-Yamete- dijo Splinter. Mikey se enderezó y miró a su maestro- lo has hecho mucho mejor Miguel Ángel, el entrenamiento ha terminado.
Mikey hizo una reverencia hacia su padre y salió del dojo, no se sentía con ganas de estar con nadie de su familia, no quería ver a nadie.
Pasó corriendo la sala, omitiendo las miradas de sus hermanos, se encerró en su habitación.
-Mi señora O'niel es mi honor tenerla presente aquí- saludó Ryan, jefe de la manada Akila.
-El honor es mío- respondió su abuela.
Lía miró a los dos líderes de los clanes, la reunión se llevaba a cabo en un punto neutral de la ciudad, donde no había manadas ni lobos porque era demasiado lleno de gente como para que pasaran desgracias que nadie quería.
Esta vez el lugar era un edificio con aspecto abandonado, el jefe de los Akila y Nicole habían acordado un departamento en ese lugar por seguridad, Lía estaba junto con su abuela, detrás de ella, al igual que otra chica de cabello castaño y ojos negros estaba detrás del líder de los Akila.
-Creo que es bueno que formemos esta alianza.
-Las alianzas son fortaleza Ryan- Nicole se cruzó de brazos- Estamos aquí para determinar los límites de nuestras manadas aquí.
-Mantendré mi posición Nicole- la mirada de la chica se convirtió en una sonrisa- No permitiré que tu manada lastime inocentes.
-Ese incidente ha sido resuelto y los responsables han tenido su castigo- la sonrisa de la chica se desvaneció-Yo tampoco toleraré ese tipo de acciones en mi manada, debemos tenernos respeto mutuo Ryan, por el bien de nuestras manadas.
-Entonces sigamos- Ryan tosió, en un gesto de remarcar lo que iba a decir-Nuestras manadas serán amigas, podemos unir los territorios y así cubrir más territorio en esta ciudad.
-¡Eso no es justo!- explotó la chica- ¡Ellos son salvajes! ¡Nosotros llevamos mucho más tiempo que ellos aquí!
-¡Amanda haz silencio!- ordenó Ryan.
-Nosotros somos mucho más poderosos que tu manada pequeña cachorro- dijo en tono glacial Nicole- La fuerza del lobo es la manada, unir nuestras manadas será un bien común para ambos clanes puesto que tenemos a uno de los míos y uno de los tuyos unidos en matrimonio. Nunca abandonaré a alguien de mi clan.
La chica ya mostraba sus colmillos, Lía dio un paso adelante preparada para actuar si lo necesitaba.
-Amanda- llamó Ryan- desde ahora nuestros clanes se han unido y al ser nosotros solo una manada de ciudad ellos tienen más voz en esto, unirnos con ellos no nos hará ningún daño.
-¡Pero ella será nuestra líder!-gruño Amanda.
-Oh no niña, no absorberé a tu clan ni Ryan dejará de ser tu líder, sino solo que los límites de nuestras manadas serán menos restrictos- replico Nicole -Es una alianza.
-Entonces nuestra alianza es clara- declaró Ryan y le extendió la mano a Nicole, ella se la tomó- Nicole O'niel es un honor hacer una alianza con tu manada.
-Lo mismo digo Ryan Black. –Su abuela miró a Lía y sonrió un poco-Ella es mi nieta Rosalía, ayudará a los iniciados. Si la vez por allí por favor que no la ataquen.
-Ah Rosalía- exclamo Ryan mientras Lía se acercaba a ellos- He oído historias sobre ti.
-Me lo imaginaba- respondió Lía- Le recomiendo que envíe a patrullar las zonas, hay iniciados bastante recientes, además de ataques.
-Lo sé ¿Ustedes no han encontrado a los culpables?
-No desafortunadamente creemos que puede llegar a ser algunos renegados- respondió Nicole. Ryan asintió.
-Bien entonces si es necesario nos reuniremos otra vez. No se preocupen daré la orden.
Ryan se golpeó el pecho e hizo un gesto, Nicole y Lía respondieron igual. Amanda se mantuvo en su lugar y siguió en silencio a su líder. Al caminar frente a Lía ella notó un símbolo extraño en la empuñadura de una daga oculta en su cinturón.
-Lo has hecho bien Lía.
-Gracias abuela- Lía sonrió- Ve yendo si quieres yo…voy a caminar un rato.
Su abuela la saludo y por fin se quedó sola, el cielo estaba algo nublado pero el sol brillaba con fuerza.
Lía comenzó a caminar hacia Central Park, necesitaba algo de tiempo para poder respirar sin que alguien le estuviera detrás, no le agradaba en absoluto ser el centro de la atención pero también era la líder de los grupos de búsqueda así ¿Cómo no iba a ser el centro de atención?
-Quizás pueda llamar a Mikey- pensó mientras entraba al parque, había personas caminando por la entrada, Lía pasó sin preocuparse por las miradas que le daban. Había dejado de importarle las miradas de otros sobre ella.
Paseo por el parque, los arboles rodeaban los alrededores y el camino de piedra era tranquilo, por un momento Lía recordó el bosque.
Tink Tink
Lía se volvió hacia atrás, no había nadie, un perro con pelaje ámbar corría hacia su dirección, Lía se agacho y atrapó al perro antes de que siguiera su camino.
-Oye amigo- murmuró mientras acariciaba al perro-¿Te has perdido?
-Lo siento estaba explorando el lugar- dijo la voz en su cabeza.
-Ya veo- murmuró y tomó el collar del perro, estaba escrito Tomas- Tomas ¿No?
-Si ese es mi nombre- respondió la voz de tomas en su mente-Espera ¡¿Puedes entenderme?!- Tomas ladraba a cada palabra que soltaba.
-Si puedo- sus ojos se volvieron lobunos un segundo y luego se volvieron normales.
-Oh ya veo- dijo Tomas-Gracias pero creo que mi dueña ha de estar buscándome.
-¡Disculpe!- gritó una chica de cabello castaño- Gracias por detenerlo, se me escapo un segundo.
-No hay problema- Lía se levantó- Solo trata de que no se te salga la correa. Puede ser muy curioso.
-Gracias y lo lamento- se disculpó la chica y salió corriendo con Tomas por donde vino.
Lía siguió su camino, miró su teléfono. Quien nada arriesga nada gana.
Inspiró fuerte y marcó el número de Mikey.
-¿Hola?- la voz de Mikey sonó al otro lado de la línea.
-Hola Mikey- Lía pensó las palabras-¿Te molesto?
-No, no es solo…espera un segundo- Se oyeron sonidos en el fondo- Ya está, lo siento pero estaba dormido.
-Lo siento si te desperté- se disculpó- Quería saber cómo estabas.
-Pues bien…Gracias por aguantarme anoche.
-Bueno no fue nada…... ¿podríamos vernos esta noche?- Soltó por fin.
-¡Claro! ¿El mismo lugar de anoche?
-Si…..claro que si supone una molestia…
-Tonterías, no me supone ninguna molestia- la voz de Mikey sonó aliviada, Lía caminó por un sendero abandonado- Además necesito hablar con alguien. Dime ¿Cómo te ha ido hasta ahora?
-Si te soy sincera agotador no comienza ni a describirlo- bromeo, por algún motivo no pudo evitar sonreír-Entonces ¿Nos vemos a la medianoche?
-A la medianoche será mi bella amiga- Lía rio sin poder evitarlo.
-Nos vemos Mikey.
-Nos vemos Lía.
Mikey hizo lo mismo que a noche en que conoció a Lía, salió de la guarida alrededor de las diez de la noche, Splinter se la pasaba en el dojo y los demás habían salido a patrullar.
Esa noche tampoco cenó, si podía evitaría cada momento con Donnie y Raph.
La noche era casi igual, a excepción de que estaba algo nublado y la luna brillaba a traves de las nubes.
Cuando llegó al lugar Lía ya estaba allí estaba sentada cerca del lago estaba vestida con jeans camiseta negra que se le pegaba al cuerpo, estaba con un cuaderno y un lápiz en su mano, su cabello rojo flotaba por la brisa a su lado había una pequeña mochila cubierta por una campera negra. Sacó su teléfono y puso la cámara.
-Sonríe.
Lía amaba la luna llena, la sensación arrasadora en las venas.
Una vez que sus responsabilidades estuvieron ya hechas fue al lugar de encuentro y sacó su cuaderno y su lápiz de la pequeña mochila que tenía a su lado y la cubrió con su sudadera.
Comenzó a dibujar el paisaje, era algo que la calmaba y la distraía mientras llegaba Mikey.
Ella lo escuchó incluso antes de que se acercara y también percibió su olor. Las ventajas de tener sentidos más potentes.
Estaba por hablar cuando Mikey dijo.
-Sonríe.
Lía se dio vuelta y fue sorprendida por Mikey sosteniendo una especie de celular apuntándola a ella con una sonrisa traviesa y satisfactoria en su rostro.
-Mikey ¿Qué haces?- preguntó riendo sin poder evitarlo, Mikey mantuvo la cámara y volvió a sacar otra foto y luego bajó la cámara.
-Cuando llamaste en la mañana me di cuenta de que no tenía ninguna foto para ti en mi t-phone- respondió sonriente- Mira ¡Has salido perfecta!
Le mostró la foto, no estaba mal su cabello rojo flotaba por la brisa y la sonrisa le cambiaba la cara, parecía más de su edad.
No pudo evitar reír más fuerte.
