasando por alto una cosa. Si se alían podremos hacer un fondo común del que ambos se beneficiarán. Si buscas a alguien más, entonces las cosas se complican para nosotros, Doka y yo tendremos que separar la miseria que nos donen y tal vez el mentor de tu hipotético aliado no quiera colaborar con nosotros pues podría no querer que tú, a pesar de ser crucial para la supervivencia de su tributo, te beneficies de unos fondos que no son tuyos, pues las alianzas tienen fecha de caducidad. Y aunque es un razonamiento falaz y fácilmente rebatible con evidencia, hay muchos mentores que no dan su brazo a torcer. ¿Qué me dices a eso?

—Además, también estás pasando por alto que si ven que hay una amistad más sólida entre vosotros los patrocinadores quieran invertir en ustedes. Ellos saben más que nadie a quienes dejarles su dinero —agrega Doka.

—Avery no es una inutil, está en un buen rango de edad, su personalidad es llevadera y es creativa. No es perfecta eso es cierto, pero Doka va a asegurarse de que sus puntos débiles disminuyan —dice Isaak.

Tres contra mí. No es justo.

—Lo pensaré —digo, para darle una tregua a esta discusión que muy posiblemente volverá a aflorar tarde o temprano—. Quiero tener las cosas claras antes de tomar una decisión tan importante. Ahora mismo voy a hacer lo mismo que Avery e irme a descansar un poco.

Y antes de que puedan intentar convencerme más para de que mi consentimiento a encajar en su agenda, salgo de la sala rumbo a mi camerino.


Hola queridos, avanzando a buen ritmo aún gracias a Nanowrimo. Me ha encantado escribir este capítulo con el resumen de las cosechas. He tratado de dar más o menos un poco de info de cada uno, dejando como comodín a los del D11 y D12 por si se me ocurre alguna idea tardía, y sino pues serán carne de cañón que de todos modos siempre suele serlo así que no creo que haya protestas en ese sentido jajaja.

Aún no sé lo que voy a hacer con la mayoría de ellos, pero ya se verá.

Como la otra vez presenté a los chicos de la Alianza Primaria, esta vez le toca al D5, que tiene el título de ganador. Curioso que en Wiress también pasase así. No es a posta. El chico se llama Kai y la chica Alana y serán diferentes, muy diferentes. Porter me cae bien, al final esos tributos "normales, sin nada especial" acabaron siendo de mis favoritos. Creo que son a los que más matices puedes sacarles.

Honey es de momento mi favorita de los que llevo. Me está pasando algo parecido que cuando ideé a Oneida y presiento que va a llegar lejos. Le puse ese nombre porque imaginé las colmenas silvestres de los bosques del Distrito 7. La verdad es que es el distrito más completo de los no profesionales, da posibilidad a que salgan ases de la supervivencia de ahí, fuertes, en forma y con habilidades de armas, caza y pesca. Imagino que no se hace distrito profesional por orgullo, pero sí lo visualizo teniendo algún voluntario esporádico (aunque con la desventaja de que tratarían de eliminarlo primero por considerarlo amenaza y etc).

Ero, y a mí me encanta recibir tus mensajes. Fueron buenos tiempos en el foro de FMA (que por cierto, no se si viste el trailer del live action y sino, ve a verlo ya mismo). Gracias por los ánimos y sí desgraciadamente Avery se va a morir #sorrynotsorry, pero es necesario ya que es una de las piezas del rompecabezas de cómo acabará siendo Beetee. Estoy viendo Naruto, sí. Sé que me la intentasteis meter por los ojos en su día, pero estaba todo el mundo tan flipado con ella que iba a ser que no, ahora es el momento perfecto para verla sin sufrir por el relleno. Me he comido spoilers pero algo malo tenía que tener. Recuerdo ese disfraz de Neji que Knives llevó y sí, era muy muy bueno, pero aunque hubiese estado traumada por la serie en esos tiempos no creo que me hubiese disfrazado de Tenten. Tal vez de Neji también ya que más de una persona me dijo que les gustaría tener mi pelazo para hacer cosplay de él jajaja Era granadino.

En fin en cuanto al siguiente capítulo, comprenderá el desfile. Habrán notado que algunas cosas las estoy pasando más rápido que en Wiress como la hora de la cena que en EFDUR se llevó un capítulo casi completo, y la respuesta es porque es siempre un proceso más lineal ya no me motiva dedicarle la misma cantidad de tiempo que le dediqué en Wiress y porque todo iba a ir en las mismas líneas. Abundancia de comida en el Capitolio, escasez en los distritos y me parece un tema que ya he tocado muchas veces.

¡Hasta el siguiente y gracias por seguir a Beetee!