Preparativos y confidencias
La reunión con el ministro concluyó sin contratiempos y tanto Nott como ella estaban más que satisfechos. El juego virtual que habían desarrollado las empresas de Zabini y el castaño involucraba dar a conocer el Quidditch a los muggles, con otro nombre por supuesto, lo que implicaba pasar por varios procesos de autorización a objeto de preservar que a través de este juego no se vaya a desvelar la existencia de su mundo.
Para variar, a la salida del ministerio varios reporteros los abordaron, entre ellos Rita Skeeter. Ambos magos se miraron y rodaron los ojos esperando la próxima pregunta impertinente de la pseudo periodista, la cual no demoró en llegar.
-Theodore, querido- dijo la mujer con voz dulzona- últimamente te hemos visto acompañado de la señorita Granger más que a tus amigos y socios ¿han tenido algún quiebre en su relación por la incorporación de nuestra heroína a su plana administrativa?- miró a la chica brevemente y luego volvió a la carga- sería una pena que "el trío de plata" se distanciara por una mujer ¿no crees?
Nott y Hermione cruzaron miradas y la chica tuvo que hacer un tremendo esfuerzo para no romper ahí mismo en carcajadas.
-¿Trío de plata?- repitió Nott por lo que Skeeter detuvo su vuelapluma para explicarse.
-Bueno querido, tenemos a nuestro trío dorado de Gryffindor y ustedes, como buenos Slytherins, siempre han sido distinguidos por verde y plata- explicó la bruja- pero aún estoy esperando tu respuesta ¿algún problema entre los solteros más codiciados de Inglaterra?
Theo la miró evaluando si valía la pena una respuesta. Finalmente no importa qué dijera, esa víbora siempre daría vueltas las palabras para crear conflictos y vender más periódicos.
-Querida Rita- respondió por fin- la incorporación de Hermione no ha sido para nada un conflicto entre nosotros. De hecho me extraña que una bruja tan informada como tú no esté al tanto que nuestras múltiples empresas implique que tenemos que dividirnos para atender nuestros negocios eficazmente. Por ello siempre nos verás con diferentes asesores- llevó la mano a la espalda de la castaña para dar por concluida la entrevista pera la bruja fue más rápida y esta vez se dirigió a la chica.
-Y usted señorita Granger, ¿ya decidió cuál de ellos es el más inteligente?- obviamente la pregunta no era esa, sino más bien en cuál de ellos tenía puesto su interés.
-No podría entregarte la respuesta satisfactoria que deseas- la otra bruja hizo un puchero con la boca al no obtener las palabras que esperaba-. En realidad los tres son jóvenes muy brillantes, por algo tienen el merecido éxito y reconocimiento actual. Se complementan perfectamente y estoy segura que seguirán así por mucho tiempo. No sólo son socios sino también amigos y eso es un lazo que hay que cuidar como un tesoro ¿no cree usted?- miró a Nott quien le sonrió con dulzura y reemprendieron su trayecto hacia las chimeneas para desde allí llegar por red flu a sus oficinas centrales en el mundo mágico.
Nada más aparecerse se dirigieron a la sala de reuniones donde los esperaban los directores de las sucursales de las empresas deportivas que los jóvenes poseían en Asia y Europa. Todos los magos ahí presentes se pusieron de pie para los saludos protocolares y luego tomaron asiento con Theo presidiendo la mesa.
-Caballeros, nuestra visita al Ministerio hoy fue todo un éxito, por lo que ahora sólo debemos aguardar a la próxima semana para saber si habrá que realizar otros ajustes luego de la última reunión con el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos. Por favor realicen sus consultas para aclarar dudas y prever cualquier problema asociado al lanzamiento- la reunión comenzó con la intervención del director rumano y se extendió durante las próximas tres horas.
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Draco repasaba los informes que había solicitado a Puckle mientras este, sentado frente a él, esperaba su confirmación a los cambios que había realizado luego de una revisión más exhaustiva a los números del proyecto inmobiliario que tenían en el condado de Sussex. Anotó algunas observaciones que quedaron visualizadas en el control de cambios y le reenvió el archivo por correo para que lo revisara.
-Te envié el archivo con algunas observaciones y mejor las aclaramos antes de irnos a la próxima reunión.
El otro rubio asintió y lo vio teclear en el correo para bajar el archivo y analizar lo enviado. Mientras tanto, Draco lo observaba buscando algo en sus rasgos que le hubiera dado señas sobre su parentesco con Granger; físicamente, al menos, no había nada que diera luces que eran familia. Eso por una parte lo tranquilizó, quería decir que no estaba perdiendo su perspicacia; eso sí, advirtió que tenían gesticulaciones comunes: ambos arrugaban el ceño y achicaban los ojos cuando trataban de entender algo, ambos cruzaban las manos y apoyaban el rostro de nariz hacia abajo en ellas mientras pensaban y ambos siempre dibujaban una sonrisa de triunfo cuando sabían que habían dado con el resultado correcto.
-Me comentó Pansy que Granger y tu son primos- soltó sin más, dispuesto a tener respuestas directas.
-Sí, su madre y mi padre son hermanos- respondió sin darle importancia y aún revisando el archivo.
-No se parecen para nada, jamás hubiera hecho la relación- comentó como observación.
-Es que en mi caso los rasgos maternos ganaron al gen de los Granger- esbozó una sonrisa sin quitar la vista del monitor-. No se lo digas, pero agradezco no haber tenido la melena que se gastaba Jane cuando era pequeña… ¡bueno, no es que haya crecido mucho que digamos!- los ojos verdes ahora sí se posaron en los grises con complicidad y su sonrisa se amplió cuando vio el asentimiento de su jefe.
-Te comprendo perfectamente- ahora Draco también sonreía ante el recuerdo de la chica- en el colegio le decía cabeza de escoba o cabeza de árbol, yo creo que si me hubiera podido acercar y hurgado lo suficiente habría encontrado un nido con polluelos incluidos en su cabello.
Graham se carcajeó sonoramente cuando la imagen se formó en su cabeza y recuerdos de su infancia venían a su memoria.
-Por el lado paterno Jane es mi única prima y desde pequeños la adoraba, de hecho soy tres años mayor que ella. Cuando era bebé prácticamente no tenía pelo, luego de la nada… ¡boom! Brotó esa cabellera indomable. Una vez estuve castigado dos días cuando tenía ocho años porque me dio por peinarla y tiré tanto de sus rizos que su cuero cabelludo quedó tan adolorido que apenas podía tocarse la punta del cabello sin llorar.
-¿Y cómo quedó?- no pudo evitar preguntar el platino tratando de imaginarla.
-Sinceramente… peor- Graham seguía sonriendo y dejó de observar el monitor para posar sus ojos en Draco- si antes de peinarla era una pequeña mata de arbusto después se parecía a The Jackson 5.
-¿A quiénes?
Graham buscó una imagen del famoso grupo de los 70 en internet y dio vuelta el monitor para que su jefe la observara. Por primera vez vio a Draco Malfoy reír abiertamente, dándole un aspecto jovial y cercano. También vio una oportunidad que no pensaba desaprovechar.
-Ustedes no se llevaban bien en el colegio por lo que sé- comentó como si nada volviendo a fijar su vista en el monitor y fingiendo estar nuevamente revisando los archivos- cada vez que Jane volvía en vacaciones y navidad hablaba de un niñito mimado al que quería patearle el culo. Luego el término niñito mimado cambió a hurón albino- se arriesgó a agregar.
El rostro de Draco se tornó automáticamente serio y lo miró con hostilidad. Luego suavizó los rasgos ya que no percibió reproche ni burla en sus palabras; después de todo, fue él quien dirigió la conversación a la vida personal de los primos.
-Decir que no nos soportábamos es poco- respondió- tengo entendido que estás en conocimiento de nuestra condición de magos y todo lo acontecido en nuestro mundo- vio el asentimiento del otro muchacho y continuó- le hice la vida imposible a tu prima desde primer año y la humillé tanto como pude en el colegio- esperó una desaprobación que nunca llegó, sólo hubo un movimiento negativo de cabeza- mi familia por el lado materno y paterno pertenecen a las escasas familias sangre pura que van quedando, lo mismo que las de Theo, Blaise y Pansy. Todos fuimos criados bajo los pensamientos elitistas de sangre y posición social de la que provenimos, principalmente yo, como último descendiente de una dinastía de alta alcurnia.
Graham no percibió arrogancia en las palabras del rubio y entendió que él simplemente exponía su realidad.
-Eso quiere decir que al momento de elegir esposa y tener hijos te ves obligado a continuar tu linaje y seguir las tradiciones de tu estirpe- observó mirándolo a los ojos, tenía que averiguar en qué posición quedarían los gemelos si se llegara a enterar de la verdad- por lo que me ha comentado Jane, para ustedes eso de la sangre es tan fuerte e importante como para algunas personas de nuestro mundo los son las razas, nacionalidades o clases sociales; incluso he escuchado que hasta intimar con alguien que consideren inferior ya es una aberración.
Draco fijó la vista en su monitor para darse tiempo a entregar una respuesta. La pregunta en sí era natural considerando que Puckle lo veía desde el punto de vista intelectual, de alguien que sólo tiene la percepción desde fuera y la opinión de un solo bando. Obviamente Granger tampoco le contó a su primo que su primera vez fue con él y considerando que ambos eran abogados, deben haber tenido sendas conversaciones políticas sobre lo que aconteció en el mundo mágico.
-La tradición es muy importante para nosotros- tomó la lapicera de oro que había junto a su laptop y comenzó a jugar con ella-. En muchos aspectos ustedes deben considerar que vivimos en la edad media por nuestras construcciones, vestimentas y estilo de vida. Utilizamos pergamino, pluma y tinta para escribir y lechuzas para los envíos; tecnología prácticamente no tenemos al nivel que utilizan ustedes.
-Pero tiene magia, poderes sobrenaturales que los hacen superiores a nosotros- interrumpió Graham.
-Es cierto, tenemos otras cosas a cambio- afirmó- sin embargo, haber pasado por una guerra originada en la pureza de la sangre, en la concentración del poder en manos de pocos, en el genocidio de todos aquellos que no calzan en tus estándares y haber vivido con el mago oscuro más poderoso de todos los tiempos cambia a cualquiera. Nosotros sólo éramos unos niños, no importa a cuál lado pertenecías, éramos niños que sólo peleaban por estupideces y se pavoneaban de su dinero, o quién era el mejor conquistador, quién el más brillante… pero la guerra hizo a todos tomar decisiones, algunos por libre albedrío como sucedió con Granger, los Weasley y otros compañeros, pero para nosotros en Slytherin la presión fue mayor, sobre todo porque provenía de nuestros propios padres. Éramos la nueva generación de sangres puras y negarse era condenarte a muerte o condenar a tus seres queridos. Nuestros compañeros de las otras casas tuvieron opciones que nosotros nunca tuvimos, no cuando en tu propia familia había mortífagos que estaban dispuestos a matarte si te negabas… -Graham percibió claramente como Draco retrocedía en el tiempo y se vio en la necesidad de traerlo al presente.
-Honestamente- señaló- cuando supe que ustedes eran nuestros jefes me preocupé. Sé por Jane que pertenecieron al bando perdedor y que tú principalmente te viste presionado a hacer cosas para mantener a salvo a tu familia. Una vez me comentó que si ella hubiera estado en tu lugar no sabía si hubiera actuado diferente; porque verlo y escucharlo es una cosa, pero vivirlo y saber que tu decisión puede ser la causa de muerte de alguien amado es otra totalmente diferente.
Ambos rubios se miraban directamente a los ojos, reafirmando de esta forma la sinceridad de sus palabras. Y Draco por primera vez sintió a un muggle como su igual, digno de respeto y confianza; recordó la defensa que hizo del padre de los hijos de Granger y le adjudicó otras dos escasas virtudes, era justo y expresaba sus pensamientos a pesar de ir en contra de un ser amado, eso era algo que él mismo aprendió a valorar en la guerra.
-Volviendo a tu pregunta inicial, ahora tengo… ¿cómo dicen ustedes?- meditó un momento- tengo tejado de vidrio- sonrió- hace mucho que crucé la línea de la pureza de sangre- dejó la continuación en el aire para darse a entender mejor con el "cruzar la línea". El otro rubio asintió comprendiendo.
Graham no quiso seguir tentando su suerte pero obtuvo algunas respuestas que lo dejaron satisfecho, por lo que llevó la conversación a un plano más seguro.
-No sé si Pansy te comentó pero el viernes subsiguiente realizaremos la salida semestral de la plana legal y ustedes se encuentran invitados. Tenemos un bar completo reservado para la ocasión, así es más privado.
-Pansy me comentó algo- respondió Draco- pero lamentablemente no puedo asistir aunque se vuelva loca y me haga desplantes por un mes. Mi madre tiene un compromiso familiar para esa fecha- mintió para excusarse. No tenía ninguna intención de pasar una noche viendo a sus amigos y personal haciendo el ridículo.
-Es una lástima, lo pasarías bien. Aunque tal vez haya otra baja porque mañana cierta castaña me dejará 10 metros bajo tierra- comentó con tono jocoso- tendrás un Granger menos en tu plana de empleados. Yo- dijo apuntándose a sí mismo.
Draco lo miró pidiendo una explicación a sus palabras.
-Lo más probable es que cuando mi prima regrese y mañana y se entere que nos apunté como pareja de canto quiera matarme… o tal vez se espere hasta después ya que somos los representantes de nuestro departamento y no puede negarse. O quizás podría decírselo el día antes…- agregó como evaluando esa opción.
Recibió una mirada de comprensión del otro joven quien comentó:
-De primera mano te puedo decir que tiene un derechazo impresionante. En tercero me rompió la nariz de un puñetazo- inconscientemente llevó su mano a ese punto de su rostro como asegurándose que seguía en su sitio- no sé de dónde saca fuerza con ese tamaño.
-Ni que lo digas. Seré su primo pero también me ha tocado probar la fuerza de esa enana.
Ambos jóvenes rieron con complicidad y al percatarse de la hora volvieron a concentrarse en el trabajo.
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Theo se despidió del último ejecutivo y llevó sus manos al cuello, masajeándolo. Luego dirigió su vista a la castaña quien se estiraba tratando de reacomodar las vértebras de su espalda tras horas sentada en la misma posición.
-Vamos Granger, antes de regresar tenemos que almorzar- anticipando escuchar una protesta agregó apelando a los sentimientos de la chica- desde la mañana no hemos comido nada decente y yo muero de hambre.
Hermione revisó la hora en su reloj de pulsera y vio que ya eran las 16:30 y como si su estómago se aliara con Nott rugió sonoramente, provocando un profundo rubor en sus mejillas.
-Ves- dijo el castaño- ya somos dos con hambre. Conozco un restaurante italiano que se abrió recientemente en el Callejón Diagon y donde hacen unas pastas que no tienen nada que envidiarle a la bella Italia.
Sin esperar respuesta abrió la puerta de la sala de reuniones para dirigirse al hall. La castaña tomó su brazo y ambos se aparecieron ante un acogedor local de madera rústica con grandes ventanales. Como el caballero que era, Nott le abrió la puerta y aguardó a que ella ingresara, esperando pacientemente que el maître recibiera sus abrigos y los dirigiera a uno de los reservados.
Un garzón llegó inmediatamente y corrió la silla para que la chica se sentara y luego les entregó la carta, esperando pacientemente que la revisaran. Theo la examinó y esperó que la chica pidiera primero.
-Yo sólo quiero ñoquis con salsa boloñesa y de postre cannolli con un cappuccino- dijo cerrando la carta.
-Por mi parte quiero targliatelle con salsa carbonara y de postre lo mismo que la señorita.
-¿Para beber?- preguntó el garzón.
-Un Chardonnay bien frío- esperó la confirmación de la castaña y cuando esta asintió entregó la carta al muchacho para que fuera por sus órdenes.
Un cómodo silencio reinó entre los jóvenes, cada cual perdido en sus pensamientos. Hermione repasaba mentalmente que el sábado los gemelos estaban invitados a un cumpleaños en casa de un compañerito de clase a las tres de la tarde. Aunque era algo tan natural asistir a cumpleaños, Hermione temía que sucediera algo que provocara una explosión de magia en los niños. Desde bebés todos habían quedado impresionados por lo rápido que se manifestó la magia en ellos: los juguetes volaban hacia ellos, cuando estaban irritados las cosas a su alrededor explotaban o las puertas se cerraban. Harry y Ginny insistieron que su habitación debía estar decorada mágicamente para que los niños se sintieran más cercanos a su mundo y no tuvieran la sensación de ser bichos raros a medida que iban creciendo. Pero lo que dejó a todos con la boca abierta fue cuando a los cuatro años Scorpius pintó un dragón en una de las paredes de su cuarto y Antares lo decoró de brillantes verde y plata, luego el dibujo cobró movimiento uniéndose a las hadas, hipogrifos y mariposas que recorrían la habitación. "La sangre los llama" dijo en esa ocasión Harry y ella sólo guardó silencio. Lo que la tranquilizaba es que entre todos los fueron ayudando para que se controlaran frente a sus compañeros muggles, aconteciendo sólo pocos incidentes en el transcurrir de los años. Esta era la tercera vez que este niño los habían invitado y la primera que Hermione había aceptado; no quería que los otros papás tuvieran ideas equivocadas sobre sus actitudes y sus hijos. Al menos agradecía que la invitación la incluía, lo que le permitiría resolver cualquier inconveniente que pudiera presentarse.
Mientras Hermione cavilaba sumida en sus pensamientos, Theo la observaba fijamente detallando su rostro y cómo sus expresiones iban cambiando con lo que fuera que la preocupaba. Desde que Draco le confesara lo sucedido con la leona no podía evitar poner más atención en ella. Y es que por más vueltas que le diera nada le calzaba. Bajo ningún concepto era el tipo de mujer que elegiría su amigo. Él siempre las ha preferido rubias, morenas e incluso pelirrojas, pero nunca castañas. Incluso, hubo una oportunidad en que una modelo muggle con la que había tenido varias citas cambió su color del rubio al castaño y fue la última vez que Draco la vio; cuando le preguntaron qué había sucedido sólo respondió que no le quedaba su nuevo tono de cabello. El color de sus ojos tampoco era el frecuente en las novias ocasionales de su amigo: siempre verdes, azules, marrones, violetas u otra tonalidad, pero nunca… nunca mieles. Granger era una chica brillante y su vestuario era elegante y sobrio, nada de escotes pronunciados, faldas que apenas le permiten caminar o tan cortas que se le ve la ropa interior cuando cruza las piernas; totalmente opuesto a las marcas de diseñador y de vanguardia de las conquistas de Draco. Entonces ¿Qué fue lo que hizo que su amigo rompiera todos sus estándares, incluso el de sangre, y se acostara con ella? ¿Qué tenía Hermione Granger que aún ahora despertaba el interés de su amigo aunque sea para saber porqué se alejó del mundo mágico?. No era fea, tampoco una belleza, pero sus rasgos eran armoniosos, su piel cremosa se veía suave, su ojos eran astutos pero también proyectaban dulzura; estos meses se había percatado que tenía una personalidad alegre y un excelente sentido del humor, continuaba siendo tan apasionada como en Hogwarts y no dudaba que mantenía todas las características que la llevaron a convertirse en la princesa de Gryffindor; el opuesto de Draco. ¿Sería acaso que inconscientemente su amigo no quería borrarse a Granger? y ella ¿qué sentía por él? Notaba como ambos cambiaban sus actitudes cuando estaban juntos, más alertas, más susceptibles a las palabras del otro; aunque su lenguaje verbal gritaba rechazo, el corporal siempre estaba direccionado a uno y otro. Tal vez existía una forma de descubrirlo y pensaba ponerlo en acción. Si había algo que todos sabían era lo posesivo que era Draco con lo que consideraba suyo, ahora sólo tenía que descubrir si aún creía que la castaña le pertenecía.
-¿Debes recoger a tus hijos del colegio?- preguntó para romper el silencio y salir un poco de sus especulaciones.
-No, lo hará Graham y su esposa- respondió aún perdida en sus pensamientos.
-¿Graham? ¿Graham Puckle?- eso sí que lo tomó por sorpresa. ¿Por qué Puckle recogería a los hijos de Granger? ¿Acaso él era el padre?
Hermione lo miró directamente a los ojos y cayó en la cuenta que Nott tampoco sabía su relación familiar con el rubio. Al parecer Parkinson no se lo informó.
-Graham es mi primo- respondió- pensé que Parkinson te lo había contado. Su madre y mi padre son hermanos y, además, él y su esposa son padrinos de mis hijos.
Vaya, seguían las sorpresas, pensó el castaño.
-Siempre supuse que Potter y Weasley serían los padrinos- acotó desconcertado.
-Y lo son, Nott. Harry y Ginny son los padrinos del varón y Ron y Luna los de la niña- hizo un movimiento con la mano para restarle importancia- es una larga historia que te aburriría.
Por suerte para Hermione el mesero hizo su entrada y procedió a acomodar los platos y servir el vino.
-¿No crees que Nott y Granger ya están pasados de moda ahora que estamos trabajando juntos?- dejó caer el chico logrando que ella levantara el rostro de su plato y ahora lo mirara fijamente-. Llevamos más de tres meses trabajando codo a codo, a tu primo y demás colaboradores los llamo por su nombre de pila y sólo a ti por el apellido- los ojos azules se centraron en los mieles y continuó- ¿te parece romper el hielo y llamarnos por nuestros nombres?
Hermione lo observó y no pudo evitar sonreír ante lo obvio del argumento y asintió aceptando lo propuesto.
-Muy bien Theodore.
-Theo, prefiero que me llames Theo, Hermione- insistió levantando su copa para sellar con un brindis el nuevo trato.
-Muy bien Theo- y chocó suavemente su copa con la de él.
Theodore le sonrió de vuelta y comenzó a saborear su comida. La línea de la distancia había sido cruzada, ahora sólo debía hacer los próximos movimientos y esperar las reacciones de un platino.
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Cuando hace poco más de tres meses Draco le había comentado que Granger era una de sus empleadas, el primer instinto de Narcisa Malfoy fue ir a visitarla. Le resultaba demasiada coincidencia la aparición de esos pequeños y la presencia de esa bruja en particular en el mundo muggle. Ella era consciente que su hijo hace mucho había dejado atrás sus prejuicios de sangre, por lo que en la actualidad hasta una muggle podría ser su futura nuera, lo que lejos de lo que cualquiera pudiera pensar, ya no le molestaba. Cualquiera cosa era preferible a perder a su hijo o verlo nuevamente infeliz por un matrimonio impuesto, sin mayores motivaciones que andar de cama en cama porque su futuro ya había sido decidido; la guerra le había quitado demasiado y ahora su única esperanza era que tanto Draco, Theo y Blaise fueran felices. En su caso, tuvo la fortuna que Lucius y ella se enamoraron en el colegio y, salvo por su afiliación con el señor tenebroso, había sido una mujer feliz en su matrimonio, que se sabía amada y respetada; una fortuna que no todas las de su clase lograban tener.
Pero una tarde que la visitó Pansy y hablaron sobre Granger, esta le contó lo que hasta el momento sabían de la chica y describió a los pequeños que se encontraban en el portarretratos de su oficina, eliminando la suposición de Narcisa. Pansy también le comentó que le sorprendía que a pesar de los años, aún permanecía una parte de Draco que lo hacía comportarse con la chica como el idiota que era en Hogwarts, lo que le llamó profundamente la atención. Si algo había comprobado en estos años era precisamente la madurez alcanzada por su hijo, pero si esa muchacha era capaz de traer al presente un comportamiento tan infantil en él, tal vez sería bueno observarlo de primera fuente. Ya Blaise le había confidenciado que tanto la Gryffindor como otro abogado muggle eran personas de alta confianza para ellos, por lo que tal vez invitarlos a cenar una de estas noches no era una mala idea. Sí, definitivamente iría a la oficina de su hijo a hacerle una visita y aprovecharía de invitar a esos jóvenes en particular.
Sonrió conforme con su decisión y ahora sí se concentró en lo que Ariana Greengrass y sus hijas le decían.
-Me alegra que aceptes nuestra invitación Narcisa y que Draco pueda acompañarte.
Narcisa mantuvo el rostro imperturbable y tomó la taza de té tratando de recordar qué es lo que había aceptado. ¡Merlín! En dos viernes más era el cumpleaños de Astoria y las Greengrass habían ido a la mansión Malfoy a invitarla personalmente porque Pansy había declinado en nombre de los muchachos aludiendo que tenían un compromiso importante de trabajo. Como la perfecta reina de las serpientes que era, Narcisa no reflejó la molestia que representaba para ella tener que lidiar una noche más con las abiertas solicitudes de Antón Greengrass para realizar un nuevo acuerdo matrimonial entre sus hijos. Parece que su ambición había eliminado totalmente los recuerdos del desprecio que le hizo a Draco cuando lo estaban enjuiciando y todos los argumentos que el hombre presentó ante el Wizengamont sobre el estigma que sería para ellos el que se cumpliera con el acuerdo. De nada importó que tanto Harry Potter como Hermione Granger intervinieran a favor de su hijo, a Antón lo único que le interesaba era presentar las acciones de Draco al servicio del señor tenebroso como una forma de desviar que su verdadera motivación para la negativa era el desmedro a casi cero de la fortuna Malfoy.
Era consciente que Astoria siempre había estado enamorada de Draco y que no tuvo culpa en la decisión de su padre, pero también sabía que Draco en el pasado sólo estaba resignado a cumplir con el matrimonio sin tener sentimientos profundos por la chica. Y ella, como la madre que era, jamás permitiría que ese hombre ambicioso llegara a tocar un knut de su hijo, menos aún olvidar los desplantes que le hizo en el pasado. Iba a aclarar que sólo ella asistiría a la fiesta cuando el motivo de la visita hizo aparición en el jardín, donde se encontraban en esos momentos.
-¡Draco, querido!- exclamó feliz Astoria poniéndose de pie y tratando de besar en los labios al chico, cosa que hubiera logrado si este no voltea el rostro, recibiendo el beso casi en su oreja.
-Astoria- saludó cortante y luego hizo un chequeo visual de los presentes, caminando con su elegancia habitual hacia su progenitora, a quien dio un beso en cada mejilla- madre, vine a buscarte para regresar juntos a casa-. Luego se volvió hacia Ariana y Daphne Greengrass, saludándolas respetuosamente con una inclinación de cabeza- Ariana, Daphne, me alegra que visiten a mi madre- dijo por protocolo, por él todas ellas podían irle a hacer compañía a cualquier otra bruja.
-Draco, tu madre ha aceptado nuestra invitación a la celebración de mi cumpleaños- intervino Astoria feliz- los esperamos el viernes subsiguiente en mi casa.
-Querida, yo sólo acepté por mí, como te dijo Pansy los muchachos tienen compromisos previos para era día- precisó Narcisa. Los pucheros y ruegos de Astoria no demoraron en llegar, seguidos de los de su madre, lo que hizo al rubio zanjar el tema con una respuesta diplomática.
-Veré que puedo hacer pero no aseguro nada- miró a su madre dándole a entender que lo hacía por ella, por no dejarla sola con esa gente, más que porque le desagradara la idea.
-¡Qué bien!- exclamó feliz la matriarca de las otras rubias- después de todo tú eres el dueño querido y puedes hacer lo que quieras- al parecer no notó la molestia que causó en el chico su comentario- y me encantaría conocer por fin tu casa en el mundo muggle, Narcisa. Imagino que debe ser una preciosidad, como esta mansión.
Lo último que Narcisa y Draco deseaban era precisamente a los Greengrass metidos en sus propiedades y empresas, si ya Astoria estaba adoptando una actitud posesiva que daba a entender una relación que no existía, no querían ni imaginar lo que sucedería si Antón Greengrass llegaba a ver cómo vivían y se desempeñaban en el mundo muggle.
-Como dije antes, veré qué puedo hacer. Lo más probable es que sólo podamos asistir un momento – dijo el rubio para terminar la conversación-. No quiero ser imprudente, pero tengo unas reuniones esta tarde y con mi madre tenemos que hacer algunas cosas antes.
-Por supuesto querido- dijo Ariana poniéndose de pie seguida por sus hijas- un joven exitoso como tú debe estar muy ocupado- lo alabó poniendo las manos a ambos lados de las mejillas del joven para que se inclinara y ella poder besar sus mejillas- nos vemos pronto.
Una vez que madre e hijas abandonaron la mansión, Narcisa miró a su hijo quien mostraba cara de hastío en esos momentos.
-Hijo, no necesitas ir- puso su blanca mano sobre el brazo del muchacho quien la miraba con indulgencia- ni siquiera sé en qué momento acepté, estaba distraída con otras cosas y ya no pude hacer nada.
-No tienes nada de lo que disculparte madre, iremos sólo un momento y volveremos a casa- le ofreció el brazo para dirigirse a la chimenea ubicada en su despacho y que conectaba directamente la red flu con su villa en el mundo muggle.
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Hermione sonreía ante la descripción que sus hijos hacían a Arthur Weasley del cumpleaños al que habían asistido el día anterior y de lo bien que lo habían pasado. Scorpius se había quitado el gorro con el dibujo de "Manny", el mamut de La Era del Hielo que le había llevado y que ahora "su abuelo Weasley" llevaba feliz en la cabeza mientras Antares permanecía en su regazo.
En ese momento hizo aparición Ron, seguido por Ginny, Harry y Teddy Lupin, quienes se vieron abrazados de inmediato por sus ahijados. Harry tomó en brazos a Antares, quien con una rapidez impresionante saltó desde las piernas de Arthur, mientras Ginny le depositaba un sonoro beso en la mejilla, provocando una carcajada en la niña.
-¡Pero que hermosa y grande está mi princesa!- dijo Harry, apretando aún más el abrazo en la niña- no me vayas a decir que tienes novio porque desde ya te digo que no tienes permiso hasta los 30- Antares rió mientras se retorcía feliz en los fuerte brazos de su padrino que no paraba de hacerle cosquillas para luego colgarse del cuello de Ginny, quien gustosa la acomodó en su cadera y fue a saludar a Hermione.
Por su parte Ron alzó a Scorpius y comenzó a lanzarlo al aire, provocando las carcajadas del niño quien le pedía que lo repitiera cuando caía nuevamente en sus brazos. Harry le dio un abrazo al pequeño y un beso en la frente, tomando el lugar de Ron en los lanzamientos al aire.
No había duda la adoración que despertaban los gemelos en los presentes. Todos eran sobreprotectores con ellos y la castaña sabía que amor era lo que menos le faltaba. Al poco tiempo llegó George con Angelina, quien presentaba un embarazo de seis meses y en pocos segundos se vio rodeada por los tres niños que la jalaban a un asiento para poder tocar su vientre y sentir al bebé.
-¡Ustedes tres!- les dijo George con una enorme sonrisa- mejor háganse a la idea que deberán esperar tres meses más y que él o ella no saldrá de ahí- dijo apuntando el vientre de su mujer- hasta que se le dé la regalada gana.
Los tres niños rieron más fuerte y comenzaron a acariciar el vientre de su tía acercando sus rostros y hablándole como si el nonato pudiera entenderlos.
-¡Me dio una patada!- gritó feliz Scorpius y puso su oído ahí donde supuestamente pateó el bebé.
-¡Déjame oír!- le pidió emocionada Antares y su hermano inmediatamente le cedió su puesto.
-Ahí no Tari- Scorpius acomodó el oído de gemela en el lugar donde supuestamente se estaba moviendo el bebé y rió feliz cuando ella también lo sintió.
Después fue el turno de Teddy de gritar feliz y las tres pequeñas manos volvieron a invadir el vientre de Angelina.
-¡Como no nazca luego mi pobre hijo saldrá estresado!- se lamentó George, provocando las risas de todos los adultos.
-¡Esperen que le cuente a Victoire!- decía Teddy feliz.
El pequeño Lupin era dos años mayor que los gemelos y la mayor parte del tiempo hablaban entre ellos de cuando se reunieran con Victoire en Hogwarts y a cuál casa pertenecerían, descartando obviamente Slytherin porque nadie de su familia había ido a esa casa.
-¡Tía Hermione!- gritaba Teddy mientras la jalaba del sweater para llamar su atención- iremos a jugar al jardín con Scor y Tari.
-Pero ya vamos a almorzar cariño- dijo acariciándole el cabello que ahora era rubio platino igual que el de los gemelos.
-¡Por favor mamá!- suplicaba Antares- será sólo un rato mientras la abuela Molly tiene todo listo.
-¡Sí mamá! ¿Por favor?- insistía Scorpius.
-¡Déjalos, Hermione!- intervino Molly- aún faltan para que todo esté listo.
-¡Sí, por favor, Hermione!- suplicó George- sino los trillizos demoniacos volverán loco a mi bebé.
Todos estallaron en carcajadas ante el comentario de George y Hermione movió la cabeza afirmativamente, provocando que los tres niños salieran más rápido que una snitch entre gritos de "viva" y "genial".
Las tres chicas se ofrecieron a poner la mesa y observaron a los pequeños jugar a las escondidas felices en el jardín, mientras los hombres conversaban sentados alrededor de la mesa.
-¿Y cómo va el trabajo?- preguntó Arthur- vi la nota que Rita Skeeter hizo de ustedes con el joven Nott cuando fueron esta semana al ministerio.
-Va todo bien- respondió la castaña- mejor de lo que esperaba.
-¿Malfoy aún no sospecha nada?- se aventuró a indagar Angelina- no te preocupes- la tranquilizó la morena cuando vio que la castaña miraba a todos lados. Hace unos minutos estaban colgando de los árboles.
-No- respondió secamente.
-La verdad es que me sorprende que tu plan haya resultado tan bien- intervino Ron- al principió pensé que era una verdadera locura, pero el hurón debe ser más idiota de lo que pensábamos- la picó para evaluar su reacción. Con el pasar del tiempo había notado un brillo en los ojos de su amiga cuando hablaba del rubio y lejos de lo que todos pensaban, después de la guerra había comenzado a poner mayor atención a lo que sucedía a su alrededor.
-Malfoy tiene de idiota lo que tú de moreno- comentó Harry –imagino que ayuda el que esté viaje constantemente entre ambos mundos y la cantidad de trabajo que debe tener.
-Sí, eso ayuda bastante- afirmó la castaña- y trabajar con él me permite conocer su agenda diaria. Por lo menos en el intertanto estoy ganando bastante bien en dinero muggle y mágico, lo que nos permitirá vivir bien con los niños una vez nos vayamos de Inglaterra y consigo un nuevo trabajo- agregó exteriorizando sus pensamientos, provocando la seriedad de todos los adultos.
-¿Aún sigues con la idea de no hablarle de los niños?- dijo Arthur con pesar- piénsalo mi niña, quizás Merlín lo puso en tu camino para ellos se conozcan. Tarde o temprano la sangre siempre termina reuniéndose.
Un gran silencio se hizo entre todos los adultos que fue interrumpido por Molly, quien se acercó a la chica mientras se secaba las manos con el delantal y luego las ponía en cada mejilla de la joven.
-Un paso a la vez querida- le acomodó maternalmente el cabello tras las pequeñas orejas y agregó- afrontaremos cada situación a medida se presente.
Hermione sólo pudo afirmar porque su garganta se cerró y sus ojos se inundaron de lágrimas. Molly se volvió y secó las suyas. El sólo pensar en ya no ver a esos pequeños que amaba tanto como cualquiera de su sangre le partía el corazón.
Harry carraspeó y decidió que era mejor cambiar el tema redireccionándolo a algo más alegre.
-Mejor llamamos a los niños antes que lleguen a la casa de Luna jugando a las escondidas. No sería la primera vez- dijo rememorando ocasiones anteriores, ya que la casa de los Lovegood se encontraba a unos kilómetros de la madriguera. Nadie se percató de los rápidos pasos que se alejaban de la puerta y que se dirigían hacia donde Harry había señalado; no querían ser atrapados y regañados por escuchar detrás de la puerta.
El almuerzo transcurrió entre risas mientras degustaban las delicias que había preparado Molly. Los niños escuchaban fascinados las anécdotas que contaba George de su trabajo y los nuevos productos que estaban elaborando con Ron para la tienda de bromas, pidiéndole algunos para jugar entre ellos.
-Padrino- llamó Teddy a Harry cuando estaban en el postre- ¿cuando uno sale de Hogwarts no recibes nada de regalo?- preguntó inocentemente.
-Claro que sí cielo- intervino Hermione- además de un diploma y premios a los mejores estudiantes recibes un anuario.
-¿Y qué es eso?- preguntó Antares.
-Es un libro donde aparecen todos tus compañeros de curso y de las otras casas- explicó Ron-. Por ejemplo el mío tiene dedicatorias de alumnos de prácticamente todas las casas, ya sabes que tu padrino era muy atractivo y popular en el colegio- dijo orgulloso mientras revolvía cariñosamente el cabello de Scorpius y los otros adultos rodaban los ojos.
Los pequeños estallaron en carcajadas cuando George en silencio movía negativamente la cabeza y hacía gestos con la cara. Cuando Ron lo sorprendió le lanzó uno de los guisantes que había en una de las fuentes de ensalada que aún permanecía en la mesa, causando que Molly le llamara la atención. Y la risa se mantuvo hasta finalizado el postre.
-¿Podemos ir a jugar?- preguntó Scorpius mirando con complicidad a su hermana y amigo.
-Madrina ¿puedo ir también?- Teddy estaba entre sentado y parado, esperando sólo el visto bueno de Ginny que no tardó en llegar.
-¡Algún día se cansan!- exclamó Hermione mirando a los pequeños- está bien, pero primero a lavarse los dientes.
Los tres saltaron cual resortes de su asiento y subieron las escaleras camino al baño del segundo piso. Sin embargo, cuando llegaron al descanso Scorpius le hizo señas a los otros dos y continuó hasta el cuarto de Ron.
-Scor, tío Ron nos matará si nos descubre- dijo en voz baja Antares.
-¿Acaso quieres esperar otra semana para saber quién es nuestro padre?- le preguntó de vuelta.
Teddy, con quien habían conversado tras escuchar la conversación de los adultos, le dijo que Malfoy le sonaba a un primo de su mamá y que su abuela siempre lo nombraba porque era el hijo de su hermana y además había sido compañero de su padrino, Ron y Hermione. Los gemelos se mostraron sorprendidos y ansiosos con lo dicho por su amigo por lo que acordaron averiguar si había una foto en la casa de los abuelos Weasley y no tener que esperar a que Teddy consiguiera una hasta que volvieran a verse.
Abrieron con cuidado la puerta del cuarto de Ron en el tercer piso y cuando chirrió miraron asustados para ver si alguien venía. Ante el sonido de las risas de los adultos se adentraron en la habitación y comenzaron a rebuscar entre los estantes, armario y baúles tratando de hacer el menor ruido posible.
-¡Miren!- dijo Teddy enseñando un libro largo y ancho que apenas sostenía en las manos.
Bajó de la silla en la que se encontraba y los tres se sentaron en el suelo a revisarlo. Lo primero que hicieron fue buscar la casa de Gryffindor y pasar las hojas con la reseña de cada alumno, pero ninguno se llamaba Malfoy. Hicieron el mismo proceso con Hufflepuff y Ravenclaw y la decepción comenzó a invadirlos. Se miraron entre ellos y Scorpius lanzó con rabia el libro al piso; siempre que querían saber de su padre algo salía mal y nadie les quería decir nada.
-Scor- lo reprendió Antares- nos van a descubrir.
Scorpius levantó los hombros dando a entender que no le importaba y se puso de pie para abandonar la habitación. Teddy tomó el libro para cerrarlo, pero la página en la que quedó abierta hizo que Antares abriera los ojos y llamara nuevamente a su hermano.
-¡Scor… Scor… mira!- movía los brazos en dirección al libro provocando que el pequeño regresara junto a ella para revisar lo que le quería mostrar- te dije que era él- decía emocionada- ¡y es un príncipe!- chillaba contenta mientras contemplaba la página.
Y entonces Scorpius vio al hombre con el que chocaron hace meses en el aeropuerto. Bajo la fotografía rezaba el nombre de Draco Malfoy, príncipe de Slytherin y una reseña con la fecha de su cumpleaños, logros académicos, amigos y otras cosas que no podían revisar ahora. En lo fotografía el joven miraba a la cámara y sonreía alegremente a alguien para luego adoptar una actitud seria mientras lucía orgulloso el uniforme de su casa; más abajo aparecía en una foto más pequeña abrazado a dos chicos y una chica, que se parecían mucho a los adultos que lo acompañaban ese día en el aeropuerto, todos sonreían felices y se abrazaban una y otra vez. Atravesando la biografía se leía dos palabras escritas por su padrino que sólo rayaba el extremo derecho de la fotografía más grande: "hurón botador".
Scor miró a Antares y luego, sin pensarlo arrancó la hoja y la guardó en su bolsillo ante la sorpresa de los otros dos. Teddy, asustado por el acto de su amigo, corrió a dejar el libro donde lo había encontrado y en silencio bajaron hasta el segundo piso para ahora sí lavarse los dientes en silencio.
-Scor- murmuró Antares feliz- ¡es tan guapo! Te pareces a él.
-Tú igual Tari- respondió el niño serio- ahora podremos buscarlo y preguntarle por qué no nos quiere. Teddy tienes que averiguar todo con tía Andrómeda pero sin que nadie sepa- Teddy asintió y la sonrisa se borró del rostro de la pequeña.
-¡Niños!- escucharon gritar a su madre- ¿irán a jugar o no? Llevan horas metidos en el baño.
Los tres pequeños se miraron y salieron presurosos en dirección al primer piso, pasando directo al jardín donde podrían conversar mientras los adultos pensaban que jugaban. Tenían mucho que planear.
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El estupendo fin de semana ya había terminado y ahora se encontraba dejando al día unas solicitudes de su jefe de área puesto que al día siguiente comenzaba el viaje que debía realizar a primera hora con Malfoy y que duraría hasta el viernes. Tres días completos en reuniones con él. El día anterior no había tenido tiempo de hacerle consultas porque el jefe del Departamento de Juegos y Deportes Mágicos adelantó la reunión, debiendo acompañar a Theo y Zabini al ministerio. Cuando llegaron ese lunes por la mañana los hicieron esperar al menos una hora, cosa que los puso de bastante mal humor; sin embargo, cuando el hombre se dignó a atenderlos, ni un gesto en el rostro de las serpientes denotó la molestia que el desplante les causó. Ella en cambio estaba furiosa, le molestaba sobre manera que algunos magos aún se valieran de sus cargos y los utilizaran para tratar de humillar o poner trabas a los jóvenes, cosa que manifestó no tan sutilmente mientras se desarrollaba la conversación. Aún la invadía la ira cuando recordaba la situación.
-¿Algún problema señorita Granger?- la sorna en el rostro del mago sólo la enfureció más.
-Yo al menos no- respondió- pero no sé si usted o su personal tiene algún problema con lo presentado. Si el lenguaje les resulta demasiado técnico o incomprensible no tenemos problemas en bajarlo a un nivel más afín a cualquier persona común- definitivamente se estaba contagiando con parte de la personalidad de las serpientes.
El rostro del hombre se tornó serio al igual que el de sus asesores, quienes se movieron inquietos en sus asientos. Normalmente hacían las cosas a su manera, pero debatir con Hermione Granger, la bruja más inteligente de su generación y heroína de guerra no era cualquier cosa. Menos aún cuando sabían que las trabas no estaban justificadas y que el ministro ya había dado su visto bueno al proyecto.
-Sólo estamos preservando la seguridad de nuestro deporte nacional, señorita- atacó Nicholas Marsden- como usted comprenderá no es cualquier cosa con lo que pretenden hacer dinero los jóvenes aquí presentes.
A esa altura la castaña echaba humo por los oídos. Ella había trabajado horas junto a Theo y Blaise en la oficina y otras tantas hasta madrugada en su casa y podía dar fe que los jóvenes estaban totalmente comprometidos en resguardar el mundo mágico.
-Entiendo su preocupación- respondió, levantando la mano cuando Zabini quiso intervenir- pero como bien se puede leer en los documentos que el Ministro ya aprobó, se han tomado todos los resguardos necesarios; el mismo hecho que los muggles sean amantes de la fantasía y de los juegos virtuales en 3D favorece la inclusión de nuestro proyecto sin levantar sospechas. Esto mismo se ve reafirmado con la encuesta realizada con una muestra de mil personas en tres de los seis países donde se hará el lanzamiento y distribución en primera instancia.
-Pero…
-Y además- continuó como si el otro mago no hubiera hablado- me extraña que dentro de sus argumentos esté ignorando la donación del 10% de las ventas que se recauden mientras el video juego se encuentre vigente y que irán en directo beneficio del deporte en nuestro país, es decir, a la administración de su propio departamento. Eso le dará mayor autonomía monetaria para la realización de los campeonatos mundiales y otros torneos que organicen.
Desde ahí la reunión se extendió por otras tres horas en cosas que realmente eran intranscendentes y una vez que abandonaron el Ministerio las dos serpientes prácticamente tuvieron que darle un tranquilizante para evitar que regresara a hechizar el "respetable culo" del mago.
Respiró profundo y volvió su concentración a la descripción legal que le solicitaron cuando el timbre del teléfono la hizo saltar.
-Granger- dijo aún concentrada en el monitor.
-Sé que eres tú Granger, por algo marqué tu anexo- escuchó la profunda y grave voz de Malfoy al otro lado de la línea.
-Lo siento, no verifiqué quien llamaba. ¿Necesitas algo?- dijo mientras continuaba escribiendo una idea para retomarla después.
-Cuando dejes de escribir podré asegurarme que recibiste bien mis indicaciones- aunque no lo veía Hermione juraría que tenía su típica sonrisa de medio lado.
-Tienes toda mi atención Malfoy- suspiró.
-Bien… necesito tu dirección para recogerte temprano mañana, viajamos en automóvil- hizo una pausa esperando alguna intervención de la chica-. Salimos a las 6 AM ¿ya te organizaste con tus hijos?
Hermione se asustó con la idea de darle su dirección. Sabía que era una pregunta normal a la que sería demasiado extraño negarse; se sentía acorralada.
-Eh… sí, ya me organicé con mis hijos. ¿No sería mejor que me apareciera cerca de tu casa para que me recojas?- dijo tentando su suerte.
-Granger, vivo en Weybridge, te puedes aparecer en cualquier parte y necesito estar a las diez en Eastbourne- hubo un silencio de varios segundos antes de oírlo de nuevo- bueno, ¿me das tu dirección? No tengo toda la tarde para esperarte.
Luego de un profundo suspiro le dio los datos para que pasara recogerla. Menos mal que acordó con sus padres llevar a los gemelos hoy en la noche para que se quedaran con ellos hasta su regreso.
Estaba ordenando sus cosas para marcharse cuando vio una carpeta que Zabini debía revisar a primera hora y que le pidió impresa porque necesitaba trazar datos. "¡Genial!", bufó, como se trataba de una empresa del mundo mágico tendría que subírsela a Parkinson. Con desgano salió de su oficina y tomó las escaleras para subir el piso que las separaba. Pasó frente a Camile y la saludó brevemente antes de seguir hacia el despacho de la morena. Tocó la puerta y esperó la invitación a entrar.
-Hola Pansy- hacía ya varias semanas que habían resuelto llamarse por sus nombres- te traje esta carpeta que Zabini necesita para mañana.
-¡Hermione! Gracias, me ahorraste la llamada- suspiró la morena - estoy colapsada- dijo señalando una ruma de documentos que requerían firmas.
La castaña sonrió y se despidió para no quitarle tiempo.
-¡Espera!, tengo que entregarle algo a Camile, te acompaño- se puso de pie y ambas jóvenes se dirigieron al hall del piso, donde se situaba el escritorio de la secretaria.
-¿Y quién te acompañará en este viaje para que te haga dormir cantándote a la oreja? ¿Michael, Phill, Robin?- preguntó risueña Pansy.
-Michael por supuesto, no puedo decirle que no a ese hombre y se niega a dejarme- contestó Hermione ampliando la sonrisa y ambas siguieron avanzando sin percatarse de los dos magos que salían de la oficina de Theo.
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Bueno, aquí estoy de nuevo con otra actualización. Agradezco enormemente sus Reviews ya que resultan extremadamente motivantes. Por lo mismo quiero responder algunas de sus preguntas al capítulo 7 así como cualquiera que se suscite en el futuro.
"Doristarazona: en un principio también había sacado cuentas que si me apegaba firmemente a las fecha de la historia, efectivamente debía desarrollar la trama en el año 2006, donde el facebook ya estaba creado pero no en expansión masiva, todo lo contrario al skype que ya existía desde el 2003. Sin embargo, necesitaba a los personajes más empoderados de la tecnología y no como creadores de ella en el mundo muggle. Gracias a Dios la magia de los libros es que podemos ambientarlos a nuestras épocas, y así como han podido traer al cine Orgullo y Prejuicio a los siglos XX y XXI, porqué no ubicar a nuestros personajes. En cuanto a qué tan largo pienso hacer el fic, no he pensado más de 16 capítulos, 20 con suerte. Si logro eso al menos en un pequeño nivel me doy por satisfecha. Justamente ahora tuve que separar el viaje a Eastbourne de este capítulo porque consideré que todo lo que sucederá allá merece estar concentrado en una sola lectura, por lo que leerán muy pronto sobre ello, estoy casi por terminarlo. Mi problema es que soy muy descriptiva, pero quiero que ustedes también puedan ver lo que yo y situarse junto a los personajes en el desarrollo ambiental y emocional de cada uno de ellos.
Un abrazo a todos lo que me leen.
Sabina G.
