Bueno en primera, muchas gracias por los seguidores, favoritos y comentarios, enserio que todo esto me motivo para seguir escribiendo esta, ahora si, historia.
Espero sea de su agrado este y los capítulos siguientes.
Un saludito especial a risucchi, MugiwaraNoVicky, GabyBlue98C, Jeaninne, furanshisuka, KuroAkumaLady, Gihei, HimitsuFurikouAkira, IselaRives,miu39, invitado(incógnito), Yanahi U, AstridHatekeAkermanJaeger, Yadira y para la pagina "Fanfics: Shingeki no kyojin" muchas gracias por compartir mi historia en su pagina de facebook, no saben lo feliz que me hicieron.
Enserio muchas gracias a todos por sus comentarios este capitulo se lo dedico a todos ustedes mis lendos lectores :)
sin mas que decir a leer...
Ningún rayo de sol aún se había posado sobre su cara, pero a pesar de ello el único castaño dentro del cuarto se removió levemente en la cómoda cama, se sentía como estar en nubes, tan suaves y con un olor a limpio, no es que el siempre estuviera durmiendo en el piso o en sabanas sucias, pero esta cama, con esas sabanas tenían algo que le hacían sentirse muy cómodo y tranquilo. Fue abriendo sus ojos de a poco, algo incomodo por aun tener el antifaz puesto aunque gracias a este podía ocultaba su identidad. Lo primero que captaron sus ojos al estar completamente abiertos fue el rostro de su salvador la noche anterior, se quedo observando detalladamente a este, viendo fijamente sus afilados rasgos contra la poca luz de la habitación, esas pestañas algo tupidas, no mucho claro está, pero si lo suficiente como para hacerlo ver como si fuera un suave delineado y esas pequeñas ojeras que le hacían entender que el hombre a su lado no dormía lo suficiente, además que a unos costados de sus ojos, estaban ahí unas arrugas, pequeñas líneas apenas notables pero gracias a la cercanía los logro notar y le hicieron preguntarse "¿Cuántos años tendrá?". Saco una mano de las sabanas para poder quitarle con cuidado el mal puesto antifaz al mayor que ahora se encontraba ocultando sus labios en vez de su cara, rio levemente por ello, pues su antifaz jamás se quito de su lugar y el del mayor si, "que descuidado…" pensó con una leve sonrisa aun plantada en su rostro. Cuando dejo el antifaz sobre la almohada del mayor, observo los labios de este, finos pero el inferior era un poco carnoso y tenían un suave color rojizo… "¿rojizo?" se quede unos momentos pensando en ello, hasta que los aun borrosos recuerdos regresaban a él, junto con un tenue sonrojo en sus pómulos y un poco de resaca.
– ¿Yo lo bese? – Susurro asombrado y nervioso, parpadeo un par de veces observando mejor al mayor, aun se encontraba dormido gracias al cielo pero su seño estaba fruncido, al ver esto rió muy bajo por ello "amargado" fue lo primero que vino a su mente al verle con aquella expresión, con su mano izquierda, que anterior mente uso para retirar el antifaz; acaricio el espacio entre las cejas, usando solo la yema de su dedo índice, subiendo y bajando este por el puente de la nariz con mucha suavidad para no levantar al mayor – Levi… – pronuncio en un suave tono el nombre de aquel azabache justo en el momento que sus facciones se relajaron, mejor dicho, justo en el momento que dejo de fruncir el ceño, sonrió victorioso por su logro, y acaricio la mejilla de este sintiendo mejor la piel de este, tan suave y blanca casi como la nieve. Le hubiera gustado estar más tiempo así, quedarse toda la mañana al lado del mayor, sobre esa cama, juntos hasta que despertara el azabache y hacer juntos el desayuno, platicar sobre cosas ordinarias como cualquier pareja hubiera sido tan condenada mente espectacular para el castaño.
Pero tenía que despertar de aquel dulce sueño, romper esa burbuja en la que se encontraba feliz mente encerrado pues su realidad y la del hombre junto a él era otra; el no es aquella ''chica'' que el mayor pensaba que era, y el no deseaba que este se enterara de ello, prefería escapar como cenicienta pero sin dejar una zapatilla detrás de él. Se retiro las sabanas con cuidado y se levanto sin hacer muchos movimientos para no despertar al azabache pues no quería ver la cara que este ponía si se enteraba que ella era un él. Cuando estuvo de pie, voltio viendo como al ya no estar al lado del contrario, este juntaba nuevamente sus cejas; eso le saco una pequeña sonrisa por la ternura que aquel hombre le estaba dando y eso estaba mal.
Sujeto su vestido en la parte de hasta abajo, levantándola para no tropezarse con nada y camino de puntillas hasta lo que parecía ser el armario, rogando porque enserio fuera ese el cuarto del mayor y no solo de visitas o algo parecido; al estar frente a él y abrirlo casi salta de la alegría, pues exactamente ese era el cuarto del mayor y en su interior estaba la ropa de este, busco entre esta hasta que logro encontrar lo más grande que vio en su interior; una sudadera azul con capucha y unos pantalones deportivos negros, se agacho y busco entre los zapatos, pero no encontró algún par que fuera exactamente de su talla, suspiro resignado y agarrando solo la ropa que había encontrado, se dirigió al baño del cuarto que tenia la puerta abierta y justo estaba frente a la cama. Camino con cuidado hasta que llego al interior de este cerro con suma lentitud la puerta para no ocasionar ruido alguno , ya cuando consiguió este objetivo, puso el seguro en la puesta y empezó a retirarse el vestido, agradecía el tener buena elasticidad en su cuerpo pues se logro alcanzar el cierre en su espalda y bajarlo sin mucho esfuerzo, Se retiro el traje quedando solo en medias y ropa interior de mujer, aun no entendía el mecanismos de las chicas y como era que ellas pensaban en todo pues existían brasieres con relleno para las que quisieran aparentar tener un poco mas de pecho, o para chicos como el que necesitaban aparentar aun que fuer aun poco de pecho, pues gracias a este brasier no sintió que se veía como tabla.
Se despojo de las medias y el brasier, para ponerse los pantalones deportivos que se ajustaban a su parte trasera y la sudadera que solo le quedaba un poco grande, pero lo entendía por qué el mayor se veía que tenía muy buenos músculos, no como el que no estaban muy formados estos aun. Se retiro los pendientes oro malaquita pera de cuarzo esmeralda y observo el collar que estaba alrededor de su cuello y llegaba a dos dedos bajo sus clavículas, este solo tenía una Alejandrita pequeña, del tamaño del perímetro de un anillo, que justo en ese momento se encontraba de un color rojo rubí, lo agarro entre sus dedos sonriendo suavemente recordando a la persona que se lo había regalado, era su tesoro mas preciado, no por el valor de la piedra, si no por la persona que se lo dio, su ultimo regalo y el único recuerdo que pudo conservar de esta.
Recogió el vestido y las demás prendas haciéndolas una gran bola de ropa y dejando los pendientes en su interior, salió del baño y a un lado de la puerta de este dejo su ropa, para recoger la camisa, corbata del mayor que se hallaban tiradas en el suelo, las puso en el interior del sesto de ropa que estaba justo arriba de un mueble pegado a otra puerta que él consideraba que era la salida del cuarto pues solo estaba esa puerta y la del baño. Volvió al armario y dentro del busco un cambio de ropa para el mayor, quería aun que fuera hacer ese pequeño detalle para este; viendo que la mayoría eran todos trajes, eligió el que para su gusto era el mejor y con mucho cuidado lo dejo bien doblado para que no estuviera arrugado sobre el capitone frente a la cama del azabache.
Ya con todo listo, busco en la mesita de noche un papel y una pluma y milagrosamente encontrando ambas debido a que todo estaba firmemente acomodado, como el armario y el baño; escribió primero "Gracias por lo de anoche levi, enserio fue algo mágico y sé muy bien que borrarte de mis recuerdos no podre pues yo creo que me has …" releyó la nota y negó con un tenue sonrojo, arrancando esta del bloc de papeles que tenía el azabache y haciéndola volita para posterior mente tirarla al bote de basura que estaba bajo la mesita de noche, pero por los nervios y las prisas de irse antes de que el mayor lo encontrara no vio que esta reboto y cayó bajo la cama. Volvió a escribir nuevamente quedando conforme con esta y la arranco con cuidado del bloc para guardar este junto con la puma en su lugar dentro de la mesita de noche y dejo sobre esta misma la nota, se alejo de esta y levanto sus zapatillas, la ropa que había dejado en la entrada del baño y salió con prisa del cuarto pues lograba ver por la abertura de las cortinas en la ventana como el cielo empezaba a tomar un color menos oscuro, alertándolo de que ya saldría el sol.
Gracias a sus pies descansos no hizo mucho ruido para salir de la casa, solo que al llegar a la puerta de la entrada esta estaba con llave, se mordió el labio nervioso al no saber cómo salir de ese lugar sin ser descubierto y busco con la mirada una salida hasta que la hallo – ¡la ventana! – Dijo alegre de solo ver una ventana algo grande donde fácilmente podría salir, cuando se acero a esta para salir escucho pasos arriba, alarmándolo de que el mayor había despertado justo cuando él se estaba yendo, tembló un poco y con sumo cuidado abrió la ventana, agradecía que esta no tuviera barrotes afuera y solo seguro por dentro, ya al salir por fin de la casa cerro con cuidado la ventana y corrió a como pudo a la calle, al llegar esta simplemente dios lo amaba, pues estaba pasando un taxista, lo paro y se subió al taxi con la respiración agitada, le dio a como pudo su dirección, aun con la respiración entre cortada solo para que este avanzara y el pudiera escapar victoriosamente de aquella hermosa casa, debía admitir que se estaba asustando de con quien se había metido la noche anterior pues esa casa simplemente era muy hermosa no imaginaba el dinero que poseía aquel hombre para tener tan hermosa casa o las sirvientas que contrataba para tenerla tan ordenada y limpia.
Cuando finalmente se sintió seguro de que ya no estaba cerca de la casa del mayor se relajo, dejando de temblar del miedo por ser descubierto y se fijo en su reflejo en el espejo retrovisor del taxi, notando que aun tenia puesto el antifaz, una sonrisa se planto en su rostro, simplemente besaría a ese tonto por haber comprado un antifaz tan genial que en toda la noche el hilo con el que estaba sujeto no se había roto o aflojado como para que se cayera de su rostro.
Mientras observaba las calles aun solitarias de chicago, no podía olvidarse de levi, de esos ojos gris penetrante que le envolvían en una suave manta y le hacían sentir como si fuera lo más especial para aquel hombre en solo una noche, recordaba vagamente lo que había pasado en el mini bar y un poco en la casa del mayor, como lo había besado casi llegando a entregarse al mayor, pero este lo detuvo, se sentía tan avergonzado por eso, subió los pies al asiento y abrazo sus piernas, ocultando su cara en el hueco de estas y sus brazos, y logro sentir el olor del mayor en aquellas ropas, aun que faltaba algo y el castaño lo sentía muy bien – ¿se tratara de su perfume ó que es lo que falta? – susurro bajo asomando solo sus ojos para seguir viendo el trayectoria a su casa, notando que le costaría muy caro el haberse escapado victoriosamente de la casa del mayor.
– ¿¡cómo es posible que no la conozcas!? ¡Estaba en tu jodida fiesta! – grito enojado el azabache mientras manejaba en dirección a su oficina, apretando el volante de su lexus LF-FC; soltó un gran suspiro y dijo un poco más calmado – Hablamos luego…– colgó la llamada y observo el camino, se mordió el labio inferior algo frustrado, pues solo hace unas horas se había levantado y no había encontrado a la chica a su lado, ni una pista de ella más que esa nota con solo, el esperaba fuera, la inicial de su nombre – ¿Por qué me haces esto mocosa, acaso estás jugando a la cenicienta? – susurro con el seño fruncido mientras aun con su cara sin emoción alguna mas solo tener sus cejas juntas pensó "mínimo hubieras dejado una pista más grande que solo tu jodida inicial". Acelero un poco para llegar más rápido a la oficina solo para dejar de pensar un poco en la noche de ayer y meterse de lleno en el papeleo, saco de la guantera del carro una caja de cigarros, aprovecho el alto para dejar de manejar y meter un cigarro a su boca, y justo cuando lo iba a prender observo como justo en unos carros frente a él una niña pasaba vendiendo dulces y aquellas palabras de la morena de anoche llegaron a su cabeza ''¿podría apagar su cigarro?'' aun recordaba como movía tan seductora mente esas caderas y como esos labios se movían al hablarle, lo suave que era su mano y esos ojos tan…
CLACK CLACK
Voltio viendo que la niña estaba ya al lado de su carro ofreciéndole dulces, se iba a negar, pero al recordar a la morena, simplemente boto su cigarro sin prender en el asiento trasero de su carro y bajo el vidrio de su carro, le pidió a la niña unos paquetes de chicles y antes de que esta le digiera el precio simplemente le dio un billete de 100 dólares – así déjalo… – susurro, subió el vidrio y guardo los paquetes de chicles, que solo habían sido cuatro y antes de cerrar la guantera, agarro uno de los paquetes y decidió solo masticar dos pastillas, guardo el paquete en el bolsillo interior de su saco y cerro la guantera para volver a manejar nuevamente a su destino.
Al salir del baño solo usando su bóxer y secándose sus castaños cabellos, camino hacia el escritorio de su cuarto y desconecto su celular del cargador prendiéndolo mientras el decidía vestirse para ir a la universidad, agarro unos simples vaqueros grises algo ajustados a sus piernas, una playera blanca de cuello en V y una camisa roja a cuadros de manga larga, se la dejo abierta y doblo las mangas hasta que llegara el dobles sobre sus codos; se intento componer el pelo todo alborotado pero falló en su misión, jalo su mochila, llaves y celular ya encendido y viendo la cantidad de mensajes que tenia marco a aquel tonto que tenia de amigo, si así podía llamar a este y en lo que sonaba el timbre de la línea, corrió para salir de su casa eh ir rápido a la escuela pues si no llegaría tarde y tendría que escuchar el largo sermón de su maestro, y para escuchar este prefería no comer nada y el legar temprano a esta que comer y tener que estar parado por casi una hora escuchando la típica platica sobre la importancia de la puntualidad para un futuro brillante.
Fue bajando las escaleras del edificio, pues prefería bajar estas que esperar el eterno elevador, tuvo que marcar nuevamente el número pues no le habían contestado la llamada y cuando ya por fin pudo escuchar que el otro lado de la línea había contestado el contrario con tono somnoliento dijo en un tono serio –Ya cumplí la apuesta así que más te vale pagarme jodido imbécil – o bueno, lo dijo lo más serio que pudo, colgó la llamada después de escuchar su estúpida risa y guardo su celular mientras bajaba hasta llegar donde el portero, saludándolo rápidamente y se apuro en llegar a la parada de autobuses, esperando que el camión llegara rápido pues no podía darse el lujo después de haber pagado el taxi de la mañana, mientras esperaba logro escuchar como una niña junto con el que parecía ser su hermanito decidían alegremente lo que comprarían para desayunar, sonrió feliz al verles y se acero a ellos diciendo con una sonrisa – tengan, para que desayunen como los mismísimos reyes de los cuentos – les entrego un poco de dinero, no la cantidad que cierto azabache anterior mente les había dado, pero si era algo, los niños lo abrazaron y corrieron alegremente por la calle, el esperaba que esos niños pudieran comer bien los días que vinieran, si él pudiera le encantaría ayudarlos más, pero para eso debía terminar sus estudios como su padre le ordenaba y ya después podría hacer con su dinero lo que él quisiera.
Escucho como el autobús paraba para bajar a unas personas y rápido corrió a este para subirse y dirigirse a su rutina del día a día, así era y seguiría siendo su vida hasta terminar su profesión, ¿o acaso el encuentro con aquel azabache cambiaría de alguna manera su vida?
Bueno aquí acaba el capitulo de esta semana ewe
No olviden dejar sus sensuales comentarios, si les gusto su favorito y seguir la historia para no perderse los capítulos siguientes.
Para saber algunas cosas sobre la historia o demás pueden verlo en mi pagina de facebook.
Nos vemos luego.
