Sala de control

Los tres vigilantes observaban a los tributos colocarse en el círculo desde el balcón superior, protegido e insonorizado por el campo de fuerza.

Era costumbre que el puesto de vigilante jefe se fuera rotando entre los miembros interesados. Erios había esperado esa oportunidad con ansias, pero no tenía interés en seguir en el puesto más de un año. Tenía una idea en mente y no necesitaba más que una edición para llevarla a cabo.

Competición pura y nada más. Al presidente Snow le había interesado su proyecto, el cual ganó de entre cinco proyectos presentados por sus compañeros vigilantes. Era una premisa simple, muy simple, pero unos juegos así de vez en cuando eran necesarios.

—Los bebés del Distrito 11 se están retrasando —se quejó la chica a su lado de cabello violeta perlado, piel oscura y ojos verdes.

Desde que entró al equipo invitada por él, se había referido con ese término a los tributos.

—Aún hay tiempo —contestó Erios, observando con curiosidad a los que ya había presentes.

—Según mis estándares deberían llegar al menos con un cuarto de hora de antelación para quedar bien —replicó, cruzada de brazos.

Camus comenzó a signar algo.

"Haremos que los rezagados caigan en el baño de sangre"

A juzgar por la carcajada, Nirvana lo encontró tremendamente gracioso. Erios sólo sonrió un poco, el ser convertido en avox de labios grises no había mermado el humor ácido de su amigo.

—Cuidado con eso, Cam. A Erios no le gustará saber que planeas intervenir tan temprano. De hecho no le gustará saber que planeas intervenir en absoluto —dijo ella.

El vigilante jefe la miró de reojo, enarcando una ceja.

—Nirvana —espetó Erios—, era una broma, aunque no lo creas puedo darme cuenta de eso.

—Aún no puedo creer que tu plan para estos juegos será sentarnos a mirar lo que pasa en la Arena. ¡Eso puedo hacerlo perfectamente desde mi casa! -se quejó.

No era que la chica fuera demasiado espesa como para comprender lo que ya en multitud de ocasiones le había explicado. Era que aún estaba en negación sobre el hecho de que no iba a poder mover tantos hilos como a ella le hubiera gustado. Los tres habían sido amigos desde que tenían uso de razón, él quería que ella y Camus estuvieran ahí a su lado en un momento tan especial. No podía haber sido de otra manera. Aunque eso significase tener que mantener a Nirvana con el bozal puesto.

—No te lo pienso explicar más, porque en el fondo sé que lo comprendes. Supervisaremos el proceso e intervendremos cuando sea estrictamente necesario.

La Arena ya estaba preparada, sus secretos, sus peculiaridades que los tributos deberían sortear y sus mutos, rastrevíspulas, un clásico, la mosca caníbal, ese era nuevo, todo estaría ya ahí a la vista desde el día uno.

Erios llegó a pensar que no ganaría el concurso. El mismo Coriolanus fue que escuchó su discurso vendiendo su idea, tras el cual lo acribilló a preguntas. A él le pareció que el presidente no estaba impresionado en lo más mínimo con el proyecto, por eso le sorprendió recibir una llamada de su secretaria días después citándolo para una segunda entrevista.

La idea era simple, si se intervenía mucho los villanos serían ellos. En segunda instancia lo serían los voluntarios profesionales, pero por encima estarían ellos por lanzarlos desde la comodidad de la sala de control a las calamidades por las que deberían correr por su vida si no querían morir. Los juegos eran un espectáculo, pero no uno cualquiera, pues si había algo que no le faltaba al Capitolio era variedad en cuanto a espectáculos. Su complejidad hacía difícil el meterlos dentro de una categoría, calificarlos sólo con un par de adjetivos era quedarse corto. Y por eso, quería explorar esa otra faceta, la de mantenerlos a ellos como protagonistas absolutos del show.

No quería ver a los chicos cayendo como ratas en la emboscada de un puñado de mutos aleatorios; no quería verlos luchar contra una arena con miles de secretos para hacerlos sufrir, sangrar o morir; no quería mil y un eventos programados desde arriba que los vapulearan sin descanso de un lado a otro. No.

Quería verlos buscar agua, buscar comida, robar, matar, engañar para subsistir. Quería ver morir de hambre y sed a los eslabones débiles y ver progresar a los fuertes. Quería verlos matarse los unos a los otros al tratar de no ser ellos ninguna de las víctimas, ellos eran los protagonistas y los antagonistas, ellos y nadie más. En resumen, quería recordarle a los distritos que eran sus propios niños los que hacían todas esas cosas horribles con el propósito de seguir viviendo.

—¡Ya llegan los del Once! —exclamó Nirvana—. ¿Vas a ir a hablar con los bebés ya?

—Aún no es la hora —respondió el vigilante jefe.

Ella chasqueó los labios.

—¿¡Cuál es el punto de esperar!?

Camus tocó su hombro, para que prestara atención a lo que estaba signando.

"Creo que a Erios le divierte verte tan impaciente"

—Lo sé, es un sádico que se divierte con el sufrimiento ajeno.

"Es un cabrón en el fondo"

—Camus, no signes palabras malsonantes en horario de trabajo —le regañó Erios, haciendo que la sonrisa del avox se hiciera más amplia.

Camus era un liberto. Un avox cuya libertad había sido comprada. Erios no se lo pensó dos veces a la hora de hacerse con la propiedad del que fue y aún era su mejor amigo. A pesar de haber dejado de ser un labios grises, los libertos aún necesitaban un patrón y Erios estaba más que contento por serlo. Era como si él ahora le perteneciera legalmente. Como si su gran amistad hubiera trascendido un paso más allá.

—De acuerdo pues, hora de comenzar —dijo Erios, interrumpiendo súbitamente la charla insustancial en la que estaban sumidos.

Quedaban cinco minutos para el comienzo del entrenamiento. Suficiente para lo que quería decirles. Caminó hacia la plataforma preparada al fondo de la habitación y activó el programa. Una pantalla transparente con forma de cilindro bajó sobre él. Al encajar con el suelo, la imagen de los veinticuatro tributos ataviados con sus uniformes de entrenamiento apareció en la pantalla.

—Nirvana —dijo activando el micrófono en su solapa—, dime si mi proyección se ve bien.

A juzgar por la reacción de los chicos, la proyección debía haber aparecido, pero quería asegurarse de que no había distorsiones ni interferencias.

—Todo en orden, Erios. Menudo susto se han llevado algunos.

—Lo sé —dijo, desactivando de nuevo el micrófono y activando el sistema de audio de la proyección—. Buenos días, tributos. Soy Erios von Diemen, el vigilante en jefe de esta edición.

Hizo una pausa para estudiar sus reacciones. Rarity, Ares y Zahara comenzaron a susurrar entre ellos, con Avery al lado sin perderse detalle de lo que decían. Los tributos de los distritos menores parecían los más intimidados, sobre todo los del Diez, que este año habían salido por primera vez del castigo impuesto por Snow. El discurso era generalmente llevado a cabo por el entrenador en jefe, pero Erios quería hacer las cosas a su manera, estaba en su derecho. Y sabía que el mensaje tendría más impacto si venía de él.

—He sustituido a Brendan para darles la bienvenida personalmente al gimnasio donde encontrarán todos los recursos necesarios para haceros con la victoria y volver a casa sanos y salvos. Si es que saben aprovechar al máximo sus posibilidades. Porque lo cierto es, que los rumores son ciertos, va a ser una arena de exteriores.

De nuevo, pudo sentir la agitación que sus palabras habían causado en los presentes. Sonrió antes de proseguir.

—No todos en mi equipo de vigilantes estaban de acuerdo con la decisión de revelarles este detalle. Sin embargo, para ayudarles a sacarle partido a estos tres días de entrenamiento, es necesario. Al final sólo uno de ustedes ganará como todos los años, no importa si los mandemos a un hotel de cinco estrellas a pensión completa o al mismo abismo de las tinieblas. Sólo uno saldrá con vida. Uno y no más. Ustedes son lo esencial, lo demás es complementario, y quiero asegurarme que sea quien sea el que vuelva con vida de todos ustedes, no esté ahí porque la suerte se puso de su lado. Quiero que esté ahí porque se lo merezca, porque durante todo el proceso luchó con todas sus fuerzas por hacerse con la victoria. Como también habrán oído, las intervenciones serán escasas. El resto de tributos serán sus peores enemigos ahí. Por supuesto, también habrá un par de secretos que tendrán que sortear escondidos en la Arena, pero hablamos de cosas que ya están preparadas de antemano. Ahora vayan a entrenar, lo que vayan a aprender a hacer en los próximos tres días los mantendrá con vida ahí fuera. Porque recuerden que su asesino está aquí ahora mismo entre los presentes... Podría incluso estar a su lado ahora mismo.

Observó con una sonrisa cómo algunos de los chicos miraban a la persona que había junto a ellos. Tras lo cual, cortó la conexión sin despedirse.

—¿Qué tal estuve? —preguntó saliendo del circuito.

Camus y Nirvana le mostraron un pulgar arriba.

—Es una forma distinta de hacer las cosas, y no estoy segura de cuanto me gusta... Pero los amigos están para apoyarse —dijo Nirvana.

—Bien —contestó satisfecho—. Por cierto Nirvana, necesito que envíes un mensaje a los mentores diciéndoles que los regalos van a costar el doble este año.

Ella frunció el ceño.

—Estás haciendo demasiadas cosas raras. Lo sabes ¿cierto?

—En la Arena, el que busque lo suficiente encontrará lo que necesita. Aumentaremos la cuota de las apuestas para compensar. No quiero que el niño mimado del público tenga ventaja sobre los demás como suele ocurrir. Quiero en la medida de lo posible una competición más pura y justa.

—Así se hará —dijo con sequedad, dando la discusión por zanjada.

Porque aquel no era el Erios que ella conoció hace tantos años ya. Poco quedaba de aquel chico extrovertido de cabello rojo brillante y energía inagotable. Con el paso de los años se había vuelto apático y frío, a la vez que su tinte había perdido saturación gradualmente hasta quedar en un rosa perlado muy pálido.

Pero lo seguía apoyando. Sus ideas extrañas y sus nuevas costumbres, aunque a veces no podía evitar extrañar al viejo Erios.


Centro de entrenamiento

Los más alterados tras la revelación del vigilante jefe son los profesionales. En seguida, Stilo el cual parece ser el líder, los llama y todos se reúnen a un lado a debatir.

—¡Esto sólo mejora las cosas! —grita Milana del Distrito 4 antes de que su compañero le haga una seña para que baje la voz.

La mano de Avery en mi hombro desvía mi atención.

—Beetee —pregunta—... parece que no quieren robarnos protagonismo este año. Aunque la verdad... Es una preocupación de encima que debemos quitarnos. ¿Qué vas a hacer?

—Voy a seguir mi plan. Ya había dado por hecho que la Arena iba a ser en exteriores, posiblemente me centre aún más en supervivencia. ¿Qué harás tú?

Visto que no vamos a aliarnos, no tendría por qué darle detalles pero no tenemos por qué ser enemigos tampoco. No es como si fuera un secreto, todos los demás me van a ver en las estaciones a las que voy a ir.

—También seguiré mi plan... Estaré en la estación de trampas hasta la hora de la comida, por si te quieres pasar a saludar.

—De acuerdo. Suerte —murmuro.

La estación de hogueras es mi primer destino. Está justo al lado de las estaciones de armas por lo que tengo buenas vistas. Desde ahí podré ver lo que todos están haciendo, especialmente los que más me interesan. La Alianza Primaria.

Curiosamente, sólo tres de ellos comienzan con armas, Rarity y Stilo del Distrito 1 y Zahara del Dos. Ares se va directo a la biblioteca, Florent del Distrito 4 a levantar pesas y Milana a la estación de herbalismo.

Está claro quiénes son los atacantes ahí. Stilo debe haber mandado a los otros tres a recabar información sobre lo que puedan encontrar en la Arena, en cuanto a Florent, debe estar comenzando con algún tipo de riguroso entrenamiento que no puede descuidar ni en la víspera de los juegos.

Tras hacer una nota mental de lo que el resto de los tributos están haciendo, me doy cuenta que el chico del Distrito 7 está conversando con Zahara. Están ambos con un hacha en la mano, él explicándole algo a ella, tal vez sobre el manejo de la misma. Encierro los ojos. Nadie da información a cambio de nada, menos a los profesionales así que es obvio lo que se propone: caerles simpáticos para que lo inviten. Y lo cierto es que podría ocurrir, el Distrito 7 suele traer tributos fuertes y en una Arena de exteriores es donde más van a brillar...

—¿Todo bien, Beetee? —pregunta la monitora de la estación, con una amplia sonrisa en su cara.

—En realidad, me está costando más de lo que esperaba —digo, auque no le he estado poniendo toda la atención que debería.

—No eres el único bebé que está teniendo problemas, la primera vez es difícil amor —dice con marcado acento del Capitolio—, déjame hacerte una demostración despacio. ¡Presta atención!

—Yo puedo enseñarle —interviene alguien a mis espaldas, al girarme, veo a Honey, su flequillo ha sido cortado revelando unos ojos negros grandes y redondeados—, aprendí a los cinco años.

—No es lo usual, pero tengo más bebés por atender, así que lo dejo en tus manos —responde dejándonos para acudir junto a la chica del Cinco que acaba de partir el palo en dos tras soltar una retahíla de palabras malsonantes en voz alta.

Bebés... ¿Es así como nos llaman entre ellos?

Al quedarme a solas con ella, no sé exactamente si debería saludar, presentarme o quedarme callado. Ante la duda, mejor hacer lo último, es lo más lógico. Honey se arrodilla al otro lado de la hoguera y hace una pequeña hendidura en una de las ramas.

—Va a intentar entrar en la Alianza Primaria —anuncia.

Está claro a quién se refiere. A su compañero de distrito.

—¿Y crees que lo logre? —pregunto, mirando otra vez cómo él y Zahara conversan animadamente.

—Es muy probable, se ha confirmado Arena de exteriores y nuestro distrito es el que más vencedores tiene de los no profesionales. Objetivamente hablando les será útil tener en la alianza a uno de nosotros y bueno... Parece ser que el señor Sycamore se me adelantó —dice eso con un deje de desdén, como si hubiera planeado desde el principio ingresar con los profesionales.

Con una velocidad difícil de creer, Honey frota el palo contra el hueco en la madera. Quizá así es como se está desahogando.

—¿Sycamore? ¿Así es como se llama? No es lo que dijeron en la cosecha.

—Sap Sycamore —aclara—. Es su apellido, pero nuestra escolta insiste en que la aliteración es horrenda y cacofónica o algo así y que señor Sycamore tiene más garra.

Una fina hebra de humo comienza a brotar de la madera, pero ella no aminora la marcha.

—¿Y qué clase de persona es el señor Sycamore?

Si ella está dispuesta a quejarse yo estoy dispuesto a escuchar. Es un personaje curioso, lo que tenga que decir de él me es relevante.

Antes de contestar, deja escalar un resoplido de frustración.

—Le gusta demasiado hablar de sí mismo. No es un inútil, pero se vende por más de lo que vale. Aunque no lo culpo. El problema no es que se venda por más de lo que vale sino que él mismo se cree que vale lo que dice que vale... ¿Me sigues?

—Sí.

Ella rueda los ojos.

—Era una pregunta retórica. De todos modos, mira esto.

Las primeras llamas comienzan a brotar como resultado de la fricción a gran velocidad. Voy a tener que practicar mucho para lograr dominar la técnica. Es demasiado obvio que ella no necesita estar aquí, ha venido a posta para hablar conmigo. Curioso, que sea precisamente ella quien haya venido a mí. Me pregunto qué es lo que tiene en mente. Como su compañero, nadie aquí da algo a cambio de nada.

—¿Por qué me ayudas? ¿Qué es lo que te propones?

Sonríe ampliamente, casi demasiado para una sonrisa normal. Ha estado esperando la pregunta todo este tiempo.

—Bueno, eres tú quien se pasó el desfile mirándome ayer. ¿Por qué me mirabas?

—Exageras. Sólo fueron un par de veces —digo con un tono más defensivo del que me habría gustado. No aprecio que vean a través de mí con esa facilidad—. Llamaste mi atención, eso es todo.

—¡Llamé tu atención! —exclama riendo, me está comenzando a irritar pero quiero descubrir lo que se trae entre manos conmigo—. Bueno, ese era el punto, generar expectación. Tú también llamaste mi atención por eso estoy aquí.

—¿Y exactamente qué es lo que buscas?

—Estoy creando una alianza para mantenernos seguros de los peligros ahí fuera, pero mayormente irá encaminada a defendernos de la Alianza Primaria. Eliminar al menos a uno de ellos durante el baño de sangre hará las cosas más fáciles después. Te quiero en esa alianza. Si trabajamos juntos podemos lograrlo.

—No. Lo siento, una alianza está fuera de toda cuestión —digo sin pensarlo si quiera.

—¿Por qué? ¿Ya tienes una? ¿Es con tu compañera? Ella también puede venir.

Y yo podría decirle que no, que trabajo solo, pero cuanto menos sepa de mí mejor. De hecho, es mejor que piense que voy a ir con Avery.

—No. Gracias por la demostración, pero estás perdiendo el tiempo conmigo. Lo siento. Voy a intentar eso que me has enseñado —digo, esperando que pille la indirecta.

La imaginaba de otra manera, más callada, más sigilosa. Imagino que no hay que dejarse llevar por primeras impresiones.

Sin decir nada, ella se levanta y se aleja. Yo la sigo con la mirada, asegurándome de que no se queda merodeando antes de volver a prestar atención a lo que de verdad me concierne.


Quería actualizar antes, pero he pasado por un bloqueo con la historia. Creo que ya lo dije, sé a dónde quiero llegar pero no sé cómo. Aunque ya se me han ocurrido algunas ideas, pre capitolio y para la Arena jeje.

De nuevo como en EFDUR, voy a incluir pequeños POVs desde la sala de control. No los habrá en todos los capítulos pero sí cuando quiera mostrar algo en la Arena desde su punto de vista. Me fascinó siempre ver las cosas como las ven ellos y mucha gente me ha dicho que le parece interesante así que voy a seguir haciéndolo.

La idea de Erios se me ocurrió al intentar justificar esa Arena tan simple en la que Beetee está, a veces a uno tan sólo le apetece algo más puro y sencillo, sin complicaciones, pero mientras escribía los detales sobre la escena donde va a entrevistarse con Snow para mostrarle su proyecto, vi que tenía mucho sentido en realidad.

Sobre los Avox de labios grieses. Creo que me inspiré en lo de la línea vertical por un Avox que salió en la película, esto no es canon pero es parte del Alphaverse. Hace tiempo se me ocurrió que para distinguir a los Avox del resto de personas, ellos tuvieran los labios pintados de blanco con una línea vertical en el centro, como sellándolos. El color de la línea vertical sería el mismo que el del maquillaje de sus ojos y dependería del tipo de delito que el Avox hiciera para que le condenasen. No todos los colores son elegibles para ser liberados, pero los Avox de labios grises sí lo son. Un labio gris es un Avox que no cometió ningún delito, pero sí un familiar suyo que en lugar de ser convertido en Avox, fue ejecutado (no todos los delitos tienen como condena perder la lengua). Fue una nueva modalidad que introdujo Coriolanus Snow.

Los libertos son de nuevo ciudadanos libres, pero digamos que aún están ligados a quien compra su libertad, que suele ser un ser querido de ellos.

Ero, me alegra que te guste Surin, aunque de momento no va a salir porque toca entrenamientos. Yuri está mona, de Naruto ya voy por el 280 de shippuden. Esta serie me va a matar a disgustos XD

Cami, la verdad es que con varios años en el fandom me dio tiempo para desarrollar mi propio verse. En mi versión del Capitolio hay un área llamada Lakeside. Ahí es donde están las mejores academias de arte, es un lugar muy festivo y bonito a orillas de un lago e imagino a Surin viviendo ahí en todo ese ambiente inspirador. Se me han ocurrido unas cuantas ideas para Avery, que se verán en el siguiente. La verdad después de esta temporada de bloqueo tengo emoción por seguir. Hace mucho que no me paso por el foro, hay movimiento? Yo también lo extraño. Sobre Yuri on Ice, sí que hay fanservice pero no se me hizo tan molesto xDD me gusta la fluidez de los movimientos cuando se deslizan por el hielo, está muy bien logrado y creo que es muy artístico.

Bueno ¿Qué les pareció el capítulo? Es cortito pero me sirvió para meterme de nuevo en la historia. Además me gustó el corte ahí. Tenía ganas de sacar a Honey. Espero que de qué hablar. xD Tengo que recordar lo que ya escribí, e inventar algunos tributos más que ya deben comenzar a salir.

No he estado haciendo gran cosa últimamente así que no se qué más contar.

¡Hasta el siguiente y gracias por seguir a Beetee!