Devil: Muy buenas a todos, mi querido público.
La última actualización creo que ha sido en Septiembre del año pasado, la verdad esto de ser dueño de tu negocio propio tiene sus ventajas y desventajas.
Peroooo, no me quejo más de la cuenta.
Una vez más me disculpo por la demora.
La verdad, el hecho de que dos veces perdí mi progreso con este capítulo fue un dolor de huevos, esto es principalmente por el hecho de que tenía un limpiador muy agresivo en mi teléfono y borraba todo archivo raro.
Y eso incluía mis fics, algunos que ya ni recuerdo.
En fin, les deseo lo mejor y que disfruten el cap que quedo un poco más largo de lo que planee en un principio, solo unas 4k dije y se volvió unas 8k, creo.
Bell recordó la primera vez que llegó a Orario dejando su antiguo lugar atrás, lo que vio en la lejanía fueron las enormes paredes que protegían la ciudad de los invasores de Rakia y en algunos casos para contener los males del interior. Cuanto más se acercaba no podía evitar notar lo grandes que eran llegando a ser gigantes para su persona.
Pero esa sensación se vio insignificante ante estar ante un verdadero coloso.
Los cuernos rojos en su cabeza que simulaban una corona casi rozaban la caverna que ya estaba muy alta para los estándares del medio demonio. mientras que en su extremo inferior la cola se movía serpenteante ante la más mínima vibración en el ambiente.
De su boca llena de colmillos y dientes casi tan grandes como una persona escapó una bocanada de vapor hirviente que rápidamente subió hasta el techo de la caverna. Tan repentino como llegó el primer movimiento, la criatura colosal comenzó a avanzar poco a poco cubriendo grandes cantidades de terreno.
Devilman sintió el claro nivel de amenaza que representaba este ser por lo que su instinto primordial fue mover a Lilith detrás suyo por protección aunque sea mínima. Un sudor frío bajaba por su tatuaje espalda, este ser estaba a un nivel completamente diferente de todo lo que había visto hasta ahora, sin duda material de pesadillas.
La criatura se detuvo cuando sus garras rozaron las viviendas de los granjeros que vivían en el sector exterior de la ciudad, incluso pese a su tamaño había sido excepcionalmente cuidadoso de intentar no pisar los cultivos. Pareciera que cuando llegó al límite de donde podría entrar sin causar daños se quedó quieta unos instantes para poder observar como todo había cambiado.
Cerró los ojos por unos segundos antes de hablar esta vez con una voz fuerte pero mucho más calmada que su emoción inicial anterior.
-Déjame verte más de cerca, hermano.
Las alas en sus brazos se plagaron resultando en una extensión muy grande con la naciente desde la muñeca, la extremidad se extendió todo lo que se podía desde su posición inicial llegando a necesitar agacharse para acercarse a la persona que buscaba.
allí a no más de 10 metros de su persona estaba una enorme mano que se extendía a la espera de que se respondiera su llamado.
Bell pudo sentir cómo la joven que se aferraba a su persona estaba temblando ligeramente, bajo la mirada para encontrarse con la suya mientras una pregunta se encontraba en el aire por ese fugaz momento.
"Qué harás?"
No tuvo que pensar mucho lo que debería hacer, no podía luchar contra algo de esa magnitud ya que aún no tenía la fuerza suficiente para enfrentarlo y aunque la tuviera no era el lugar, no con todos esos inocentes cerca.
La caminata fue pesada desde el momento que dejó el lado de la princesa, todos los ojos estaban sobre él durante esos 20 pasos que le llevó llegar hasta la extremidad en donde se trepó hasta la palma y de ahí comenzó su ascenso.
Tuvo que bajar su postura por la repentina velocidad que agarro el viaje a transportarlo mientras subía cada vez más alto al punto que los que los miraban eran cada vez más pequeños, por su parte no podía dejar de pensar en una estimación de altura en base a su reciente experiencia volando.
-(50?... no, tal vez 70 metros?)- Pensaba el medio demonio mientras subía hasta estar frente a frente con el rostro de este coloso.
Los ojos rojos del joven se encontraron con las pisinas de color amarillo a los que este ser llamaba ojos, estas parpadearon un par de veces antes de estrecharse levemente.
-Tu…
De pronto Bell sintió un extraño cosquilleo en su cerebro que pasó a ser un hormigueo con un leve zumbido en sus oídos.
-(Tu no eres el Amon que conocí)- Comentó una voz en la mente del aventurero
este se llevó la mano a su cabeza en un intento de ordenar sus pensamientos ante esta interrupción, levantó su vista hacia los cuernos de la criatura notando que estaban vibrando y emitiendo un infrasonido que era recogido por sus antenas.
-¿Estás hablando en mi cabeza?- Preguntó retóricamente sorprendido por esta habilidad.
-(Así es.)- Afirmó. -(No puedo permitirme hablar ya que todos podían oír nuestra conversación privada... Aun así, dime, ¿quién eres pequeño ladrón? ¿Cómo lograste usurpar su poder?)
-Yo no robé nada.- Contestó Bell con rapidez casi ofendido, antes de recobrar la compostura y buscar las palabras para explicar su situación ya que no estaba seguro de poder hablar libremente.- Yo… me uní a este demonio cuando caí en la mazmorra
Dante parpadeo sorprendido al escuchar su declaración acercó al aventurero un poco más cerca de su nariz y lo olfateó, dejando que toda la información que pudiera obtener llegase a su cerebro.
-(Un devilman.)
Las palabras que llegaron directamente a su mente paralizaron al aventurero, intentó jugar la carta de la ambigüedad con sus respuestas, pero esta no servía con aquellos que vieron de primera mano a los de su clase hace cientos de años.
-(Ha pasado mucho tiempo desde que vi uno.)- Dijo con un leve tono de gracia al pensar cuán irónico son los tiempos actuales.- ¿Cuál es tu nombre?
Esta vez habló con su voz normal causando una leve briza que erizó los pelos del joven. Había quedado al descubierto ante la mirada que podía ver a través de sus simples mentiras, por lo que solo le quedaba ser directo.
-Bell Cranell.
Dante asintió con la cabeza grabando con fuego el nombre de esta nueva persona en sus pensamientos.
-Ahora, dime, Bell Cranel… ¿Zenón está vivo?
-¿Zenon…?-Pregunto por un segundo antes de recordar el nombre completo de su doctor y su título implícito.- ¿Te refieres al padre de Lilith?... Está vivo, es el tercero con ese nombre.
Apenas terminó de decir esas palabras tuvo que agarrarse a uno de los dedos del coloso ya que este comenzó a moverse en dirección al castillo. Dante va hacia donde podía sentir una poderosa presencia que ardía con la misma intensidad con la del semi humano en su palma.
-¿A dónde vamos?- Preguntó Bell
-Ha pasado suficiente tiempo, es hora de que los tres líderes de los demonios se reúnan de una vez.- Respondió Dante
Bell estaba por decir algo cuando un grito desde abajo le llamó la atención, acercándose al borde pudo notar como Lilith hacía lo posible para tratar de llamarlo desde el techo de un edificio.
-¡Bell!- ¡Grito está- !¿A dónde van?!
-¡Nos vamos a reunir con tu padre! ¡Nos vemos en el castillo!
La joven vio impotente desde la terraza del edificio como el medio demonio era llevado nuevamente a la estructura central, apretó su puño frustrada por este inesperado desenlace, pero no podía darse el lujo de quedarse quieta ante esto.
De su sueño ha despertado uno de los demonios más poderosos, uno que sobrevivió a la Gran Guerra, con el poder de una fuerza de la naturaleza y con motivaciones desconocidas para todos.
Como cualquier líder, ella solo puede hacer lo posible por mitigar los daños una vez que ocurren ya que aunque quisiera evitar esto estaba fuera de su control.
-!Lilith-san!- Lo llamó una voz. ¿Qué ocurrió?
Se acercó al borde del edificio para ver a Liliruca con sus orejas afuera como disfraz llevando en sus manos lo que parece ser una bolsa llena de suministros. A su lado Sirene demostraba una expresión demasiado seria, ya que ella comprendía aunque sea una pequeña parte de las implicaciones del despertar.
El tiempo apremia.
-¡Busquen a Welf y encontradme en el castillo!- Ordenó antes de comenzar a correr hacia su hogar.- ¡Algo grande está pasando!
El comedor principal del castillo es un salón decorado con un hermoso candelabro de hierro fundido que luce una gran cantidad de piedras que emiten su propia luz natural que alumbraba tenuemente para darle un aire espectral en contraste con su estructura opaca.
bajo su luz, una mesa de madera era la principal beneficiaria, por encima de esta se encontraba un humeante juego de té, recientemente preparado con las propias hierbas que crecen en el jardín.
una combinación de hierbas para relajar que hacía que la infusión tuviera un tono marrón.
Bell estaba sentado en una de las sillas arrimado al mueble a su espalda se encontraba una chimenea encendida, cerca de su persona se encontraba Zenon sirviendo una taza de la bebida mencionada a su invitado.
-¿Esto realmente está pasando?- Preguntó el joven ya en su forma humana no muy seguro de estar despierto, todo parecía irreal, al menos más de lo habitual.
El adulto en la habitación se permite emitir una risa suave mientras se sirve su propia ración del líquido.
-Creelo, muchacho.- Dijo levemente divertido.- No todos los días recibimos la visita de uno de los 3 generales originales.
El aventurero estaba por preguntar algo sobre el nuevo invitado, cuando vio lo nervioso que estaba también su acompañante. no lo demostraba en su voz, ni tampoco en algún gesto evidente, años de práctica en emergencias médicas le han dado un pulso y precisión sobre sus manos casi mecánicas.
Pero el pelo de su nuca estaba erizado al igual que el de sus antebrazos, bajo su fachada tranquila de médico se retorcía un animal dispuesto a defender su hija y su territorio.
El adulto tosió levemente para aclarar su garganta para llamar su atención.
-Cambiemos de tema.- Sugirió.- Qué te parece la ciudad?
-Me parece increíble- Dijo Bell con sinceridad.- Me hubiera gustado poder verla más a fondo.
Esas palabras alegraron al adulto que recibió la respuesta con un sentimiento complacido que un visitante del exterior viera que hizo un buen trabajo por la ciudad, pero no pudo evitar estudiar a su invitado denotando que había algo más que quería decir.
-Algo pasó durante tu visita? - Pregunto pensando en el peor de los escenarios.
Un nudo en la garganta se le formó al muchacho inseguro de si debería hablar, pero rápidamente se cambió a preocupación y seriedad cuando hablo.
-¿Qué significa que llamen "incompleto" a un demonio?
Zenon adquirió un brillo peligroso en sus ojos mientras estos se entrecerrando, fácilmente es algo que el solo oirlo lo molestaba, más evidente fue los músculos tensos del cuello cuando presiono su mandíbula.
-¿Dónde escuchaste eso?- preguntó antes de quedarse callado por unos instantes- Fue Tortus,no?
El adulto se llevó la taza a la boca y antes de beberla de un solo trago, murmuró.
-Ese pequeño bastardo.
Apenas notó que era observado por el joven con las cejas levantadas por la impresión se dio cuenta de su error de haber hablado más allá de sus pensamientos.
-Disculpas, un adulto no debería hablar así de un adolecente, no importa que tan cretino sea este.
-No se preocupe, si le sirve de consuelo yo lo golpee.
-Ja- Rió sin gracia.
El ambiente tenso se fue tan rápido como vino, lo mismo como la compostura del rey.
-Así que… qué significa?
Zenon se quedó quieto unos instantes no muy seguro de continuar hablando sobre este tema que era sumamente delicado para él, ya que esto no solo involucra su personal, si no a su hija y a su difunta esposa.
El adulto miró nuevamente al joven y comenzó a hablar intentando desviar el tema.
-Naciste humano.- Comenzó hablando levemente casi en un murmuro.- Hasta hace poco comenzaste a descubrir sobre los demonios y probablemente aún no sepas los límites de tu propio cuerpo…- Hizo una pausa- Hay cosas que creo que no entenderías.
Los ojos del adulto se trabaron en las llamas que ardían controladas en la chimenea del comedor, su mente vaga por los todos los años que ha pasado liderando a toda una raza para que se unieran, pero incluso así había quienes buscaban alguna cosa, lo que sea para separarse de otros afirmando una falsa superioridad.
términos como, Puro/Mixto, Completo/Incompleto, Terrestre/Aéreo, Clase baja, adorador de humanos, escoria, basura, débil… alimaña.
Ajeno a esto Bell presiono un poco más.
-Ese insulto fue muy personal para Lilith, ella intentó evitar a toda cosa que pelearemos, incluso así pude notar como a ella le dolía cada letra dirigida a ella.
El padre miró al joven que abiertamente admitió que comenzó una pelea para defender el honor de su hija, le concede eso a su favor.
-Por qué lo hiciste?- Preguntó
-Yo…-No estaba seguro cómo responder.- Simplemente no pude soportarlo.
Puede que haya sido su cuerpo el cual estaba inquieto por pasar tanto tiempo en cama en recuperación y sus músculos le pedían acción, puede que hubiera estado emocionado por estar en una ciudad de esta índole única, puede que todo lo antes mencionado haya estado en su subconsciente y la ofensa a Lilith haya sido la gota que derramó el vaso.
Bell miró su mano antes de transformar solamente la punta de sus dedos, aún se sentía humano pese a que su actuar y habilidades eran muy diferentes de las de ellos, sin embargo no podía dejar de sentir una afinidad antinatural con los que le dieron un lugar en esta ciudad bajo sus pies.
-Dices que no lo entendería.- Comentó Bell volviendo su extremidad a su forma normal.- Entonces, por favor, enséñeme, quiero entenderlos.
El adulto bebió lo último de su té antes de dejarlo e ir hasta el fondo de la habitación donde había una vitrina donde se podían ver una serie de botellas.
-Esta es buena- Murmuró trayendo dicho recipiente de cristal junto a dos vasos.
Colocó una frente a la del muchacho que pareciera que tendría la edad para comenzar a probar este tipo de bebidas, o aun si no la bebía era una cortesía. Cuando la última gota del líquido carmesí cayó hasta que la copa estuvo llena habló el rey actual.
-Los demonios somos seres muy alejados de la perfección.- Comenzó su explicación al servir su propia copa.-Más allá de la creencia del Dios supremo y su odio por nosotros.
Se sentó en su lugar antes de balancear su copa haciendo que el vino deje rastros como lágrimas en las paredes de vidrio.
-Los primeros de nosotros eran animales guiados por sus instintos de supervivencia, no muy diferentes de los monstruos de mazmorras, hasta que comenzamos a evolucionar al combinarse con los humanos y los problemas que podían darse con eso.
Zenon no iba a dar rodeos en este tema, del cual tenía que admitir que tenía aunque sea un poco de interés científico.
-Cuando nuestros ancestros se combinaban, era un paquete completo, adquiridas todo lo bueno y malo de la persona, a nivel biológico me refiero, a nivel mental era la voluntad más fuerte la que quedaba al final.
Bebió un sorbo de vino.
-Algunos de estos defectos o Enfermedades que podían ser curadas al combinarse con otros seres diferentes para obtener una superioridad genética, eso era hasta que obtuvimos la razón y con el pasar de las generaciones uno de los pocos remanentes de esa habilidad fue el poder asumir una forma humana.
El aventurero podía ver con claridad la pasión con la que hablaba del tema
-De vez en cuando como resultado de esto nacen bebés que no pueden transformarse a su forma real.- Dijo refiriéndose a la forma demoniaca.- No estoy aún seguro de lo que lo causa, puede que sea genético o algo relacionado a una enfermedad indetectable. Lo comparo con un tipo de distrofia muscular que impide a su cuerpo poder crecer y mutar como debería en un periodo corto como lo es tu transformación.
Zenon levantó su copa de vino y la miró pragmáticamente a través de la luz del fuego en la chimenea que resaltaba el líquido carmesí en su interior como si fuera sangre. la acerco un poco más pero al hacerlo vio sus brillantes ojos reflejados por el cristal.
-Fionna, mi querida esposa fue una de estas, y así también mi hija.
El rey cerró sus ojos un momento luego de dejar que las palabras salieran desde su corazón, de alguna forma este se sentía un poco más ligero luego de que pudo compartir algo como esto luego de tantos años.
Por su parte el muchacho sentía un nudo en el estómago al escuchar la confesión del padre, ser marcada como una paria sin posibilidad de revertirlo por una cuestión de nacimiento.
Vio como una lágrima solitaria escapó del ojo del adulto antes de que fuera rápidamente eliminada.
-Yo, lo siento.- Dijo sentirse culpable por haber empujado hasta esto a su anfitrión.
-No te disculpes- Calmó a su invitado.- Ibas a saberlo tarde o temprano, pero ella no se lo merece, es una buena niña, incluso para ser un demonio como su padre.
los ojos vidriosos del rey fueron limpiados por sus manos hasta volver a dejar su semblante serio de costumbre.
-Esto te debe resultar gracioso, los demonios pueden llorar.
Pero Bell no podía estar más alejado de este comentario.
-No le veo gracia.-Comentó dando la cara y demostrando cuán comprometido está con todo esto.- Estoy con usted en esto, gracias por confiarme esto.
-No, gracias por ser mi confidente y escuchar las palabras de un padre frustrado por no puede hacer más por su hija
El amor por su hija llegaba tan lejos que la dejó ir a la superficie donde a su estigma de no poder convertirse no la podía seguir. y ahora que sabía que ella tenía amigos en quien confiar esta bien con que ella hiciera una vida lejos de su lado.
-Bell Cranell.- Dijo su nombre con un repentino tinte de seriedad.
El mencionado se irguió en su lugar ante el llamado.
-Quiero que te conviertas en el guardián de Lilith.
Bell abrió los ojos ante la petición ya que no entendía lo que pedía.
-¿A que se refiere?- Preguntó
Zenon estaba por hablar cuando las puertas que daban al comedor fueron repentinamente abiertas de par en par dejando entrar por unos instantes más luz de la que había en un inicio antes de que una sombra humanoide apareciera proyectando una sombra que se tragó las siluetas de los ocupantes originales originales.
vestido con una chaqueta larga de color marron, una camiseta negra debajo de esta que resaltaba la bufanda roja roida que se enredaba sobre su cuello, mientras que en la parte de abajo un pantalon azulado y botas de un marron muy oscuro lo revestian.
Su cabello salvaje de un color como el carbón se agitó levemente por la brisa cuando comenzó a caminar, cuanto más cerca estaba mejor se podían apreciar sus facciones que junto con unas tupidas patillas a cada lado le daban un aire peligroso.
-Terminamos nuestra conversación en otra ocasión.- Murmuró el actual rey a su invitado más joven antes de regresar al fondo de la habitación y volver con otra copa de vino y un plato con queso, frutas y pan.
Y así sentados en la mesa estaban reunidos nuevamente los 3 demonios más poderosos cuyos títulos y nombres son tantos que algunos se han perdido con el tiempo en lenguajes de los que solo los ancianos pueden recordar.
Dante fue el primero en hablar.
-Les agradezco a ambos la paciencia, por la ropa y por estos alimentos.- Expresó agradecido con una elegancia y presencia innegables.-Han pasado siglos desde que tuve algo comestible.
Zenon asintió agradecido por sus palabras antes de sentarse en la mesa y asumir una posición corporal que delataba que estaba casi agresivo con su invitado repentino.
Bell se mantenía más neutral, pero si las cosas se ponían complicadas sabía perfectamente dónde estaban sus lealtades. No había visto nunca la verdadera forma del médico, pero confiaba en que era al menos de un tamaño aproximado que el de Dante si las visiones que tuvo tenían algo de realidad.
El primero en hablar fue el que aparentaba tener más edad.
-¿Por qué despertaste de tu letargo?-Preguntó con genuina curiosidad.- ¿Por qué ahora?
A diferencia de Zenon, los destinos de Amon y Dante luego de la guerra fueron completamente desconocidos para la mayoría de los habitantes del inframundo, el primero desapareció sin dejar rastro mientras que el segundo se sumió en un sueño profundo en un lugar desconocido.
Solamente la familia real sabía verdaderamente cómo terminaron esas leyendas.
El héroe silenciado antes de poder convertirse en villano para los de su raza, y su líder se mantuvo en un estasis a la espera de algo, pero ¿Que cosa esperaba?
-Por el.- Dijo Dante apuntando a Bell
El mencionado no pudo ocultar su repentina sorpresa llegando al punto de que se apuntó a sí mismo incrédulo.
-¿Yo?- Inquirio apuntando.
El señor de los demonios se permite sentirse divertido por la reacción incrédula de su hermano, pero no podía culpar, no recordaba todo lo que había pasado y eso podría ser incluso mejor. Asintió con la cabeza en confirmación ante la pregunta monosilábica.
-El ultimo dia que nos vimos te dije que nos volveríamos a encontrar.
Se permitió levantar el rostro en un pequeño gesto de superioridad observando por el rabillo del ojo como el muchacho se tensaba, había dado en el clavo.
-No se si tienes todos sus recuerdos, lo cual puede que sea algo bueno, pero en el fondo sabes que lo que digo es verdad.
Bell tenía que admitir que cada palabra resonaba con verdad en su interior, cada maldita palabra. la extraña sensación de confianza a este extraño le resultaba inquietante.
-Aunque tengo que decir que mi sorpresa fue grande al encontrarme a un Devilman de todas las posibilidades.
Ahora es cuando el adulto comenzó a intervenir.
-Así que sabes sobre su naturaleza.- Dijo en voz alta tomando nota que en poco tiempo ya había analizado casi por completo a su invitado a diferencia suya que solo tenía los datos recolectados por sus estudios de las otras noches.
Zenon estaba analizando y descontando las cartas con las que podría contar en caso de que las cosas se pusieran muy mal. aquel que posea más información es quien tiene la ventaja inicial y lo que lograban ocultar del otro podría ser su perdición.
-Si, se de el. pero no lo suficiente.- Contestó Dante al médico, causándole una gota de sudor frío, su elección de palabras fue casi como si leyera su mente. Luego volvió su atención al muchacho.-Mañana por la mañana tu y yo vamos a hablar, y ver si eres lo que necesitamos para el plan.
Zenon abrió sus ojos.
-No te referiras a "eso"
El joven miró curioso como pareciera que ambos estaban hablando en su propio idioma ya que no entendía de lo que hablaban pero de alguna forma estaba muy involucrado en ello.
-Por supuesto que lo hago.- Decreto Dante sin la más mínima señal de que estuviera bromeando.
-Pero, pero…
El señor de los demonios cortó sus dudas.
-Este fue el sueño que tu antepasado y yo compartimos cuando comenzamos a hacer de estas cavernas nuestro hogar.- Entrecerró sus ojos.- Este es el siguiente paso para todos.
La sala quedó sumida en un repentino silencio en un duelo de miradas y poco a poco la presión en la sala estaba aumentando, ambos señores del infierno estaban emitiendo un aura sumamente densa y ardiente al punto de que el vino en la copa de Dante comenzó a hervir.
Pero fue Zenon quien finalmente rompió el silencio.
-Bell, por favor déjanos solos unos minutos.- Pidió tan amablemente como pudo en esta situación.
Obviamente el recién despertado tenía su propia opinión sobre el tema.
-El también tiene que oírlo.-Mencionó demostrando que deseaba que estuviera en la sala al momento de tratar
-El aún es un niño y tengo que ser el adulto en esta ocasión.- Defendió Zenon.
-¿Será acaso esta la Sabiduria de Zenon?- Preguntó Dante en un tono mordaz
-No, es solo mi instinto paternal hablando.-Respondió el médico sin morder el anzuelo.
Antes de que cualquiera pudiera decir otra cosa el sonido de la silla siendo arrastrada interrumpió su nueva disputa. El medio demonio se levantó y colocó ambas manos en la mesa para levantarse de su posición anterior.
-Voy a dar una vuelta.- Dijo en un tono tranquilo.- Llamenme cuando dejen de andarse con rodeos y me digan de una vez lo que tienen que decirme.
Bell se dio la vuelta y comenzó a retirarse por la misma puerta por donde habían entrado.
-No me interesa su pequeño duelo de egos.
Con eso el aventurero dejó la sala que quedó en silencio unos minutos antes de que la risa estridente y gutural de Dante resonara en la sala, una risa genuina que solo hizo que Zenon lo miró inquisitivamente.
Se limpió las lágrimas de diversión de sus ojos y tomó nuevamente su copa de vino mirando el líquido como sangre en su interior.
-Tan desafiante como siempre, Amon.
El medio demonio camino por los pasillos hasta estar fuera del castillo y llegó hasta los jardines exteriores, una vez que la puerta estaba cerrada a sus espaldas se llevó la mano al pecho y de derrumbo contra esta mientras que lentamente baja hasta el suelo.
Tomaba respiraciones en un intento de calmar su corazón y volver en sí, pesadas gotas de sudor bajaban por su rostro demostrando cuan atemorizante fue esa situación. el poder que de ellos emanaba era abrumador al punto que tuvo que poner una fachada para poder resistir.
El muchacho apretó su puño al darse cuenta de que había seres más fuertes allá afuera, más allá de lo que el ojo podría observar, esos dos eran monstruos de una categoría propia.
Una parte suya estaba asustada por la posibilidad de una enemistad, la otra estaba agradecida por que al menos uno de ellos ha dicho abiertamente que no tiene intenciones hostiles. Pero había una pequeña parte de él, en lo profundo de su mente, que quería pelear.
Un pedazo que comenzó a propagarse por su mente consciente ante la posibilidad de que un día sería lo suficientemente fuerte como para pelear en igualdad de condiciones, no, iba a ser más fuerte, más fuerte que cualquiera.
-Bell.
Sus pensamientos fueron detenidos gracias a que la princesa había llegado justo a tiempo para verlo intentando calmar sus emociones.
-¿Te encuentras bien?- Preguntó ella antes de tomar asiento junto a él en el suelo.
Esa pregunta sonaba hasta estupida en este punto. En solo unos pocos días había sido quemado, desgarrado y llevado al extremo tanto mental como físicamente, eso sin contar que a sus espaldas se encontraban dos seres que podrían borrar Orario por completo por error en un mal día.
El joven prefirió maquillar un poco la verdad.
-Más o menos.- Dijo sinceramente pero sin revelar todo lo que sentía.- Tu papá puede dar miedo.
La princesa sonrió antes de reír un poco.
-Y eso que no lo has visto dando castigos, es el peor.
Ambos compartieron una pequeña risa antes de quedar en un silencio extraño, ya que parecía que la inseguridad rondaba en el aire.
-Quiero pedirte disculpas.
El joven demonio salió de su estupor cuando escuchó esas palabras de la chica, esta era posiblemente la primera vez que hablaban del tema y con todo lo ocurrido era también una de las pocas veces que estaban solos por lo cual esta era una ocasión extraña donde podían abrirse.
Donde podrán demostrar debilidad.
-Se que no importa lo que diga, ni cuantas veces me disculpe una y otra vez.- Su voz sonaba como un hilo que podría soltarse con la más ligera diferencia de presión y sin que ella se diera cuenta comenzó a temblar.
las vibraciones las pudo sentir al aventurero cuando se recostó por la puerta mientras que en contrario la chica se cerraba cada vez más en una posición casi fetal donde abrazaba sus rodillas ocultando su rostro entre sus plateados cabellos y extremidades.
-Nunca será suficiente por los horrores que tuviste que pasar.-Continuo esta.- Por mi error, por mi intento de ser más de lo que realmente soy… yo te causé tanto daño.
Bell cerró los ojos recordando el momento en que se encontró en medio de la Misa Negra, como su débil cuerpo humano en pura desesperación intentó apuñalar a un demonio ancestral lo que finalmente sellaría su destino.
No estaba seguro de cuánto tiempo estuvo en las paredes de la mazmorra mientras su cuerpo cambiaba, mientras él cambiaba. Destellos de su carne y sangre siendo fundidas y reformadas con ese monstruo llegaron en flases entre parpadeos.
Fue como si lo destruyeran de adentro hacia afuera para reconstruirlo de la misma manera.
-Soy la culpable de que todo esto te ocurriera.- Su voz ahora sonaba completamente quebrada, el articular las palabras que salían de su corazón cada vez le costaba un poco más.- Y ahora te he metido en una especie de plan milenario de algún tipo de juego de poder.
El joven no necesitaba sentidos super desarrollados para saber que ella estaba llorando.
-Soy una estupida.
Siguió en silencio, pero pudo ver que ella comenzó a golpear por frustración sus rodillas con su puño cerrado.
-Estoy segura de que me odias por todo.
Una vez más sin respuesta.
-Soy una tonta pensando que puedo ser más que un producto incompleto.
Esta vez el silencio fue una vez más lo que la acompañó mientras las lágrimas caían por su bello rostro, pero a diferencia de las veces anteriores un único brazo fue la que la envolvió y trajo su cabeza más cerca del pecho del joven.
Ella se permitió abrir sus ojos vidriosos en sorpresa por la repentina cercanía, su oreja ahora estaba contra el pecho del joven por lo cual podía escuchar los rítmicos sonidos de su corazón el cual estaba en calma.
-Ay, Lilith. ¿Cómo podría odiarte?- Preguntó en una voz baja.- Si tu me diste una nueva vida.
Al escuchar esto ella no pudo soportarlo más y dejó que las lágrimas fluyeran por su rostro sin ningún tipo de restricción.
El joven tomó la barbilla de la muchacha entre sus dedos y la obligó a que la mirase, pero tuvo que pasar su pulgar por su rostro para limpiar las lágrimas y que ella pudiera verlo directamente.
-Escúchame y hazlo bien, porque no quiero que olvides nunca lo que te voy a decir.
Ella asintió lo que le permitió al joven retirar su mano antes de usar esta y pasarla por su cabello con un suspiro, nunca fue muy elocuente.
-Tu eres la razón por la que estoy aquí, en un mundo nuevo para mí, conociendo personas increíbles, viviendo cosas que estaban más allá de mis sueños más salvajes y ahora son mi pan de cada dia.- Le dedico una mirada compasiva a la muchacha que parecía que estaba a punto de llorar nuevamente.- Me diste el impulso para cumplir mis sueños.
La tomó de las manos.
-Me diste el regalo de conocerte a ti y tu perfecta existencia.
Ella no dijo nada más y terminó descansando su cabeza contra el pecho del joven mientras que sus manos ahora sueltas se deslizaron hacia su espalda donde en conjunto se convirtieron en un fuerte abrazo donde se escapaban algunas lágrimas de felicidad.
El corazón de la princesa se sentía ligero como una pluma pues ya no cargaba con la culpa.
Bell solo pudo abrazarla de vuelta, simplemente dejando que ella se liberase, internamente se había preguntado cuánto había soportado sin comentarle a nadie nada de lo que ella realmente pasaba.
-¿Bell?
-¿Hmm?
-¿Crees que puedas ayudarme a llegar a mi habitación?-Pregunto algo avergonzada.- De pronto me siento muy cansada.
-Con gusto.
Luego de eso, Bell fue a dormir a su propia habitación a la espera de que mañana pudiera comenzar su viaje de vuelta a la superficie.
Cuando abrió los ojos nuevamente llenos de somnolencia se encontró en un vaivén donde solo podía ver piedra en el piso y en los costados, mientras que el techo estaba tan alto que solo podía ver la oscuridad absoluta, tuvo que activar sus ojos de demonio para poder ver entre las sombras de su alrededor.
La sensación y la presión en su estómago le volvieron a la mente como un deja vu, lo estaban cargando hacia algún lado. Intentó moverse pero quien lo sujetaba era increíblemente fuerte, en definitiva no humano.
-Finalmente despiertas- Dijo la voz que de inmediato reconoció como Dante.
Bell estaba a punto de decir algo, cuando lo bajaron del hombro de su acompañante e incluso fue tan lejos como para arreglar las arrugas de su chaqueta y limpiar algo del polvo en esta. Fue casi como cuando el mayor ayuda a estar presentable al hermano menor luego de jugar.
Dante se alejó un poco del aventurero para que este pudiese notar que solo tenían una antorcha que les brindaba suficiente luz para caminar entre esta penumbra, pero no se podía ver nada más allá de estas, aunque sabía que había muros de piedra al final de estas.
-¿Dónde estamos?- Preguntó Bell convirtiendo sus cejas en antenas en un intento de poder localizar cualquier punto de referencia para volver.
Incluso con ayuda de estas y sus orejas no pudo identificar nada, pero sabía que estaban profundo, muy profundo dentro de las entrañas de la tierra.
-Estás en una profunda recamara.- Le contestó Dante clavando la antorcha en el suelo para que pudieran tener una iluminación apenas decente.- Mi bóveda personal , por así decirlo.
Los pelos en la nuca del aventurero se erizaron mientras su enojo comienza levemente a ebullir, en dos días este tipo lo había puesto todo patas arriba, yendo y viniendo de aquí para allá a sus anchas sin ningún tipo de freno.
Le crispaba los nervios ya que sentía que estaban jugando con su persona, cerró sus puños como primera muestra de enfado.
Consciente de esto, pero al mismo tiempo restándole importancia, el señor de los demonios se puso serio por lo que pareciera la primera vez en cientos de años.
-Quería hablar contigo, Amón.-Declaró sin pelos en la lengua.
Algo se agitó dentro del pecho del muchacho al ser llamado por ese nombre, su nariz se contrajo mostrando los dientes mientras su rostro mostraba indicios de su transformación.
-¡Ya deja de llamarme así!- Gritó de tal forma que casi parecía un ladrido de un perro.
Lejos de mostrarse intimidado por este repentino arrebato, parecía levemente sorprendido por la reacción del medio demonio.
-Oh, y eso por qué?- Pregunto asegurándose de dejar que un genuino toque de curiosidad se filtre entre las palabras que salían de su lengua.
Un rápido gruñido de exasperación fue su respuesta inicial antes de ser complementada por una real.
-No quiero que me llames por el nombre de ese…
-Ese que?- Interrogó el demonio alzando un poco la voz teniendo un esbozo de idea de lo que hablaba.
-¡Ese monstruo!- Fue la respuesta final de Bell para referirse al dueño original de su cuerpo.
La caverna quedó en silencio por unos instantes, mientras que el aventurero permanecía inmovil con sus fosas nasales expulsando vapor indicando que su temperatura estaba aumentando.
Por su parte Dante quedó sumido en un pensamiento profundo, su expresión era ilegible más allá de decir que estaba maquinando algo en aquella indescifrable nebulosa llamada su mente.
El joven medio humano había escuchado una que otra historia sobre su acompañante, decían que era un misterio en su actuar, que al pelear toda magia se resbalaba de su pelaje y las espadas y lanzas se rompen al contacto.
Finalmente la expresión de Dante cambió a una de realización.
-Tu le temes…?
Esta pregunta sonaba inequívocamente como una afirmación.
Bell estaba temblando en este punto, no solo por la furia que se arremolinaba en su interior si no porque lo habían descubierto, finalmente habían revelado su secreto y de todas las personas había sido él.
En su estado levantó su brazo derecho y con fuerza se apretó el antebrazo izquierdo en un intento de detenerse de no hacer una tontería.
Y sin embargo se permitió que una oscura risa escape de sus labios antes de hablar con una extraña mezcla de verdad y veneno.
-Cada vez que estoy solo y cierro los ojos, solamente lo veo a él.
Al principio no era nada, solo una pesadilla que ocurre únicamente cuando tenía tiempo para la introspección lo cual era muy raro y desde que se convirtió había estado haciendo cada vez más cosas para evitar tener esos momentos.
Pero a veces simplemente llegaban como destellos, era como ver un fantasma, una aparición que no hacía nada más que recordarle que de todos los seres en el mundo fue él quien lo mató.
Se había vuelto mucho más fuerte y aun así esa sombra lo seguía, recordandole aquel día.
Dante dio un paso más cerca del muchacho que se estaba conteniendo.
-Golpéame.- Ofrecio
Esto llamó la atención del joven.
-Se que quieres acabar con él, pero ya no está aquí, solo estás tú en su cuerpo, así que hazlo de una vez.- Dijo esta vez más cerca a unos centímetros del espacio personal del joven.
El puño del humano se contrajo, pero aun así no se movió ante el ofrecimiento.
Dante parecía decepcionado ante el actuar del joven que repentinamente se cerró, por lo cual tendría que presionar aún más.
-No puedo creer que mi hermano haya perdido contra un chico tan débil como tú.-Sus palabras que antes eran neutrales ahora sonaban con malicia, como las que saldrían de la boca de una serpiente.- Alguien sin un rumbo fijo, que solo vive para explorar esta tonta mazmorra bajo los designios de una diosa inútil de todas las cosas!
La solapa de la chaqueta del demonio mayor fue sujeta por la mano izquierda del joven que ahora se había transformado repentinamente y amenazaba con su extremidad sobrante.
-¡No la metas a ella en esto!- Exigió en un rugido animal cargado de furia ante el insulto a su diosa.
Su oponente buffo por cuan divertido era enfurecer cuando hablaba sobre Hestia ante el chico.
-Y qué vas a hacer para evitarlo?! Que vas a hacer para evitar que suba a la superficie a destruir a toda esa patética ciudad?¡
PUM
Fue un golpe de lleno en el rostro del antiguo demonio, pero la rabia de Bell no iba a ser saciada con algo tan simple.
Luego de eso, le siguieron varios con la misma fuerza y cada vez más rápido al punto de que el puño era un borrón que producía un viento que mecía las llamas de la antorcha.
Así siguió hasta que sus nudillos estaban rojos y llenos de sangre, pero esta no era la sangre de Dante, era la suya con sus nudillos abiertos revelando unos puntos blancos en medio del manchón rojo que era su puño.
-No está mal.- Dijo Dante con el rostro manchado por la sangre del aventurero.
Este retrocedió por instinto mientras se sostenía con la otra extremidad su parte dañada, cada centímetro que se alejó le permitió al demonio asumir su forma verdadera, esta vez mucho más pequeña que la primera vez, siendo apenas unos 5 metros de altura pero aun así mucho más grande que el medio demonio.
Y de un solo manotazo envió a volar al joven.
-GAHH
Fue solamente uno usando el peso de la extremidad y el balanceo innato de la postura, pero aun así fue suficiente para que el cuerpo de Devilman impacte contra una de las paredes de la cueva y rebotara contra esta.
Lo peor no fue el golpe contra la piedra, si no donde lo golpeó el Señor de los Demonios, su pecho se había hundido, sus costillas colapsaron y todo el aire se había escapado de sus pulmones.
Su factor de curación había comenzado a actuar de inmediato, pero la sensación de ahogo no se iría aún.
Bell apretó su puño juntando algo de tierra en este mientras se levantaba lo suficiente para despegar su rostro del suelo y que su pecho pueda usar un poco de la gravedad para poner espacio entre sus huevos con la caída natural.
Dante dio un paso más cerca del muchacho que levantaba su rostro para observar, aun con la tenue luz del lugar el demonio vio un destello de desafío en el joven, una chispa que no iba a ser extinguida.
La expresión del gigante se suavizó.
-Puede que mi hermano haya terminado como un monstruo, pero no siempre fue así.- Hablo intentando de que esto no juegue como una excusa sino como una oportunidad de comprensión.-Hubo un tiempo en el que fue un orgulloso guerrero que peleaba por una causa más grande que él.
Bell tosió varias veces sintiendo como sus costillas volvían a ponerse en su respectivo lugar permitiendo que sus pulmones puedan volverse a llenar de aire, aun dolía mucho, pero se permitió dar un comentario mordaz.
-Si, y mira como acabó.
Dante afiló la lengua en respuesta.
-Como hubieran acabado muchos de tus amados héroes si no hubieran tenido un final prematuro!
El joven apretó los dientes, tenía un punto válido. Muchos de los héroes no eran precisamente modelos de conducta, algunos de ellos eran cuestionables.
¿Quién sabe qué hubieran hecho con todos sus dones de estar vivos y aburridos?
-Eso no puedes saberlo.- Intentó desechar el argumento.
Pero ya se dice que "El diablo sabe más por viejo que por Diablo"
-¿Que si no lo puedo saber?- Espeto verbalmente-¿Lo dice aquel que tiene el cuerpo del Héroe del Infierno?
El joven no estaba seguro de que decir ante esto y para su sorpresa, su atacante emitió un suspiro cargado de tristeza.
-Recuerdo ese día en que nosotros, tus hermanos de sangre y en las armas, te dimos ese título.
Le pareció casi poético que mientras sus huesos volvían a unirse su atacante le iba a contar una historia de héroes antiguos, ya sea por curiosidad morbosa o por el simple hecho de que no podía moverse lo dejo continuar.
-Fue la primera batalla real en que los demonios formamos una fuerza decente, estábamos perdiendo, refugiándose donde pudiéramos del asedio de los primeros humanos benditos, de la nube negra de desgracia que venía por nosotros... Todos se refugiaron, excepto tu.
Otro suspiro escapó de entre sus dientes expuestos como una trampa mortal.
-Creo que fue allí cuando comencé a admirarte. Eras fuerte, más fuerte que ninguno y lo sabías.- Sus palabras brotaban de lo más profundo de su corazón pero pareciera que estas líneas no estaban dirigidas al medio demonio a su lado.- Fuiste un héroe para nosotros y les diste un Infierno en la tierra a quienes nos quisieron lastimar. El primero que levantó su puño en desafío directo de los dioses.
Sus huesos ya se habían reparado y respirar le costaba menos, pero eso quedó en segundo plano cuando las palabras llegaban a sus oídos.
Incluso si él no conocía la historia completa y con su limitado criterio, podía saber perfectamente que no estaba bien, nada tenía sentido. finalmente luego de un silencio atroz porque no sabía expresarse una pregunta escapó de los labios del joven.
-¿Qué hicieron?- Pregunto cerrando su puño juntando fuerza para levantarse una vez más.- ¿Que pudieron haber hecho para hacer que los odiaran tanto?
Los hombros del demonio se desplomaron por su propio peso, ante él se encontraba en un estado lamentable uno de los seres más poderosos de este mundo.
-Existir.
Los ojos de Bell se abrieron a más no poder mientras que su sangre se le helaba.
-En aquel momento, cuando mis manos estaban limpias de sangre, mi único pecado había sido nacer como demonio.
No sabia en que creer, nada estaba bien.
Su puño sano ahora había impactado con fuerza contra el suelo, fue una reacción involuntaria de su cuerpo que estaba resonando en simpatía con las palabras.
-Esto no está bien.- Fue todo lo que pudo decir, no sabía qué otra cosa podría decir en un momento como este.
Quería disculparse de alguna manera, ¿Pero de qué serviría ahora?
Quería golpear a alguien, ¿Pero de qué serviría ahora?
Solo pudo apretar los puños con impotencia.
-Veo que lo entiendes.
Pero su acción por más pequeña que sea no pasó desapercibida por el demonio mayor.
-Es por eso que quiero ofrecerte esta oportunidad.- Dijo extendiendo su mano para poder levantarlo.- Te he investigado, Bell Cranel. De entre todas las personas de esta tierra eres el único que pudo heredar el poder de Amon y volverse algo más.
Inseguro tomó la mano del demonio y se puso de pie una vez más.
Dante fue hasta el fondo de la caverna y puso su mano sobre la pared, estudiando levemente el relieve antes de lanzar un golpe certero con gran fuerza que sacudio toda la localidad.
Pedazos de piedra cayeron de la pared como si fueran escamas, pieza por pieza revelando cada vez más una superficie refractante, hasta que al final se revelo un cristal gigantesco de un color tan oscuro como la noche misma.
-¿¡Que es eso?!- Pregunto Bell alarmado.
-Obsidiana.- Respondió Dante.- Dicen que es la sangre fosilizada del monstruo que se oculta en lo más profundo de la mazmorra, es una de las pocas cosas que pueden realmente dañar a los dioses. Esta fue una de nuestras armas secretas durante mucho tiempo.
Este puso su mano una vez más contra el cristal que ahora actuaba como una nueva pared de la cueva, allí se reflejó su rostro donde sus ojos brillantes resaltan en las sombras.
La mano con la que tocó el objeto se alejó antes de convertirse en un puño.
-¡Y estoy dispuesto a sacrificarla por un mañana mejor!
CRACK
El golpe fue certero y poderoso, a tal punto que una masiva grieta se extiende por todo el cristal bajo la sorprendida mirada de Devilman que no hacía más que ver sorprendido la facilidad con la que desechaban un recurso de este calibre.
El cristal prácticamente explotó en mil pedazos y polvo brillante liberando una corriente de aire por la presión.
De inmediato el joven sintió un escalofrío bajando por su espalda, su boca se sentía seca, más de lo que nunca se había sentido con anterioridad, todo su cuerpo se había puesto en estado de alerta.
-Puede que tengas lo necesario, pero aún eres débil.- Dante metió su mano en el lugar donde anteriormente estaba la obsidiana y pareciera que estaba buscando algo dentro.
-¿Necesario? ¿Para qué?- Preguntó el joven.
Encontró lo que buscaba
-Para ser el héroe que todos necesitamos!
La mano del Señor de los demonios se alejó de la polvareda residual y de esta saco una urna sellada, la cual de inmediato el joven reconoció y el sonido de algo salpicando solo lo confirmó.
Estaba llena de la sangre de Amon.
Dante vio con una sonrisa la expresión del joven ya que supo que la reconoció.
-He visto como nuestro pueblo ha prosperado en mi ausencia, pero pronto llegará el punto de estancamiento, su esperanza en un mañana diferente comienza a menguar y voy a actuar antes de que eso ocurra.
Levantó su mano que sostiene la urna mientras extendía la otra en invitación.
-Quiero que juntos creemos un puente entre ambos mundos, ¡Entre Orario y Pandemonium como una Metrópolis de la Mazmorra que une al cielo y el infierno en un mismo punto!
Su mano seguía extendida ante la invitación que ahora sonaba con más fuerza.
-Ayudame a que seamos un faro de esperanza para aquellos que solo conocen las sombras, una luz que los guíe hacia un mañana prometedor.
Bell comenzó a extender su mano pese a las dudas que inundaban su mente y el rostro de Dante se tornaba más en una sonrisa inspiradora para sus estándares.
-¡Ni demonio ni humano, solo Devilman puede con esto! !Se nuestro héroe una vez más, SE MI HÉROE!
El joven colocó su mano sobre la del demonio, sellando así su destino.
Dante sonrió antes de tomar al humano por la cintura con su mano descomunal antes de forzar el contenido de la urna directamente en su garganta.
-En dos días probaremos si tienes lo necesario para ser nuestro nuevo Campeón.
Gota a gota, ni una sola se derramó pues parecía que tenía vida propia cuando se adentraba dentro de su huésped, juntos una vez más luego de tanto tiempo, hasta que al final el tarro estaba completamente vacío.
-¡Incluso si tu corazón es puro, distorsionado por la violencia detrás de buenas intenciones!
Devilman cayó al piso sujetándose las entrañas sintiendo como estas estaban siendo pasadas por una picadora. Miro sus manos donde sus venas se expanden antes de tornarse de un color mucho más oscuro las cuales subieron desde la parte inferior hacia arriba.
-!Dioses y Demonios oirán tu historia!
Hasta que subieron por su cuello y llegaron al fin a su cabeza mientras que entre sus dientes una repentina explocion de fue se escapó.
- !Quémate en tu impía ascensión!
Por las paredes de la cueva un grito desgarrador resonó que llegó hasta los pasillos del castillo.
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Devil: Y CORTEN
Espero no estar muy oxidado con la escritura.
Bueno eso fue todo por el momento, para los que llegaron hasta aquí y un abrazo y si quieren que actualice algo o les comente una idea solo tienen que escribirme un PM y la verdad, hasta estoy dispuesto a donar algunas de mis ideas o ayudar a los que necesiten una pulida.
BYE
