-Oh es bastante buena- dijo Lía sonriente- creo que serías muy bueno como fotógrafo.

Mikey rio, y observó la foto, Lía estaba hermosa, su cabello rojo flotaba y la sonrisa hacia que su rostro más dulce, despreocupado.

Movió su dedo rápidamente por la pantalla y luego sonrió.

-Listo ahora cada que me llames podré verte en la pantalla- dijo orgulloso y guardó su t-phone- Bien soy todo oídos.

Lía rio, tenía una risa hermosa, hacía que todo el rostro le cambiara.

-Sé que sonará extraño pero he pasado por un día tan estresante que solo quiero pasar el rato con un amigo.

-JAJAJA- no pudo evitar reir- bueno gracias Li….yo también necesitaba ver a alguien.

El estómago de Mikey gruñó.

-Vaya eso sonó como un león- observó Lía, tomó su mochila y le lanzó a Mikey una bolsa de papas-No es la mejor cena pero es lo que tengo.

-Como esto es de sorpresa me basta- replicó Mikey sonriente y abrió la bolsa y la dejó en el suelo, ambos comenzaron a comer.

-Oye Mikey….- Mikey se volteo a ver a su amiga-¿No cenaste?

Mikey sonrió de forma triste y nostálgica.

-No la verdad no pero si soy sincero he estado evitando cenar con mis hermanos.

-No te sientas forzado a contarme si no quieres- intervino Lía dándole una sonrisa amable.

Gracias por ayudarme- agradeció Mikey y miró el cielo, había algunas nubes-¿Te sabes alguna historia?

-Claro, sé bastantes ¿Por qué?

Antes de que Lía pudiera decir algo más Mikey se recostó en su regazo, moviendo la bolsa de papas, pudo sentir el peculiar olor de la piel de su amiga y el olor a noche en su ropa. Lía lo miró, tomada por sorpresa.

-Li me harías un gran favor si me permitieras dormir un poco aquí- explico Mikey mirándola- No he tenido un buen sueño en mucho tiempo.


Lia miró a Mikey.

Sonrió sin poder evitarlo y dirigió su mirada hacia los celestes ojos de Mikey.

-Está bien ¿Qué quieres que cuente?

-Cualquiera.

Lía lo pensó bien antes de comenzar.

-Hace miles de años, los humanos comenzaron a poblar el mundo, trajeron consigo vida y creación, pero también la destrucción y el dolor.

Los animales se vieron obligados a refugiarse de los humanos, se ocultaron en los bosques, los desiertos y las selvas. Los humanos encontraron a varios de ellos y los usaron.

Miró a Mikey, tenía los ojos fijos en ella, le dedicó una sonrisa y fijó su mirada en las estrellas.

-Había una joven, humilde, llamada Amalia, la niña era buena y no disfrutaba de ver como su propia especie maltrataba y causaba sufrimiento a aquellas especies que se suponían eran las que debían proteger.

Toda su familia pensaba igual que ella ¿Por qué lastimaban sin razón? Entendían que había que comer, necesitaban ropa para usar, eso lo entendían pero ¿por qué tanta crueldad?

Una noche nublada, donde ni las estrellas ni la luna brillaban toda la familia incluso la propia Amalia fueron a una cabaña pequeña en el bosque cuando su casa se les fue arrebatada por no pagar al rey.

La cabaña era pequeña, su padre y sus tres hermanos estaban ocupados con la cabaña, nadie le prestaba atención ninguno se preocupaba si ella estaba bien.

Amalia escuchó un ruido fuera de la cabaña, un grito de ayuda, se lo dijo a su padre pero él le contestó.

-Ha de ser tu imaginación mi pequeña ahora por favor vete debo de terminar esto- Amalia asintió y fue a decirle a sus hermanos mayores.

-Vete a dormir Amalia-le dijo el mayor.

Amelia se alejó de su familia, sin que nadie la escuchara salió de la cabaña. Estaba segura de lo que había oído.

Lía miró a Mikey, sus ojos estaban comenzando a caer.

-La pequeña se adentró en el bosque, siguiendo el sonido de ayuda. Caminó por el bosque hasta que encontró de dónde provenía el sonido. Allí encontró a un lobo atrapado por la trampa del hombre. La pequeña, sigilosa, fue hacia el animal atrapado.

Al acercarse el lobo gruño asustado de ella, Amalia se arrodillo ante el lobo y acaricio su rostro.

-No te preocupes no he venido a hacerte daño- susurró ella.

El lobo dejó de gruñir y moverse, dejando que Amalia lo liberase. A pesar de ser pequeña, la niña usó su fuerza para liberar al lobo.

-Gracias por liberarme pequeña- dijo la voz del lobo, Amalia se sorprendió, puesto que esa voz no la había oído con sus oídos, la había oído en su mente.

-No es nada señor- replico Amalia-No me gusta cuando los lastiman sin razón.

-Esto es extraño ningún humano ha podido nunca entendernos- dijo el lobo-dime pequeña ¿Dónde está tu familia?

-Vivimos en la cabaña al pie del rio. Nos han quitado la casa porque no hemos tenido con que pagarla.

Fue en ese momento en que se escucharon gritos, Amalia miró al lobo.

-Tenemos que escondernos- susurró Amalia y con la fuerza de haber cargado cosas pesadas toda su vida cargó al lobo y lo ocultó en el tronco vacío de un árbol.

-Por favor descansa aquí y recupérate. Mañana te traeré algo de comida.

-Muchas gracias pequeña niña.

Amalia asintió y corrió de nuevo hacia la cabaña, nadie de su familia notó su ausencia lo cual Amalia agradeció.

Por siete días y siete noches, la chica cuido del lobo, curó sus heridas. La octava noche Amalia esperó a la noche, ya que ella sentía mucha más protección bajo su manto.

-La herida ya está sanada- dijo Amalia removiendo la venda de la pata del lobo-Ahora podrás volver con tu familia señor.

-Ven conmigo pequeña Amalia hay algo que debo mostrarte- dijo el lobo. Amalia asintió, su amistad con el lobo estaba más que clara, ella lo siguió hasta un rio, la luna llena estaba por llegar a su punto máximo. Amalia siguió al lobo hasta el pie del rio.

-Joven y bondadosa Amalia has arriesgado tu vida por salvarme, has demostrado que te importa el bosque y sus habitantes. Si entras en este rio la luna te recompensará y te convertirás en su guardiana.

Amalia lo pensó luego respondió.

-Pero ¿Qué pasa cuando yo muera? ¿Quién evitará que los míos invadan tus tierras?-Amalia dio un paso al lago-Si la luna puede convertirme en guardiana de este bosque…Entonces en esta noche en mi decimosexto cumpleaños que transforme a quienes lo merecen y sean fieles a los bosques y sus habitantes.

El lobo sonrió la luna brilló y el agua brillo en un color plata, Amalia se metió al rio. El agua la cubrió como si por su cuerpo estuviese amarrado por hilos de plata.

Desde esa noche Amalia se convirtió en la guardiana del bosque, de día era una humana de noche protectora del bosque.

Lía miró a Mikey, este estaba dormido. Decidió que lo mejor era dejarlo descansar, miró al cielo. La luna no brillaba como la noche anterior pero brillara o no ella sentía su fuerza en su sangre, su voz silenciosa.


Hola….Si perdón por estar desaparecida pero de nuevo estoy con exámenes. Creo que inventaron los examen a modo de tortura pero bueno aviso que hasta que no termine con los exámenes voy a estar algo desconectada así que Perdón. No se olviden de comentar =D

Espero hayan disfrutado el cap siento si tardó mucho. Cuídense y Bsos