DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en la serie de anime y el universo de Buddy complex no me pertenece. Lo único mio es la trama de poner a los personajes en esta situación que se le ocurrió a mi loca cabeza. NO gano nada a cambio, al final seguiré igual de pobre que ahora :( Lo único que recibo es la satisfacción de entretenerlos un poco.
ADVERTENCIAS: Este es un fic con temática homosexual, slash, yaoi, BL, chicoxchico o como quieras llamarle, si no te gusta, no leas. Muerte de personajes, algo de violencia, y... bueno por el momento creo que eso es todo.
Los dejo leer :D
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Nuestro Tiempo
Capítulo 10. Valor
—Me puedes decir, ¿Cómo es que organizaron esto tan rápido? —preguntó Aoba a Lee después de haber entrado al salón de la casa que compartían Lee y Elvira.
Anessa había pensando en organizarla dentro de las instalaciones del laboratorio, pero Alfried se había negado rotundamente, argumentando que era poco profesional utilizar el edificio para ese tipo de eventos. En realidad, no les había tomado mucho tiempo pues ya lo habían planeado desde el instante en que Aoba había regresado con ellos. Además de que las dos chicas eran sumamente creativas a la hora de organizar eventos especiales, desde lo formal para un evento entre diplomáticos ricos y poderosos hasta una alegre fiesta de cumpleaños como era el caso.
—Olvídate de eso y disfruta de tu fiesta, puede ser la única que celebremos contigo —dijo Lee.
—¿A que te refieres? —preguntó Aoba, sin entender las palabras de su amigo. Lee lo observó detenidamente tratando de perfilar los pensamientos de Aoba y la posible reacción a su respuesta.
—Te recuerdo que tu vienes de muy lejos, no queremos que te vallas, pero puede que de un momento a otro decidas que quieres regresar de inmediato con tu familia y amigos. —dijo Lee, bebiendo un poco de cerveza.
—No lo he olvidado —dijo Aoba agachando la cabeza observando detenidamente su propio vaso de cerveza con un anhelo y tristeza mezclados, como si el dorado liquido pudiera llevarlo de regreso—. Sueño que regreso a mi tiempo pero… pero lo hago cayendo a través de un enorme agujero negro, la sensación es… —Aoba miró a Lee a los ojos, hace tiempo que necesitaba hablar sobre eso con alguien—, cuando estoy de regreso siento que no quiero estar ahí, de repente escucho una voz que me llama y corro tratando de encontrarla, me dice que regrese aquí y quiero hacerlo, me dice que tengo que apresurarme o ya jamás podré volver y… el punto es que… creo que una parte de mi no quiere regresar… —comentó Aoba bebiéndose toda la cerveza de golpe.
—Valla que tienes un problema —comentó Lee un poco a la ligera—, pero no tienes que pensar demasiado en ello ahora, además siendo honestos aquí no tienes grandes motivos de peso para estar, nos tienes a nosotros, claro, pero no es lo mismo que a tu familia.
—Lo sé, pero de tan solo pensar en ustedes y saber que si regreso puede que jamás los vuelva a ver, algo me oprime el pecho, quiero estar con mi familia, pero también con todos ustedes —contestó Aoba.
—Lo quieres todo —dijo Lee con una pequeña sonrisa—, por cierto ¿de quien es la voz que escuchas, que te pide que regreses?
—La verdad no lo sé, sé que la he escuchado antes, pero… lo olvido al despertar —dijo Aoba encogiéndose de hombros.
—A lo mejor no es por todos nosotros que no te quieres ir, a lo mejor es solo por una persona —comentó Lee mirando hacia un lado como no dándole importancia a sus propias palabras.
—¿Cómo que por una…?
—Hola —dijo Fiona acercándose a Aoba por detrás, tomándolo del brazo alegremente, interrumpiendo lo que iba a decir.
—¡Fiona!, ¿te estas divirtiendo? —preguntó Aoba.
—Si, hace mucho que no organizábamos una fiesta tan grande de cumpleaños.
—¿Cómo lo llevas?, Me refiero al manejo de las empresas y ese tipo de cosas.
—Me está costando trabajo, pero Dio me ha ayudado muchísimo.
—Por cierto, ¿Cómo esta él?
—Mejor pregúntale tu —dijo Fiona riéndose de la cara de descontento de Aoba.
—Bueno, el no ha querido hablar demasiado conmigo.
—Él esta bien Aoba, ya se lo esta llevando mas tranquilo. Creo que nunca estuvo deprimido, solo que no ha sabido como desquitar todo el resentimiento que tiene guardado desde la muerte de papá.
—Eso no es pretexto para no querer hablar con nosotros.
—¿Quién no ha querido hablar con ustedes? —dijo una voz detrás de Aoba que hizo que todo su cuero cabelludo se erizara y que un latido escapara a su corazón.
Cuando Aoba volteo el rostro se encontró con unos brillantes ojos azules que lo miraban con diversión y burla, al instante su mente se puso en blanco y toda explicación que estaba por salir de su boca murió en su garganta.
—¡Dio! Que bueno que llegaste, justo a tiempo para que Aoba sople la velita de su pastel y pida su deseo —dijo Fiona emocionada por lo que sus ojos estaban observando.
—¿Cuál pastel? —preguntó Aoba mirando hacia las mesas que estaban puestas a un costado del salón.
En el centro de una larga mesa decorada con un mantel de color blanco con líneas verticales de color azul claro que se hallaba frente a los enormes ventanales, se encontraba un pastel de tres pisos redondo, el pastel daba la impresión de que se iba a caer pues su segundo y tercer piso se inclinaban hacía lados opuestos cada uno, era un diseño un tanto extraño, tenia una cubierta blanca con figuras echas de azúcar de diferentes colores y en la cima del pastel un letrerito multicolor que tenia escritas las letras "Feliz Cumpleaños Aoba". Era, definitivamente, un pastel que había sido escogido por Anessa y Nasu.
—Ese pastel —confirmo Fiona mirando hacia el mismo punto Aoba —. Es hora Aoba, vamos, ya esta listo todo para que pidas un deseo.
Mientras era arrastrado por Fiona hacia la mesa del pastel, Aoba no dejaba de preguntarse por qué Dio parecía una persona diferente. Lo había mirado de una manera extraña o al menos esa fue su percepción, además de que no había hablado con el desde la muerte de su padre.
Después de haber soplado las velas del pastel y pedir un deseo, la fiesta siguió con normalidad. Ahora parecía que era Aoba quien trataba de evitar a Dio pues cada que este aparecía en su campo de visión Aoba se dirigía hacia otro lugar con cualquier excusa que se le ocurriera. Platicaba con todos en el lugar, incluso platicó con Alfried de cosas banales durante un rato. Se le estaba haciendo agotador además de que no estaba disfrutando mucho su fiesta. Para el final de la noche y ya que la mayoría de los invitados se habían retirado Aoba decidió rendirse al juego que parecía que estaba jugando con Dio, escucharía lo que sea que tuviera para decirle.
—Te ves agotado.
—Me siento agotado.
—Es como si no te gustaran las fiestas de cumpleaños.
—Me gustan las fiestas de cumpleaños y me gusta mas si es la mía —comentó Aoba mirando a Dio a los ojos. Si él no quería hablar sobre lo que sea que estuviera ocultando, Aoba tampoco iba a preguntar.
—Pues no lo parece —dijo Dio mirando hacia otro lado mientras ocultaba sus manos en el abrigo que traía puesto.
—Solo… —A percepción de Aoba no hacia mucho frio dentro del salón, así que supuso que Dio era de las personas que suelen sentir mas frio de lo normal, esta observación hizo que olvidara por completo lo que tenía por decir. Aoba sintió como sus mejillas comenzaban a calentarse así que volteo el rostro ocultándolo de Dio y decidió que lo mejor sería irse a dormir, no había bebido demasiado pero definitivamente ya no pensaba con tanta claridad—. Ten —escuchó una voz a su lado justo antes de que se levantara.
Al girarse, en frente de su campo de visión, apareció una pequeña caja de color verde brillante, no era muy grande y tenía como única decoración lo que parcia ser un moño de color pateado. Era un regalo, un regalo de Dio. Aoba estaba muy sorprendido que no noto la incomodidad que se estaba formando en los ojos celestes.
—Bueno… si no lo quieres, esta bien —comenzó a decir Dio, sintiéndose un poco patético ante el silencio de Aoba.
—No, quiero decir si, si lo quiero —dijo Aoba tomando rápidamente el regalo.
Dio no estaba seguro de como Aoba iba a tomar su obsequio, desde que se enteró de que su cumpleaños se aproximaba había estado planeando cual podría ser el regalo mas adecuado para Aoba, y justo cuando ya sabía la respuesta había surgido lo de la muerte de su padre y se enfoco en eso que se olvido por completo de lo demás. Le costó mucho trabajo conseguirlo a ultima hora, ya se la arreglaría con Alfried y Elvira después, lo único que le preocupaba ahora era la reacción que iba a tener Aoba.
Aoba desenvolvió el pequeño objeto, era una caja de color marrón liso, sin nada escrito o dibujado, dentro de la caja, envuelto en una tela azul rey de terciopelo sobre un pequeño cojín echo del mismo material había un pequeño control remoto de color blanco, solo tenía un botón de color verde en el centro que decía iniciar viaje. Aoba lo observó un poco confundido, lo tomó en sus manos y miró a Dio a los ojos en busca de una respuesta.
—Vamos afuera —fue la única respuesta de Dio a la muda pregunta que leyó en los ojos de Aoba. Sin esperar respuesta se giró y caminó hacia la salida rumbo a los jardines.
Aoba lo siguió muy de cerca guiado principalmente por la curiosidad, había devuelto el pequeño control al interior de caja y mientras caminaban Aoba se quedo observando la espalda de Dio, se veía muy tranquilo y Aoba tenía miles de preguntas rondando su mente que quería preguntar, pero no sabia por donde comenzar y tampoco sabia si iba a recibir respuesta a cada una de ellas. Iba tan sumido en sus pensamientos que no se fijo que Dio se detuvo frente al muro de piedra rojiza que rodeaba el jardín de la casa de Elvira, así que inevitablemente choco con su espalda.
—Disculpa —dijo Aoba avergonzado por su falta de cuidado.
—No hay problema —dijo Dio tranquilamente, ante lo cual Aoba lo miró más confundido que antes.
Aoba trato de despejar su mente y observó con cuidado el lugar donde se encontraban, era un jardín, este no era muy grande, había un árbol de cerezo en la parte derecha del jardín, junto al cual había una banca de madera un tanto antigua. Del otro lado, colgando de la rama más gruesa del árbol había una mecedora donde fácilmente cabrían dos personas. El muro estaba rodeado de arbustos bien recortados y algunos rosales. No había nada mas solo un área limpia cubierta de césped verde que parecía recién cortado.
—Se que tienes preguntas por hacer y se lo que quieres decirme —dijo Dio llamando la atención de Aoba. Dio miraba hacia el árbol de cerezo y sus palabras se sentían de alguna manera distantes, Aoba supo que Dio estaba de nuevo ocultando sus emociones tras una indiferencia fingida que ya le era fácilmente reconocer—. No estaba deprimido tras la muerte de mi padre y si, de alguna manera me siento responsable, pero no es solo por él si no por todas las personas que han muerto desde que aparecieron los rebeldes. No hemos podido resolver ninguno de esos ataques y no hemos podido averiguar nada, es por eso por lo que me siento con la responsabilidad de actuar —dijo Dio esta vez mirando a Aoba directamente a los ojos.
—No eres el único que se siente así —dijo Aoba al ver que Dio ya no iba a decir algo más sobre aquel tema—. Yo en lo personal siento que debo de hacer algo, de alguna manera llegué aquí de nuevo por alguna razón, desde hace tiempo me di cuenta de que las casualidades no existen, no es una coincidencia que apareciera aquí de nuevo, justo en este tiempo y en esta versión del futuro donde ustedes me conocen. Te hice una promesa Dio y la voy a cumplir. Vamos a resolver esto, el mundo es muy grande pero no es infinito y esos malditos tienen que estar en algún lado. Se que hay pistas que seguir, pero no las hemos podido ver.
Dio miró los ojos de Aoba y se perdió en ellos con cada una de sus palabras resonando en el interior de su mente, la confianza en cada frase y la determinación le hicieron creer a Dio que nada seria imposible si el hombre que estaba parando frente a él, observándolo de esa manera, los ayudaba con sus problemas por segunda vez.
—Es para que regreses —dijo Dio después de que recupero la respiración que no se había dado cuenta que estaba conteniendo.
—¿Qué? —preguntó Aoba sin entender lo que Dio acababa de decir.
—El control que tienes en tus manos es para que puedas regresar. Aun no está terminada la máquina, pero Elvira cree que pronto lo estará, desde que te fuiste y pudimos ver la anomalía temporal hemos estado investigando como se forman y si se puede reproducir de manera controlada en un laboratorio. Cuando esté lista podrás volver a tu tiempo sin ninguna complicación o sin temer que termines debajo de las patas de algún dinosaurio —dijo Dio con una sonrisa burlona en sus labios, tratando de aligerar el ambiente tras la conversación pasada.
Aoba le devolvió la sonrisa y observo el pequeño control que lo llevaría de regreso a su tiempo con su familia y amigos, que lo llevaría de regreso con Hina. Al pensar en ella un pequeño malestar se formo en el interior de su pecho, este malestar había estado presente desde hacía mucho tiempo, pero siempre lo había ignorado, pero ahora era más fuerte que le estaba costando trabajo regresarlo a su escondite muy profundo en su corazón.
—¿No es lo que quieres Aoba? —preguntó Dio al ver el cambio de expresión en el rostro de Aoba.
—No es eso —dijo Aoba mirando a Dio—, es solo que… —no sabia como continuar, de alguna manera no quería contarle a Dio lo que pasaba con Hina, pero otra parte de su mente le decía que tenía que hacerlo, que era algo importante—. Es Hina… —dijo finalmente en un susurro.
—¿Qué pasa con ella? —preguntó Dio con voz seria, ignorando el latido que acababa de escapar a su corazón.
—Quiero regresar, en realidad una parte de mi quiere hacerlo —comenzó a decir Aoba dirigiéndose a la banca que estaba junto al árbol de cerezo —. Pero la otra parte no, estoy seguro de que quiero ver a mi familia y amigos, pero a su vez no quiero dejar de verlos a todos ustedes y eso es algo tan complicado de asimilar. Luego, por otra parte, Hina y yo estamos saliendo, desde que la volví a ver, me refiero a que espere tanto por ella y cuando estaba ahí, no lo sé no es ella, tu sabes como es, como era, se parecía más… —más a ti, iba a decir Aoba, en cambio dijo—: pero la Hina que yo volví a ver es completamente diferente.
Dio no sabía que decir ante lo que estaba escuchando, antes en el pasado, Aoba no le había contado algo tan personal y para ser sinceros Dio tampoco había hecho algo así, hasta ahora. Los pensamientos de Dio se vieron interrumpidos por la ligara voz de Aoba.
—Desde que volví a mi tiempo sentí que algo me hacia falta. Pensé que al encontrarla esa sensación desaparecería, pero solo se hizo más fuerte, siempre la ignore diciéndome que era algo sin importancia. Creo que no estoy enamorado como pensé que lo estaba y dudo si alguna vez me enamoré de verdad, creo que si lo estuviera no importaría que fuera una Hina diferente, porque en esencia siempre será ella.
—¿Entonces qué crees que sea? —preguntó Dio.
—No lo sé, creo que…, creo que solo estaba impresionado por todo lo que paso en ese momento.
—¿Qué pasa con el vació que sentías? —pregunto Dio acercándose a Aoba que estaba sentado en la banca.
—Yo… no estoy seguro, pero creo que ha desaparecido —Aoba ni siquiera había pensado en eso hasta este momento, pero era verdad lo que decía, el vació ya no estaba y eso lo hacia sentir desconcertado.
—Aoba —llamó Dio, Aoba no se percató de que mientras hablaba su cabeza había ido bajando hasta quedar completamente sumida en sus manos que estaban apoyadas en sus codos sobre las rodillas, al escuchar la voz de Dio, levanto el rostro y lo miro frente a él, de cuclillas, mirándolo con tan franqueza que sus ojos azules que de día parecían reflejar el inmenso color del cielo, ahora perecían reflejar el azul intenso y profundo del océano, un océano que parecía estarlo jalando a sus profundidades—. Debes pensar muy bien lo que quieres. Con Hina creo que ya tienes la respuesta, debes hablar con ella claramente, ser sincero y ya está. Tu verdadero problema es no saber donde quieres estar. Con quienes no importa, porque todas las personas que son importantes para ti y tu para ellos estarán ahí para ti en cualquier tiempo y lugar. Creo que… creo que donde tu decidas estar mientras estés bien los demás lo estarán también.
—Gracias —dijo Aoba en un susurro sin despegar los ojos del rostro de Dio, cada detalle en su lisa y fina piel era completamente visible para Aoba, por su mente pasó fugazmente la idea de tocarla con sus dedos y comprobar si era tan suave como parecía.
—Aoba.
Aoba levanto el rostro un poco sorprendido por la voz que lo llamaba. Dio se enderezo de donde se encontraba y ambos miraron a la persona que acababa de llegar y que los miraba con una ligera sonrisa en sus labios. Dio no parecía afectado de ninguna forma a diferencia de Aoba cuyas majillas se habían puesto de cierto color rosado. No habían estado tan cerca el uno del otro, pero los pensamientos que se alojaron en la mente de Aoba hicieron que la sangre se le subiera a la cabeza pronunciando aun mas su sonrojo.
—¿Qué sucede Anessa? —preguntó Dio. Parecía estar calmado, pero en su interior el corazón no dejaba de palpitarle de manera tan intensa que creía que era audible a los oídos de la joven que los miraba desde la entrada al jardín. El único signo de su inestabilidad interior estaba oculto debajo de sus mechones de cabello rubio pues sus orejas se habían teñido de un rojo aun mas intenso que las mejillas de Aoba.
—Ya se han ido todos y Elvira y Lee los están esperando, Elvira quiere hablar con ustedes —dijo Anessa un poco divertida por la curiosa situación que estaba presenciando en este momento. Sus amigos parecían incomodos, solo esperaba no haber interrumpido algún asunto serio, incluso si estaban en medio de una discusión.
—Claro, vamos —dijo Dio caminando hacia Anessa. Aoba no se quedó atrás y los siguió un poco a la expectativa por lo que tuviera que decir Elvira.
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—Bien, explíquenme que fue lo que sucedió —pidió Alfried a los investigadores sobre lo sucedido con las unidades valiancer desaparecidas.
—No podemos explicar que fue lo que sucedió señor, todos los motores estaban bien al ser examinados antes de comenzar el traslado. Aquí están los reportes de los resultados —dijo Conrad, uno de los encargados de liberar las naves para trasporte de cargamentos importantes.
—¿Qué dicen los demás reportes?
—Todos señalan lo mismo, no había ninguna falla, al menos ninguna de tipo accidental.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Si hubo algo que salió mal, fue error de alguno de los pilotos.
—Pero los controles en caso de que algo así suceda pueden ser manipulados desde el laboratorio de Canadá —dijo Elvira.
—No hubo respuesta. No hubo alguna señal de que algo malo estuviera sucediendo y para cuando nos llego la llamada de auxilio de los pilotos y se activo el control a distancia la señal de la nave se había perdido, si no se puede localizar es imposible controlar sus motores.
—Esto lo hizo alguien que conocía sobre el sistema —dijo Alfried a todos los presentes—. Alguien que sabia lo que se iba a transportar en esa nave. No me creo ni un poco que haya sido un accidente y mucho menos uno tan aislado.
—Señor —dijo uno de los guardias ingresando a la sala de reunión en el laboratorio de Japón—. El doctor Thomas ya está aquí señor.
—Tráelo aquí —indicó Alfried.
—En seguida señor —dijo el guardia.
—Esperemos a ver que dice Thomas, el tiene que tener mas pistas sobre lo sucedido —dijo Alexey.
Momentos después a la habitación ingreso un hombre de estatura baja, vestía como vestían aquellos hombres ingleses en el siglo XX, traía una boina color negra sobre su cabeza y su bigote color negro apenas moteado con algunas canas se movía al compás de la boca del hombre que parecía estar masticando algo. Traía consigo un maletín de negocios y su regordeta complexión le hacia parecer sofocado como si hubiera recorrido kilómetros de distancia corriendo.
—Ya estoy aquí —dijo Thomas quitándose la boina.
—Bienvenido, toma asiento, tenemos mucho de qué hablar —dijo Alfried, ocultando su desagrado inicial al ver a ese sujeto pues a pesar de las circunstancias parecía totalmente calmado, como si el cargamento perdido no hubiera estado a su cargo. Eso hizo que Alfried sospechara pues cualquiera en su lugar estaría preocupado de alguna manera y a un cierto grado, aunque esa persona fuera completamente inocente.
—Bien, comencemos. Necesito que nos expliques que fue lo que sucedió con el cargamento de valiancer.
—No lo sabemos comandante. Todo iba bien, nada anormal se mostraba en los monitores, todo…
—Eso ya me lo dijeron —interrumpió Alfried —, lo que necesito saber es si los pilotos tuvieron algo que ver, estos estaban a tu cargo, tu mismo revisaste esos documentos y hemos llegado a la conclusión de que nadie fuera de los laboratorios conocía sobre lo que se transportaría.
—Así es comandante, todo lo que dice es verdad, yo revise cada uno de los documentos que los pilotos entregaron y comprobé que ninguna información proporcionada fuera falsa. Lo que sucedió fue un fallo en los sistemas de comunicación, no fue de la nave y no fue de los laboratorios, algo en el sistema de enlace tuvo que ser la posible causa. Un bloqueo de señal o algo parecido.
—¿Cómo puede ser esto posible? Y en todo caso, ¿no seria eso un ataque y no un accidente? —preguntó Anya.
—No necesariamente, me tomé la libertad de investigar esa parte ya que los reportes de la nave y de los laboratorios no arrojaron nada, y descubrí que en el transbordador espacial ha habido algunas irregularidades, esto se traduce a que en algunos momentos aleatorios y poco comunes los satélites dejan de transmitir sus señales, no quiero insinuar nada comandante, pero si los de la WNTAD están haciendo algo que de cierta manera beneficie a…
—Basta —dijo Alfried mirando con ira al Thomas. Lo sabía, ese sujeto no tendría por qué saber esa información, dice que investigo, pero no había manera de localizar esas irregularidades, Alfried sabia que los de la WNTAD estaban probando un nuevo método de rastreo por medios satelitales para poder localizar a los rebeldes sin importar donde estos se escondieran, pero no estaba funcionando como debería. Se suponía que los traslados y viajes se realizaban no sin antes pedir que durante ese tiempo las investigaciones satelitales se pusieran en pausa para que ese tipo de cosas no sucedieran, el reporte que Alfried había recibido aquel día indicaba que no había sido activado el satélite LINUZ, que fue diseñado para ese proyecto.
—¿Es cierto lo que dice Thomas, Alfried? —preguntó Elvira.
—No hay nada ahí, las irregularidades que Thomas dice fueron investigadas —dijo Alfried—, se ha investigado esa parte y los reportes que recibimos indican que dichas anomalías no intervinieron en ese momento con el sistema de comunicación. WNTAD esta tomando medidas nuevas que muy pronto serán de conocimiento público y todas y cada una de las naciones conoce sobre ello. Lo que Thomas descubrió probablemente sean de otra índole. —luego, con total calma miro hacia Thomas—. Le voy a pedir que me entregue los reportes de lo que encontró pues yo le puedo asegurar que no venían de los satélites y pueden ser probablemente una pista de lo que en realidad sucedió, posiblemente sea algo en esa zona, por ahora se quedara como accidente hasta que no se investiguen las nuevas pistas, pues no tenemos más —conjeturó Alfried para no alertar a su principal sospechoso, si las anomalías que detecto resultaban ser las del satélite eso quería decir que este sujeto era peligroso y que había alguien más dándole esa información.
Una vez que todos se fueron y que se quedó solo, Alfried realizó una llamada desde un teléfono especial que no podía ser rastreado de ninguna manera. Le pidió a quien estaba del otro lado de la línea que siguiera a Thomas, todos y cada uno de sus movimientos. La WNTAD podría parecer misteriosa, pero era precisamente por este tipo de situaciones que tenía que ser de esa manera, todos y cada uno de los que la conformaban sabían solo parte de la información total, nadie excepto una persona sabia todo sobre las investigaciones sobre los rebeldes y las nuevas tácticas para encontrarlos, este sistema se decidió para proteger la organización de posibles espías. Y solo seis personas sabían sobre este manejo de información. Así que la persona que le pasó a Thomas la información de las anomalías satelitales no sabe que estas anomalías son indetectables y no debe ser tan importante si no sabe del reparto de información.
—Comandante, ¿puedo pasar? —dijo una voz desde la entrada del salón interrumpiendo los pensamientos de Alfried.
—Adelante —dijo Alfried a Tarjim.
—Señor, ya esta lista la nave que solicitó, ¿necesita algo mas?
—No, por el momento eso es todo.
—¿Cómo va lo de la desaparición de los valiancer?
—No ha habido avances. Lasha no a encontrado algo nuevo, pero lo tengo sobre la pista de algo.
—Entiendo, nosotros tuvimos una reunión el otro día, dos días después del cumpleaños de Watase. Elvira nos comento sobre la situación a peticiones suyas. Después de avisarnos decidimos hacer una reunión no oficial para hablar sobre ello y todos creemos que no fue un accidente. Weinberg se mostro muy molesto por esto, Watase por otro lado se mostro bastante pensativo y preocupado y estoy de acuerdo con el sentir de ambos. Esas unidades son muy valiosas, tal vez no como lo son el Ittyon y el Tachyon, pero si al punto de que son peligrosas en manos equivocadas. Después de hablar sobre ello surgió otro tema que en un principio no me pareció importante hasta que Watase menciono algo al respecto.
Flas back
—Entiendo como se sienten, pero ya el comandante Gallant y los demás están investigando la situación —dijo Elvira hacia los demás.
—Es que no es posible que de la nada haya desaparecido una nave con los valiancer —dijo Dio al borde de su asiento—, esas naves están protegidas con el mejor sistema de seguridad.
—Dio, cálmate —dijo Aoba a su lado.
—Eso ya lo sabemos Dio, todo eso ya se ha investigado, por ahora solo estamos esperando que llegue Thomas para confirmar nuestras sospechas además de que nos tiene que dar su declaración de los hechos, igual y tiene alguna pista nueva sobre la que podamos trabajar —dijo Elvira.
—¿Y que si no existen nuevas pistas?
—Todo se quedará como accidente o como un caso abierto —contestó Elvira un poco apesadumbrada por las noticias poco alentadoras que estaba dando.
—No puedo creerlo, no creo ni por un segundo que eso se haya tratado de un accidente —comentó Dio a lo cual Aoba estuvo de acuerdo con un asentimiento de cabeza que fue imitado por todos los que estaban ahí presentes.
—Yo tampoco lo creo Dio y eso es lo que mas nos preocupa, si esta en manos de los rebeldes podrían atacar en cualquier momento y entonces… —no hizo falta que terminara la oración pues en la mente de todos, las imágenes de tragedias pasadas regresaron como un torbellino implacable —. Por el momento eso es todo, me tengo que retirar.
—Claro Elvira, gracias por comunicarnos esto —mencionó Lasha, fingiendo no conocer sobre la situación. Alfried había pedido que esta información no se filtrara y aunque le pesara no haberlo comunicado a sus compañeros, era una orden que no podía desobedecer.
Una ves que Elvira se retiro de la sala, los jóvenes se quedaron sumidos en sus propios pensamientos.
—Ni que tuvieran el nectoribium suficiente para mantener esas unidades —comentó Liam con tono áspero apretando los puños sobre la mesa.
—¿Qué? —preguntó Aoba—, ¿eso es cierto? ¿Las unidades necesitan mucha cantidad de nectoribium?
—No necesariamente, según me dijo Elvira estos nuevos modelos están diseñados para ahorrar energía, pero la cantidad de nectoribium necesaria para activarlos es bastante significativa, después de ello ya solo necesitan ser recargados, si son usándos al máximo, cada 5 años no como antes que necesitaban recargarse cada mes, dependiendo de su uso.
—Entonces para activarlos necesitarían mucho nectoribium, ¿cierto?
—Así es…
—¿Qué tanto? —pregunto Aoba, sabiendo que algo se le estaba escapando.
—Lo equiparable a lo que se necesita para provocar una detonación nuclear —dijo Dio creyendo que algo había ahí. Todos lo miraron sorprendidos al saber la cantidad de energía que almacenaba cada una de esas unidades, de alguna manera Elvira y su equipo habían desarrollado una maquina tan fascínate como letal que podría acabar con todo el mundo, y no solo una sino varias de ellas, la admiraban y más porque de alguna manera logró que en caso de que una de esas maquinas fuera destruida esa energía sería incapaz de detonarse, mientras estuviera siendo pilotada era una maquina mortal.
—Una cantidad así de nectoribium tendría que ser rastreable. Con total seguridad van a tener que robarla de algún sitio. Tenemos que estar al pendiente de ello, es su siguiente paso, estoy seguro —dijo Liam con optimismo.
—Tiene razón, tenemos que avisar a Alfried —dijo Tarjim.
—Esperen —dijo Aoba—, escuchen, hace tiempo escuche una conversación por casualidad de unos trabajadores en el laboratorio, uno de ellos mencionó que su hermano había sido enviado a un lugar en Zogilia por que se reporte un robo menor de nectoribium. Yo estoy de acuerdo con la teoría de Liam —dijo Aoba mirándolo ante lo cual Dio frunció las cejas involuntariamente—, pero ¿y si el nectoribium ya esta en su poder?
—¿Qué quieres decir? —preguntó Dio.
—Que es posible que ellos hayan estado robando el nectoribium desde hace tiempo —dijo Aoba.
—¡Eso es imposible! Una cantidad tan grande de nectoribium, de ser rabada, deberíamos habernos dado cuenta —dijo Liam.
—No necesariamente —dijo Dio—, si estoy en lo cierto, lo que Aoba quiere decir es que, si los robos de nectoribium eran pequeños y aislados, no podrían levantar sospecha.
—Eso es justo lo que estoy pensando —aseguró Aoba—, y si estamos en lo cierto eso quiere decir que ya lo han conseguido. La única forma de asegurar esta teoría es rastrear todos los robos de nectoribium desde que aparecieron los rebeldes y comparar esa cantidad con la que se necesita para activar las unidades valiancer.
—¿Se dan cuenta de lo que eso significa? —dijo Lasha, después de permanecer callado durante toda la reunión—, si están en lo cierto significa que alguien que estaba en el proyecto de la construcción de los valiancer es un espía por que no había forma de que alguien ajeno supiera la cantidad de nectoribium necesaria para activar estos nuevos valiancer, incluso que el robo de esas unidades, piénsenlo, cuatro en específico, son pocas y pensando que habría cargamentos más grandes, ¿Por qué no esperar a esos si las mediadas de traslado serian las mismas?, pero considerando la cantidad de nectoribium que necesita cada una es posible que solo robaran esas porque solo para ese numero les alcanza el nectoribium.
—Tiene sentido, si es así tenemos que investigar todos los robos no resueltos en todo el mundo de nectoribium —dijo Dio—, Tarjim, ve con Alfried y comunícale lo que hemos descubierto, es algo que no podemos dejar pasar. Si resulta que nos equivocamos al menos ya habremos descartado esta posibilidad.
—Los demás debemos ir con Elvira para comunicarle esto y que nos dé más información, necesitamos conocer todo sobre esas unidades, estoy seguro de que pronto las volveremos a ver.
Fin flashback
Al escuchar lo que Tarjim le acababa de decir Alfried prácticamente corrió hacia el teléfono. No creía posible que un dato como ese se les haya pasado, era muy probable que los jóvenes tuvieran razón. Elvira también había pensado en la posibilidad de un robo, pero no se les ocurrió que ya lo pudieran tener. Pero entonces, eso generaba mas preguntas, ¿Si el robo de nectoribium comenzó desde los primeros ataques de los rebeldes, quien robaba el nectoribium, quien robo los valiancer? Hasta el momento los dos grupos actuaban de manera similar, tal nivel de planeación no cuadraba con los perfiles de ambos grupos y de estar en lo cierto, eso quería decir… Alfried sudo frio, si sus suposiciones eran correctas estaban en peligro, todo el mundo lo estaba. La guerra, tenía que impedir que comenzara una nueva guerra.
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—No lo entiendes, ya no quiero hacer esto —decía una voz temblorosa mientras hablaba por teléfono.
«Tienes que hacerlo o ya sabes las consecuencias»
—Ya no tengo a nadie, no podría perder nada más.
«Tienes tu vida y he descubierto que la vida de cierto piloto te es muy valiosa», dijo la voz con crueldad, congelando la sangre de su interlocutor.
—No, por favor, no le hagas daño, seguiré adelante, lo juro —dijo la persona sollozando.
«Bien, seguirás como hasta ahora, sabes que él te está vigilando y que si comentes un error te matará, pero antes matará a ese piloto frente a ti, ¿entiendes?»
—Si… si, entiendo.
«Bien, ¿Qué han averiguado sobre los valiancer desaparecidos o que órdenes a dado el comandante Alfried?, él me ha dicho que los ha visto movilizándose y que al parecer Alfried está tras la pista de algo importante»
—No… no es nada sobre eso señor, se han movilizado por que los han mandado a revisar el lugar del accidente, pero solo eso. Por lo que he averiguado Alfried no… no ha encontrado nada nuevo, pistas sin salida señor —dijo la voz débilmente, iba a proteger a la persona que quería de cualquier manera y eso solo podría ser posible si la persona con la que estaba hablando moría. Ya había tomado su decisión iba a conseguirles tiempo, el más que pudiera. No iba a permitir que existiera otra guerra, tenía que encontrar la forma de advertirles así eso le costase la vida.
Continuara.
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Bueno espero que les haya gustado este capitulo. Nos vemos pronto, lo prometo.
