Dos años transcurrieron desde que Hinata adoptó el apellido Nara, dos años en los que ambos se dedicaron a recibir misiones juntos y posponer el tener hijos, se entendían a la perfección. Desde luego que ella jamás le alzó la mano a su esposo, una mirada severa era suficiente para hacerle saber a Shikamaru que estaba llegando al limite de su paciencia con su flojera.

En el último mes habían pasado siendo guardaespaldas de un señor feudal, por lo que fue una sorpresa cuando Kakashi, el actual Hokage los llamó a su despacho para darles una noticia importante.

—¡¿Cómo que desapreció?! — Hinata exclamó tras golpear el escritorio del Hokage.

Entregó el informe y ahora recibía la noticia de la desaparición de su hermana.

— ¿Qué pasó con mi cuñada? — Shikamaru abrazó a su esposa para calmarla.

Se les explicó la situación extraña en la que ocurrieron los acontecimientos un secuestro y el acercamiento de la luna a la tierra. Concluyeron que Sai era el único que podía guiarlos hasta el lugar donde los perdió.

Shikamaru y Hinata irían en busca de la joven en compañía de Sai, Sakura y Sasuke. Este último suplantaba a Naruto que se encontraba bajo los cuidados y observaciones de Tsunade por un asunto muy bochornoso. Más luego se le otorgó a Shikamaru un reloj secreto que solo los kages poseían que mostraba el tiempo que quedaba para la destrucción de la tierra.

Hinata viajaba sobre el ave de pintura de Sai, en compañía de su esposo. Que le daba ánimos. Llegaron a una cueva con un manantial resplandeciente está frente a los cinco ninjas.

— amor — Shikamaru tosió al ver como sus compañeros parecían incómodos. — Hinata, ¿Qué puedes ver en el interior del manantial?

— No consigo ver nada, se ha distorsionado mi visión. — Hinata se sostuvo a Shikamaru.

— Al parecer vamos a mojarnos. — Sasuke sacudió su ropa, parecía un forastero. — Tenemos que pasar por aquí.

— No tienes que preocuparte por tu ropa, toco esta agua no logro mojarme — Sai le respondió acababa de tocar el agua. — Insisto, no has dicho porque Naruto no pudo venir.

— Él está un poco... irritable — fue la única respuesta que pudo dar el azabache. Desde luego que el mundo shinobi sabían de la relación que mantenía, ya que era evidente debido a que vivían juntos en la nueva Villa Uchiha.

Al saltar fueron atrapados por un genjutsu, Hinata y Shikamaru se habían encontrado a si mismos compartiendo los días en que pasaron cuidando de Mirai, la visita en el cementerio a Shikaku y Neji. Se vieron a sí mismos trabajando hombro a hombro en la edificación de su hogar para los niños que tendrían en el futuro. Después de todo debían esperar a que el resto del equipo InoShikaCho tuviera una relación estable para la procreación de los nuevos miembros. Sakura y Sasuke lograron sacarlos del genjutsu.

del que Sakura y Sasuke logró sacar a la pareja de esposos. Volvieron a aparecer en un nuevo manantial donde el Byakugan seguía distorsionado.

Los cuatro ninjas saltaron a la vez, más Hinata tardó en hacerlo.

— Hinata. Le dije a tu padre que vendría por ti antes de que la tierra se acabara. — Era un hombre de cabellos blancos usando lo que parecía ser una túnica blanca. — Para que así vinieras a mí.

— ¿Dónde está mi hermana? — estaba conteniendo su ira, deseaba darle un golpe.

— No te preocupes ella duerme profundamente en mi castillo —Toneri se acercó a ella. — Te la devolveré dependiendo de tu respuesta, princesa del Byakugan.

— ¿Qué?

— Hinata, vamos a casarnos.

La señora Nara soltó una risa sarcástica — Llegas tarde, ya tengo un marido.

Fue cuando Shikamaru reapareció de un salto frente a su amada — No te acerques a mi esposa.

Entonces los tres empezaron una batalla y con un solo golpe Toneri quedo desfigurado, aún así se acercó a Hinata, que se encontraba detrás de Shikamaru.

Aquel ser parecía ser una marioneta que cojeaba. — Este no es mi cuerpo. Princesa, la próxima vez vendré por ti personalmente. Dame una respuesta entonces.

— Ya te dije que estoy ¡casada! — Dio un golpe contra la marioneta que terminó por destrozarse. — Idiota, te voy a...

Una vez pasado el otro manantial vieron los restos de la otra lucha que Sai, Sakura y Sasuke habían mantenido con un cangrejo.

Más tarde llegaron a lo que parecía una ciudad desierta, un lugar muy antiguo.

Hinata iba junto a Shikamaru explorando el lugar.

— Creo que estoy cansada de esperar al resto del equipo — Comentó ella con aire decidido.

— Solo están revisando el lugar, ya nos encontraremos en... — Los ojos de Hinata denotaban tristeza y él entendió que se refería tener hijos — Veo que no te refieres a este equipo. Dime cuales son las probabilidades.

Ella asintió, debía compartir lo que su mente le dictaba y le facilitaba mantener la esperanza para seguir pensando en su futuro.

— Hay varias, pero te diré las que pueden llegar a ocurrir... Primero podría ir con Toneri, sé que volverá por mí y con ello podré ir por Hanabi. Lo segundo es que salvaremos la tierra si hago el amago de casarme con él, tu misión será rescatarme, deberás encontrarme a donde sea que me lleve y no debes caer en la desesperación. Eres un Shinobi. Lo tercero es que si buscamos tener un bebé es muy probable que Ino y Choji van a conseguir parejas para casarse pronto. El cuarto es que Naruto puede que esté...— Hinata se notaba divertida, sus labios rojos la hacían verse más madura — Por la manera en la que Sasuke actúa me ha hecho creer que será papá.

— ¿Papá? — el Nara se mostró impresionado — Eso es...

— El jutsu sexy de Naruto es una mujer y probablemente hayan procreado de esa manera— Hinata sonreía entretenida — Creo que nos ha ganado y por eso Tsunade-sama se encarga de vigilarlo.

— Dame tu mano — Shikamaru le tomó de la muñeca. — Recuperaremos a tu hermana, no podría soportar que Toneri te lleve con él... sabes que te amo. No voy a permitir que ocurra de esa manera.

— Yo creo que, sí sucederá, debo ir con él y encontrar el modo de detener todo este asunto así tenga que destrozarlo con mis propias manos. — fue silencia por un apasionado beso de su esposo, que se sentía muy atraído cuando mostraba su ira. Él no dudó en aprisionarla contra un árbol. Podrían hacer...

— ¡Aquí están, chicos! — Sai interrumpió con una sonrisa. — Vengan, necesitan revisar algo.

Fueron conducidos hasta unas raras contracciones con una escritura antigua. Donde un extraño hombre volvió a decirle Princesa del Byakugan, donde se desmayó.

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En medio de la noche Hinata estaba observando las mariposas volando de un lado a otro, repasando mentalmente los días en los que su periodo se atrasó. Demasiado tiempo para ser uno irregular. Se escaneó a si misma con su Byakugan y entonces lo supo.

— Deberías dormir un poco, amor — Shikamaru apareció junto a ella, ya es mi turno de hacer guardia.

— Yo... Shikamaru... — En aquel momento la seguridad de Hinata desapreció y fue remplazada por su antigua timidez, tragó grueso y respiró profundamente. No había que actuar como una niña, ya no más — Vamos a ser padres.

—¿Qué? — El pelinegro quedó sorprendido, largos minutos en los que reinó el silencio y antes de poder decirle lo feliz que se encontraba apareció Toneri.

— Vine a oír tu respuesta, princesa. — Fue lo que el albino dijo al verlos juntos.

— ¡Mi esposa no va a decirte nada! — Shikamaru estaba furioso y más ahora que sabia que iba a convertirse en padre.

Entonces vio lo peor y se sintió mal al ver que Hinata por voluntad propia se iba con el Otsusuki y era abrazada por él. Los intentos por recuperarla fueron nulos, el equipo hizo o posible. Pero ya sabían que aquella probabilidad se cumpliría, solo no quería aceptar que ella y su hijo podrían morir si esto no resultaba del todo bien.

Así que en el tiempo restante se dedico a encontrar una entrada, después de todo era un shinobi y su misión era evitar la destrucción de la tierra y el proceso recuperar a su amada.

Mientras tanto en el castillo Hinata se valió de sus sonrisas y fuerza de voluntad para tratar de ganar la confianza de Toneri, cuando descubrió el verdadero Tenseigan y trató de destruirlo, él le arrebató su voluntad para casarse a la fuerza.

Así fue como Shikamaru llegó a la ceremonia pudiendo ver a su esposa vestida completamente de negro apunto de morder algo. "Mi amor" fue lo que le gritó más el albino se la llevó mientras él y Sasuke peleaban con las marionetas.

— Naruto va a matarme si no te ayudo — Fue lo que Sasuke le dijo mientras se encargaba con las marionetas.

— Ya lo creo, ahora debe estar en la aldea bloqueando los meteoritos. — Respondió Shikamaru que se iba corriendo por donde hubo desaparecido su esposa.

— Ya lo imagino, Naruto es muy terco y más en su estado — el Uchiha usó sus técnicas para electrocutar y quemar a aquellos seres e ir tras Shikamaru.

Fue como vio que la pareja luchaba uno a uno y luego a Hyuga se le retiraba una esfera de luz, se debatía en intervenir o no. Luego vio como el albino se inclinaba al suelo.

Le contaron la historia de Hamura y el tenseigan, entonces los tres (por no decir cuatro) fusionaron su chacra para destruirlo. Sin embargo, en la batalla final Sasuke tuvo que usar su Susano para enfrentarse a Toneri.

En la tierra Naruto estaba usando un vestido naranja muy holgado que evitaba que se vieran sus curvas femeninas, su cabello estaba demasiado largo. Se había quedado convertido en mujer. Parado junto al Hokage.

— Por favor, detenga el cañón de chacra. Sasuke y el resto están en la luna. — pidió con un tono suave y cantarina, una voz femenina.

Los cuatro Kages que estaban en las pantallas se quedaron impresionados al verlo, bueno, verla. Era una mujer con un embarazo de cuatro meses, ni con esa ropa podía ocultarlo a la perfección. Preguntar "¿cómo ocurrió?" Era bochornoso por lo que nadie dijo nada al respecto, el asunto más importante era destruir la luna y evitar la muerte de todos.

— No voy a detener nada — Respondió el Raikage a recuperarse de la impresión. — Deben ser sacrificados por la humanidad y el bien de la tierra. Vamos a disparar el cañón.

Naruto sentía tanta ira que deseaba golpear la pantalla donde se encontraba el A.

— Raikage-dono — Gaara habló, se compadecía por su amigo y entendía la situación — Se lo pido también. Espere una hora más.

— Estoy de acuerdo — apoyó la Mizukage. — Le creo a Naruto que es nuestro héroe de la última gran guerra junto a Sasuke, démosle la hora que pide, lo merece.

El Tsuchikage asintió otorgando la hora, Naruto estaba suspirando de alivio, ahora quedaba esperar que lo lograran allá arriba.

La hora pasó con un Naruto caminando de arriba abajo, prácticamente rezando porque su adorado Sasuke lo lograra y una hora más tarde así fue, el equipo lo logró.

[...]

— Toneri, podrías venir a la tierra — Hinata le dijo al albino.

— La luna no volverá a acercarse a la tierra... — Se dio la vuelta — Cuiden a ese niño.

Los esposos se miraron entre sí, comprendieron que apresar de su estado Toneri había incluso aceptado tener a su hijo y fue cuando Shikamaru terminó por desmayarse de la impresión.

— Me pasó lo mismo — Farfulló Sasuke al ver al Nara desplomarse. — Cuando ves la responsabilidad que te viene encima, no importa si eres un shinobi.

— Tengo un cuñado muy impresionable — Hanabi rió al ver tal escena. — Cuando venga mi segundo sobrino me aseguraré de tener una cámara para capturar su reacción.

Sakura rió ante tal comentario — Yo también quiero ver ese momento.

— Veo que tendré que hablar con Ino para tener hijos. — Sai lo expresó con una sonrisa en la cara y sin una pisaca de vergüenza como era característico de él.

— Primero debes tener una cita, tarado. — Sakura le dio un coscorrón — Luego debes pedirle ser tu novia — Le dio otro coscorrón — Y luego recién podrás hablar de esas cosas.

El pobre Sai estaba inconsciente por los golpes.

[...]

— ¿Te desmayaste a pesar de ya saberlo? — Naruto rió de la cara de su futuro consejero y mano derecha en cuanto se convirtiese en Hokage.

Hace tiempo Hinata había perdonado la humillación que había pasado por culpa de Sasuke y ahora estaba en la villa Uchiha visitando al rubio.

— Fue gracioso, debiste haberlo visto caer de espaldas. — La señora Nara escondía su sonrisa tras su taza de té.

— Sasuke también lo hizo, No pensé en el embarazo hasta que simplemente no pude volver a ser un chico y la abuela Tsunade, me lo confirmó, me obligó a estar en constante observación ya que soy un caso raro en esto— parecía estar evocando el momento por sus gestos naturales. — El próximo bebé lo llevará Sasuke... no es que me queje...

— Agradece que no has tenido ningún síntoma. — Sasuke estaba preparando el almuerzo y respondió desde la cocina.

— Es cierto, yo he estado normal, el que lo ha sufrido todo ha sido Kurama. — Naruto estaba pensativo. — Creo que cuando llegue el día del parto me voy a morir.

— Lo dudo, Kurama es amigo tuyo y estoy segura que va a protegerte pase lo que pase antes que tratar de huir de ti. — Hinata razonó — En mi caso los síntomas apenas están apareciendo y son desmayos, las náuseas no me han ...

Shikamaru la sostuvo cuando se desmayó — Mi esposa suele apagarse de un momento a otro, por lo que estoy siempre con ella. Le ha pasado en la última semana.

— Nunca pensé que resultaría de esta manera — Naruto observó a la pareja. — No creí que ustedes dos...

— Ni yo, ella me atrapó con sus probabilidades. — el moreno acarició la mejilla de su esposa — y me gusta que lo haya hecho... es maravillosa.

— Lo entiendo, y me alegra que tengan un hijo, así el mío no estará solo en la academia... Tendrá quien le jale las orejas por flojo. — Naruto acarició su vientre.

— Sí, en vista de que lo estás gestando tú, sí que será muy inquieto y cabeza hueca — Sasuke se acercó a ellos con el almuerzo.

— Bueno, así que quieres tener el siguiente, en 5 meses más te cumpliré tu sueño — Naruto rió suavemente.

— Creo que es lo más justo. El que yo tenga será serio e inteligente...

Hinata despertó — Mi hijo seguirá siendo el más inteligente de toda la aldea y estará diciendo "problemático" todo el tiempo, al igual que mi amor.

Los cuatro rieron al ver la cara de Shikamaru, se debatía entre avergonzado y ofendido.