Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia. Espero perdonen la demora.
Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.
Capítulo X. Imperdonable. Pt. I
"Mione" La voz de Harry rebotó en la camioneta de sus padres, subir a Sirius, su padre y a Harry había sido una proeza por si misma, aún cuando dos aurores les habían ayudado a salir del centro mágico, pero nada comparado con el viaje a su casa, ya se había cansado de decirle a Harry que su nombre no era "Mione", como le había estado diciendo durante todo el recorrido, incluso la había llegado a ignorar para que supiera que no le haría caso si le seguía llamando así, pero su amiga cobriza había encontrado la manera perfecta para darse a conocer y dejarle saber que ser ignorada no era una opción, sus delgados dedos se enterraron en sus costillas causando una pequeña riña en la que tenerla en sus piernas había sido una desventaja monumental, y que Fleur había tenido que intervenir solo para que la quitará de encima ya que había estado a punto de vomitar sobre de ella.
"¿Qué pasó?" Le respondió viendo cómo Sirius tenía recargada su cabeza en la ventana dejando que el aire le golpeara de lleno en el rostro, era sorprendente que él fuera el menos molesto de los tres.
"Hambre"
La respuesta de Harry hizo que Fleur a su lado suspirara con cansancio, pues durante la última media hora había sucedido lo mismo, le decían que ya faltaba poco para llegar a su casa, y no pasaba ni un par de minutos para que volviera a pedir comida.
Por el espejo retrovisor vio a su madre sonreír con cierta maldad, afortunadamente o desafortunadamente dicha sonrisa no duró mucho cuando vio la mano de su padre cortar la distancia entre los dos asientos y colocarse en la pierna de su madre subiendo peligrosamente "Emma"
"¡Daniel Granger!" El grito de su madre fue suficiente para saber que su paciencia se estaba acabando, pero su padre no pensó que eso fuera suficiente para detener sus intentos de cortejo aún cuando estaban en compañía de otras personas, ella incluida. "¡Te lo juro por los dioses!"
"Por favor" sintiendo como su rostro se calentaba volteó la mirada a la carretera, desde que había estado asistiendo a Hogwarts nunca el viaje de regreso se había hecho tan largo, pero sintiendo una mano tomar la suya, volteó la mirada hacia la dueña de quién por alguna extraña razón seguía a su lado durante toda la incomodidad e inconvenientes, los ojos azules de Fleur la saludaron con una calidez que le hizo sentir como una calma intoxicante la comenzaba a cubrir.
OwO.
Lucius Malfoy había llegado a su hogar esperando observar el jubiló que llegaría después de no solo una excursión exitosa sino de dos sumamente importantes, sin embargo al pasar por las protecciones que cubrían el perímetro, fue capaz de escuchar los gritos desgarradores que presagiaban todo menos jubiló.
En el suelo se encontraba Hernest Carrow, sus túnicas estaban lo suficientemente sucias como para pensar que el castigo que estaba recibiendo se había prolongado durante bastante tiempo, pero considerando que todos debían de arribar al mismo tiempo, podía decir que su vestimenta había sufrido por otra razón.
"¿Puedes repetir lo que acabas de decir?" La varita de su maestro se alzaba sobre de ellos en una amenaza silenciosa.
Al ver a su alrededor observó que Carrow no era el único que se encontraba indispuesto, y que a diferencia de un par de horas antes, eran muchos menos, aun cuando al parecer el golpe a Azkaban había sido un éxito.
"Mi… Señor…" La voz del hombre era cruda, como si cada palabra le tuviera que ser arrancada del pecho. "Era ella… Se lo juro"
Los ojos rojos de su maestro brillaron con irá, y sin saberlo dio un paso atrás.
"¡LILY POTTER ESTA MUERTA!"
Los jadeos fueron lo suficientemente claros para saber que incluso en las filas del señor oscuro la sangre sucia, había ganado el suficiente respeto para saber que ir en contra de ella era una mala idea, no eran pocos los que habían tenido el infortunio de estar frente a la bruja y sufrir las consecuencias de ello, después de todo incluso el señor oscuro había reconocido su fuerza y había intentado que junto a su esposo se uniera a el.
"Era ella" dijo Severus entrando a la habitación, sus ojos fríos eran inconfundibles. "O por lo menos una parte de ella"
"Severus… al fin nos honras con tu presencia" los labios de su recién resucitado señor se curvaron en una cruel sonrisa. "Espero que tengas una excelente excusa"
"Mi señor." Dijo su viejo amigo arrodillándose. "Tengo noticias para usted, la noche de su regreso, Harry Potter si bien no murió, sufrió lo suficiente como para ser catalogado como tal."
"No hables en acertijos Severus, no estoy de humor" la voz era cruel como en el peor momento de la guerra.
"Potter no recuerda nada relacionado a su vida."
Los ojos rojos centellaron peligrosamente y Lucius se preguntó qué se encontraba pensando.
"Y su cuerpo sufrió una metamorfosis, que según lo dicho por Dumbledore es irremediable."
Una carcajada retumbó en su oficina, y estaba seguro que nadie más sabía el por qué de ella, más que su propio señor. "Niño estúpido… o debería de decir niña… creyendo que podría escapar de mi." La sorna era palpable en sus palabras.
"Si bien no es lo esperado, parece que ya no será un verdadero reto para mi"
Nadie se atrevió a decir palabra sobre lo sucedido y porque tantas de sus fuerzas sé habían perdido durante la reciente excursión, pero como siempre pocas eran las cosas que podían permanecer ocultas al señor oscuro.
"Han de remediar su error, parece ser que la reclusión en sus mansiones los han hecho débiles."
Un escalofrío le recorrió la columna con tal fuerza que todo su cuerpo se estremeció con el peso de tan pocas palabras tenían sobre de el.
OwO
Después de haber pasado a un "pret a manger" y comprar los sándwiches más grasosos que jamás había visto, Fleur vio como después de comerse su anhelada comida con los modales más descuidados que había tenido el placer de presenciar, Harry cayo dormida casi de inmediato, viéndola descansar, pudo contemplar dos circunstancias que hasta el momento habían sido ignoradas, una de ellas era la contemplación de que alguien tan hermosa como era la bruja a su lado pudiera ser tan inquieta que pareciera dos personas completamente diferentes y la otra era que necesitaba enseñarle por lo menos lo básico de los modales si quería sobrevivir como señor recién nombrado.
"Al fin llegamos" dijo Emma como había insistido en ser llamada la madre de su más reciente amiga, aún no podía comprender como en tan poco tiempo había entablado la amistad con ambas brujas inglesas, una tan fuerte como para no regresar de inmediato a su hogar después de un año lejos de el, y preferir regresar cuando ambas pudieran acompañarla.
Era consciente que se había acercado a Harry por la simple razón de poder devolver un poco de la ayuda que había recibido de él a lo largo de la segunda y tercera tarea, pero con solo un par de días sus objetivos habían cambiado drásticamente.
Su nueva jefa había hablado con ella en una noche en la que después de visitar la enfermería se encontraba especialmente curiosa sobre cómo era el joven antes del incidente como mucha gente le gustaba decirle.
"Pues…" dijo McGonagall, sirviendo un par de vasos de whisky como comenzaba a ser costumbre entre ellas. "Harry era especial en muchas maneras, inteligente pero flojo, apenas dando lo suficiente para pasar."
La incredulidad debió dibujarse en su rostro pues la mujer mayor soltó una carcajada, no podía creer que aquel joven que había superado las pruebas que a ella misma le habían costado trabajo siquiera enfrentar, fuera como aquellos que solo dan de si lo mínimo esperado.
"Aunque no lo creas, supongo que incluso solo entrega la mayoría de sus trabajos por insistencia de la señorita Granger." Dijo alzando el vaso a la altura de su boca. "Y sin embargo, es sorprendente en formas que pocas personas son capaces de ser"
"¿Qué?" Se vio obligada a hacer la pregunta, lo que implicaba tan pocas palabras, de una mujer que era reconocida como una verdadera hechicera en el arte de la transfiguración.
"Su boca está atada a su corazón y eso le ha valido más de un problema con la gente a su alrededor, tiene un carácter volátil, y sin embargo nunca sería capaz de dejar a alguien que necesita su ayuda, aún cuando no sepa siquiera que está haciendo." Los ojos de la maestra se mostraba un gran orgullo por aquel dueño de sus pensamientos. "Albus sabe todo lo que ha tenido que pasar a lo largo de su corta edad, yo solo soy consciente de unas pocas de sus proezas, y aún así, puedo asegurarte que es un mago extraordinario por derecho propio."
La varita de la mujer dibujo un extraño patrón en el aire, y una nebulosa color plata comenzó a extenderse por encima del escritorio que se encontraba entre ambas, dando paso a una escena que parecía ser sacada de un cuento de hadas.
Tres figuras se encontraban encogidas a las orillas de un arroyo, y una cuarta se alzaba con valentía sobre las cientos de sombras que se abalanzanban sobre sus desprotegidas víctimas.
Aún sabiendo por boca de Hermione lo que había sucedido, una pequeña parte de ella dudaba de la veracidad de las palabras dichas, más cuando sabía que la bruja castaña parecía ser todo menos imparcial cuando se trataba de Harry.
"Es sorprendente" dijo en un suspiro que apenas fue escuchado por su compañía.
"En verdad lo es…" El semblante de McGonagall pareció caer sorpresivamente rápido. "Fleur… ¿Me podrías permitir darte un consejo?"
"Por supuesto." Le contesto de inmediato, sin saber lo que las palabras que le diría conllevarían.
"El amor es hermoso en verdad, amar a un hombre o a una mujer para el caso es de las experiencias más hermosas que jamás podrías vivir"
Su corazón comenzó a acelerarse, tratando de negar lo que se le decía abrió su boca, pero las palabras nunca lograron abandonar sus labios.
"Yo viví amando a un hombre que nunca pudo regresar mis sentimientos." El líquido ámbar vio su final en un solo trago. "No me arrepiento de haberlo amado como lo hice, fui feliz a su lado, pero quisiera que tú qué apenas vas comenzando tu vida, consideres si estás dispuesta a renunciar a todo por el amor que podría nunca llegar."
"Fleur…" Los ojos marrones de Hermione le llamaron desde la puerta del automóvil. "¿Vienes?"
Una sonrisa partieron sus labios, y tomo la mano ofrecida con la mayor convicción que pudo albergar.
OwO.
"Albus." La voz de su viejo amigo lo saludo apenas dio un paso dentro de la tienda de varitas, el ataque al callejón y las altas horas de la noche hicieron que fueran los únicos a la vista de la calle.
"Buenas noches, espero no haberte despertado." Dijo sacudiendo bata con cuidado por los instrumentos que cargaba consigo.
"Para nada, una noche extraña si es que ha habido una tranquila desde hace años." Los ojos grises del artesano de varitas lo saludaron desde la trastienda.
"Tiempos cambiantes amigo mío."
"Aunque aprecio la compañía, dudo que está sea una coincidencia." Una sonrisa nació, la magia de la familia Ollivander nunca podría dejar de maravillarlo.
"No, no lo es, en realidad vengo en busca de tu ayuda." Le dijo sacando el pequeño baúl que cargaba consigo. "Hoy por la tarde una de tus creaciones vio su final protegiendo a su dueña"
"Si, escuché el alboroto, pero no llegaron a mi, supongo que mañana tendré una cliente" la nebulosa de los ojos de Ollivander se disipó unos segundos. "Pero no estás aquí para hacerme saber de una clienta, ¿Verdad?"
Durante unos cuantos segundos considero nuevamente lo que le pediría al hombre que lo veía con paciencia, había pasado por el mismo proceso desde que descubrió que la varita de Harry había sido destruida, por una parte había considerado hacer que reclamará la varita que cargaba celosamente en su túnica, pero sabía que las implicaciones de ello podrían ser aún más peligrosas, y aún así lo que estaba por pedir podría ser igual o incluso más peligroso.
"Vengo a pedirte que fabriques una varita especial" le terminó por contestar.
"¿Qué tan especial?" Fue la pregunta hecha con cautela.
Decidiendo que la mejor forma de hacer ello, era mostrarle lo que quería, abrió la tapa del baúl mostrando su contenido,el jadeo fue perfectamente audible, y vio como su amigo negaba vigorosamente con la cabeza mientras daba unos cuantos pasos atrás.
"No"
El sabía cuál sería la reacción al ver el colmillo de basilisco aún con veneno en el, la pluma de fénix y el colmillo del dragón húngaro que había tenido que recuperar en tiempo récord.
"Por favor"
"Lo que pides es una abominación." Le dijo pasando sus manos callosas por su cabello ya desordenado. "Es imposible, no hay sintonía en la que estos elementos trabajen juntos."
"En eso te equivocas" le contesto con calma. "Todos ellos tienen algo en común, el comienzo de un viaje, y las dificultades que un alma valiente a tenido que enfrentar"
Los ojos grises del hombre bajaron al baúl, examinando cada objeto con el cuidado que solo un artesano de su calibre podría hacerlo.
"Sabes si acaso…"
"Soy perfectamente consiente de lo que ello implica amigo mío." Le dijo sin esperar a que terminara su advertencia. "No te lo pediría de haber otra opción, pero te pido confíes en mí, como has de saber las noches han de cambiar aún más"
Con una profunda resignación, el artesano volteó su mirada hacia el y tomo el baúl.
