Hinata se encontraba observando por una ventana a sus invitados.
Temblaba de emoción, observó que Temari se encontraba en compañía de sus hermanos, quienes parecían estar apaciguar su enojo, Vio a una chica de rubio junto a Sasuke, esbozó una sonrisa, La posibilidad de que Naruto usara el Jutsu sexy para estar en su boda era alta y al parecer se cumplió.
Tsunade ingresó a la habitación, tosió un poco para llamar su atención.
— Buen día Tsunade-sama — Hinata hizo una reverencia a la Hokage.
— Hinata te he traído los resultados de las pruebas que ordenó tu padre. — La mujer le extendió el pergamino enrollado. — Shikamaru ya lo sabe y aceptará lo que tu decidas...
— Tsunade-sama, yo me caso por amor, no por un deber. Hace un par de días supe que no estaba embarazada — La novia invitó a la Hokage a acercarse y observar por la ventana. — Mire, ahí esta Yoshino junto a los miembros de su clan, todos tienen la esperanza de que el nuevo jefe del clan se case y pueda con dirigirlos. — Señaló al lado contrario. — Ahí está papá y Hanabi. Ellos están contentos de que haya dejado salir mi lado fuerte y realmente desean que me una a Shikamaru, quieren paz...
— ¿Y tú que quieres?
— Ser feliz, en poco tiempo descubrí que mi lugar está junto a Shikamaru. — Hinata vio a los ojos de la rubia. — ¿esta mal que haya ocurrido todo de esta manera?
— ¿entonces te casarás?
— Sí.
La Hokage asintió y se retiró, dejando a una Hinata pensativa. Estaba enamorada y solo hubiera deseado tener a su madre que viera este momento, dio un suspiro y observó a Yoshino — Señor Shikaku, le prometo que cuidaré de su esposa como si fuera mi madre, trabajaré duro para devolverle la alegría su familia. Yo...— un par de lagrimas resbalaron por sus mejillas — Le agradezco por haber criado bien a Shikamaru... Yo...
— Eres muy dulce... — La voz de Shikamaru inundó el lugar. — Debiste salir hace tres minutos, temía que me dejaras solo en el altar.
Hinata se limpió las lagrimas con el dorso de la mano y giró lentamente. — Solo agradecía a tu padre.
Shikamaru esbozó una sonrisa a la par que alisaba su Hakama. — A puesto de que estaría contento ya que formarás parte de la familia desde ahora.
Ella sonrió dulcemente — Bueno, vamos a casarnos, y luego desaparecer... pospongamos los niños hasta que el resto del equipo InoShikaCho contraiga nupcias.
Shikamaru caminaba con Hinata a la recamará del hotel donde pasarán la luna de miel, hace horas que se han despedido de los invitados. Una resignada Temari les deseó lo mejor, sin dejar de comer con los ojos al novio. A lo que Hinata con el Byakugan activado le deseó que se casara pronto.
Shikamaru abrió la puerta y ambos ingresaron, la tenues velas apenas iluminaban el recinto.
—¿Eres feliz? — Le preguntó atento
— Más de lo que pude creer.
El pelinegro la besó suavemente — Esta noche es nuestra.
Hinata sintió como le desprendió las horquillas del cabello y este cayó como cascada por su espalda. — Otra vez y sin estar borrachos ¿Me amas? —Le preguntó en un susurro
Podía escuchar la respiración de Shikamaru, sentir sus manos temblorosas.
—Más de lo que te imaginas —Su voz es más grave
Deslizó el dorso de su mano por la mejilla de ella bajando delicadamente a su cuello.
Hinata cerró los ojos al sentir como esa caricia despertó todos sus sentidos, escuchaba la respiración de su ahora esposo junto a su oído, la piel se le erizaba ante cada exhalación.
—Te amo y esta noche te demostraré cuanto —Shikamaru la aprieta contra su cuerpo haciéndole disfrutar su contacto.
Él acarició el pulso en su cuello, se maravilló ante las sensaciones que puede lograr a través del sentido del tacto, puede conocer cada centímetro de Hinata, logra apenas distinguirla, por ellos con sus manos grabó cada curva de su delicado cuerpo. Esta vez la pasión era correcta.
Hinata sintió las manos de Shikamaru acariciándola sobre la tela del shiramuko antes de que le bese el cuello y busque las amarras de de la prenda
Ella suspiró y levantó la mano para acariciar su cabello, sus mejillas, delinear su perfil...
—Cariño, tengo tiempo... deseando que me... tocaras así otra vez —Entre susurros le confiesa con su suave voz.
Tiembla y vibra al sentir el frío en su espalda cubierta ahora solamente por un delicado sostén de encaje.
El Shiramuko cayó a sus pies y esperó anhelante la caricia que no se hace esperar.
Shikamaru se despojó de su ropa rápidamente y tomó la mano de su esposa colocándola en su torso. Ella se paralizó un instante al sentir el calor que la piel de él irradia, es hermosa al tacto, sus manos se mueven como por voluntad propia, acariciando, buscando; Usa sus dedos para reconocerlo también, las velas de la habitación no iluminan lo suficiente. las yemas de los dedos se encontraron con las tetillas de Shikamaru y de forma instintiva la rozan, pero se detuvo al escucharlo gemir. Deseaba hacerlo rogar.
—No te detengas — Suplicó él con débil voz y le desabrochó el sostén arrojándolo junto al shiramuko.
Se inclinó y la besó dándole seguridad con su boca, tocó sus senos frotando con sus palmas sus cimas que se volvieron compactas bajo su contacto haciéndola gemir y absorbiendo el sonido con su beso
Su boca se mueva hacia la mejilla de la chica, escuchó que su respiración es más acelerada; Shikamaru se maravilló al poder conocer todo, la piel de ella huele a rosas y a mujer, puede captar lo que con la vista no logra hacer, enmarca el rostro de Hinata con sus manos y la besó acariciándose sus lenguas, saboreando cada uno su excitación
Volvió a explorarla con las palmas tocando su cintura estrecha, su abdomen plano, sus redondeadas caderas y sube nuevamente a sus senos firmes y grandes.
Hinata acarició suavemente el abdomen de su amado y baja nuevamente hasta la liga del bóxer que aún tiene puesto
—Shikamaru...
Él la sentó en la cama y la besó tumbándola con su cuerpo para que quede tendida sobre el edredón. Con una mano tocó su cadera, ascendiendo a su cintura y apoderándose de su seno haciendo que gimiera extasiada. Bajó la cabeza y su boca tomó posesión de un pezón sorbiendo y lamiendo para luego hacerle el mismo tratamiento al otro hasta que ella no aguantó más, lo tomó por el cabello para atraerlo a su boca Hinata olvidó sus inseguridades y sus dudas, solo puede dejarse llevar por las caricias de Shikamaru. Lo había extrañado en el último mes, necesitó tanto de él y ahora podía sentir el calor que su cuerpo le transmite, él termina de desnudarla y vuelve a apoderarse de su boca mientras su mano se deslizó lentamente hacia sus rizos suaves y más abajo, el contacto de sus dedos en su piel sedosa, su caricia incitadora la hace gritar de placer, Hinata se convierte en pura sensación palpitante a merced de las manos, la boca y el cuerpo de Shikamaru. Con un ligero esfuerzo él se quita la última prenda.
—Tócame como la primera vez, amor—Le pide él al separar un instante sus bocas, Hinata siente el calor en la palma de su mano cuando Shikamaru coloca la mano en la suya y la desliza por su cadera hasta llegar a su masculinidad.
—Shikamaru... — bajó la mano hasta tocarlo y rodearlo, con gesto tentativo lo acaricia hasta que lo escucha gemir de placer y oler su excitación. Si, Shikamaru emana un aroma que la hace desear estar más cerca de él.
Ambos se complacían mientras se besaban, él acariciando su femineidad completamente húmeda, ella acariciando su masculinidad colosal.
Shikamaru se acomodó encima de ella susurrando su nombre con voz temblorosa, Hinata se aferró a él transmitiéndole su necesidad y su amor rogándole sin palabras que la haga suya otra vez.
El pelinegro deslizó su mano por la cadera hasta la rodilla levantándola con suavidad y pasándola por sobre su propia cadera, abriéndola para la fuerte y dulce invasión, No hay necesidad de mirarse, no necesitan ver porque sus sentidos, sus pieles, sus palmas, sus olfatos y sus lenguas suplen todo.
Shikamaru escuchó como contiene la respiración al deslizarse con en su interior, escucha como intenta silenciar un gemido de placer.
—Ámame mi cielo — Le pidió moviendo suavemente sus caderas a la vez que cruzaba las piernas sobre el trasero de su esposo
—Te amo, Hinata.
Ella cerró los ojos y se aferró más fuerte a él trasmitiéndole su urgencia, disfrutando del movimiento oscilante que él comienza, escuchando la fricción de sus pieles, el cuerpo de Shikamaru contra el suyo, su aroma a hombre, los gemidos de ambos que se funden en un delirio de pasión, él entrando una y otra vez en ella cada vez más rápido abriéndola más con cada aproximación.
Es algo glorioso, el súbito florecer de las sensaciones hace que cada músculo de su cuerpo se tense, incluyendo los que rodean a su dulce invasor, Shikamaru tembló y una vez más la acaricia con su cuerpo haciéndola volar sobre una arrolladora sensación que poseyó todo su ser hasta atravesarla por completo dejándola delirante.
Escucha a Shikamaru gemir una vez más, esta vez con más fuerza Hinata cerró sus manos sobre sus hombros experimentando el gran júbilo que la inunda y solo puede gritar su nombre sintiendo solamente el calor, el placer y los brazos de Shikamaru a su alrededor que con un gemido la alcanza en la carrera del éxtasis y caer agotado sobre ella que aún tiembla de placer.
Sin saber cuánto tiempo pasó Shikamaru levanta la cabeza para verla a los ojos — Fue extraordinario, se sintió mejor que la primera vez
Ella suelta su hombro y pasa su mano por el cabello de Shikamaru —Mucho mejor...— Le respondió con voz cansada — Fue... mucho más ... que extraordinario.
El pelinegro la besó suavemente, aún están unidos. Sujetándola da vuelta en la cama quedando ella sobre él. Le acarició el cabello suavemente, se sintió en la gloria después de hacer el amor con la mujer que ama.
