Despertares

Draco mantuvo presionado el botón de apertura de las puertas del ascensor del estacionamiento y así dar tiempo de llegar a Theo que a poca distancia descendía de su Jaguar SUV. Apresurando el paso, el castaño ingresó al elevador y tras saludar a su amigo con un abrazo y un cariñoso golpeteo de espaldas, Draco presionó el botón con el número 26.

-¿Así que fue provechoso tu viaje?- preguntó Theo con interés, esperando recibir más detalles del rubio.

-Sí, llegamos ayer por la tarde, pero efectivamente fue muy productivo- pasó una mano por su lacio cabello y se apegó más a su amigo cuando se detuvieron en el primer piso. Las puertas se abrieron e ingresaron aproximadamente seis personas, entre ellos, Graham Puckle. Iban a hacerle notar su presencia en la parte posterior cuando una séptima persona, a una velocidad poco común en ella, ingresó dos segundos antes que terminaran de cerrarse las puertas.

-¡Jane Granger!- escucharon saludar a Puckle a la castaña que inspiraba tratando de recuperar el aliento- al menos podrías saludarme después de haber estado casi tres semanas sin verme. Voy a pensar que no me extrañaste- la voz del joven tomó una entonación teatral, provocando que Theo y Draco se miraran interrogantes y pusieran mayor interés en la conversación.

-¡Graham! ¿Cuándo llegaste? ¿y por qué no me avisaste?- vieron a Granger girarse hacia el rubio y abrazarlo estrechamente- te extrañé y lo sabes, no sé porqué preguntas ridiculeces- acompañó su frase con uno de sus típicos golpes en el brazo que normalmente les daba a Potter y Weasley en el colegio.

-Porque quería darle la sorpresa a mi enana favorita… aunque… te noto algo extraño- dijo mientras la inspeccionaba- ¿agregaste un centímetro más a tus tacos o estoy achicando?

-¡Idiota!- junto a la respuesta recibió un nuevo golpe, esta vez en el hombro.

-Al menos Caitlyn me recibió mejor que tú- continuó Puckle- que una de mis tres mujeres favoritas me espere con los brazos abiertos cuando estoy fuera es gratificante- sus palabras fueron acompañadas esta vez de una sonrisa ladina y el levantamiento rápido de cejas- Estoy seguro que cuando Tari me vea no saldrá por horas de mis brazos. Mucho menos después de los regalos que le traje.

En este punto de la conversación las serpientes trataban de clarificar qué tipo de relación existía entre esos dos que los hacía tan cercanos.

-Eso es porque Caitlyn está loca de amor por ti y Tari es una niña… te adora y eres prácticamente su príncipe azul. ¡Y te he dicho que no la mal enseñes tanto!- lo miró con reproche- Y eso que sólo somos tres tus mujeres favoritas no lo creo, tu madre estará encantada al saber que no la amas.

-¡Ouch! Eso dolió, enana.

-¡Te he dicho cien mil veces que no me llames enana en la oficina!- siseó Granger mientras daba espacio a tres personas que bajaron en el piso 19 y retrocedía para dejar desocupada la parte de adelante a quienes ingresaron.

-Enana- volvió a repetir Puckle ganándose una mirada asesina.

-Tanto pasar tiempo con Malfoy se te están pegando sus mañas- exclamó con ironía.

-Me voy a poner celoso, Granger- ¿Puckle estaba imitando su entonación?- no llevamos ni dos minutos juntos y ya estás pensando en el gran jefe- se inclinó y algo murmuró al oído a la castaña que provocó un fuerte rubor en sus mejillas.

-¡Contigo no se puede!- suspiró la muchacha y antes que dijera algo más fue empujada por el otro rubio fuera del elevador, quien posicionó su mano en su espalda baja. Ya estaban en el piso 25.

Los amigos observaron cerrarse las puertas del ascensor y luego abrirse en el último piso. Saludaron educadamente a una más arreglada Camile, continuando en silencio por el amplio pasillo hasta el despacho de Theo, donde tomaron asiento en los cómodos sillones de cuero color blanco hueso. La oficina del castaño tenía una dimensión igual a la de Draco y Blaise, pero a diferencia de sus amigos le gustaban los colores claros y cálidos; crecer en su oscura mansión familiar lo hacían ansiar luz y calor de hogar en todo lo que lo rodeaba en la actualidad.

-Así que ahora estamos en el mercado energético- retomó el castaño la conversación que iniciaran en el subterráneo del edificio.

-Sí, es algo sin lo que el mundo muggle no puede funcionar- corroboró el rubio- lástima que no podamos utilizar la magia para hacerlo más rentable acá. Pero te aseguro que es una buena inversión. ¿Y a ti cómo te fue en tus reuniones?

-Tampoco me quejo. Con Blaise nos reunimos con el equipo de programación japonés y sólo nos resta finiquitar los términos con el Ministerio de Magia para poner en marcha el proyecto. Te aseguro que será toda una revolución mundial en juegos digitales- el castaño sonrió ampliamente- esta semana tenemos una reunión con el ministro y la próxima una con el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos, más que nada para finiquitar detalles porque toda la propuesta y marco legal presentado con Granger hace un mes atrás ya fue aprobado- cuando mencionó a la castaña Theo notó el cambio en las facciones de Draco- no sé si tienes reuniones que la incluyan, pero mañana y el próximo martes ella me acompañará al mundo mágico- agregó mirándolo detenidamente.

Draco asintió distraídamente, tratando de alejar una molestia alojada muy al fondo de su conciencia. Inevitablemente su mente repasaba una y otra vez lo que escucharon en el ascensor.

-¿Qué te está molestando?- le preguntó Theo directamente.

-No sé si molestando es realmente la palabra, pero ¿no crees que Puckle y Granger tienen una relación demasiado estrecha para ser simplemente laboral?- Theo sopesaba sus palabras y no pudo menos que asentir dándole la razón.

-En el tiempo que llevamos en la empresa me he percatado que tienen una familiaridad que no se extiende al resto de su equipo de trabajo o colegas en general, es más bien de complicidad y en conversaciones captadas por Pansy podría afirmar que también se ven fuera de la oficina.

-¿Has averiguado algo más sobre el pasado de Granger desde que salió de Hogwarts?- preguntó Draco a lo que recibió una respuesta negativa por parte de su amigo.

-A veces pienso que tal vez ya estaba embarazada cuando salió de Hogwarts- dijo el castaño meditativo.

-No- soltó automáticamente Draco.

-¿No? ¿y cómo puedes asegurarlo?- preguntó a su vez Theo, ahora sí detallando todos los gestos de su amigo.

Draco se puso de pie y caminó hacia el ventanal, deliberando si le mentía o no a su amigo sobre su noche con Granger; era lo único que jamás había contado a nadie, su secreto personal. Y no es que sintiera remordimiento o vergüenza de haberse involucrado con la ex Gryffindor, sólo lo consideraba demasiado íntimo y no quería que fuera de dominio público como la mayor parte de sus aventuras.

-Draco- insistió Theo- ¿sucedió algo con Granger que no sepamos?

El rubio se giró lentamente y sus miradas se encontraron: la azul interrogante y la gris imperturbable.

-Granger y tú tuvieron algo en Hogwarts, ¿cierto?- dedujo el castaño- ¿después de la apuesta que ganó cuando te besó? Porque antes de eso podría jurar que si hubiera sucedido algo nos hubiéramos enterado- aseguró reacomodándose en el sillón.

Observó a Draco apoyarse contra el gran ventanal mientras sopesaba la respuesta a dar, eso le bastó a Theo para entender que toda su suposición era correcta.

-Fue la última noche- respondió por fin- y te puedo asegurar que nadie la había tocado antes.

Theo silbó largamente y una sonrisa adornó su atractivo rostro.

-Y por qué, si se puede saber, te lo tenías tan guardadito?- fue eso más que nada lo que llamó su atención. Hasta el día de hoy ellos siempre sabían quién era la pareja de turno de cada cual o la amante de una noche, no por morbosidad sino porque eran conscientes que su dinero atraía a las mujeres en ambos mundos, no sólo para ser vistas y fotografiadas con ellos, sino muchas veces con claras intenciones de comprometerlos, no importando si ya habían estado con uno antes. Para los tres amigos su amistad era demasiado valiosa para perderla por enredos de falda y su círculo no era tan amplio como para no caer en ese error.

-Sinceramente, no lo sé. Esa noche hice muchas cosas por primera vez- su voz sonó nostálgica a oídos de Theo- y Granger no era cualquier mujerzuela que se andaba insinuando para meterse en mi cama como el resto… simplemente sucedió y si lo callé es…

-Porque fue especial- terminó Theo por él.

-Sí, lo fue. Pero no porque hubiéramos estado enamorados o algo por el estilo, con el beso surgió una atracción por parte de ambos y simplemente sucedió- una sonrisa se dibujó en los labios del rubio- esa noche todos los finados Malfoy se revolcaron en su tumba- una carcajada resonó en la estancia y el castaño se unió a ella al imaginar a Lucius tratando de resucitar para evitar tal pecado por parte de su hijo.

-Por suerte los Black ya tenían varios desertores, sino hubiera sido una lucha campal en el más allá- bromeó Theo.

-No puedo contradecirte, aunque los más puristas lo deben haber hecho- su sonrisa se apagó y su rostro se tornó serio- no me avergüenzo ni me arrepiento de esa noche y si no les dije nada es porque igual que inició terminó, fue tan breve que muchas veces llegué a pensar que lo había soñado.

-¿Tan bueno fue?

No había morbo en la pregunta y Draco lo entendió así, sólo la intención de tener una respuesta clara a un hecho tan increíble como lo que es dos némesis y enemigos declarados por siete años terminen sus estudios con una noche de sexo juntos.

-Diferente.

-¿Y ahora?

-Ahora Hermione Granger es una madre soltera con dos hijos de un muggle, que abandonó el mundo mágico y que trabaja para nosotros. Salvo un gran enigma que todos queremos resolver, no hay nada más- respondió el platino dando por finalizada la conversación y dirigiéndose a la puerta; antes de abrirla se volteó hacia el castaño- ¿almorzamos en casa? Mi madre dice que lleva años sin verte.

Theo asintió y vio como su amigo desaparecía tras la puerta. Ocultar ese tipo de cosas no era común en él, no con ellos por lo menos, por lo que algún tipo de huella debió dejar la castaña en el impenetrable Draco Malfoy, que tan profunda era algo que ahora también estaba dispuesto a averiguar, el único problema radicaba en los hijos de la leona, eran un muro que no cualquier mago estaba dispuesto a escalar, menos un Malfoy. Recordó la cara de espanto de Granger el primer día que llegaron a la empresa y una idea cruzó fugazmente ante sus ojos, sin embargo, la descartó cuando recordó la fotografía que la chica mantiene en su escritorio. Movió la cabeza de un lado a otro y se amonestó mentalmente.

-Que ridiculeces piensas Theo- dijo en voz alta y luego se caminó hacia su escritorio para encender su laptop e iniciar el día.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxoooooooooooxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

El recuadro avisando que el traspaso de datos había concluido alertó a Hermione que era momento de retirar el pendrive que Graham le había facilitado con las negociaciones realizadas en el viaje a Latinoamérica. Abrió la carpeta que llevaba el mismo nombre y se encontró con varias subcarpetas divididas según país; sin embargo, sus ojos se concentraron en la que titulaba "Fotos" y procedió a abrirla. Su sonrisa se fue ampliando a medida que veía selfies de su carismático y atractivo primo haciendo el tonto o formando parte del paisaje, mas cuando el protagonista dejó de ser Graham y pasó a ser Draco Malfoy su sonrisa fue reemplazada por un gesto de interrogación ¿Por qué su primo sacó tantas fotos al hurón? Habían al menos 50 fotografías de Malfoy en distintas acciones: revisando documentos en el jet privado, observando por la ventana, en reuniones, caminando, formando parte del paisaje y una en particular hizo que por un momento el corazón de Hermione se detuviera y luego latiera más rápido. La fotografía era un primer plano del rostro del rubio que miraba directamente a la cámara y su boca dibujaba su típica sonrisa de lado marca registrada que tantos suspiros sacaban a las mujeres ¿cómo podía existir un hombre con un rostro tan hermoso y masculino a la vez? Pero como siempre, fueron esos ojos grises los que la mantuvieron cautiva. Eran tan profundos, observadores, sagaces y algo más que no quiso seguir indagando.

Estaba tan concentrada en la imagen que ocupaba toda la pantalla de su notebook que no se percató del ingreso de una persona a su despacho que luego se ubicó a un costado de ella.

-¿Realmente es un tipo muy atractivo no?- preguntaron directamente a su oído, provocando que la castaña saltara en su asiento.

-¡Santo cielo, Graham! Me asustaste- respondió dándole un golpe en el brazo.

-Pensé que tu concentración era por los documentos que te pasé, no porque estabas babeando con la foto del jefe- la pinchó divertido por el rubor que cubrió el rostro de su prima.

La castaña movió la cabeza negativamente y pasó sus manos por su rostro tratando de disimular su color, sin embargo la pregunta inicial retornó a su memoria y aprovechó que Graham estaba presente para salir de la duda.

-¿Por qué tienes tantas fotos de Malfoy?- vio al rubio rodear su escritorio y sentarse en la silla frente a ella observándola en silencio por varios minutos, lo que le dio pie a pensar que la respuesta tal vez no le iba a gustar. Y así fue.

-Estoy haciendo archivos para los niños.

-¡¿Quéeee?!- no pudo evitar que su voz sonara dos decibeles más alto de lo normal- Graham, no estás pensando en revelarle la verdad ¿o sí?- preguntó alarmada. Era consciente de la cercanía que entre las serpientes y su primo se había dado naturalmente en estos tres meses y que Graham tenía una muy buena opinión de Malfoy.

-Por supuesto que no, me ofende que siquiera lo preguntes- respondió con molestia- sin embargo, algún día querrán saber quién y cómo es su padre- levantó la mano frenando la réplica que ya nacía de los labios de la castaña- lo harán Jane y lo sabes, lo necesitan. Tal vez tú te niegas a reconocerlo pero es cosa de mirarlos cuando salimos y ven a otros niños con sus padres, el anhelo en el rostro de Tari y la aparente apatía en el de Scor. Harry, Ron y yo los amamos como verdaderos hijos, pero no somos su padre; tú se los estás negando.

-Sabes por qué lo hago Graham.

-Sé tus argumentos pero creo que él también merece el beneficio de la duda- observó a la chica volver a mover la cabeza negativamente- pero finalmente es tu decisión aunque no la comparta. Y sabes que Ron y Harry también piensan lo mismo.

-Serán sólo tres años, máximo cuatro que estemos en Inglaterra y cuando nos vayamos iniciaremos una nueva vida… - comenzó Hermione pero fue interrumpida nuevamente por su primo.

-Una nueva vida para ti pero para ellos será sacarlos de todo lo que conocen y aman. También son mi sangre y a veces me dan ganas de poder hacer algo para llenar esa vacío y me frustra no hacerlo- suspiró con cansancio dándole a entender que era una conversación agotada y totalmente de su desagrado.- Si no les darás a su verdadero padre podrías intentar iniciar una relación y establecer una familia con un buen hombre que los ame y represente ese rol, así cuando se marchen no será desarraigarlos de todo. No has tenido ninguna relación desde que te embarazaste, eres una mujer brillante y atractiva, al menos podrías intentarlo.

-Ser madre soltera es una responsabilidad de 24 horas y no me deja tiempo para…

-Son sólo excusas- movió las manos con exasperación- ¿Estás segura que no sientes nada por él?

La pregunta de su primo hizo que su mirada se fijara nuevamente en la imagen del rostro de Malfoy que le devolvía el monitor y cualquier respuesta a entregar quedó atorada en su garganta cuando dos golpes en la puerta anunciaron la llegada de alguien. Graham dio la autorización por ella y segundos después vieron como Draco Malfoy ingresaba a su oficina.

La primera reacción de los primos fue cruzar miradas y Graham, dándole tiempo a recuperarse, se paró para saludar al platino. Hermione, cerró nerviosamente el archivo y se puso de pie.

-Draco, buenos días- escuchó decir a Graham- pensé que descansarías hoy después de tanto viaje- mientras intercambiaban apretón de manos la castaña evaluaba las expresiones de Malfoy tratando de encontrar en su rostro alguna señal de haber escuchado la conversación, pero no había ningún gesto hostil o de interrogación que así lo demostrara.

-Granger- saludó con una leve inclinación de cabeza.

-Malfoy.

Sin mayores miramientos, Draco observó la pequeña y ordenada oficina de la chica. Desde los prácticos muebles color caoba, los documentos impresos en una esquina de un librero, que no le extrañó que estuviera lleno de textos de leyes, economía y otros temas de interés, hasta el ventanal que, como en todo el edificio, cubría de techo a piso todo el contorno exterior dando una vista diferente de la ciudad según la ubicación. Caminó con la elegancia nata que lo caracterizaba hasta el ventanal y desde allí posó sus ojos grises en sus dos empleados y luego recorrió el escritorio de la chica, localizando la fotografía de dos niños de sonrientes rostros redondos, cabellos color marrón y ojos un claro tono miel.

-Bonitos niños Granger- comentó- felicitaciones. ¿Qué edad tienen?

-Gracias- respondió algo insegura- ¿a qué se debe el placer de tu visita?- dijo evadiendo la respuesta ya que sería muy fácil para él hacer cálculos. Si el platino notó algo raro en su conducta no dijo nada.

-Quería hablar con ustedes sobre los detalles del viaje a Latinoamérica porque Theo me dijo que mañana tienes que asistirlo a reuniones durante el día- obviamente Hermione entendió que se refería a su ida al Ministerio mágico.

-Sí, mañana me encuentro con Theo directamente en el punto de reunión.

-Como tengo prisa con algunos temas te estuve llamando a tu oficina y te envié mensajes a tu celular- las palabras iban dirigidas al otro rubio- como no logré ubicarte imaginé que ya estaban trabajando juntos por lo que vine y así aprovechaba de conocer estas dependencias.

Graham observaba a Draco y su rostro era tan imperturbable que era imposible que hubiera escuchado la conversación con la castaña, lo que lo hizo sentir aliviado y retomar su confianza habitual con él.

-Le pasé temprano los datos y justamente había venido para coordinar el trabajo… en la prisa mi celular quedó en la oficina, por eso no sabía que me estabas llamando- se disculpó recibiendo una afirmación del otro joven.

-Bueno, ya que están juntos me gustaría me preparen un informe con los alcances legales. Granger, concéntrate en lo energético, es un tema que me gustaría abordar también desde otras perspectivas- vio cómo la muchacha anotaba sus indicaciones en su cuaderno corporativo, "hay cosas que nunca cambiarán", pensó con sorna.

-Apuntado ¿para cuándo lo quieres?

-Quiero un preliminar para el miércoles, lo discutiremos camino a Eastbourne.

-¿Será viaje de un día o más?- preguntó para más que nada para programarse con los niños. Por experiencia sabía que cuando estaba mucho tiempo fuera con un asesor tenía la consideración de dejarlo retomar su carga de trabajo habitual para evitar atrasos y también su vida familiar. Ese era otro punto que admiraba de Malfoy, el respeto por el trabajo de sus empleados.

-Prográmate para dos noches. Salimos el miércoles a primera hora y regresamos el viernes- con una breve frase de despedida se encaminó hacia la puerta y abandonó la oficina.

Los ojos verdes y los miel se buscaron automáticamente. El rubio acortó la distancia entre ellos y enlazó sus manos por sobre el escritorio, reconfortándola.

-No te preocupes, no escuchó nada.

-Lo mismo creo yo, aunque con estas serpientes nunca se sabe. ¿Te conté que Draco domina perfectamente la legeremancia y oclumancia?- el rostro de su primo se movió afirmativamente.

-Me explicaste los términos pero no creo que ninguno de ellos utilice la magia para los negocios ni en la oficina en general. No lo necesitan- aclaró el rubio.

Hermione apretó más las manos de su primo que parecían tragarse las de ellas y sonrió.

-¿Te están creciendo las manos?- bromeó para devolverle el golpe que le hizo en el ascensor sobre su estatura.

-¡Son para atraparte mejor!- exclamó imitando la voz del lobo de La Caperucita Roja.

-¿Sabes que te comportas como un adolescente?- se burló de nuevo- no sé cómo Caitlyn te soporta.

-Es que mi amada esposa es un ser celestial y a ella mis manos y lo que puedo hacer con ellas le encanta- para reforzar sus palabras desenlazó sus manos y gesticuló con ellas en el aire dando a entender que estaba acariciando los senos de su mujer.

-¡Graham Puckle! Eres un ordinario- mas sus carcajadas desmentían la reprimenda anterior.

-¡Y tú Hermione Granger, eres una mojigata!

-Ese fue un golpe bajo. A Dios gracias estoy a salvo de tener que andar cuidándome la espalda de todas esas mujeres frescas que se te insinúan todo el tiempo. ¡Pobre Caitlyn!- suspiró dramáticamente.

-De pobre nada. Tiene a este atractivo hombre totalmente enamorado de ella, si pareciera que lleva mis huevos en su cartera cuando no estamos juntos- la castaña no pudo evitar sonreír con dulzura ante el comentario- aunque si tu madre y mi padre no fueran hermanos tal vez hubieras calzado entre mis preferencias.

-Eres un mentiroso- se defendió la castaña- ni siquiera nos hubiéramos conocido porque yo de todas formas hubiera ido a Hogwarts. Y por nada del mundo cambiaría nada que evitara que fueras mi primo favorito.

-Enana- dijo Graham poniéndose de pie y comenzando a abrir a la puerta- soy el único primo que tienes.

La risa de ambos murió en sus labios cuando al abrirse completamente la puerta el rubio se encontró con una asombrada Pansy Parkinson. Hermione la miró y pensó que esta era la mañana más visitada por serpientes que había tenido.

Xxxxxxxxxxxxxxxoooooooooxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Llevaba más de 20 minutos sentado tratando de procesar el mismo párrafo sin lograr concentrarse en ninguna oración completa y es que por más que lo intentaba la conversación entre Granger y Puckle volvía una y otra vez. ¿De qué estaba huyendo la leona? Más aún, ¿por qué le ocultaría al padre de sus hijos su existencia? Se veían unos niños felices a simple vista ¿sería un hombre abusivo? Y si sus hijos eran magos ¿por qué no se refugió en el mundo mágico?

-¿Qué te sucedió Hermione Granger?- se oyó exteriorizar lo que su mente repetía una y otra vez.

¿Pero qué papel jugaba Puckle en toda esta ecuación? Indudablemente era muy cercano a Granger y también conocía a Potter y Weasley ¿sabría su condición de magos también? ¿qué o quién lo unía a tal grado a la castaña y a sus hijos? La forma posesiva en que habló de los pequeños y su solicitud de darle una oportunidad al padre; ¿a qué se refirió con "también son mi sangre"?. Preguntas y más preguntas era lo único que obtenía. No fue a propósito el escuchar la conversación pero su oído y todos sus sentidos en general se habían agudizado en ese año que Voldermort y los mortífagos tomaron su casa como cuartel. Y respecto a la conversación, estaba seguro que se perdió una parte importante de ella. Así que Granger sólo contemplaba estar tres o cuatros años más en el Reino Unido ¿acaso no pensaba enviar a sus hijos a Hogwarts para que estudien?. Se dio por rendido y se dirigió al ventanal para admirar el paisaje que en estos momentos no le brindaba ni respuestas ni sosiego. En todo caso ¿a él qué le importaba la vida de Granger y las decisiones que tomara con sus hijos? Si no quería contarle al pobre infeliz que le había dado dos hijos tampoco era de su incumbencia y sin embargo ¿por qué lo inquietaba?

-¡Carajos Granger!- tanto pensar ya lo estaba exasperando, pero más aún que la vida de Granger lo inquietara de tal manera. ¡Por Merlín! Tenía cientos de empleados y se estaba preocupando por la vida privada de uno.

Oyó la puerta de su despacho abrirse y los tacones de Pansy siendo amortiguados por la alfombra mientras se acercaba a él. Sabía que era ella porque los pasos de su madre eran más suaves y Camile jamás se atrevería ingresar sin autorización, así como ninguna empleada de la empresa.

-¿Disfrutando la vista?- su mirada recorrió el centro de Londres imaginando que era eso lo que observaba tan concentrado su amigo.

-Sólo cavilando algunas cosas.

-Y ¿te gustó mi correo?- preguntó aguantando la risa que trataba de controlar infructuosamente - ¡vamos Draco! No puedes negar que esos niños pasan por Malfoy en cualquier parte- su sonrisa se volvió carcajada- no sé qué fue más impresionante, si haber encontrado esos niños o la cara de Astoria al verlos- trató de imitar el rostro de la rubia y a la vez dio golpes en el brazo al platino para que se girara a verla.

Draco no pudo menos que reír ante las gesticulaciones de sorpresa y luego espanto que hacía Pansy. Realmente se podía imaginar a Astoria en su lugar. Pero luego recordó una parte del correo de la pelinegra y su rostro se tornó serio.

-¿Dices que Astoria fue a la sección de niños?- volvió a girarse hacia el ventanal mientras esperaba la respuesta.

-Sí, fue así como nos encontramos a tus clones gemelos- aprovechó nuevamente Pansy para picarlo, sin embargo agregó seria- parece que Antón Greengrass ahora sí te quiere como marido de su hija. ¿Está totalmente finiquitado ese tema o podría obligarte a cumplir el compromiso arreglado por tu padre y abuelo?

-No hay nada que pueda hacer- respondió tranquilo- para mi juicio él mismo pidió que ante el Wizengamont que se disolviera cualquier vínculo del acuerdo prenupcial sobre mi enlace con cualquiera de sus hijas. Como mi madre, él y yo estuvimos de acuerdo, la disolución fue legal y se rompieron los contratos mágicos que habían de por medio.

-¿Y qué sucede entre tú y Astoria?– preguntó la morena con curiosidad- la verdad es que no te veo interesado en nadie en la actualidad y ni siquiera recuerdo que en el colegio lo hayas estado- meditó- ¡y hasta te perdiste a esta preciosura!- dijo apuntándose a sí misma y gesticulando con sus brazos todo su cuerpo.

Draco rió con lo dicho por su amiga y volvió al tema de Astoria.

-Honestamente Astoria sería la esposa ideal para mí: es hermosa, inteligente, finos modales, sangre pura, de buena cuna…

-Parece que estás hablando de una yegua- lo interrumpió con hastío su amiga- ¿sabes lo que deseo para cada uno de nosotros?- como tenía nuevamente la atención del rubio continuó- quiero magia- le dio un golpe en el hombro a escuchar su risa- es en serio Draco. Quiero que cuando hablemos de quienes serán sus esposas- refiriéndose a los tres chicos- y mi esposo- apuntándose a sí misma- nos brillen los ojos, se acelere nuestro corazón, recordemos su aroma cuando estemos lejos y lo tengamos en la memoria grabado como si fuera el nuestro- volteó hacia él para que la mirara a los ojos- quiero que seamos felices, lo merecemos. Y sólo te voy a aceptar a una mujer cuando te escuche hablar de ella con pasión, que se note que te removió el piso, que te haga reír o que te haga rabiar, pero que te saque de la burbuja de indiferencia en la que vives- terminó.

-No sé a lo que te refieres Pansy, me gusta mi trabajo y por supuesto que me gusta mi vida como es ahora- sus palabras eran firmes.

-Por supuesto que te gusta tu vida actual… no tenemos que andarnos cuidando el culo cada vez que caminamos derechos- apuntó- me refiero a la parte sentimental. Los miro y sólo veo a tres atractivos hombres trabajando, disfrutando el dinero y viviendo la vida loca.

-¿Acaso tú tienes alguien que te haga sentir así?- preguntó el rubio para desviar el tema.

-No aún, pero estoy abierta a aceptarlo cuando llegue- cruzó los brazos y sonrió- así como estoy dispuesta a dejar pasar tu intención de desviar el tema.

Permanecieron varios minutos en silencio observando la vista hasta que la morena volvió a hablar.

-¿A que no sabías que Puckle y Granger son primos?- soltó como si nada y sonrió cuando el rubio giró de inmediato con una ceja alzada invitándola a que continúe- el padre de él y la madre de ella son hermanos, por eso tanta familiaridad.

-¿Cómo te enteraste?- preguntó ahora interesado y tomando sentido parte de la conversación que escuchó hace dos horas atrás.

-De casualidad. Fui a la oficina de Granger y los escuché hablando… y como me sorprendieron tuve que admitir que estaba con una oreja pegada a la puerta. Estoy perdiendo mis habilidades de camuflaje- rió- también me enteré que Puckle sabe nuestra condición de magos así como todo lo relacionado a Hogwarts y el mundo mágico. Cuando le pregunté a Granger porqué lo había revelado me aclaró que él estaba presente cuando llegó su carta de Hogwarts y que tanto Dumbledore como Mcgonagall lo sabían desde el inicio.

Draco movió la cabeza afirmativamente y tras procesar toda esa información se dio cuenta que una de esas molestias que lo venían persiguiendo hace algún tiempo había desaparecido ¿cuál? No quiso indagarlo por ahora. Vio como Pansy se dirigía a la puerta y cuando estuvo por cruzarla hizo un alto, lo que según su experiencia obedecía a que los había metido en algo que no le gustaría.

-Antes que se me olvide- miró sus uñas con calma y luego los ojos azules se encontraron con los grises- todo el cuerpo legal cada seis meses se reúne fuera de la oficina y esta vez es en dos viernes más… lo entretenido es que arriendan un restaurant con karaoke- Draco ya veía por donde venía la cosa por lo que alzó una ceja- hacen concursos y este año lo harán por parejas. Estuve hablando con Graham y nos extendió la invitación y yo acepté por los cuatro- el rubio ni siquiera alcanzó a abrir la boca cuando fue interrumpido nuevamente- no he aceptado nada que complique nuestras agendas para esa fecha por lo que todos estamos libres y no admito negativas. Compartir un poco con ellos no nos matará. Te quiero amigo- fue lo último que escuchó el joven antes que la puerta de su despacho se cerrara.

Definitivamente Pansy lo iba a volver loco. Él sabía que había aceptado porque desde que Blaise los llevó hace cuatro años a un bar con karaoke la morena había salido tan fascinada que desde esa fecha comenzó a aprender canciones muggles y a ponerse al día con los cantantes de moda. ¿Blaise o Pansy? Tendría que decidir a cuál matar primero porque sabía que salvo que resucite Voldemort nada podría hacer para cambiar los planes que la morena había trazado para ellos.

Se pasó las manos con frustración por sus lacios cabellos platinos y tras unos minutos de observar la nada una sonrisa ladina se fue formando en sus labios. Se dirigió a su escritorio y tras acomodarse en su gran sillón comenzó a escribir un breve mensaje que envió sin dudar; tras verificar que el programa dio alerta de mensaje leído y observar la hora en su rólex cerró su laptop y se dirigió a la oficina de Theo. Era hora de ir almorzar y ya su madre los estaría esperando.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxooooooooooooooxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Faltaban cinco minutos para que sean las 14:45, hora fijada por Malfoy para que se reunieran en su oficina. Hermione cargaba entre sus manos su laptop, ya que según lo señalado en el mensaje revisarían varios temas que tenían pendientes antes de su salida a Eastbourne, la próxima semana. No podía negar que se encontraba un tanto nerviosa, ya que era la primera vez que trabajarían codo a codo en su oficina; normalmente él solicitaba los antecedentes y se reunían sólo para los ajustes de último minuto luego que el rubio hubiera realizado sus observaciones en los archivos.

Las puertas del ascensor se abrieron y la castaña salió con paso decidido. Saludó a Camile, quien desde la llegada de Pansy parecía gastar todo su salario en vestuario tratando de recuperar su lugar como la mejor vestida y verse más joven, para luego continuar al despacho de Malfoy. "Pobre ilusa" pensó Hermione mientras llegaba a su destino, "tendrás que ahorrar lo que ganarías en tres vidas para igualar el sueldo y la cantidad de dinero que Parkinson gasta en su guardarropa en un mes".

Cuando se encontraba fuera de la puerta de Malfoy se tomó unos segundos para inspirar en busca de calma y paciencia. Algo le decía que esta reunión no sería tan fácil. Sin convocarla, la fotografía con su rostro vino a su memoria y, como si hubiera sido sorprendida por el dueño de la imagen, un rubor cubrió sus mejillas. "Maldito hurón" pensó con molestia. No entendía por qué Malfoy desde niño tuvo ese poder de alterarla con su mera existencia: primero fue ira por todos sus insultos asociados a su estatus de sangre y ser amiga de Harry y Ron, y luego de aquella noche compartida, estremecerla ante sólo su recuerdo. Cada vez que veía a sus hijos, especialmente Scorpius, era inevitable que pensara en él. No entendía por qué ningún otro hombre lograba despertar otras emociones en ella que no fueran de amistad, compañerismo o más allá de un gusto pasajero que no lograba transformarse en nada serio; sobre todo porque siempre estuvo consciente que antes del beso de la apuesta jamás había pensado en el rubio siquiera como hombre, a regañadientes reconocía que era atractivo de una forma abominable por su perfección de rasgos y cuerpo, pero Merlín era testigo que si no lo hubiera besado jamás se habría acercado físicamente a él. Y ahora se encontraba ante el dilema de admirarlo por su intelecto y por el hombre en el que se había transformado y sus ganas de hechizarlo cuando parecía retornar a su adolescencia y provocarla por cualquier cosa.

Como no tenía sentido seguir cavilando tocó la puerta y una vez escuchó la autorización ingresó al despacho sin rastro de las emociones encontradas que cruzaron por su rostro segundos antes. Lo primero que observó fue al rubio ubicado en su gran escritorio, frente a su computador, quien al verla le hizo señas para que se sentara en la silla que estaba frente a él.

-Granger, siéntete como en tu oficina y acomódate para que comencemos.

Si la castaña pensó que sería una tarde tranquila estaba muy equivocada. Y no porque Malfoy no la haya molestado ocasionalmente, sino porque el rubio parecía haber tenido una recarga mental de nuevos proyectos en el plano energético. Si bien Hermione inicialmente pensó que sus ideas rayaban en lo ridículo por lo inaplicable, luego fue comprendiendo la intención del rubio al enmarcarlo en el plan conservacionista medioambiental y sumarlo como parte de la responsabilidad social empresarial de Dragonet. Bajo ambos preceptos realmente veía una chance de convencer al ministro muggle de combinar la magia a los recursos naturales para generar menos impacto y destrucción. Lo que consideró una idiotez la primera hora se fue transformando en un proyecto brillante a medida que avanzaba la hora.

Para Draco el tiempo pareció volar desde que ambos coincidieron en la idea central y sus mentes parecieron fundirse en una. El proyecto fue tomando fuerza en los preceptos centrales de lo económico y legal y pronto lo ambiguo se transformó en algo tangible. Estaban mapeando los lugares con reservas que les interesaban a través de internet cuando escuchó a Granger bufar y mirar con ira su monitor. Una de las cosas que disfrutaba era que su dominio computacional superaba al de la castaña, lo que más de alguna vez había utilizado a su favor para molestarla. Con una sonrisa ladina se paró de su cómodo sillón y se posicionó tras su espalda, inclinándose para determinar cuál era el inconveniente que tanto la incordiaba.

-¿Cuál es tu problema Granger?- preguntó observando la pantalla y los movimientos que hacía sobre el teclado.

-No lo sé Malfoy, por más que intento no me permite la visualización del punto elegido- y una vez más trató de hacer el acercamiento con el mouse.

-Por Merlín Granger, debes hacerlo de esta manera- con su mano derecha quitó el mouse a la castaña y con el izquierdo la rodeó apoyándose en el escritorio, quedando prácticamente inclinado sobre el hombro de la chica.

Hermione observaba todos los movimientos que hacía Malfoy con el mouse en los distintos links de la página y luego, cuando su mano izquierda la rodeó para hacer algunas funciones en el teclado dejó de prestar atención ante el exquisito aroma que desprendía el cuerpo del joven. "Maldición" pensó y sin embargo no pudo evitar inspirar lentamente para llenar sus pulmones con su esencia.

Por su parte, Draco ya no estaba tan pendiente de demostrarle a Granger sus mejores habilidades computacionales pues era demasiado consciente de la calidez que emanaba del cuerpo de la joven. Reconocía su aroma dulce y floral que una vez inhaló en su adolescencia, discreto sin ser recargado, con un toque a jazmín y cítricos, muy afín con su personalidad. Giró el rostro y sus narices casi se rozaban; podía observar una que otra peca en su cremosa y tersa piel, sus ojos viajaron por sus suaves labios rosados, adornados sólo por un discreto brillo y luego quedaron prendados de aquellos pozos color miel que ahora parecían casi dorados. Quiso retirarse pero esas orbes que ahora eran verdadera miel fundida se negaban a soltarlo, volvió a aspirar su aroma y vio cómo sus pupilas comenzaron a dilatarse ¿acaso Granger deseaba lo mismo que él? Pero lo que ella y él deseaban y lo que hubiera pasado nunca lo sabría porque su cabeza giró hacia la puerta cuando escuchó que esta se abría y luego la voz de Pansy exigiendo a Astoria Greengrass que se detuviera. A medida que la rubia ingresaba Draco se fue levantando lentamente y su rostro se tornó serio. Desde su metro noventa y tres miró sin indulgencia a la recién llegada, quien pareció amilanarse un momento y luego continuó hasta llegar a él.

-Draco, querido- saludó tras una breve mirada a la castaña y en un acto impulsivo se elevó en la punta de sus zapatos de diseñador, tomando la cabeza del rubio y acercándola para unir sus labios. Ante la falta de respuesta trató de salvar la situación dirigiéndose esta vez a la otra joven- ¿¡Hermione Granger!? ¡Por Merlín, cuánto tiempo!. No sé si me recuerdas pues estaba un año después de ustedes, en Slytherins, soy Astoria Greengrass, prometida de Draco.

Hermione se puso de pie y elevó su cabeza en busca del rostro de Malfoy, cuyos ojos mostraban una frialdad que antaño dirigía a ella y que ahora estaban fijos en su supuesta prometida.

-Te recuerdo Greengrass. ¿Cómo has estado?- preguntó más por cortesía que por interés.

-Muy bien gracias, vine por Draco y…

-Yo en cambio quisiera saber por qué ingresaste en mi despacho sin autorización cuando estoy trabajando y también que me expliques qué carajos significa eso que estamos comprometidos- la voz del rubio a pesar de no elevarse denotaba toda su furia y sus ojos viajaron de Astoria a Pansy, que se encontraba a dos metros detrás de la rubia.

-A mí no me mires- contra atacó la morena- le dije que estabas ocupado y de igual forma se coló sin mi autorización.

-Pero Pansy- volteó la rubia a su amiga en busca de un apoyo que no encontró.

Hermione observaba las miradas que se dirigían las serpientes y resolvió que lo mejor era hacer una rápida retirada.

-Creo que mejor los dejo para que arreglen sus cosas tranquilos- tomó su laptop pero no alcanzó a dar un paso antes que su brazo fuera atrapado por la blanca mano de Malfoy.

-No, aún no hemos concluido.

-Es mejor que atiendas tu novia y cuando estés desocupado volvemos a retomar el trabajo donde lo dejamos- aunque oyó claramente a Malfoy pedir explicaciones a Greengrass por su declaración de compromiso, no pudo evitar el comentario. Aunque de paso sea, la idea de esos dos juntos igual la molestaba.

Draco miró a Granger y a regañadientes tuvo que darle la razón. Astoria ya los había interrumpido y si no quería que la situación volviera a repetirse y la rubia adoptara el papel de prometida frente a todos sus empleados debía poner un punto final a esto.

-Dada la interrupción- recalcó las palabras mirando severamente a Astoria y luego suavizó un poco el tono al hablar a la castaña- ya no podremos retomarlo hoy y mañana viajas con Theo- ante el gesto afirmativo de su némesis fue a su computador para revisar su agenda electrónica- ¡mierda!- su voz adquirió nuevamente la ira anterior- los próximos días debo verificar unas construcciones en el mundo mágico y otras reuniones programadas con Graham y la gerencia de finanzas- volvió a posar sus ojos furibundos en Greengrass quien parecía haber bajado varios centímetros de su metro setenta y cuatro a medida que lo escuchaba hablar- tendremos que revisar y finiquitar los detalles en el trayecto a Eastbourne.

Hermione por un breve segundo compadeció a Greengrass, pero fue sólo breve. La rubia había llegado como leona en celo marcando terreno, como si ellos estuvieran en cualquier cosa menos trabajando. El recuerdo del aroma y los ojos mercurio tan cerca de ella la hicieron ruborizar como un quinceañera, por lo que asintió y tomando su notebook se despidió de la rubia con una inclinación de cabeza y abandonó la oficina dejando solas a las tres serpientes.

Draco se acomodó tras su escritorio y cruzó la pierna derecha sobre la rodilla izquierda, espera el próximo movimiento de la rubia. Hacía unos minutos Pansy se había retirado a su propia oficina advirtiéndole a Greengrass que era la última vez que toleraba una llamada de atención por su culpa y que se olvidara de su compañía para las compras que tenían programada para esta semana. Observó a la joven correr la silla que antes ocupara Granger y sentarse con gestos nerviosos que trataba de disimular infructuosamente.

-Draco… - comenzó, pero fue interrumpida inmediatamente por el rubio.

-No Astoria. Cualquier excusa que des no justifica tu comportamiento anterior- la vio morderse el labio y mirar hacia cualquier parte menos a él- pasaste sobre la autoridad de Pansy e imagino que no fuiste diferente con nuestra secretaria muggle de gerencia; entraste a mi oficina sin autorización e interrumpiste la reunión de trabajo que sostenía en ese momento.

-Draco, cariño… - trató de defenderse de nuevo pero fue interrumpida nuevamente.

-¿Cariño?– preguntó el chico con sorna- disculpa, siempre te creí una mujer centrada e inteligente pero en estos momentos estoy pensando seriamente que te confundí con otra persona- señaló con ironía.

-Pues no parecía que tú y quien te estaba acompañando estuvieran trabajando precisamente cuando entré- soltó la rubia sin pensar y como recompensa obtuvo una mirada acerada cuyo dueño parecía estarse controlando para no perder los papeles- pero después que me di cuenta que se trataba de Granger me di cuenta sobre lo absurda que había sido.

-¿Cómo?- preguntó extrañado el rubio.

-Que al darme cuenta que quien te acompañaba era Granger vi lo tonto de mi comportamiento, porque fíjate…- gesticuló con las manos tratando de darse a entender sin lograrlo- tienes una secretaria muggle realmente hermosa y cuando subí por el aparato que llaman elevador vi varias mujeres preciosas bajar en los pisos que pertenecen a tu compañía y luego está Granger- terminó como si eso lo explicara todo.

Draco entendió a lo que se refería Astoria con su aseveración, algo que no compartía ya que si bien él mismo siempre comparaba a Granger con sus otras empleadas, no era en desmedro de la castaña. La leona era elegante de una forma muy diferente al exagerado vestuario escotado y contoneo de caderas que normalmente las mujeres desplegaban frente a él; su maquillaje era natural dejando ver su cremosa piel y resaltando sus ojos, y sus labios normalmente llevaban un brillo o un color suave. Hasta este momento no se había percatado lo refrescante que era la vista de Granger frente a tanta artificialidad.

-Es una chica inteligente pero sigue siendo simple y es tan pequeña- escuchó decir a la rubia- obviamente nunca será tu tipo.

Draco volvió su atención a ella y decidió cortar el tema; no quería analizar el por qué pero le molestaba la actitud de superioridad que la chica demostraba hacia la castaña. Además, él sabía por experiencia que el cuerpo de la castaña calzaba perfectamente en el suyo, más que el de las mejores amantes que habían pasado por su cama, incluyendo a la que la estaba descalificando.

-Cuidado Astoria, estás hablando de la bruja más inteligente desde Rowena Ravenclaw y heroína de guerra- dijo con molestia-. Por otro lado eso no explica el porqué te presentaste como mi prometida y me besaste- el platino cruzó las manos en su regazo y la miró fríamente.

-¡Oh! Fue sólo una broma.

-Vamos a aclarar algo y quiero que lo proceses bien- cambió de posición y se inclinó sobre el escritorio para reforzar sus próximas palabras- no sé qué ideas tengan tú o tu padre en la actualidad, pero nuestro compromiso quedó deshecho hace años por su expresa solicitud, cosa que agradezco enormemente- levantó la mano impidiendo ser interrumpido- me agradas, eres una mujer preciosa y buena compañera de juerga, pero no quiero casarme contigo o alguien más en lo inmediato. Cuando lo haga será porque así lo quiero, no porque me lo impongan.

-Pero yo me he entregado a ti en varias oportunidades- alzó la voz la rubia perdiendo los papeles- incluso podría estar embarazada en estos momentos… ¿de qué te ríes?- preguntó molesta la rubia al verlo sonreír socarronamente y mover la cabeza en forma negativa.

-Esta conversación no nos conduce a nada. No quiero ser poco caballero pero tu amenaza de embarazo me obliga: primero, no eras una chica inocente cuando te acostaste por primera vez conmigo; segundo, yo siempre utilizo hechizos anticonceptivos y de protección en mí justamente para evitar paternidades no deseadas por lo que si existe un hijo tengo la certeza que no es y mío y tercero y último- agregó cuando la rubia se hizo la ofendida y se puso de pie- que sea esta la única vez que tenga que aclarar que tú y yo no estamos comprometidos, porque no seré amable en la próxima ocasión y estoy seguro que tu padre no quiere escándalos al respecto.

-No te permito que me ofendas- contra atacó la rubia apoyando sus manos en el escritorio.

-Entonces no te pongas en una posición en que deba hacerlo- rebatió poniéndose de pie y adoptando la misma posición que la muchacha, obligándola a alzar el rostro para sostenerle la mirada.

-Draco- susurró la rubia tratando de cambiar de estrategia. Obviamente sacar a colación un embarazo sin lograr su cometido aún fue un gran error- tienes razón en que me excedí. Por favor discúlpame- suplicó tomando su brazo con su fina mano.

-Conoces la salida- dijo soltándose de su agarre- y por tu bien no vuelvas sin ser invitada- dicho esto volvió a acomodarse frente a su computador dándole a entender que ya no obtendría más tiempo de él.

Cuando sintió la puerta cerrarse suavemente hizo a un lado su laptop y maldijo a la rubia por todo el tiempo perdido. Si no hubieran sido interrumpidos a esta hora ya habrían terminado la parte medular del proyecto con Granger. "O tal vez no" dijo una voz que provenía de su interior y a la que prefirió no hacerle caso. Tenía mucho que hacer y más aún en qué pensar.

Xxxxxxxxxxxxxxooooooooooooooooxxxxxxxxxxxxxxx

Hola de nuevo, lamento haber demorado tanto en actualizar. Espero les haya gustado este capítulo, en el próximo, Draco y Hermione tendrán un viaje muy diferente a lo por ambos esperados, algunas confusiones harán rabiar a nuestro dios rubio y el despertar de sentimientos comenzarán a hacer mella en Hermione. Respondiendo a algunas consultas sobre el apellido de Graham, cuando partí con los personajes busque en la Enciclopedia de Harry Potter datos sobre la madre de Hermione y efectivamente ahí figura que Puckle sería el apellido de soltera de Jane Granger. En cuanto a mi nacionalidad, sí, soy chilena. Un abrazo a todos quienes gustan de esta historia y espero actualizar pronto.

Sabina G.