El lunes de la tercera semana antes del amanecer ocurrió el primer ataque.
Una loba mayor llamada Anise fue encontrada a las orillas del rio, la encontraron luego de que su esposo dijera que había ido a cazar y no había regresado. La mujer estaba gravemente herida por lo que los mejores sanadores de la manada fueron los que la ayudaron.
Así fue como las rondas se dieron a conocer.
La abuela ordenó que hubiera rondas para cuidar las fronteras del territorio y ordenó que las protecciones se duplicaran, el ataque había sido en el territorio de la manada por lo que ella estaba nerviosa.
Mikey estaba preocupado al igual que todos pero nunca se imaginó que Alicia fuera a hablar con él sobre ello. Estaban ambos en la sala de la casa y como Lía y Tyler estaban en el pueblo haciendo su tarea decidió que quería practicar un poco. Mikey se había acostumbrado a practicar con Lía o Tyler ya que de todos los demás eran los que de verdad le daban más problemas y así podía lograr mejorar en verdad, Aunque Mark también era bueno pero él no era de las armas, siempre decía que su mejor defensa era él mismo, razón por la cual él y Mikey siempre hablaban.
-¿Cómo es que te sale tan fácil?-preguntó Alice- Por más que intento no entiendo cómo.
Mikey bajó la espada, había comenzado a entrenar más con ella. Aun si los chacos era su arma favorita debía saber cómo manejar decentemente la espada.
Se volvió hacia Alice, su cabello estaba un poco más corto. Aun si ella lo negaba también había cambiado, ya no era tan tímida y ahora no se callaba ante nadie que la insultara.
-Me he entrenado toda la vida- respondió Mikey guardando la espada- Es más fácil si practicas a menudo.
-¿Podrías ensenarme?
Mike le sonrió.
-Claro
El resto del tiempo Mikey practico con Alice lo que ya habían aprendido en el entrenamiento, Alice debía aprender a manejar el cuerpo antes que el arma.
Mikey debía admitir que era buena, con práctica no tardaría mucho en manejar una espada.
-Eres bastante buena Ali-opinó Mikey mientras se sentaba al lado de Alice, ella le sonrió.
-Nunca pensé que esto pudiera ser divertido- replicó Alice respirando agitadamente.
-Bueno no lo sería si fuese con el amargado.
Ambos rieron, Mikey miró a Alice. Se veía hermosa con el cabello alborotado y sus mejillas encendidas. Miró hacía otro lado.
-Tengo bastante hambre- dijo levantándose- Y sueño ¿Me acompañaría mi lady?
Alice rio pero sus ya sonrojadas mejillas se volvieron más rojas con su comentario, le tomó la mano y se levantó.
Ya estaban volviendo a la casa, charlando animadamente sobre el entrenamiento cuando Mikey lo sintió. Una sensación abrazadora y silenciosa que corría por sus venas, pero era diferente a lo que había sentido hasta ahora, era algo más oscuro algo totalmente nuevo y a la vez familiar.
Se volvió hacia los árboles y lo mismo hizo Alice, aquello fue la señal que no se había confundido. Instantes después un lobo gigante de pelaje negro comenzó a correr hacía ellos desde los árboles.
Mark apareció de repente al igual que Sera. Mark se transformó y se puso delante de ellos. El lobo se detuvo.
-Chicos adentro- ordenó Sera.
Mikey asintió y tomó a Alice, arrastrándola a la casa. Una cosa era el entrenamiento sin la transformación él todavía no controlaba el luchar transformado.
Entraron en el segundo piso y la puerta de la habitación de Mark estaba abierta y todos estaban allí.
-¿Qué sucede?-preguntó Alice mientras entraban.
Aiden fue el que respondió.
-Mark y Sera dijo que nos quedemos aquí- Alice y Mikey se acercaron a la ventana, expectantes de lo que pudiese pasar.
Lía y Tyler corrieron hacia la casa. La presencia de Ryan era inconfundible. Estaban cerca de la casa cuando lo sintieron entrar en el territorio.
El muy mal nacido debía haber entrado por alguno de los lugares neutros, Lía odiaba lo mucho que ese idiota podía escabullirse.
Ella era más rápida que Tyler por lo que llegó primero, Mark y Sera estaban peleando contra él. Ya lo habían sometido pero otro lobo que Lía nunca había visto salió del bosque.
-No lo hará-pensó Lía mientras se transformaba, corrió hacía la chica. La atacó de lado lo que le permitió derribarla fácil, la chica se retorció y logró arañarla con sus garras pero Lía era mucho más fuerte por lo que no se le hizo difícil morderle el cuello y mantenerla aprisionada de modo que no la hiriera más
-Suéltame- dijo la chica moviéndose para intentar liberarse.
-Des transfórmate- ordenó Lía mordiéndola en el cuello- Ahora o lo haré yo.
La chica se volvió humana, Lía aflojó un poco pero no mucho la fuerza en su mandíbula. Tyler se acercó a ambas y le tomó las manos.
-La tengo- dijo.
Lía liberó a la chica de sus fauces y Tyler se encargó de ella. Lía no sabía si era seguro si se des transformaba, se miró la pata derecha. Dos zarpazos se veían a través de la sangre pero Lía apenas se paró a pensarlo.
Volvió a su forma humana y se acercó hacía sus amigos que habían logrado que Ryan volviera a su forma humana y lo habían sometido.
-¿Están bien?-preguntó Lía.
-Si nada serio- respondió Sera, ella tenía cortes en el cuerpo pero sanaban.
-Rosalía por favor- exclamó Ryan- tienes que escucharme.
-Dame una muy buena razón para hacerlo Ryan.
Tyler se acercó a ellos arrastrando a la chica tras él, la lanzó cerca de Ryan sin cuidado alguno.
-Por si no tienes memoria Ryan la última vez terminé por romperte una costilla- replicó Lía- Así que más te vale explicar qué diablos haces en nuestro territorio y quien es tu amiga Ryan.
La chica la miró enfadada pero desvió la mirada cuando Lía le devolvió esa mirada.
-Sé que no tengo cara para venir- dijo- Pero quiero cambiar ella es Kimberly, una niña de mi clan, es como tú.
Lía examinó a la niña, apenas debía tener once años. Volvió a mirar a Ryan.
-Ya veo el viejo idiota sigue sin entender lo que significa ¿Me equivoco?
Ryan la miró, rogando, pero ella no podía sino sentir enojo y furia hacía él.
-Por favor tienen que protegerla padre la buscará por todos lados y no se atreverá a buscarla en su clan, no se enfrentaría a ella o a ti.
Los cuatro intercambiaron miradas sin saber muy bien que hacer. Lía se volvió hacía la casa.
-Chicos ¿Pueden bajar? Necesitamos ayuda.
Todo el grupo se miró asombrado pero entre ellos Mikey no lo estuvo mucho, asintió y desapareció.
-Buena idea- le susurró Sera.
Todo el grupo bajó y miraron a Ryan y a la chica con desconfianza.
-Aiden, Alice y Tom preparen caballos tenemos que llevar a estos dos frente a la abuela Ana, Henry busquen armas y vendas Mikey y Elisa quédense con ellos-ordenó Lía.
Todos fueron a cumplir sus tareas, Lia, Mark, Sera y Tyler se alejaron un poco. Lía se revisó la herida y arrancó como si nada parte de la ropa desgarrada, no eran profundas y era limpio. Ya había comenzado a curarse por lo que habían perdido bastante longitud.
-Debemos llevarlos con la abuela- dijo Mark
-Lo sé es la niña la que me preocupa- replicó Lía.
-Podemos neutralizarla ¿Verdad?- inquirió Sera
-No sería contraproducente- remarcó Lía- además no se atreverían a atacarnos si lo hiciesen morirán ya sea por la abuela o el viejo decrepito.
