Antes que todo quiero dar creditos a las preciosas, Isela Reyes y Rumiko Takahashi, a una por tan maravillosa historia y a la otra por tan maravilloso anime y yo su servidora por unir ambas en una preciosa adaptacion. De verdad estoy super encantada que la historia este teniendo tanta aceptacion y me siento super orgullosa de poder hacer tres capitulos seguidos en menos de 2 dias, no puedo prometer que sera asi todo el tiempo, pero si me comprometo a poner de mi parte para llegar a el final de esta novela y dar continuacion a las que estan pendientes... Para dar comienzo a la segunda parte de esta novela.

Y todo es gracias a la aceptación por parte de ustedes bonitas a la novela, gracias por ser tan atentas y consideradas.

DISFRUTEN LA LECTURA.


Tiene razón, si no fuera por ese cuadro, nosotros nunca nos habríamos conocido. Aunque realmente, todo fue por Inuyasha, por su infidelidad y mis deseos de venganza. Y aunque la primera vez que estuve con Sesshomaru, fue por despecho y embriaguez, ahora estoy locamente enamorada de él.

Entonces. — Dice acariciando mi barbilla. — ¿Lo envío mañana a tu casa? — Pregunta mirándome esperanzado. Hace un puchero y muevo la cabeza.

¿Siempre te sales con la tuya? — No tiene sentido negarme, no puedo con el, al menos no en eso.

No siempre. — Murmura pensativo. — Con cierta persona, nada ha sido sencillo.

¿No? — Inquiero diverida.

No. Me ha obligado a hacer cosas que jamás pense que haría.

— ¿Como sonreir? — Ronroneo sobre su cuello.

Por ejemplo. — Admite. Ese sin duda es uno de los cambios mas notables, ya que la primera impresión que tuve de él, fue que era un ogro malvado, como su hermano lo describía.

Tú también me haces perder la cordura y hacer muchas locuras. — Confieso.

¿Como huir?

Por ejemplo.— Digo imitándolo.

No lo hagas de nuevo. — Levanto el rostro y lo miro. — No huyas de mí.

No lo hare. — No pdría aunque lo quisiera, estoy prendada de él, irremediablemente.


Pasamos el resto del día en la mansión, comemos y me muestra cada rincon. Aunque no es eso lo que me impresiona, si no las pequeñas frases referentes a su vida. Las cuales me dejan claro cuanto quería a sus padres y lo mucho que dolío perderlos. Cerca de las 6 de la tarde, regresamos. Noto que trama algo, pues ha estado pensativo e intentando saber que hare mañana. Lo ha preguntado en dos ocasiones, asi que puedo darme una idea de lo que su cabeza esta maquinando.

Detiene el auto frente al edificio y rodea el auto, abre la puerta y me da la mano para que baje. Apoya su mano en la puerta y el auto y me retiene mirándome fijamente.

Kagome. — Dice muy serio. — ¿Y si te quedas conmigo? — ¡Lo sabía! Aún no se ha rendido. Lo miro entrecerrando los ojos. — Prometo no tocar tus zapatos.

Sesshomaru... — Me encantaría pero tengo que llegar a primera hora a la galería y no puedo arriesgarme.

No puedo. Y no es solo por los zapatos.

Entonces, ¿puedo quedarme? — Abro y cierro la boca. ¿Es en serio?

¿Te quieres quedar? — Pregunto sorprendida.

Si tu me dejas. — ¡Dios! ¡Dios! Me lo quiero comer. Pero... no puede ser.

Sango esta en casa... — Después del reproche que le he armado por Renkotsu, no creo que sea buena idea.

Ella invito a su amigo. — Dice con malicia, esbozando una pequeña sonrisa.

Hay reglas, Sesshomaru. — Arruga el ceño.

¿Reglas?

´Cero hombres en casa´.

¿Y ese chico? — Pongo los ojos en blanco.

Sango pago la multa por haberlo hecho.

Puedo pagarla. — Dice muy convencido. Me esta tentando.

Yo no lo creo. — Murmuro. — ¡Buenas noches! — Me inclino pasando por debajo de su brazo.

Me mira suplicante mientras me alejo, pero niego y cruzo la puerta del edificio. «No, Kagome. Resiste». Me digo mentalmente meintras subo al elevador. Contengo la respiración mirando las puertas, puede que intente algo mas, como aquella noche. Si lo hace, no pdría negarme. Las puertas se cierran y suspiro aliviada, por un instante creí que no cedería, ha persistido todo el día y me siento un poco culpable. Salgo y avanzo por el pasillo mientras busco las llaves en el bolso.

¡Kagome! — Dice Sango en cuanto me ve entrar. Esta mirándose en el espejo de la sala, lleva un vestido corto y su cabello negro ondulado.

Hola. — Respondo mientras me dirijo al sofa.

¿Que tal te fue? — Pregunta poniéndose uno de los aretes.

Genial. — Digo sin mucho entusiasmo. Veo a través del espejo como arruga el ceño, se gira para verme.

No lo parece. — Sonrio debilmente y me acomodo en el sofa.

No es eso. Es que compro "el claro".

¿El cuadro de Shippo?

Si y me lo regalo. — Su boca forma una "O".

¡Vaya hombre tan esplendido! — Estudia mi rostro y niega. — ¿Y ese es el problema?

Sabes que no me gusta que me den regalos y menos tan costosos.

Kagome. — Dice poniéndose seria. — Sesshomaru no es como Menomaru o como el marido de tu madre. — Menomaru. Uno de los tantos novios de mi madre, la utilizo como diversión, comprando su tiempo on dinero.

Lo sé. pero insiste y no puedo decirle que no.

Entonces ponle una tarifa, como a Inuyasha.

Ahora que lo dices suena un poco tonto y no creo que funcione. — Suspira y toma su bolso.

Kagome Higurashi, no pasara como el cuento, no sonaran las 12 campanadas y se rompera el encanto. Mujer dejate de dudas y creetelo. Sé que te dije que debias llevar las cosas con calma, pero es evidente que el va en serio contigo. ¿Y que decir de ti? Estas enamorada. Disfrutalo.

Tienes razón. — Debo dejar de pensar demasiado y disfrutar de el.

Siempre la tengo. — Dice orgullosa. — Ahora dime, ¿como me veo? — Se da media vuelta y me mira expectante.

¡Increible! — Aseguro con los pulgares arriba.

Gracias. Nos vemos.

No llegues tarde.

¡No! — Grita antes de salir con una enorme sonrisa que me indica lo contrario.

Al parecer no soy la unica que esta feliz y eso es bueno.

Miro la hora, aun es temprano. Me pongo de pie y me dirijo a la cocina, pero suena el timbre. Me doy la vuelta.

¿Y ahora que se te olvido? — Pregunto acercándome, tiro de la cerradura sin pensarlo y Sesshomaru aparece.

Hola, princesa. — Saluda muy campante. ¡Joder! se ha desabrochado la chaqueta, dejando a la vista su firme pecho. Cosa que me deja embobada unos segundos. — Tu amiga salio. — Dice metiendo las manos en los bolsillos de su pantalo, mirándome con una expresion inocente. Sonrio y niego. Este hombre no tiene remedio. Espero todo el rato hasta verla salir para venir. ¡Dios!

¿Como lo sabias? — Inquiero divertida.

En realidad lo deje a la suerte. — Afirma. — Sé que la mayoría de las chicas, salen los fines de semana por la noche.

¿Y si yo hubiese salido con ella? — Es evidente que no, pero tengo curiosidad por su respuesta.

Te hubiera seguido. — Contesta sin pizca de remordimiento. — ¿Me dejas quedar? — Me muerdo el labio. Me mata su expresión suplicante, algo que no va con el importante e imponente hombre de negocios y saber que solo yo puedo verlo me llena de emoción.

De acuerdo. — Es posible que Sango no regrese. Me doy la vuelta y entro. — No creo que Sango ponga peros. — Escucho como cierra la puerta. — Ademas has dicho que pagarías... — No puedo terminar la frase, mis piernas se despegan del piso, Sesshomaru me toma y me da la vuelta.

Sus labios golpean los mios e instintivamente enrosco las piernas en su cintura y comienzo a quitarle la chamarra. Avanza hasta la puerta de mi recamara y cuando entramos, practicamente mi blusa ha desaparecido y su playera esta a la altura de su pecho.

Me recuesta sobre la cama y se aparta, desabrocha mis pantalones y los arrastra por mis muslos junto con mis bragas. Jadeo al ver sus ojos brillar de deseo. Me vuelve loca. Rapido comienza a sacarse los pantalones y el resto de su ropa.

¡Mierda! — Farfulla cuando se atoran sus botas. Sonrio divertida.

Creo que se estan pegando mis malas palabras.— Murmuro sonriente. Es la primera vez que dice eso.

¿Tu crees? — Pregunta levantando del piso su pantalon y hurgando en las bolsas.

Tomo la pildora. — Le hago saber. Suelta la prenda y niega.

Haberlo dicho antes. — Masculla subiendo a la cama. Sus manos ascienden por mis muslos y recorren mi vientre, yo coloco mis manos en sus brazos y disfruto de la firmeza de sus musculos. Nos miramos a los ojos y suspiro. — Te quiero, mi princesa.

Y yo a ti, principe encantador. — Arruga la frente y lucho por mantenerme seria.

No me gusta ese apodo. — Declara muy serio.

¿No dijiste que por mi, serías mi principe? — Cuestiono divertida. Sonríe con malicia y se abre paso entre mis piernas.

Prefiero que me digas Amor, cielo, cariño o como última opción Sesshomaru. — Suelto una carcajada. ¿Amor?

Tu me dices princesa. — Le recuerdo, con fingido malestar.

Porque eso eres para mi. — Asegura rozando su pulcar con mi clavicula. — Y quiero que siempre lo seas. — ¡Me muero! Me encanta completito.

Si. — Respondo atrayéndolo hacia mi, probando su boca y empujando las caderas contra las suyas.

Kagome. — Gruñe entrando, cortándome la respiración.


Creí que dormir en la cama de la suite de uno de los mejores hoteles de Washington era lo maximo, pero me equivoque, lo maximo es tener a Sesshomaru Taisho durmiendo sobre mi cama, sentir su aliento golpear mi rostro y su brazo sobre mi. Observo como duerme relajado, aun no amanece y planeo disfrutar mirándolo hasta que mi despertador rompe la magia.

¡OMG! — La voz de Sango rompe el encanto. Aparto la mirada de Sesshomaru y la veo debajo del marco de la puerta. Lleva puesto su pijama y sus ojos estan como platos. Veo a mi costado, debajo de su espalda y descubro un par de firmes montes que estan al aire libre.

¡Mierda! ¡Sango! — Chillo rodando por la cama, hasta quedar sobre el.

¡Lo siento! — Exclama cerrando la puerta. Puedo escuchar su risa discorde del otro lado y no puedo evitar reir.

Esto quedara para la inmortalidad. ¡Dios!

Observó a Sesshomaru, quien parpadea confuso. Es evidenteque con tanto griterio despertaria.

¿Kagome? — Pregunto intentando moverse. Muerdo su hombro y veo que sonrie. — Buenos dias, princesa. — Dice adormilado, pero yo sigo riendo.

Levanta una ceja sin comprender que sucede, se escucha la risa de Sango afuera de la habitación y arruga el ceño aun mas inquieto.

Te ha visto. — Consigo decir aun riéndome, se gira hasta que termina sobre mi.

¿Y por que ries? — Pregunta muy serio, lo que no hace otra cosa que aumentar mi ataque de risa.

¡Lo siento! — Jadeo cubriéndome el rostro, mientras lagrimas salen de mis ojos. Parezco una loca. El no dice nada, me deja reir mientras acaricia mi pelo. — Lo siento, lo siento. — Repito luchando por controlarme.

No entiendo. — Murmura besando mi cuello. Tomo aire y niego.

Es que... Sango entro.

Eso lo comprendo.

Te vio.

¿Se molesto? — Dios, adoro su expresion despistada. No tiene ni idea de que va todo el escandalo que tenemos las dos.

No, porque se entretuvo viendo un par de cosas increiblemente apetecibles.

¿Que?

¡Tu trasero! — Exclamo riendo de nuevo.

¿No estás molesta porque tu amiga ha visto mi trasero? — Pregunta muy serio.

No. — Niego. Se queda pensativo unos segundos y luego mueve la cabeza.

En lo personal, creo que deberías ser un poco mas celosa y posesiva. — ¡Wow! ¿Celosa y posesiva? Justo intento no serlo.

¿Quieres que sea celosa y posesiva? — Inquiero divertida.

Si. — Me muerdo el labio sugerentemente.

No sabes lo que pides. — Aseguro poniendo cara de malvada.

Me encanta que mi mujer me reclame. — Dice besandome. Bajo mis manos por su trasero y lo aprieto.

A mi me encanta su trasero.

Entonces, no lo compartas con tus amistades. — Sus palabras me hacen reír de nuevo.


Lo despido en la puerta y la girarme, tengo a Sango mirandome con expresion severa.

— "Nada de hombres" — Se mofa cruzándose de brazos.

¡Oye! Era solo para igualar la situacion.

¡Aja! ¿Y ahora limpiaras?

Nosotros no hicimos un desastre. — Ahora que lo pienso. — ¿Que rayos hicieron ustedes? — Se hace la loca y no responde. — ¡Que asco! No quiero saber. — Se echa a reir.

Nunca mencionaste que tenia un trasero firme. — Pongo los ojos en blanco.

Es mio. — Digo riendome.


Todo el alboroto que Sango ha causado ha servido para que llegue antes de la hora a la galeria. Kikyo me mira sorprendida cuando entra y descubre que estoy ahí. Shinki me pide que coordine todo, ya que hoy conoceremos al "famoso patrocinador". Paso supervisando las remodelaciones gran parte de la mañana y es hasta el mediodia cuando puedo tomar un respiro y dejarme caer sobre la silla. Enciendo la pc y tomo el movil que comienza a vibrar.

¿Si? — Respondo sin mirar quien es.

¡Hola, nena! — ¡Mierda! Inuyasha.


Ya ni para que disculparme, extrañaba dejarlas en la mejor parte y asi se le da inicio con brote de oro a las apariciones de Inuyasha como dicen en los roles, que empiece el salseo... Ja ja ja Ya se que dije que en menos de tres dias iba a tener tres capitulos en menos de tres dias pero triste mente no se pudo, vivo en venezuela y aqui la Luz NO AYUDA para nada... Pero ni modo ahora que ando con un poco de tiempo libre tratare de ponerme al corriente para terminar esta historia rapido, asi que sin mas que decir nos vemos en el siguiente capitulo.

Las quiere

PANDICORNIO AZUL