Viaje a Eastbourne Parte II: Fue el tequila Malfoy
El sonido de las olas se fue colando en sus oídos y terminó por despertarse. Se restregó los ojos y miró la hora en su celular: 6:15 AM. Bueno, si estuviera en Londres estaría camino a la cocina para preparar el desayuno y luego levantar a los niños. Miró a través del ventanal y se encontró con un día oscuro y nublado, a pesar de ello no pudo evitar lanzarse un hechizo para mantenerse caliente y salir a respirar aire puro. Supuso que Dra… Malfoy, se corrigió, tardaría aún en despertar. Caminó hasta llegar al costado izquierdo de la terraza y mirar nuevamente los acantilados. No se cansaba del paisaje. Normalmente la gente disfrutaba la playa con sol, pero a ella le encantaba en esta época del año, incluso con lluvia. El gris de las nubes teñía del mismo color el océano y se podía apreciar con mayor exactitud las blancas crestas de las olas antes y después de reventar violentamente contra el roquerío. Todo era gris hacia el horizonte, profundo, insondable, tormentoso; igual a los ojos de un rubio que dormía aún o eso pensó hasta que oyó su voz.
-Normalmente las mujeres cuando están a mi alrededor usan lencería fina con ligueros o baby doll para insinuarse y seducirme- lo escuchó a su espalda, pero se negó a darle el gusto de molestarla tan temprano- te puedo asegurar que jamás lo han hecho con… ¿qué llevas?- silencio- un pijama de franela con corte de hombre y repleto de mini ositos cargando un regalo.
Cuando llegó a su lado recién se giró a mirarlo. El sólo vestía el pantalón de seda negra de su pijama y un sweater de hilo que se adhería suficiente al cuerpo para apreciar su bien formado y musculoso torso. El viento revolvía violentamente su fino cabello pero no vio que temblara de frío, por lo que asumió que también utilizó un hechizo para mantenerse caliente.
-Tú lo has dicho correctamente- respondió volviendo a admirar el paisaje- las que buscan insinuarse o seducirte. Yo estoy aquí por trabajo.
-Tan romántica como siempre. ¡Obvio que sólo era una broma Granger!- giró su cuerpo completamente hacia ella y apoyó el brazo derecho en el barandal de piedra- ¿dormiste bien?
-Como un bebé.
-Te despertaste temprano.
-Siempre despierto a esta hora, tengo dos niños ¿recuerdas?- apenas salieron las palabras, sus labios se llenaron de un sabor amargo y de culpabilidad. ¿Cómo se sentiría hablar de ellos y escucharlo decir "nuestros hijos"? No se atrevió a darle el rostro por si descubría algo en ellos.
-En mi caso soy demasiado inquieto para permanecer mucho en la cama, a menos que tenga algo más interesante que me retenga en ella- dijo provocadoramente-. Y ya que estamos los dos despiertos podemos aprovechar desde ahora el día y revisar los archivos antes de ir a la primera reunión. Te espero en 20 minutos para desayunar- se giró rumbo a su cuarto pero no pudo evitar picarla por última vez- igual me gustan tus ositos Granger ¿el regalo que llevan también me gustará?- preguntó alzando y subiendo las cejas.
La chica lo miró con odio y antes que termine de cruzar la puerta le gritó con odio:
-¡Madura Malfoy!
El rubio se volteó a verla y le lanzó un beso, para después desaparecer tras la puerta de su habitación, que ahora que observaba bien, era el doble que las otras y eso ya era decir mucho. Hermione sólo bufó. Y el día recién estaba comenzando.
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-¡Nuevamente no Granger!- dijo exasperado el rubio mientras recorría una y otra vez la amplia sala de la casa- eso fue lo que objetaron y si no presentamos la modificación mañana perderemos el proyecto.
Hermione dejó salir un hondo suspiro tratando de calmarse. Entendía a Malfoy pero como siguieran así la iba a volver loca. Estaban a punto de perder un negocio de 180 millones de galeones por una mala evaluación del cuerpo legal del mundo mágico y la intervención de Antón Greengrass. Al parecer, Greengrass estaba tratando de acorralar a Malfoy moviendo sus influencias y que así lo aceptara como socio en este proyecto, a lo que el platino se negaba rotundamente. Volvió a suspirar y revisó nuevamente los datos en su laptop, tratando de encontrar un artilugio que le permitiera invalidar las objeciones indicadas hace horas.
-Quizás si incorporamos al equipo…
-¡Ni los nombres Granger!- masculló iracundo- si estamos trabajando precisamente los dos es para no tener que verlos y despedirlos a todos inmediatamente… o mejor aún, lanzarles un Avada Kedavra por estúpidos.
La castaña se giró en su silla y lo observó pararse frente al ventanal y observar los acantilados, como buscando en ellos la respuesta. Vestía un pantalón Armani negro y una fina camisa de seda azul eléctrico cuyas mangas se encontraban recogidas hasta los codos y los dos primeros botones desabrochados; la corbata hace mucho que colgaba de una de las sillas que rodeaban la gran mesa del comedor.
-Malfoy, son las siete de la noche y salvo que contemos con más ayuda, tendremos que lanzar unos hechizos a los acantilados para que cobren vida y soporten tu enojo. Sabes bien que…
-¿Qué dijiste?- la interrumpió volviéndose tan rápido hacia ella que pensó que se había luxado el cuello.
-Que necesitamos ayuda, Malfoy- insistió.
-No eso… -caminó hacia ella y se inclinó por sobre su hombro para mirar el párrafo que ella había destacado con las objeciones de la Cámara de Comercio Mágico. Tomó el mouse inalámbrico que usaba la chica y destacó una oración en particular- lo de hechizar los acantilados. ¿Ves esto?- Hermione asintió emocionada al leer la frase que le indicaba- acabas de encontrar la trampa de Greengrass. ¡Ésa es mi chica!- dijo triunfante y la instó a pararse mientras él tomaba su lugar y redactaba el argumento para presentarlo al día siguiente.
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Hermione terminó de leer por última vez la nueva propuesta y tras verificar la configuración, la envió a imprimir. La impresora adaptaba al ancho y textura del pergamino era una de las cosas que no se cansaba de alabar a Blaise y Theo, les ahorraba tiempo y no había errores ni otros problemas de dimensión. Además, algo le decía que Antón Greengrass, un acérrimo detractor de la incorporación de tecnología muggle al mundo mágico, consideró que no contarían con tiempo suficiente para reescribirla y presentarla a tiempo. Debía reconocerle que había sido astuto al hechizar partes del terreno para que pareciera que el costo del proyecto se viera sobre valorado en su total, cosa que hubieran podido aclarar de inmediato si se hubiera incluido el mapa mágico holográfico que había solicitado el rubio al departamento de evaluaciones de proyectos. Draco tomó la guillotina y fue dimensionado y cortando los pergaminos para luego acomodarlos en las carpetas que presentarían el día de mañana.
-Estupendo trabajo Granger- la felicitó el rubio mientras se masajeaba el cuello- ¡Nimie!- llamó e inmediatamente la elfina apareció.
-¿Necesita algo el amo?- preguntó solícita.
-Granger, hoy te has ganado… -mas al ver el rostro de la chica tornarse rojo se detuvo bruscamente- ¿sucede algo?- se aventuró a preguntar.
-Esto… s… ssí… -respondió mirando directamente a la elfina, como disculpándose y luego voltearse hacia él- ¿Dices que hemos terminado por hoy?- preguntó ganando más seguridad en la voz.
-A menos que quieras continuar con temas de la próxima semana, eso fue lo que dije- acotó entrecerrando los ojos.
-Entonces… y no quiero ser mal educada contigo Nimie, tu comida es deliciosa- la miró con dulzura para reafirmar su disculpa y luego se dirigió al rubio- entonces no te importará que me tome la noche y salga a dar una vuelta.
¡Una vuelta, cómo no! Pensó mal humorado el chico pero no translució nada en sus rasgos. Así que la leona había sacado las garras y ahora quería salir a ronronearle al tal Michael. ¿¡Y a él qué mierda le importaba!?
-Granger, ni siquiera conoces la ciudad, podrías perderte- dijo por fin.
-Puedo aparecerme fuera de la casa, no es problema- argumentó. ¿Desde cuándo Malfoy ponía problemas para hacer uso de su tiempo libre?
- No puedes- mintió- la casa está protegida contra apariciones - sintió la mirada asombrada de la elfina sobre él y tras dirigirle una breve pero significativa mirada, la criatura dio las buenas noches y se apareció.
-Malfoy- trató de razonar- entonces llamaré un taxi. De verdad quiero recorrer la ciudad e ir a un lugar en particular- ¿por qué le estaba dando explicaciones? ¡Era su tiempo libre!
-¿Lugar?
La chica lindo.
-Hasta donde sé nunca interrogas a nadie para hacer uso de su tiempo libre.
-Y no lo hago, Granger- maldita bruja astuta- sólo me preocupo por tu seguridad, como estamos solos y nos quedamos en mi casa soy responsable que llegues a salvo a Londres. No quiero que San Potter y Weasley lleguen a hechizarme a mi despacho porque te tragó una ola.
Hermione estaba sorprendida ¿de verdad se preocupaba por su seguridad? Lo vio desaparecer por las escaleras e imaginó que debería llamar un taxi, pero no conocía la dirección exacta. ¡Mil veces maldición! ¿Tanto le costaba prestarle uno de los vehículos? En la tarde de ayer se había percatado que tenía un deportivo guardado en el garaje, además del todoterreno en el que llegaron. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando lo vio regresar con un pantalón de pana color humo, un sweater blanco invierno de cuello alto y una cazadora de cuero café oscuro en la mano. La imagen era tan perfecta que no podía quitarle los ojos de encima.
-Granger, sé que soy lo mejor que verás en tu vida, pero si no vas a cambiarte no podré llevarte- miró el traje dos piezas color mandarina que llevaba la chica y que era demasiado formal para salir a esta hora- ¿te mueves o no?
Decir que estaba asombrada era quedarse cortos; hubiera esperado cualquier cosa, menos este gesto del rubio. ¿Y por qué no dejar que la acompañara? Parecía que conocía muy bien la ciudad.
-Vuelvo enseguida- contestó mientras se dirigía de carrera a su habitación. Como tenía pensado ir al lugar que le recomendó Pansy, cambió su ropa por un jeans color gris y unos botines de taco medio y grueso. Con lo patosa que era lo primordial era caminar segura y cómoda. De la maleta sacó una caja cerrada con un obsequio de la Slytherin y sin detenerse a observarla se puso el contenido; la morena tenía un gusto exquisito y dijo que sería ideal para una salida de noche. Soltó su cabello que cayó hasta la mitad de su espalda y lo peinó con las manos, no quería que al cepillarlo quedara esponjoso. Completó su atuendo con montgomeri de cuero café que le llegaba a medio muslo, una bufanda roja y una gorra de lana a tono.
Cuando Draco la vio llegar en menos de siete minutos la miró sorprendido. Definitivamente nunca había tenido que esperar tan poco a una mujer y por lo visto la chica no se preocupó de una gran producción; su vestuario era práctico y sport, no el que alguien elegiría para una cita que terminaría en la cama.
-Bien ¿y qué quieres conocer?- preguntó mientras se dirigía al recibidor y se hacía a un lado para dejar que ella pasara primero.
-Quiero dar una vuelta por las construcciones que están a orilla de playa e ir a un local de comida mexicana que me recomendó Pansy- dijo mientras tomaba lugar en el asiento del copiloto del lujoso Audi deportivo. Como no, color negro.
-¿Comida mexicana?
-Sí, me encanta y Pansy dijo que aquí había un restaurant donde preparaban tragos y comida exquisita- miró su celular donde había anotado el nombre- se llama Tres Amigos y queda en 207 Terminus Road.
-Lo ubico- asintió.
-Voy a encender la radio ¿algo en particular?- preguntó dudosa. Ante el movimiento negativo del platino detuvo el buscador automático cuando encontró Everybody's Changing, de Keane. El rubio sólo alzó una ceja y siguió conduciendo en silencio. Eso era algo que Hermione había descubierto en este viaje, no era necesario forzar conversaciones intranscendentes entre ambos para llenar los silencios.
Draco condujo por la avenida costera a baja velocidad y detuvo el motor en las ocasiones en que la castaña mostraba interés por alguna estructura en particular. Sólo en una ocasión ella bajó para admirar el museo, pero el fuerte viento alborotaba tanto sus rizos que tuvo que volver a la calidez del automóvil. En ocasiones el rubio hacía algún comentario sobre mansiones ubicadas en el sector mágico y le señalaba las entradas, nombrándoles a algunas familias dueñas de esas propiedades. Pasaron casi dos horas hasta que detuvo el deportivo en un pequeño local de dos pisos con un brillante letrero amarillo.
-Malfoy- llamó su atención girando el cuerpo hacia él- has sido muy amable en traerme.
-No necesitas agradecerlo, Granger- notaba claramente que iba a despacharlo pero cuando la vio nerviosa prefirió esperar lo que diría a continuación.
-Si no te sientes demasiado hostigado con mi presencia podríamos entrar a servirnos algo juntos- al ver su cara de sorpresa se ruborizó- pero si tienes algún plan para esta noche dame la dirección de la casa y vuelvo en taxi.
Es verdad, estaba sorprendido, pensó que se estaba arrancando para encontrarse con el tal Michael. ¿La habría cancelado? En realidad no era de los que andaba buscando emociones culinarias como Pansy y Blaise, pero podría servirse un par de tragos sin problemas.
-No tengo nada planificado- retiró la llave del motor y salió para ir a abrirle la puerta, pero la castaña ya lo esperaba fuera cuando llegó a ella. Puso su mano en su espalda y juntos ingresaron al restaurante donde un mesero los guió al segundo piso. El local era sencillo pero acogedor en su combinación de colores terracota y crema.
El mesero aguardó pacientemente que la chica se sacara la cazadora, el gorro y la bufanda para luego correrle la silla y tome asiento. Cuando ambos estuvieron instalados le pasó la carta y aguardó su pedido. Hermione tenía claro lo que quería así que se la devolvió enseguida.
-¿Qué me puede recomendar en tacos?
-Todos son excelentes, pero tenemos una alternativa de elección de relleno y salsas para que usted misma los arme a su gusto- respondió amable.
-Me gusta esa opción- y comenzó a seleccionar sus ingredientes para terminar con el trago- y para beber tequila margarita.
-¿Y el señor?- preguntó esta vez al rubio.
-Sólo unas enchiladas de pollo y camarón ¿tiene cerveza belga?- ante el asentimiento continuó con su orden- una Westvleteren 8- y le entregó la carta.
Mientras la chica observaba la decoración Draco admiró la delicada blusa étnica que usaba y le gustó lo que veía. Era de fina seda blanca con mangas estrechas en los brazos y anchas al llegar a la muñeca, de igual forma se pegaba exquisitamente en hombros y pecho para caer amplia a la cadera. Pero lo que más le llamó la atención eran la serpiente y el dragón bordados en rojo y negro que parecían abrazarla por todo el escote y a través de los brazos. Las mejillas sonrosadas, el pelo revuelto y los ojos brillantes le daban un aspecto casi infantil, y no pudo evitar encontrarla naturalmente hermosa.
-Bonita blusa, Granger- murmuró centrando su vista en el dragón.
La chica siguió su mirada y recién pudo darse cuenta del diseño. Pero qué podía decir, le encantaba la prenda aunque fuera tan Slytherin.
-Es un regalo de Pansy- comentó como si eso lo explicara todo.
Bueno, ahora tenía algo más que agradecerle a su amiga, pensó satisfecho el blondo.
-Gracias por traerme, Malfoy- la escuchó decir.
-De nada. De hecho soy yo quien debe agradecerte- dijo mirándola directamente a los ojos y ante su mirada inquisitiva explicó- Theo y Blaise me contaron la defensa que hiciste de nosotros ante Skeeter .
-No dije nada que no fuera cierto- expresó mirándolo directamente a los ojos- ustedes han hecho muchas cosas positivas en ambos mundos y ya está bueno que esa arpía y el resto de la comunidad mágica lo reconozca.
-¿Y si tuvieran razón?- sostuvo la mirada de la chica y agregó- ¿qué dirías si es cierto que sólo estamos fingiendo un cambio pero mantenemos todas nuestras antiguas creencias?
-No- no hubo duda en su respuesta- si despreciaran este mundo y sus creencias fueran las mismas dirigirías Dragonet desde las sombras y no vivirías ni te relacionarías con nosotros… menos- se detuvo cuando un nuevo rubor cubrió sus mejillas.
-¿Menos qué?- la instó a continuar.
-Menos aún intimarías con mujeres que te asquearan.
Draco la observó en silencio por varios minutos que sólo lograron ponerla más nerviosa, llevándola a fijar la vista en las otras personas que estaban cerca de ellos.
-Cualquier hombre con sangre en las venas sucumbe ante una mujer hermosa- respondió alzando los hombros- no importa de qué mundo venga.
-No ustedes- afirmó- menos tú.
Por suerte para la chica llegó el mesero con su pedido y comenzó a distribuir la comida en la mesa. Luego sirvió una pequeña cantidad del margarita en la copa y se la extendió para que la probara y le diera el visto bueno al dulzor. Cuando le sonrió diciendo que estaba exquisita el chico terminó de verter el contenido de la coctelera en el vaso. Sirvió la copa de Draco con la cerveza belga y se retiró.
Hermione armó su primer taco mezclando la carne de ternera con pollo y agregando choclo, lechuga, porotos negros y guacamole; le puso una pasta picante y lo cerró llevándolo a la boca. No pudo evitar gemir de satisfacción de lo sobraso que estaba cuando probó el primer bocado.
-Granger- dijo el rubio- deja de gemir de esa manera que parece que estuvieras a punto de tener un orgasmo.
-Molesta lo que quieras Malfoy, pero esto está realmente exquisito- se las arregló para sostener el taco en una mano y llevarse a la boca el vaso de margarita con la otra.
Draco la miró risueño. Normalmente las mujeres que lo acompañaban pedían ensaladas y sólo bebían productos ligth, y si se servían algo más, sólo tragaban un par de bocados; cuando se trataba de vinos, a lo más daban unos sorbos y declinaban los postres. En cambio Granger no parecía tener problema con cuidar su figura; volvió a observarla mientras preparaba su segundo taco, el cual si no se equivocaba, se desbordaría de la tortilla. Dicho y hecho, la castaña cerró la tortilla y él pudo observar como el jugo de la carne comenzaba a deslizarse por el costado de la mano. Tomó la servilleta y le secó delicadamente la mano.
-Calma Granger, nadie te quitará tus tacos- se burló y recibió una mirada molesta de vuelta.
-¿Quieres probar?- le dijo extendiendo su mano y él sólo la observó sin acercarse.
No es que rechazara el ofrecimiento en sí, sino que jamás… rotundamente jamás, había aceptado comer algo que otra persona ya hubiera probado, ni siquiera sus padres. Hermione se dio cuenta de su negativa y pensó que debía darle repulsión que le ofreciera algo ya mordido por ella; no estaba con sus hijos, familia ni amigos. Debía recordarlo.
-Lo siento, te prepararé uno- se disculpó.
¡Maldición! Conocía perfectamente cómo funcionaban los engranajes mentales de Granger y lo más probable era que pensara que le daba asco porque lo había probado ella. No supo claramente por qué el que ella se sintiera mal por esta maña suya hizo que algo en él se revelara. El ofrecimiento había sido espontáneo y terminó por ofenderla. ¡Por Merlín! Hace años la besó en sitios que ni ella había visto de su cuerpo, devoró su boca una y otra vez ¿y ahora no podía comer algo que ella ya había mordido?
-Dame de tu taco- dijo sin más, sorprendiéndose a sí mismo.
-Te preparé otro- respondió tercamente tomando otra tortilla.
-¡Dame de tu maldito taco de una jodida vez, Granger!- repitió y ante la sorpresa de la chica le quitó el plato y mordió en el mismo lugar que lo había hecho ella sin quitarle la vista de encima. Degustó el bocado y no pudo más que darle la razón, estaba exquisito- te lo cambio por mi enchilada- y fue su turno de pasarle su plato.
Al final, ambos terminaron comiendo de los platos de cada uno y ya iban en el segundo margarita y cerveza. Draco en una oportunidad esperó a que ella terminara de cerrar sus aliados y con la velocidad de buscador que lo caracterizaba se lo quitó de las manos cuando ella lo llevaba a su boca y le dio un gran mordisco, para luego moverle las cejas burlonamente. Las mejillas de la chica estaban totalmente sonrosadas producto del licor y cuando lo reprendió se percató que se le comenzaba a poner pesada la lengua; sonrió al percatarse que no era muy resistente al licor. El celular del rubio timbró en el momento que un grupo bastante bullicioso de hombres hizo su entrada y se ubicó tras la mesa que ellos ocupaban.
-Es Atkinson- le dijo a la castaña- iré a responder afuera.
Hermione observó salir al rubio y dio un nuevo sorbo a su margarita. Habían pasado sus buenos cinco minutos y observaba las mesas cuando el mesero puso otro margarita en su mesa que ella no había ordenado. Lo miró interrogante por lo que el chico se excusó.
-Se lo envía el señor de allí- dijo apuntando un trigueño bastante atractivo que se encontraba en el grupo y que alzó la copa cuando ella lo miró.
-Lo siento pero…
-La señorita está conmigo- escuchó la cortante y fría voz de Draco a su espalda- por favor retire la copa y dígale al caballero que se agradece la atención pero que no es aceptada.
Ante el tono frío del rubio, el mesero nervioso retiró el trago y lo llevó al trigueño. Este alzó los hombros como diciendo "lo intenté", provocando que el rubio apretara los puños cuando lo observó guiñarle el ojo a la chica.
-¿Te dejo un par de minutos y ya estás coqueteando?- la picó para no denotar la molestia que sentía. ¿Qué se pensaba ese bastardo? Si quería una chica que se buscara una que estuviera disponible.
-Eso no es cierto- dijo airada- además, esta noche yo te invito, jeffffe.
Era un hecho, la castaña estaba haciendo agua ¿Por qué no aprovecharlo? Pasaron varios minutos en silencio y luego preguntó:
-¿Es muy difícil ser madre soltera?- la vio ponerse en guardia.
Hermione vació su vaso de un sorbo y lo miró. Iba a tener que responder con cautela si quería salir bien librada de esta, porque negarse sólo despertaría sospechas.
-He tenido mucha ayuda- respondió alzando los hombros- mis padres, Harry, Ron, loszz Weasley y por supuesto Graham y su esposa Caitlyn- le hizo señas al camarero para que le trajera otro trago. Necesitaría mucho valor para esa conversación y el tequila podría ayudarla. Grave error.
-¿No te arrepientes?- la mirada de acero no se movía de su rostro- ser madre soltera cambió todos tus planes.
-Jamászzz- la seguridad en su voz, aún con la pesadez de su lengua no dejaba lugar a dudas- jamás me arrepentiré de haber tenido a mis hijoszzz, no haría nada que cambiara eso.
-¿Y lo sucedido entre nosotros?- se aventuró- después encontraste al padre de tus hijos ¿No hubieras preferido aguardarlo a él?- esperó expectante mientras el camarero ponía la nueva copa de tequila frente a la chica y ella pasaba un dedo en la sal para luego llevarlo a su boca y succionarlo. Ese gesto inocente provocó un fuerte tirón en su zona sur.
La vio meditar su pregunta y levantar la vista para enfrentarlo.
-No, nunca- dijo con firmeza- si me regalaran un giratiempos y tuviera la oportunidad de cambiar esa noche tampoco lo haría. No cambiaría esa noche jamászzz… no cambiaría al padrrrre de mis hijos y no… no cambiaría nada que pudiera significar que ellos no existan- con el dedo índice de su mano derecha iba acompañando cada una de sus frases.
Draco la miró detenidamente, al parecer el alcohol ya había hecho mella en ella, mezclaba las ideas y seguía sorbiendo su margarita. Sin embargo, le produjo una gran satisfacción que al día de hoy ella no se arrepintiera de la noche que pasaron juntos.
-Y tú ¿no te arrepientes de haberte acostado con una sangre sucia?
Hacía tanto tiempo que no aplicaba ni escuchaba ese término que se sintió molesto al oírlo en ella.
-Jamás- ¿cuánto recordaría la chica el día de mañana? Tal vez sería bueno dejar esa conversación hasta ahí. Pero le debía una respuesta sincera ya que ella, producto del alcohol o no, se la había dado- nunca me he arrepentido de la noche que pasamos juntos, Granger. Fue una de las mejores de mi vida.
Observó su rostro rojo producto del tequila y la vergüenza.
-¿Qué es lo que nunca perdonaríaszzzzzz?- interrogó la chica acercando su rostro al de él y entrecerrando lo ojos para enfocarlo.
-Que alguien que amo me mienta o me traicione- respondió sin dudar- porque son las personas que amas las que tienen mayor posibilidad de destruirte.
La vio beber un largo sorbo. En pocos minutos tendría que sacarla cargada de ahí.
-¿Y amaszzzz a muchoszzzz?- ahora había interés en el tono de la castaña.
-No, sólo mi madre, Pansy, Blaise y Theo- dio un nuevo sorbo a su cerveza. Una voz le dijo que tal vez debería sopesar incluir a alguien más pero la ignoró- son mi familia y las personas más importantes para mí.
-¿Haszzz penszzzado en ser padre?- la castaña ya no enfocaba bien.
-Algún día, pero no ahora, tengo mucho por vivir aún- sin embargo, el rostro de los niños cuyas fotos guardaba aún en su celular volvieron a su mente y pensó que si fueran como ellos no tendría problemas en tener descendencia- además, sé que tendré sólo uno. Los Malfoy no podemos tener más que un varón.
La castaña sonrió y la miró extrañado.
-Eso eszz lo que creeszzz- dijo moviendo su dedo cerca de la cara del rubio- hay algo que no sabes Draco Malfoy.
En ese punto puso sus cinco sentidos en lo dicho.
-¿A qué te refieres, Granger? ¿Qué es lo que no sé?- algo le decía que la respuesta era de suma importancia.
Ella lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas, luego la vio tomarse la cabeza entre las manos y murmurar apenada:
-Creo que me siento mal.
-Y yo creo que es hora de volver a casa- cortó el rubio llamando con la mano al camarero y gesticulando para que le trajera la cuenta. Era claro que tendría que esperar otra oportunidad para que le clarificara qué es lo que supuestamente él no sabía.
-Suena como si estuviéramos casados. ¡Volvamos a casa!- lo imitó y rió- ¡sí marido!- dijo poniéndose una mano a la altura de la frente a la forma militar.
Draco la miró y no pudo evitar darle la razón; su comentario sonó íntimo. Una vez hubo pagado ayudó a la chica ponerse la cazadora y le acomodó la bufanda y el gorro.
-¿Puedes caminar?- es cierto que la castaña sólo había bebido tres tequilas, no era una gran cantidad para un bebedor habitual, pero no era el caso de ella.
-¡Por supuesto que puedo caminar!- contestó airada.
-¡Ésa es la típica respuesta del ebrio, Granger!- respondió acercándose y cruzar su brazo izquierdo por sus hombros, posicionándolo firmemente bajo el pecho de la chica- apóyate en mi.
Salieron sin contratiempos del restaurant y dado la diferencia de tamaños casi no se notó el estado etílico de la castaña; por suerte no era ruidosa y dejó que la guiara tranquilamente. De hecho, caminó tan recta que si él no fuera consciente de cómo arrastraba las palabras al hablar, hubiera dudado que estaba ebria como una cuba.
El trayecto de vuelta fue tranquilo, aunque Draco la observaba continuamente por si le daban ganas de vomitar entre tanta curva. Ahora parecía pasar por una fase de introspección porque aunque permanecía despierta su mirada estaba fija en la oscuridad del paisaje que veía pasar a través de su ventanilla. Era curioso todo lo que le sucedía con la leona. Normalmente no se hacía cargo de las mujeres que se pasaban de copas en su compañía, no las soportaba; cuando eso sucedía daba por concluida la cita y las acompañaba hasta la puerta de su casa porque así dictaban las normas de un caballero, pero jamás se preocupaba de ellas. Con Granger en cambio lo encontraba gracioso, la forma como estiraba las "S" cuando hablaba y la concentración que ponía cuando le respondía para tratar de no decir algo inadecuado, sus pupilas se dilataban cubriendo de negro todo el color miel, mientras sus ojos se achinaban por el esfuerzo de enfocarlo. No pudo evitar sonreír ante el recuerdo y voltear a mirarla. La realidad es que le inspiraba ternura y unos enormes deseos de abrazarla y cuidarla, hasta le apartaría el cabello si se pusiera a vomitar en esos momentos. ¡Por Merlín y Circe! Me estoy volviendo un cursi, pensó.
Con un hechizo no verbal abrió el portón de entrada y estacionó el deportivo en el garaje techado. Rodeó el automóvil por el frente hasta llegar a la puerta del copiloto y la abrió para ayudarla a bajar. La castaña sólo lo miró y no atinó a moverse por lo que ágilmente se agachó y la cargó en brazos.
-Malfoy, no es neceszzzario, puedo caminar- protestó con voz pastosa mientras movía la piernas para que la bajara.
-Si espero que camines dormiré aquí. ¡Haznos un favor y quédate quieta!
Sólo había avanzado un par de metros cuando la escuchó sollozar.
-Malfoy… perdóname.
Se detuvo para mirarla y se veía tan atormentada y tan pequeña que no supo qué decirle, sus ojos estaban cristalizados y una lágrima se escapó rodando por su mejilla. Al parecer estaba tremendamente avergonzada de haberse embriagado, no había otra razón para que se estuviera disculpando con él ¿o sí?
-No pasa nada, Granger, todos nos pasamos de copas alguna vez. No hay nada que perdonar.
La sintió acomodarse en su pecho, entrelazar sus brazos tras su nuca y acunar su cabeza en su hombro, muy pegada a su clavícula. Cuando iba bajando las escaleras hacia los dormitorios ella inhaló profundamente en su cuello y restregó en ese punto su nariz, provocando que un escalofrío lo recorriera de cabeza a pies. Sabía que por ser ella no lo hacía con la intención de seducirlo, pero eso no impedía que su cuerpo reaccionara.
-Hueleszzz igual a cuando estábamoszz en Hogwarts: sándalo, pimienta y un toque de hierba buena- murmuró- y tu aliento es freszzco como la menta- se acurrucó más en tu cuello- amo tu aroma Malfoy.
¡Okey! Eso no lo tenía previsto ¿a ella le gustaba su aroma? No, ¡dijo que amaba su aroma!, lo recordaba desde Hogwarts. Y tenía razón en que no había cambiado su perfume, era una exclusividad elaborada sólo para él. No pudo contener el impulso de inspirar el aroma de ella, que a pesar de exudar aliento a tequila, pudo reconocer inmediatamente su esencia, nadie olía como Granger.
Abrió la puerta de la habitación en la que dormía la chica y la depositó con cuidado en la cama. Dudó entre sólo cubrirla con un cobertor y dejarla vestida, pero sabía que pasaría una noche incómoda, así que le sacó los zapatos y la metió bajo las tapas. Estuvo tentado a quitarle totalmente cada una de las prendas para admirar los cambios operados en su cuerpo con la maternidad, pero eso significaba el riesgo que si ella lo recordaba su vida estaría seriamente amenazada. Tomó el pijama de franela con los simpáticos ositos y con dos movimientos de varita la desvistió y le puso las prendas para dormir.
-¡Espera Malfoy!- la vio abrir las tapas y sentarse bruscamente en busca de algo- Michael, me falta Michael.
A la mierda con la ternura. Esa mujer iba a volverlo loco. ¡Primero decía que amaba su aroma y ahora quería al tal Michael!
-Lo siento Granger, pero en esta casa al único hombre que verás seré yo y ahora duérmete.
Se dirigió molesto a la puerta y cuando giró a verla la vio parada y haciendo equilibrio mientras revolvía su bolsa que se encontraba junto al velador. Volvió sobre sus pasos y le arrebató la cartera de las manos.
-¿Pero qué te paszza? No me dormiré sin oír a Michael- puso las manos en jarras y algo le dijo que Granger ebria era más terca aún que Granger sin una gota de alcohol. Prácticamente le tiró la bolsa por la cabeza y ella furiosa la agarró para sacar algo de ella. Contrario a lo que pensaba no fue su celular lo que sostenía en sus manos sino su Ipod, el que manipulaba con dificultad. La vio concentrarse en la lista que tenía grabada y tras varios intentos dio con el clic correcto y los acordes de Feeling Good interpretada por Michael Boublé comenzaron a sonar.
-¿No szzé qué te ocurre Malfoyyyy? –dijo mientras colocaba el reproductor en el velador y se deslizaba bajo las tapas- Boublé eszz el nuevo Sinatra moderno, no tienes guszzzto musical- le reprochó.
Draco quería arrancarse el pelo y sólo pensaba en matar a Pansy en esos momentos ¿tanto le había costado aclarar que el dichoso Michael era un cantante? Si lo hubiera hecho no hubiera perdido tiempo tratando de evitar una cita que la castaña jamás había contemplado. ¡Esa víbora lo había hecho a propósito! Estaba seguro de ello, ya encontraría la forma de vengarse. Ahora se escuchaba Haven't Met You Yet y cuando miró a la chica esta dormía profundamente. Finalmente se había salido con la suya y "Michael" la había hecho caer en los brazos de Morfeo. Se rió de sí mismo y se acercó a la cama, poniéndose en cuclillas para quedar a la altura de su cara. Un rizo rebelde había caído sobre su mejilla y lo acomodó tras su oreja provocando que la chica se removiera dormida por la caricia.
-También amo tu aroma Granger- le susurró al oído- y no tengo problemas en compartirte esta noche con Boublé.
Se puso de pie y le dio un breve beso en los labios, para luego caminar hasta la puerta. Le dio una última mirada, apagó la luz y tras cerrar la puerta se encaminó directo a su habitación.
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Al día siguiente Hermione se despertó con un terrible dolor de cabeza. Cuando la alarma de su celular sonó se sentó de golpe provocando un fuerte mareo y que toda la habitación diera vuelta. Estuvo al menos 20 minutos bajo la ducha probando distintas temperaturas en el agua que la hicieran sentir mejor. Lavó su cabello tratando de no masajearlo bruscamente y lapsus de la noche anterior acudieron a su memoria "nunca me he arrepentido de la noche que pasamos juntos, Granger. Fue una de las mejores de mi vida". "¿Qué es lo que nunca perdonarías? Que alguien que amo me mienta o me traicione, porque son las personas que amas las que tienen mayor posibilidad de destruirte". "Amo tu aroma Malfoy".
-¡Por Merlín!
Cerró el grifo y tras cercarse buscó la falda tuvo rosa pálido de pretina ancha, la cual acompañó con una bonita blusa color hueso. Secó su cabello con un movimiento de varita y lo acomodó en su típico rodete. Se aplicó máscara en las pestañas y un labial color ciruela. Al menos en imagen parecía una ejecutiva serena y esperaba permanecer así al momento de enfrentar a cierto rubio.
Cuando llegó a la gran mesa del comedor Malfoy ya se encontraba iniciando su desayuno. Al verla se puso de pie y esperó que se ubicara a su lado, donde un puesto aguardaba ya listo para ella. Al parecer estaba de un excelente humor y le sirvió un humeante café que olía exquisitamente.
-Buenos días Malfoy.
-Buen día para ti también Granger- dijo acercándole un pequeño vaso con un líquido espeso y que olía a tierra mojada- te lo preparó Nimie para la resaca, debes estar en tus cinco sentidos para la reunión- la molestó.
Ella lo miró entre avergonzada e iracunda. Hizo de tripas corazón y la bebió de un solo sorbo, sabía horrible. Instantáneamente el dolor de cabeza desapareció y su estómago se asentó, como si no hubiera bebido como orilla de playa la noche anterior.
-Gracias, es culpa del tequila.
-Por supuesto.
-Está bien ¿okey?- lo miró a los ojos y quedó prendada de sus ojos grises- me encanta el tequila margarita pero no lo resisto mucho. No volverá a suceder en tu compañía.
-Yo no me he quejado.
-Pero te estás burlando.
-Si quieres lloro Granger.
-Grrrr ...
Continuaron desayunando en silencio y luego se alistaron para ir al mundo mágico. El buen humor de Malfoy no cambió en toda la mañana, es más, se incrementó al doble ante la cara de asombro de Antón Greengrass cuando entregaron la nueva propuesta, mucho más gruesa que la anterior y que la Cámara de Comercio Mágico terminó aprobando en su totalidad. Ese día ganaron nuevos millones para las empresas Malfoy.
-Te felicito, muchacho- lo alabó el patriarca de los Greengrass golpeándolo en el hombro- no sé que pudo haber pasado con esos terrenos para arrojar el error de ayer.
-No te preocupes, Antón- respondió el rubio con igual fingida cordialidad- gracias a Merlín todo quedó aclarado.
Se volteó hacia la castaña indicándole que se marchaban cuando el otro hombre volvió a llamarlo.
-Draco, nos vemos el viernes en mi casa- una enorme sonrisa se perfilaba en el rostro redondo del hombre- Astoria está maravillada organizando todo para que esté perfecta y te sientas orgulloso- fingió no ver el gesto interrogante del joven- por si acaso, mi hija es una fanática de las joyas, puedes llevarle eso como obsequio- con un apretón de manos y una mirada altanera hacia la chica se dirigió al lado opuesto del pasillo.
Draco no hizo mención a su cena del viernes y Hermione no quiso preguntar; sin embargo, la alegría del triunfo se vio opacada con la certeza que Malfoy había declinado asistir a la reunión del cuerpo legal el mismo día porque prefería pasarlo con la otra chica. Lo miró de soslayo apreciando su perfecto perfil, el cual quiso desfigurar con sus uñas para que perdiera parte de su grandioso atractivo.
Después de almuerzo, ambos acomodaron sus pertinencias en el todoterreno para emprender el regreso y Hermione no pudo menos que sentir tristeza por dejar aquel bello entorno y volver a la congestión de Londres. Gustosamente tomaría a sus pequeños y viviría en ese lugar. Tras despedirse de Nimie y agradecerle sus atenciones, tomó su lugar en el asiento del copiloto.
-Te ves triste, Granger- dijo Draco mirándola directamente a los ojos.
-Estoy feliz de volver a mis hijos pero reconozco que me encanta el lugar.
-¿Quién sabe? Tal vez regresemos antes de lo que esperas.
-Sí, quién sabe.
-Granger, considerando que anoche casi me golpeas y criticaste mi falta de gusto musical, tal vez quisieras que Boublé nos acompañara en el regreso- sonrió al verla ponerse totalmente roja y sin emitir comentario buscar su Ipod en su cartera y conectarlo a la radio del automóvil por bluetooth. Cuando los acordes de la primera canción comenzaron a sonar encendió el motor y puso en marcha el vehículo.
Como viajaban de día y ambos estaban descansados, sólo Draco condujo de vuelta. Se detuvieron en dos oportunidades a tomar un café y llegaron a Londres cerca de siete de la tarde. Aparcó el todoterreno en la entrada de vehículos de la casa de la leona y tras apagar el motor descendió para sacar su maleta del portaequipajes, la cual cargó hasta que ella se detuvo junto a la puerta de entrada.
-Gracias Malfoy.
Él sólo la quedó mirando desde su gran altura.
-¿Qué sucede?- preguntó nerviosa cuando el rubio comenzó a invadir su espacio personal y se inclinó para quedar a la altura de su cuello.
-Pensé que querrías inhalar una vez más mi aroma, Granger- dijo con burla- anoche dijiste que lo amabas.
La castaña abrió los ojos con sorpresa y luego con indignación, empujándolo lejos de ella.
-Eso sólo fue producto del tequila- aclaró.
-Lo que digas- dijo acercándose nuevamente a ella e inhalando directamente en su cuello- yo sí quiero mi cuota de aroma a Granger- y luego de enderezarse, con su dedo índice le golpeó suavemente su pequeña y respingada nariz.
Hermione lo miró roja como un tomate y con su varita abrió la puerta; antes de cerrársela violentamente en la cara le volvió a gritar.
-¡Ya te dije que fue culpa del tequila, Malfoy!
Draco sonrió y caminó hacia su todoterreno.
-Parece que hoy tampoco me invitará a un café.
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Hola, espero que hayan pasado una grandiosa semana desde que nos leímos por última vez. Quiero darles infinitas gracias por todos sus reviews que sinceramente no me esperaba, no imaginé que llegara a gustar tanto esta historia. De hecho, si ustedes no lo comentan, no tenía idea que lo estaban comentando en sus grupos de faebook o que querían hacerle una página, me reconforta saber que les llegó a tal punto mi historia. Si llegan a hacerlo me dan el link. Espero que el capítulo de hoy haya dado respuesta y luces a algunas de ustedes sobre cómo se tornarán las reacciones de Draco cuando sepa la verdad. Este acercamiento más lo que sucederá entre ellos en el próximo capítulo será un puente que al explotar puede ser infranqueable, no diré más. Ahora también ya veremos en acción los planes de las pequeñas serpientes, quienes demostrarán ser dignos hijos de su padre. Respondiendo algunas consultas puntuales, a algunas de ustedes lo hice por correo interno, pero por si a otras les genera las mismas dudas acá va la respuesta:
¿Por qué Scorpius piensa que Draco no lo quiere? Hermione nunca le ha dicho algo así, pero deben tener en cuenta que son niños de 6 años, las mujeres desde que tenemos conciencia nos vemos rodeadas de cuentos de hadas y príncipes, por eso Antares vive su propia fantasía feliz del momento en que conocerá a su padre. Los varones no crecen con historias de príncipes, para ellos todo es más simple. Y recuerden que los tonos grises no existen cuando somos niños, sólo nos enseñan blanco o negro, bueno o malo. Scorpius sabe que los padres de Teddy están muertos, por eso no están con él; todos sus compañeros de colegio conocen a sus padres, aunque estén separados. Pero ellos no, nunca lo han visto, nunca los ha buscado, las pocas veces que han preguntado reciben respuestas incompletas o le cambian el tema, entonces para él es obvio: si Draco no los ha buscado es simplemente porque no los quiere.
Un abrazo y haré todo mi esfuerzo para que nos leamos pronto.
Sabina G.
