Cap. 7: Baile sombrío.

No hay motivos para esto. Mi meditación es interrumpida una vez más por el pensamiento de aquel ninja que está a mi lado. Intento concentrarme pero lo único que puedo tener en mente es a Shen sosteniéndome mientras me protege. Desde niña no hizo falta que tuviera emociones, pero el estar tanto tiempo a su lado, ha provocado que sienta algo. Muy pequeño, pero sé que ahí está, recordándome a Shen.

Agito la cabeza intentando concentrarme en la meditación, pero en lugar de eso, lo que hago es recordar nuestra más reciente misión. Íbamos los tres, Kennen, Shen y yo a cumplir nuestra misión sobre resguardar el equilibrio. Estábamos cerca de una guarida con bastantes enemigos. Usando mi invisibilidad me adentré en la base con cautela. Luego vino el ataque sorpresa.

Kennen lanzaba algunos shuriken inmovilizando a los enemigos. Yo saltaba de uno a otro cobrando sus vidas por el camino. Shen se deslizaba con una técnica sin igual mientras arrebataba con su espada las vidas de estos desconocidos. El ejército que fue tomado por sorpresa cayó en un momento sin poder responder.

—Eso fue demasiado fácil.-les dije a mis compañeros cuando terminamos el ataque.

—¡Cuidado!.-llamó Kennen señalando detrás de mí.

Un soldado había quedado vivo y gritaba como un desquiciado. Sin perder un instante me lancé al ataque, usando mi arma para quitar la vida de aquel enemigo restante. De pronto, un pequeño humo llego a mis ojos, lo que me llevó a revisar el cuerpo recién decapitado y llevarme una sorpresa.

El último hombre que había quedado en pie era un kamikaze, envuelto en explosivos por todo el cuerpo. No hubo tiempo de reacción debido a lo corto de la mecha. Ante mis ojos, una explosión que no pude moverme o reaccionar. Sentí el calor abrasador, pero más que eso, no sentía dolor alguno. Mis ojos enceguecidos regresaron poco a poco y me encontré en los brazos de aquel ninja. Me había sacado de la guarida, que terminó estallando y derrumbándose.

—¿Estás bien?.-me preguntó con seriedad, a lo que asentí y me despegué de inmediato.

—Menos mal. Ahora podemos regresar a casa.-mencionó Kennen al ver nuestra misión cumplida.

Empezamos el camino hacia nuestro templo, pero al mirar la espalda de Shen me sorprendí enormemente. Más de la mitad de esta estaba quemada gravemente. Sus ropas habían sido carbonizadas y el fuego solo dejó una enorme cicatriz por toda su espalda, la cual estaba al aire libre. Sacudo mi cabeza una vez más, intentando quitarme la culpabilidad que sentía por lo que acababa de suceder.

—¿Estás bien?.-me pregunta una voz sacándome de mi meditación por completo.

—Estoy bien.-respondo sin mirar a Kennen.

—No lo pareces. Pareces alterada por lo que le pasó a Shen o ¿Será que te llamó más la atención que te salvara?.-

—No es ninguna de las respuestas que mencionas. Por favor, déjame meditar.-

—Como quieras, pero si quieres aliviarlo un poco, ahora mismo está en el estanque curando sus heridas.-

Lo que acaba de decir el pequeño ninja me toma por sorpresa. Volteó y le veo alejarse rápidamente hacia el templo. Espero a que se pierda de vista y me levanto para ir al estanque. Al llegar ahí, puedo observarlo, junto al estanque sin su parte superior, dejando su pecho y espalda al aire libre. Tenía la máscara aun puesta, lo que no era sorprendente debido a su dedicación al Kinkoku. Di dos pasos para acercarme y le observo girarse hacia mí, empuñando un kunai.

—Muéstrate. ¿Quién eres?-reclama con voz firme y seria.

—Soy yo, Akali.-

Identificarme funciona ya que baja su arma y sigue con lo suyo. Logro acercarme lo suficiente para ver la herida de aquella quemadura. Es casi del tamaño de su espalda.

—¿Ocurre algo?.-me llama sacándome de la hipnosis de su herida.

—Solo venía a ver cómo te encontrabas.-

—Estoy bien. Arreglaré esto de inmediato.-

—Si quieres… puedo ayudarte.-

El solo gira la cabeza para verme de reojo y luego veo que hace algo que nunca esperé. Lleva sus manos hacia atrás de su cabeza y con cuidado, empieza a desprenderse de su máscara ninja. La deja caer frente a él.

—Agradecería tu ayuda.-

Su voz se escucha con más claridad, lo que me turba un poco. Controlándome, me acerco a su espalda y me estiro hacia los materiales de curación. Uso una mezcla que tenemos para aliviar quemaduras y empiezo a desplazarla por su espalda. Puedo sentir sus músculos fuertes y bien formados mientras aplico el masaje. Para una persona normal, este tratamiento debería doler una barbaridad, pero Shen ni siquiera se inmuta. Su concentración es algo digno de admiración, y no es de sorprenderse, ya que para llegar a ser lo que es, debió abandonar todas sus emociones.

Después de aquella pomada, aplico un vendaje simple alrededor de torso para cubrirlo todo y lo amarro al final. El suspira con tranquilidad una vez que he terminado, y se queda en silencio. Yo estoy de rodillas detrás de él, en silencio.

—¿Te pasó algo?.-me pregunta sin girarse.

—No. Te agradezco que me hayas sacado de ahí.-le contesto con seriedad.

—No iba a dejar que te pasara algo.-

Mi corazón ante ese comentario late fuerte, como si fuera un baterista acentuando aquella nota con todos los tambores que tiene. Trago saliva y sacudo la cabeza ligeramente. Ideas extrañas de Shen conmigo empiezan a venir, pero las alejo al pensar que él es un ninja que no tiene sentimientos.

—Gracias por eso de nuevo.-

Entonces, ocurre lo que nunca imaginé. Se gira hacia mi sin la máscara. Mis ojos no pueden ser más grandes que en ese momento. Admiro su rostro, con algunas cicatrices. Me mira con aquellos dos profundos ojos y asiente con la cabeza, como diciéndome implícitamente que no hay problema. Lo único que puedo hacer yo es bajar por completo mi máscara y dejar al descubierto mi rostro.

El se turba un poco, lo que noto al verlo arrugar ligeramente el entrecejo. Noto sus ojos recorrer todo mi rostro y regresar. Quedamos envueltos en una atmosfera extraña para los dos, pero ninguno dice o hace nada. Nos mantenemos estoicos ante el otro, dignos de nuestro título.

—¡Shen! ¡Akali!.-escuchamos la voz de Kennen a lo lejos.-¡Tenemos problemas!.-

Nos colocamos de nuevo las máscaras y Shen se coloca su uniforme de nueva cuenta. Kennen se acerca con la velocidad del rayo a nosotros.

—¿Qué sucede?.-le pregunto con seriedad.

—Un ejército se acerca al templo. Creo que es Zed.-

—Zed…-llama Shen quien de inmediato sale corriendo.

Ambos lo seguimos hasta la entrada del templo, que son una serie de escalinatas. Los vemos subir con velocidad. Varias docenas de hombres suben las escaleras hacia nosotros y saltan, quedando en la plaza principal del templo. Nos rodean en un momento, pero eso no nos asusta. Uno de aquel ejército se lanza hacia nosotros, pero evado el golpe y le corto de tajo la cabeza con mi arma.

Esto inicia nuestra batalla campal. Me concentro en ver quien me está atacando y responder, dejando varios cuerpos en mi camino. De reojo observo que Shen y Kennen hacen lo mismo, hasta que repentinamente, el ataque se detiene.

—Ha pasado mucho tiempo, Shen.-

Subiendo las escaleras, vemos a Zed, quien camina con los brazos en la espalda. Sus ojos detrás de aquella máscara brillan con un rojo intenso.

—Zed… ¿Qué haces aquí?.-pregunta Shen molesto.

—¿No es obvio? He venido a reclamar lo que es mío por derecho. Y destrozar al Kinkoku solo es el primer paso hacia mi grandeza.-

—No te lo permitiré.-Shen se adelanta hacia Zed, pero veo que es detenido por una sombra del ejército.

—Todavía no es tu turno de jugar conmigo, ¡Acábenlos!.-

Ante la orden, el ejército regresa a su actividad. Me muevo con firmeza y acabo con varios. Uno de ellos intenta atacarme desde arriba, pero mi bomba de humo le hace perder el blanco, para luego ser decapitado por mí. Otro más se acerca por mi costado, pero le lanzo mi arma clavándosela en el pecho, luego salto hacia él y terminó el corte moviendo mi arma en diagonal. De pronto me rodean varios, a lo que simplemente giro con mis armas para quitármelos de encima en un solo movimiento.

La batalla dura minutos, y los contendientes van acabándose a pasos agigantados. Cuando termino con uno más, ante mi aparecer Zed con sus cuchillas. Las evado dando un paso hacia atrás y lo veo de frente. El aura de poder que sale de él es impresionante, pero no me amedrento.

Intento clavar mi arma en su cabeza, pero él se tira hacia atrás al piso, usando el mismo impulso para levantarse de un salto. Saca sus cuchillas e intenta encajarlas en mí. Es demasiado veloz, pero evado cada uno de los ataques. De pronto, algo me detiene. Una mano sale del suelo, desde un portal de las sombras que había creado él.

—¡Se acabó!.-exclama mientras se lanza hacia mí.

—¡Hyaa!.-exclama Kennen lanzando un shuriken electrificado hacia Zed, interrumpiendo su ataque y liberándome.

Zed lo evita con las cuchillas de sus muñecas y se aleja un salto hacia atrás. Kennen se une a mi así como Shen, que ha terminado con el último del ejercito de las sombras.

—Ríndete Zed, no puedes ganar.-exclama Shen.

—Creo que no has aprendido nada Shen. Yo nunca me rindo, y ustedes caerán hoy.-

—Eso si yo te lo permito.-

—No puedes protegerlos a todos Shen. Ni siquiera pudiste proteger a tu padre.-

—¡Zed!.-

Esta provocación desata la ira de Shen, quien se lanza al frente sacando sus espadas. Intenta encajar una, pero Zed es igual de veloz, por lo que usa sus cuchillas para evitarlo. Intenta un contraataque, pero Shen lo evade con facilidad.

—¡Shen!.- exclamo, pero no puedo ir ya que una sombra sale del suelo y está en posición de guerra.

La sombra idéntica a Zed se lanza hacia mi. Se reojo observo que Kennen sufre lo mismo contra otra imitación del ninja renegado. Intento golpear a la sombra, pero mi arma le atraviesa. Contrario a eso, sus cuchillas chocan con el metal de mi arma, indicándome que no es una simple ilusión. La pelea es demasiado injusta ya que solo me dedico a defender. De pronto, la sombra intercambia lugares con el verdadero Zed, quien se lanza hacia mí para atacarme.

En esta ocasión no perdí la oportunidad y le lancé con todo. Nuestros movimientos eran fuertes, hasta que uno de estos me sorprendió. Zed me desarmó en un momento, sometiéndome. Las sombras que atacaban a Shen y a Kennen se detuvieron.

—¡Akali!.-reclamó el yordle.

—Ríndete Shen, o seguirás perdiendo a la gente que quieres.-advertía Zed con sus cuchillas en mi cuello.

Intentaba liberarme, pero la llave que hacia Zed a mi empezaba a mermar mi fuerza. Observe como Kennen sacó un Shuriken que electrificó al momento.

—Hazlo, y pondré la cabeza de Akali en su trayectoria.-advirtió el ninja.

Kennen dudo, pero al final desistió de esto. No quería quedarme indefensa ante una situación así, por lo que me moví todo lo que pude y una de mis bombas de humo cayó al suelo. Este se expandió y pude liberarme al tiempo que me hacía invisible para Zed. Este gruño furibundo por liberar a su presa. Me alejé lo suficiente y me lancé con todo lo que tenía hacia Zed. Mi patada se incrusto en su cara, mandándolo lejos por los aires.

Salió de la nube de humo y fue recibido por Shen, quien le dio un tremendo puñetazo para levantarlo verticalmente. Le vi saltar hacia Zed, quien no estaba acabado. En el aire mientras se elevaban, ambos comenzaban a chocar cuchillas y espadas en una batalla frenética.

De pronto, cuando Zed intentó atacarle, Shen desapareció en un rápido movimiento y reapareció detrás de él. Lo abrazó por la espalda y ambos se dirigían cabeza al suelo. Shen comenzó a girar mientras Zed intentaba desesperado de liberarse sin resultado. El grito de Shen mientras sus giros aumentaban de velocidad resonó en el aire.

El resultado fue que logró impactar a Zed contra el suelo. Sin esperar un segundo, Kennen saltó en el aire. Shen se apartó en un rápido movimiento y el Yordle pudo encajar una enorme patada descendente a Zed. Luego, un rayo cayó del cielo directo hacia el ninja renegado. El círculo de relámpagos empezó a crecer, al grado de impactar más de uno contra Zed. Se despegó y observó a Zed, maltrecho intentando levantarse.

—Ríndete Zed, te hemos vencido.-exclamó Shen acercándose a él.-Y terminaré con esto ahora.-

—Quizás he perdido en esta ocasión, pero me llevaré un premio de consolación.-reclama Zed mientras se pone de pie.-A tu amiga que se muere por verme.-

Todo ocurrió en un segundo. Zed intercambió lugar con una de sus sombras, siendo esta la que estaba colocada detrás de mi. Me giré intentando defenderme, pero aparecieron dos sombras más. Sabía lo que esto significaba. Todas las sombras saltaron hacia mi e intenté defenderme, logrando evadir y cubrirme de algunos golpes, pero en un momento lograron conectar.

No se sentía nada al ver como se encajaban las cuchillas en mi cuerpo, pero eso era parte de la técnica. En un momento, Zed se detuvo y se alejó haciendo desaparecer a sus sombras. Shen intentó atacarle pero rápidamente huyó creando un portal de sombras en el suelo y desapareciendo a través de él.

—Nos volveremos a ver, Shen…-dijo la voz de Zed antes de desaparecer por completo.

Sentía un calor en mi pecho, que iba aumentando cada vez más al grado de hacerse insoportable. De pronto estalló. La marca de la muerte puesta sobre mí por aquel ninja estalló en sangre y heridas por mi cuerpo. Caí de rodillas sintiendo al fin el dolor que aquellas tres sombras me habían causado.

—¡Akali!.-exclamó Shen.

—Iré por los materiales de curación.-Vi a Kennen desaparecer en un salto.

Shen se acercó a mí, sosteniendo mi cabeza suavemente. Sentía la sangre correr por mi cuerpo y las heridas en mi piel. Me quitó la máscara para que pudiera respirar mejor y él se quitó la suya. No podía creer lo que observaba en esos momentos. Shen, aquel ninja que no diferenciaba otra cosa del equilibrio, con una voluntad férrea e inamovible, estaba preocupado por mí. Su ceño fruncido ligeramente, me sostenía con ambas manos, suavemente.

—Estarás bien.-me dice para recostarme después suavemente en el piso.

Lo que veo ahora me sorprende aún más. Junta sus dedos y usa una técnica que no había visto antes en él. Veo unas cuantas luces que emanan de su cuerpo y se dirigen al mío. El dolor comienza poco a poco a desaparecer mientras observo que él no pierde la concentración en ningún momento. En un momento, el dolor se ha reducido notoriamente.

—¿Estás mejor?.-me pregunta dejando su técnica.

—Sí, un poco mejor.-

—¡Aquí están los materiales!.-llega Kennen a la escena.

Aprovecho y comienzo a curarme a mí misma mientras mis dos compañeros, esperan de rodillas a espaldas a mí. Termino rápidamente y suspiro, para después colocarme la máscara de nuevo y levantarme para ir hacia ellos. Ambos esperan pacientes hasta que les toco el hombro a ambos.

—Está listo.-les digo.

—Menos mal que estás mejor.-Kennen se ve feliz, pero Shen no se mueve.

Observo que se levanta y se retira al templo de meditación que tenemos cerca.

—También se alegra.-suelta Kennen.-Aunque no lo parezca, está feliz de que estés con vida.-

—¿Cómo lo sabes?.-

—No hay que ser un ninja experto para darse cuenta. En realidad, no hay que ser experto en nada para darse cuenta. ¿Quieres que se lo pregunte?.-

—No, déjalo así.-

Ambos nos retiramos del campo de batalla. En mi habitación, no puedo dejar de pensar en lo que el pequeño yordle dijo sobre Shen. Salgo para entrenar un poco y calmar mi mente, cuando en el pasillo me encuentro con aquel ninja.

Le encuentro sin máscara y con el cabello mojado. Nos quedamos mirando un momento, hasta que decido quitarme la máscara yo también para hablar más claramente.

—Shen, quería agradecerte por lo que has hecho por mi.-

—No tienes que. Nuestra misión es mantener el equilibrio, y no iba a dejar que alguien importante para esto cayera en batalla.-

Estas palabras, donde me ve como solo una parte de la trifuerza que somos me lastima de alguna manera. Asiento con la cabeza sin mostrar mis emociones.

—Entrenaré más para que esto no vuelva a suceder.-paso por su lado.

—Espero que te vuelvas más fuerte. No quiero estar preocupado de nuevo por ti.-

Esto me frena en seco. Me giro pero como buen ninja, él ya ha desaparecido. Siento mi corazón agitarse y un calor en mis mejillas. Aunque aquel ninja era el equilibrio absoluto, tenía sentimientos. Si bien poseía un odio incalculable contra Zed por su pasado, la contraparte del odio sería… ¿Amor?. No, no puede ser verdad, pero en mi cabeza no puedo plantear otra situación. En realidad, quiero pensar eso. Quiero pensar que Shen mantiene el equilibrio entre estas dos fuerzas. Odiando a Zed, pero amando a… ¿Mí?.

Siento que me sonrojo todavía más al mencionar las palabras amor y Shen en la misma oración. Veo que Kennen se acerca, por lo que me coloco la máscara para evitar que vea mi sonrojo y salgo a entrenar. Me volveré más fuerte, para quitarle preocupaciones a Shen y quizás un día, ser yo quien lo salve a él.

….

Espero que disfruten su lectura gente. Pueden dejar su sugerencia en los comentarios :D