Bendición del sello

Capítulo 13: Amores, zorros y venenos

Despertar al lado del amor de tu vida es la sensación más hermosa que un enamorado puede sentir, y en este caso tanto Naruto como Hinata realmente se sentían felices cuando despertaban y lo primero que veían era los ojos del otro, y seguido de eso, las pequeñas manitas de Himawari, estirándose para comenzar un nuevo día.

Tenían alrededor de un mes para entrenar. Si bien no esperaban lograr aprender muchas cosas, tenían la esperanza de fortalecer y aprender algunos Jutsus nuevos para combatir, después de todo, a cada uno le tocaba lidiar contra diferentes enemigos.

Hinata tenía que lidiar contra una usuaria de Raiton y Kenjutsu en su primera batalla, y analizando sus futuros combates, en caso de ganarlos tendría que lidiar contra un aprendiz a espadachín de la niebla o a una usuaria de Yōton en su segunda ronda. Y a la tercera tendría que lidiar contra una usuaria de Fūton experimentada y contra el Uchiha engreído. No era menospreciar las habilidades de sus compañeros, pero sabía que Shikamaru ni siquiera se presentaría al examen si se le diera la oportunidad, y el fanatismo de Sasuke por su hermano y lanzar grandes bolas de fuego a todo lo que se moviese pondría en aprietos a los insectos de Shino... tenía MUCHAS cosas en las que debía mejorar para lidiar contra sus oponentes...

Por su parte Naruto solo se maldecía a sí mismo. Luchar contra Jinchūrikis no era una opción que quisiera tener, aún más, si lograba llegar hasta la final tendría que lidiar en sus tres combates contra Jinchūrikis, solamente dos estaban asegurados y no sabía cómo lidiar contra ellos. El Suiton y las burbujas ácidas de Utakata dejarían una gran marca, y el fuego azul de Yugito sería imposible de esquivar sin usar agua o alguna técnica con gran capacidad defensiva. Y ahora tenía que ver si sobrevivía al polvo de escamas de Fū o a la arena mortífera de Gaara... ¿Realmente sobreviviría?...

Toda línea de dudas y planes de entrenamiento se vieron interrumpidas por un peculiar olor a desayuno, tal vez habría alguien que estuviera haciendo una buena comida, con ello podrían recuperar un poco de fuerzas para empezar con los entrenamientos. Quizás Hinata podría hacer al fin tres o cuatro Kage Bunshin, y Naruto pudiese avanzar un poco más con el Hiraishin, por el momento debían de desayunar con quien estuviera haciendo la comida y así tendrían la...

Ninguno de los dos había mandado un clon para hacer un desayuno...




Espera...




¡¿QUIÉN CARAJOS ESTABA EN LA COCINA HACIENDO EL DESAYUNO?!

Sin siquiera cambiarse, ambos habían saltado de la cama con Hima en brazos, Naruto había agarrado el kunai que siempre tenía a la mano, junto a una pequeña barra para tratar de bloquear cualquier ataque. En caso de ser un enemigo tendría que darle tiempo a su amada de escapar con la pequeña Hima en brazos.

Lentamente ambos bajaban las escaleras, ignorando el olor a la comida que inundaba el ambiente, poco a poco suprimían su chakra para tenderle una emboscada al posible intruso. Habían llegado a la sala, encontrándose con todos los muebles acomodados. Querían saber quién se había tomado el tiempo de colocar todo en su lugar, de incluso hacerles un desayuno. Ocultos detrás del sofá, ambos empezaban a subir su cabeza lentamente para ver algo o alguien, no dudarían en matarlo si eso implicaba la seguridad de Himawari. Antes de que pudiesen ver algo, un sonoro ruido proveniente del Dojo sacó al cocinero misterioso y a ambos padres de su estupor, sobresaltándolos y revelando su posición. Frente a los padres había una pelimorada que conocían muy bien... ¿Qué hacía Anko dentro de la casa?...

No sabían que hacer, de hecho, todos estaban sorprendidos, pero un grito impidió cualquier tipo de plática.

"¡KONOHAMARU!"

El grito era claramente de una pequeña niña a la cual la peliazul mayor reconocía, inmediatamente corrió hacia el Dojo de la casa, seguido del rubio y la pelimorada, solamente para ver a una pequeña castaña tratando de quitarle varias armas a un castaño que había sido enterrado por estas... la pregunta era una, ¿Cómo habían entrado?...

Konohamaru, por favor no te mueras -sollozó la pequeña castaña, creyendo que su amigo moriría-

Hanabi... me duele mi cabeza... -se quejó el castaño, sintiendo su cuerpo desfallecer-

No puedo sacarte de ahí, debo de hacer algo -sentenció con desesperación, tratando de sacar al pequeño Sarutobi-

¿Y si pides ayuda? -cuestionó el ojinegro, espantando a su amiga-

No, recuerda que esta es la única pista que tenemos para encontrar a Naruto-sensei y a mi Nee-san. No podemos llamar la atención -recordó levemente decaída, esforzándose en sacar a Konohamaru-

Prácticamente han llamado la atención con todo el ruido -se burló Anko, espantando a los dos niños-

Hola Konochibi, Hanachibi -saludó con felicidad el Uzumaki, viendo como la pequeña ojiperla se le quedaba viendo a su hermana-

Hi... hi... hi... ¡NEE-SAN! -gritó entre lágrimas la castaña, olvidándose de Konohamaru-

Hanabi, ¿Qué tienes? -preguntó con preocupación Hinata, viendo como su hermana solo lloraba y la abrazaba agarrándola de la pierna-

Deja que se desahogue, mientras tanto iré a salvar a Konohamaru -comentó viendo que la pequeña solo sollozaba, mientras iba a salvar a su estudiante-

Naruto-nii... ayuda... -pidió entre quejidos Konohamaru-

¿Qué hiciste ahora? -cuestionó levantando una ceja-

Trate de jalar la katana que está hasta arriba creyendo que era alguna clase de palanca para abrir una puerta secreta -confesó apenado, siendo arrastrado para salir de la bola de armas que lo habían aplastado-

No deberías de hacer eso cuando ni siquiera conoces el lugar... por otro lado, ¿Quién soy yo para juzgarte? Prácticamente entramos a Akagahara a conseguir el trébol carmesí de cuatro hojas aventándonos a lo idiota. Y todo para dárselo a tu amiga Kaede -recordó, mientras ayudaba a su estudiante a pararse-

¿Entraron ustedes dos a Akagahara? Kami, realmente eres un temerario o un idiota -se burló la Mitarashi-

Un poco de ambos jeje -comentó con un poco de vergüenza el Uzumaki-

Por cierto, Anko-san, ¿Qué hace aquí? La esperábamos ayer -comentó Hinata tratando de cargar a Hima con un solo brazo-

De hecho, a eso venía a hablarles, ¿Podemos ir al comedor? -pidió-

Vamos... -comentó la ojiperla mayor, tratando de moverse sin éxito- Hanabi, ¿Puedes devolverme mi pierna por favor? -pidió con amabilidad-

Sí... voy... -añadió la castaña, soltando la pierna de su hermana-

Al momento todos se habían movilizado, la intriga seguía en el aire, pues había muchas preguntas por parte de los padres, al llegar a la cocina los cinco presentes se sentaron, Naruto tomando a Hima para que Hinata pudiese consolar a Hanabi, quien se aferraba a su hermana mayor con un fuerte agarre, con el temor de perderla si la soltaba. Ninguno de los dos niños se había dado cuenta de la presencia de la pequeña peliazul que agarraba su mamila como si fuera lo más valioso del mundo.

¿Qué es lo que pasa Anko-san? -preguntó con seriedad el Uzumaki-

Verán, después de que ustedes se fueran detecté el rastro y mandé a una invocación a seguirlos, estaba dispuesta a seguir mi serpiente, pero el Hokage me mandó a llamar junto al resto de Jōnin, acerca del desempeño de las preliminares. Creí que los exámenes solamente los habían visto los presentes en el lugar, sin embargo, en secreto el consejo Shinobi los había visto debido a los herederos. Tenían que registrar el nivel en el que se encontraban para entrenarlos adecuadamente -empezó a explicar la pelimorada-

Mierda. Imagino que mi padre estuvo ahí -comentó la Hyūga mayor seriamente-

No te imaginas. Tsume, Hiashi y casi todos los Jōnin pedían a gritos que tu noviecito fuera expulsado de los exámenes -comentó con un leve toque de burla, sorprendiendo a la pequeña castaña-

¡ESPERA! ¿Naruto-sensei es el novio de Nee-san? -preguntó con verdadero asombro la ojiperla menos-

¿Acaso no lo sabías pequeña? -cuestionó la Jōnin-

No, pero no puede ser así, me niego a aceptarlo. No puede andar con Nee-san así como así -exclamó con preocupación la pequeña-

Hanabi, tranquila -pidió la Hyūga peliazul-

No, no lo he puesto a prueba, ¿Qué tal si solo te quiere robar tus rollos de canela? ¿O solo quiere presumirte y abrazarse con otra chica? -planteó con notoria preocupación, creyendo que el rubio le haría algo malo a su hermana... algo malo según su mente de niña-

¿En serio es así? -susurró el castaño hacia la Hyūga-

Prometió ser una mejor hermana, no sé si esto cuente -respondió la ojiperla mayor, con una gota de sudor en su frente-

Además, debe de demostrar que puede cuidarte, así como cuidar a su futura hija -siguió hablando la pequeña Hyūga, enlistando todo lo que debía de hacer Naruto para estar con Hinata-

Gaaaaa... aaaahhhh... -se rió la pequeña Hima, llamando la atención de todos los presentes-

¡HIMAWARI! -chilló de emoción la Mitarashi, mientras cargaba a la pequeña- ¿Quién es la pequeña niña consentida de sus papis? ¿Quién es la pequeña niña bonita? -jugueteó, sacándole risas a Hima-

¿Quién es ella jefe? -cuestionó con intriga el castaño-

Bueno... este... verán... -tartamudeó el Uzumaki, presa de los nervios-

¿Qué está pasando? -cuestionó la castaña, haciendo un pequeño puchero-

Bueno Hanabi... verás... -tartamudeó ahora la Hyūga mayor-

Díganlo ya -exclamó la pelimorada-

Bueno -suspiran resignados, mientras el Uzumaki recibía a la pequeña peliazul- Hanabi, Konohamaru, les presentamos a Uzumaki-Hyūga Himawari... nuestra... nuestra hija...

La habitación había entrado en un silencio incómodo, por intuición Anko se había sentado en la silla y le había tapado los oídos a la pequeña Hima, cosa que vino de perlas cuando los dos niños habían soltado un grito.

"¡QUÉ!"

Lo único que habían hecho ambos niños era eso, gritar y voltear a ver a la pequeña Himawari, quien solo seguía abrazando su mamila ahora vacía, esperanzada a que, por algún milagro se volviera a llenar para seguir comiendo... realmente tenía hambre...

Pero... ¿Cómo? -balbuceó anonadado el castaño-

Es una larga historia Konohamaru... -suspiró con cierto toque de pesadez el rubio-

Esto no puede ser... no Hinata, ¿Cómo puedes tener a una hija? Naruto-sensei no ha pasado ninguna de las pruebas que debo de hacerle para que pueda ser tu novio... ni siquiera para que pueda ser tu esposo -exclamó entrando en un ataque de nervios-

Calma pequeña -pidió con tranquilidad la Jōnin-

¡NO! -gritó Hanabi, empezando a respirar con pesadez-

Hanabi, debes de respirar -comentó preocupado el Uzumaki-

¡DEBES DEVOLVER A LA PEQUEÑA! -gritó con notorio nerviosismo la pequeña-

¡HANABI BASTA! -respondió con seriedad la Hyūga mayor-

¡NOI ¡TÚ NO LO ENTIENDES! -gritó en total ataque de enojo y furia, para después ver cómo solo lloraba sin parar- tienes una hija... acabas de formar una familia... te casarás... y te irás... ya no te volveré a ver... ya no pasarás tiempo conmigo... me olvidarás... me dejarás solita... -comentó, llorando sin parar-

Hanabi... -murmuró con preocupación Hinata-

¿Acaso esto es por ser una mala hermana?... yo lo siento mucho... si es una broma por favor ya no quiero que siga... no quiero que te vayas de mi lado... por favor quédate... prometo que seré una mejor hermana... volveré a pedirte que me leas cuentos... que me cantes... que me acaricies la cabeza... volveré a regalarte dibujitos... no volveré a lastimarte... pero por favor quédate... no me dejes solita... no otra vez... -suplicó con la voz totalmente quebrada-

Sin pensarlo, Hanabi se había arrodillado, y se había aferrado a la pierna de su hermana, abrazando esta con temor y lágrimas. En su mente, que su hermana hubiese formado una familia significaba que tenía que pasar y dedicar todo su tiempo con ellos, y que por ende ya nunca más volverían a pasar tiempo juntas. La ausencia de su hermana en los dos meses le había causado una gran culpa debido a cómo la trataba, y después de que Neji le dijera que la desaparición era por su culpa solamente empeoró más su situación. Se arrepentía de haber sido grosera con su Nee-san y quería remediarlo a como diera lugar... sobre todo no quería que ella volviese a irse...

Todos veían con un poco de lástima como la castaña lloraba, y abrazaba con fervor a su hermana, o al menos su pierna, y a cualquier leve movimiento se aferraba más, con la intención de nunca dejarla ir, de nunca volver a separarse... de no volver a perderla...

Hanabi...

Lo siento, por favor que ya pare esto... -pidió la pequeña castaña, aferrándose más a su hermana-

No es una broma Hanabi... -comentó con pesar el Uzumaki-

No... no es cierto... por favor... no es cierto... -chilló con desesperación, haciéndose bolita sin deshacer el abrazo-

Hanabi -trató de agacharse la peliazul mayor, con un poco de trabajo-

No quiero que me separen de mi hermana... no quiero que se vuelva a ir... por favor... que no se vaya de mi lado... -rogó con total desesperación, enterrando su rostro para que no se viera sus lágrimas caer-

Hanabi, ven... -pidió la Hyūga, recibiendo un fuerte abrazo de su hermana menor-

Lo siento Nee-san... por favor no te vayas... no me abandones... -suplicó, enterrando su rostro en el pecho de su hermana, aferrándose a ella con fuerza-

Jamás te abandonaría, eres mi pequeña imouto, pero ahora tengo una gran responsabilidad como madre -explicó con total calma-

Pero tienes que cuidar ahora a alguien más... vas a estar con Naruto-sensei y con tu hija... y te vas a ir y me volveré a quedar solita... -comentó destrozada, temblando del miedo-

En algún momento tendré que irme Hanabi, así como lo harás tú. Pero eso no significa que te abandonaré. Seguiremos platicando y viéndonos, nada me podría separar de tu lado -prometió la peliazul, besando la cabeza de su temblorosa hermana-

Lo... ¿Lo prometes? -pidió esperanzada, mirándola con unos ojos llenos de lágrimas-

Sí Hanabi, te prometo que estaré contigo, a pesar de tener a mi hija estaremos juntas -respondió, secándole algunas lágrimas-

Gracias... no quiero volver a estar solita... -sollozó de felicidad, para la completa ternura de los presentes-

Oye Hanachibi, ven -pidió el Uzumaki, con una tenue sonrisa-

Nee-san -pidió permiso la castaña-

Vamos, Konohamaru, ven -habló Hinata-

Vale.

Ambos niños habían acompañado a la Hyūga mayor, no era una gran distancia la que recorrían, pero cada paso que daban parecía tardar demasiado. No sabían si eran los nervios u otra cosa, pero tenían bastantes pensamientos corriendo a mil por hora dentro de su mente. La distancia se acortaba, y en el momento en que quedaron frente al rubio ambos niños habían abierto sus ojos, no creían lo que veían... era algo realmente impactante...

Frente a ellos estaba Himawari, jugando con su mamila y agitándola, en el momento en que vio a los dos pequeños les había regalado una sonrisa, estirando su manita para abrirla y cerrarla, a su manera les saludaba. Hinata había aparecido en el campo de visión de la pequeña peliazul, provocando que esta empezara a pedir que la cargaran, cosa a la que accedió sin ningún problema... realmente era muy consentida...

Mira Hima-chan, ella es Hanabi, tu tía y él es Konohamaru, tu tío -presentó la ojiperla mayor-

Gaaaaaa -balbuceó Hima, a modo de saludo-

Es muy hermosa nuestra pequeña Hima -alagó el rubio con un toque de orgullo-

Pu... pu... ¿Puedo cargarla? -pidió con timidez la pequeña ojiperla-

Claro, ven.

Acercándose y colocándola con sumo cuidado, Hinata le había dado a Hanabi a alguien importante para ella. En brazos la Hyūga castaña tenía a una Himawari emocionada por conocer nuevas personas, en especial por jugar con los mechones de cabello que colgaban de su frente. Hanabi aceptaba que tenía celos, no pensaba que la pequeña realmente fuera muy hermosa y, si se lo permitía decir, creía que fácilmente sería cambiada. La línea de pensamientos de la Hyūga fue abruptamente cortada cuando sintió un golpecito en su cachete, viendo hacia la dirección donde fue mandado el golpe, pudo ver a una alegre Hima tratando de agarrar uno de sus mechones. Konohamaru no se había quedado atrás, y empezó a jugar con la pequeña, picándole la pancita con suavidad para no lastimarla.

Las risas de la pequeña inundaban el lugar y alegraban a los presentes. Hanabi no sabía en qué momento pasó de tener celos a sentirse feliz por tener a una niña a la que consentir y jugar con ella, al igual que Konohamaru, quien ya se visualizaba como un hermano mayor para la pequeña, enseñarle el Jutsu sexy y así mandar a volar a cualquiera que se les osara atravesar en el camino. No había nada en que pensar a futuro, solo la pequeña Himawari, ella era lo más puro e inocente que habían visto... y querían protegerla de todo lo que la pusiera en peligro...

Gaaaaaa -seguía riendo por las cosquillas-

Es muy bonita Naruto-nii. Tiene hasta tus bigotes -reconoció el castaño, con notoria felicidad-

Gracias Konochibi -agradeció el rubio-

Gaaaaa... chu... -estornudó la pequeña Hima, con una pequeña carita de confusión-

¡ERES TAN TIERNA! -chillo de felicidad la Mitarashi, abrazando a la pequeña niña-

¿Anko-san? -preguntaron a coro los dos pequeños-

Es la primera bebé que veo en la vida, y ella es muy tierna y pequeña. Dan ganas de abrazarla y de llenarla de besitos y darle de comer muchos dangos -reveló, jugueteando con la pequeña niña-

Ni lo intente, bastante tengo con que Naruto haya querido darle ramen -confesó apenada la Hyūga mayor-

¿En serio trataste de darle ramen? -preguntó con incredulidad el castaño-

Ella vio el fideo, yo solo quería dárselo para ver si le gustaba -respondió con un puchero el Uzumaki-

Por suerte logré quitártelo antes de que lo comiera -admitió la ojiperla-

Perdóname -se disculpó-

Por cierto, Hinata, ¿Por qué te tiemblan las piernas? -preguntó con notoria preocupación la pequeña Hanabi-

Eeee... eeee... bueno... yo... bueno... -balbuceo la Hyūga-

Naruto-sensei, ¿Le pasó algo a mi hermana? -preguntó con preocupación-

No... bueno... verán... tuvimos una noche muy agitada... -tartamudeó el rubio, tratando de explicarse-

Los pequeños no entendían nada, pero el tartamudeo, el sonrojo, junto a tambaleo de Hinata no pasaban desapercibidos por Anko, quien sonrió con malicia y se acercó a hablar con ambos padres. No sin antes correr sutilmente a los dos pequeños que llevaban a la pequeña en brazos.

Oigan, parece que Hima-chan tiene un poco de hambre, y su mamila ya no tiene leche -comentó con exagerada preocupación-

Es cierto -admitieron los dos niños-

¿Qué les parece si ustedes van a preparar la leche de Himawari mientras la cuidan? -propuso, dándole a Hima a la pequeña Hanabi-

¡¿DE VERDAD?! -preguntaron con verdadera felicidad-

¡SI! -chilló de alegría la Mitarashi-

¡GENIAL! -gritaron de emoción ambos niños, corriendo a la cocina-

No corran, pueden tirar a Hima-chan -exclamó con preocupación la peliazul-

Es cierto, vamos Konohamaru -recordó Hanabi, empujando a su amigo con su costado para no lastimar a Himawari-

Vamos -exclamó el castaño-

Oigan pero... ¿Y Hima? -preguntó anonadado el rubio, queriendo ir con ella junto a su novia, siendo detenidos por la pelimorada-

Ellos pueden hacerse cargo... pero... ustedes se ven algo cansados... ¿Acaso hicieron travesuras anoche? -preguntó con una pequeña mirada de burla-

La simple pregunta había tensado a ambos padres, y a la vez los había sonrojado de una gran manera, pues el recuerdo de lo que habían hecho seguía fresco. El rubio nunca creyó que los Kage Bunshin pudiesen ocuparse para el sexo, mientras que la peliazul solo se ruborizaba al recordar como pedía más, gritando de placer... ambos les había encantado hacerlo de esa manera...

Y bien... algo me dice que hicieron muchas cosas anoche, ¿No es así? -preguntó con una mirada de complicidad la pelimorada-

No... nosotros no... no sabe... mos a lo... -tartamudearon ambos padres, sin poder articular palabras-

Jejeje, ellos serán ciegos, pero esas mordidas en el cuello dicen lo contrario, incluso las que se te notan por debajo de tu busto Hinatita. ¿Alguien gritó mucho anoche? -cuestionó con complicidad la Mitarashi, viendo las marcas por debajo de la pequeña playera que llevaba la ojiperla-

A... a... yo... yo... -tartamudeo la Hyūga, casi al punto de desmayarse-

Tu noviecito debe de tener una resistencia increíble, tal vez si... -propuso con una mirada lujuriosa, para el enojo de la peliazul-

¡ESO NO! NO LE PRESTARÉ A NARUTO-KUN -gritó con enojo Hinata, abrazando a su pareja territorialmente-

Vaya vaya, yo quería que me contara su experiencia, alguien salió de pervertida. ¿Acaso te imaginaste a tu noviecito y a mí haciéndolo? ¿O es que quieres un candente trío? -preguntó con lujuria en sus palabras Anko, murmurando en el oído de la ojiperla-

No... yo... yo no... no creo... no creo que... -tartamudeó totalmente roja la Hyūga, junto con su novio que alcanzo a escuchar las palabras de Anko-

Poco a poco los dos padres quedaban al punto de caer desmayados por los nervios, poco a poco perdían el conocimiento, ante los ojos de lujuria de la Mitarashi, quien dé un momento a otro solo pudo soltarse a reír.

...

¡JAJAJAJA! ¡SON FÁCILES DE ENGAÑAR! ¡¿QUIÉN DIRÍA QUE LE PUDE HACERLE UNA BROMA AL MAYOR BROMISTA DE KONOHA?! -gritó la Mitarashi, carcajeándose y agarrándose el estómago por la risa-

¡¿QUÉ?! -gritaron ambos padres, perdiendo el sonrojo-

Je, reconozco ese tambaleo donde quiera que sea, es señal de que ambos pasaron una gran noche de pasión, ¿No es así? -preguntó con más calma Anko-

Bueno... sí... -admitieron con vergüenza-

Je, increíble que la pequeña Hima pudiera dormir, de seguro gritaste desenfrenadamente -comentó con una pequeña risa de complicidad-

Le tapé los oídos a mi pequeña hija con un clon... mientras... -tartamudeó Hinata, algo roja por los gritos que su clon escuchó-

Detalles después, pero me entusiasma saber que ya no eres una santa. Me recuerdas mucho a mí cuando era muy joven... ahhhh, lo hacía casi diario con él... -recordó Anko, empezando a babear levemente-

¿Con quién? -preguntaron ambos padres-

Con tu sensei -confesó Anko con un pequeño rubor-

¡¿KAKASHI?! -gritaron a coro ambos Genin-

No tarado, ese idiota solo es un aficionado al porno. Ni siquiera lograría hacerme sentir lo que mi Iruka-kun me hizo sentir, él me tomó en sus brazos y después me besó amablemente y me acarició y... -empezó a hablar, terminando por fantasearse y perderse en su mundo-

¿Anko-san? -preguntó Hinata, empujando levemente a la Mitarashi-

Oh sí Iruka-kun... vamos... quiero que ahora me ates y me trates como tú desafortunada estudiante… que no sabe nada… y está dispuesta a aprenderlo todo... -fantaseó Anko, perdida en su mundo de lujuria y pasión-

La perdimos -admitió con pesar la Hyūga-

Bueno, al menos no sabe lo que hicimos -comentó el Uzumaki-

Jeje, Hanabi y Konohamaru van a tardar un rato en estar haciendo la leche de Hima-chan, así que... ¿Quieres platicar un rato? -preguntó Hinata, inconscientemente agregando un tono de lujuria en sus palabras-

¿Acaso me estás incitando a que te lleve a la cama? -preguntó con la misma lujuria el rubio-

Qu... que... ¿Qué cosas dices? -tartamudeó Hinata-

No te hagas la inocente... cuando acabaste tu combate con Neji pudiste morderme la playera cuando cautericé tu herida, pero decidiste morderme el cuello... dime... ¿Acaso querías que te correspondiera la mordida? ¿Qué te desvistiera en medio de todos y te diera tan duro para que todos entendieran que eres mía? ¿Querías una placentera sesión de sexo desenfrenado frente a tu equipo? -cuestionó con lujuria el rubio, agarrando con discreción los pechos de su amada, para masajearlos-

Na... Naruto-kun... no... -gimió levemente la ojiperla, empezando a perder la razón-

¡JAJAJAJA! ¿Quién diría que ambos tortolitos serían unos calenturientos? -se burló el gran Kyūbi-

Inconscientemente, y mientras se dejaban llevar por la conversación, el Kyūbi los había arrastrado a ambos al paisaje mental del Uzumaki, algo que quería platicar con su contenedor. Debía de moldear al rubio para que fuera un Shinobi sin igual. Por dios, era el legendario y temido Kyūbi no Yōkō, no podía dejar que el maldito Uzumaki fuera débil. Tendría que ayudarlo para que se volviera una bestia en el campo de batalla... y sabía el trato que podía hacer...

Al momento de notar que estaban frente a unas grandes rejas, por donde se dejaba ver la cabeza del gran zorro, ambos habían gritado, no del miedo por tener frente a él al imponente Kyūbi, sino porque habían sido interrumpidos en un momento muy incómodo... y pasional...

Kyūbi -gruño Naruto tratando de sonar amenazante-

¿Te gustó mi regalo? Por el tartamudeo de antes puedo decir que sí -se burló el Kyūbi al ver el sonrojo de ambos-

¿Qué es lo que quieres? -preguntó con rapidez, antes de que sus nervios lo delataran-

No es momento de discutir mocoso, por cierto, es un gusto traer a tu hembra aquí -reconoció, saludando levemente a la Hyūga-

¿Kyūbi? -preguntó la ojiperla, viendo al gran zorro detrás de la jaula-

Así es Gaki... ¿Sería bueno decirte cachorra junto a la hija que tienen? -preguntó con intriga en sus pensamientos-

¡NO TOQUES A HIMAWARI! -gritaron ambos padres con furia-

¡JAJAJA! Saben, tienen valor para gritarme... eso es lo que busco -admitió-

¿A qué se refiere? -preguntó con leve timidez la ojiperla-

Sé que se están preguntando a qué los he llamado. Como saben, he sido temido por mi poder, muchos tiemblan cuando mi simple nombre es pronunciado. No puedo hacer más que quedarme aquí. Durmiendo o sentado viendo como ambos cogen sin parar -para este punto ambos estaban sonrojados por completo- y si te dejo seguir así todos se burlarán de que mi Jinchūriki es un inútil -explicó con un poco de fastidio-

¿A qué va todo esto? -preguntó el Uzumaki con un poco de fastidio-

Verán. Mis anteriores Jinchūrikis fueron mundialmente conocidas por su habilidad en el campo de batalla. Ya sabes de Uzumaki Mito y tu madre, la biblioteca fue algo bueno, en fin. Eras ahorita un inútil que no ha matado junto a la patética Hyūga que tienes a tu lado, pero, de nuevo, no es en parte culpa suya. Debían de pedir entrenamiento sin parar, o entrenar por cuenta propia, sin embargo, el que nadie estuviese dispuesto a ayudarlos es una de las razones por la cual no han sido correctamente adiestrados. Como Jinchūriki ya deberías de aparecer en el libro Bingo como mínimo con un rango B o superior. Casi igual que tu hembra, debería ya de estar con un rango C o superior -explicó, dando a entender su punto-

El hecho de contactarlos ahorita era uno simple, y era que, al estar ambos como finalistas de los exámenes Chūnin se harían de una importante reputación. El evento traía a importantes líderes, políticos y dignatarios de diferentes países, por lo cual, aprovechando la oportunidad, podría empezar a entrenarlos para que ambos se hicieran ya un nombre desde el principio... y porque no cumplir con sus caprichos...

Entonces, deberíamos de aumentar nuestro entrenamiento, ¿No? -cuestionó el Uzumaki-

Algo así. Como sabes hicimos un trato, ayer te cobré con tu locura desenfrenada que tu hembra pudo calmar. Sin embargo, no será la única vez que pase. Y esto nos lleva a lo que les propondré -confesó el Bijū-

¿Qué es lo que quiere hacer? -preguntó con leve preocupación la Hyūga-

Los entrenaré.

No creían lo que escucharon. Kyūbi les proponía un entrenamiento, hacerlos más fuertes, volverlos lo que debían ser desde antes, pero había una duda... ¿A qué costo?...

¿Cuál es el truco? -cuestionó con muchas dudas el Uzumaki-

Varios trucos. Pero no se preocupen. Los ayudará a crecer -admitió el Bijū, regalándoles una tenue sonrisa-

¿A qué te refieres? -cuestionó Naruto-

Como tal, no los entrenaré, y de ahí deriva el trato. Para empezar, al mes deberán de brindarme un sacrificio de diez vidas, no importa si son civiles o ninjas. Pero deben de cumplir con el requisito. A la par, cada mes haré que el tonto rubio entre en su estado de éxtasis, por lo que deberán de aparearse al menos una vez cada 30 días para evitarlo. Esto es solo por diversión -admitió, a grandes rasgos-

¡¿QUÉ?! -gritaron sonrojados ambos padres-

Así es, a grandes rasgos esto es lo que les exigiré. ¿Aceptan o no? -preguntó sin siquiera notar que su sonrojo no disminuía-

¡ACEPTO! -exclamó el rubio sin siquiera pensarlo-

¡¿QUÉ CARAJOS HACES NARUTO?! -gritó de enojo la peliazul, perdiendo su anterior sonrojo-

Sé que no quieres, pero... -fue interrumpido por su amada-

¡¿ACASO NO SABES LO QUE VAS A HACER?! -gritó encolerizada-

Sé lo que haré... vender mi alma... quitar y arrebatar vidas... pero no me interesa el poder para mí... no si lo hago por Himawari -comentó, pensando solamente por el bien de la pequeña-

¡HAY OTROS MÉTODOS! -exclamó con preocupación y un poco de enojo-

Sí, pero nadie me lo dará, todos preferirían mantenerme encarcelado a dejar que ande libre... no quiero hacerlo... pero prefiero vender mi alma con tal de proteger a mi familia... no quiero que mi niña y mi mujer terminen en manos de alguien que las lastime -confesó, juntando su frente con la de su novia-

Pero... pero... -fue interrumpida por su amado-

Ayer me demostraste que ibas a hacer todo lo posible con tal de tenerme a mí... incluso entregar tu cuerpo a sabiendas que haría lo que quisiera contigo. Déjame ahora demostrar lo que estoy dispuesto a hacer con tal de protegerte a ti y a nuestra pequeña niña -comentó el Uzumaki, callando cualquier intento de reclamo con un casto beso a los labios de su novia, separándose para después voltear a ver al gran Bijū- ¿Qué es lo que tengo que hacer?

¿Estás seguro? -cuestionó con un poco de incredulidad el Bijū-

Sí, no me importa siempre y cuando mi hija este a salvo -comentó con total seguridad-

Está bien... entonces, lo que tendrás que hacer es... -fue interrumpido por una nueva voz-

Lo que tendremos que hacer -exclamó la ojiperla, parándose al lado de su novio-

¡¿HINATA?! -preguntó con total incredulidad-

No quiero ser una carga para ti... no quiero ser débil para cuando tenga que proteger a Hima-chan -confesó, colocando sus manos en su corazón- solo quiero que prometas algo Naruto-kun -pidió-

¿Qué quieres? -preguntó con interés el rubio, ignorando por completo al Kyūbi, quien solo se quedó viendo con intriga el desarrollo de la situación-

Irnos de Konoha... quiero irme de aquí cuando Hima cumpla los cuatro años -confesó, para el asombro tanto del ojiazul como del zorro-

¿Por qué? ¿Y tu hermana? ¿Konohamaru? -cuestionó con incredulidad-

Quiero que vengan con nosotros... aquí nunca seremos felices... incluso si podemos entablar una relación todos tratarán de obligarnos a terminar... Kurenai tratará de probar cada Genjutsu en mí con tal de estar con Kiba o Shino, incluso con tal de engañarme para que me acueste con ellos... y no dejaré que nadie le ponga las manos a mi pequeña niña... -explicó, pues realmente tenía un punto en común, nunca serían felices si se quedaban en la aldea-

¿Estás segura? -preguntó el rubio-

No volveré a dudar... -sentenció con firmeza, volteando a ver al Kyūbi- ¿Cuáles son las condiciones?

Je, me encanta ver tanta seguridad en ustedes... y ahora que aceptaron, los moldearé para que sean verdaderos asesinos... temidos y respetados... -confesó, con un leve toque de orgullo-

Gracias -agradecieron ambos Genin-

Pero bueno, les diré lo que haremos... a ambos bandos nos gustará jugar...

"Estas son las condiciones, lo primero. Ya que ambos participarán me tendrán que dar al mes un total de diez muertes por cada uno. ¿Cómo lo haremos, oh todopoderoso Kyūbi? Fácil, les brindaré un medio"

Deslizando por su jaula, había frente a ellos dos pergaminos, ambos de color rojo con un sello al centro de todo.

"En sí lo que busco son los corazones de las personas, cada corazón cumplirá con su cuota, y cada mes les daré algunos consejos, técnicas, y si me agarran de buen humor les daré un impulso. El pergamino que tienen frente a ustedes es un puente de conexión entre la realidad y este paisaje mental, cada corazón que guarden en el pergamino aparecerá en otro pergamino. Mientras hablamos se formará en sus manos dos pergaminos en la vida real. Estos dos pergaminos se quedarán aquí, con el objetivo de ser los contenedores. Para que vean que soy muy benevolente, podrán darme corazones por adelantado. Eso sí, con el tiempo la cuota subirá, conforme tengan más libertad para salir"

Mientras hablaba, una mesa se creaba frente a la jaula, y con ella dos contenedores más, uno con el logotipo del clan Hyūga y el otro con el logo del clan Uzumaki.

"Al mes les daré solamente conocimientos limitados, pero podrán adquirir más conocimientos, ya sean técnicas o un impulso extra. ¿Cómo será eso, oh benevolente Kyūbi? Al igual, lo harán asesinando gente, pero para ello extraerán sus órganos y huesos. No se quejen, el mundo Shinobi es mucho más cruel y bizarro. Volviendo al punto, pueden extraer varios órganos o huesos, los cuales, de igual manera, guardarán en el pergamino. En este caso se guardarán en los dos contenedores que tienen frente a ustedes. En todo caso podrán guardar incluso el cadáver fresco"

Genial... ¿Y ahora qué?

"Como los corazones son el pago para el trato, tendrán que depender de los demás órganos y huesos. Su valor dependerá de qué órgano o hueso es, e incluso si son dos o uno, siendo estos los siguientes valores:

Pulmones: 250 (por ambos, solo 95 si es uno, disminuye su valor entre más dañado esté)

Estómago: 70 (bonificación 30 si consigues el Bazo)

Riñones: 150 (por ambos, solo 55 si es uno)

Costillas: 300 (por el juego completo, si falta uno o está roto no hay puntuación)

Intestino: 200 (solo por el delgado)

Hígado: 140 (disminuye su valor entre más dañado esté)

Cráneo completo: 300 (con todos los huesos que lo unen, incluido los dientes)

Cerebro: 500 (debe de estar en óptimas condiciones para valer)

Ojos: 100 (por cada uno, bonificación x3 si posee algún Dōjutsu)

Columna vertebral: 400 (contará para las costillas, así que ten cuidado)

Cada puntuación mostrada se puede potenciar en acorde al rango que tenga, en caso de que su víctima esté en el libro bingo el valor aumentará, estos son los potenciadores:

Rango D: Bonificación x1.1

Rango C: Bonificación x1.3

Rango B: Bonificación x1.5

Rango A: Bonificación x2.0

Rango S: Bonificación x3.0

Superior al rango S: Bonificación x10.0

Con los puntos obtenidos, si se le puede decir así, podrán canjear los órganos conmigo para tener acceso a más conocimientos o impulsos. Es decir, puedo enseñarles técnicas fuera de lo que me corresponde al mes. En tu caso Hyūga puedo darte un impulso para aumentar tus reservas de chakra, fuerza o resistencia. En tu caso Uzumaki, puedo ir desbloqueando habilidades provenientes de tu sangre y tu clan, ya sean las Kongō Fūsa, el ojo de Kagura, o la inteligencia y análisis extraordinario de tu padre"

¡JODER! ES ASQUEROSAMENTE BUENO.

"Pueden guardar en los grandes contenedores tanto órganos como personas muertas, para venir aquí a recolectar los órganos y huesos. Todo lo que no sirva lo pueden ocupar para venderlo en el mercado negro o para darlo como objetivo eliminado en los puestos de entrega de recompensa del libro Bingo. Depende de ustedes en qué lo usarán"

Era un buen punto, ¿Dinero o habilidades? No se podía conseguir todo en la vida.

"Referente a tu instinto, ya que le cediste chakra a tu hembra, y además aceptó el trato, ambos entrarán después de 30 días en un frenesí descontrolable y sangriento. Cada 30 días, o antes, deberán de aparearse para suprimir el impulso, una vez hecho eso el contador se reiniciará, y disfrutarán de otros 30 días más antes de que su instinto animal se libere y destruyan todo a su paso, incluso a su hija. ¿Por qué hace eso, oh majestuoso e imponente Kyūbi? Fácil, lo hago por diversión. No me miren con esa cara, véanlo por el lado bueno. Ambos son unos malditos lujuriosos que están descubriendo el placer sexual juntos. Pueden experimentar posiciones, cumplir con fantasías e incluso realizar ciertos fetiches raros. Además, es un buen entrenamiento"

El comentario no pasó desapercibido para ambos, quienes solo se sonrojaron fuertemente por la idea de hacerlo cada mes, prácticamente, a menos de que quisieran que sus instintos más bajos terminaran con la vida de su hija... ¿Maldición o bendición?...

¿El hecho de proponerles esto? Fácil, estoy aburrido aquí adentro y quiero ver qué tan lejos pueden llegar si se les da el impulso correcto. Podrán volverse realmente sanguinarios, y con ello muchos dudarán en siquiera voltear a verlos. Lo que es mucho mejor para su pequeña cachorra. ¿Quién atacaría a la cría cuando ambos padres podrían cegar su vida de la manera más dolorosa y tortuosa posible? -cuestionó explicando su punto de vista-

Es un buen punto -admitió la Hyūga-

¿Por qué lo dices? -cuestionó el Uzumaki-

Si nuestra fama es muy temida, todos dudarán en acercarse a Hima-chan debido a que tendrían que pasar antes por nosotros -

Tienes razón si lo planteas así -admitió-

Como soy MUY benevolente, este mes les perdonaré el pago de corazones, y, además, hoy me encuentro de MUY buen humor, así que les regalaré algunas cosas. Naruto, ¿Recuerdas el ataque de Fūton que usaste en tu batalla contra el perro malparido pulgoso?... Ah, y ese tal Akamaru -comentó el Kyūbi, sacándole algunas risitas al rubio-

Sí -respondió-

Ese es uno de mis regalos el otro te lo estaré cediendo en este mes. Desbloquearé tus habilidades Uzumaki, las cuales te permitirán acceder a algunos beneficios, como mayor conocimiento en Fūinjutsu y Kenjutsu, sin tener que gastar puntos -explicó, para la alegría del ojiazul-

¡GENIAL! -exclamó con euforia Naruto-

Para ti Hinata, toca el sello -ordenó el Bijū-

Al momento en que la Hyūga tocó parte del sello, una fina capa de chakra rojizo se impregnó en ella, y en instantes entró a su cuerpo. Provocando una sensación de poder a la peliazul.

Tus reservas de chakra las aumenté, ahora puedes hacer cinco Kage Bunshin sin tener síntomas de cansancio y agotamiento. A la par, te he enseñado un Jutsu Raiton para que lo combines con tu arco -explicó el Bijū-

Gracias Kyūbi-sama -se inclinó la ojiperla-

Y aparte -añadió el Kyūbi-

Varias matrices se formaban en el vientre de ambos, hasta dejar ver un extraño sello, el cual era un remolino con una llama en el centro.

Entiendo que ambos sean infértiles y no tengan que preocuparse por tener a otro cachorro, pero... ¡POR UNA MALDITA CHINGADA DÍGNENSE A USAR UNA PUTA PROTECCIÓN CUANDO LO HAGAN! NO QUIERO SER LA BURLA DE LOS DEMÁS SI POR CALENTURIENTOS AMBOS CONTRAEN UNA JODIDA ENFERMEDAD SEXUAL -reclamó con notoria furia el Kyūbi-

¡¿QUÉ?! -exclamaron totalmente sonrojados ambos padres.

SÍ, PAR DE CACHONDOS PERVERTIDOS -suspira- el sello que les puse evita que ustedes atrapen alguna enfermedad sexual. Son demasiado jóvenes para que se enfermen por esa estupidez. Y, además, si se llegaran a enfermar el escándalo que se armaría si los demás se enteran -añadió, para el asombro del rubio y la peliazul-

Cierto.

Bueno, eso sería todo. Cualquier cosa lo enlistaré en la mesa que apareció frente a la jaula. Por cierto, sería buena idea que salgan ya de aquí -comentó-

¿Por qué lo dices? -cuestionaron a coro ambos padres-

¿No lo sé? Pero ¿Cómo le explicarías a dos niños curiosos el manoseo y los gemidos que soltaban? Sobre todo, ¿Cómo reaccionará la mocosa Hyūga? -preguntó con burla el Bijū-

Aquel comentario fue lo que les hizo acordar de la situación en la que estaban ambos padres, sonrojándolo por completo a nuevos niveles, e inmediatamente habían salido del paisaje mental del rubio, dejando al gran Kyūbi sumergido en sus pensamientos y en la diversión que los pequeños padres le traerán... sobre todo el montón de órganos que consumirá...

Saliendo del paisaje mental, ambos padres estaban nuevamente en la sala de la mansión, con la misma postura en la que se habían quedado, aunque en su mano dominante había un pergamino, lo cual atribuían a que era el que les brindó el Kyūbi para mandar los órganos o cuerpos al espacio mental. Sin pensarlo los habían guardado en un cajón, por el momento evitarían que alguien más los encontrara... lo último que querían es que alguien más supiera su trato...

Nee-san, Himawari está llorando y no quiere comer su comida -comentó con preocupación la pequeña Hanabi, mientras salía de la cocina con un biberón-

Huele muy mal -se quejó Konohamaru con una cara de asco, sosteniendo a Himawari-

Deja me encargo, necesita un cambio de pañal -informó Naruto, agarrando a Himawari para llevársela a su cuarto-

Gracias Naruto-kun -agradeció Hinata, recibiendo el biberón-

Mi niña, vamos a limpiarte -le habló a su pequeña hija, la cual al ver a su padre empezó a tranquilizarse-

Gaaa... gaaaaaaa... -sollozó la pequeña Hima, con lágrimas corriendo por sus mejillas-

No llores mi pequeña... todo está bien... -tranquilizó el Uzumaki, subiendo las escaleras y desapareciendo de la vista de los pequeños-

Naruto-nii es un gran padre -elogió Konohamaru con orgullo-

Es por eso que lo amo demasiado -comentó Hinata, con un completo suspiro de enamorada, mientras se llevaba sus manos a su pecho y se sentaba en el sillón-

Por cierto, ¿Qué pasa con la señorita Anko? -preguntó la ojiperla menor viendo cómo la pelimorada murmuraba cosas que no alcanzaba a entender-

Ella está fantaseando con comida. No hemos desayunado -mintió con un poco de vergüenza, pues lograba entender algunas frases que murmuraba, y en su mente se imaginaba a ella con su novio haciendo todo eso-

Es cierto... por cierto, Nee-san, ¿Puedo pedirte un favor? -pidió Hanabi sentándose al lado de su hermana-

¿Qué quieres Hanabi? -preguntó la peliazul con amabilidad-

¿Puedo quedarme a dormir contigo? -pidió, dejando a Hinata en total consternación-

Pero ¿Qué pasará con Tou-san? -cuestionó con preocupación la ojiperla mayor-

Él no quiere estar conmigo, dice que Neji es ahorita la prioridad por lo lastimado que quedo en los exámenes Chūnin -comentó con tristeza, mientras abrazaba a su hermana en busca de consuelo-

Está bien, pero por favor no le digas a nadie que estoy aquí. De hecho, no le digas a nadie de este lugar -pidió mientras le acariciaba la cabeza-

¿Por qué? -preguntó con interés mirándola a los ojos-

Hay muchas personas malas que quieren hacerle daño a Hima-chan. Y este es el único lugar donde puede vivir sin que la lastimen -comentó con pesar, recordando el peligroso error de haberla llevado al bosque de la muerte-

Pero abuelito puede usar su poder para evitar que ustedes pierdan a su hija -añadió Konohamaru sentándose al lado de la Hyūga-

Eso no quita que los demás traten de lastimarla -añadió con notoria preocupación Hinata-

Pero... -fueron interrumpidos por las súplicas de la peliazul-

Por favor Konohamaru, Hanabi, no le digan a nadie. Este es el único refugio que Himawari tiene... y no soportaría perder a mi pequeña girasol -rogó, agarrando las manos de ambos y juntándolas a modo de súplica-

Nee-san... -murmuró Hanabi con sorpresa y un poco de incredulidad-

¿Podrían? -pidió, soltando una lágrima traicionera, la cual eliminaría por completo cualquier argumento que los dos niños tuvieran-

Está bien. Prometemos que no le diremos a nadie de este lugar, y ni siquiera de Himawari –prometieron, colocando sus manos a modo de respuesta-

Gracias -respondió una nueva voz proveniente de las escaleras-

Naruto-nii -exclamó el Sarutobi-

Realmente valoramos lo que prometieron, no queremos que nuestra hija sufra lo que hemos sufrido nosotros -confesó el rubio, jugueteando con su hija mientras se acercaba a su amada-

Gaaaaaaa -balbuceó la pequeña girasol mientras trataba de comerse el dedo de su padre-

Eres tan hermosa... tan feliz... y este mundo tan cruel para alguien como tú... -confesó, con algo de dolor-

Naruto-sensei... -murmuró con preocupación la castaña-

¿Saben algo? Nunca tuve a alguien que me recibiera en casa... que me saludara o que me dijera un 'buenas noches'... cuando Hinata me confesó sus sentimientos sentí lo que era ser amado... y cuando llego Himawari a nuestras vidas... todo cambió para mí... ahora... la tengo a ella... y no quiero que nada le pase a ella... -confesó el rubio, arrodillándose y colocando a la pequeña Himawari en el regazo de su madre-

Naruto-kun... -susurró la peliazul, completamente enamorada por las palabras dichas- Gracias...

Mientras ambos padres estaban en su pequeño mundo de felicidad los dos niños habían pensado en las palabras que Naruto les confesaba.

Konohamaru admiraba mucho a Naruto desde que lo conoció y enfrentó a su cuidador. Era cierto que sentía un poco de celos al ver que alguien más tenía la atención de su hermano adoptivo. Los dos meses en los cuales el rubio Uzumaki desapareció fueron muy duros, para el castaño, a pesar de tener poco tiempo de conocerlo habían formado un fuerte vínculo, y el perder temporalmente a su jefe había desencadenado una fuerte depresión en Konohamaru. Se había distanciado de todo, incluso de sus amistades en la escuela, que si bien tenía varias, en especial con un castaño y una pelinaranja, apenas estaban formándose, y al Sarutobi le importaba más la relación que tenía con Naruto que las que tenía con sus compañeros.

Hanabi no dudaba de las palabras de su nuevo sensei. No quería que Hinata estuviera con cualquiera, debido a que, muy a pesar de cómo era, realmente la quería, y era demasiado sobreprotectora, inconscientemente ella quería devolverle todo ese cuidado que tuvo por parte de su hermana, aunque fuera muy a su manera. El hecho de que sufriera o la alejaran de ella le daba miedo por toda la culpa acumulada por los años y por el hecho de haberse dejado llevar por los ideales de su clan. Ver como ambos estaban realmente felices de tener en su vida a la pequeña Himawari enternecía su pequeño corazón. Quería formar parte de la vida de la pequeña, así como quería formar parte de la vida de su hermana... esta vez sin tratarla mal...

Te amo Hinata-chan -confesó el Uzumaki, pegando su frente con la de su amada-

Y yo a ti Naruto-kun -respondió, dándole un largo beso en los labios-

¿Eso es un beso? -preguntó con intriga Konohamaru-

Sí, según tengo entendido cuando dos personas se quieren se besan así -explicó Hanabi, recordando algo que escuchó por parte de dos Hyūga-

¿Te has besado así con tu hermana? -preguntó con total inocencia Konohamaru, malentendiendo las cosas-

No, es cuando dos personas se quieren de una manera amorosa... cuando dos personas quieren estar juntas... como si fueran novios -explicó la castaña, sabiendo que, en cierto modo Konohamaru era algo tonto para ciertas cosas-

Ah ya, ya entendí. Pero ¿Cómo puede uno saber cuándo puede besar a alguien de esa manera? -preguntó con total intriga el castaño-

Cuando son novios -recalcó Hanabi, confirmando que Konohamaru era un idiota para estos tipos de temas-

¿Cómo es eso? -preguntó con intriga Konohamaru-

Primero debes de conocer a la persona, luego tienes que volverte su amiga, salir a citas para conocerse y finalmente le preguntas si quieres ser tu novia -explicó a medias, repitiendo lo que había escuchado-

Entonces... siguiendo ese punto, tú y yo podríamos ser novios -comentó pensativamente el castaño, sorprendiendo y sonrojando a la ojiperla-

¿Eh? -preguntó anonadada Hanabi-

Sí, mira. Nos conocemos desde hace tiempo, somos amigos y no nos llevamos mal, y ya hemos tenido citas, aunque prácticamente me jalaste a esa cita, aun así, la pasamos bien -explicó el Sarutobi, pensando en cada cosa que habían hecho juntos-

Eso... eso... es cierto... -tartamudeó la pequeña Hyūga, con un notorio sonrojo-

Así que, estamos a un paso de ser novios -comentó con seriedad-

¿Qué es lo que falta? -preguntó extrañada y, por alguna razón, dolida-

Esto -comentó mientras agarraba las manos de la pequeña ojiperla, recreando una foto de su abuelo cuando se casó con su abuela- Hanabi, ¿Quieres ser mi novia? -preguntó con una cálida y dulce sonrisa-

La declaración había sido disparada con una sonrisa de oreja a oreja, sorprendiendo de sobremanera a la pequeña Hyūga. En sí sabía más de relaciones que Konohamaru, pero no quitaba que no conocía mucho, y de hecho lo poco que sabía lo había escuchado a medias de un par de sus cuidadores Hyūga que hablaban con sus hijos, quienes les explicaban a grandes rasgos lo que había que hacer para conquistar a un chico. No sabía que hacer... y de hecho... ¿Debía aceptar?...

Conocía muy pocas parejas, entre las cuales destacaban una gran variedad de hombres. La que mejor conocía era literalmente el matrimonio de sus padres. Y un hombre como Hiashi no era lo que deseaba la pequeña ojiperla. No quería tener a su lado a un hombre que fuera frío y serio con ella. Analizando más a fondo, el único chico que tenía de ejemplo para guiarse era Naruto... el novio de su hermana...

Tonto, distraído, charlatán, lo único que conocía de él era eso. Pero viendo más de cerca veía un nuevo Naruto. Tierno, amable, sobre todo alguien que cambió para bien a su querida Nee-san. Admitía que si bien era el novio de su hermana le gustaría tener a alguien como el Uzumaki en su vida, no conocía a nadie más que a... Konohamaru...

No era Naruto en sí, pero la trataba bien, no le reclamó cuando literalmente ella lo obligó a ir a un picnic con tal de tener rollos de canela, coincidían en que a ambos les gustaban las bananas, incluso Konohamaru le dio la última que quedaba en la cocina. Era realmente gentil con ella, hasta el punto de ser él quien la guiaba en todo lo que no conocía. Sobre todo, nunca le dijo nada acerca de cómo se comportó en un principio, siendo la antigua Hanabi.

Puede que no fuera Naruto, y puede que ella no fuera Hinata, pero era ese el punto lo que la había hecho tomar una decisión. No era esas chicas que veía felices con un hombre que miraban con amor. No era Naruto para que encajara como lo hacía en su relación con su hermana. Ella era Hanabi, no tenía que buscar a alguien como Naruto para que encajara a la perfección en su vida como la relación que sostenía con Hinata. Debía de encontrar a alguien que encajara en su vida para ser feliz como lo era su hermana con el rubio... y Konohamaru era quien encajaba perfectamente para ella...

Solo veía la sonrisa que Konohamaru le brindó. A su mente llegaba el castaño que había visto en el Jutsu sexy de este. ¿Así sería él de grande? Alguien realmente guapo y atractivo y...

"Joder... ¿Eso es amor?"

¿Qué podía responder? Apenas era una pequeña niña que descubría el mundo. Solo había planeado ser feliz al lado de su Nee-san, recuperar el tiempo perdido con ella y cuidar de la pequeña Himawari. Nunca esperó que, de un simple beso por parte de dos Genin terminara en esta posición. Había muchas cosas que podían salir mal, pero... no podía pensar nada. Y, sin embargo, no sintió ninguna duda en hacer lo que iba a hacer... elegir lo que ella quisiera por primera vez...

Soltando las manos del castaño. Hanabi agarró con firmeza y un poco de brusquedad sus cachetes, y sin pensarlo chocó sus labios con los del castaño, en un beso lleno de total inocencia, pero de completa felicidad. Al sentirse aceptado por la acción, Konohamaru solo pudo reaccionar abrazando a la ojiperla, rodeando su espalda para acercarla más a él. Sin importar que, ambos disfrutaban de ese momento. No conocían nada de relaciones, pero eran felices. Pues ese beso los hacía sentirse bien, y en su mente, si una relación consistía en ser feliz con alguien... ellos serían felices aceptando esa relación...

A la par, tanto Anko, como los dos Genin, habían vuelto en sí, y al voltear a ver alrededor de la casa solo podían ver como dos niños se besaban con total inocencia, pero desbordaban felicidad por donde fuera. Ninguno de los tres podía creer lo que pasaba, Naruto no creía lo que Konohamaru estaba haciendo, mientras que Hinata tenía una total cara de incredulidad y unos celos al ver como el castaño besaba a su pequeña hermanita. Mientras que Anko solo tenía plasmando una gran sonrisa pícara, tenía algo para chantajear al par de pequeños... después de todo Mitarashi Anko no podía perder esa oportunidad...

Una vez se les acabó el aire a los dos pequeños, ambos se separaron, y solo podían quedarse sonrojados al verse fijamente a los ojos, sonriendo por haber compartido ese momento, después de todo, acababan de empezar una relación como la que tenían sus hermanos mayores... una relación llena de amor y felicidad...

Ese... ese fue... mi primer beso... -tartamudeó Hanabi con una expresión de nerviosismo-

Igual el mío... me gustó... -respondió Konohamaru, con una tonta expresión de asombro y felicidad-

Tú... tú... ¿Te agradó? -preguntó mansamente-

Mucho Hanabi-chan -respondió, regalándole una boba sonrisa-

Ha... Hanabi... ¿Chan? -tartamudeó la pequeña ojiperla, sonrojándose aún más-

Sí... no... no... ¿No te gusta? -preguntó algo decaído, creyendo que hizo mal-

Yo... yo no sé como... como... sentirme... -respondió con sinceridad, acercándose al rostro de su reciente novio-

¡HANABI! -gritó una nueva voz en el lugar, viendo que era la Hyūga mayor-

¡NEE-SAN! -exclamó la pequeña castaña, escondiéndose por instinto en la espalda de Konohamaru-

¡¿QUÉ ES LO QUE ESTABAS HACIENDO CON KONOHAMARU?! -preguntó Hinata con notoria molestia-

Yo... yo... yo acepté la propuesta de Konohamaru de... de... de ser su novia... -tartamudeó muerta del miedo que sentía al ver a su hermana con esa cara de enojo-

¡¿PERO CÓMO ES QUE...?! -fue interrumpida por la voz de su amado-

Hinata, deja me encargo de esto -pidió el Uzumaki con un poco de seriedad-

¡PERO! -volvió a ser interrumpida, esta vez por un tenue pero firme mirar lanzado por los azulados ojos del Uzumaki-

Hinata... deja me encargo de esto -sentenció el rubio, esta vez con una cara de total seriedad-

No era ser grosero con su novia, pero había varios puntos por los cuales quería hacerse cargo, principalmente era por el pequeño bultito de cabello azul que le entregó a su pareja, a tiempo le tapó sus oídos para que no escuchara el grito que lanzó su novia, no quería que ella llorara por todos los gritos que su madre de seguro le lanzaría a su pequeña hermana, y hablando de ella, se veía claramente como quería llorar, sentía que había hecho un pecado por el cual recibiría la ira de su hermana. No quería eso, y claramente su temblor, junto con sus cristalinos ojos que amenazaban con dejar fluir un río de lágrimas era prueba de eso. Incluso Konohamaru tenía miedo de la reacción de Hinata. Por lo que, sin pensarlo, el rubio se acercó para calmar a ambos niños... no tenían la culpa de absolutamente nada...

Tranquilos -calmó el Uzumaki, tratando de serenar el ambiente-

Yo... yo no quise meter en problemas a Hanabi... lo siento... yo... -tartamudeó Konohamaru, queriendo llorar por haber metido en problemas a su reciente novia-

No te preocupes Konohamaru, pero dime, ¿Por qué le pediste que fuera tu novia? -pidió saber el Uzumaki, con verdadera intriga-

Ella me explicó que las personas que se besan como ustedes lo hacen... es porque se quieren mucho... y quieren estar juntas como novios... que primero eran amigos... salían a citas y luego se volvían novios -explicó con menos miedo, dando a entender su punto-

Entiendo, ambos se conocen, se hicieron amigos y tuvieron una cita, por lo que, retóricamente podrían ser novios, ¿No es así? -preguntó Naruto ya sabiendo la respuesta-

Sí -respondieron ambos-

Son tan inocentes, para ser novios faltan muchas cosas. Deben conocerse más para empezar -explicó con brevedad-

¿Cómo jefe? -pidió saber el Sarutobi-

Tienen que conocerse mucho, saber sus gustos, disgustos, pasatiempos favoritos, y demás cosas -explicó con brevedad-

Pero... pero... ¿Qué pasará con nuestra relación Naruto-sensei? -pidió saber una castaña con pocas lágrimas saliendo de sus perlados ojos-

Son muy jóvenes, tienen todavía mucho tiempo para ser amigos y después ser novios. Por el momento pueden darse el tiempo de conocerse y fortalecer su amistad, y tal vez a futuro puedan ser novios -consoló, dándoles esperanzas a ambos-

¿Usted lo logró con mi hermana? -preguntó Hanabi secándose las lágrimas que tenía-

Algo parecido -respondió el rubio, mientras corrían otros pensamientos en su mente- realmente no puedo decirles la verdad, Hinata me mataría si le digo a su inocente hermana que me volví su novio después de que ambos folláramos -pensó con un total sonrojo-

Entonces... ¿Por qué Hinata Nee-san se enojó conmigo? -pidió saber la pequeña ojiperla, con mucho dolor-

No se enojó, solamente se exaltó por lo que le dijiste, es como cuando te dijo que teníamos una hija y tú te exaltaste -respondió Naruto, sacando a su amada de un fuerte conflicto-

No quería perderla -comentó haciendo un puchero-

Por eso, ella tampoco quería perderte. Se sentía celosa de que alguien tan gentil como Konohamaru quisiera salir contigo -reveló, dándole una pequeña ayuda a su hermano menor-

¿Era eso?

Sí, tranquilízate, no hiciste nada malo -consoló, acariciando su cabeza

Gracias -agradeció, para después dirigirse a su hermana- lo siento Nee-san, no quería hacerte sentir mal... ¿Podrías perdonarme? -pidió, mientras se acercaba para abrazarla-

Tran... tranquila. Perdona por gritarte -se disculpó Hinata, viendo que había hecho mal en enojarse-

No hay problema -respondió la pequeña Hyūga, sonriéndole a su hermana-

Pero Naruto-kun tiene razón, aún eres muy pequeña para estar en una relación. Debes primero de conocer bien a tu futura pareja, además, deben de convivir mucho tiempo para que vayan descubriendo juntos que les gusta y que les disgusta. De hecho, hay muchas cosas que juntos irán descubriendo -explicó, metiéndose en su papel de hermana sobreprotectora-

Pero... ¿Qué pasará con nuestra relación? Apenas acepté ser la novia de Konohamaru, no quiero que Konohamaru-kun se aleje de mí -comentó la pequeña ojiperla, sonrojándose por el mote cariñoso que le dio al castaño-

No se alejará. Ambos seguirán juntos... solamente que sin los besos -reveló Hinata queriendo hacerles entender el punto-

¿Una relación puede ser así? -cuestionó la pequeña castaña-

Sí, hay mucho que tienes que aprender Hanabi, pero todo a su tiempo -consoló Hinata, abrazando a su hermanita-

Chicos -habló la pelimorada llamando la atención de los presentes- ¿Quién ya comió de los platos que dejé en la mesa? -preguntó Anko, con dos palillos de dango en la mano y uno masticando-

Lo... lo sentimos. Teníamos hambre -confesaron ambos pequeños bajando la cabeza-

Bueno, qué se le va a hacer -suspira- tengo que hablar con sus hermanos, ¿Podrían cuidar a Himawari un rato? -pidió la Mitarashi-

Claro, Nee-san, ¿Podría cuidar a Hima-chan? Pidió Hanabi con evidente alegría-

No veo por qué no, toma -dándole a la pequeña peliazul- no dejes que muerda otras cosas por favor -pidió la peliazul-

Está bien -asintió, volteando a ver al castaño- vamos Konohamaru-kun -sentenció la pequeña ojiperla, empujando al Sarutobi-

Claro Hanabi-chan -respondió, empezando a subir escaleras arriba con Hanabi a su lado-

Ese par creo que no entendió bien lo que les quisimos decir -suspiró Naruto, viendo que no parecían entender lo que querían decirles-

¿A dónde irán esos dos? Nunca les dijimos cual era la habitación de Himawari -comentó extrañada Hinata, esperando que encontraran la habitación de Himawari para dejarla ahí-

¿Ambos le dieron una habitación? -cuestionó con dudas la Mitarashi-

Sí, duerme ahí durante sus siestas, y ahí guardamos sus cosas. Duerme con nosotros en las noches -confesó la Hyūga-

Eso es bueno. Volviendo a lo anterior, vamos a comer, ahí les hablaré de lo que pasó en la reunión -pidió la pelimorada, sentándose a comer unos dangos-

Vale.

Entre mordisco y mordisco, ambos Genin se habían enterado de lo que pasó en la reunión realizada por los Jōnin y líderes de clanes, aunque no creían que en sí toda la bulla creada por ellos dos. Hinata se hacía un poco a esa idea, después de todo había ocupado Ninjutsu. Aunque se le hacía extraño esa actitud hacia Neji la dejó pasar, después de todo quedo demasiado herido como para argumentar otra cosa.

Retrospectiva: Después de los combates

Si bien cada Jōnin de Konoha quería seguirle el paso al dúo de padres, el Hokage los había mandado a llamar para una reunión.

En secreto, los líderes de clanes habían visto los combates, y debían de darle crédito a las demás aldeas. Fue a partir de Gaara y Chōjurō que cada uno de los combates librados fuera un verdadero deleite a sus ojos. Maestría con la espada, habilidades únicas, Kekkei Genkai espectaculares, pero en sí el motivo era medir una preocupación... reducida a cinco Jinchūrikis...

Entrando a la sala improvisada donde se haría la junta. el Hokage posaba sus ojos en cada uno de los presentes, no solamente los Jōnin que habían participado en los exámenes estaban ahí, sino también cada uno de los líderes de clanes, sentados, a la espera de que la reunión empezara.

Rubio, cabello corto en la parte superior, terminando en una larga cola de caballo. de ojos verdes y vestido con un abrigo largo y negro que le permitía pasar desapercibido por la noche. Miembro importante del departamento de I.T. Patriarca del clan Yamanaka y padre de Yamanaka Ino... Yamanaka Inoichi...

Pelirrojo por teñirse el cabello, con patillas color marrón. Dos marcas en sus mejillas, siendo un rasgo común entre miembros de su clan. Vestido con una armadura completa que tiene el kanji "Alimento" en la zona del abdomen, cinturón de cuerda, protectores de mano, una Bō en su mano derecha y la banda de Konoha atada en su frente. Jōnin, patriarca del clan Akimichi y padre de Akimichi Chōji... Akimichi Chōza...

Shinobi vestido con la vestimenta de Jōnin. Azabache de cabello largo y en punta, con cejas delgadas y con cicatrices en su rostro, junto a una barba. Sentado, sin darle tanta importancia a las cosas en el momento, el patriarca del clan Nara y padre de Nara Shikamaru... Nara Shikaku...

De estatura media y delgada, blanquecina piel y cabello castaño, revuelto y despeinado. revuelto y despeinado. Clásicas y características marcas de su clan impregnadas en sus mejillas, con un aspecto salvaje. Vestida con el chaleco de Tokubetsu Jōnin de Konoha, pantalones azules y un poco de maquillaje notado en sus labios pintados de fucsia y por alrededor de sus ojos, con sombras rojas. Matriarca del clan Inuzuka y madre de Inuzuka Kiba... Inuzuka Tsume...

Con lentes de sol negros con forma de óvalos y una chaqueta de cuello largo que cubre su boca. Azabache de cabello corto y de punta, con un bigote. Vestido con un traje de cuello alto y una calabaza en la espalda de donde se escuchaban varios zumbidos. Su vista al frente era señal de que estaba analizando toda la situación en su analítica mente. Patriarca del clan Aburame, y padre de Aburame Shino... Aburame Shibi...

Azabache de piel levemente bronceada, con característicos ojos perlas, Vestido con la ropa tradicional de su clan, una larga túnica holgada, con magas largas y un haori marrón. Actual patriarca Hyūga y padre de Hyūga Hinata... Hyūga Hiashi...

Bien, me alegra que pudieran venir a tiempo. En especial ustedes dos -comentó el Hokage con seriedad, mirando fijamente a Kakashi y a Kurenai-

Lo siento, teníamos que ir a busca a nuestros alumnos -se disculparon ambos, explicando su situación-

De hecho, ese es el tema a hablar -reveló el Sandaime, asombrando a todos los presentes-

¿A qué se refiere Hokage-sama? -preguntó Anko, extrañada por las palabras de su líder-

Como verán, las preliminares acaban de terminar. Y los resultados fueron satisfactorios para casi la mayoría de resultados -comentó Hiruzen en un suspiro-

¿Cómo que la mayoría? -cuestionó Ibiki totalmente extrañado-

En base a los combates dados, se eligieron a los finalistas para pelear en la tercera ronda de exámenes. Sin embargo, no podemos dejar de lado a aquellos que perdieron. Si bien me gustaría que se tomaran un tiempo para descansar. El desenlace de sus batallas deja mucho que desear -explicó, volteando a ver a Kakashi- Hatake, posees a una fangirl que no es capaz de hacer casi nada, y que a la primera misión en solitario que la mandemos morirá irremediablemente. Por otro lado, tienes a un mocoso engreído que solo quiere poder para matar a su hermano. Y no, antes de que empieces con tus estupideces de 'es que es para honrar a Obito' te recuerdo que Minato entreno a los tres por igual. Así que esta es tu primera y única advertencia. Después de los exámenes mandarás al Uchiha con Inoichi para que le haga un examen mental -sentenció con seriedad el Hokage, mirando fríamente al tembloroso Jōnin-

Pero... pero... -tartamudeó el peliplata, siendo abruptamente interrumpido-

¿Te atreves a cuestionar mis órdenes Jōnin? -cuestionó Hiruzen, soltando un gran instinto asesino dirigido al Hatake-

No Hokage-sama -respondió con rapidez, inclinándose a modo de disculpa-

Bien, como iba diciendo. El Uchiha será sometido a un examen psicológico. Dependiendo de los resultados serán las acciones que se tomarán, en caso de que no haya salvación se le ejecutará sin remedio. Prefiero perder el Sharingan a tener otro Itachi que ocasione la exterminación de un clan simplemente por el capricho de no tener lo que quiere. ¿Quedó claro? -preguntó, asustando a todos por el repentino golpe que dio a la mesa-

Sí.

Bien -dirigiéndose a Kurenai- Yūhi, sin contar el Genjutsu o tu control de chakra, y mucho menos el trabajo de equipo, ¿Qué les has enseñado a tus estudiantes? -pidió saber el Hokage. Mirando con una penetrante mirada a los rojizos y asustados ojos de la Yūhi-

Bueno... este... yo... -tartamudeó presa del miedo, sin siquiera atreverse a decir la verdad-

Eso me deja en claro todo. Shino apenas y puede mantenerse a flote gracias a su colonia de insectos, y Kiba es demasiado arrogante como para trabajar en conjunto según los reportes que me dieron cuando estuvieron en el bosque de la muerte -informó el Hokage, para el disgusto de una matriarca-

¿Y qué hay de...? -fue interrumpida por la severa voz del viejo Kage-

Guy -dirigiéndose a un azabache- si bien tu equipo no pasó es el que detecto menos fallas, aunque eso no quiere decir que las haya. Tenten se enfoca demasiado en sus armas, dejando de lado el Taijutsu, e incluso podría aprender Fūinjutsu a un mayor nivel al que sabe. Lee, si bien es el más equilibrado del equipo, carece de letalidad, por lo que a su estilo de pelea le deberías de agregar algunas arma de filo. Unas kamas podrían funcionar -explicó, con una voz un poco más calmada-

Entiendo -respondió el Jōnin sin siquiera decir algo de su juventud por la seriedad del asunto-

En cuanto a Neji, si bien tiene un perfecto conocimiento del Jūken, peca de mucha arrogancia, incluso llegó a confiarse dos veces en su combate, y eso le costo la victoria. Tendrás que trabajar en esos defectos para que tu equipo brille en la próxima entrega de exámenes Chūnin -ordenó con autoridad, pero con una postura más relajada-

Así se hará -respondió Guy con un pulgar hacia arriba, a modo de confirmación-

Bien -dirigiendo su mirada a Asuma- Sarutobi, tu equipo tiene severas fallas que se vieron a lo largo del combate. Ino es una de las peores Kunoichi que pisó el bosque de la muerte, si sobrevivió fue por un milagro, y porque es una princesita que solo espera a que el engreído Uchiha la salve. Chōji solo bajo a comer por la propuesta de comer, no sabe controlar su temperamento y no ha demostrado un avance de técnicas fuera de las de su clan, sin contar que no tiene la motivación para pelear por su cuenta. Shikamaru, si bien su inteligencia le dio la victoria, es capaz de rendirse si lo cree necesario, así que esta es una advertencia tanto para cada Jōnin sensei como para los líderes de clanes -sentenció con firmeza Hiruzen, soltando un poco de su instinto asesino-

¿A qué quiere llegar con esto Hokage-sama? -preguntó Hayate sin siquiera atreverse a toser-

¿Qué miembros no nombré de los cuatro equipos? -pidió saber el mencionado-

El de Hyūga Hinata y Uzumaki Naruto, ¿Por qué la pregunta? -respondió un castaño con un sembon en la boca-

Simple, la tímida heredera Hyūga barrió el piso con su oponente, mientras ella seguía de pie, Neji presentó en el hospital varios huesos rotos, contusiones grandes, un masivo desgaste de chakra, e incluso tuvieron que internarlo de emergencia debido a que se creía que sus pulmones fueron perforados. El último muerto, destrozó a un nivel físico y mental a su oponente, con quemaduras de segundo y tercer grado, contusiones severas en la cabeza. Todas las costillas quebradas, la garganta con varias heridas e incluso, una intoxicación gracias al uso del chakra Bijū -respondió el Hokage, para el asombro de todos y la molestia de una Inuzuka-

¡ESE MALDITO QUISO MATAR A MI HIJO! EXIGO JUSTICIA PARA KIBA -exigió la matriarca Inuzuka-

Si tuvieras la madera de ser buena madre y no una perra orgullosa Kiba habría salido menos herido, pero tenías que enseñarle tu arrogancia, y mira donde lo llevó -respondió tajantemente el Sandaime, callando a Tsume con esas palabras-

¿Por qué menciona a ambos? -preguntó Shikaku pensando en todo lo dicho-

Desde su desaparición hasta este momento han pasado dos meses. Dos meses en donde los dos peores Genin de esta generación quedaron bajo la mira. No solo del Sennin Orochimaru, que personalmente luchó contra ellos, también de cada una de las grandes aldeas, principalmente de los Jinchūrikis participantes. Dos meses donde pasaron de ser inútiles a verdaderos Genin, incluso con las habilidades de un Chūnin -reveló el Hokage, para el total asombro de cada uno de los presentes-

Es cierto, ahora que lo dice -afirmó uno de tantos Jōnin reunidos-

Y como la tercera ronda de exámenes es en un mes, los líderes de cada país vendrán a ver las pruebas. Como parte de Konoha tenemos a Hyūga Hinata, Nara Shikamaru, Aburame Shino, Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto. De esos cinco se sabe que Shikamaru es un completo vago, Shino no sabe nada de Taijutsu y Sasuke tiene el ego por las nubes. Su labor será ayudarlos a mejorar sus puntos débiles, ya que, no estoy para jueguitos. Ya se me ha confirmado que el Daimyō de cada país participante vendrá -reveló con seriedad, para el completo asombro de cada uno de los presentes, esa reunión tenía muchas sorpresas-

La noticia fue un balde de agua fría para los presentes, una cosa era el hecho de que vinieran altos mandos, ya fueran embajadores, políticos u otro tipo de político. Que el mismo Daimyō llegara al lugar solo era señal de que los participantes, o en menor medida los combates habían captado su atención, y eso era obvio, después de todo... ¿Quién se perdería una batalla entre Jinchūrikis?...

Eso quiere decir que...

Sí, Eso va para ti Shibi, y Shikaku, y en menor medida a Kurenai, Kakashi y Asuma, si Shikamaru se le ocurre rendirse en medio del partido solamente porque le dio flojera continuar, si Shino renuncia porque se quedó sin insectos y ya no quiere pelear por ello, si Sasuke se le ocurre llegar tarde o sale con su sermón de que es un Uchiha de élite. Cualquiera de esas tres cosas que pase, las consideraré como motivo de traición a la aldea, se les darán de baja del programa Shinobi y se les encarcelará hasta que cumplan la mayoría de edad bajo las leyes civiles -sentenció con firmeza en sus palabras-

No... ¿No cree que es mucho? -cuestionó Kurenai con dudas y algo de miedo-

Si no te has dado cuenta Yūhi, tenemos a los líderes de las cinco grandes aldeas Shinobi reunidos en un mismo lugar, y si es posible, se juntarán los nueve Jinchūrikis en un mismo lugar. Konoha no está ya para jugar al ninja heroico. Los Genin de este año son muy mediocres a pesar de haber sido entrenados por sus clanes, así que esta es la última advertencia, Van a entrenar a cada uno de los Genin parar los exámenes, y después de que pasen, cada uno de los equipos entrenará arduamente para cubrir sus fallas. No toleraré ningún favoritismo o ninguna excusa para no entrenarlos, ¿Oíste claramente Kakashi? -advirtió Hiruzen, mirando fijamente a un Jōnin siendo lentamente consumido por los nervios-

Sí Hokage-sama -respondió con rapidez el mencionado-

Vale, ahora, Hiashi, sé que lo que me dirás, y no. Naruto ayudó demasiado a Hinata para que desarrollara el nivel de Ninjutsu que tiene hasta ahorita, junto a ese nuevo Taijutsu mostrado en combate. Así que no, no separaré a Naruto como compañero de entrenamiento de Hinata, y mucho menos la reprenderé por no usar solamente el Jūken. Eso va para ti también Kurenai -sentenció dejando en claro su punto, para el disgusto de ambos mencionados, mientras se paraba y empezaba a caminar hacia la puerta-

Con todo respeto Hokage-sama, pero eso es asunto de clan -respondió Hiashi, mirando con seriedad al Hokage-

Lo siento Hiashi, Hinata es ahora una Kunoichi a MÍ MANDO, y por lo que veo, le ha servido a ella aprender Ninjutsu. ¿No te gusta la idea? Aquí hay una puerta, cuando quieras eres bienvenido a largarte de aquí -sentenció soltando una inmensa cantidad de chakra, reforzando sus palabras, las cuales el Hyūga no pudo contradecir-

Nadie creía la actitud que el Hokage tenía, de hecho, ¿Cuándo fue que cambió tanto? Ese era la verdadera pregunta, hasta antes de los exámenes Hiruzen se había comportado como siempre, alguien tranquilo y hasta cierto punto, despreocupado con las decisiones que se tomaban en la aldea. No alguien frío que impone respeto con solamente alzar la voz. Puede que los eventos relacionados al Uzumaki lo hayan afectado, pero... ¿Qué tanto lo había afectado?...

Por lo que veo no hay nada más que discutir, así que ya no es necesario que estén aquí. Todos quedan advertidos, Inoichi, Chōza, Tsume, espero que sus hijos aprendan esta lección y esta vez los eduquen con mano más firme. Shibi, Shikaku, Kakashi, Hiashi, entrenen correctamente a los Genin que han pasado para llevar a lo más alto la reputación de Konoha. ¿Quedó claro? -advirtió una última vez, mirando con seriedad a cada uno de los presentes-

Sí Hokage-sama -respondieron todos a coro-

Entiendo, se levanta la sesión -finalizó, saliendo de la sala improvisada-

Fin retrospectiva

Salí inmediatamente para venir a verlos después de que dejaron ese rastro que mi serpiente rastreó, lo último que alcancé a escuchar es que Ibiki quería hablar con el Hokage. No supe más, de hecho, no quería saber más, ya saben, me dio flojera jeje -comentó Anko con una leve risita, mientras comía otro plato lleno de dangos-

Gracias por la información que nos ha dado. Ahora veo que hay que entrenar aún más duro -comentó Hinata con algo de pesar-

Hablando de eso, Kurenai te estaba buscando para entrenarte, decía que te ayudaría a ser como ella -reveló la Mitarashi-

No gracias, me gusta ser Hinata -se burló la Hyūga, mientras saboreaba un rollo de canela-

¿A qué te refieres? -cuestionó la pelimorada-

Kurenai me hará entrenar Genjutsu y en medio de ese entrenamiento me cuestionará mis sentimientos hacia Naruto. Si bien apreciaría la ayuda en Genjutsu, no quiero que Kurenai me meta ideas y dudas. Me ha costado trabajo dejar mi timidez sin que la lujuria me ayude. Y si le soy sincero, no quiero tener dudas en mi relación. No quiero que por malentendidos termine arruinando mi relación con Naruto-kun -explicó, mientras suspiraba por la situación con su sensei-

Eso es bueno, por cierto -mirando al rubio- ¿Tú que harás?

Kakashi entrenará a Sasuke, eso es lo único que me basta saber -respondió el Uzumaki mientras dejaba un tazón de ramen-

¿Por? -cuestionó Anko sin entender ese punto-

Si entrenara con él le pondría más atención al emo, y cualquier Jutsu que él no conozca, pero yo sí, lo copiará y se lo enseñará. Prefiero ahorita entrenar por mi cuenta. No me ha ido tan mal -explicó el Uzumaki, agarrando un poco de carne y comiendo unas verduras con una cara de completo disgusto-

Y de hecho. Esos movimientos que hiciste de girar sobre ti mismo para pelear fueron únicos. Incluso a pesar de tus heridas -alagó la Mitarashi-

Gracias Anko-san -respondió con sencillez, mientras se pasaba las verduras sin siquiera masticar-

No se diga más, desde este momento, yo, la sexy y soltera Anko Mitarashi, tomaré a este par de calenturientos padres como mis alumnos -sentenció Anko, habiendo tomado una decisión que, desde hace dos minutos había pensado en hacer-

A pesar de tenerla la suficiente confianza (y sobre todo que ya la había descubierto) para haberle hablado de Himawari, ambos Genin tenían sus dudas. Anko era en sí alguien amable según el lado que les dejó ver, pero no sabían que es lo que ella planeaba al entrenarlos. Sobre todo, ¿Qué era lo que ganaba? Podía informar cada conocimiento al Hokage, en especial de cada técnica aprendida. Habían revelado mucho de su arsenal de ataque en los exámenes, y sobre todo, con Orochimaru. Si había un registro de todo lo que podían hacer serían el blanco fácil para el Sennin... y el resultado terminaría con la pequeña Hima en las manos de alguien más...

¿Por qué nos quiere entrenar? -pidió saber con desconfianza Hinata-

En sí porque quiero un reto. No sé cuánto logren aprender en un mes, pero quiero superarme, es la primera vez que acepto a algún Genin para entrenar -comentó con una leve sonrisa, aunque había algo más en eso-

Hay algo más, ¿No es así? -cuestionó con dudas Naruto-

Jeje, me descubriste -suspira- si les soy sincero, me sorprendió el aguante que tuvieron al pelear contra Orochimaru, incluso a pesar de su evidente desventaja no dudaron en plantarle cara. Muy a pesar de ser por Himawari, le hicieron frente sin titubear cuando ya no había otra salida. Fui estudiante de Orochimaru mucho antes de que desertara, me marcó con su sello de maldición, y desde ese entonces he vivido y entrenado para darle caza y acabar con ese pasado al fin. Tuve miedo al enterarme que ese bastardo estaba en Konoha, pero de igual manera fui para enfrentarlo, encontrándome con ustedes -reveló, para el asombro de los dos Genin-

¿En serio? -preguntaron ambos a coro-

Sí, ese pasado he tratado de enterrarlo, pero siempre vuelve. Por culpa de él fui repudiada por Konoha, creyendo que sería igual a él. Con el tiempo logré demostrar lo contrario, pero mis inseguridades seguían a tope, y eso me llevó a arruinar la única relación que tuve con el hombre que me valoró por ser yo misma -explicó, empezando a contar parte de su historia-

¿Habla de...? -el rubio fue interrumpido por la Mitarashi, quien solo veía fijamente un dango-

Sí... con Iruka. Él me ayudó y se acercó a mí cuando nadie más lo hizo. Sinceramente me abrí a él en todo, incluso en lo sexual. Aunque lo veas tan calmado es realmente un animal. No dudó en cumplir mis fantasías, incluso cuando le di mi primera vez, no dudo en atarme y amordazarme solo con el fin de satisfacerme -reveló con un tenue sonrojo y una boba mirada de satisfacción-

Si eran tan unidos... ¿Por qué terminaron? -preguntó con intriga Hinata-

Por celos... mis inseguridades me hicieron creer que Iruka me engañaría con la primera Kunoichi que se acercara a él. Me volví muy posesiva, controladora, manipuladora. Solo lo quería a mi lado. Todo acabó cuando una Kunoichi que estaba enamorada de él, Tsubaki, le robó un corto beso a Iruka. Él, como buen novio que era, la alejó enojado, diciendo que estaba en una relación conmigo, pero me cegué por mis celos y lo ataqué... lo envenené y lo dejé en el hospital -confesó, con una triste mirada de melancolía-

¿Todo por ese beso? -cuestionó Hinata incrédula, aunque se planteaba a la idea de qué haría si le llegase a pasar lo mismo-

No vi el momento en que Iruka alejó a la chica... una semana pasó, por mi estúpida soberbia no lo fui a ver, esperanzada a que él se disculpara por eso... pero nunca me enteré de que había llorado por mí... nunca pude entender lo que tenía frente a mí... -confesó, con notoria tristeza-

No era un llanto, eran simples lágrimas las que caían de los ojos de la Kunoichi mayor, pero iban cargados de una pesadez que había llevado tanto tiempo por dejarse llevar. Y, aun así, tenía en su rostro una sonrisa, la cual solo reflejaba ese amargo dolor-

Le reclamé cuando lo fui a visitar al hospital y no se disculpó. Había aguantado tanto solo por estar conmigo, pero lo llevé a su límite... lo había dejado muy herido, y lo único que hice fue quejarme en vez de disculparme. Fue lo último que pudo soportar... me reclamó por todo lo que había hecho, por todo lo que le hice pasar y sufrir... ¿Saben? Él siempre habló de mí con orgullo, con amor y devoción. Estaba dispuesto a darlo todo por mí, incluso, a pesar de que lo lastimé severamente, de que lo insulté, joder, incluso cuando nunca lo fui a visitar, estaba dispuesto a perdonarme... pero yo lo herí severamente... y fue demasiado tarde cuando me di cuenta de que yo la había cagado por completo -reveló, sollozando mientras trataba de sonreír-

¿Qué fue lo que pasó? -pidió saber la Hyūga, con evidente pena y un poco de lástima-

Lo terminé, y enojada lo insulté y le solté una cachetada. Quería hacerle ver que no me afectaba, que era más de lo que él merecía. Me cegué, y terminé durante dos años en la cama de varias personas. Dúos lésbicos, tríos, orgías... solo quería hacerle ver a Iruka que no lo necesitaba, que podía cambiarlo por alguien 'mejor' que él... que cruel golpe me llevé cuando Tsubaki me dijo que Iruka le había propuesto matrimonio... y que estaba embarazada... no lo soporté, y lo encaré una vez más, fui una completa estúpida en golpearlo... hasta que, finalmente, me respondió el golpe... solo bastó ese golpe para darme cuenta de que yo era la única culpable -confesó, soltando el palillo con dangos para tratar de parar sus lágrimas-

… debió de... -ambos fueron interrumpidos por la quebrada voz de la pelimorada-

Ni lo sabes... me dejó en claro que había sufrido mucho... luchó por estar conmigo... en las buenas y en las malas... nunca se separó de mí... pero lo herí bastante, física y mentalmente... lloró cuando el primer hombre con quien me acosté fue y les dijo a los demás... porqué el sí creyó que lo nuestro podría funcionar... pero lo eché a perder por completo... fue ahí cuando me di cuenta que hice un grandísimo berrinche por un simple malentendido... que él había sacrificado todo con tal de tenerme... era el máximo orgullo de Iruka, y se lo pagué con desprecio y sufrimiento... él no merecía nada de eso... y a pesar de todo volví a dañarlo una vez más... yo lo hice cambiar -reveló, finalmente rompiendo en llanto-

Pero... -ambos volvieron a ser interrumpidos-

Me dejó en claro que me odiaba... que trató de amarme a pesar de todo lo que había hecho... pero ya no tenía lugar en su corazón... Tsubaki ocupó ese lugar... y sin embargo la volví a cagar una última vez... golpeé a su novia... y maté a la vida que se formaba dentro de ella... terminó en el hospital... por mi culpa ese compromiso se acabó... arruiné la vida de mi amado Iruka... no me lo perdonó... por mi idiotez asesiné a su hijo e hice que Tsubaki odiara a Iruka por mis celos... había tocado fondo... y finalmente... tantos años de esforzarme por demostrar que no era como mi antiguo sensei quedaron derrumbados... me había vuelto como él... como Orochimaru... cuando maté sin pensarlo a aquella inocente vida... -exclamó, con verdadero dolor en sus palabras-

Lo siento... no lo sabíamos... -se disculparon ambos, con evidente lástima por todo lo que sufrió su sensei-

Aquella noche de ese fatídico día fue donde todo ese esfuerzo se fue a la mierda, y me di cuenta de que había caído en lo más bajo del lugar... solo veía cómo los demás me miraban con lujuria... queriendo meterse entre mis piernas... era un simple trozo de carne que podían usar y desechar... esas miradas no eran las que Iruka me dio, llenas de amor y comprensión... me encerré en mi departamento... y finalmente me di cuenta de mi error... mis celos habían provocado todo el mal que dañó a Iruka... me vi al espejo... era una joven que buscó noches de pasión para lastimar a alguien más... y lo logré... Iruka sufrió... pero me había ganado la reputación de ser una chica fácil... y me gané el completo odio de Iruka... podía ver en ese espejo cada hombre y mujer con quien compartí cama, mirándome con lujuria y deseo, pero... solo quería volver a ver la mirada llena de amor y afecto de él... algo que ya nunca volví a ver... -confesó, abrazándose a sí misma para encontrar consuelo-

Perdone por hacerla decir esto... -volvieron a disculparse-

¿Sabes algo Naruto? Iruka sí te odió por tener al Kyūbi... pero fue por mi culpa que él te odiara... cuando anduvimos él se olvidó de eso... se olvidó de sus problemas para enfocarse en los míos... pero lo herí, y no sabía que hacer... así que enfocó su odio hacia ti por recordarle algo muy doloroso... era impulsiva, ruidosa e hiperactiva cuando anduvimos... y en cierto modo esa actitud tuya lo hacía recordarme... pero pronto cambió para bien... vi lo unidos que eran... y me dolió saber que todo lo que hice lo lastimó... solo se encerró en su trabajo para sanar ese dolor... y te dio ese cariño... porque en el fondo le recordaste a su hijo muerto... -confesó, asombrando por completo al Uzumaki-

¿Yo...? -no podía decir más, por la sorpresa-

Hace diez años empecé a salir con Iruka... hace siete años lo terminé... y hace cinco años asesiné a alguien inocente... tengo 24 años... y cada día me arrepiento de haberlo herido... solo quería morir por mis errores... aquellas noches de sexo casual no eran nada ante las noches que Iruka estuvo a mi lado... solo puedo fantasear con todo lo que hacía con él... solo me quedan esos recuerdos donde era feliz... siempre actúo como la sexy y soltera Mitarashi Anko... porque esa fue la reputación que los demás tienen de mí... y lo que él piensa de mí... cuando te conocí Naruto, admito que te odié... esa maldita actitud que tienes y aun así Iruka te apoyó... y a mí no... me dolía... pero supe deshacer ese odio... cuando los vi... luchar para proteger a Hima, no pude evitar ver en ustedes el sueño que tuve alguna vez con él... formar una familia... -reveló, parándose y acercándose a los dos Genin-

Anko-san... -murmuraron ambos con pesar-

Prometí redimirme para al menos hacerle ver que podía mejorar y que había cambiado... Himawari es la hija que siempre soñé tener... por eso les pido que me dejen entrenarlos... por favor... sé que no lo merezco después de todo lo que hice... pero... por favor... déjenme entrenarlos... porque quiero redimirme... quiero volver a sentirme querida por alguien... por favor... solo les pido eso... volver a sentir, aunque sea, una pizca de cariño... por favor... solo pido eso... -pidió, dejándose caer en sus rodillas-

De rodillas, y con la cabeza en el suelo, Anko rogaba por entrenar a ambos Genin entre lágrimas, en un intento egoísta de volver a sentir la calidez de un abrazo. No los fríos abrazos que llegaron a darle tantos amantes tiempo atrás, quería un abrazo cálido de los que antaño Iruka le dio. Para ambos padres era difícil no sentir lástima por la pelimorada, después de todos sus errores había visto cómo su vida se volvió un infierno por su propia culpa... y aun así ellos habían decidido algo...

"Sí... queremos que nos entrene... aceptamos estar bajo sus enseñanzas..."

Sin pensarlo, ambos se habían agachado para darle un cálido abrazo, a una mujer que solo buscaba el amor una vez más. Ellos no eran Iruka, pero aquel abrazo le había sanado, aunque fuera por unos breves instantes, el roto corazón de Anko que antaño estuvo lleno de venenosos celos... esta vez haría mejor las cosas...

Con Konohamaru, Hanabi e Himawari.

El plan original que Hinata suponía harían ambos niños era simple, llevarían a Himawari al cuartito con la apariencia más infantil, la acostarían en la cunita y la cuidarían, sin embargo, olvidaba el detalle más pequeño de todos, no la iban a colocar en la cuna porque... ellos querían estar con la pequeña Himawari...

Una vez que llegaron al piso de arriba, ambos niños entraron al cuarto de Hima y, al ver que la cuna no tenía espacio para dos niños y la pequeña girasol agarraron algunas cobijitas y se fueron a otro cuarto, para acostarse los tres juntos. Para que no sufriera nada, Hima había quedado en medio de ambos niños, quienes solo jugaban con ella y la hacían reír. Aunque, por esta ocasión, el sueño le había ganado a la pequeña Hima, y quedó dormida mientras dos niños platicaban acerca de lo que sus hermanos mayores les habían dicho... tenían muchas cosas en las que pensar...

Ya se durmió -preguntó Konohamaru con interés-

Sí, ya quedó dormidita -respondió Hanabi acomodándose junto a la pequeña peliazul-

Que bien, andaba muy inquieta -confesó el castaño con algo de diversión-

Oye... Konohamaru-kun... -exclamó con timidez la pequeña ojiperla-

¿Sí?

Tú... tú que... que piensas... acerca de lo que nos dijeron... -pidió saber la Hyūga-

¿De darnos un tiempo para conocernos y así ser novios? -preguntó el Sarutobi-

Sí... es que... sabes... no quiero que esto acabe... -confesó decaída-

¿Por qué lo dices? -pidió saber-

Es que... ¿Y si conoces a alguien más bonita que yo? Me dejarías y volvería a estar solita -reveló, soltando una lágrima traicionera-

¿Te preocupa que tenga a alguien más? -preguntó con preocupación-

Sí... no lo sabes, pero esa niña de pelo naranja quiere coquetearte... -reveló la ojiperla con evidentes celos-

¿Moegi? -cuestionó el castaño con algo de duda-

Sí... no me gusta el cómo se te acerca... -confesó con un puchero-

¿Estás... celosa? -cuestionó con sorpresa en sus palabras-

Yo... yo... yo no... no estoy... no... -tartamudeó avergonzada por ser evidente en su línea de pensamientos-

Ven Hanabi-chan -pidió-

Acercándola lo suficiente para abrazarla, y sin incomodar a la pequeña Hima, ambos niños estaban mostrándose todo el cariño posible en un tierno abrazo que calmaba poco a poco el corazón y la mente de la pequeña ojiperla. Antes de separarse el castaño le dio un muy corto beso en los suaves labios de la pequeña Hyūga, sorprendiéndola y sonrojándola.

Ko... ko... kono... -tartamudeó Hanabi completamente sonrojada-

Te sorprendí, ¿Verdad? -pidió saber con alegría el Sarutobi-

¿Por qué? -preguntó una intrigada Hyūga-

No sé mucho de ser novios. Pero si de algo estoy seguro es que siempre debes de tener en cuenta a la persona con la que estas. Y lo que sé es que no quiero separarme de ti. Eres mi novia, aunque solo haya pasado un poco más de una hora -confesó con vergüenza el castaño-

Pero... ¿Cómo le haremos para estar juntos? No quiero esperar mucho tiempo para agarrarte de las manos y darte besitos -confesó totalmente apenada-

¿Naruto-nii y Hinata-nee dijeron que mantendrían en secreto a Hima? -pidió saber-

Sí.

Entonces hagamos lo mismo. En secreto nos podemos abrazar cariñosamente y darnos todos los besitos que queramos -propuso con una alegre sonrisa Konohamaru-

¿Estás seguro? -cuestionó con dudas Hanabi-

Sí, ¿Por qué lo dudas? -pidió saber el Sarutobi-

Creí que... te daría asco que nos... nos diéramos besitos... -confesó la Hyūga, con evidente tristeza-

No si vienen de ti... -confesó, sonrojando a la ojiperla por completo-

Ko... Konohamaru-kun -tartamudeó con notoria vergüenza-

¿Entonces Hanabi-chan? ¿Quieres seguir siendo mi novia? -preguntó, con una cálida sonrisa-

¿Era correcto? Muy posiblemente no, pero había algo en los pensamientos de la ojiperla, y solo ese algo era lo que, a pesar de todas las advertencias, le decía que aceptara esa propuesta. Nadie hablaba con ella debido a la actitud que tomó antes, pero ahora, tenía a alguien que la aceptaba por lo que ella era. Sin importar si era la Hanabi de antaño o la nueva Hanabi. Solo era una única cosa que debía hacer, y lo hacía porque realmente lo deseaba... seguir siendo la novia de Konohamaru...

¿Novios secretos? -propuso tímidamente la ojiperla-

Sí... hasta que tengamos la edad para revelarlo a todos -respondió el castaño con una sonrisa-

Eso me gusta... ¿Prometes que estaremos juntos? -pidió Hanabi con ojos llenos de esperanza-

Sí... te lo prometo Hyūga Hanabi... -respondió, dándole un corto beso en sus labios-

Gracias... gracias por estar conmigo... Konohamaru-kun... -agradeció, sonriéndole también a su novio-

Y sin más que pelear, o decir, ambos compartieron un último beso, sellando así la promesa de dos inocentes niños, que deseaban y anhelaban crecer con un amor igual al que vieron en sus hermanos mayores, porque era cierto, ella no era Hinata para encajar perfectamente con Naruto, pero eso era lo que la hacía especial. Ella es Hanabi, alguien que quería redimir todos los errores que cometió, y para ella solo había un chico que encajaba con ella, y ese es Konohamaru, alguien que la aceptó por lo que ella es. Y solo eso, era lo que ambos anhelaban, crecer al lado de ese alguien especial... y cayendo en los brazos de Morfeo, ambos se prometían solo eso, estar juntos hasta el final...


Solo ellos dos, como novios secretos...




Entregándose al simple deseo del amor...

...

...

...

(Hola :D

Finalmente volvemos a la programación normal, así es, Bendición del Sello vuelve a estar activo. Y después de pensarlo brevemente, haré algunos cambios a la idea original.

Puede que, cuando se revelen a tiempo, se vea muy injusto o cruel, pero tranquilos, todos tendrán un final feliz, sin embargo, ¿Qué es lo que sucederá antes de ese final?

A la vez, Anko tendrá su propia redención, poco a poco tendrá que ganarse el corazón de aquel castaño que lastimó años aras... ¿Podrá demostrar que realmente cambió?

Gracias por leer y votar por esta historia, es algo que realmente les agradezco. Cuídense y tomen mucha awa :D)

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-P1kachu el fragmentado-