Hola, ya estoy de regreso. Espero poder seguir actualizando mas seguido.

DISCLAIMER: Buddy Complex no me pertenece, ni los personajes que salen en la serie de anime. Lo único mio es la trama y los OC que aparecen por ahí.

ADVERTENCIA: Este fic es slash, yaoi, si no te gusta no leas. Este capitulo contiene algunas escenas fuertes, quedan advertidos.

Disfruten.


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Nuestro Tiempo

Capítulo 11. Maldad

Pidió una segunda cerveza mientras esperaba a sus compañeros de sector. Los anteriores días habían estado de lo más movidos entre investigaciones, vigilancias, reuniones y permanecer lo mas desapercibido posible. La verdad es que se sentía sumamente agotado, claro que nunca pensó en renunciar, en parte por que le gustaba lo que hacía, le excitaba sentirse tan poderoso, nunca necesito de un alto puesto para poder controlar la información a su alrededor ni para controlar a las demás personas, tenía cierto "don Sofista" –como suele decirte Matthew–, ahora solo quedaba esperar a que el plan siguiera como hasta ahora.

Desde que era pequeño nunca espero nada de nadie, se las supo arreglar por si mismo desde que sus padres murieron, en realidad no tenía ningún recuerdo de ellos, pero le dijeron que habían muerto durante la guerra. La guerra, esta le había arrebatado un futuro que ahora solo aparecía en sueños y que sabía era imposible de cumplir, por eso lo consideraba solo un sueño estúpido que su subconsciente se empeñaba en recordar, sueños infantiles de un ayer que no regresará. Pero él no se mortificaba por eso, cada mañana se despertaba y se encogía de hombros pues, el presente que tenia era incluso mejor que lo que su tonta conciencia pudiera desear y el futuro que se veía delante era por mucho, real.

Uno de los hombres de Matthew y amigo suyo fue quien le ofreció tal oportunidad, al principio desconfió puesto que todo parecía sumamente irreal incluso se podría decir que fantasioso y superficial, los motivos de Matthew le eran desconocidos, entendía la parte de venganza y todo eso, pero al final todo lo que quería lograr parecía estar fuera de alcance, desde que perdió la inocencia eso de querer dominar el mundo se le hacia mas bien un cliché estúpido. A su parecer había algo mas que Matthew deseaba, no solo venganza por Hahn, pero por mas que trataba de obtener información sobre ello, no parecía haber nada.

—¡Ey! —gritó Gerard desde la entrada. Gerard era un hombre maduro de unos 50 años que se sentía con la libertar de tratarlo como si fuera su hijo o su nieto, no lo sabía. Le gustaba molestarlo y hacerlo enojar con sus tonterías sentimentalistas en cuanto si ya debiese estar formando una familia o criando niños. Con el tiempo había aprendido a tolerarlo, pero se dijo a si mismo que en cuanto tuviera la oportunidad ese viejo no vería la luz nuevamente.

—¿Qué paso Gerard? ¿Dónde están los demás? —preguntó.

—Vienen un poco retrasados, por cierto ¿cuántas de esas llevas? —preguntó señalando la cerveza que en ese momento se estaba llevando a la boca y cuyo contenido hizo desaparecer de un solo trago.

—Debiste haberlos esperado o apresurarlos en vez de venir a contar el numero de bebidas que consumo —dijo sin molestarse en moderar la molestia en su voz.

—No deberías tomar tanto muchacho, tienes una vida muy larga por delante, además de que hoy nos han mandado a llamar para algo importante, lo bueno de trabajar bajo el mando del segundo de la WNTAD es que al menos nos estamos moviendo constantemente —dijo Gerard sin dar indicios de haber o no notado el tono molesto en la voz de su acompañante. Pero lo que había dicho era verdad, al menos lo que respectaba al trabajar bajo las órdenes del segundo capitán, el General Pol.

Desde que se le encomendó su misión se había estado dedicando de lleno a ello, no le gustaba fallar en nada y esa aptitud fue lo que Matthew desde un principio supo valorar, ha cumplido con cada una de las misiones encomendadas, ha obtenido toda la información que se le ha pedido incluso más, tanta ha sido su dedicación que ahora él es uno de los hombres de confianza del general Pol que, a su vez, es pariente político de Anthony Bellamy, y sin ser egocéntrico podría poner sus manos al fuego por asegurar que es el único hombre de confianza de Pol.

—Vamos Jiang, es mejor si nos vamos adelantando, al parecer vamos sobre la pista de un importante robo de nectoribium —al escuchar esto, se dijo que en cuanto averiguara más sobre ello pasaría el dato a Matthew pues debía ser algo de gran importancia si ellos tenían que intervenir.

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La reunión en la que se encontraba era de lo mas aburrida, cuando le notificaron que iba a estar presente se sintió en parte muy alagado e importante pues en esa reunión estaban los que comandaron las antiguas alianzas, en realidad ahora que lo notaba se encontraba entre personas que hace algún tiempo solo había podido ver a través de monitores o escuchado en transmisiones de radio, también noto que todos eran de la Alianza, no había nadie de Zogilia en aquella reunión.

Tampoco es como si ese detalle fuese de gran importancia, a veces cada nación realizaba esta clase de fiestas, porque, si lo pensaba mejor, esa era la palabra correcta para describir aquello en lo que se encontraba conviviendo. Sonriendo a las personas que se encontraban a su paso logro llegar a la mesa donde se encontraba el ponche y una gran variedad de bocadillos caros que a su gusto no eran tan buenos como lo parecían.

—Hola, no pareces muy contento de estar aquí —dijo la voz de una mujer a su lado mientras se servía lo que parecía ser ponche de frutas con algún tipo de licor extranjero.

—Hola… —dijo, tratando con todas sus fuerzas de que la vista de sus ojos permaneciera en los ojos marrones de la bella mujer que se había dirigido a él y no en su prominente y expuesto busto que se escondía bajo una delicada tela de color rojo de lo que parecía ser seda.

—Mi nombre es Rina, ¿y el tuyo? —preguntó Rina.

—O lo siento… mi nombre es Dean y solo estoy un poco aburrido, es la primera vez que asisto a una fiesta como esta —dijo Dean a Rina.

—¿En serio?, tenía entendido que la realizaban varias veces al año siendo la de esta fecha la más importante pues es antes de la celebración de aniversario por el final de la guerra.

—Si, bueno la verdad yo tampoco se porque me han invitado en esta ocasión —comentó Dean sintiéndose avergonzado.

—Bueno tengo entendido que esta noche será especial. Al parecer va a haber una demostración de pirotecnia al final de la velada, o eso escuche, la verdad es que no estoy segura —dijo Rina con una sonrisa enigmática magnificando la belleza de sus delicadas facciones.

—Y dime, ¿vienes con alguien? —preguntó Dean ya completamente descarado desviando su ladina mirada por el cuerpo esbelto de Rina.

—Si, vine con mi esposo —dijo Rina sin dar mas información.

—Oh ya veo —dijo Dean sintiéndose de nuevo muy avergonzado por su audaz comentario.

—Pero eso no quiere decir que no podamos pasar un buen rato ¿no crees? —dijo Rina acercándose a Dean de manera insinuante.

—Claro… —dijo Dean, llenando su mente de un sin número de imágenes que pronto hicieron que el talle de su pantalón apretara muchísimo—. Conozco un lugar perfecto en el que podemos, ya sabes… —dijo a Rina.

—No deberíamos perder tiempo entonces, o tu pantalón no resistirá tanta presión —dijo Rina pasando a su lado, logrando en un movimiento tan natural, que su mano rozara ligeramente el bulto que se había formado en la entrepierna de Dean.

Cuando Dean se despertó esa mañana y recibió la invitación para asistir a una reunión tan importante como esa, nunca se imaginó que acabaría acostándose con una mujer tan hermosa, nunca había tenido tanta suerte en toda su vida y estando ahí, mientras tomaba a Rina de las nalgas y la montaba a horcadas alrededor de su cadera para poder penetrarla, pensó que todo el esfuerzo que había hecho estaba siendo recompensado al fin. Minutos después, estando tumbado boca arriba sobre un escritorio de madera pulida con Rina montándolo, sintió que el orgasmo por fin llegaba, cerró los ojos y trató de hacerlo retroceder para poder seguir disfrutando del fabuloso cuerpo que lo succionaba tan deliciosamente en ese momento, lo hizo durar lo más que pudo y cuando ya no logró soportar más lo dejo salir, todo en una explosión de infinito placer, creyó que moría pues en su vida había logrado sentir algo como eso, el placer le impedía abrir los ojos y era increíble, tenía mucho calor, sentía que su miembro se estaba incendiando mientras se liberaba en el interior de Rina. Pronto ese calor comenzó a subir por su vientre y su pecho llegando a su cuello donde se detuvo, el cuerpo le ardía y no podía abrir sus ojos.

El ardor que sentía pronto hizo que el infinito placer mutara a una sensación mucho mas aterradora, dolor, le dolía ahí donde antes había sentido calor, la intensa molestia logró que pudiera abrir sus ojos y lo que vio lo dejo helado, Rina ya no estaba montándolo, de hecho ya no la veía por la habitación en la que se habían escondido, lo único que veía era su cuerpo cubierto de semen y sangre que brotaba de una herida enorme que le atravesaba por completo desde su pene hasta su cuello. Trató de levantarse, pero al hacerlo vio con horror como algo salía de entre la abertura de su vientre e hizo lo único que podía hacer en ese momento, cerrar los ojos para ya no abrirlos nunca más.

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Rina era una mujer que desde pequeña se le había educado para comportarse como una señorita de sociedad, provenía de una buena familia y aunque sus padres nunca pasaban mucho tiempo a su lado, ella era feliz. Al menos así fue hasta que la guerra comenzó y uno malditos soldados mataron a sus padres y se la llevaron para hacerle un sinfín de cosas junto a otros niños. Nunca va a olvidar el día en el que Matthew llegó y pudo sacarlos de ese infierno. Ella, al igual que los demás niños, consiguió recuperarse, tal vez no tan rápido como lo hicieron Takano y Milo, pero al final habían logrado convertir su miedo en odio y sed de venganza.

Cada uno de los niños rescatados había logrado cumplir sus deseos con el paso del tiempo, todo gracias a Matt y sus colegas. Ahora había llegado su turno, y hasta el momento todo estaba saliendo a la perfección. En cuanto la guerra terminó Matthew le dio sus ordenes y ella estuvo tan complacida por el plan que lo ejecutó de inmediato, uso todo lo que había aprendido en todo ese tiempo, cada recurso que llegaba a su alcance lo convertía en una potencial arma, en todo sentido de la palabra. Esas fiestas organizadas solo para gente de lo que en un pasado fuera la Alianza habían sido plan de Matthew, cosa que le encomendó a ella organizar de modo que nadie sospechara nunca. Para conseguirlo tuvo que seducir a uno de los antiguos líderes, como una víctima de guerra que lo perdió todo logró ganarse el corazón de un viejo que había visto morir a toda su familia durante un ataque por parte de Zogilia, no le costo ni un suspiro casarse con él, pues el viejo anhelaba la idea de formar nuevamente una familia y que mejor que con una mujer indefensa y desamparada que se había quedado completamente sola.

Después todo fue sumamente sencillo, le sugirió a su marido la idea de realizar unas celebraciones solo para gente que fue muy importante en el pasado y que solo fuera de la Alianza, alentando esta idea con pequeñas frases que mantuvieron fresca la animadversión hacia los de Zogilia. Durante esos cuatro años todo fue tal y como se planeó, todos tenían ordenes de impedir que estas reuniones fueran blanco de los ataques del bloque de rebeldes de Zogilia, al menos hasta que se considerara oportuno. El plan era hacerlos sentir completamente a salvo para que bajaran la guardia. Rina desconocía si en Zogilia se organizaban reuniones similares, pero creía que no, puesto que el ataque tendría mas impacto si todos creían que era orquestado por Zogilia porque sin importar lo que puedan decir algunos, muchos otros aun los culpan por todas sus desgracias y sufrimiento.

Desde el comienzo de su misión Takano siempre estuvo al pendiente de sus avances, también siempre la informaba de cómo iba la organización de ambos bandos rebeldes, de echo ella aportaba muchas de las ideas que se habían implementado para que estos grupos nunca descubrieran que eran simples peones lanzados al frente de batalla. Rina estaba nerviosa pero no de miedo, se sentía excitada pues por fin cumpliría su deseo de venganza, por fin haría algo para ayudar a quien la saco del infierno. La reunión de esa noche se vio propicia para invitar a toda persona importante de la antigua Alianza, y habían asistido la mayoría, los que no lo hicieron fue porque aún tenían miedo de ser atacados, pero eso no importaba, ya eran solo una minoría, los peces gordos estaban a punto de ser lanzados a la boca del tiburón.

El pobre de Dean tuvo la mala suerte de conocer a la perfección el lugar en el que se organizó la reunión. Un viejo complejo militar, un poco extraño, pero como las fiestas pasadas se habían dado en lugares similares a estas alturas ya no era tan raro, Rina consiguió que Dean la introdujera en el área donde se encontraba la cabina de mando y le diera las contraseñas de un lugar en específico, esa fue la razón principal de que el pobre infeliz fuera invitado a una reunión que de otra manera no lo habría considerado en absoluto. Ahora, frente a la puerta que había estado buscando, sintió que unas cálidas lagrimas brotaban de sus bellos ojos recorriendo sus pálidas mejillas para después bajar por su esbelto cuello y perderse entre sus pechos cubiertos por lo que antes fuera un hermoso vestido de seda rojo vivo, ahora oscurecido por la sangre de Dean.

Ingresó la contraseña en la pequeña pantalla localizada a un costado de la puerta de metal con mucho cuidado y sin prisa. En cuanto se escuchó un clic, la gran pieza metálica comenzó a abrirse con sonidos muy agudos que a su oído parecían tonos que solo un fino violín podía dar. Rina ingresó con cautela, en completa alerta y a la expectativa de lo que iba a encontrar en ese lugar. Al encenderse las luces lo que vio la hizo soltar fuertes risotadas, quien la viera pensaría que se habría vuelto loca, recordó claramente lo que le había dicho Takano esa misma mañana: –recuerda que tu vida le pertenece–, después de eso la línea telefónica se cortó de golpe y de cierta manera ella sabía que esa iba a ser la última vez que escucharía la voz de su compañero. Con cautela se acerco a los monitores, los encendió e ingresó al sistema para el cual ya había sido capacitada, tecleó un sin número de contraseñas y con toda la calma del mundo salió de ese lugar cerrando las puertas detrás de ella.

En la fiesta, los rostros felices de los invitados de un momento a otro se tornaron en horror al ver aparecer a una mujer con el vestido cubierto de sangre, un hombre maduro se acercó a ella de inmediato en cuanto la vio, no paraba de hacerle preguntas de si se encontraba bien, si estaba herida, pronto las personas se congregaron alrededor de la dama que parecía en estado de shock y más porque su rostro cubierto de lagrimas y sangre reflejaba una sonrisa calmada.

—¡Llamen a una ambulancia! —dijo el hombre que fue el primero en acercarse a la dama, al parecer, su esposo.

La música se había detenido, las madres cubrían los ojos de sus hijos más pequeños o los alejaban de la escena. Otras mujeres que trataban de sacar a sus hijos de la sala y algunos hombres que intentaban lo mismo con sus esposas, se vieron con la dificultad de que las puertas no podían ser abiertas.

—¡No hay señal! —dijo alguien, sin saber si se estaba dirigiendo al marido de la mujer ensangrentada o no.

—¿Qué? —preguntó el esposo de la mujer, mientras ella comenzaba a reír histéricamente.

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En una parte no muy lejos de donde se desarrollaba la fiesta estaban Takano y Matthew, fumaban un cigarrillo y observaban el hermoso cielo estrellado que se alzaba sobre sus cabezas. Pronto vieron destellos inundar con su luz artificial aquella ventana al universo creando un colorido conjunto de figuras que iban desapareciendo mientras otras más se formaban de nuevo, una tras otra. Matthew tronó la lengua por el espectáculo mientras que Takano tiraba al suelo lo que le quedaba de su tabaco. Subieron al auto, y mientras se alejaban, detrás de ellos las luces artificiales del cielo se vieron opacadas por una luz mas intensa proveniente desde la superficie de la tierra.

—Es una esplendida noche ¿no es así?

—Claro que sí, señor.

—Es una lástima que en una noche tan despejada como esta a alguien se le ocurra lanzar fuegos artificiales,

—Existen personas que no saben valorar lo que este mundo nos ofrece, señor.

—Y luego, perder a tan valiosa joya, eso también es un lastima.

—Lo es, señor.

—Bueno, en fin, pronto obtendremos un tesoro aún más valioso.

—Será ya muy pronto, señor. Los reportes de los investigadores dicen que para finales de este mes estará listo.

—Bien, ve organizando los grupos y ve seleccionando a los candidatos mas prometedores, roba los documentos de ser necesario, cada dato sobre sus capacidades. No quiero fallas.

—No las habrá, señor.

—Bien, busca la ayuda de Jiang si te es necesario —dijo Matthew tomando una copa de champagne—. Esto lo quiero festejar como se debe. Vamos con los Blair.

—Como ordene.

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—¡Dio espera! —gritó Aoba mientras perseguía a Dio a través de uno de los pasillos de la mansión Weinberg.

—No te quiero escuchar —contestó Dio sin detenerse.

—Por favor, detente —Aoba no aguantaba las ganas de reírse y es que Dio había resultado herido en una guerra que Aoba estaba librando con Fiona y Fromm en las cocinas de la mansión.

—No, déjame en paz —dijo Dio llegando a su habitación. Con prisa abrió la puerta y creyó que por fin se iba a librar de Aoba cuando estaba a centímetros de cerrarla. Pero Aoba al parecer no iba a dejarlo estar porque de alguna manera logró llegar a tiempo, usando su pie para impedir que la puerta se cerrara por completo.

—Vete Aoba —dijo Dio empujando con todas sus fuerzas.

—No me iré, abre la puerta, mi pie no tiene la culpa —dijo Aoba un poco adolorido.

—Quita tu maldito pie de la entrada y asunto arreglado —dijo Dio.

—Bien, tú lo quisiste —susurró Aoba.

Pronto Dio se vio empujado hacia atrás, ya que la puerta había sido abierta con una fuerza que no pudo contener. El empuje hizo que perdiera el equilibrio pues se encontraba recargado con todo su peso sobre la madera, pensó que estaba a punto de tocar el suelo cuando una ágil mano lo tomo de la muñeca y lo impulsó hacia la pared mas cercana, Dio cerro los ojos esperando sentir el impacto en su espalda, pero este nunca llegó. Al abrir los ojos lo primero que vio fue a Aoba frente a él con una expresión de disculpa en su rostro, al no decir nada la mano que lo sostenía de la muñeca se aflojo, liberándolo, pero no así la otra mano, la cual Dio acababa de notar se encontraba envuelta en su cintura. Dio sintió como el calor inundaba su rostro, lo apartó a un lado y fue entonces que se miró en el espejo de su tocador. Tenia la cara cubierta de harina lo que pensó era algo bueno pues así Aoba no notaria que se había sonrojado.

—Dio… —llamó Aoba. Dio desvió la mirada de su propio reflejo y observó el de Aoba, estaba inclinado hacia él con la cabeza agachada y parecía estar mirando algo en particular, de igual manera notó como levantaba su mano y la acercaba a su rostro, pero se detenía a medio camino.

—Dio… —volvió a decir Aoba en un susurro que causó en Dio un pequeño escalofrió. Frunciendo las cejas ante la extraña sensación enfrentó a Aoba.

—¿Qué? —contestó Dio de mala gana, tratando de ocultar así el temblor que sentía en el pecho. Vio como Aoba se acercaba a él lentamente y abrió sus ojos con sorpresa, tratando de que su mente no se desviara hacia ningún pensamiento en particular.

—Tienes las orejas rojas —dijo Aoba en su oído y comenzó a reír alejándose de Dio.

—Serás idiota, largo de aquí —exigió Dio, jalando a Aoba, quien ya no se resistió cuando Dio lo empujo para sacarlo de su habitación. Con Aoba fuera de vista Dio saco todo el aire que había estado conteniendo y se recargo en la puerta ya cerrada.

"¿Qué rayos fue eso?", pensó. Después se dirigió al baño para lavarse, pues el enojo volvió en cuanto recordó que se encontraba hecho un desastre.

Fuera del cuarto de Dio, Aoba había permanecido de pie sin moverse ni un poco, ya no sonreía, estaba tratando de calmar su agitada respiración que se disparó en cuanto observó que Dio se había puesto colorado, aunque tenia harina por toda la cara el color rosado era claramente visible y cuando se volteo sus orejas quedaron al descubierto confirmándole lo muy avergonzado que Dio se sentía. Pensó en seguir burlándose de él, pero entonces una necesidad de morder las rosadas y pequeñas orejas se había apoderado de sus sentidos. Se había perdido tanto en esa sensación que no se percato de que lo había llamado hasta que Dio volteó el rostro y le habló. Entonces la necesidad de estar lejos de Dio supero a las demás y ya no opuso resistencia cuando lo corrió de su habitación.

—Debo estar volviéndome loco —dijo.

—Tu siempre has estado loco —dijo Fromm asomándose desde el resquicio de una de las estancias—. ¿Sigue molesto? —preguntó.

—Ya se le pasará, me ha echado de un empujón —dijo Aoba colocando las manos detrás de la cabeza y mirando el techo, tratando de quitarle importancia a lo que hace un momento pasaba por su mente.

—Se desquitará contigo, ya lo veras —dijo Fromm con burla.

—Lo sé —dijo Aoba bajando los brazos y lanzando un largo suspiro—. Vamos a ayudar a Fiona a limpiar.

—De hecho, para eso venia, no iba a dejar que te escaparas —dijo Fromm jalándolo.

—No iba a hacer tal cosa —contestó Aoba dejándose llevar.

—¡Aoba, Dio! —llamó Fiona, Aoba quedo mirando a Fromm y ambos corrieron de prisa a ver qué era lo que sucedía. Si era algo muy importante Aoba regresaría por Dio pues no quería verlo de nuevo tan pronto y menos con la imagen de una hermosa piel sonrosada cubierta de dulce harina inundando su mente.

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Thomas seguía en la base de Japón en espera de las ordenes por parte de Jiang, no había conocido al hombre hasta que cumplió con su misión de robar los nuevos valiancer, Matthew le dijo que de ahora en adelante sería necesario trabajar con él y Thomas lo acepto sin objeciones pues, de todas formas, no se admitía una opción diferente. Pero ese hombre de aspecto amable le daba mucho miedo, sabía que en el interior él no dudaría en matar incluso a su propia madre.

Ese día Thomas tenía una reunión con Jiang para conocer los pormenores y algunos avances de la investigación que se hacia sobre su persona, pues estaba seguro de que Alfried no estaba cien por cien seguro de que Thomas no fuera el responsable directo del robo. Matthew le aseguró en una llamada que no tenia nada de qué preocuparse, pero él no se fiaba, porque sabia que si las cosas se complicaban lo iban a lanzar a los lobos como culpable y lo iban a matar para antes de que pudiera decir algo –matarían dos pájaros de un tiro–, se dijo, recodando dicho refrán. Con premura se transportó a donde le habían indicado. Llegaba temprano a la reunión y al parecer Jiang no era muy puntual pues en el lugar acordado no había nadie. Debido a su carácter curioso, Thomas no pudo quedarse quieto por mucho tiempo así que decidió que seria buena idea explorar un poco, si se encontraba con alguien solo diría que buscaba el baño. En cuanto avanzó unos pasos fuera del despacho un mensaje de texto llego a su móvil, «cambio de planes, nos vemos en una hora», leyó. Bien eso le daba tiempo de seguir explorando sin preocuparse por ser atrapado, al menos no por Jiang.

El lugar era una casa vieja de varias habitaciones, al parecer una vieja mansión. El guardia de la entrada principal que lo dejo pasar no parecía muy interesado en él, por lo que Thomas se ofreció a caminar por su cuenta mintiendo al decir que ya conocía el camino, también mintió al decir que llegaba tarde cuando en realidad había llegado con minutos de antelación. Muy en el fondo dudaba de que ese lugar fuera una especie de guarida secreta, el primer indicio era que la propiedad estaba casi en el centro de la ciudad y el segundo era la falta de seguridad en el lugar. El era un extraño y a nadie le parecía raro verlo por ahí merodeando.

Después de algunos minutos de solo recorrer pasillos vacíos y habitaciones simples, llegó a pensar que el lugar no guardaba nada importante y que lo mejor sería regresar al despacho para esperar a Jiang, pero entonces el sollozo de una mujer detuvo sus pasos, guardo silencio hasta contener la respiración para poder escuchar de nuevo, pero nada, Thomas comenzaba a creer que el sonido fue producto de su imaginación que anhelaba emoción cuando el sonido se hizo presente de nuevo, esta vez mas claro que la vez anterior. Volvió a guardar silencio y espero a escucharlo de nuevo. Efectivamente el sonido era el llanto de una mujer, parecía estar diciendo algo, pero los sonidos eran inentendibles. Decidió seguir el misterioso sonido, camino a través de un par de pasillos y al dar la vuelta en el segundo, se topó con una pared. Thomas se quedo parado como idiota al principio, pero después de espabilarse busco a través de la pared algún indicio de una cerradura, su búsqueda dio resultados después de varios minutos cuando la encontró en la parte inferior del muro, de hecho, esta parecía formar parte de este salvo por un hueco donde solo cabían un par de dedos que suponía que si jalaba hacia arriba el muro cedería.

En su emoción inicial Thomas estuvo a punto de abrir la puerta secreta cuando un grito aterrador lo hizo detenerse en seco, fue un grito de lo mas espantoso que logró erizarle los bellos de todo el cuerpo. Thomas no supo que lo poseyó, pero decidió sacar su dispositivo de control de valiancer que cargaba desde que dejó el complejo esa misma tarde, lo encendió y presionó el botón de grabar video, no importaba que no tuviera imagen, lo que le importaba en ese momento era lo que estaba escuchando.

—¡Por favor! No me mates —dijo la voz femenina. Thomas descubrió que definitivamente provenía detrás del muro, pero también de un nivel inferior, probablemente del otro lado hubiera unas escaleras u otro pasillo que llevaba a otro lugar debajo de la mansión, un sótano probablemente.

—¡No! ¡No diré nada! ¡No dije nada! ¡Nadie sabe sobre eso, nadie sospecha que el señor Takano está detrás de los ataques de los rebeldes! —dijo la mujer. Thomas se preguntó de quienes estarían hablado, nunca había escuchado el nombre de un Takano ni en Zogilia ni en la IOP.

"Será algunos de los hombres de Matthew o de Jiang", pensó.

—¡No! Estoy segura —la voz hizo una pausa—. Lo sé, se que fue mi error dejarme ver por ambos grupos, pero te aseguro que la identidad de Takano esta a salvo, por favor no me mates.

Un nuevo grito desgarro el silencio que siguió a esa suplica, la voz de la persona con la que estaba la mujer no llegaba a los oídos de Thomas por lo que supuso que ella debería estar gritando muy fuerte. Y pensar en el motivo de dichos gritos hizo que a Thomas se le revolviera el estómago.

—¡Detente! ¡No! —un nuevo grito, aun mas desgarrador que el anterior.

Después de varios minutos ya ningún sonido salió de la habitación, Thomas pensó que esa mujer definitivamente había sido asesinada, estaba tan conmocionado que escucho el rumor de unos pasos al otro lado del muro. Fue hasta que la puerta hizo clic que Thomas reaccionó e inmediatamente se metió en la habitación mas cercana en el pasillo continuo. Tenia tanto miedo que los latidos de su corazón llegaban a sus oídos, se aferraba a su aparto de control de valiancer como si este pudiera hacerlo desaparecer de ese lugar o volverlo invisible a los ojos de quien fuera que estuviera del otro lado del muro. No estaba seguro de si había conseguido desaparecer en el otro pasillo para antes de que el muro se abriera, pero de no ser así sabía que lo mejor era irse despidiendo de su vida.

—Eso es lo que te pasará si decides traicionarnos —Thomas escucho la voz de Jiang. —Y sabes que antes de eso le haremos algo peor a él.

—Lo… Lo sé —dijo una voz de lo que parecía ser una niña. A Thomas le extraño mucho el timbre de esa voz, sabia que la había escuchado antes en algún lado, pero los sollozos de la niña hacían difícil estar seguro.

—Esa mujer nos traicionó al comienzo de los ataques, creyó que por estar cerca de Takano tenia mas poder y eso hizo que cometiera un error imperdonable, puso en peligro lo que con tanto trabajo planeo Matthew.

—Yo no… yo no hare eso —dijo la voz de la niña en un sollozo que Thomas apenas y alcanzo a escuchar.

—¡Pero pensaste hacerlo! —gritó Jiang y un golpe seco se escucho por todo el pasillo.

—¡Para! Por favor, no lo hare, ¡no lo hare!

—Si no estas muerta es porque Matthew aun considera que eres útil al estar tan cerca de la tripulación del Cygnus —dijo Jiang—. No se como es que te uniste a su causa.

—Seguiré igual, no… no hare nada —dijo la niña aun llorando.

—Bien, espero que te haya quedado claro, por ahora vas a regresar a tu puesto y tratarás de averiguar qué medidas van a tomar en cuanto al ataque de ayer. Recuerda que tu misión de ahora es convencerlos de que fueron los del gobierno de Zogilia y no los rebeldes, no levantes sospechas.

—Si.

—Mañana durante la ceremonia del "Memorial Day" en el cementerio vas a estar muy atenta a todo el movimiento por parte de Gallant, al parecer sospecha de un espía en sus filas. Quiero saber quién esta en su lista negra en primer lugar para aumentar esas sospechas en esa persona y que nosotros estemos mas seguros.

—Si.

—Deja de chillar, y recuerda que esta fue la única advertencia que te hare, no habrá una segunda.

—Hare todo lo que me digas.

—Mas te vale. Avisaré a Takano que ya estas advertida. Ahora vete, tengo cosas más importantes que hacer.

Thomas escuchó como la que debía ser la niña salía corriendo del pasillo donde estaba el muro falso y pasaba por delante de la habitación en donde él se encontraba escondido. La curiosidad por saber quien era le carcomía las entrañas, pero no era tan estúpido como para abrir la puerta cuando no había escuchado a Jiang de nuevo. Al cabo de unos minutos escuchó nuevos pasos en el pasillo, decidió esperar un poco más y, rezando a todos los dioses, abrió la puerta esperando no encontrarse con alguien. Afortunadamente no parecía haber nadie, sin prestar atención a su aparato solo lo guardo en su mochila y siguió el camino de regreso al despacho donde se encontraría con Jiang. Llegó sin contratiempos, ya estando ahí seco el sudor de su frente y se sirvió un baso con agua del dispensador que estaba en la habitación. Se moría de ganas por ir al sanitario, pero ya no se atrevía a salir de nuevo de esa habitación.

Al cabo de unos minutos y justo a la hora indicada, entró Jiang azotado la puerta detrás de él. Se sentó enfrente de Thomas y sin decir una sola palabra se le quedó mirando, logrando que Thomas se pusiera nervioso y arrugara el vaso de papel que tenia en sus manos derramando la poca agua que contenía.

—¿Qué pasa Thomas? ¿estas nervioso? —preguntó Jiang.

—No, no es eso, solo estoy impaciente por saber como van las supuestas investigaciones sobre mi —contestó Thomas tratando de controlar los fuertes latidos de su corazón.

—Van bien, quiero decir, para nosotros van bien, no han logrado inculparte, aunque Alfried aun cree que eres sospechoso.

—Eso me alegra —dijo Thomas, no mentía, pero eso no implicaba que dejara de sentirse amenazado.

—Lo único que me molesta es que las pruebas que entregaste sobre la anomalía lograron que se pusieran bajo la pista de otras personas, incluyéndome, y a mí no me gusta estar en la mira de las personas Thomas —dijo Jiang en tono conciliador, pero sus ojos de un azul tan intenso hacían sentir a Thomas ahogarse de lo profundos que eran.

—Te aseguro que esa no fue mi intención, yo no sabía… solo sabía que la WNTAD estaba produciéndolas, pero nunca pensé que pudieran llegar a ser un problema —dijo Thomas a toda prisa.

—Si te las dimos fue para que investigaras más sobre ellas y no que en el primer momento fueras y se las dieras a eso idiotas —dijo Jiang subiendo cada vez mas el tono de voz.

—¡No fue mi intención! —para ese momento Thomas ya había entrado en pánico.

—Ahora ya no importa. He averiguado que no son nada, con ellas tratan de localizarnos, pero son solo ondas estúpidas que utilizan para convencer a los otros de que en verdad están consiguiendo algo.

—Bu… bu… bueno eso es una buena noticia —dijo Thomas. Jiang se lo quedo mirando por un largo momento.

—Puedes retirarte, agradece que estoy de buen humor, utilizar a bandos rebeldes a dado resultado, la segunda guerra ya comenzó y de un momento a otro todos se olvidaran de investigar sobre los valiancer, el nectoribium y nosotros.

—Que… Que excelente —dijo Thomas dirigiéndose a la puerta, sin darle la espalda a Jiang.

—Por cierto, el jefe me dio algo para ti —dijo Jiang levantándose de su escritorio. Con paso lento se dirigió a Thomas y le extendió la mano, mostrándole un anillo de oro que tenía la figura de un dragón hecho de diamantes incrustado en la parte superior.

—¿Qué es? —preguntó Thomas.

—Un incentivo, para que sigas con nosotros —dijo Jiang—. Anda, debe de quedarte en algún dedo.

—Gra… gracias —dijo Thomas tomando el anillo y colocándoselo en el dedo medio—. Di al señor que… ¡ah! —gritó Thomas viendo con horror como el anillo separaba su dedo del resto de la mano en un corte limpio.

—Como dije es un incentivo para que no te olvides de que, si nos traicionas, morirás —dijo Jiang sonriendo—, y por haberme puesto en la mira, claro. Ahora recoge tu porquería y deja el anillo ahí, ya vendrán por el mas tarde.

—Si, Señor.

Thomas salió de ahí con lágrimas en los ojos, aterrado de lo que le acaba de pasar. Su mano no dejaba de sangrar por mas que la había envuelto en su pañoleta. Sentía que se desmayaría en cualquier momento. Trató de concentrarse en llegar a su automóvil, si no recordaba mal el hospital más cercano se encontraba a solo unas cuadras. Como pudo logro conducir hasta ahí, pero antes de bajar del auto lo pensó mejor y decidió que lo mejor seria buscar ayuda en otro lado, no quería cometer mas errores que le costaran más miembros del cuerpo o peor. Estaba tan nervioso que olvidó por completo que en la mochila llevaba lo que seguro lo conduciría a una muerte atroz.

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—Señor, el mensaje ha sido enviado.

—Muy bien hecho Jiang, no te olvides que, a cualquier intento, los matas.

—Si señor.

—¿Cómo va tu investigación? ¿Ya me tienes algo?

—Si señor, en cuanto terminen las ceremonias por el ataque y por el aniversario de la guerra yo se las hare llegar, por ahora tengo que guardar apariencias mas que nunca o podría levantar sospechas.

—Muy bien, por eso te escogí para este trabajo —dijo Matthew del otro lado de la línea de teléfono—. El iusnavite ya está listo, los investigadores están terminando los últimos detalles y preparando la cabina de prueba, así como las jaulas. No te quiero presionar, pero me urgen esos informes.

—Los tendrá a tiempo señor.

—Eso espero.

Jiang no estaba preocupado en lo absoluto, nunca había fallado una misión, pensó que el hecho de no haber matado a esa estúpida llorona iba a tener sus ventajas después de todo. Era tan cercana a Elvira que estaba seguro de que el trabajo quedaría listo para antes de tiempo, solo tenía que darle las órdenes precisas y todo quedaría listo. Sonrió para sus adentros pensando en la expresión que pondría la joven al verlo aparecer en su departamento durante la noche del día siguiente.

—Quizá pueda divertirme mas tiempo con ella antes de matarla —dijo al aire saliendo del que consideraba era un mugroso cuarto, lo bueno que ya jamás volverá ahí, pues nunca hacia sus reuniones más de una vez en el mismo lugar. Lo que ahora necesitaba era llegar a su propio apartamento y tomar un largo y merecido baño.

Continuara.


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Nos leemos pronto!