Cap. 12: Resplandor Cosmico.
Podía verla de nuevo. Esta noche estaba ahí, y yo lo sabía. ¿Cómo? Porque el viento me lo decía. Ella era la esencia del viento que llegaba a avisarme que estaba ahí. Aun puedo recordar la primera vez que nos vimos.
Aquel día salíamos de la liga después de una ardua batalla. En aquel gran salón donde los campeones nos encontramos antes y después de los enfrentamientos fue cuando la vi. Era tan delicada como un pétalo de rosa al viento. Su cabello ondeaba y sus pies ni siquiera tocaban el suelo.
Parecía tener algunas heridas por la reciente batalla, cosa que no iba a dejar pasar así como así. Iba tras ella, pero abandonó el recinto casi de inmediato. Crucé la salida y la vi dirigirse hacia la puerta que da al bosque. Tenía que curar sus heridas, pero cuando logré darle alcance, pasó lo que no esperaba.
Ella ondeó su báculo unas cuantas veces, y de pronto fue envuelta por los vientos. Eran vientos fuertes que la envolvían hasta que de pronto sus heridas sanaron. Los vientos soplaban mientras la envolvían como una delicada seda invisible y su regeneración era impresionante. Al terminar, su cuerpo estaba impecable, como si nada le hubiera pasado.
Creo que me quedé mirando más de la cuenta porque tardé demasiado en darme cuenta de que ella se acercaba a mí con curiosidad.
—¿Qué haces aquí?.-me preguntó retadora.
—Lo siento, es que yo…-
—¡Aléjate!.-
De pronto unos vientos huracanados azotaron el lugar. Eran tan fuertes que los arboles a mi alrededor se sacudían con violencia, pero yo no. Planté mis pies a la tierra, de donde había sacado mi magia y quedé inamovible. Duró varios segundos hasta que se dio cuenta que no me movía de ahí. Su mirada deambulaba entre seria y extraña por no poder siquiera moverme unos centímetros.
—¿Qué eres tú?.-me preguntó acercándose.
—Soy Taric, un campeón de la liga.-
—¿Qué clase de poder usas? No te moviste ni un centímetro cuando con solo un soplido, mando volar a cualquiera.-
—Es por el poder que recorre mi cuerpo. El poder de la tierra es mi esencia.-
—¿Y qué hacías por aquí?.-
—Observé que estabas herida después del combate, y he venido a tratar tus heridas.-
—Eso ya no será necesario. Lamento haber actuado así hace un momento, pero no es normal que alguien por aquí quiera acercarse sin tener una doble intención.-
—Perdona si te incomodé. Te seguí de manera grosera.-
—no te preocupes. Creo que ambos actuamos algo impulsivos.-
Su amabilidad era inesperada por mi parte. Nos mirábamos algo avergonzados por las actitudes de recién, hasta que ella se acercó. Levitaba sin que las puntas de sus dedos tocaran apenas el suelo. Noté como sus ojos se movían por mi armadura, admirando las piedras preciosas que poseía.
—Esto es…-
—Son gemas.-le interrumpí.-Las gemas contienen el poder de la tierra y me prestan su poder. Desde que era joven estudiaba esta fuerza con mi padre para sanar a las personas. Ha sido un camino duro pero todavía me falta mucho por aprender.-
—Me parece conocida su historia. Algo como eso me ha pasado a mi, solo que con el viento. Le he dedicado demasiado tiempo estudiando y aprendiendo sobre él que al final, creo que me ha elegido a mi.-
No fue hasta que lo mencionó que pude darme cuenta. Sus orejas no eran las de una persona normal. Algunas partes de su cuerpo no pertenecían a la raza humana, pero su rostro era hermoso. Era como si el viento mismo hubiera moldeado con delicadeza su semblante. La historia que me acababa de contar me conmovió ligeramente, ya que era muy parecida a la mía.
De pronto y antes de que alguno de los dos dijera cualquier cosa, una luz apareció sobre nosotros. Aquella era la señal de que habíamos sido invocados a un nuevo enfrentamiento en la grieta del invocador. Ambos nos alejamos y regresamos a nuestro lugar de espera.
El tiempo hasta que salimos a batalla no fue demasiado, y la sorpresa que me llevé fue que tanto ella como yo estábamos en el mismo enfrentamiento, pero en bandos contrarios. Nos miramos y sonreímos por enfrentarnos. La batalla en la grieta fue dura, ardua como pocas que he tenido. Ella lanzaba tornados que hacían volar a mis compañeros, mientras que yo deslumbraba con mis gemas y prestaba mi poder a quien estuviera conmigo.
Los minutos pasaron y al final el enfrentamiento lo ganó su equipo. Al salir de la grieta y encontrarnos en aquella sala, volvimos a mirarnos. Con la demostración de poderes de ambos y el duelo tan apretado, no me importó mucho perder ante ella.
—Eres alguien muy fuerte.-fue lo que me dijo.
—Lo mismo puedo decirte. Fue una batalla dura.-
Una sonrisa por su parte y luego me tendió la mano. Era suave y delicada, mientras que la mía era firme y dura. Un contraste que coincidía con el elemento de cada cual. Salimos de la sala regresando una vez más a las afueras de la academia. Ella me observó una vez más y sonrió.
—Pareces maltrecho, déjame ayudarte con eso.-fue lo que me dijo.
Antes de que pudiera responderle, vi como ella levanta su cetro y una onda de aire la rodea. Sentí como mis fuerzas van regresando a una velocidad increíble. Mis heridas y golpes iban sanando de una forma espectacular. Para cuando ella termina y el aire se calma de nuevo, me encuentro rejuvenecido, listo para la acción.
—Eso fue asombroso.-le comentó admirando su poder.
—Muchas gracias.-
Por primera vez desde que la conozco, observo que ella se sonroja ligeramente. El halago que le soy por su capacidad que tiene le hace avergonzarse. Estoy a punto de preguntarle si quiere ir a algún lado, pero aquella luz vuelve a encenderse para ella. Me mira como ofreciéndome disculpas por tener que irse.
—Tengo que ir a luchar.-me dice con voz suave.
—No te preocupes. Nos veremos después.-
Ella sonrió y me coloca una mano en el hombro para luego pasar por mi lado dirigiéndose a la grieta del invocador. Le veo alejarse y de pronto, todo el ambiente está en calma una vez más.
A pesar de que espero durante bastante tiempo, ella no vuelve a salir de la grieta. Decido retirarme del lugar a medida que oscurece. Llego hasta la cima de una meseta no muy lejos de aquel lugar donde nos citan a pelear. Es de noche y las estrellas brillan con un esplendor fantástico. Mi armadura brilla disfrutando de aquel momento y yo dejo escapar mi poder aumentando su brillo.
De pronto, algo me hace detenerme. El viento pasa junto a mí, por mi mejilla como si fuera una caricia. La recuerdo a ella. El aura de luz se apaga y pienso donde podrá estar. Así es como llegué aquí, preguntándome a mi mismo por ella. Entonces se me ocurre una idea. Vuelvo a hacer brillar mis gemas, siendo un faro más en la oscura noche.
Tengo respuesta. El viento me envuelve una vez más, pero en esta ocasión dura mucho más tiempo. Se siente casi como un abrazo. Ella está ahí, en algún lugar. Quisiera verla de nuevo, y lo haré, estoy seguro. Siendo sincero, nunca llegué a pensar que la tierra y el viento fueran a llevarse bien. Quiero conocerla mejor y saber cómo ha sido su pasado. El viento me deja y mi armadura deja de brilla también, dejando esto como una cálida despedida y un abrazo de buenas noches. Mañana seguramente pueda verla, y si no, sabré que ella está ahí, porque el viento me lo dice.
