Andale que aqui estoy de nuevo vamos a ver si logro cumplir de subir el capitulo por lo menos con un plazo con 48 horas al anterior depende de cuanto tarde en escribirlo, Pero en fin animos que si puedo yo se que puedo, porque tengo muchas historias a por terminar y creanme que no quiero matarme el coco por escribir 50 historias al mismo tiempo.. Si voy a tomarme la joda con calma y ire historia por historia antes de comenzar con la conti de esta.

Creditos a nuestra querida Rumiko Takahashi y a la hermosa Isela Reyes, ya conocen el procedimiento de los dialogos la narracion y los pensamientos asi que no veo necesario colocarlo, sin mas que decir las dejo disfrutar su lectura y deleitarse con esta pareja un poco dispareja.

Las dejo que se deleiten con la lectura

BESOS


Dejo a Sango con su desastre y entro a mi habitación, coloco las cosas en el tocador, cosas que aun no terminan de convencerme, pero que no puedo rechazar así como así. Sesshomaru ha insistido en que las conserve y despues de la forma en la que lo ha pedido, temo que no puedo negarme. Me tiro sobre mi cama y disfruto de la suavidad de mi adorado lecho. Ha sido una noche increíble, casi de cuento de princesas. Lo que me recuerda, que Sesshomaru es un hombre de otro mundo, es simplemente maravilloso. Nunca antes conoci a alguien igual y tal vez por ello me cuesta creérmelo del todo. Inuyasha siempre se quejaba y no daba buenas referencias sobre él, aunque claro nunca preste mucha atención a sus comentarios. Pero como mi amiga dijo, no tienen por qué ser iguales. Bostezo y me giro bocabajo, a pesar de que dormi todo el trayecto de regreso aun tengo sueño, asi que me acomodo sobre la almohada y cierro los ojos. No tengo mucho que hacer, así que no caerá mal una siesta. Sonrió ante la imagen de su hermosa sonrisa que aparece en mi pensamiento, mientras el sueño me reclama.

«¡Estoy loca por Sesshomaru! Y temo que no hay vuelta atrás».


Cuando abro los ojos, son casi las dos de la tarde. Me cambio de ropa y voy a la cocina, en busca de algo para comer. Cuando salgo de mi habitación, noto que la casa ha regresado a su estado original.

«Menos mal. El trabajo que debe haberle costado a Sango».

A quien descubro lavando los platos en el fregadero, cuando entro a la cocina.

Terminaste. — Comento abriendo la puerta del refigerador.

Si, gracias a tu ayuda. — Dice con ironía. Me giro ofendida, ante su mirada acusadora.

Oye, yo no tengo culpa. Debiste pedirle a Renkotsu que te ayudara a limpiar. — Pone los ojos en blanco y resopla.

Ese no quiere ni lavar un plato. «Ahí vamos de nuevo».

Entonces, ¿por que regresaste con el? — Pregunto metiéndome una fresa en la boca. Se encoge de hombros. Y aunque no lo diga, se muy bien el porqué, puesto que es la misma razón por la que yo estoy con Sesshomaru a pesar de lo particular de nuestro encuentro. — Supongo que podrías educarlo. — Suelta una carcajada y niega rotundamente. — O puede que no. — Murmuro al ver su expresión.

No sé. Aún no es algo definitivo.

¿Que quieres decir? — Pregunto acomodándome en una de las sillas. «Algo no definitivo».

Pues quedamos en intentarlo. — Es la primera vez que dice algo así y no se porque me da la impresión de que la cosa no terminara bien. Renkotsu es todo un misterio, es el único hombre capaz de moverle las ideas a mi loca amiga.

Ya veo. — No tengo mucho que decir, soy la menos indicada en cuestiones amorosas y ella es la experta en relaciones complicadas. Suspiro y termino de devorar el resto de fresas que contiene el tazón. — No te compliques demasiado. — Digo finalmente. Se gira y me mira entrecerrando los ojos.

¿Desde cuando eres consejera amorosa?

Ja ja. Tonta. Es lo que siempre me dices. No lo sé.

Regreso a mi habitación, enciendo mi portatil y abro mi correo. Reviso los mensajes y también empiezo a organizar el trabajo de la semana. La bruja de Kikyo quiere que hagamos remodelaciones, otra vez, creo que no tiene nada mas que hacer o quizas solo desea joderme. Ella no tiene que quebrarse la cabeza, ni mover cosas, ni nada, solo señalar y observar. ¡La odio!

Aprovecho para buscar los datos de algunos pintores, pues quiere que reclutemos nuevos artistas, mas ahora que tendremos alguien nuevo. Me agrada ver que ha incluido algunos escultores dentro de los candidatos, quienes tienen un trabajo muy interesante.

Después de estar casi 3 horas, pegada a la silla, suspiro y me reclino sobre el respaldo, cierro los ojosy rememoro el rostro de mi padre. Pues ver las esculturas, evocan su persona, ¿Como estará? ¿Habrá podido cumplir su sueño? Siempre finjo que no me importa que se haya ido, pero a veces me pregunto si se acordará de mí. Mi madre dice que nunca nos quiso, a ninguna de las dos, pero no creo que sea el caso. Él me enseño el amor por el arte y siempre fue cariñoso conmigo. Me cuesta creer sus palabras.

Abro los ojos y regreso a la realidad. No tiene caso torturarme con preguntas que quizás nunca tengan respuesta, además si mi padre es feliz, yo también debo serlo. Miro hacía el armario, descubriendo que tengo un desastre. «Tengo que hacer limpieza». Me levanto de mi silla y abro por completo las puertas. Lo primero que capta mi atención, es la punta de un liston blanco que sobresale de una de las cajas apiladas al fondo. «Los regalos de Inuyasha». Me doy vuelta y busco una bolsa de plastico. Me arrodillo y comienzo a colocar dentro las pequeñas cajas que he recibido en su nombre. Necesito devolverle sus cosas y cerrar definitivamente ese capitulo.


Aunque ambas cocinamos, los fines de semana optamos por pedir comida y sentarnos en la sala para ver una pelicula. Hoy hemos optado por ver Secret. La he visto un par de ocasiones, pero sigue provocando el mismo efecto en mi.

Entonces... — Digo tomando un bocado de pizza. — Renkotsu y tu, ¿regresaron? O ¿Es un free? — Casi se ahoga, toce un par de veces y le da un sorbo a su bebida.

No tengo idea. No hemos puesto un titulo, como lo han hecho ustedes. — Sonrió.

Quien lo ha hecho, es Sesshomaru. — Explico encogiéndome de hombros. Aunque me encanta que haya sido el quien lo pidiera.

Quiero un principe como el tuyo, pero creo que me tengo que conformar con uno de los sapos del estanque. — Río y niego. — Ayumi se ira de espaldas cuando sepa que son novios.

¿Ayumi? — Pregunto extrañada.

¿No te conte? — Toma una servilleta y se limpia la boca. — No me ha dejado de preguntar por el. ¿Que si ya son novios? ¿Que si tu con Inuyasha, ya no son nada? un monton de cosas.

¿Que? — Eso sí me sorprende. ¿Que quiere con Sesshomaru? Se encoge de hombros con una expresion divertida.

Creo que le gusta tu novio.

mio. — Aseguro con un poco de severidad. — Ella tiene a su flamante prometido, asi que debe mantener su ojos lejos de Sesshomaru. — Se echa a reir.

¡Señoras y señores! — Grita imitando a un presentador de televisión. — Kagome Higurashi, ¡esta celosa!

No estoy celosa. — Protesto.

Creí que eso no iba contigo. — Se burla. Pongo los ojos en blanco. — Creo que te perdimos, oficialmente. — Dice haciendo enfasis en la ultima palabra.

«Celosa. No, yo no soy celosa».

Nunca lo he sido, pero creo que no me gusta la idea de Ayumi queriendo comerse a Sesshomaru. Es mío.


Mi cuarto ha quedado de maravilla, vaya que ha sido un dia productivo. Tomo mi pijama, lista para irme a la cama, pero colors de Morandi, comienza a sonar, indicando que tengo una llamada. Tomo mi movil y se me acelera el corazon al ver su nombre en la pantalla. Me aliso el pelo tontamente, como si pudiera verme y me dispongo a atender.

Hola. — Lo escucho decir. Siento como mis labios forman una sonrisa boba al escuchar su voz.

Hola. — Respondo mordiéndome los labios, mientras me acomodo en el borde de la cama. Incluso por telefono tiene ese efecto en mí, acelerar mi corazón.

¿Que tal tu dia? — Pregunta con el mismo tono dulce de voz. Es extraño el sentimiento que tengo, pero me gusta. ?Me encanta el Sesshomaru dulce!

Ah... bien, creo. — Balbuceo sin saber muy bien que decir.

¿Crees? — Inquiere con una pizca de diversion en la voz. Seguro esta sonriendo de ese modo que me fascina.

Sí, limpie, trabaje un poco y dormi. — No se porque rayos he dicho eso, es algo tonto.

¿Dormiste? — Dejo escapar una risilla, por la manera en la que ha hecho la pregunta.

Si, ¿y tu? ¿Que tal tu dia?

No tuve mucho por hacer. Contestar mails y realizar llamadas pendientes.

Creo que lo distraigo de sus deberes, señor Taisho. — Murmuro un poco arrepentida.

Para nada. Además, me encanta que me distraigas.

¿Seguro? — Pregunto en voz baja.

Por supuesto.

Se hace un pequeño silencio. Me muerdo el labio nerviosamente a la espera de lo que dira. Aunque me doy una idea. Yo quisiera verlo en este instante, estar con el, ver su expresión, pero mi dependencia a Sesshomaru comienza a crecer y me da miedo, no porque vaya a hacerme algo malo, si no porque las cosas van demasiado rapido. Todo avanza a pasos gigantes y nunca antes me había ocurrido.

¿Te parece si paso por ti, temprano? — Su pregunta me alivia un poco. Si hubiera dicho que lo viera, sin dudas habria salido corriendo a buscarlo.

¿Adónde iremos?

Te gustara.

Mmm... — No dudo que me guste.

No tiene nada que ver con vestidos costosos.

De acuerdo. Eso me convence.

Entonces... que descanses, princesa.

Tu tambien, Sesshomaru.

Buenas noches, princesa.

Buenas noches. — Retiro la bocina de mi oido y espero que la pantalla confirme que la comunicacion ha terminado. Suspiro y sonrio.

¡Dios! — El grito de Sango me hace pegar un salto.

¡Sango! — Chillo y doy un salto. Ella esta junto a la puerta, mirándome con una enorme sonrisa.

Tu cara. — Dice señalándome.

¿Que?

Nada. — Responde negando. — "Buenas noches, princesa". — Se burla. Tomo lo primero que encuentro y se lo arrojo, pero la muy pilla cierra la puerta. Escucho sus risas mientras entra a su habitación.

No puedo evitarlo. Sesshomaru es... tan todo.


Sesshomaru ha dicho que vendría temprano, así que he puesto el despertador a las seis. «Levantarse a las 6 a.m en domingo es sin duda una locura. Pero, ¿Que se le puede hacer? Tengo que estar lista».

¿Formal o informal? — Pregunto a Sango levantando mis dos opciones.

Mmm... ¿Adónde irás? — Me dejo caer en el sillon.

Ese es el problema. No sé a donde iré.

Esos jeans se te ven geniales con tu blusa crema sin mangas. Creo que aplican bien para ambos caso.

Tienes razón. — Me levanto y le mando un beso. — Eres la mejor.

¡Solo cuando te conviene! — Me grita. Le guiño el ojo y entro corriendo al cuarto. — Creí que no te importaba tu atuendo. — Se burla.

Pongo los ojos en blanco y niego mientras comienzo a meter los pies en el pantalon. Lo cierto es que no me importara si fuera cualquier otra persona a la que vere, pero se trata de el. Quien siempre viste perfecto.

Ya esta. — Anuncio abrochando la correa del zapato y mirándome en el espejo. Suena el movil y casi me caigo por cogerlo. ¡Mierda! ¿Por que estoy tan nerviosa? — Sí. — Pregunto agitada.

Hola princesa.

Hola. — Contesto tomando mi bolsa.

Estoy afuera de tu edificio.

Ok, ya bajo. — Cuelgo y meto mi movil dentro de mi bolsa. — Me voy. — Grito mientras salgo de la habitacion.

Que te diviertas. — Responde Sango, dedicándome una mirada aprobatoria.

Nada de hombres. — Le recuerdo. Hace un puchero, pero aun asi niego. Si comenzamos a romper las reglas despues será incomodo. — No, adios.

¡Mala! — Salgo a toda prisa y al llegar la entrada me quedo sin alientos.

¡Joder! Sesshomaru está apoyado en su auto. Ha cambiado su Mercedes Benz por un Jeep gris con negro. Pero no es lo único que ha cambiado, ahora lleva unos vaqueros y una chaqueta de piel. Se ve hot, muy hot y no soy la unica que lo noto. Al otro lado de la acera, un par de chicas caminan despacio mientras lo devoran con la mirada. Avanso y sonrio cuando me mira.

Hola. — Saludo sacudiendo el pelo que me cae sobre el hombro. Su sonrisa hace acto de presencia y yo me derrito.

Hola, princesa. — Dice separandose del vehiculo y tomándome de la cintura. Las chicas se han quedado a cuadros, eso hace crecer mi sonrisa. — Te eche de menos. — Murmura hundiendo su rostro en mi cuello.

Yo también. — Contesto retocediendo y mirándolo a los ojos, los cuales me hipnotizan.

¿Nos vamos?

¿A donde? — Intento sustraerle informacion, pero niega abriendo la puerta.

Es sorpresa. — Le pongo mala cara, pero el niega. — No seas impaciente.

Dame una pista. — Insisto de nuevo, esperando que me diga.

Sorpresa. — Resoplo y me dejo caer sobre el respaldo del asiento. — Por cierto. — Comenta pensativo. — ¿Tendrás mucho trabajo mañana? — Me incorporo de golpe y muevo la cabeza despacio.

Ni lo pineses. — Le advierto muy seria. — Hoy puedes tenerme todo el dia, pero mañana tengo que ir a trabajar. — Rie fuerte ante mis palabras.

Entendido, señorita Higurashi. — Me encanta verlo tan relajado.

Enciende el estéreo y Ed Sheeran se hace presente. Thinking out loud es la melodía. Miro hacia el frente tratando de descifrar hacia donde vamos, pero de pronto presto atencion a la letra de la cancion y me congelo:

La gente se enamora de formas misteriosas

Tal vez solo con el toque de una mano

Oh yo, me enamoro de ti todos los dias

Y solo quiero decirte que soy...


¿Te gusta? — Pregunta mirandome de reojo, con una ligera sonrisa.

No esta mal.

Si.

Suspiro y me relajo. ¡Mierda!

Me he distraído con la musica y no me he percatado a donde vamos. La mansión Taisho, pero el parece concentrado en el camino.

Sesshomaru. — Murmuro intentando captar su atencion.

¿Si?

¿La mansion? — Asiente. Ver las enormes rejas de la entrada agitan mi corazón, evocando el instante en el que huí.

Frena y tras oprimir un boton de un control, la reja comienza a abrirse.

¿Estas bien? Inquiere; intento sonreir y asiento. ¿Acaso me ha traido aqui para encontrarnos con Inuyasha? O ¿Para que vea mi obra de arte? ¡Mierda!

Espera. — Baja del auto. Me ofrece su mano y dudosa desciendo. Miro la enorme fachada y el extenso jardin, que tiene todo tipo de flores. — A mi madre le encantaban. — Comenta al notar que las observo.

Son hermosas. — Quiero preguntar mas sobre el tema, pero el cambia su expresion y me hace avanzar.

Ven. — Me conduce hasta la puerta y entonces se detiene.

Sesshomaru. — Protesto cuando cubre mis ojos.

Shh. Es una sorpresa. Vamos. — Su mano izquierda se mantiene sobre mis ojos y la derecha me sostiene de la cintura. Me guia dandome indicaciones de los escalones y desniveles que atravesamos. Es horrible no poder ver, pero me gusta la sensacion de su mano sobre mi cuerpo.

«Que cosas pienso».

¿Ya? — Pregunto impaciente al sentir que hemos recorrido kilometros a ciegas.

Casi. Un poco mas. — Se detiene, pero mantiene su mano sobre mis ojos. — Aqui.

¿Ya puedo abrirlos? — Digo impaciente.

Espera. — Gruño, pero entonces siento como pega su pecho a mi espalda. — Ahora. — Retira su mano y al instante abro los ojos, descubriendo que estamos en la sala, en la misma sala donde nos vimos por primera vez.

Me reprendo mentalmente por mi condicion aquella noche y me aterra levantar la vista por encima de la chimenea. Se lo que encontrare, o mejor dicho, me lo imagino. Pero cuando lo hago por fin me quedo de piedra.

¡El claro! — Exclamo al ver que el cuadro de Inuyasha fue sustituido por el cuadro de Shippo.

¿Te gusta? — Pregunta en mi oido. Entonces lo entiendo.

Espera... — Murmuro soltándome de sus manos y girandome papa mirarlo. — ¿Quieres decir...?

Si. Es tu regalo.

No. — Niego retrocediendo.

¿Por que no? Se que a alquien que conozco le encanta.

Eso no es cierto.

¿No? — Cuestiona divertido.

No.

Mmm... pues yo recuerdo que cuando me lo mostro no se canso de decir que era hermoso y de darle halagos.

Eso fue... porque lo es. — Discuto señalando. — El autor logra transmitir muchos sentimientos en una escena sencilla a media luz. No requiere muchos elementos, solo la luna y el lago para crear un escenario magico. ¿No tengo razon? — Lo miro y descubro que sus ojos estan fijos en mi rostro, mientras sus labios forman una ligera sonrisa. — ¿Que? — Pregunto sintiendome un poco ridicula.

Nada. Es solo que creo que tu eres mas hermosa. — Sonrío y niego.

Mentira.

Me tienes encantado, Kagome.

¿Si?

Si. — Me atrae hacia su pecho y me besa. Enrosco mis dedos entre su cabello y entonces nos movemos, me levanta y me sienta sobre la chimenea. — ¿Aceptas mi regalo?

Sesshomaru...

Por favor.

Tu lo compraste.

Para ti.

¿Que? — Eso no puede ser.

Desde que te vi entrar, supe que serias mia. — Sus palabras provocan una explosion en mi estomago. — Y cuando note que te gustaba, supe que te lo regalaría.

Se ve mas bonito aqui. — Declaro intentando persuadirlo. — No tengo donde ponerlo. — Arruga el ceño.

Kagome.

Es que...

¿Por que te resulta tan dificil aceptar mis regalos? — Su pregunta trae la imagen de mi madre y sus "Amigos" ¡No quiero ser como ella!

Sesshomaru parece herido ante mi negativa. Sujeto sus mejillas y lo obligo a mirarme.

Porque no estoy contigo por tu dinero. Ni por tus regalos. — Deposito un beso en sus labios y siento como se relaja.

Pero quiero dartelo. — Creo que no podre ganar de nuevo.

Esta bien. Pero no aceptare nada mas. ¿Entendido? — Sonríe y ahora es el quien me besa. — Por cierto, ¿que paso con el cuadro? — Pregunto un poco temerosa.

Esta guardado.

¿Guardado?

Intente localizar al pintor para que hiciera una replica antes de que Inuyasha se de cuenta. Pero parece que salio de viaje. — Comenta encogiéndose de hombros. — Así que opte por mantenerlo por fuera de su vista.

Lo lamento. — Me disculpo con sinceridad.

Si no fuera por ese cuadro. — Murmura pensativo. — Jamas te hubiera conocido. — Sus palabras me llegan y me cuelgo de su cuello para besarlo. ¡Estoy enamorada de él!


Bueno el capitulo estuvo listo antes de las 48 horas, me siento muy orgullosa JUJUJU, si sigo asi creo que podre acabar la novela antes de lo esperado aunque ya era para que la hubiera terminado, pero ni modo asi soy yo cuando se me va la inspiracion se me va por mucho tiempo y cuando la tengo trato de parovecharla lo mas que se pueda.

Y volviendo al resumen del capitulo en serio YO QUISIERA UN HOMBRE COMO ESTE, y mataria en serio por tenerlo jajaja pero nah ya tengo alguien parecido solo que no tiene dinero asi como Sessh pero algo es algo ¿No? Bueno aqui me despido yo espero hayan disfrutado el capitulo y que hayan reido como yo.

Besos