La máscara duró dos días.
Los sureños duraron dos días en el Clan debido a las discusiones que los líderes y los emisarios mantuvieron durante esos dos días.
Cuando por fin los líderes se fueron Lía acompañó a Azriel.
-Espero verte pronto en la noche de las estrellas- dijo Azriel- Y espero que lleves aquella ropa.
Lía rio y detuvo su caballo.
-Ya se verá- respondió- espero verte también Noct.
Lía regresó cuando Azriel se perdió de su vista y ya no lo sintió cerca, con el sol brillando en el cielo a través de las nubes emprendió el camino hacia el Clan.
Lía tuvo que rodear el camino por el que acostumbraba viajar, la lluvia de la noche había hecho que el rio se precipitara e hizo que fuera peligroso pasar por allí. Lo cual significo que tenía que pasar por la casa de los O'niel que estaba dentro del territorio.
La abuela les había dicho que se mantuvieran lejos al ver a cualquier humano que fuera de su sangre y como loba Lía podía saber si eran de la sangre de Nicole.
Aunque le irritaba porque tardaría más.
Y fue cuando estaba cerca de la casa el instinto se le encendió y Estrella se detuvo.
Estaba cerca de la casa O'niel pero también del camino por donde pasaban autos. Respirando hondo para ocultar cualquier rastro, se colocó su capucha de su capa y guio a Estrella a un lugar donde se mantuvieran ocultas pero que pudiera ver el camino.
Lía se bajó con el mayor silencio que podía y esperó
Una camioneta blanca llegó al rato y se detuvo enfrente, el olor al hombre perro que había sentido la noche en que Mikey se había transformado llenó su nariz junto a otros olores que hicieron que reprimiera un gruñido.
-Huelo algo- escuchó decir al hombre perro- Pero no puedo saber si es el chico.
-Mikey- pensó Lía.
De la camioneta bajaron el hombre lobo pero ahora estaba diferente, parecía un renegado, un lobo negro humanoide. Junto a un tigre y ¿Un pescado?
Eso tenía que ser lo más bizarro que ella hubiera visto.
-¿Por dónde viene?- preguntó el pescado.
Lía tuvo una idea, si querían atrapar a Mikey entonces atraparían algo.
Retrocedió con la intención de hacer ruido con una rama y quedar al descubierto para que la siguieran.
-Allí- exclamó el tigre.
Sin perder tiempo Lía se alejó y subió a la montura, golpeo con los pies al costado de su yegua corriendo hacia el rio.
Los tres hombres animales la siguieron y ella se aseguró que lo hicieran, con su capa ondeando al aire. Estrella estaba molesta de ir tan lento.
Guiando a Estrella y valiéndose del conocimiento de la tierra, Lía guio al trio hasta más allá del rio, hasta el sendero de la serpiente. Unos caminos que se unían en el centro y seguían en círculos. Los humanos que entraban se perdían, solo los lobos podían seguirlos sin hacerlo.
Cuando llegó hizo que Estrella fuera a la velocidad acostumbrada e hizo dar una vuelta. Sacó su látigo.
-¿Dónde está?- exclamó el tigre.
Cabalgando hacia ellos, Lía los rodeo dando latigazos para desarmarlo, una espada, armas, un par de piernas robóticas rotas. Todo mientras cabalgaba sin darles tiempo a nada.
-Muéstrate- grito el tigre.
Como la guerrera lobuna que era Lía tenía su orgullo, iba a plantarles cara.
Cuando llegó al círculo los tres se voltearon a verla, en aquel momento no era Lía la emisaria, Lía la maestra.
Era una guerrera lobuna protegiendo a su Clan.
-Veo que eres sado Perro- dijo mirando al hombre lobo, que retrocedía ante ella- Y que has traído compañía.
-¿La conoces Bradford?- siseó el hombre pez que estaba en el suelo.
-No.
-Es una lástima, esos segundos que pasamos juntos en los que te pateé el patético culo que tienes fueron memorables- replicó Lía moviendo su capucha- Ahora ¿Por las buenas o por las malas?
El lobo y el tigre se pusieron en posiciones.
-Por las malas será.
Lía terminó de atar al pez y se hizo con una navaja que este tenía oculta en la muñeca.
-Gracioso, pensaría que un pez no sería tan estúpido- dijo mientras jugaba con la navaja y la guardaba en la montura de Estrella.
-Pues si no estuviéramos en distintos bandos te invitaría una copa- dijo mientras Lía volvía hacía ellos.
-Bien podría hacerme una buena cantidad de sushi contigo- ronroneo.
El pez apartó la mirada, la actuación de crueldad no era para ellos.
Los amarró a los tres y con una carreta que hizo aparecer con un hechizo los puso en ella y se aseguró de que no cayeran. Hizo el mismo hechizo que con Salia y le tapó los ojos al trio.
Cuando estuvo cerca de la casa, aulló fuerte. Sabía que Nicole iba a estar allí y en efecto allí estaba, junto a Mikey, Alice y Tayler.
-Lía ¿Qué sucedió?- preguntó Nicole mientras Lía bajaba.
-Az se ha ido bien- dijo mientras sacaba la daga del pez de la montura- Mikey ven, quizás puedas aclararnos la situación.
Mikey se había olvidado como respirar.
Sentados, amarrados y vendados estaban Dougpound, Cara de pez y Garra de Tigre.
Mikey sentía la furia, la preocupación bajo su piel, recorriendo sus venas, la respiración se le hizo pesada.
Escuchó como Nicole y Tyler exclamaban su nombre, como Alice le preguntaba qué sucedía, Mikey sentía el peso de su parte lobuna más que nunca.
Lía lo tomó del brazo, su contacto fue como si él estuviera sujeto a un cable y alguien lo sujetara, pero aún le costaba mantener el control.
-Respira- dijo Lía firme- Concéntrate y respira, no eres como ellos.
Lo hizo pero…
-Concéntrate- dijo Lía a su oído- Eres solo tu, estas vivo y bien y no eres como ellos. Respira.
El mundo tuvo otra vez sentido.
Mikey había logrado calmarse.
