Mikey observó a Lía.

No era como si no supiera lo que significaba un compañero, pero había cosas que no se decían sobre ese lazo, que pertenecían como secretos para aquellos que tuvieran el lazo.

-Yo…- no sabía que decir- ¿Qué…pasará ahora?

Las mejillas de Lía se tiñeron de rosa.

-¡No me mires así!- exclamó- Yo tampoco sé cómo reaccionar ante esto.

Silencio, eso era algo que Lía debía haber sabido durante un tiempo pero…

-Ese lazo…nos hace hermanos ¿No?

-Algo parecido, quienes tienen el lazo dicen que es más que eso pero nunca explican a otros que no lo tienen. La abuela y mi abuelo nunca me dijeron nada.

-¿Por qué me lo cuentas ahora?- preguntó clavándole los ojos.

-Porque tenía que advertirte- respondió- Cuando vengan las manadas el lunes tendremos que jugar un papel Mikey. Uno de poder y crueldad. Las manadas del sur no nos conocen en realidad y como somos la manada del centro nosotros nos ocupamos de las líneas territoriales. Damos una imagen de poder y control que quizás con las manadas aliadas no damos, pero es necesario para mantener a las del sur en control. Si ven que la nieta del segundo y uno de los lobos nuevos tienen un lazo no formalizado…bueno digamos que no tratarán nada bueno.

Lo pensó, repensó todo el tiempo que había pasado en la manada. Cada sensación que había tenido.

Y como se volvían fuertes en la presencia de Lía.

Pensó en una noche que Lía y Ty habían vuelto con las mejillas rojas, vestidos de forma elegante, la manera que había visto a Lía caminar, segura y poderosa y junto a ella Ty, con el mismo atuendo poderoso y mirada de hierro antes de que volvieran a ser ellos.

-Ya veo- dijo al fin- Entonces ¿Qué hacemos? ¿Cómo controlamos el vínculo?

-Primero lo mantenemos en secreto de los demás, en primera porque es algo privado segunda es mejor esperar unos días- respondió Lía

-¿Y tercera?

-Hablamos con la abuela.


-Cuéntame más sobre las manadas- pidió Mikey mientras practicaban.

Lía le sonrió.

-Tus pies- dijo y con un simple movimiento de espada hizo que Mikey cayera- Pon atención a tu postura, intenta derribarme y te hablaré de ello.

Mikey la observó irritado, el entrenamiento de Lía era, de todos, más difícil y retador. Ella no era amable cuando se trataba de entrenar.

Luego de la charla en el bosque, habían enviado un mensaje hacia Nicole la cual había respondido lo siguiente:

Vuelvo en la noche tienen el día libre.

Mikey recordó como Lía había reído y hecho una broma de ello cuando llegaron a la sala de entrenamiento de la Casa Plateada.

Se levantó y alzó de nuevo la espada. Lía sonrió.

-Mejor.

Lucharon Lía seguía sin contenerse pero su postura no dejaba mucho espacio para derribarla, haría falta…

Mikey recordó, meses y meses de entrenamiento.

Y se movió.

Lía trastabillo.

-Bien- dijo sonriente- Has que traigan un buen surtido de comida, vamos a estar un buen rato.


Lía le dio un buen mordisco a su sándwich.

-Este territorio está dividido en cuatro- comenzó- en el sur, en el territorio más profundo de las montañas nevadas hay seis manadas, ellos…. Solo hay una manada con la que tenemos confianza en el sur y solo vienen emisarios. Esa es la manada Kilian. Están en la frontera entre la montaña y un bosque como nosotros, las demás manadas del sur son tan frías como los climas que las rodean.

Volvió a morder su comida, Mikey la miraba.

-Luego están las del oeste solo hay tres allí pero…son grandes, casi como el nuestro y muy viejos, los llamamos los anticuados porque estamos casi seguros que han pasado siglos desde que alguien nuevo ha pisado esas manadas, la mayoría son viejos gruñones.

-El Este llegó y el mar niveló- canturreó Mikey mientras comía.

-Exacto- concedió- En el Este se encuentran las muy amables manadas De Plata, las leyendas dicen que en sus líneas de sangre controlan los ríos y los mares que hay allí, como se pasan el día y la noche en la lluvia me lo creo. Sus manadas y la nuestra son aliadas desde milenios. Son…competitivos.

-El Norte la lluvia desató- continuó Mikey

-A semanas de viaje está la manada en la que nací- dijo sin tono-no necesitas saber más. Lo que necesitas saber es que tendrás que jugar al príncipe oscuro Mikey.

Mikey la miró.

-Las manadas del Este son como las nuestras es verdad, vendrán sus emisarios el lunes pero también vienen las del Sur y con ellos hay que ser duros, jugar al poderoso. ¿Me entiendes?

-Sé a lo que te refieres- Mikey volvió a comer- pero ¿Tendré que vestirme con esas ropas de príncipe?

Lía sabía a qué se refería.

-Sí. Lo tendrás que hacer.