Capítulo 3

La apuesta

Hogwarts, 7 años atrás

¡¿Cómo demonios se encontraba metida en este lío?! Se preguntó por centésima vez mientras se pasaba las manos por la cara como si con ese gesto pudiera hacer desaparecer al grupo de chicas que la seguían en esos momentos por uno de los pasillos laterales del gran comedor. Habían pasado por alto la cena sólo para asegurarse que la castaña cumpliría su palabra y también, de paso sea, tener un lugar privilegiado al momento que salga huyendo o la efectúe. Todo se resumía a lo siguiente: Hermione Granger debía besar en los labios al primer chico que doblara el pasillo y no un simple roce de labios, sino un beso en toda su expresión.

Siempre le parecieron comportamientos estúpidos y sin sentido las apuestas que normalmente hacían sus compañeras: que quién iba con la falda más corta, quién usaba el vestido más sexy, quién era la más deseada y un sinfín de idioteces de las que siempre se dijo jamás formaría parte. Y acá estaba, esperando al primer chico que doblase el pasillo sólo porque dieron a entender que era una mojigata que no sabía vivir la vida, que salvo un casto beso recibido de Víctor Krum a sus 15 años no tenía otra experiencia amorosa. Y sino fuera porque Ginny dijo que ella no necesitaba probarle nada a nadie, cosa que la enterneció sobre manera, ahora mismo estaría leyendo un libro en la sala común de los premios anuales.

Unas risas varoniles llamaron su atención y los nervios se le pusieron a flor de piel. Pero era sólo un beso pensó, luego podría explicar al muchacho en cuestión el motivo y asunto resuelto, después de todo, en siete días más todos abandonarían Hogwarts y probablemente no se volvieran a ver. Sí, definitivamente eso haría y quien quiera que fuera el chico lo entendería. Pero todo ese pensamiento positivo se fue al carajo cuando la alta figura de un rubio platino fue la primera en dar la vuelta y aparecer ante sus ojos. Venía sonriente junto a sus amigos y por suerte aún no las había visto.

Sin embargo, la castaña vio la satisfacción en sus compañeras ante su inconfundible incomodidad y la duda marcada en el rostro sobre si continuar o no con la bendita apuesta. Y si bien pensó varias veces mandar todo a la mierda, algo dentro de ella se rebeló al pensamiento que le enrostren hasta el día de su muerte que no tuvo las agallas de besar a Draco Malfoy. En menos de dos segundos desfilaron ante sus ojos innumerables imágenes de sus encuentros con el platino a través de esos 8 años y, salvo la obligada y educada convivencia de ese año por ser premios anuales, ninguna era agradable. Sin embargo, agregarle una situación amarga más no le causaría mayor daño, después de todo de las posibles reacciones que tuviera el rubio ya prácticamente las había sufrido todas, sólo podría agregar una segunda acción a sus palabras: por ejemplo, que la lanzara lejos al tiempo que se limpiara los labios por la osadía de una sangre sucia de tocar su aristocrática boca. Y ella por su parte debería hacer gárgaras con algún desinfectante potente por al menos un mes, porque el asco que le provocaba besar a su némesis no era diferente al que sentía él.

Así que una vez evaluadas sus alternativas siguió avanzando como cordero al matadero y descubrió que quien dice que las cosas no suceden en cámara lenta es porque definitivamente nunca han hecho algo que les congelara la sangre. Porque exactamente así se sentía mientras continuaba al encuentro del platino, quien ajeno a su presencia y objetivos, reía por algún comentario de sus amigos. Sin embargo, al retomar su trayecto por un segundo sus miradas se encontraron y la serpiente algo pareció captar en su rostro porque inmediatamente su mirada continuó hasta las figuras ubicadas a su espalda y aminoró el paso. Fue precisamente ese momento en el que Hermione llegó al desnivel del pasillo y paradójicamente se encontró con un desnivel que la dejó a la altura del rostro del slytherin, permitiéndole tomarlo firmemente de la nunca y acercarlo a sus labios.

Cuando ambas bocas entraron en contacto, Hermione sintió una corriente recorrerla desde la cabeza a la punta de los dedos de sus pies y contrario a lo que pensó los labios del blondo eran cálidos, suaves y tersos como la seda y su aliento fresco y mentolado la trasportó a un campo de hierba buena y tierra recién mojada. ¡y Merlín! Su aroma a sándalo, pimienta y madera era lo más varonil que había llegado a su olfato jamás. Dado que el muchacho no parecía salir de su asombro recorrió aún más sus labios, que a pesar de verse finos poseían el grosor suficiente para sentirlos llenos bajo los suyos. No supo cuánto duró aquel beso mientras ambos conservaban los ojos abiertos y fijos en los del otro, pero su cuerpo se puso en alerta cuando sintió los largos y finos dedos atrapar sus brazos, por lo que su instinto de conservación hizo entrada y retrocedió poniendo distancia entre su cuerpo y el del muchacho, la suficiente para enfrentarlo de ser necesario.

Hermione vio los ojos de Malfoy empequeñecer y observarla detenidamente ¿sus ojos eran grises? Nunca había estado tan cerca del chico para notarlo, salvo esa vez en tercero que le quebró la nariz de un puñetazo, pero siempre creyó que eran azules. Sin embargo, las impresionantes orbes mercurio resplandecieron cuando tras varias miradas desde las caras risueñas y movimientos nerviosos de sus amigas hasta ella misma, le parecieron confirmar lo que ya intuía. La castaña aprovechó este momento para soltarse de sus manos, dar la vuelta y encaminarse hasta el grupo que la esperaba, pero una mano blanca la agarró por el brazo y la hizo girar para dejarla firmemente pegada a un varonil cuerpo.

-¿Estás de bromas o de apuestas Granger? – el aliento del rubio sobre su coronilla la hizo levantar la cabeza y las orbes grises chocaron con las mieles.

-Lo que sea ya está listo Malfoy- expresó la castaña sin desviar la mirada- y no te des tanta importancia que no te estaba esperando a ti.

-Pero lamentablemente para mí fui el de la mala suerte- bien pensó Hermione, ese tipo de palabras me las esperaba. -Y si a eso llamas un beso déjame decirte que necesitas un poco de práctica- varias risas masculinas contra restaron con los murmullos de enojo de las chicas.

-Bien, entonces termina con tu calvario y suéltame.

-No, hoy estás de suerte; seré tu maestro y aprenderás del mejor- murmuró el platino y antes que la chica pudiera siquiera preverlo la tomó por la nuca inmovilizándola y bajó su cabeza para finalmente apoderarse de sus labios.

La primera reacción de Hermione fue unir fuertemente sus labios y tratar de alejarse, pero la presión en su nuca se lo impedía... y luego estaba el cosquilleo que la lengua del slytherin le estaba provocando al acariciar suavemente sus labios con ella... y cuando sintió que la cercanía era tal que necesitaba aire entreabrió la boca y ese fue su error. Y qué error porque fue el momento que la serpiente aprovechó para apoderarse completamente de su boca y provocarla con sus expertos labios y lengua. ¡Merlín! ¿una boca era capaz de producir que su cuerpo comenzara a acalorarse de esa forma y que sintiera que le estaban bebiendo el alma con las caricias que le brindaba? Tímidamente su boca se fue abriendo más a la del rubio e inconscientemente ambos voltearon sus cabezas de tal forma que el beso se hizo más profundo. En qué minuto la chica cerró los ojos, se puso de puntillas y subió los brazos para posar uno en el hombro del chico y con el otro acariciar su cabello nunca lo supo, tampoco supo cuánto duró ese mágico contacto que borró todos los sonidos a su alrededor y sólo la dejaba consciente de unos brazos que rodearon su cintura y la pegaron a un cuerpo atlético y duro, al aroma a hombre que entraba como droga por sus fosas nasales y los sonidos de sus labios al separarse y volverse a unir una y otra vez. Hasta que fue jalada hacia atrás con violencia y como en una película fue traída con fuerza a la realidad al momento que veía como Harry y Ron se situaban furiosos delante de ella y apuntaban con sus varitas a Malfoy.

-¡Pero qué carajos te crees que estás haciendo maldito hurón?!- gritaba Ron más rojo que su cabello si eso era posible.

-Sólo le estaba enseñando algo que no aprenderá en los libros comadreja- los ojos grises brillaron con burla al posarse en el pelirrojo- y no te alteres tanto que no fui yo quien inició esta situación, no hice nada que ella no quisiera.

-¿Quieres que creamos que fue Hermione quien te besó a ti?- preguntó Harry con burla, mas quedó congelado cuando sintió la mano de su amiga tomar su mano para bajarle la varita y pronunciar suave pero firmemente.

-Sí.

Unos silbidos distrajeron la atención de los tres amigos y Malfoy cuando el grupo del segundo se acercó a él y la burlona voz de Zabini se escuchó por sobre todas las otras.

-¡Guau, Draco! eso sí que es un buen beso.

Ron se acercó amenazadoramente hacia el moreno pero la mano de Nott en su hombro lo detuvo.

-Cálmate Weasley, aquí nadie ha forzado a nadie sino pregúntale a tu hermana y sus amigas que se encuentran tras de ti- caminó hacia Draco y tomándolo del brazo lo instó a continuar hacia el pasillo que daba a las mazmorras.

Antes de comenzar a caminar Malfoy fijó sus ojos en Granger y la chica no vio desprecio en ellos, ni burla ni tampoco asco, sólo un intenso brillo que los hacían parecer plata fundida y que provocó que el calor volviera a invadir su cuerpo y que le cosquillaran los labios. Su rubor se intensificó cuando lo escuchó decir con petulancia:

-Sé que la lección fue más que satisfactoria así que ya no tienes que imaginar lo que se siente ni seguir buscando en tus libros- y dicho esto caminó entre las otras serpientes que lo vitoreaban y daban golpecitos en la espalda, mientras la castaña lo observaba con la boca abierta y por primera vez sin poder responderle.

Hermione y las muchachas entraron seguidas por un molesto Harry Potter y Ron Weasley que no paraban de exigir explicaciones.

-¿Qué fue lo que te pasó por la cabeza Hermione para hacer una locura como esa?- repetía una y otra vez el pelirrojo cada vez más alto.

-Basta Ron, fue sólo una apuesta de chicas- intercedió Ginny en su favor.

-¿Llamas besar a Malfoy una apuesta que Hermione tenga que realizar?- la voz de Harry sonaba molesta, como si su novia también hubiera besado a Malfoy.

-Malfoy sólo fue el primero que dobló el pasillo, pudiste ser tú o Ron- dijo Luna con su voz suave y calmada, como si estuviera hablando que hacía buen tiempo.

Tanto Ron como Harry abrieron los ojos y enrojecieron con frente y orejas incluidas.

-Por supuesto que no habría besado a mi Ro Ro o a Harry- la voz de Lavander Brown sonó cinco decibeles más alto de lo acostumbrado- ambos tienen novias.

-¿Por qué no?- preguntó inocentemente Luna- tú misma pusiste las reglas, debía besar sin excepción al primer chico que doblara el pasillo y debía ser un beso en toda regla.

Todas las chicas afirmaron y nadie reparó el porqué Luna Lovegood se encontraba discutiendo el beso de Hermione con Draco Malfoy en la sala común de Gryffindor.

-¿Están locas? ¿qué clase de apuesta idiota es esa?- volvió a bramar el pelirrojo mirándolas como si les hubieran salido cuernos y escamas a todas.

-¡Basta ya!- la voz de Hermione volvió la atención de todos hacia ella, incluyendo la del resto de alumnos que estaban en la sala común y no entendían qué pasaba. -Fue una apuesta, un beso y ya está hecho.

-Dos- se escuchó nuevamente la voz dulce de Luna- fueron dos besos: el que le diste tú y el que te devolvió él. Dos.

-Gracias Luna- murmuró Ginny al ver cómo su hermano y novio volvían a poner cara de furia.

Harry y Ron volvieron a recordar la imagen de Malfoy y Hermione entrelazados mientras se besaban y más bien parecía que ambos disfrutaban de aquel beso. La imagen les dio un calosfrío que los recorrió desde el pelo hasta las uñas de los pies y como si se hubieran puesto de acuerdo se dirigieron molestos a su habitación seguidos de un Neville y un Seaumus que la miraban tan asombrados como si la hubieran visto besar a Voldemort.

-¿Y cómo besa?- preguntó Parvati acercándose a Hermione y centrando la atención del grupo de chicas en ella- ¡Guau! cuando te giró pensé que te iba a salir con cualquier cosa, incluso empujarte pero jamás, jamás- reiteró sumando los brazos para realzar sus palabras- que te daría ese beso que de sólo mirarlo daba envidia.

La castaña miró a Ginny, Luna y el resto de chicas que la rodeaban y no pudo evitar el rubor que cubrió sus mejillas al recordar el placer que le transmitió la boca del blondo, la agradable sensación que la embargó cuando la rodeó con sus brazos e inconscientemente llevó los dedos a sus labios.

-¡Lo sabía!- dijo una emocionada Parvati- por algo es uno de los chicos más deseados del castillo y por muy hijo de Lucius Malfoy y exmortífago que sea, dicen que es todo un maestro del sexo.

-¡Parvati!- la codeó Lavander- nadie es mejor que mi Ro Ro.

- Vamos Lavander, yo adoro a Harry- dijo Ginny con una pícara sonrisa- pero que Malfoy está bueno… está más que bueno!, no puedes negarlo aunque te vuelvas ciega- no quiso agregar estúpida porque pensaba que ya lo era de nacimiento.

-Pero que no lo sepa mi Ro Ro- habló bajito Lavander y todas estallaron en carcajadas y subieron al dormitorio de las chicas para hablar con más intimidad.

El lunes dio inicio la última semana de clases así como también de los éxtasis para los alumnos de séptimo y los que retornaron a repetir el curso por no haberlo realizado durante la guerra. Ese año las clases se habían generalizado para todas las casas, motivo por el que en ese momento Draco observaba a una castaña sentada en primera fila y que lo había evitado con éxito desde el sábado en la noche, cuando se besaron, yéndose a dormir a la torre de Gryffindor y no apareciendo ni la nariz en la torre de premios anuales que ese año ambos compartían.

Si bien llevó todo aquello a broma con sus amigos, no pudo evitar reconocerse en la intimidad de su habitación que le había gustado besar a Granger. Habían pasado varias horas y aún podía sentir la dulzura de sus labios y la calidez que invadió su cuerpo... y su aroma, ¡Merlín su aroma! era dulce con toques florales y quedó impregnado en sus fosas nasales. Esa noche dio varias vueltas en su cama y cuando se percató que era de madrugada y la chica no había llegado una sensación de vacío se apoderó de él. ¡Qué carajo! él era Draco Malfoy, había besado a muchas a chicas y no sólo besado, las había vuelto locas de placer y él mismo había disfrutado todo lo que pudo obtener de ellas; sólo estaba impresionado porque jamás, ni en sus más locos sueños o pesadillas, se le cruzó ver a Hermione Granger como una chica y mucho menos que la besaría.

Por eso el domingo no opuso resistencia cuando una Ravenclaw, Liana si mal no recordaba, lo había acorralado en un pasillo y llevado hasta un aula vacía. La cita había sido más que satisfactoria para ambos y como siempre, tras vestirse salió sin mirar atrás. Y después de la cena, cuando se dirigía a la sala común de premios anuales, ubicada en el tercer piso, fue nuevamente secuestrado, esta vez por una Hufflepuff, una rubia preciosa llamada Lavinia con la que anteriormente había tenido fogosos encuentros.

A pesar de lo que se pudiera pensar de él, en el transcurso de ese año nunca había llevado una chica a su torre a pasar el rato, menos a pasar la noche; porque por regla no dormía con ninguna de sus conquistas, de esa forma evitaba que se dieran equivocada idea que podrían convertirse en una relación seria. Siempre sus encuentros eran en aulas vacías, en ocasiones en las habitaciones de la favorecida de turno e incluso en su propia habitación de Slytherin cuando le correspondía a él tener la habitación para él solo. Un acuerdo muy beneficioso que hace años habían establecido con Theo y Blaise. Sin embargo, ese año compartía torre con una mujer y por muy Granger que sea, desde niño le habían enseñado que las mujeres se respetaban; por eso ambos habían accedido a no llevar novios, novias y/o amantes y la excepción eran sus respectivos amigos. Rara vez coincidían y su trato se limitaba a un educado saludo de cabeza y en ocasiones compartir la mesa de la sala común por algún trabajo conjunto que debían realizar por ser premios anuales. Los fines de semana ambos tenían planes con sus amigos y normalmente la chica prefería la privacidad de su habitación. Habían pasado un año completo viviendo juntos pero a la vez como verdaderos extraños.

Y ahora que la volvía a ver no pudo evitar recordar nuevamente ese beso y lo bien que se sintió cuando la tuvo entre sus brazos. Tal vez sea por lo inalcanzable o simplemente porque por primera vez estaba viendo a Hermione Granger la mujer. No era una preciosura, sus rasgos eran eso sí delicados: piel cremosa, blanca y suave, nariz pequeña y respingada, labios llenos sin ser gruesos, sus ojos color miel coronados por largas y espesas pestañas de color marrón oscuro los hacían atractivos; en sí, su rostro era armonioso y su cabello hacía tiempo que había tomado forma y había dejado de parecer un árbol. Su cuerpo era poco apreciable bajo el uniforme holgado que seguía usando a pesar que, después del baile de navidad de cuarto año, todos sabían que poseía una figura esbelta. Y estaba seguro después de haberla abrazado y pegado a su cuerpo, que con los años había ido llenando las partes adecuadas.

Suspiró con frustración, ¿por qué seguía pensando en ella y el beso? Se percató que la chica se movía intranquila en la silla y cuando se llevó dos dedos a los labios acariciándolos, se dio cuenta que no era el único que lo estaba recordando. Merlín, faltaban sólo cinco días para el baile de cierre de curso y pensaba disfrutarlo al máximo. Tomaría todo lo que se le ofreciera, disfrutaría la compañía de sus amigos y se olvidaría de ese estúpido beso que nunca debió haber ocurrido.

Hermione entró a la sala común de premios anuales decidida a dejar de comportarse como una cobarde. Por Morgana!, sólo había sido un par de besos producto de una apuesta. Ella era una leona, no iba a esconderse con sus amigas siendo que se debía encontrar con Malfoy en todas las clases, el gran comedor, los pasillos, los jardines y alrededores del castillo. Para él no había significado nada al igual que para ella, lo había comprobado la noche anterior cuando volvía a su sala común y vio como una chica que apenas reconoció se lanzó sobre él y comenzaron a besarse con ansias mientras se metían a un aula vacía. El hecho de correr hasta a su habitación y tomar una nueva muda de ropa para volver a salir corriendo hacia la torre de Gryffindor no tenía nada que ver con lo que había visto, sólo que honestamente aún no estaba lista para enfrentarlo.

Por eso cuando recitó la contraseña después de la cena y el retrato de la ninfa custodiada por un dragón le dio acceso al interior de la torre, tomó aire y se dispuso a encontrarse con Malfoy. El muchacho se encontraba con la chimenea encendida y estaba recostado a lo largo del sofá de tres cuerpos con un libro en la mano. Estaba tan concentrado en su lectura que sólo se percató de su presencia cuando estaba dirigiéndose a las escaleras. Bajó lentamente el libro y sus ojos plata se posaron en ella.

-Granger- saludó con voz impersonal y bien modulada, lo que dio serenidad a la muchacha.

-Malfoy- respondió educadamente para luego continuar rumbo a su habitación.

Se obligó a no volver la mirada y una vez en su dormitorio se tiró en la cama boca arriba y en un gesto que se estaba volviendo demasiado frecuente en ella los últimos tres días, se cubrió el rostro con ambas manos.

-¡Merlín! sólo fue un beso, un beso que nunca debió haber ocurrido.

Y sin que lo hubiera evocado la voz de Luna sonó clara en su mente: "dos, fueron dos besos".

No sabía que emoción era más fuerte en ella: felicidad por haber acabado impecablemente sus estudios, con excelente en todos sus éxtasis; por estar cerrando una de las etapas más importantes de su vida o tristeza porque ello significaba que debía afrontar su futuro, pasar a la adultez y dejar de ver a todas esas personas con las que compartió por ocho años. Ya no vería tanto a Harry y Ron que seguirían la carrera de auror o a Ginny, que había sido seleccionada como buscadora para el equipo de las Chudley Cannons; o cuándo vería nuevamente a Neville, Seaumus y su querida Luna, que a pesar de sus rarezas, la consideraba una amiga entrañable.

Por eso cuando Ginny se paró tras ella y sus imágenes se vieron reflejadas en el espejo, sus ojos se inundaron de lágrimas.

-No te atrevas a llorar o arruinarás tu maquillaje- la reprendió la pelirroja- te ves hermosa.

-Igual tú- respondió sinceramente y sin envidia, admirando la figura de Ginny enfundada en un vestido negro de seda, ajustado en los pechos pero que caía en suaves capas de tul amoldándose a sus curvas hasta sobre la rodilla. Su pelo caía lacio y sedoso sobre sus hombros y su maquillaje era suave y delicado.

Hermione sabía que se veía bien, no hermosa como le señalaba Ginny, pero bien. Su maquillaje era simple y casi natural, sus pestañas se veían más espesas y curvas con la máscara de pestaña, sus ojos miel estaban acentuados con una sombra ocre brillante aplicada en forma discreta que los hacían parecer como miel fundida y sus labios iban de un color rosa suave. El vestido azul noche se ajustaba a su cuello, pechos y torso, cayendo holgado y elegantemente por sus largas piernas, haciéndola sentir segura y cómoda en él. Su cabello caía en sedosos y ordenados bucles hasta la mitad de su espalda mientras sólo unos mechones estratégicamente sujetos con un broche a la altura de la nuca, evitaban que algunos de ellos cayeran por su rostro.

En esa oportunidad no se había molestado en tener o no pareja para el baile, de hecho un par de chicos de distintas casas, exceptuando slytherins por supuesto, la habían invitado, pero había denegado educadamente todas ellas porque quería que esa noche fuera especial con sus amigos. Por eso cuando descendieron las escaleras de la sala común de Gryffindor ya Harry, Ron y Neville las estaban esperando y tras alabarlas a todas ellas se encaminaron al gran comedor.

Decir que la decoración era soberbia era quedarse cortos. El techo mostraba un cielo totalmente limpio y estrellado, como si hubieran encerrado la cúpula celeste con estrellas fugaces y super novas. Miles de velas a media luz daban un aire íntimo al salón y las mesas estaban elegantemente enfundadas con el escudo de Hogwarts, mientras los escudos de las casas adornaban las paredes.

Minerva Macgonogall golpeó su vaso de cristal para atraer la atención de los alumnos y con su varita aplicó un sonorus a su garganta. El discurso fue breve pero sin duda inolvidable y emotivo.

-Queridos alumnos- comenzó e hizo una pausa para aclarar su garganta ya que sin duda se encontraba emocionada- la gran mayoría volverán a este, su segundo hogar, el próximo año. Pero un grupo de ustedes no lo hará. Deberán tomar importantes decisiones y afrontar con fortaleza lo que el futuro les depare. Nadie puede luchar sus batallas y determinar el tipo de personas que serán fuera de este castillo, sólo recuerden lo que estuvimos a punto de perder y a quienes nos dejaron para que todos tengamos un mundo por el que vale la pena vivir. No interesa de qué lado estuvieron en la guerra, sino en el esfuerzo que pondrán para conservar este nuevo legado; cada uno de ustedes representa una luz que puede mantenerse encendida o puede traer oscuridad a su alrededor; tengo fe en cada uno de los que nos dejan y sé que todo lo vivido los ha convertido en hombres y mujeres fuertes. Quienes estaban en oscuridad se transformaron en luz- en este punto del discurso inconscientemente los ojos de Hermione buscaron a Draco Malfoy y lo encontraron observándola tres mesas a su derecha y quedó atrapada en ese mar gris que en esos momentos parecían una tarde de tormenta- asegúrense de mantenerla. Y quienes estaban en la luz asegúrense de permanecer en ella. La línea entre el bien y el mal puede ser casi invisible, pero ya todos sabemos en lo que puede terminar. Hágannos sentir orgullosos y por sobre todo, transfórmense en mejores personas que quienes nos dejaron hace más de un año.

Un silencio absoluto se formó entre todos los presentes, lágrimas caían por las mejillas de muchos alumnos y Hermione juraría que los ojos de Malfoy se cristalizaron también, pero estas no corrieron sólo por la voluntad del blondo. En ese momento vio a Pansy Parkinson recostarse emocionada en el hombro del blondo y unió sus manos con Nott y Zabini sentados a su lado. Esos cuatro slytherin fueron quienes perdieron más que todos los de esa casa en la guerra, pero desde que volvieron ese año eran inseparables y sus lazos eran tan fuertes como los de ella y sus amigos, se cuidaban y protegían y parecían estar dispuestos a morir por el otro; una cualidad más de leones que de serpientes. Hermione retiró su mirada cuando sintió la calidez del abrazo de Harry y la mano de Ron tomando la de ella. Les sonrió con tristeza y se obligó a no volver a mirar a Malfoy.

Después del discurso de la directora la cena transcurrió con tranquilidad y a la hora del postre ya todos estaban nuevamente con ánimo festivo. Por eso, cuando la banda comenzó a sonar y mágicamente las mesas se reubicaron por todo el costado del salón dejando una amplia pista de baile al centro, las velas disminuyeron en intensidad y dio inicio el baile.

Draco no había ido con pareja esa noche, quería pasarlo con Pansy, Blaise y Theo y bien sabía que cuando alguno quisiera irse, solo o acompañado, el resto no le pondría problemas. Se turnaron para bailar con Pansy y se entregaron a la música, muchas canciones las bailaron sólo entre los cuatro y rieron y saltaron como los adolescentes que eran. Sin embargo, no pudo dejar de buscar en la pista y sus alrededores a Granger, cuyo grupo al parecer había tomado la misma decisión que ellos.

En cuanto a Hermione, bailó con Harry, Ron, Neville y Seaumus y también muchos temas en grupo. Esa noche lo único importante era aprovechar el tiempo con sus amigos y grabar esos preciosos momentos. Pero sus ojos buscaban una y otra vez a Malfoy en la pista y no pudo evitar sonreír cuando en varias oportunidades lo vio saltando y riendo mientras él, Nott y Zabini rodeaban a Parkinson y la aprisionaban como si fuera el jamón en el sandwich. La pelinegra hacía pucheros y luego estallaba en carcajadas. Hermione no podía dejar de admirar que a pesar de estar saltando o siguiendo la melodía, los movimientos de todos ellos eran elegantes y gráciles. Definitivamente eran hijos de la realeza de sangres pura.

Por su parte, Pansy sabía que era la envidia de la mayoría de mujeres esa noche, por eso, cuando pasaban de las doce les dio libertad a sus amigos para salir de "caza". Sus tres hombres no dieron muestras de abandonarla así que siendo buena amiga, media hora después se reunió con otras muchachas de slytherins y les ordenó que vivieran la vida loca. Apenas se alejó de ellos fueron rodeados por al menos 10 chicas que trataban de llamar su atención y ser la elegida. Pansy los miró, les entornó los ojos como compadeciéndolos y luego se dirigió a la pista de baile seguida por un ravenclaw.

Draco bailó varias piezas con distintas chicas y a pesar de los ofrecimientos directos que le dirigieron, no se sentía con ganas de atender las necesidades de ninguna de ellas. ¡Había perdido el juicio completamente! su última noche en Hogwarts y no deseaba ligarse a ninguna chica. Cuando la música cambió de rápida a melosa aprovechó el momento y se dirigió en busca de un ponche. Vio a Theo y Blaise sonreírle burlonamente desde la pista y les movió el brazo restándole importancia, pero cuando vio a Granger despedirse de sus amigos y abandonar el gran el gran comedor, en un acto totalmente irreflexivo decidió abandonar el salón y seguirla.

Hermione se dirigió a su sala común esquivando las múltiples parejas que se besaban en los pasillos. A diferencia de otras oportunidades, sonrió pensando que hoy ninguno de ellos debería preocuparse por amonestaciones de los prefectos hasta al menos las tres de la madrugada, hora en que estaba previsto el término del baile. Caminaba con calma mientras recordaba las bromas y locuras de sus amigos y también de cierto rubio rodeado de chicas una vez Parkinson se hubo alejado de ellos. Tan concentrada iba que no se percató en qué momento una alta figura se situó a su lado y caminaba en su misma dirección; sólo en el momento que una corriente de aire le llevó un aroma a sándalo, pimienta y madera combinada con la frescura de la menta, supo que Draco Malfoy estaba junto a ella.

-Parece que disfrutaste la noche, Granger- comentó sin mofa alguna.

-Sí, lo hice. Tú también te veías feliz con tus amigos- comentó en respuesta, aunque sin saberlo le hizo saber a Draco que ella también estuvo pendiente de él durante el baile. El muchacho sonrío de medio lado como acostumbraba.

-Te retiras temprano, pensé que por ser la última noche te quedarías hasta final.

-Tú tampoco te quedaste a pesar de estar bien acompañado.

-¿Celosa?

-No, sorprendida en realidad. Pensé que no llegarías a la torre- fue una afirmación sin maldad y sin doble sentido que Draco aceptó como tal.

Curiosamente caminaron en un cómodo silencio y cuando llegaron a la entrada de su torre Draco dijo la contraseña y caballerosamente se hizo a un lado para dejar que ella entrara primero. Mientras la seguía al interior no pudo dejar de admirar el contoneo de su cadera y lo bien que se amoldaba el vestido a su figura. Se obligó a alejar ese pensamiento y cerró los ojos por unos segundos. Fue por eso que no se percató que la chica se había detenido a la mitad del trayecto y si no fuera por sus reflejos de buscador, ella hubiera caído al piso si no la hubiera detenido por los hombros cuando sus cuerpos colisionaron.

Cuando la estabilizó, sus manos siguieron sujetas en sus hombros y las de ella sujetas a la chaqueta de su smoking, a la altura de sus caderas. Sus miradas se encontraron y le encantó observar el rubor que cubrió sus mejillas. De pronto la chica pareció reaccionar y soltó su agarre y comenzó a retroceder lentamente.

-Buenos noches Malfoy- murmuró mientras subía los escalones que conducían a su habitación.

-Buenas noches Granger- respondió viéndola desaparecer para luego aflojarse la corbata y dejarse caer en el sillón cuan largo era.

Esperaba que el frío de la sala bajara la temperatura de su cuerpo y cerró los ojos esperando tranquilizarse. Para evitar la molestia en sus ojos, con un hechizo no verbal apagó las antorchas dejando el lugar en penumbras. Quizás fue por ello que cuando a los pocos minutos Hermione bajó por un vaso de agua no se percató de la presencia del rubio y como lo hizo descalza él tampoco percibió la de ella. Draco se puso de pie para dirigirse a su habitación cuando el estallido del cristal contra el suelo lo alertó al igual que el grito ahogado de Granger.

-Merlín Malfoy, me asustaste, pensé que estabas en tu cuarto- dijo llevándose las manos al cuello y al dar un paso un ouch le indicó a Draco que había pisado un cristal.

-No te sentí bajar ¿pisaste el cristal? déjame ver -y sin previo aviso encendió nuevamente las antorchas y con cuidado tomó a la castaña en brazos y se dirigió con ella hacia el sofá.

Con un movimiento de varita recogió los restos del vaso y lo envió al basurero mágico, para luego concentrarse en el pie de la gryffindor.

-No debe ser nada Malfoy, no te preocupes, lo revisaré en mi habitación-aseguró la muchacha tratando de retirar sus pies de los cálidos y largos dedos que estaban levantándolos para revisarlos

-No seas absurda Granger, no sabes cuánto cristal puedes haber pisado y llegar a tu habitación sólo significará que se incrustarán más aún.

Con la mayor delicadeza tomó el borde del vestido y lo alzó hasta las rodillas descubriendo la sedosa piel de sus piernas. Se obligó a concentrarse en revisar las plantas de los pies y cuando identificó donde estaba la herida procedió a extraer los pedazos incrustados, pronunciar el hechizo desinfectante y luego cerrarla.

-Listo- murmuró levantando su rostro y encontrándose con los ojos dilatados de la castaña. Un calor se extendió por todo su cuerpo y nuevamente se obligó a calmarse mientras lentamente se levantó y le ofreció la mano para ayudarla a ponerse de pie.

Sin los tacones puestos la muchacha le llegaba con suerte a la altura de los hombros; la sentía pequeña, delicada y femenina frente a él. Sus manos cosquilleaban por pasarlas por su cabello y descubrir si era tan suave y sedoso como se veía. ¡Maldición! sino se alejaba terminaría haciendo una tontería. No lograba comprender por qué estaba en ese estado si durante esa semana había tenido más sexo que en los últimos tres meses y por Merlín que había disfrutado cada encuentro. Sin embargo, después que Pansy los dejara libres para "cazar", ninguna de las chicas que se le acercaron despertó con sus miradas y ofrecimientos lujuriosos la necesidad que sentía en ese momento teniendo el cuerpo de Granger tan cerca del suyo ¡y sin tocarse!.

Hermione por su parte sentía en cada poro de su piel el calor que irradiaba el cuerpo de Malfoy y se obligaba a controlarse, pero su mente parecía haber perdido el dominio de sus extremidades porque sus piernas se negaban a alejarse un milímetro del muchacho. Sus labios le hormigueaban por sentir los del rubio y su corazón latía tan acelerado que estaba segura que él podía escucharlo.

-¿Puedes caminar?- lo escuchó preguntar con una voz extremadamente ronca.

Hermione levantó la mirada y al encontrarse con los ojos de Malfoy quedó atrapada en la tormenta que parecía se desataba en ellos.

-Sí- respondió con voz tan o más ronca que la del chico, a tal extremo que casi no se reconoció.

Y Draco se perdió en esos ojos que brillaban como miel derretida y lentamente fue descendiendo hasta sus labios, dándole tiempo a retirarse. Pero cuando sus bocas se encontraron y sintió la respuesta de la castaña, su cuerpo se incendió como si llevara años sin tocar a una mujer. La dulzura de su boca inexperta le transmitía tanto placer que cuando la escuchó emitir su primer gemido se sintió tan poderoso que no pudo evitar llevar las manos a las caderas de la chica para presionarla más a su cuerpo.

Hermione se sentía en el cielo, deseaba que ese beso durara para siempre y que Draco la siguiera tocando como lo hacía en esos momentos. El calor estaba comenzando a asfixiarla pero lejos de querer apaciguarlo sentía que sólo apretarse más al duro cuerpo del muchacho podía satisfacerla. Necesitaba tocarlo y que la tocara. Como si tuvieran vida propia sus manos se deslizaron bajo la chaqueta del blondo y recorrieron tímidamente desde su pecho hasta su espalda, palpando en movimientos circulares cada músculo que quedaba bajo su tacto... y cuando lo sintió gemir por sus caricias, en un acto de osadía tiró de la impoluta camisa blanca para sacarla de la prisión del pantalón y lo tocó directamente sobre la piel. Sin ser consciente pegó sus pechos al de Malfoy y sus caderas comenzaron un vaivén que sólo provocaron enardecerlo más.

-Granger- lo escuchó gemir en su oído- debemos detenernos- más sus labios besaron su lóbulo y descendieron por la escaza piel que dejaba expuesta el cuello alto de vestido.

Esas eran las últimas palabras que quería pronunciar Draco, pero dentro de esa explosión de pasión que habían desatado los besos y caricias de Granger una olvidada conciencia le gritaba que no podía tomar de ella más que esos besos, que si continuaban y él se valía de su experiencia para tomar su cuerpo ella se arrepentiría toda su vida. Porque estaba seguro que era el primero en tocarla y besarla hasta hacerla gemir, así como también que se estaba reservando para alguien especial, que no sólo la tomara sino que también se entregara. Y haciéndose de todo el control que lo caracterizaba la sujetó por los hombros y dio un paso atrás.

Hermione sintió la lejanía del cuerpo del rubio como un latigazo y la realidad cayó como un balde de agua fría sobre ella. Y comprendió que una chica inexperta como ella no podía provocar en el dios del sexo que era el rey de las serpientes frente a ella algo más que unos cuantos gemidos, que no estaba a la altura de las bellezas que normalmente llevaba a la cama y que por sobre todo, no era más que una sangre sucia que no estaba a su nivel ni era digna de compartir sus sábanas. Y este último pensamiento también la golpeó tan fuerte como una bludger, porque se dio cuenta que su cuerpo había decidido que Draco Malfoy era el chico correcto, que lo reconocía y lo aceptaba para iniciarla en el sexo.

-Comprendo- murmuró con voz apenas audible y con toda la dignidad que fue capaz irguió la espalda y se dirigió a las escaleras para llegar hasta su habitación.

Draco tardó un segundo en reaccionar e intuir hacia dónde llegaron las conclusiones de la chica y sin poderlo evitar la detuvo en el segundo escalón y la volteó hacia él. Su rostro quedaba a su altura y pudo observar sus ojos brillantes por las lágrimas contenidas.

-¿Comprendes qué Granger?

-No tiene importancia. Buenas noches Malfoy- y tiró de su brazo tratando de soltarse de su agarre.

-No- sentenció aumentando la presión- quiero saber qué es lo que comprendes.

-Ya te dije que no tiene importancia. Me estás lastimando- le insistió y tiró nuevamente de su brazo sin lograr que el rubio la soltara. Mas la determinación que vio en los ojos plata le señaló que no la dejaría marchar sin una respuesta sincera. Con un profundo suspiro le mantuvo la mirada y orgullosamente respondió- comprendo que no estoy a la altura de sangre y belleza de las chicas que normalmente buscas y que no tengo la experiencia para... -se detuvo sin atreverse a completar la frase.

-¿Complacerme?- terminó por ella- ¿estás loca? ¿de verdad crees que por eso me detuve? -su rostro se acercó peligrosamente al de la castaña y esta inconscientemente se echó hacia atrás.

-Es evidente para mí- respondió orgullosa- Ahora suéltame, por favor.

-Evidente un carajo- espetó con rabia el rubio- me detuve por ti, porque sé que mañana estarás arrepentida de haberte acostado conmigo, de entregarme tu primera vez... a mí, a quien fue tu némesis por siete años. Estoy tratando por primera vez de ser correcto contigo Granger!

-¿Por mí? no me hagas reír. Sólo te diste cuenta de a quién estabas besando y te dio asco- susurró con igual rabia- ¿Y qué sabes si me arrepentiría o no? ¿crees que soy tan mojigata, que no puedo reaccionar como una mujer y seguir mis instintos? Ninguno de los dos está ebrio y nadie me estaba obligando- se detuvo para tomar aire y normalizar el tono de su voz- agradezco tu consideración Malfoy- continuó con voz quebrada- repito, déjame ir y buenas noches.

Draco la observaba incapaz de creer sus palabras. ¿De verdad Granger creía toda esa mierda? ¿es que no se daba cuenta que con sus castos besos y sus tímidas caricias lo había llevado al borde de querer arrancarle el vestido y tomarla ahí mismo? ¿Que había despertado una pasión desconocida y distinta a los encuentros lujuriosos que había tenido con anterioridad? ¿qué nunca se había detenido o pensando en lo que era mejor para una chica que se encontraba excitada entre sus brazos? Al parecer no ¿Por qué mierda todo con Granger debía ser tan complicado?

-No sabes nada Granger- respondió con la rabia brillando en sus ojos.

Y sin que Hermione se lo esperara Draco le levantó el vestido y la hizo envolver sus piernas en sus caderas para luego apoyarla contra la fría piedra con violencia. La chica soltó el aire y lo miró asustada.

-Malfoy- murmuró con voz entrecortada.

-¿Que no me provocas nada?- preguntó mientras presionó sus caderas a las de la chica para hacerla consciente del estado de excitación en el que lo tenía- esto no se finge Granger- y para hacerlo más evidente contoneó sus caderas haciendo que sus sexos se rocen más íntimamente, sólo separados por el pantalón de él y la ropa interior de ella. Hermione abrió los ojos y su cuerpo cobró vida al sentir la dureza del slytherin contra su intimidad.

-Malfoy...

-¿Que no estás a la altura de sangre y belleza?- volvió a preguntar- tal vez. Pero puedo asegurarte que ninguna de ellas provocó que rememora sus besos como me sucedió desde el momento que juntamos nuestras bocas el sábado; tus besos estuvieron presentes cada día y también en las noche cuando me iba a la cama y ni siquiera todas las bocas que besé estos días pudieron quitarme tu sabor- y como para reafirmarlo se apoderó con violencia de la boca de la chica, provocándola, excitándola.

-¿Qué no tienes la experiencia para satisfacerme?- habló junto a su oído para luego mordisquear su lóbulo- evidentemente no la tienes, pero tus besos y tus caricias me están volviendo loco- y mientras seguía con el baile de caderas y volvía a poseer su boca, su manos ascendieron desde sus caderas pasando por su vientre y terminar amoldándose a sus pechos mientras con los pulgares dibujaba los erectos e hinchados pezones. Hermione tuvo que separar su boca por el impacto que le causaron las caricias y un ronco gemido escapó de sus labios para sumarse al del chico.

-Así que dime ahora Hermione... –susurró- dime si me vas a dejar así y resguardar tu virtud, pero decídelo ya porque más tarde no podré detenerme- su voz era ronca, sensual y a la vez una sentencia. Y para Hermione su nombre nunca sonó tan similar a una caricia como cuando lo escuchó de los labios del rubio. Y nunca estuvo tan segura como en ese momento que nada en el mundo la haría cambiar de opinión.

-Nadie te ha pedido que te detengas, Draco- respondió con voz baja y sensual.

-¿Segura?- preguntó dándole la última oportunidad de escapar.

Como única respuesta la chica movió sus caderas sobre el gran bulto que había entre sus pantalones y sin apartar su mirada miel de la gris llevó sus manos al cuello de su camisa para retirarle la corbata que luego dejó deslizar por su cuello y a continuación desabrochar los primeros botones de su camisa.

-Segura- confirmó mientras llevaba sus labios al punto donde se unía el cuello y la clavícula del joven.

En ese punto Draco terminó de perder el control y reacomodando a la chica en sus caderas la apartó de la pared y sin dejar de besarla y acariciarla la condujo hasta su habitación.

Hola, tal vez les llame la atención lo rápido que he subido estos primeros capítulos pero es una historia que he venido trabajando hace tiempo y que realmente no sabía si publicar. Soy totalmente nueva en esto, a tal punto que ni siquiera me manejo bien en la página aún. Subir el segundo capítulo fue todo un parto :).

Espero que gusten de esta historia donde presento a los personajes con una mentalidad distinta; el pasar por una guerra sólo puede provocar, a mi entender, dos cambios: madurez o locura. Es por eso que mi visión de Draco, madre y amigos es contraria a la esperada, es el cambio de aquellos que vivieron la maldad en primera fila y donde sobrevivir requería doble esfuerzo; en ningún caso son héroes, sólo unos sobrevivientes. También existen cambios de visión de Harry y Ron respecto a Draco que pueden sorpreder... no se asusten, no se volverán malos. Espero que los nuevos capítulos les vayan motivando a continuar y también recibir sus comentarios y sugerencias si sienten que me estoy yendo por la tangente. Como dije antes, es la primera vez que escribo y menos aún que lo comparto con alguien más.

Sabina G.