Aquí de nuevo con una actualización. Disfruten.
DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en la serie de anime y el universo de Buddy complex no me pertenece. Lo único mio es la trama de poner a los personajes en esta situación que se le ocurrió a mi loca cabeza. NO gano nada a cambio, al final seguiré igual de pobre que ahora :( Lo único que recibo es la satisfacción de entretenerlos un poco.
ADVERTENCIAS: Este es un fic con temática homosexual, slash, yaoi, BL, chicoxchico o como quieras llamarle, si no te gusta, no leas. Muerte de personajes, algo de violencia, y... bueno por el momento creo que eso es todo.
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Nuestro Tiempo
Capítulo 12. Miedo.
El ataque a los miembros del antiguo comité de liderazgo de la antigua Alianza dejó decenas de muertos; hombres, mujeres, niños y ancianos, en su mayoría familias completas. Los países pedían una explicación a lo que acaba de suceder, Japón estaba ahora en la mira de todo el mundo y lo único que podían usar para defenderse era que el culpable había sido de uno de los bandos rebeldes y que como siempre ha sucedido con ellos, no hay pistas que seguir. Para la WANTD y la IOP estaba siendo una situación muy difícil de manejar pues el ataque ocurrió en el primer día del 4º aniversario del final de la guerra. Una vez terminadas las conmemoraciones y celebraciones respectivas, el general Bellamy y el agente Simone fueron convocados a una reunión urgente con la IOP.
La reunión ya llevaba horas y Alfried estaba intranquilo, tenia un mal presentimiento, ese ataque fue completamente premeditado, sabía que tenía un fin claro aún más porque tenía entendido que esas reuniones suelen celebrarse en vísperas del aniversario no justo en esos días, pero por más que lo analizaba no lograba vislumbrar nada claro. Alfried estaba reunido junto con los otros siete comandantes de las diferentes zonas de ataque dispuestas alrededor del mundo, aun desconocían la razón por la que fueron convocados, pero todos intuían que el motivo no estaba tan bien dirigido hacia la paz. Después de cuatro horas de espera apareció el general Bellamy en la sala de reunión donde se encontraba Alfried y los otros.
—Señores —dijo nada más ingresar al salón. Todos los presentes se pusieron de pie en posición de firmes y saludaron al general—. Tenemos un serio problema, varios de los países que sufrieron una pérdida importante durante el ataque del 22 han decidido dar un plazo para encontrar a un responsable, no han querido entender de razones y amenazan con atacar a Zogilia pues creen que es evidente de donde provenía el ataque. Zogilia por su parte a decidido que no va a ser la primera en desplegar sus armas pero que si lo ve necesario responderá al ataque si considera que su gente esta en riesgo.
"Todos los países han cerrado la vía de comunicación con la IOP, no sabemos si están recibiendo nuestros mensajes, pero no podemos confiarnos con que van a recapacitar de su decisión. Comandantes, den las ordenes de que cada soldado que quiera regresar a su país puede hacerlo, ustedes fueron escogidos para el cargo porque tienen la capacidad física y mental de llevar a la victoria a todo un ejército, pero sobre todo porque son capaces de ver más allá de cualquier conflicto. Porque saben que una guerra no se justifica con nada. Tienen la libre decisión de abandonar sus puestos e irse y ponerse en servicio de su país. Zogilia será atacada en un mes si no logramos resolver nada para ese entonces. Pueden retirarse, ha sido un placer servir con ustedes.
Una vez dichas estas palabras el general Bellamy salió de la habitación dejando a todos impactados por sus palabras, nadie sabia a ciencia cierta si la WNTAD se iba a disolver o no, suponían que no dado que Bellamy no mencionó nada al respecto. Alfried fue el primero en reaccionar y salió del cuarto sin decir una sola palabra. Sabia que la situación no aguantaría por mucho tiempo, pero al menos aún tenían una esperanza de detener la guerra que ya era un hecho. No se equivocaron al elegir al nuevo presidente de Zogilia y estaba orgulloso del gran temple y buen tino de acción que había tomado ante la amenaza de ataque.
Alfried tenía que ir a Japón de inmediato y hacer lo que fuera necesario para detener esta locura. Tenia que hablar con Thomas y de alguna manera convencerlo de cooperar con ellos pues estaba seguro de que pertenecía a alguno de los grupos, aun no tenía las pruebas, pero ya no había tiempo de buscarlas, se les acababa el tiempo.
Mientras iba en la aeronave rumbo a Japón, Alfried pensaba en lo que había podido averiguar hasta el momento. Aoba Watase tenía razón sobre sus sospechas en el robo de nectoribium, pues desde principios de 2090 se produjeron una serie de robos en diferentes zonas de Zogilia y a lo largo del mundo por pérdidas en extraños accidentes ocurridos a cargamentos de nectoribium. Al descubrir esto Alfried fue más allá he investigó el mercado negro, tenia algunos contactos que lo ayudaban en casos como estos. Lo que descubrió lo dejo sumamente desconcertado pues su informante le dijo que desde hace tres años que alguien compraba una gran cantidad de nectoribium, todo o la mayor parte de lo que llegara dentro de la red de mercadeo, nadie conocía el rostro ni tampoco su nombre, pero corría el rumor de que tenia que ser alguien con mucho poder y recursos pues pagaba mucho por el preciado mineral y siempre en efectivo.
Después de descubrir aquello Alfried analizó, con ayuda de Lasha y Tarjim, cada caso de robo o accidente y todos los casos de compra de nectoribium legales y no legales. De este lado, al menos con las compras legales, no lograron sacar nada pues todas eran rastreables y comprobables. Los no legales, entiéndase como aquellos realizados en el mercado negro, no tenían como ser rastreados, pero también fueron clasificados pues como había dicho el informante algunas compras eran realizadas por cantidades muy grandes de mineral y con sumas de dinero exageradas. Las otras parecían las compras normales para la mafia de combustibles así que esos fueron descartados, al menos para el caso de los rebeldes. Con los casos de robo reportados hubo unos que no coincidían con otros y fueron agrupados de acuerdo con modus operandi, en su minoría eran robos que se habían dado a lo largo de todos los años desde que se descubrió el valioso material, casos completamente aislados. Lo que los preocupó fue que en su mayoría eran robos de cantidades considerables de nectoribium, aunque no el suficiente como para haber alarmado a todo un ejército en aquel momento, Robos que se iniciaron a desde 2090 y que fueron aumentando conforme pasaban los años, Tarjim sugirió compararlos con las fechas de los ataques y descubrieron que casi todos los robos se realizaron en fechas cercanas a los siniestros, solo pocos coincidían con el día. Después investigaron los accidentes de cargamentos de nectoribium y descubrieron que muchos de los reportes coincidían con el modus operandi con el que robaron las unidades valiancer.
Ante esta información la mente de Alfried estuvo trabajado a toda prisa, ya no le dio tiempo de plantear sus conjeturas con Tarjim y Lasha pues había sido convocado a raíz del ataque del 22. Además de que estaban en días del 4º aniversario de la guerra y tuvo que estar presente en cada una de las ceremonias. Pero lo que había ido creciendo y desarrollándose en la mente de Alfried era algo de gran importancia, sabia que tenia que tener cuidado de a quien le iba a decir todo lo que había descubierto, por lo mientras tenia que llegar y hablar con Lasha y Tarjim.
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Para Aoba la noticia de que pronto se iniciaría un ataque a Zogilia si no se aclaraba lo del atentado del 22 le cayó como un balde de agua fría. Nadie lo había visto tan serio desde que el padre de Dio falleció y además tan distraído. Estuvo presente en cada una de las ceremonias y conforme pasaban los días se había estado sintiendo más y más inquieto, presentía que algo iba a pasar.
—¡Eh! Aoba, ¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto Liam.
Aoba se encontraba en el techo de uno de los edificios de administración de la base de Tokio. Había encontrado ese lugar hace bastante tiempo cuando creía haber visto un grupo de aves volar en círculos por encima del edificio, eso se le hizo extraño pues pensó que no habría razón para que estuvieran ahí. Grande fue su sorpresa al descubrir que el techo contaba con un pequeño jardín que fue construido con la finalidad de brindar un lugar de relajación para los que trabajaban ahí, pero en realidad nadie lo utilizaba, bueno, excepto el jardinero. El techo era amplio, una rejilla de cristal con metal lo bordeaba, el jardín se encontraba del lado derecho y un frondoso árbol de cerezo estaba al centro, la entrada de dos puertas de cristal se encontraba al centro en la parte posterior del lugar y del lado izquierdo había una pequeña fuente. En verdad era un espacio sumamente tranquilo y Aoba no entendía como es que los que trabajaban en el edificio no lo visitaban. Aunque agradecía que así fuera. Aoba utilizaba este espacio para pensar y estar solo cuando la situación del mundo lo abrumaba. No tenía idea de que alguien más conocía este lugar.
—Oh, Hola Liam. Nada —contestó Aoba no muy seguro de si quería a Liam ahí o no. Preguntándose internamente por su presencia en ese lugar.
—Pensé que yo era el único en venir aquí —dijo Liam, pero esa era una absoluta mentira pues en realidad vio a Aoba dirigirse al edificio y no se le ocurrió otro lugar a donde pudiera ir que el techo pues él conocía de la existencia del jardín, aunque nunca lo hubiera visitado.
—Nunca nos habíamos encontrado —dijo Aoba —, es un lugar sumamente tranquilo. Me gusta, hace tiempo que lo encontré, no vengo seguido.
—A mí también me gusta —dijo Liam mirando a Aoba con ojos sinceros y tal vez algo más —Tampoco vengo seguido, a lo mejor por eso nunca hemos coincidido.
—Puede ser —comentó Aoba no muy seguro de las palabras de Liam, aunque después se reprochó pues no existían razones para no creerle—. Hacen falta más lugares como estos, es como si nada malo pasara fuera de este espacio —completó, más sereno de tenerlo ahí, mirando la copa del árbol cuyas hojas resplandecían a la luz del sol, sin darse cuenta de la expresión de Liam.
—A veces hace falta escaparse de la realidad de algún modo —comentó Liam sentándose en el suelo a un lado de Aoba, muy cerca del jardín.
—No quiero escapar, quiero que en verdad todo este bien —dijo Aoba mirando a su compañero—, si escapara no podría hacer nada por nadie, ya una vez lo hice y al parecer nada terminó como yo deseaba.
—Entiendo —contestó Liam bajando la mirada sintiéndose avergonzado por la intensidad en la mirada de Aoba —vienes aquí a pensar como cambiar el mundo.
—Algo así. Bueno, me tengo que ir —dijo Aoba de pronto, levantándose del suelo y sin notar la vergüenza de Liam—. Nos vemos Liam.
—Nos vemos —dijo Liam sintiéndose un poco culpable porque Aoba se fuera de ese lugar—. Espera, si quieres yo me voy, no quería molestarte de algún modo —dijo rápidamente poniéndose de pie y tomando a Aoba del brazo.
—No, no me molestaste—dijo Aoba un poco sorprendido, zafándose delicadamente del agarre—, es solo que tengo algo que hacer y ya se me estaba olvidando. No te preocupes, ya hablaremos en otra ocasión que nos encontremos por aquí —dijo dedicándole una sincera sonrisa
Con eso Aoba se giró y se dirigió hacia la puerta, estaba un poco extrañado por como Liam había interactuado con él, pero no se lo atribuyo a nada en particular, desde que lo conoció tenia la idea de que a veces Liam era una persona muy solitaria que buscaba la aprobación de los demás, aunque en ocasiones mantenía un temple más que fuerte. Además, Aoba no le mintió pues sí tenía algo que hacer, Alfried quería hablar con él de algo importante y había convocado a una reunión para las cinco de la tarde, al ver su reloj mientras hablaba con Liam se dio cuenta de que se le haría tarde pues faltaban solo treinta minutos para las cinco y aun tenia que cruzar la base y una parte de la costa de la cuidad para llegar a la casa de Elvira pues ahí había solicitado que se reunieran. Echo a correr pues no quería hacer enojar al general.
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—Esperemos un poco más, no ha de tardar en llegar —dijo Dio un poco molesto por el retraso de Aoba. "¿Qué demonios esta haciendo?", pensó Dio.
—Eso espero, esto es de suma importancia y se lo dije cuando le solicité su presencia —contestó Alfried mirando a cada uno de los presentes.
No era una reunión de carácter oficial y Alfried solo convocó a Elvira, Lee, Tarjim, Lasha, Aoba y Dio. Decidió que ellos eran, por hora, las únicas personas dentro de la base en quienes podía confiar. Debido al actual problema ya no podía pasar la información a su superior pues no sabia hasta qué punto la WNTAD seguía existiendo o si esa información pudiera llegar a oídos equivocados. Muchos de los soldados regresaron a su país, afortunadamente ninguno de los comandantes dejo su puesto incluso el general Bellamy seguía siendo el capitán general, pero de ahí en fuera no conocía las intenciones de los demás. Si los llamó a ellos era porque anteriormente trabajó a su lado y conocía hacia donde estaban dirigidas sus lealtades. Estaban sentados en el despacho de el Elvira en su casa, era un lugar reducido pero adecuado para los asuntos que tenían que tratar.
—¡Perdón! —dijo Aoba entrando de manera estrepitosa por la puerta—, lo siento, no fue mi intención llegar tarde.
—Te lo paso por esta vez, deprisa, toma asiento, tenemos mucho de que hablar —dijo Alfried poniéndose de pie—. Solicite su presencia aquí porque no quería que nadie supiera de esta reunión, al menos no como una en la que se hablaría de trabajo, pueden decir a quien les pregunte que vinimos un momento a convivir o algo semejante, también les voy a pedir que nada de lo que se hable aquí sea repetido afuera. Al menos hasta que sea conveniente y seguro hacerlo.
"Le pedí a Elvira y Lee asegurarse de que la casa no esta vigilada de ninguna manera y ellos ya lo confirmaron, así que siéntanse libres de hablar y de expresar cualquier idea que se les ocurra de lo que pronto vamos a tratar. Antes del funesto ataque Tarjim, Lasha y yo nos pusimos a investigar unos asuntos que nos tenían intrigados, dichos asuntos derivaron de la oportuna observación de Watase sobre los robos de nectoribium y su posible implicación con el robo de los valiancer.
—¿Encontraste algo sobre eso? —preguntó Aoba.
—Si —contesto Alfried—, bastante en realidad, pero no interrumpas, por favor.
—Si, lo siento —se disculpó Aoba.
—Lo que encontramos fue que efectivamente desde 2090 ha habido una serie de robos de nectoribium que fueron aumentando con el paso de los años, en las carpetas que están enfrente de ustedes pueden ver toda la información al respecto. Dichos robos se efectuaron en días cercanos a los ataques algunos de ellos, pocos en realidad, coinciden con estos. Todos los reportes que se hicieron sobre estos delitos fueron procesados como cualquier otro, no tenían conexión alguna aparente pues como pueden ver fueron perpetrados en lugares distintos cada vez y si lo llegaban a hacer en el mismo lugar se aseguraron de dejar pasar el suficiente tiempo para no levantar sospechas. Se ha hecho la sumatoria aproximada de la cantidad de nectoribium robada y, como se temía, esta es incluso mayor a la que necesitan los tres valiancer robados para ser activados.
"Sabemos que los van a activar, eso es un hecho, pero la cantidad de nectoribium restante nos indica que posiblemente se este organizando otro robo de valiancer, ya he dado las órdenes y no habrá más cargamentos de valiancer hasta no estar completamente seguros de que es lo que planea el enemigo. También he solicitado que todas los depósitos y minas aumenten su seguridad y que cualquier anomalía con respecto a eso sea avisada de manera directa a los comandantes de cada una de las zonas de ataque. Ahora, esto es lo mas serio de la situación, alguien me puede decir ¿qué es lo que no cuadra con respecto a todo esto?
—Es… —dijo Dio—, sabemos de los ataques, me refiero a que sabemos quien los hace, ya sea RZ o RA, pero estos robos fueron hechos en fechas de ataques de ambos grupos, yo podría sospechar que es una coincidencia de no ser porque existen robos que se hicieron el mismo día de un ataque realizado tanto por RA como RZ. Esto va mas allá que una coincidencia, alguien mas ha estado robando ese nectoribium porque la probabilidad de que sean los dos grupos es muy baja.
—Efectivamente —dijo Alfried—, yo también llegué a esa conclusión en cuanto vi las fechas de los robos, además de que esa teoría se reafirma al ya tener sospecha de un tercer grupo tras el análisis realizado al ataque sufrido en la mansión Lébedev. El problema es que no sabemos hasta qué punto esta teoría puede estar bien encaminada ni que tanto sabe cada grupo rebelde sobre ello.
—Pero entonces con ello estas dando a entender que puede que estos grupos sean simples distractores —dijo Lee.
—Es una posibilidad, muy remota pues no veo como podrían serlo, pero no descartable. Otra teoría es que el tercer grupo, al darse cuanta de lo que estaba pasando con los ataques, decidieran poner en marcha algún plan, uno en el que el robo de valiancer está implicado. ¿A qué voy con esto? —dijo Alfried poniéndose de pie y caminando por la habitación mientras hablaba—. No solo investigamos los robos, fuimos más allá y descubrimos que varios cargamentos de nectoribium sufrieron un accidente al ser transportados, esos supuestos accidentes son casi exactamente el mismo tipo de accidente que sufrió el cargamento de valiancer. En sus carpetas están unas copias de los reportes de dichas perdidas.
—Hay una cosa mas —dijo Lasha—, es con respecto a la teoría del tercer grupo, es muy extraño pero de acuerdo a las fechas el robo de nectoribium comenzó antes del primer ataque, no es mucha la diferencia pero esta claro que no tomó ventaja de ellos, inverosímil, pero de acuerdo a las pocas pruebas que tenemos es probable que este grupo ya tenia todo planeado y uso a los rebeldes de Zogilia y la Alianza, o que en realidad eran tres grupos rebeldes desde un inicio pero solo uno de ellos decidió que no haría lo mismo que los otros dos.
—Es una muy buena observación —dijo Elvira, que hasta el momento se había mantenido callada.
—Analicemos también esa posibilidad —dijo Alfried—, sin más pruebas solo son teorías, pero estoy seguro de que una de ellas es la correcta. Siguiendo con los robos, también investigamos el movimiento de nectoribium en el mercado negro. Ahí descubrimos, gracias a un informante, que hay una persona que desde 2090 –casi por las mismas fechas en se realizaron los primeros robos y ataques–, ha estado comprando gran cantidad de nectoribium, pagando lo que sea necesario para conseguirlo. Esto definitivamente no puede ser una coincidencia y no puede ser un cuarto grupo, por lo que estoy seguro de que es el mimo que robo los valiancer. Y con ello me atrevo a afirmar que este tercer grupo se esta valiendo de los RA y RZ para conseguir su cometido. Pero ¿Cuál es este y por qué está utilizando a los rebeldes?
—¡Es por la guerra! —dijo Aoba de pronto poniéndose de pie—, saben que si comienza una guerra nadie los estaría siguiendo.
—¿Pero cuales serian los motivos? —pregunto Lasha—, ya tienen el nectoribium y los valiancer y aun no a comenzado la guerra, si ese fuera su cometido abrían esperado mas tiempo, ¿no crees? Lo que si es probable es que el plan de este grupo puede ser el participar en la guerra o incluso vender los valiancer a quien el crea conveniente y ganar poder.
—Esa es una muy buena posibilidad, piénsenlo —dijo Dio—, si durante la guerra llega a escasear el nectoribium este grupo, que tiene en su poder una gran cantidad, la puede vender a quien este dispuesto a ofrecerle dinero y tal vez gran poder a cambio, ¿Qué país con tal de ganar no estaría dispuesto a ofrecer cualquier cosa por tener en sus manos uno de los valiancer o gran cantidad de nectoribium?
—Suena lógico, pero aun siento que hay algo más —dijo Aoba estando de acuerdo con la teoría de Dio, pero creyendo que aun existía algo que se le estaba escapando y que esos no eran los planes de este tercer grupo. Todo era demasiado elaborado, habían planeado algo en todo este tiempo, estaba seguro de ello.
—Ahora, le dejo estos archivos, no los saquen de aquí por ningún motivo, Elvira y Lee han dado su consentimiento para que puedan venir en cualquier momento y analizar nuevas teorías o por si se les ocurre alguna otra cosa. Solo hay que tener sumo cuidado pues estoy seguro de que hay espías en la base. Por ahora el único que tengo en la mira es Thomas, pero sé que hay alguien más.
—Yo he estado siguiendo al hombre y algo raro se trae, de un día para otro traía un vendaje en la mano, casualmente me acerqué a preguntarle que le sucedió y muy nervioso me dijo que nada, anduve investigando por ahí y me enteré de que perdió un dedo en un accidente que tuvo en la cocina de su casa —comento Lasha.
—Los accidentes de cocina no suelen quitarte un dedo en el proceso, además, estoy segura de que Thomas no cocina, el tiempo que he trabajado con el siempre ha pedido comida a domicilio y por lo regular siempre es comida rápida —dijo Elvira.
—No lo pierdan de vista, estén atentos a todos los que se les acerquen y quieran comentar algo sobre nectoribium o los valiancer, incluso sobre los rebeldes, por ahora la idea de un tercer grupo había estado parcialmente descartada, ya no es el caso y puede que el espía trate de hacernos creer lo contrario. ¿Tienen algo más que decir? —preguntó Alfried.
Nadie más dijo nada y Alfried salió del cuarto y posteriormente de la casa de Elvira con dirección a la base, aun tenía muchas cosas que hacer. Dentro del despacho nadie dijo nada y por un buen rato todos permanecieron inmóviles perdidos en sus propios pensamientos.
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—¿Por qué llegaste tarde? —preguntó Dio a Aoba en cuando llegaron a la mención Weinberg. Durante el trayecto de vuelta a casa no se dirigieron ninguna palabra, en parte porque Dio estaba enojado y en parte porque la platica lo había dejado con mucho que pensar.
—Me encontré a Liam y no me di cuenta del tiempo —contestó Aoba a la ligera sin mirar a Dio, en realidad tenía la mente en la reunión que no se dio cuenta de lo que dijo.
—Entonces llegaste tarde por estar con él —dijo Dio afirmando sin molestarse en ocultar su molestia, dándose la vuelta dispuesto a irse—. No creí que fuera tan importante. —Eso último se lo dijo a sí mismo, pero no se percató de que lo había dicho en un susurro alto, que fue completamente audible para Aoba.
—¡No lo es! —dijo Aoba tomando a Dio del brazo girándolo para que lo mirara a los ojos y viera que no era como pensaba. No sabía porque, pero no quería decirle que fue Liam quien lo encontró en el que era prácticamente su lugar preferido. Sentía que si le decía eso a Dio, este se molestaría aún más con él y no quería eso.
El imprevisto arranque de Aoba dejo a Dio perplejo logrando que un latido escapara a su corazón y que un ligero cosquilleo recorriera su estómago. La intensa mirada esmeralda con que Aoba lo observaba no dejaba a Dio pensar y sentía que algo estaba impidiendo que escuchara algo más que no fueran los fuertes latidos de su corazón.
—Suéltame Aoba —logró decir Dio en un susurro—, tú puedes hacer con tu tiempo lo que quieras, solo estaba exponiendo que esa reunión era mucho, muy importante —dijo finalmente, tratando de recomponerse y no verse afectado en absoluto al enfrentar la insistente mirada que lo aturdía.
—Lo sé —dijo Aoba soltando a Dio sin dejar de mirarlo—, sé que era importante, pero no llegue tarde por quedarme con Liam, no era eso lo que quise decir. Lo que quería decir es que ya desde antes me había retrasado, de hecho, de no ser por él hubiera llegado más tarde.
—Ya esta Aoba, no tienes que explicármelo—dijo Dio en tono neutro dispuesto a irse de ahí, ya no quería seguir escuchando de Liam y tampoco quería saber el motivo del retraso de Aoba. Lo peor de todo es que no comprendía por qué.
—Te lo mostraré —dijo Aoba de pronto, viendo como Dio se alejaba escaleras arriba.
—¿Mostrarme el que? —preguntó Dio un poco desconcertado deteniéndose a mitad de la escalera, pero sin mirar a Aoba.
—Por qué se me hizo tarde —contestó Aoba, en realidad quería mostrarle ese lugar a Dio desde hace tiempo, pero ahora no quería decirle que era un lugar que de cierta manera Liam compartía con él, aunque ninguno lo supo hasta esa tarde. No sabía exactamente porque no quería confesarle aquello y al final se lo atribuyó a que a Dio parecía no caerle bien Liam y no quería que ese desagrado creciera aún más. Liam le caía bien y prefería que se llevara bien con Dio.
—No es necesario —confesó Dio de forma tranquila sacando a Aoba de sus cavilaciones—, no quise entrometerme en tu vida de esa manera —dijo dándole una fugaz mirada a Aoba y subió rápidamente las escaleras encerrándose en su habitación.
Dio se sentía tan desconcertado, no sabia que le había poseído para actuar de esa manera tan demandante con Aoba. Le echo la culpa a la tensión adquirida durante la reunión con Alfried, todas esas pruebas y conjeturas le daban una muy mala sensación. No tenían tiempo que perder, tenían que ponerse en marcha para averiguar más cosas y así poder detener el inminente ataque a Zogilia. Lo que pasaba con Aoba necesitaba ser analizado a detalle y no creía tener las fuerzas suficientes para conocer los resultados, además consideraba que por ahora no era tan importante como lo que concierne a la guerra.
Fuera de la habitación de Dio estaba Aoba sin decidirse si debía tocar o no. No quería dejar las cosas así, pero no estaba muy seguro de que Dio quisiera hablar con él en ese momento. En realidad, Aoba ya no sabía si Dio estaba verdaderamente molesto o no. Lo último que le dijo lo dejo un poco inquieto pues Dio había parecido tan frio en ese momento. La mente de Aoba estaba hecha un lio, tenia tantas cosas en la cabeza y solo quería irse a dormir y descansar, pero algo dentro de su pecho le impedía en partes iguales moverse de ahí o tocar la puerta.
—¿Qué haces Aoba? —pregunto Fiona asomando por el pasillo.
—¿Eh?, Oh, no, nada Fiona —dijo Aoba sintiéndose avergonzado como si lo hubieran descubierto haciendo algo malo—. Ya me iba, ha sido un día muy largo —dijo conforme se alejaba de la puerta de Dio rumbo a su propia habitación, no quería hacerlo, pero ya no le quedaba otra opción.
Fiona había escuchado su pequeña conversación en cuanto entraron a la mansión, no había sido su intención hacerlo pues los estaba esperando en la sala de estar que esta justo a la entrada, estaba dispuesta a irse, pero al escucharlos supo que si no los ayudaba ninguno de los dos se iba a dar cuenta de lo evidente de la situación que se escondía detrás de esos reclamos y miradas.
—Dio no podría molestarse contigo nunca, al menos no en serio. Sea lo que sea se le pasara y mañana estará como si nada. Dio te aprecia mucho —dijo Fiona sonriéndole enigmáticamente. Aoba solo atinó a asentir con la cabeza—. Buenas noches Aoba.
—Espera, ¿Por qué piensas que hemos peleado? —preguntó Aoba.
—Escuche sus voces en la entrada, no entendía nada, pero parecían discutir —dijo Fiona a medias—, además, estabas parado frente a su habitación sin decidirte a tocar —completó con tono fuerte y con una sonrisa traviesa que provocó en Aoba un sonrojo.
—Si, mejor me voy, buenas noches Fiona —dijo Aoba entrando en su habitación, deseando que Dio no hubiera escuchado nada. Aun sentía el pequeño peso de algo en su pecho, pero creía en las palabras de Fiona, además era mejor darle tiempo a Dio para que se calmara si es que en verdad se había enojado con él.
Un rato después Aoba salió del cuarto de baño con una sonrisa en su rostro pues mientras tomaba una refrescante ducha se le había ocurrido una idea, ya fuera que Dio estuviera molesto o no, Aoba iba a darle una sorpresa, no entendía la razón, pero en su corazón sabia que eso estaba bien y que era algo que quería hacer.
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Thomas caminaba por la base a toda prisa, venia de su departamento y quería llegar lo más rápido posible a su oficina, en las manos tenía una maleta de color negro la cual aferraba como si fuera un valioso tesoro, y no estaba muy errado pues, al menos para él, así lo era. Lo que había descubierto el día siguiente después de que le cortaran el dedo lo ponía en un gran peligro, uno que, si su imaginación le permitía vislumbrar, era terrible y mortal.
Mientras caminaba, iba recordando cómo el intenso dolor y miedo, que lo invadieron ese día, nublaron todos sus sentidos, logrando que se olvidara por completo del dispositivo de control que llevó y accionó durante su excursión a la casa de reunión con Jiang.
Flash back.
No fue hasta el día siguiente de su odisea que un sonido, como un pitido incesante, despertó a Thomas de su letargo inducido por la gran cantidad de analgésicos y sedantes que consumió para poder curar la herida que dejo su dedo perdido. En un principio no sabia de donde venia el ruido logrando que un miedo insano lo inundara, estaba tan paranoico que llegó a pensar que una bomba se encontraba en su departamento a punto de explotar, solo después de que encontrara la fuente del sonido se permitió un momento para relajarse, se había olvidado por completo de su dispositivo de control. Con sumo cuidado lo saco de su mochila y lo conecto a una fuente de energía pues el sonido que lo despertó era el indicador de que la batería estaba por agotarse. Lo encendió y escucho el video que se gravo del día anterior.
Thomas no entendió gran parte de los asuntos que se mencionaban en la grabación, sabía que mataron a una mujer que había puesto en peligro a un tal Takano y que él era el responsable detrás de los ataques, pero para Thomas no quedaba claro a cuáles ataques en específico. También estaba el asunto de la niña si es que en realidad era una niña, su voz así lo indicaba, pero al no haberla visto no podía estar seguro, además por más que presto atención no pudo recordar donde había escuchado esa voz. Estaba claro que fuera quien fuera estaba en peligro, pues la estaban amenazando y la estaban usando para sacar información de Alfried y la tripulación del Cygnus.
"Si pudiera encontrarla", pensó Thomas.
Thomas no era una mala persona en realidad, nunca había matado a alguien y lo único que lo movía era la codicia pues nunca había tenido lo suficiente a su parecer. Una inmensa lastima lo agobió y decidió que buscaría en secreto el paradero de esa jovencita, pues estaba seguro de nunca haber visto a una niña dentro las instalaciones de la base. Se dijo que solo quería encontrar a alguien que entendiera como se sentía, el también estaba bajo amenaza y el hecho de haber grabado esas conversaciones era una clara sentencia de muerte. Pero muy en el fondo Thomas quería salvar a esa jovencita pues le recordaba a su querida hermana que resultó muerta durante la primera guerra, por aquel entonces ella era una jovencita de 20 años que fue secuestrada por los soldados de Zogilia pues pensaban que ella tenía cierta información. Thomas nunca volvió a saber de ella y se sentía culpable por no haberla cuidado lo suficiente.
Thomas ya llevaba una semana tratando de encontrar a la dueña de la voz sin éxito, pues no tenía permitido entrar al bloque donde se encontraba la tripulación del Cygnus que era además donde Alfried Gallant se la pasaba la mayor parte del tiempo. En vista de eso, Thomas se la pasaba por los alrededores de esa zona tratando de escuchar a cada uno de los que salían y entraban del lugar, no estaba seguro, pero ya comenzaba a presentir que existía más de una entrada y salida y que muchos de los que entraba no salían en varios días o para su mala suerte salían en misiones. Estaba a punto de rendirse y tratar de buscar otra meneara de encontrarla hasta que una risa suave llegó a sus oídos. En cuanto volteó el rostro estaba tan sorprendido por lo que veía.
"Con razón Jiang la escogió como informante", pensó Thomas y una inmensa pena invadió su corazón y mente, junto con la resolución mayor de ponerla a salvo.
Él sabía que ella tenía aproximadamente la edad de su hermana muerta, para Thomas el haber escuchado sus gritos ese día y luego a través de la grabación le llevó a pensar que lo mas probable era que su hermana muriera repitiendo palabras y lamentos similares. Tanto fue su ensimismamiento que no se percató que el grupo de jóvenes se dirigía a la salida, justo donde Thomas se encontraba de pie pues no se había movido ni un milímetro ante la impresión de encontrar lo que tanto buscaba. Notó que la mirada de uno de ellos se posó en él y lo observaba inquisitivamente. Lo que Thomas no sabe es que ese joven tiene la misión de vigilarlo de cerca y ya desde hace unos días que notó la presencia del sospechoso por el lugar. Desconociendo esto, Thomas necesitó asegurarse de que no se había equivocado al escuchar la risa de la joven.
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—¿Qué harán el fin de semana antes de ir Hawái? —preguntó Anessa a sus amigos.
—Yo estaré aquí, tengo cosas que hacer, Elvira no me tiene consideración alguna —dijo Nasu con una expresión abatida nublando su rostro.
—Nosotros estaremos en entrenamiento, Anya sugirió que estuviéramos el mayor tiempo posible en los valiancer fuera de la base y de un ambiente tan controlado —dijo Dio mirando a Aoba.
—Anya es muy precavida, siempre tiene una solución a cualquier problema. Si encuentra algo mal durante el entrenamiento seguro que lo resuelve o puede que ya lo haya encontrado y por eso quiera ver como van las cosas. Las unidades no han salido a combate o al exterior realmente —dijo Nasu.
—Pues nosotros tenemos planeado ir de compras y a la playa ¿verdad Fromm? —dijo Anessa mirando a Fromm de manera sugerente, no quería hablar de valiancer y guerra, al menos por el momento. Ante esto Fromm solo atino a ponerse colorado.
—Es una suerte de que Fromm tenga a alguien como tu a su lado, ¿verdad Fromm? —pregunto Lasha consiguiendo que el bochorno de Fromm aumentara.
—¡Lo que pasa es que tienen envidia! —exclamo Fromm—. Vamos Anessa —dijo tomando la mano de la joven para alejarla lo más a prisa posible de sus amigos que no dejaban de reírse.
—No te molestes Fromm, solo tratan de aligerar la tensión de todos estos días —dijo Anessa.
—Ya lo sé, no estoy molesto, solo que quiero estar tiempo a solas contigo —dijo Fromm mirando a Anessa y sonriéndole cálidamente, lo que provoco ahora un sonrojo en la joven.
Mientras caminaban detrás de sus amigos, Nasu sintió que una mirada seguía sus pasos, al observar a su alrededor se encontró con la mirada de Thomas, el sospechoso de entregar los valiancer a uno de los grupos rebeldes. Se sorprendió un poco cuando el hombre le dirigió una mirada que, a parecer de la joven, era de lastima. Un latido bloqueo sus sentidos y de pronto sintió un terrible miedo, ese hombre la conocía, sabía lo que estaba haciendo.
—Mayuca, ¿estas bien? —pregunto Lasha al darse cuenta de que Thomas estaba observando a Nasu y esta se había detenido completamente petrificada ante la mirada del hombre.
—Si —dijo Nasu de prisa—, es solo que no me había percatado de que ese hombre estaba por aquí. Si es sospechoso deberían tenerlo aislado.
—No podemos, no tenemos pruebas —dijo Lasha—. No le prestes atención Mayuca, vamos nos están esperando.
—Si, vamos —concordó Nasu, pero la sensación de que algo iba mal no la abandono en ningún momento.
Fin Flash back.
"El momento ha llegado", se dijo Thomas mentalmente. "Si no hago esto ahora moriremos todos".
Y con ese pensamiento Thomas entro directo a su oficina. Sabía que Jiang sospechaba algo, así que ya no tenia tiempo de planear una cosa más. Le había dejado una nota a Nasu Mayuca donde solo ella pudiera encontrarla, espera de todo corazón que Nasu le ayudara, ayudándose a ella en el camino. Y esperaba que aquello que cuidaba con tanto recelo no fuera una condena en vez de una ayuda.
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En días anteriores Lasha le comentó a Alfried la presencia de Thomas cerca de ellos, pero ambos sabían que mientras Thomas no hiciera nada malo no podían hacer algo contra él. Alfried ya tenía la autorización para interrogarlo y solo estaba esperando el momento adecuado para hacerlo, si algo lo había detenido era el aviso de Lasha sobre su extraño comportamiento alrededor del bloque. Le sugirió a Alfried que esperara pues si el hombre estaba tan audaz era porque seguramente algo se traía entre manos. Por un momento la remota idea de que quería acercarse a ellos para confesar por voluntad propia cruzo la mente de Lasha, es por eso por lo que le había dejado su espacio con la esperanza de que se acercara a quien considerara conveniente, pero hasta el momento Thomas no había hecho nada de eso, solo se limitaba a observar. Otra posibilidad que le dio Alfried era que estuviera ahí espiando, pero Lasha le dijo que no parecía eso, pues Thomas se dejaba ver por el lugar y su expresión corporal decía que estaba buscado algo. En su mente se estaba preguntando si Thomas no quisiera hablar con Nasu, ella no era una cadete de alto rango y lo más probable es que pensara que hablar con ella no levantaría muchas sospechas. Esa era una teoría bastante lógica y verosímil. Lasha se dijo que iba a estar al pendiente de ambos, nadie excepto Dio y Aoba, sabían que él era el encargado de vigilar a Thomas muy de cerca.
Continuara.
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Nos vemos en el siguiente.
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