Jayson Moore era un hombre de cabello negro y actitud amable.

Nicole y él eran amigos de infancia, luego compañeros. Ambos sabían que la luna los había juntado porque eran lo que el otro necesitaba, se habían mantenido juntos hasta que Robert se casó y tuvo que irse de la manada y aun así el lazo nunca se debilitó.

La noche era despejada cuando el segundo al mando llegó a la manada, dejó su caballo junto a los demás y fue directo a la cabaña de la líder.

Nicole estaba esperándolo en la sala, con una taza humeante de chocolate caliente y una mirada perdida. Robert sabía, a través del vínculo, que su compañera estaba preocupada.

-Menuda bienvenida- dijo quitándose la capa corta negra para colgarla- ¿Qué es tanta tensión?

Su compañera lo miró irritada pero sonrió cansada.

-Me alegra verte también Jayson- dijo la líder mientras el segundo se sentaba-Lamento el ánimo pero…..fue un largo día.

Jayson observó una de las fotografías de que colgaban en la chimenea, una de él y Lía antes de mirar a su compañera.

-Dime todo lo que me he perdido.


Lía salió temprano, en la casa reinaba el silencio matinal. Con toda una vida viviendo allí Lía conocía los horarios de la casa, los calmados y los caóticos.

Se dirigió a los establos, la luz del amanecer aún estaba en lo alto, anunciando el final del otoño, el invierno no tardaría en llegar. Poniéndole la montura a Estrella se fijó en lo mucho que había añorado aquello, solo ella y Estrella. Junto a las sensaciones agradables del viento.

Guio a Estrella fuera del establo y se subió con destreza a la montura.

Cabalgó sin rumbo, el bosque le era tan familiar que le gustaba encontrar cosas nuevas, partes nuevas. Tomó un camino diferente al de siempre pero por algún motivo se encontró recorriendo los caminos de serpiente.

Se detuvo, oyó y luego olfateó. Había una manada de ciervos cerca pero no fue eso lo que hizo lo que hizo que su expresión cambiara.

El viento había cambiado, había algo oscuro en él que llegaba del norte. El olor a basura, humanos y rio le dijo que era de Nueva York. La sangre se le heló al entender lo que sucedía.

No era nada bueno. Debía hablar con Nicole.

Sin esperar movió las riendas de Estrella y se dirigió a la manada.


El olor a chocolate caliente era tranquilizante.

Mikey había estado pocas veces en la cabaña de Nicole, al ser la líder su cabaña estaba cerca de la plaza central. Cerca estaba la cabaña del segundo pero estaba cerrada a cualquiera.

Nicole parecía más relajada, el cabello suelto le caía en los hombros y su rostro estaba más calmado. Mikey había ido allí por dos razones, la abuela lo había llamado (Y al ser la líder él no desobedecía, no tenía por qué) y porque necesitaba saber qué habían descubierto de Garra de tigre, Cara de Pez y Razhar (lo había nombrado así ahora) Necesitaba saber qué planeaba.

Se sorprendió que ahora no sintiera ese miedo paralizante al pensar en ellos, pero hubiese deseado que Lía estuviese allí.

Aunque el deseo le duró poco, su compañera entró en la casa con el cabello corto algo alborotado, llevaba su ropa de montar, jeans desgastados con una camisa de mangas larga color azul. Sus ojos eléctricos parecían decididos pero Mikey sintió preocupación en el lazo.

-Mikey- dijo algo sorprendida. Como si hubiera pensado decir algo y se detuviera al verlo.

-¿Sucedió algo?-preguntó levantándose de su silla. Había algo en el Lazo, una preocupación que lo hizo saltar.

-No. Estoy bien- lo tranquilizó- Solo….

-Siéntense chicos- dijo Nicole poniendo cuatro tazas en la mesa- Tenemos mucho de qué hablar. Jay sal Lía ya llegó.

Mikey vio como el rostro de su compañera cambiaba al oír a su abuela, un hombre que aparentaba unos treinta años, su cabello negro se enrulaba en las puntas, sus ojos azules eran un poco más oscuros que los de Lía. Ambos se miraron antes de que Lía sonriera como pocas veces Mikey la había visto sonreír.

-¡Abuelo!


Luego de un saludo cariñoso los cuatro se sentaron en la mesa.

Le explicaron la situación a su abuelo de a tres, Mikey y Lía explicaron cómo se conocieron obviando, claro, algunos detalles.

-Sin duda ese trío viene buscando algo- anunció Jayson- ¿Dices que trabajan para un humano?

Mikey asintió, Lía veía que no le agradaba hablar de ello. Le apretó la mano levemente.

-Sí, Oroku Saki. El dirige el clan ninja El Pie, fue…el hermano adoptivo de mi padre- respondió mirando a Jayson- Son leales a él, a pesar de que él a hecho cosas horribles.

La líder y el segundo asintieron. Lía inspiró hondo.

-Bueno, no creo que haya sido coincidencia- dijo Lía- El ataque ocurrio hace unas semanas y no han sucedido más, y justo cuando las manadas del sur llegaron aparecen estos tres. Hay más detrás de esto.

Jayson, clavó los ojos azules en su nieta. La conocía bien.

-¿Qué es lo que viste?

-No lo vi, lo sentí- lo corrigió- Estaba cabalgando por donde encontré al trío, el aire que viene de Nueva York me advirtió que hay algo oscuro que viene de allí, el mismo lugar donde encontré al tío, donde atacaron la primer y última vez.

Silencio, la mirada de su abuelo era calculadora, Lía recordaba como Tyler la comparaba a él cuando estaba planificando: Modo Líder le decía.

-He estado oyendo rumores- dijo pensativo- Sobre humanos en Nueva York, hablé con uno de los contactos, dicen que hay ninjas buscando por la ciudad.

Lía no necesito mirar a Mikey para saber que su mirada había ensombrecido. Le tomó la mano y le habló mente a mente.

-No temas- le dijo

-Mi familia- dijo con frustración notándose en el lazo- Aun después de todo…

-Lo sé- lo cortó- Calma-le apretó aun más la mano- ¿Cómo era el símbolo del pie?

-Un pie rojo.

-Que imaginativo.

Mikey rio en señal que se había calmado pero la preocupación era latente.

-Abuelo- dijo mirándolo- Tu contacto ¿Crees que pueda enviar un mensaje mañana a más tardar?

-¿Qué tienes en mente?

-Si puede haber la posibilidad que ese clan del Pie y algunos lobos se hayan unido- respondió-Entonces necesitaremos toda la información que podamos reunir. Hay algo oscuro alzándose en Nueva York pero aquí todavía los aires fríos parecen detenerlos y protegernos. Tenemos tiempo de parar lo que sea que se avecina.

-Hablaré con él ahora mismo- anunció y salió de la sala.

-Abuela- dijo Mikey por primera vez-Deja que vaya por favor. Mi familia….

-Ve Mikey- lo interrumpió-Como compañero de Lía sé que irías aun si dijese que no.


Donnie se despertó con un grito queriendo desgarrar su garganta.

¿Cuántas noches había sucedido ya? Él había perdido la cuenta, días, semanas y meses parecían transcurrir como un rio furioso. Donnie estaba cansado de tener pesadillas y sentir que quería gritar.

Pero siempre despertaba antes de que el grito dejara sus labios.

Era algo bueno si lo pensaba.

Cansado se levantó de la cama y fue a la cocina, tratando de no pensar en la pesadilla.

Sin Mikey allí parecía que la familia se había dividido. Splinter trataba- y Donnie estaba consciente de ello- de tratarlos como siempre pero sus hijos notaban el enojo del padre en sus ojos cuando la ausencia de Mikey aplastaba con doloroso peso.

Puso una mano en la alacena pero no abrió nada, sus pensamientos iban a mil por hora.

-Donatello- dijo la voz de Splinter, Donnie se volteó asustado. Había estado tan absorto en su mente que no había notado a su padre- ¿Estás bien?

Donnie bajó la mirada y la mano.

-No Sensei- murmuró mirando al piso. No podía mirarlo-Yo…no podía dormir.

Escuchó a Splinter suspirar por lo bajo.

-Donatello- dijo con suavidad pero firme-mírame.

Donnie negó con la cabeza, si alzaba la mirada….No. No podía. Splinter, sin embargo no se dio por vencido, tomó a Donnie por la barbilla y lo hizo verlo.

Sus ojos rojizos estaban cargados de preocupación, pero más que nada dolor y Donnie sabía que era su culpa. Por él Mikey se había ido. Por él lo habían perdido….

-Donatello…

Donnie dejó escapar un sollozo de sus dientes apretados, y luego sucedió.

Se vino abajo.

Miles de cosas pasaron por su mente, el Pie, Karai mintiéndoles, Mikey huyendo, su padre preocupado por ellos, el descubrimiento que Karai era la hija de Splinter, Miwa, no encontrar a Mikey, el que Karai fuera capturada…Fue como si todo se uniera y empujara en una grieta en una presa, hasta que la pared cedió.

Las lágrimas salieron como agua contenida, apenas si sintió el abrazo de su padre.

-Es mi culpa-murmuró- Si le hubiera creído….

-No lo es- Susurró Splinter.

Donnie negó con la cabeza, extrañaba a su hermanito.

Extrañaba a Mikey.


El agua del rio parecía un espejo, sorprendentemente tranquilo para ser Nueva York, las estrellas brillaban en el firmamento junto a una luna menguante.

Una figura se acercó a una parte oculta del muelle, no era muy seguro salir a esa parte de la ciudad pero no le importaba demasiado. Él no estaba tan indefenso como la gente pensaba.

-Al quin et ind- susurró al ave que tenía en la mano antes de acariciarle la cabeza- Ten buen viaje amigo mío.

El ave emprendió el vuelo, su plumaje negro con el pequeño pico naranja se alejó de la tierra y el hombre sonrió por un instante antes de que se transformara en una expresión de seriedad y preocupación.

-Esperemos que la luna nos ampare en la oscuridad que se acerca- dijo antes de retirarse de aquel lugar.

Al quin et ind.

Ve hasta el fin.


Buenooo. Llegamos al final de la primera parte. No se preocupen que pronto subieré la segunda, espero que hayan disfrutado esta primera parte, sin mucho más que decir SALUDOS y Bsos. Keila