Cap. 5: Festín.
Era imposible. Simplemente era imposible que un ser como yo pudiera siquiera tener un sentimiento así. Me siento furioso conmigo mismo, un ser casi inmortal del vacío, sintiendo estas cosas tan mundanas y tan… "humanas". Desde que he ingresado a la liga, no había nada que siquiera me hiciese plantear lo que estaba haciendo, hasta que escuché su grito por primera vez. Me encuentro con un traje en la mesa que yo mismo he preparado, esperando a ver si ella decide llegar a la cita. Me da tiempo de reflexionar lo que ha pasado hasta este momento.
Hace unas semanas, yo era un monstruo del vacío normal, como cualquier otro. Estaba disfrutando de mi estadía destruyendo cosas y devorando humanos, hasta que un día, llegó Kog'Maw hacia la habitación que ocupo en el vacío. Observaba con cuidado el periódico de los mortales, enterándome de cambios a la liga traídas por un tal Riot. Debido al tiempo que he pasado con los humanos, aprendí su lengua, pero no es lo mismo para todas las creaturas que vienen del otro lado del portal. Aunque entre nosotros eso no es problema, ya que tenemos nuestro propio dialecto y nos entendemos bien.
—¡Cho'Gath! ¿Qué crees que ha pasado?.-me dijo con singular emoción.
—¿Te comiste otro perro?.-intenté adivinar el comentario del pequeño Kog'Maw, quien siempre fue más como un pequeño niño curioso. Uno que desprendía acido por la boca y devoraba todo.
—No… Bueno sí, pero pasó otra cosa.-
—¿Y qué pasó en esta ocasión?.-
—¡Han aceptado en la liga a un nuevo monstruo del vacío!.-
El comentario me sorprende un poco. Llevando la cuenta de las creaturas salidas del vacío que han aceptado, aún sigo sin comprender como sigue aceptando cosas potencialmente mortales, como yo por ejemplo.
—Eso no es nada nuevo, Kog. Siempre tienden a aceptar monstruos, como tú y como yo.-regresé a mi periódico.
—No Cho'Gath. No es un él, es una ella.-
—No se dice una ella, se di…. ¿Un ella?.-aparté la vista de mi diario para mirarle dar pequeños saltitos, como si fuera navidad y le hubiera tocado el mejor regalo del mundo
—Sí. Hoy viene a nuestra zona del vacío y se quedará con nosotros. Contigo, conmigo, con Malza, con el otro del brazo raro y vestido, el del ojo grande con los tentáculos y Kha Zix. ¿Haremos un festín para celebrar que se nos une?.-
—Tu solo quieres comer Kog'Maw. Buscas un pretexto para… ¡Deja de comerte mis cosas!.-regañé al darme cuenta que su acido manchaba y desintegraba una de mis mesas favoritas.
—Lo siento, tengo hambre.-
—Siempre tienes hambre. Anda a buscar algo de comer mientras me pienso lo del banquete.-
—¿Lo llevaremos a cabo? ¡Bien! ¡Malza! ¡Amigos! ¡Cho'Gath dice que vamos a tener un festín!.-
—Espera, yo no…-me detuve al ver que había salido de la habitación gritando y corriendo.
Suspiré imposibilitado de cancelar aquello que el pequeño había exclamado por nuestra vivienda. Intenté regresar a mi periódico, pero parecía que este día no me enteraría de las noticias.
—¿Un festín?.-
—No le hagas caso Vel'Koz. Sabes cómo se pone Kog'Maw cuando se habla de comida. Aunque supongo que podría ser una buena bienvenida al nuevo integrante.-
—Nueva. Mis investigaciones recientes indican que es una hembra del vacío. No puedo esperar para ponerle los tentáculos encima.-
—Eso se escucha tan… asqueroso, incluso para nosotros.-
—Todo es por el bien del conocimiento. Una dedicada investigación me dará el conocimiento suficiente para un espécimen como ella. Esto será bueno.-
Le miré frotar sus tentáculos como quien está frente al mejor platillo del restaurante. Levitó fuera de mi habitación mientras yo intentaba regresar a mi periódico. Nada interesante, por lo que salí de la habitación para buscar algo y comenzar el festín.
La comida en el mundo de los humanos no es tan difícil de conseguir. Es decir, cualquier cosa que se mueva en su mundo es comida, por lo que no tarde en regresar al vacío lleno de cosas para el festín de esa noche. De pronto, cuando me entraba de camino a nuestra "casa" vi algo fuera de la puerta. Me pareció curioso ver una piedra en ese lugar. Seguramente Kog'Maw estaba jugando de nuevo y la dejó al distraerse con otra cosa.
Pero me sorprendí cuando aquella piedra se movió. Con una de mis puntas, toqué con cuidado la piedra y se reveló ante mí. Salió de la tierra y me mostró todo su esplendor. Era grande, morada y muy feroz. Era la chica perfecta. Me miró y me gruñó algo en nuestro idioma que tardé en entender.
—¿Tu eres Cho'Gath?.-su voz era rasposa y estridente, simplemente perfecta.
—Sí. ¿ Eres la persona nueva de la liga?.-
—Sí. Mi nombre es Rek'Sai. Mucho gusto.-
Me tendió una de sus garras. La tomé y me di cuenta que era la garra más áspera y dura que había tomado en mi vida. Adorable. Sacudí un poco mi cabeza regresando en mí.
—¿Qué hacías aquí en la puerta?.-
—Es que como soy nueva, me daba algo de pena entrar así como si nada. Con tanta gente dentro no sé si podría soportarlo.-
—¿Cómo sabes que había gente dentro?.-
—Puedo sentir las vibraciones del suelo cuando estoy bajo tierra.-
Este monstruo no dejaba de sorprenderme, y eso que solo habían pasado 5 minutos desde que la conocí. Dentro de mi algo comenzó a latir. No sé si era de emoción, pero aquel latido era cada vez más intenso. Era mi estómago hambriento.
—Vamos a entrar. Te íbamos a preparar un festín de bienvenida.-
—¿Para mí?.-
Su gruñido fue sorpresivo y ensordecedor, simplemente adorable. Abrí la puerta y nos encontramos con la mayoría de los habitantes del vacío.
—¡Sorpresa!.-exclamó Kog'Maw antes de bañarnos a Rek'Sai y a mí con su ácido.
—Kog'Maw…-llamé con un tono de enojo, pero el pequeñito aprovechó un descuido para huir.
—Excelente. Parece que este nuevo espécimen será bueno para el análisis. Prepararé todo para desintegrarlo por partes.-
—¿Desintegrar?.-llamó sorprendida Rek'Sai.
—Vel'Koz ¿Qué dijimos sobre desintegrar a los seres con los que vives?.-
—Insolente. Solo pretendes detener mi avance cognitivo.-
—No está mal, será una buena presa.-
—Kha'Zix, no.-
De enfrente de nosotros apareció, saliendo de su invisibilidad aquel insectoide. Me sorprendía la paciencia que había ganado en todo el tiempo que llevaba en la liga. Desde que me asignaron este lugar y llegaban más monstruos del vacío, lo único que hacía era controlarlos. Pasé a otra habitación donde dejé la comida que había traído y sentí algo detrás de mí. Me giré para ver la misma piedra que estaba fuera de mi casa. Caminé un poco y me siguió, sin salir.
—¿Pasa algo?.-pregunté, para verla asomar su cabeza y rugirme.
—Es que no sé cuál es mi habitación.-
—Toma la que quieras, siempre que esté vacía.-
—Eso es gracioso, porque estamos en el vacío.-sonó la voz de Malzahar en el fondo, quien se acercó.-¿Eres la nueva?.-
—Sí. Soy Rek'Sai.-
—Lo que sea. Dile a tu amiga que no le entiendo.-
A veces casi siempre olvidaba que nuestro dialecto no era entendible para los humanos. Incluso uno como Malzahar o el mismo Kassadin, nuestra habla era todavía un misterio para ellos. Rek'Sai no dijo nada y se hundió completamente en su túnel. Supuse que llegaría a su habitación por debajo de la tierra.
Pasaron los minutos y el festín fue llevado a cabo. Comimos todos y celebrábamos como los humanos lo harían. Yo no podía dejar de mirar a Rek'Sai. Miraba su poderosa coraza y sus afiladas garras. No tenía ojos, lo que le daba un aspecto misterioso que me llamaba la atención.
—¿Te gusta?.-llamó Malzahar a mi lado.-No has dejado de verla toda la noche.-
—No sé si me gusta, no me la he comido.-
—Me refiero a que si sientes algo por ella.-me dio un ligero codazo.
—El amor y los sentimientos son cosas de humanos. Los monstruos como nosotros no podemos sentirnos así.-
—Si tú lo dices… Aunque yo creo que te gusta, incluso si no lo entiendes.-
Malzahar se equivocaba. Había pasado tanto tiempo entre humanos y me había leído todo lo que pude que comprendía a la perfección lo que eso significaba. Me sentía ofuscado ya que cada vez era más un humano que un monstruo, pero no me importaba mucho si soy sincero. Al terminar aquella "fiesta" decidí buscar algo de información sobre Rek'Sai. No había otra persona mejor para darme información que aquel endemoniado ojo que era curioso por todo.
—Vel'koz, Necesito información de Rek'Sai.-
—Comprendo. Es de la raza de las Xer'Sai. Depredadora. Azotó las arenas de Shurima durante bastante tiempo devorando cada cosa que pasaba. Si coraza está hecha de…-
—Basta, suficiente con eso.-
Salí de ahí. Si bien era información sobre ella, no era la que yo quería. Entonces creí comprenderlo. Estos sentimientos humanos podrían ser de utilidad con algunos humanos, no con monstruos del vacío. Y había solo un lugar donde se reunían todos los humanos. En la liga de leyendas, aquella sala de espera para las invocaciones siempre estaba llena de gente. Miraba a mí alrededor buscando y pensando cómo preguntar algo así a alguien, siendo un monstruo como yo. Recordé algo que había leído hace mucho tiempo, sobre el matrimonio de Freljord. Para mi suerte, Tryndamere había regresado de un combate, por lo que me acerqué a él.
—¿Qué ocurre?.-preguntó al verme llegar.
—Solo quería preguntarte algo sobre tu esposa.-
—¿Qué pasa con ella?.-
—Lo que pasa es que yo…-
—¡¿Te has metido con ella?!.-
—No, es solo que…-
—¡¿Por qué te metes con mi esposa?! ¡Ashe! ¿Dónde estás?.-
Parecía enojado, por lo que decidí retirarme antes de que alguien se acercara a preguntarme algo sobre la situación. A mi salida vi a alguien frente a la ventana, que estaba con una chica a la que despidió y luego pasó a admirarse en el espejo. Miraba su reflejo haciendo formas y caras raras para mí, pero la situación con aquella chica que le dejó con sonrisa movió mi curiosidad.
—Draven.-
—¿Qué pasa Chogui?.-Me saludó con dos dedos en su frente.
—¿Cómo hiciste eso? Con la chica.-
—Es fácil. Tienes que ser grande y fuerte. Una celebridad, como yo. Pero eso sería imposible porque yo soy yo, y soy perfecto. Solo mira estos músculos, esta cintura, estos pectorales. Mis poderosas piernas, y más arriba mi enorme…-
—Grande y fuerte…-repetí las últimas palabras y dejé a Draven admirándose y hablando consigo mismo.
Empezaba mi camino de regreso desde la liga, cuando me crucé con dos chicas que disfrutaban de un bonito día en una banca. Ambas me miraron y una de ellas me sonrió al verme acercarme.
—Cho'Gath, ¿Qué quieres?.-
—Ahri, Sona.-
—Espera… hay algo en ti. Tienes algo diferente…-Ahri se levantó examinándome y moviendo sus peludas orejas, como si fuera un radar activado.-Sientes algo. Un momento… ¿Tienes sentimientos?.-
—¿Cómo lo sabes?.-
—Puedo ver en las almas de los hombres. No eres un hombre, pero tu alma se muestra con un sentimiento extraño. ¿Es sobre la nueva que llegó?.-
—Algo así.-
—Escucha, si quieres conquistarla tienes que ser atrevido. Enséñale un poco de carne y caerá rendida a tus pies.-me dijo mientras bajaba ligeramente su escote, cosa que me pareció bastante desagradable ya que no quería ver las feas ubres femeninas de una humana.
[—Tienes que ser educado y cortes.-] interrumpió Sona con su instrumento.
Si algo puedo jactarme con los humanos, es que soy de las pocas personas que puede entender a Sona mientas toca su instrumento. Pasamos muchas tardes tomando el té y hablando en nuestro propio idioma.
[—Si puedes, ponte ese traje que me enseñaste la última vez. Te sentaba bien.-]
—Que aburridos.-sonó de Ahri, quien al ver las almas de la gente, podía entender a Sona tan bien o más claro que yo.
No quise escuchar más y preferí regresar a nuestra casa. Cuando crucé la puerta noté que todos mis inquilinos estaban saliendo.
—¿A dónde van?.-
—Nos han convocado en la liga. Un invocador quiere hacer un equipo con creaturas del vacío y nos han llamado a todos.-me dijo Malzahar.
—¿Por qué no me llamaron a mi?.-
—Uno del equipo de los invocadores se equivocó y seleccionó a otro que no era. Rek'Sai está por llegar. Le pasó como a todos los nuevos. Siempre que llegan son baneados y esas cosas. Nos vemos.-
Frente a mi desfilaron cada uno de ellos. Los vi uno por uno hasta que la casa quedó vacía. Llegué a mi habitación y sentado, pensaba en la información que había obtenido ese día. Quizás podría funcionar. Tomé uno de mis libros favoritos y busqué una buena receta. Es una pena que ninguna estuviera con humanos como ingredientes, pero me las arreglé como pude para hacerlo. Saqué mi empolvado traje, mi monóculo y mi sombrero. Me miré frente al espejo y practiqué mi buen hablar mientras menaba mi pipa de un lado a otro.
Así es como llegué a donde estoy ahora. Esperando en una mesa fuera de la casa que yo mismo preparé. De pronto escucho un grito desgarrador por el aire, señal de que ya viene. Le escucho abrir la puerta y caminar, pero no hay nadie en la casa.
—¿Chicos?.-llama sin obtener respuesta, por lo que la veo metiéndose en la tierra e intentar rastrearnos.
Se me ocurre moverme para que me detecte, por lo que camino suavemente y ella se da cuenta, avanzando hacia mí. Sale de la tierra y me observa ahí, con todo mi escenario preparado.
—Rek'Sai. Has vuelto.-
—Cho'Gath, ¿Pasa algo? Se ve raro.-
—No es nada querida. Solo imagine que sería una buena idea tener una comida tranquila y pacífica en este día tan bello. Si usted quisiera acompañarme a devorar estos alimentos que con esmero pude preparar para su disfrute.-
—También habla raro, ¿Se siente bien?.-
Dudo un momento, pero luego suspiro.
—Traje algo de comida, come si tienes hambre.-abandono mi buen hablar y me retiro como un caballero vencido en una justa.
—Gracias por la comida.-
Me giro y la veo comer. Sus garras atrapan y destazan todo, metiéndolo en su boca. Sus lindos colmillos devoran cada platillo con una ferocidad que es sublime. Es verdad, he pasado tanto tiempo con los humanos que incluso he comenzado a actuar y sentirme como ellos. Me despego del traje y lo guardo con cuidado. Mi sombrero y pipa van a parar a su antiguo estuche y suspiro. De pronto, una luz se alza sobre mi cabeza, indicando que fui convocado a la liga para pelear.
Me miro al espejo y observo mi ser. Soy un monstruo, y debo comportarme como tal. Salgo y observo a Rek'Sai caminar a mi lado, con una luz sobre ella también. Ella no dice nada y solo caminamos juntos hasta la liga.
—Hoy devoraré a muchos humanos.-me dice sorprendiéndome un poco.
—Eso espero Rek'Sai. Solo si te dejo alguno.-
Es verdad. Somos monstruos del vacío y nuestra manera de convivir no es con mimos y abrazos. Es devorando y destrozando cada cosa que se nos encuentre en el camino. Esa es nuestra manera de vivir y acercarnos. Sonrío burlándome de mi mismo por olvidar de donde había llegado y cómo era, pero preparo mis espinas y mis colmillos, listos para devorar a quien sea y darme un nuevo festín junto a mi nueva compañera.
