El ultimo capitulo por hoy, espero no demorar mucho en el siguiente, ya casi lo tengo. Bueno hasta la próxima, los dejo leer.
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Nuestro Tiempo
Capítulo 7. Acoplamiento
Preocupación y miedo. Esas eran las dos palabras que describían a la perfección el rostro de aquel hombre en ese momento. Se sentía sumamente temeroso, dentro de la habitación que estaba custodiando se escuchaban gritos teñidos de un intenso dolor, su jefe seguramente estaba castigando al pobre de Takano por el grave error que había cometido al no controlar bien a los rebeldes. Sintiéndose temeroso de que su jefe saliera de su despacho y se la tomara también contra él, decidió ir al sanitario, mientras se alejaba los gritos desgarradores que provenían del interior de la habitación se iban apagando lentamente a cada paso que daba.
No dudaba que el hombre sobreviviría, pero seguramente pasaría una temporada en la enfermería y aun así tendría que seguir trabajando si no quería morir definitivamente. Milo a veces no entendía cómo Takano soportaba todo aquello, Takano era el único que estaba unido a la causa al que no habían implantado el dispositivo de seguridad para evitar traiciones o infiltrados y, aun así, pese a los pocos, pero duros castigos a los que se veía sometido si fallaba, seguía siempre leal y obediente al jefe, –él me salvo, nos salvó, yo lo admiro y tu deberías de entenderlo–, había dicho hace tiempo después de uno de sus duros castigos. Quizás entendería si se hubiera criado al igual que él, pero Milo solo podía ver que Takano pasó de un abuso brutal a un tipo de abuso que incluso podría ser peor.
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Dentro de la habitación que Milo estaba dejando atrás para ir al baño, el jefe de la organización, al cual solo unos pocos conocían pues se creía que era lo más seguro en caso de que los encontraran o detuvieran –aunque eso fuera improbable–, se había sentado en su enorme sillón de cuero negro frente a un hermoso escritorio de madera oscura. Limpiaba una de sus preciadas navajas de plata labrada que, según había contado a su querido 'hijo', era una herencia familiar.
—Llamaré a un médico para que venga a curar tus heridas, te lo advierto, no me vuelvas a fallar, ¿entendido? Si te puse a cargo después de deshacerme del incompetente de George fue porque estaba completamente seguro de que tu no cometerías fallas, el imbécil ese lo único que hacía era temerme y creyó que sería fácil irse, el muy inútil —dijo y después miro el cuerpo que tenía sobre una mesa de acero en el centro de la habitación, la respiración de quien estaba encima era sumamente agitada.
—Lo-lo siento, no-no volveré a fallar —escuchó que decía Takano en un hilo de voz.
—Eso me dijiste la vez anterior, esta vez no te castigue tanto porque en parte no fue tu culpa, pero si hubieras estado más al pendiente de sus acciones esto no habría pasado, ¿lo comprendes?
—Si-sí, señor.
A Matthew no le gustaba tener que castigarlo, después de todo lo salvó de aquel grupo de hombres que lo tenían prisionero, víctima de incontables abusos de todo tipo durante las guerras en Zogilia. En ese entonces Takano, como había dicho que se llamaba, era un niño de apenas unos 11 años sumamente delgado que si te lo proponías lograbas contarle cada una de las costillas y huesos cervicales, tenía la piel completamente lastimada de un blanco cenizo, y cubierta de sangre seca y otras sustancias. Sus captores lo tenían sujeto de las manos por medio de grilletes de tipo antiguo a un muro de piedra, y cada que querían iban y se desquitaban con él, descargando su frustración e ira.
—¡Milo! —gritó en dirección a la puerta. Un muchacho de cabello castaño claro y ojos color miel entró en la habitación, su rostro no reflejaba nada en ese momento, pero sus ojos gritaban una total inquietud al ver el cuerpo en medio de la habitación.
—Dígame señor.
—Comunícate con el área médica, que manden a Maya de inmediato para que cure las heridas de Takano.
—De inmediato señor, con permiso.
La guerra interna en Zogilia había dejado sin padres a Takano que eran de origen japonés, y esos malditos soldados del ejército aprovecharon la situación de ese niño, no siendo el único, pues Milo también fue una de sus víctimas. Con ayuda de su tropa salvaron a los prisioneros y mataron a los soldados corruptos, todos los niños y jóvenes iban a ser enviados a un orfanato, pero él no pudo dejar a Takano, cando entró a su celda y lo miro a los ojos, de un gris tan claro, pensó que no podría dejarlo a su suerte así que lo puso a su custodia. Desde entonces lo había educado para que fuera incondicionalmente leal, aplicaba castigos que consideraba justos y con el tiempo ese niño ya lo admiraba, lo adoraba y lo respetaba más allá de lo que se considera algo saludable. Prácticamente había entregado su voluntad. Lo crio en un ambiente donde el dinero sobraba, prácticamente Matthew había dado todo para que olvidara los malos momentos pero que a su vez Takano recordara quienes le habían hecho todo ese daño para que en un futuro pudiera cobrarles cada gota de sangre que derramó.
—¿Me mandaste a llamar? —dijo una mujer de unos 50 años entrando a la habitación seguida de Milo.
—Así es, encárgate de curarlo, lo quiero trabajando para mañana —señaló el cuerpo casi inconsciente de Takano. La medico arrugó el entrecejo y miró con reproche al causante de esas heridas.
—Un día de estos lo matarás, te lo he dicho —reprochó la enfermera acercándose al joven—. No parece nada grave, al parecer has mejorado tu técnica, mucho dolor y casi nada de daño, pero deberías emplearlo en otras personas, no en…
—Cállate y has tu trabajo, cuando quiera un sermón iré a la iglesia —dijo. La mujer lo miro sin inmutarse.
—Eso me gustaría verlo, bien… —susurró y luego miro a Milo—, ayúdame a llevarlo a su habitación ahí lo curare mejor.
Con cuidado el hombre dueño de una voz rasposa y grave, observó cómo entre la médico y Milo se llevaban a Takano a su habitación, mandó a llamar a una sirvienta para que limpiara su despacho y luego se recostó en su sofá tan tranquilo como si nada hubiera pasado. En lo único en lo que Matthew podía pensar era en cómo solucionar lo de los dos ataques casi simultáneos, comenzarían a sospechar que ahí había algo raro y eso no le gustaba para nada. Aun no era momento de que supieran que había alguien más detrás de los rebeldes con intenciones completamente diferentes.
—¡Maldición! —gritó golpeando con un puño la mesa. Cogió el comunicador y dijo—: Comunícate con Francis necesito hablar con él de inmediato, dile que me hable al celular —colgó.
—Tal vez tengamos que cambiar algunos de nuestros planes —murmuró al aire.
Después de eso su celular recibió una llamada así que se puso de pie y salió al balcón para contestar.
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Estaba molesto, muy molesto con la doctora Elvira, con Lee, con Fromm, con Alexey, con Anya, con Gallant y con todo mundo, pero sobre todo estaba muy enojado con Aoba. Dio no podía creer lo que le había pedido él muy idiota la semana pasada. Todos, sobre todo Dio, aún estaban muy tensos con el doble ataque de los rebeldes acaecido apenas diez días atrás.
—Hola Dio, buen día, te esperábamos —saludó Anya al ver llegar a Dio al laboratorio.
—Si —contesto serio y sin saludar.
—Vamos Dio, no estés enfadado, te aseguro que todo va a salir perfectamente. Alfried nos ha autorizado tomar estos días libres para realizar la prueba.
—Lo sé, pero ¿por qué él?
—Los estudios que se le hicieron estaban normales, tú los viste. Son… compatibles a más de un 100% —Dio bufo ante tal respuesta.
—Ya, pero… él fue el responsable de la distorsión de mi onda de énfasis.
—Pero tu aceptaste el riesgo en ese entonces —interrumpió. Dio la miro levantando su estilizada ceja—, eso me contó Elvira que sucedió.
—Lo sé, pero… —suspiró y cambio de tema—. De todas formas, teníamos que ir a la base de Hawái por las nuevas unidades, no entiendo la prisa por realizar la prueba si estaba planeada para dentro de cinco días, ya que Liam termine el entrenamiento.
—Sí, bueno… Elvira está impaciente.
—Como siempre… —dijo mirando a Anya—, saben que es sumamente importante que esas unidades lleguen aquí sin contratiempos ¿verdad? —Preguntó notando que Anya no se mostraba tan preocupada como debería de estarlo.
Durante la semana que siguió al doble ataque estuvieron investigando, analizaron las grabaciones recuperadas, pero no lograron encontrar nada nuevo. Viajaron a Fujinomiya para investigar el lugar del atentado personalmente, ahí la Agencia Especial de Investigación Conjunta (SJIA por sus siglas en ingles), les había informado de todo lo que habían logrado averiguar. La SJIA se formó hacía alrededor de tres meses por orden de la IOP, tenía al agente especial en seguridad Mark Simone de EUA al mando de toda la organización y debajo de él, a cargo de cada una de las dependencias especializadas, a agentes de todos los países. Habían ocupado un edificio en América del norte como sede y a su vez se habían instalado en cada país y ya no importaba si pertenecías a Inglaterra, pues ahora bien podrías estar en Zogilia trabajando.
Dos días después ya de regreso en Japón, había llegado un comunicado por parte de la IOP informando que se había formado la Armada Mundial de Ataque y Defensa Táctico (WNTAD por sus siglas en ingles), con el General Anthony Bellamy de Francia como el ahora Capitán General de la Nueva Armada con base sede en Zogilia. Bellamy estaba trabajando en conjunto con Simone con pleno conocimiento de todo lo que SJIA encontraba y viceversa. Y ambas organizaciones estaban bajo las órdenes de la IOP. A su perspectiva esta nueva re organización de las naciones era mucho mejor. El General Gallant era ahora el comandante del ejército de ataque de la zona del pacifico (Zona 5) y el Cygnus era la nave insignia de la flota con Lene como Capitana y Lee como segundo al mando, la tripulación no había cambiado y eso a Dio lo alegraba en partes. Tenían la base en Tokyo, pero se había informado que todas las naves estarían yendo y viniendo de una base a otra conforme se necesitara. Por ahora solo hacían viajes de reconocimiento y transporte. Alfried les dijo que toda la información que recabaron había sido entregada a SJIA y que ellos ya habían confirmado que lo que Aoba había descubierto era correcto: había dos grupos rebeldes, que oficialmente serían conocidos como los RZ (Rebeldes de Zogilia) y RA (Rebeldes de la Alianza), y un tercer grupo. Alfried les dijo que este último grupo fue acusado como el responsable del intento de secuestro y que su propósito es completamente desconocido, pero que la agencia los consideraba como no importantes, que creían que solo querían secuestrarlos, aprovechando los otros ataques, para pedir una sustancial recompensa. También les dijo que cualquier pista que descubran o algo fuera de lo normal que encuentren, le sea comunicado para estar en espera de órdenes para actuar.
—Phoenice se encargará del traslado, no te preocupes por eso —contestó Anya sacándolo de sus cavilaciones. Phoenice era la nave de respaldo del Cygnus.
—Si llegan a tener algún problema ellos no están lo suficientemente preparados —dijo entre dientes.
—Si lo están —dijo la chica tajantemente—. Mira Dio, sé que estas en total desacuerdo con que Aoba sea quien realice la prueba de acoplamiento contigo, pero viste los resultados, sabes que…
—Ya se lo de los estúpidos resultados… —hizo una pausa evitando ver a Anya a la cara.
—Entiendo —dijo la chica con una sonrisa comprensiva. Anya entendía que Dio temía que su onda volviera a cambiar a causa de Aoba y que, si este volvía a irse, Dio se quedaría de nuevo sin poder acoplarse con nadie —vamos Dio, si no funciona, esperaremos a Liam.
—De acuerdo —dijo seriamente sin ánimo, y ambos ingresaron dentro del laboratorio.
Dio iba recordando que durante la noche del día del doble ataque Aoba había ido a visitarlo. Dio se sorprendió mucho cuando Aoba toco a su puerta como desesperado. Recuerda que le dijo a Fiona que subiera a su habitación y que cerrara con llave lista para llamar a la policía en caso de que fueran los terroristas. Grande había sido la sorpresa de ambos al escuchar la voz de Aoba gritando por Dio.
Flash Back
—¡Dio! ¡Dio! —se escuchaba desde fuera de su puerta a la par que un par de golpes la aporreaban.
—Este idiota —dijo Dio para sí mismo dirigiéndose a la entrada para abrir la puerta—. ¿Se puede saber qué te pasa? Estas armando un escándalo —dijo fríamente al llegar a la entrada.
—¿Eh? Disculpa Dio, qué bueno que te encuentro, tengo que hablar contigo —dijo Aoba un poco impaciente.
—¿Sabes la hora que es? ¿Sea lo que sea no puede esperar hasta mañana?
—No —dijo seriamente y eso a Dio lo tomó por sorpresa, aunque no lo demostró.
—Hola Dio —Fromm acababa de aparecer por entre el jardín —Perdona la hora, al parecer esto es importante, te interesa.
—De acuerdo —dijo después de considerarlo un momento masajeando el puente de su nariz, aun molesto por las inesperadas visitas—, adelante, pasen.
Se dirigieron a la sala de estar y una vez que les ofreció té, Dio se dispuso a esperar por aquello que tenían que decir sus amigos.
—Dio —comenzó Aoba—, quisiera que… que me digas… bueno, quiero pilotar un valiancer de acoplamiento, acabo de hablar con la doctora Elvira y me ha dicho que tengo que hablar contigo sobre eso, y que mañana nos tenemos que presentar a primera hora en los laboratorios de la base —dijo atropelladamente y Dio apenas y reaccionó a sus palabras.
—¿Qué? —dijo poniéndose de pie y frunciendo ligeramente el ceño.
—Que mañana nos tenemos que presentar en los laboratorios a primera hora y…
—¿Por qué yo?
—No lo sé, yo solo le comenté a la doctora Elvira que quería pilotar una unidad de acoplamiento y ella me dijo que hablara contigo sobre algo.
—No tenemos nada que hablar, ¿para qué tengo que presentarme mañana?
—Pero Dio… —dijo Aoba también poniéndose de pie, Fromm solo los miraba divertido—, mira yo no le dije a la doctora Elvira que quería acoplarme contigo ¿vale?, pero me ha pedido que te dijera que te quiere mañana en los laboratorios, no sé para qué. Y… —dudó por un momento, para después mirarlo a los ojos—, mira si existe la posibilidad de acoplarme contigo la tomare, confío en ti.
—… —Dio ante esas palabras se quedó mudo y no supo cómo reaccionar. Aoba no sabía que él no podía acoplarse con los demás pilotos por su culpa y, además, su onda ya no era una onda cualquiera y "¿qué sucedería si no funcionaba?" se dijo.
—Por favor Dio, al menos piénsalo ¿sí? —dijo Aoba con la intención de darse vuelta para irse.
—No puedo —dijo Dio deteniendo a Aoba logrando que este lo mirara a los ojos con desconcierto—. Desde que te fuiste no he podido realizar el acoplamiento con algún otro piloto —volvió a tomar asiento sin despegar su mirada celeste de la esmeralda—. Me hicieron pruebas y después de volver a realizar el entrenamiento determinaron que mi onda había sufrido cambios que al parecer ya no tenían que ver con acoplarme contigo —Aoba también se volvió a sentar—. Hace tres meses hice una prueba de acoplamiento con un chico llamado Liam que tomó un entrenamiento especial para que su onda se ajustara a la mía, al principio todo iba bien pero después mi onda lo rechazo cambiándose a sí misma. Ahora Liam está en un nuevo entrenamiento para volver a intentar acoplarse conmigo. No entiendo el porqué la doctora Elvira te pediría hablar conmigo de esto, pero —dijo poniéndose más serio todavía—, no quiero acoplarme contigo.
—¡Pero Dio! —Aoba parecía estar completamente en shock por las palabras de Dio. Le dolió lo último que le dijo, tanto que no dejaba de escuchar esas palabras en su mente una y otra vez, olvidándose de todo lo demás que le había dicho.
—Me presentaré mañana y escucharé lo que la doctora Elvira tenga que decir, pero no voy a aceptar acoplarme contigo —dijo Dio sin mostrar emoción alguna.
—De acuerdo —dijo Aoba después de una larga pausa, bajando la mirada. Utilizó un tono de voz que Dio nunca le había escuchado. Aoba se puso de pie—. Vamos Fromm —dijo y sin volver a mirar a Dio camino con destino a la puerta.
—Te has pasado Dio —dijo Fromm antes de seguir a Aoba rumbo a la salida de la mansión. Ante estas palabras Dio solo atinó a bajar la mirada una vez que Fromm le había dado la espalda para irse.
Dio solo escucho la puerta de entrada cerrarse, se quedó un momento en el absoluto silencio que predominó por toda la mansión después de aquella acalorada charla. A lo lejos escucho el rumor de un motor poniéndose en marcha y alejándose a través de la ciudad. Suspiró y se recargó en el respaldo del sofá del que no se había levantado para despedir a sus amigos. Cerro sus ojos y los cubrió con su antebrazo.
—Maldición —susurró y se quedó allí hasta que comenzó a sentirse adormilado. Se levantó y subió a su habitación sintiéndose como un maldito idiota.
Fin Flash Back
Al otro día de la visita nocturna de Aoba a la mansión Weinberg, la doctora Elvira les hizo pruebas por separado. De hecho, Dio no se había topado con Aoba ni en la entrada ni dentro de los laboratorios. Para cuando finalizaron, Anya pidió hablar con Dio en su despacho y le dijo que de acuerdo con los resultados Aoba era el mejor candidato para realizar la prueba de acoplamiento con él por sobre Liam. Dijo que se programaría una prueba lo antes posible para ver el nivel de acoplamiento entre ambos. Dio trató de protestar, pero la chica lo convenció diciéndole que probablemente Aoba era su única opción, aunque aun así realizarían la prueba que ya tenían fechada para con Liam. De ser ambas un éxito Dio ya tendría a dos compañeros con los que acoplarse y eso en el campo era una ventaja en caso de que uno u otro resultara indispuesto. Eso último fue lo que terminó de convencer a Dio para aceptar la dichosa prueba que realizaría en unos momentos con Aoba, aunque todavía tenía sus dudas.
—Bien, ya llegamos, dentro esta tu equipo, por favor póntelo, en un momento vendré por ambos.
—¿De qué…? —Mientras abría la puerta Dio no terminó de preguntar a que se refería Anya con eso, pues una vez que el interior quedó al descubierto, Dio descubrió que dentro de la habitación estaba Aoba que lo miraba con sus brillantes ojos verdes llenos de sorpresa.
—Nos vemos —dijo Anya y se retiró sin esperar respuesta cerrando la puerta detrás de ella.
Ninguno de los chicos había prestado atención a la despedida de Anya pues no podían creer que después de una semana de no haberse visto para nada, estuviesen ahí frente a frente, mirándose y sin saber que decir.
—Eh… yo… —trató de decir Aoba.
—Démonos prisa, Anya regresará en cualquier momento —dijo Dio tomando su traje y metiéndose detrás de una de las mamparas para poder cambiarse. Estaban dentro de un pequeño vestidor. Aun sentía como su estómago daba una vuelta en espiral, aun sin creer posible que eso le pasara sólo por haber sido sorprendido por la presencia de Aoba en la habitación.
—Dio sé que tu no quieres que me acople contigo, pero… mira solo quiero acabar con los rebeldes cuanto antes para poder regresar a mi tiempo y si eso significa acoplarme contigo por mi está bien, se supone que somos amigos… —dijo Aoba desde algún lugar en el cuarto. Pero esas palabras solo provocaron que Dio se molestara aún más.
Aoba al no recibir respuesta decidió que lo mejor sería no volver a decir nada. A los pocos minutos Anya regresó por ellos y los llevó hacia un enorme recinto donde dentro había dos unidades valiancer que ellos no habían visto antes.
—Estos son Ittyon y Tachyon, son sus antiguas unidades, pero mejoradas, tienen las últimas actualizaciones y arreglos que hemos encontrado en estos años —dijo Anya señalando a los dos valiancer que lucían sumamente imponentes.
Dio observo el rostro de Aoba que expresaba una gran sorpresa mezclada con emoción y asombro. Dio estaba seguro de que tenía la misma expresión en el rostro, así que retomando su autocontrol solo se mostró algo impresionado, aunque internamente era todo lo contrario y es que la unidad a la que había señalado como Ittyon era de un color verde oscuro, plata y negro, que combinados en las proporciones adecuadas lo hacían ver sumamente maravilloso. La unidad Tachyon era de un tono dorado, rojo y negro, era una unidad impresionante. Y ambas unidades juntas eran sumamente increíbles, verlas a ambas daba tal impresión que Dio estaba seguro dejaría a cualquiera sin aliento.
—Ittyon —dijo Anya llamando la atención de los jóvenes—, es tu unidad Dio. Tachyon es la tuya Aoba.
—Entendido —dijeron ambos a la vez.
—Sus datos ya han sido ingresados, suban por favor, iniciaremos la prueba en un momento.
Dio subió rápidamente a su unidad, el interior de ese valiancer no era muy diferente a su anterior Bradyon Next así que no le supuso problema alguno. Aoba por su parte estaba teniendo algunos problemas para localizar ciertos botones.
«Bien chicos, ¿me oyen?», dijo la voz de Elvira.
«¡Sí!», escuchó Dio a Aoba.
—Sí —contestó Dio.
«Excelente, se activará el Sistema de Acoplamiento… bien ya está, el procedimiento es el mismo, Aoba tu pedirás el acceso para acoplarte con el Ittyon de Dio, ¿entendido?»
«Entendido», oyó Dio por el intercomunicador de la unidad.
«Bien, los niveles de acoplamiento son normales, ¡inicien!», ordenó Elvira.
«¡Connecting with Dio!», dijo Aoba desde su unidad.
—¡Acception! —contestó Dio.
Era increíble, después de tanto tiempo sin poder realizar un acoplamiento con alguien sintió que era como la primera vez, además, el sistema había mejorado bastante. Conforme avanzaba el acoplamiento podía sentir a Aoba y eso lo desconcertó un poco pues no estaba seguro si eso tenía que pasar en realidad.
«Anillo de enfoque activado», dijo Alexey.
«¡Nivel de énfasis incrementando! ¡Esto es increíble!», gritó Anya con emoción.
Dio podía escuchar las palabras de los investigadores, no podía creer que el acoplamiento con Aoba estuviera dando resultado, ya estaban en la fase en donde Liam presentó un fuerte dolor de cabeza, con todos los músculos en tensión Dio aguardó deseando que eso no pasara en esta ocasión.
«Acoplamiento completo», dijo Elvira. «Bien, ahora aguardaremos un momento, y Dio, tu liberaras el acoplamiento ¿entendido?», le preguntó.
—Si… —murmuró Dio, estaba casi sin habla.
Unos minutos después, ambos chicos ya se encontraban fuera de las unidades, ahora se encontraban frente a Elvira en la cabina de observación con los gemelos aun en los controles.
—¿Cómo se sienten? ¿Cómo se sintieron?
—No sé cómo explicarlo, esto es diferente a como lo recordaba, pude sentir a Dio, sus… sus emociones. —Se sonrojó un poco, Aoba sentía que no podía controlar sus reacciones y se sintió un poco incomodo por la forma en la que estaba reaccionando. Suspiró levemente tratando de que todo en él estuviera en orden y continuó—. Pero sólo tenuemente, no lo sé exactamente ¿eso es normal?
—Opino lo mismo que Aoba doctora Elvira, fue… fue extraño —dijo Dio mirando a Aoba por el rabillo del ojo.
—Bien, ya llegaremos a eso, pero ¿algún dolor o molestia?
—No —contestaron a la vez.
—Correcto, miren, el acoplamiento fue exitoso, el anillo de enfoque se activó correctamente, la guía de navegación no mostro problema alguno, se asignó el anillo de enfoque correcto y el cuarto velo se abrió correctamente permitiendo su vinculación…
—¿Pero…? —dijo Dio al notar que Elvira dudaba por un momento.
—El nivel de énfasis comenzó a aumentar de manera increíble, en ese momento creímos que tu onda volvería a cambiar para rechazar a la de Aoba como paso con Liam —decía Elvira aumentando su emoción—. Sorprendentemente fue todo lo contrario, cambió, sí, pero fue como si la onda de Aoba hubiera atraído a la tuya, ajustándola sin llegar a igualarla, algo así como una extensión que la complementa —dijo mirándolo y mirando a Aoba de manera alternada—. Después de eso el nivel de énfasis llego al 100% pero nosotros seguíamos obteniendo datos de incremento de énfasis.
—Increíble… —susurró Aoba, Dio apenas y lo escuchó.
—Creíamos que su vínculo se podría ampliar hasta llegar al punto de que ambos pudieran sentir parte de las emociones del otro —dijo Elvira mirándolos a los ojos—. Ahora, con lo que me han dicho, está claro que eso fue un hecho y no dudamos de que este vínculo se incremente aún más puesto que con forme pasaban más tiempo acoplados dicho énfasis seguía aumentando.
—¿Eso es un problema? —preguntó Aoba.
—Aún no lo sabemos, creemos que no, pero todo sugiere que vendrá un momento en que ambos llegarán a compartir todas sus emociones, pensamientos e incluso sus recuerdos —Dio miraba sorprendido a Elvira negándose a mirar a Aoba—. Sólo que esta vez, estamos casi seguros no será dañino como con las unidades prototipo que se usaron en la guerra.
—… —ambos chicos se habían quedado sin habla al escuchar el 'casi'.
—Haremos estudios sobre ello para determinar el límite del vínculo y si en verdad no es peligroso. En caso de serlo se modificará el sistema de manera que el incremento de énfasis se detenga a niveles normales; de no serlo, solo se ajustaran algunos patrones para que puedan manejarlo, puesto que, si son capaces de compartir pensamientos, ustedes serian el equipo de combate perfecto.
"Por lo que… —Elvira los miro y su semblante se volvió serio—, miren sé que últimamente no se han llevado bien, así que sugiero que hagan algo para que eso cambie, hablaré con Fromm, Aoba tendrá que vivir contigo Dio, ya hablé con tu padre y está de acuerdo.
—¡¿Qué?! ¡No pueden decidir eso! —dijo poniéndose de pie—, con lo que has dicho sobre el acoplamiento estoy de acuerdo en que tenemos que mejorar nuestra actitud para con el otro, pe…
—Siéntate por favor Dio —Dio volvió a tomar asiento, sintiéndose desconcertado por su repentina exaltación, estando seguro de que algo en ese valiancer le había afectado—, esto va más allá que el solo tolerarse mutuamente, tienen que formar un lazo de alta confianza entre ustedes pues existe la posibilidad de que lleguen a compartir más que solo la forma de pelear, ¿lo entienden?
—Eso aún no es seguro, además yo aún quiero realizar la prueba con Liam —Dio alcanzó a percibir que Aoba lo miraba completamente estupefacto y tal vez… ¿dolido?
—Y así será Dio, pero por ahora estas son mis indicaciones, después de que hayamos realizado todas las pruebas, si no tienen misión van a venir todos los días y durante una hora practicaran en la sala de entrenamiento con las nuevas unidades, Alexey los supervisara y se encargara de ponerles unos ejercicios.
—De acuerdo —dijo Aoba con voz grave sin mirar a su compañero y con una expresión demasiado seria en su rostro usualmente cálido.
—¿Dio? —Elvira no recibió respuesta—. Bien, para pasado mañana tendremos los resultados de la prueba de hoy y de las simulaciones que haremos en el sistema. De acuerdo con los datos, de no resultar peligroso el alto nivel de énfasis, se realizará otra prueba para confirmar el límite. Esta, posiblemente, será el mismo día que Dio realice su prueba con Liam. Hasta ese momento no es necesario que Aoba viva en la mansión Weinberg, pero les sugiero que convivan un poco más.
—De acuerdo —esta vez ambos contestaron a Elvira.
—Pueden retirarse, descansen.
—Con permiso —se despidieron y salieron del laboratorio.
Al salir, Dio prácticamente corrió hacia afuera de las instalaciones, no quería hablar con nadie, mucho menos con Aoba. Lo único que quería era ir a casa y descansar, durante el acoplamiento pudo sentir a Aoba, y aunque no lo admitió frente a la doctora Elvira y los Lébedev, Dio fue capaz de sentir claramente la soledad y el cariño mezclados que Aoba tenía en su interior, posiblemente por estar en un tiempo que no era el suyo y por su deseo de regresar con los seres que amaba. Eso lo descolocó por un momento, pero no quiso darle más vueltas ni pensar en ello. El acoplamiento agrietó algo dentro de Dio, y presentía que si no tenía cuidado iba a derribar todas sus barreras.
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A pesar de lo que les había dicho la doctora Elvira, Aoba no había visto a Dio en esos cinco días que tuvieron entre las dos pruebas, en primera instancia opto por hablarle por teléfono, pero Fiona había respondido la llamada diciendo que Dio no se encontraba dispuesto en ese momento, lo intento otras dos ocasiones con el mismo resultado. Después ya harto de esa situación decidió que lo mejor era hacerle una visita a su evasivo amigo, pero cuál fue su sorpresa al presentarse en la mansión Weinberg y encontrarse con la noticia de que Dio no se encontraba en casa en ese momento, Fiona le había jurado por la memoria de su mamá que no era una mentira y Aoba le creyó pues sabía que la chica no jugaría con el tema de su madre. Ese día Aoba regresó a su casa sintiéndose un poco frustrado y enojado con Dio por su falta de madurez, ya no volvió a hacer el intento de contactarlo y al parecer al otro chico tampoco le importó mucho pues no regresó ninguna de sus llamadas.
Ahora ya era el día de la prueba y Aoba estaban ahí de nuevo, Dio estaba ya en su unidad valiancer Ittyon y el tal Liam –que era un chico de cabello rojo alborotado, de piel pálida y ojos color azul grisáceo–, ya estaba montado en lo que Aoba consideraba su valiancer, Tachyon. En un momento comenzaría la prueba y muy en el fondo Aoba rogaba porque no saliera bien, pero justo al darse cuenta de sus inusuales pensamientos se abofeteo mentalmente y se dispuso a solo observar. Estaba con la doctora Elvira y los Lébedev en el cuarto de monitoreo, así que no se perdería detalle de la operación.
—Comencemos. Liam pide el acceso a Dio —ordenó Elvira.
«¡Connecting with Dio!», dijo Liam.
«Acception», aceptó Dio.
Aoba pudo observar cada una de las pantallas donde iban apareciendo los datos del acoplamiento, y aunque no entendía mucho de que iba cada uno de los parámetros ahí mostrados, supo que todo el procedimiento iba bien.
—Todo va bien, el cuarto velo se está abriendo. Nivel de énfasis incrementando. —Esta era la parte crucial, ahí fue donde su prueba había fallado la última vez, según le había explicado Anya.
—Comenzando guía de navegación Esthev —dijo Alex y después de unos segundos—: Acoplamiento completo.
—Mira esto Elvira —dijo Anya llamando la atención de Elvira—. La onda de énfasis de Liam ahora se asemeja a la de Dio, ocurrió lo contrario a lo que paso la primera vez, en esta ocasión la onda única de Dio forzó a la de Liam a igualársele.
—Eso es increíble —dijo Elvira llena de entusiasmo y de inmediato se dirigió al intercomunicador—. Dio, Liam, ¿se encuentran bien? ¡El acoplamiento fue un éxito!
«Estamos bien», habían respondido los dos a la par.
«Esta vez no sentí el mismo dolor intenso de la vez pasada, de hecho, no sentí nada fuera de lo normal», dijo la voz de Liam.
«Lo mismo doctora Elvira», dijo Dio. Después de escucharlos Elvira cortó la comunicación.
—Mira esto Elv —llamó Alexey—. El nivel de énfasis se detuvo a niveles excelentes, a un 94%. A diferencia del acoplamiento con Aoba, éste no aumentó.
—¿Qué? Pero son las mismas unidades, pensé que iba a suceder lo mismo o al menos algo similar —dijo Elvira un poco desconcertada sin despegar sus ambarinos ojos de la pantalla.
—Entonces, ¿la diferencia la presentó Aoba? —preguntó Anya.
—Es lo más probable —dijo Elvira y Aoba se vio de inmediato observado por los tres investigadores—. Si estás de acuerdo —comentó Elvira dirigiéndose a él—, realizaremos más pruebas hoy mismo, llama a Fromm por favor.
—Sí, claro —aseguró no estando muy seguro de su decisión—. Iré a llamarlo —dijo y salió del laboratorio dejando a los investigadores planteándose algunas teorías.
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Aoba estaba exhausto, con paso lento se dirigió a un sofá que había fuera del cuarto de monitoreo y se recostó allí, cerró los ojos y primero pensó en las dos pruebas que había realizado, una con ese tal Liam y otra con Fromm, quien se vio desconcertado al enterarse de que participaría en las pruebas ese mismo día. Con Fromm todo había salido como se esperaba pues, según les explico Elvira, el acoplamiento había salido bien, tal cual como sucedía años atrás donde, a pesar de poderse acoplar con cualquier chico, la onda de énfasis de Aoba seguía distorsionando las ondas de sus compañeros. Después trató de acoplarse con Liam, y todo se quedó en 'intentó' porque apenas dio inicio la operación ambos chicos comenzaron a sentir un intenso dolor en el cerebro, tanto que Elvira tuvo que forzar una detención desde los computadores.
Aoba bostezó y sonrió un poco al recordar las siguientes pruebas, sobre todo la apenas perceptible expresión de susto en el rostro pálido de Dio al momento que Elvira le dijo que intentarían un acoplamiento entre él y Fromm. A su mente vinieron las palabras de Dio –eso ya lo hemos intentado hace mucho y no ha funcionado–, pero Alexey le explicó que al parecer algo había cambiado y que necesitaban comprobar ese algo. Así que lo hicieron y para sorpresa y emoción de todos, había funcionado. Dio pudo realizar un acoplamiento exitoso con Fromm, cuya onda de énfasis no cambió como lo había hecho la de Liam ni tampoco se había distorsionado como pasaba cuando alguien se acoplaba con Aoba. Los niveles de énfasis se mantuvieron en un excelente 92%. En seguida y con los ánimos y la confianza altos, intentaron un acoplamiento con Fromm y Liam, el resultado fue que no funcionó, pues el nivel de énfasis nunca alcanzó niveles mínimamente aceptables.
—Así que estas aquí —escuchó la voz de Dio por sobre su cabeza, pero no abrió los ojos.
—Sí, necesito un poco de descanso —dijo y escuchó lo que creyó ser a Dio recargándose en la pared del lado donde él tenía la cabeza recostada en el sofá.
—La doctora Elvira nos ha dado cinco minutos para ir a beber algo y despejar la mente, nos quiere despiertos para explicarnos los resultados de las pruebas —Aoba seguía sin abrir sus ojos, pero asintió ante las palabras de Dio.
—Bien… —después de eso se instaló entre los dos un silencio que Aoba percibió incómodo. No sabía qué más decir a Dio y sinceramente aún seguía un poco molesto con él por haberlo estado evitando.
—Aoba… —llamó Dio y al no oír nada más decidió, por fin, abrir sus ojos y mirarle desde donde se encontraba—. Lo siento —dijo Dio mirándolo a los ojos mostrándole una sincera expresión de disculpa en el rostro—, lamento no haber podido atenderte en estos días, pero estaba sumamente ocupado.
—¿Los cinco días? —preguntó, no sin un ligero tono de reproche.
—No y lamento no haberme comunicado contigo.
—¿Por qué estabas evi…?
—Chicos dice la doctora Hill que ya pueden pasar —interrumpió Liam con una sonrisa que a ojos de Aoba no parecía inocente.
Estirándose cual gato Aoba se levantó del sofá y junto a Dio y Liam volvió a ingresar dentro del laboratorio, esperando no recibir malas noticias.
Continuara.
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Ahora si, nos vemos pronto. No dejare esta historia sin terminar, pero tengan paciencia, tratare de ser constante. Nos vemos.
