Del cielo al infierno ida y vuelta
Pansy estaba encantada con el ambiente de camaradería que se respiraba al interior del restaurante que esta noche estaba a la entera disposición del cuerpo legal de Dragonet. Todos vestían informales y las sonrisas iban y venían. Como buenos Slytherins, habían llegado exactamente a las 22:00 PM y con agrado vieron que la puntualidad también era extensible a los empleados, muchos de los cuales ya se encontraban conversando en grupos. Theo y Blaise estaban junto a ella y de vez en cuando eran interrumpidos cuando iban a saludarlos.
El restaurante tenía una decoración moderna con altos techos con vigas de madera al aire y candelabros de fierro forjado que colgaban elegantemente; las paredes blancas y los grandes ventanales hacia un patio exterior lo hacía acogedor; poseía una capacidad superior a las 60 personas que esa noche se encontraban ahí, pero Atkinson les comentó que preferían arrendarlo en su totalidad para poder distenderse sin el riesgo que algún conocido o algún comensal ebrio comience a pifiar a quienes no cantan tan bien o quisiera participar del karaoke. Las mesas del salón donde cenarían estaban ubicadas estratégicamente alrededor de un escenario rectangular cuyo fondo poseía un telón gigante en el que en estos momentos reproducían videos clips.
Los camareros les pidieron que tomaran asiento para comenzar a servir la cena y Pansy eligió la que estaba al centro, no quería perderse nada del espectáculo. Cada mesa tenía cubiertos para seis personas, por lo que sonrío a Atkinson y al gerente del cuerpo legal, Richard Kutcher, cuando se unieron a ellos. Sin embargo, estos se mostraron extrañados cuando se disculpó con una abogada de medio ambiente que iba a tomar la silla junto a Blaise, indicándole que ese puesto sería ocupado más tarde.
-¿Esperamos a alguien?- preguntó curioso Atkinson.
-Sí, a Draco- contestó la morena.
-Pero él me comentó ayer que tenía una reunión impostergable y que no asistiría- definitivamente el hombre mayor no entendía nada.
-¡Créame!- apoyó Theo- él sí vendrá.
Cuando comenzaron a llegar los camareros Richard Kutcher se disculpó y se dirigió al escenario ubicándose frente al micrófono que estaba dispuesto ya para el discurso. Esa noche, él era el anfitrión.
-Queridos amigos y colaboradores- inició- es un placer que estemos todos nuevamente reunidos para celebrar nuestra cena semestral. Hoy por primera vez, además de nuestro distinguido gerente general, Edward Atkinson, tenemos la suerte que dos de nuestros presidentes ejecutivos se encuentran entre nosotros dispuestos a compartir esta reunión que ya se ha vuelto una tradición en nuestra gerencia- los aplausos no se hicieron esperar para los aludidos quienes se pusieron de pie para saludar- por supuesto, también damos la bienvenida a su bella asistente, la señorita Pansy Parkinson- ahora fue el turno de la morena de ponerse de pie y los silbidos se dejaron sentir-. No me extenderé porque no vinieron a verme a mí a pesar de lo atractivo que soy- risas y piropos se esparcieron por el lugar y Kutcher se llevó las manos a la cara fingiendo estar avergonzado- todos queremos disfrutar la cena, pero les recuerdo las reglas de nuestra reunión: además del concurso, hoy todos deberemos cantar, no importa si lo hacemos como Sinatra o como perro con dolor de muelas, pero hoy nos dedicaremos a pasarlo bien- bajó entre más aplausos y el ruido ambiente disminuyó hasta sólo escucharse conversaciones a baja voz.
Pansy vio como Blaise paseaba la vista entre los asistente y arrugaba el ceño.
-¿Pasa algo?- le preguntó acercándose a él.
-No veo a Hermione ni Graham- su mirada seguía hurgando entre las mesas.
-Mmmm… no los he visto llegar tampoco- susurró Theo.
Blaise recordó la discusión que escucharon con Draco la tarde anterior entre Granger, su primo y los otros dos miembros del trío dorado. ¿Se habrían disgustado a tal grado que no llegarían a presentarse esa noche? Más sus dudas fueron resueltas cuando los vio aparecer juntos y sentarse con los otros miembros de su departamento. Al parecer el asunto de la pelea del pequeño Scor se había zanjado entre ellos, porque Graham la trataba con la misma delicadeza y aire protector de siempre. Su mirada se encontró con la de los primos y estos levantaron las manos para saludarlo a él y los demás que estaban a su lado.
La cena pasó entre conversaciones y risas y cuando eran cerca de las 23:00, un atractivo joven trigueño se ubicó frente al micrófono, llamando la atención de todos.
-Buenas noches a todos- su voz era grave y agradable- para quienes no me conocen mi nombre es Mike y así como en el pasado mes de abril, seré su animador esta noche- se escuchó un redoble de tambores en el fondo y todos rieron- y como siempre, a nuestro lado se encuentra nuestro DJ Jean Claude, responsable no sólo de amenizar la noche con sus mezclas sino de proveer la música y video de todos nuestros temas en karaoke- un hombre de color levantó la mano y todos aplaudieron entusiasmados.
-Son un equipo de audio excelente- les comentó Atkinson.
-¿Pero qué les parece si terminamos con la tensión de nuestros participantes e iniciamos nuestro concurso de karaoke?- todos aplaudieron y vitorearon- eso sí, recuerden que las canciones que entran en concurso son a dúo y en español. ¡Hoy nos moveremos y lloraremos al ritmo latino!, y si alguno de los participantes olvida la letra, siempre podrán salvarse mirando la pantalla. Así que vamos a llamar a nuestra primera pareja de la noche: del Departamento de Medio Ambiente la señorita Susan Roberts y el señor Daniel Willson…
Se habían presentado ya tres parejas que lo habían hecho excelente cuando Blaise sintió cómo se corría la silla que se encontraba a su lado, no tuvo necesidad de voltear a ver quién era su ocupante, Draco había llegado.
-¿Cómo estuvo el cumpleaños?- preguntó sin despegar la vista del escenario.
-Aburrido. ¿Me he perdido de algo que valga la pena?- dijo indiferente el rubio provocando la risa interior de su amigo.
-Ya pasaron los representantes de Medio Ambiente, Derecho Laboral y Concesiones. Ahora están participando los de Licitaciones- le resumió.
En ese momento Pansy y Theo se giraron a verlo con una enorme sonrisa que decía a claras luces "sabíamos que vendrías". Draco sólo rodó los ojos.
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Hermione estaba que se comía los dedos, los nervios la estaban matando y Graham estaba tan tranquilo como si fuera a dar una exposición frente a un cuerpo ejecutivo.
-¡Cálmate Jane!, terminando ellos somos los siguientes- recibió una mirada de odio de su prima y rió. Ellos eran los penúltimos en subir al escenario y debía reconocer que todas las presentaciones habían sido grandiosas, pero no dudaba que lo harían bien, había elegido concienzudamente los temas- piensa que es como en nuestros viajes a Tenerife, sólo déjate llevar por la música ¿Recuerdas lo bien que lo pasábamos cantando?.
Si la castaña pensaba rebatir no pudo hacerlo porque comenzaron a anunciarlos por el micrófono.
-Nuestros penúltimos participantes pertenecen al Departamento de Leyes Económicas y Política Internacional- se escucharon algunos aplausos- ellos nos van a deleitar con los temas Me Haces Tanto Bien de Amistades Peligrosas y Estoy Enamorado, en la última versión de Thalía y Pedro Capó. Demos todo nuestro ánimo a la señorita Hermione Granger y el señor Graham Puckle.
Los aplausos no se hicieron esperar y los primos subieron al escenario. Hermione dio un rápido vistazo pero como habían apagado las luces para iluminar sólo a los participantes se vio encandilada por los focos. Los primeros acordes comenzaron a sonar y escuchó la armoniosa y grave voz de Graham, quie la volteó para que lo mirara directamente y así se vaya soltando. Atrás, la pantalla también comenzaba a pasar el video clip del tema original.
No tocar, peligro de muerte
Oh no tocar, las tibias y la calavera hacen dudar.
Hermione se unió a su primo en el próximo verso y la perfecta combinación de sus voces sacó aplausos.
Me hacen ir más allá
Verte correr, verte pedirme más
Draco observó cómo la castaña se iba soltando a medida que transcurría la canción y no pasó por alto lo bien que le quedaban los jeans celestes desgastados que llevaba y que se ajustaban a la forma de sus piernas, subió por su torso y le gustó la delicada blusa de gasa verde oliva que caía sinuosamente ajustándose a su figura y ondulándose con los movimientos hasta la altura de la cadera.
Y si volviera a nacer repetiría,
Y si volviera te daría más calor
Hermione sonrió cuando Graham comenzó a acercarse y contonear sus caderas cerca de ella provocando varios suspiros en algunas de las presentes. Ella siguió el juego gesticulando en su cuerpo el estribillo de la canción. Rió más aún cuando le quitó la traba que sostenía su cabello y sus rizos cayeron largos, sedosos y salvajes cubriendo su espalda.
Me quemas con la punta de tus dedos
tus manos hacen llagas en mi piel
me abrazo con tu lengua que es de fuego
la sangre hierve o no lo ves
-Bueno- murmuró Blaise a sus amigos- yo no tendría problema en incendiarme con Granger si canta y se mueve así.
Draco no hizo comentario alguno y siguió mirando.
Que tú ya sabes que me tienes cuando quieras
ya sabes cómo soy
ya sabes que me entra la primera
ahora ya sale algo mejor
Graham se acercó a un extremo del escenario y desde allí cantó a la castaña y luego caminó lentamente y sensualmente hacia ella hasta que se encontraron nuevamente en el centro. Draco puso atención a la letra de la canción y de alguna forma le pareció que ese era el juego que ambos mantenían. Sabían que el deseo estaba ahí pero se negaban a dejarlo salir y para qué negarlo, ellos conocían sus cuerpos a la perfección.
¡Que calor! me gusta tu infierno
Oh que calor echa más leña al fuego que esabrasador
Ahora está dentro de mi
Me hace sudar, me hace volver a ti
-Esto merece realmente la pena guardarlo para la historia- murmuró Theo al rubio sacando su celular.
-¿Qué haces?- preguntó Pansy a su otro lado.
-Lo que varios- respondió abarcando con un gesto de cabeza a su alrededor, donde varios hombres y mujeres grababan con su celular. Draco hizo el mismo recorrido visual y efectivamente había muchos celulares grabando lo que sucedía en el escenario.
-Después me lo envías- le pidió Blaise- me queda poca carga- explicó.
Y si volviera a nacer repetiría,
Y si volviera te daría más calor
Me quemas con la punta de tus dedos
tus manos hacen llagas en mi piel
me abrazo con tu lengua que es de fuego
la sangre hierve o no lo ves
El castaño observaba de reojo al rubio pero este parecía imperturbable a los comentarios; salvo por los nudillos más blancos de tanto apretar la mano. Sonrió y ubicó su celular para comenzar a grabar, más la mano que hacía poco estaba empuñada ahora le había quitado su móvil.
-¡Oye!
-No seas infantil, lo que están haciendo ahí arriba es un concurso, no para que te burles de ellos después.
-¿Acaso tú te burlarías e esos movimientos?- preguntó colocando su mejor cara de lascivia.
El rubio sólo lo miró y el castaño decidió que era mejor dejarlo tranquilo por un rato; observó nuevamente a su alrededor, ya sabía a quién le pediría la grabación.
Que tú ya sabes que me tienes cuando quieras
Ya sabes cómo soy
Ya sabes que me entra la primera
Ahora me sale algo mejor
Me haces tanto bien, me haces tanto bien
Me haces tanto bien
na, na, na, na, na
-¡Guau!- exclamó Pansy cuando vio a los primos coordinadamente jugar con las cremalleras de sus jeans simulando abrirlos y Draco deseó que ese mismo movimiento la castaña se lo hiciera a él.
Enséñame a bajar tu cremallera
Ya sabes dónde voy
Ya sabes que he pasado la frontera
Arrancando algún botón.
Que tú ya sabes que te pido más madera
Y tú pides más mi piel
Ya sabes cómo mantener la hoguera
Ya sabes cómo sabe ya mi piel
-¿Hermione era así de histriónica en el colegio?- peguntó sin maldad Atkinson- jamás me la hubiera imaginado en esta faceta.
-¡Ni nosotros tampoco!- señaló Blaise.
-Imagino que el que sean primos les permite más soltura a los dos- señaló Kutcher- ya Graham tiene bastantes admiradoras en el edificio y creo que otras tantas soñarán con él esta noche- se carcajeó mientras indicaba a una morena que no dejaba de piropearlo mientras el rubio cantaba y hacía figuras con las manos simulando la figura de la castaña.
-En nuestro colegio no teníamos esta clase de actividades- aclaró el platino dejándose oír por primera vez- por lo que las dotes artísticas no eran de conocimiento general- volvió la vista al escenario, definitivamente le gustaba lo que veía.
Que tú me quemas con la punta de tus dedos
Tus manos hacen llagas en mi piel
Me abrazo con tu lengua que es de fuego
La sangre hierve o no lo ves
Que tú ya sabes que me tienes cuando quieras
Ya sabes cómo soy
Ya sabes que me entra la primera
Ahora ya sale algo mejor
Me haces tanto bien, me haces tanto bien
Me haces tanto bien, me haces tanto bien
Me haces tanto bien, me haces tanto bien
na, na, na, na, na na, na, na, na, na na, na, na, na, na
-No importa lo que digas Draco- lo provocó Pansy- conozco a varios que estarían más que encantados que Granger le bajara la cremallera y le hiciera arder la piel.
La canción acabó y los primos se inclinaron para agradecer los aplausos, principalmente de su departamento que estaba en su totalidad de pie. Luego Graham pidió dos banquillos que acomodó de tal forma que quedaron en la misma posición que los cantantes del tema que ahora iban a interpretar. Hermione lo ayudó con el suyo mientras su primo pedía que apagaran las luces frontales y le dio el visto bueno al DJ para que inicie el segundo tema. Esta vez fue Hermione quien esperó el tono de los primeros acordes y comenzó, mirando directamente a su primo.
Quiero beber los besos de tu boca
Como si fueran gotas de rocío
Y ahí en el aire dibujar tu nombre
Junto con el mío
La voz de Graham sonó clara y sensual cuando tocó su turno, arrancando suspiros y palabras poco delicadas de algunas de las chicas que hicieron sonreír a Hermione.
Quiero un acorde dulce de guitarra
Hacia locuras en tus sentimientos
En el sutil abrazo de la noche
Sepas lo que siento
Hermione se volteó al público y comenzó a recorrer con la vista las mesas, algunos que sabían la letra cantaban junto a ellos y se movían al ritmo de la romántica melodía. Sonrió a Blaise cuando vio que le levantaba el pulgar en signo de apoyo y se quedó congelada cuando identificó una cabellera rubio platino. A pesar de estar a media luz podía identificar claramente sus facciones, sobre todo sus ojos que brillaban como joyas mientras la observaba cantar.
Que estoy enamorada
Y tu amor me hace grande
Que estoy enamorada
Y que bien, que bien me hace amarte
Cuando terminó de cantar el estribillo se dio cuenta que no le quitó los ojos mientras cada una de las palabras salían melodiosas de sus labios; imágenes y sensaciones acudieron a su memoria sin razón alguna: cuando lo besó por primera vez, cuando él limpió sus pies luego de haber pisado el cristal roto, cuando la pegó a la pared de la sala común de su torre para demostrarle que no le daba asco y cuánto la deseaba… y la que terminó de aclarar todo, su mano extendida en su casa de Eastbourne pidiéndole que suba a la escoba con él, que confíe en él. Y la verdad le cayó como agua fría… esa canción se la estaba dedicando a él.
Dentro de ti quedarme en cautiverio
Para sumarme el aire que respiras
Y en cada espacio unir mis ilusiones
Junto con tu vida
Draco percibió que algo había cambiado en ella mientras lo miraba, no supo si fue sólo su apreciación pero de pronto su voz contenía mayor sentimiento, como estuviera descubriendo su alma. Y no fue el único que lo notó, porque otras tres serpientes no perdieron detalle de la conexión que en esos momentos se estaba produciendo entre su amigo y la leona.
Que si naufrago me quede en tu orilla
Que de recuerdos solo me alimente
Y que despierte del sueño profundo
Solo para verte
Graham la tomó de la mano rompiendo la conexión con los ojos grises y se concentró en mantenerse enlazada a su primo. No quería descubrirse ante el rubio. No quería dejarle ver que cada palabra de esa balada era lo que él le hacía sentir y desear; porque no sabía en qué momento en todos estos meses sus sentimientos fueron cambiando y se transformaron en algo más, cuándo la admiración y el respeto que sentía por el hombre en el que se había convertido llegaron a anclarse en ella como amor.
Que estoy enamorada
Y tu amor me hace grande
Que estoy enamorada
Y que bien, que bien me hace amarte
Graham pareció comprender que algo estaba atormentando a su prima por el sentimiento que era palpable en la pronunciación de cada verso y disimuladamente siguió la dirección de su mirada y vio que Draco se encontraba presente al lado de Blaise ¿No que no vendría? Pero así como vio el tormento en los ojos de su prima pudo ver la apreciación en los de él.
Voy a encender el fuego, de tu piel callada
Mojare tus labios de agua apasionada
Para que tejamos sueños de la nada
Que estoy enamorada/o
Y tu amor me hace grande
Que estoy enamorada/o
Y que bien, que bien me hace amarte
No quería hacerlo, no quería mirarlo pero era como si su alma necesitara esa liberación, decirle cantando lo que jamás sería capaz de revelarle frente a frente. Bajó la mirada cuando terminaron los últimos acordes, con ellos terminaba su confesión.
Que estoy enamorada/o
Y tu amor me hace grande
Que estoy enamorada/o
Y que bien, que bien me hace amarte
Draco escuchó los aplausos, escuchó como Blaise y Theo silbaban y el "bien hecho, Hermione" que gritó Pansy, pero simplemente estaba congelado en su sitio. Aún podía sentir su voz como una caricia en sus oídos y un escalofrío lo recorrió. Porque mientras ella cantaba él deseaba que le estuviera dedicando esa balada. Quería que se contoneara provocativamente como lo hizo en la primera canción y que lo acariciara con la dulzura y el sentimiento con que interpretó la segunda. ¡Se estaba volviendo un marica cursi! Pero ya no podía seguir negando que deseaba terriblemente a Granger, quería volver a sentirla en sus brazos como lo hizo hace siete años. Pensó en las consecuencias de llevarlo a cabo y sintió su corazón oprimirse en el pecho ¿sería capaz de sortear ese obstáculo? cruzar la línea significaba asumir consecuencias jamás consideradas con ninguna mujer, menos en las circunstancias de ella ¿estaba dispuesto a hacerlo?
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Cuando llegaron a su mesa, su jefe y compañeros de departamento los recibieron entre vítores y abrazos. La última área hizo su aparición pero la castaña ya no prestaba atención a lo que sucedía, estaba demasiado shockeada con su descubrimiento. ¿En qué momento sucedió? ¿Cómo no se dio cuenta que algo así le estaba sucediendo? Estaba segura que tenía controladas todas sus emociones por el rubio, sobre todo por los niños. Llevó las manos a su rostro y quiso desaparecer ¿Qué excusa podía dar para retirarse temprano?
El grito de quienes la rodeaban hicieron que brincara en su asiento y asumió que algo bueno había pasado.
-¡Ganamos el primer lugar con los de Licitaciones, Jane!- Graham la hizo ponerse de pie y giró con ella en brazos mientras depositaba besos en su mejilla- ¡Fue un empate!
Hermione le devolvió incrédula el abrazo y se volteó cuando sintió una quemazón en su nuca. Supo sin lugar a dudas quién era el dueño de la mirada; se giró lentamente y lo vio alzar su copa y sonreírle de lado. En ese momento un mesero se cruzó frente a ella con tragos preparados y lo detuvo para sacar un tequila margarita cuyo contenido bebió hasta la mitad de un solo trago. Cuando fijó nuevamente su mirada donde estaba sentado ya no estaba sonriendo, sino acercándose junto a sus amigos hasta donde se encontraban.
-¡Felicitaciones a ambos!- dijo Theo golpeando la espalda de Graham y proporcionándole un fuerte abrazo a la castaña.
Blaise repitió el gesto con su primo pero cuando llegó a ella enlazó sus brazos en su cintura y la levantó para darle un abrazo. Hermione estaba roja cuando la dejó en el piso.
-¡Sólo puedo decir guau!- expresó Pansy mientras la envolvía en sus brazos- ¿¡quién hubiera pensado que la empollona de la rata de biblioteca de Granger tenía estos talentos escondidos!?- la molestó evocando los motes que le daba en Hogwarts y que ahora no tenían la connotación ofensiva de antes.
-Sí, ¡quién lo hubiera dicho!- se oyó a su espalda la grave voz de Malfoy, quien en ese momento no mostraba mayor emoción, salvo por el brillo de sus ojos que parecía la estaban quemando- felicitaciones Graham, a ambos- agregó incluyéndola.
Hermione iba a dar un nuevo sorbo a su margarita pero el vaso le fue arrebatado de la mano y ante la sorpresa de tres serpientes, vieron a Draco Malfoy beberse lo que restaba de contenido de un sorbo.
-¿Qué?- preguntó como si nada- Granger no tolera mucho el tequila- argumentó mirándola directamente. Vio que pasaba un mesero cargando zumos y lo detuvo para sacar uno de melón tuna- esto te refrescará más- se inclinó para susurrarle al oído- no quiero que mañana culpes al tequila.
Sus amigos aún asombrados lo vieron dirigirse hacia donde se encontraba Atkinson y luego se volvieron hacia la castaña.
-¿Pasa algo malo?- preguntó curioso Graham y los tres negaron con la cabeza.
Y es que cómo podían decirle, sin delatar a su amigo, que Draco Malfoy jamás, pero literalmente jamás, había comido o tomado algo que otra persona hubiera probado antes. Sin embargo, Blaise miró a la leona y sólo se apreciaba enojada porque le hubiera quitado el trago, no porque lo hubiera bebido; algo le decía que no era la primera vez que su amigo había quebrado sus propias normas con ella.
Hermione comenzó a dar disculpas para retirarse pero tanto su primo como las serpientes se negaron en pleno, poniendo peros a cada uno de sus argumentos. El mayor de ellos, los niños dormían con sus padres, no tenía justificación para marcharse.
-¡Granger, no puedes dejarme sola para bailar con estos tres! No querrás ser la causante de mi desgaste físico ¿verdad?- Pansy la tomó firmemente de la mano y la condujo a la mesa donde se encontraban ellos, agregando dos sillas más: una para la misma Hermione y otra para Graham- donde caben seis caben ocho- explicó.
De ahí en adelante las cosas se pusieron muy animadas. Atendiendo la regla, uno a uno o en grupo, los asistentes pasaron por el escenario e interpretaron canciones rápidas o románticas, que el resto bailaba y coreaba a gusto. Edward Atkinson, como siempre, interpretó uno de los clásicos y para esta ocasión fue My Way de Frank Sinatra. Sin embargo, un silencio total se hizo cuando Blaise se paró y caminó al escenario seguido de Pansy, quien a su vez arrastraba a un reacio Theo. El castaño no estaba dispuesto a pasar por eso solo, sabía que Blaise y Pansy disfrutaban a lo grande el karaoke, así que hizo su nueva jugada. Se paró frente al micrófono y habló:
-Draco- fijó la mirada en el rubio que se encontraba cerca de la barra conversando con Atkinson y quien inmediatamente comenzó a negar con cabeza y manos- ¡vamos amigo! No me dejarás hacer el ridículo solo con estos dos locos ¿verdad?
Acto seguido el salón se llenó de coros de ¡que cante! ¡que cante! ¡que cante!, pero el rubio seguía negándose. Fue cuando se percató de la mirada de la castaña que sonreía burlonamente, jactándose por su supuesta cobardía, que tomó la decisión. Caminó con toda calma esquivando mesas y antes que ella captara su intención la tomó de la muñeca y la arrastró con él al escenario. Sus amigos lo esperaron con una sonrisa de oreja a oreja y les dieron espacio entre ellos.
-¡Ahora estamos completos!- dijo Blaise carcajeando por los inútiles esfuerzos de la leona de soltarse del agarre de Draco ¿Es que no sabía que cuando una serpiente se enroscaba a su presa esta ya no tenía escape?- queridos colaboradores, consideren esto un regalo de parte de estos cinco ex compañeros de colegio.
-¿Qué haces Malfoy?- reclamó la castaña.
-Tomando el consejo de Theo, no haremos el ridículo solos.
Blaise dio instrucciones al DJ y la pantalla se activó dejando ver el video clip de We Are The Champions, de Queen. ¿Acaso había otra canción mejor para ellos? Pensó Hermione mientras los otros comenzaron en coro a cantar; Blaise compartía micrófono con Pansy y Theo y Draco la rodearon para compartir el otro con ella. Se debían ver muy cómicos esos dos inclinándose mientras trataban de leer para que ella pudiera escucharse. Fue entonces que otro micrófono apareció de las manos del animador y se lo pasó a la chica, a quien inmediatamente dejaron junto a Pansy.
Iban en la segunda estrofa de la canción cuando todos los presentes se unieron a ellos. Draco miró a Hermione y ella no apartó sus ojos de él, en ese momento el resto no existía. Llegaron al estribillo final y ambos sonreían.
We are the champions, my friend
And we'll keep on fighting till the end
We are the champions
We are the champions
No time for losers
Because we are the champions of the world
Un aplauso estalló entre todos los presentes y los cinco magos bajaron del escenario entre risas. Get readt for this de 2 Unlimited inundó el lugar y la castaña se vio arrastrada por Blaise a la pista.
-¡Vamos leona! No me vas a decir que eres tiesa como una tabla.
El moreno se movía con un ritmo envidiable y la acomodó a su cuerpo para que siguiera sus movimientos, era inevitable no reír cuando estabas con Blaise Zabini. Cuando se rindió al hecho que no podría marcharse y que estaría mucho tiempo en esa pista de baile, perdió la vergüenza y comenzó a saltar y a girar al ritmo que su compañero marcaba. Cuando Pansy se unió a ellos Blaise se situó en medio de ambas y se meneó coquetamente, tanto que la Slytherin rodó los ojos y disimuladamente le dio una nalgada. La castaña definitivamente lo estaba pasando bien y prácticamente fue catártico dejar que la música se apodera de su cuerpo.
Draco la observaba a lo lejos sin perder detalle de cada movimiento de manos y caderas. Theo fue a la pista y se situó frente a la leona; el rubio sabía que era un gran bailarín, como todos ellos. Lo vio acercarla a su cuerpo cuando la próxima canción fue Everything But The Girl de Missing y todo su buen humor se esfumó. Era consciente que sólo era un baile, pero el recuerdo de la imagen de la mano de su amigo en la espalda desnuda de la chica hacía tan sólo cuatro días estaba demasiado fresco. La mezcla volvió a cambiar y sintió alivio cuando la vio alejarse. No podía dejar de mirarla, literalmente se la estaba comiendo con los ojos.
Hermione en las últimas dos horas parecía haber desarrollado un radar que le indicaba exactamente donde se encontraba el platino, era consciente que Draco la miraba y sin su aprobación su cuerpo comenzó a realizar movimientos más marcados, invitándolo con su cadera, tentándolo con los giros de su cabeza. La música era rápida y sin embargo la podía sentir calentando su cuerpo como si fuera una danza de apareamiento. Ahora ella también lo miraba. Reconoció la canción de Vogue de Madonna y sus manos aplaudieron al mismo tiempo que la cinta original mientras seguía contoneando las caderas. Los ojos de Malfoy no la habían abandonado, cada lugar de su cuerpo donde sentía que posaba esos orbes grises se calentaba como si la hubiera acariciado, cerró los ojos y con ambas manos se levantó el cabello y luego lo dejó resbalar por su cuello y espalda y lo volvió a mirar. Fue entonces que Pansy se pegó a su espalda para hacer un movimiento conjunto y comprendió lo que había estado haciendo. ¡Tenía que salir de ahí! No podía seguir exponiéndose de esa manera. Esperó que terminara la canción y se excusó con Theo antes de abandonar la pista; se obligó a no mirar al rubio.
Caminó hasta su mesa en busca de su chaqueta y se dirigió donde su primo para despedirse.
-¿Sucede algo?- preguntó preocupado- parecías estarlo pasando bien.
-Y lo estaba, pero estoy cansada- esperaba que no objetara nada más.
-¿Quieres que te lleve?
-Graham, soy una bruja- respondió con ternura, buscaré un lugar acá mismo donde no haya nadie y me apareceré, no te preocupes.
-Cuida que nadie te vea- la besó en la coronilla a modo de despedida y volvió a su grupo.
La castaña salió disimuladamente del salón donde se desarrollaba la fiesta y buscó un lugar seguro. Estaba descartando que existieran cámaras de seguridad que pudieran captarla cuando las luces del pasillo se apagaron dejando todo a oscuras. Fue en ese momento que lo escuchó tras ella.
-¿De qué huyes esta vez, Granger?- su aliento golpeó su cuello y giró para enfrentarlo.
Él se paró en toda su estatura y ella levantó la cabeza para darle mayor veracidad a sus palabras. A pesar de la oscuridad podía observar nítidamente sus ojos.
-No huyo de nada, sólo estoy cansada.
-¿Después de estar bailando con una energía que cansaría a un pegaso? No lo creo.
-Pues no te estoy pidiendo que lo hagas, mejor vuelve a la fiesta- intentó correrlo para salir pero él no se movió.
-¿Hasta cuándo vas a seguir negándolo?- preguntó colocando cada una de sus manos a sus costados y atrapándola con su cuerpo contra la pared.
-No sé de que hablas- su mirada se enfocó en su cuello.
-Estoy hablando de toda esta tensión que existe nosotros y que ya no voy a negar- los ojos mieles lo miraron totalmente dilatados- ¿Qué harías si te beso?- su aliento acarició sus labios pero no la tocó. Tragó fuertemente y cerró los ojos, podía sentir como el calor bajaba a su vientre.
Hermione se asustó ante la reacción de su cuerpo, necesitaba aferrarse a algo que la ayudara a mantenerse a salvo.
-¿No se enojará tu novia pelirroja que estés tratando de follarte a una empleada?
Draco se inclinó aún más quedando a la altura de sus ojos.
-Escúchame bien Granger porque no lo repetiré. Yo no tengo novia…
-Pero…
-Dije que me oyeras- acercó más su rostro y sus narices se tocaron, luego volvió a alejarse sin romper el contacto visual- esa relación está terminada.
-¿Y ella lo sabe?
-Desde el martes en la tarde- se acercó
-Mientes.
-No necesito hacerlo.
-No seré tu próximo juego- le aseguró y él le demostró que era todo menos un juego.
Se inclinó sobre ella y atrapó sus labios que sintió suaves, cálidos y tímidos bajo los suyos; los delineó con su lengua y gimió cuando abrió su boca para él, esa fue su perdición. La tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo para que sintiera su excitación y la escuchó gemir y temblar en sus brazos.
-¿Vas a seguir negándolo?- volvió a preguntar y ella guardó silencio. Su mano abandonó su cadera subiendo hasta su pecho que acarició con dulzura y ella volvió a gemir- te deseo Hermione, ven conmigo.
Ella era totalmente consciente de todas las razones por las que debía negarse: los niños, su trabajo, las reglas que sabía él mismo poseía sobre cualquier tipo de relación de ellos con alguna empleada, todas de peso, pero ninguna que lograra quitarle esa combustión en la que estaba convertido su cuerpo y que sus caricias hacían parecer insuficientes.
-Siempre ha sido y será tu elección, Hermione.
Hacía tanto que su cuerpo no había sido mimado, que no deseaba como lo deseaba a él, necesitaba liberarse, entregarse aunque sea por última vez precisamente a él, el padre de sus hijos, el hombre que amaba.
-Iré- susurró apegándose a su cuerpo.
-¿Sin arrepentimientos?- preguntó igual que hace siete años atrás.
-Sin arrepentimientos- no sabía si realmente se arrepentiría mañana, pero sabía que lo haría sino iba con él hoy. Sintió los labios nuevamente posicionándose sobre los suyos y luego abandonarlos cuando el tirón en su estómago le advirtió su aparición conjunta.
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Los brazos de Draco la sostenían y pegaban a su cuerpo cuando sus pies volvieron a sentir suelo firme y esta vez dejó sus manos abrazarlo y recorrer su espalda ¡Merlín! Necesitaba sentirlo más cerca de ella. Mas un ruido lejano, como un susurro llamó su atención.
-¿Dónde estamos?- preguntó entre besos y sintió que se alejaba. Draco la tomó por los hombros y la giró.
Hermione miró sorprendida el gran ventanal y divisó a lo lejos la blanca silueta de los acantilados de Eastbourne.
-En el único lugar perfecto para nosotros- lo escuchó susurrar en su cuello antes de comenzar a besarla y acariciarla sobre la blusa.
-Tu casa de la playa- su voz se quebró, pensó que la llevaría a algún departamento de soltero o un cuarto de hotel, jamás a ese lugar tan hermoso- dijiste que nadie se podía aparecer aquí.
-Mentí.
-¿Por qué?
La hizo apoyar los brazos en el gran ventanal y con una calma desesperante dibujó sus contornos, bajó por sus pechos, vientre y caderas. Luego la volvió nuevamente hacia él y la levantó por las nalgas, haciéndola rodear sus caderas con sus piernas y sentir mejor su excitación; ella casi tuvo un orgasmo con ese movimiento.
-Quería pasar el mayor tiempo posible contigo- y la besó frenético. Le fascinaba el sabor de su boca y la tersura de sus labios; sus caricias eran suaves, incluso inocentes y quiso dejar su marca en ese blanco cuerpo que era de él. Sólo de él.
-Te voy a poseer de tal forma que no desearás a nadie que no sea yo, Hermione Granger- la dejó caer suavemente en la cama y tiró del extremo de la blusa, comenzando a subirla y besar cada parte que iba quedando al descubierto, ella no podía más que retorcerse entre sus brazos. Gritó su nombre cuando sus labios jugaron y besaron con sus pezones sobre su sostén de encaje verde musgo; a lo único que atinaba era pronunciar su nombre una y otra vez.
Ella tampoco se quedó atrás. Sus manos dejaron de estar quietas; sacaron del pantalón la camiseta de algodón que llevaba y acarició su espalda desde la cadera hasta los hombros para luego recorrer con sus uñas cada vértebra de su columna, Draco tembló. ¡Por Cirse! Estaba perdiendo el control como un quinceañero.
-Me estás volviendo loco Hermione- comenzó a frotar su pelvis directamente sobre la de ella y luego se apartó para desabrochar sus jeans y deslizar su mano hasta su intimidad, estaba empapada, lista para él- desvísteme- exigió- hazlo como en la canción…- beso- quémame con tus dedos- beso- abrázame con tu lengua de fuego- repitió partes de los versos que lo marcaron de la canción- ya sabes cómo sabe mi piel.
Las palabras de Draco fueron un detonante para ella y se giró quedándose a horcajadas sobre él. Mirándolo directamente a los ojos fue subiendo su camiseta y él la ayudó a quitarla por su cabeza; delineó con su lengua su mandíbula y bajo por su cuello. Se sintió poderosa cuando lo escuchó gemir y siguió lamiendo su pecho, sus tetillas y su vientre. Al mismo tiempo hacía círculos con su cadera sobre su abultada excitación. Estaba perdiendo la cabeza, necesitaba sentirlo dentro o explotaría en cualquier momento. Él pareció sentirse igual porque de un rápido movimiento el volvía a estar sobre ella.
-No aguanto más- y sin ningún cuidado le sacó la blusa por la cabeza y prácticamente rompió su sujetador. Admiró sus pechos desnudos y los notó más llenos y redondos con la maternidad, más aún tenían el tamaño perfecto para sus manos. Mientras atacaba sus pezones desbrochó el jeans y los bajó junto con la ropa interior, ella lo ayudó sacando sus zapatos y moviendo las piernas para que la ropa se deslizara por sus piernas. No supo en qué momento él se deshizo de sus propios jeans y estaba desnudo sobre ella. Fue en ese momento que una alerta la hizo apartar su boca.
-Draco…- suspiró al sentir que se posicionaba entre sus piernas- Draco… protección- gritó de placer cuando entró en ella.
-Demasiado tarde- lo escuchó decir. Y todo dejó de importar para ambos, todo menos esa danza perfecta que convertía sus cuerpos en uno.
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Draco observó la oscuridad de la noche a través del ventanal y luego a la chica que dormía en la gran cama de su habitación. Sonrió con placer al recordar cómo se habían entregado durante esas horas, gritando sus nombres mientras llegaban al orgasmo, arañándose, marcándose. Fue como volverle a enseñar a disfrutar el sexo, a recordarle lo perfecto que era su pequeño cuerpo sobre y bajo el de él. Suspiró, llevaba varios minutos mirándola desde el sitial ubicado junto al ventanal, tal vez ya era hora de despertarla para marcharse pero algo en él se negaba, quería disfrutarla un poco más.
A pesar de la cantidad de veces que la había tomado el sólo contemplar su cuerpo semi cubierto por la sábana lo excitaba. Sabía que sus hijos pasaban esa noche con sus abuelos maternos así que no había prisa. ¡Al carajo con las reglas! Además, no era la primera vez que dormiría con ella por lo que no había norma que romper. Se paró lentamente, gloriosamente desnudo y se deslizó entre las sábanas atrayéndola a su cuerpo. Ella se giró y se acurrucó a su costado, entrelazando sus piernas suaves con las suyas y enterrando su cabeza en su pecho. Seguía dormida y aún así depositó un suave y delicado beso poco más abajo de su clavícula apretando más el abrazo; su cuerpo reaccionó y comenzó a acariciarla suavemente, reacomodándose bajó la cabeza para besarla en los labios y sintió su respuesta inconsciente. Sus ojos comenzaron a abrirse lentamente y sus labios esbozaron una sonrisa.
-Conste que tenía pensado dejarte dormir pequeña- le susurró cubriendo su cuerpo con el de él provocándola, excitándola.
-Conste que me hubiera enojado si lo hubieras hecho- respondió siguiendo el juego de sus caderas.
-Entonces que conste que los dos queremos lo mismo- y retomaron la noche donde la habían dejado la primera vez, cuando habían caído rendidos de tanto darse placer.
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Hermione abrió los ojos y lo primero que sintió fue la tibieza de un cuerpo pegado al suyo. Una larga pierna se enlazaba con las suyas y una gran mano sujetaba con firmeza su seno derecho; inspiró profundamente y el exquisito aroma de Draco mezclado con el propio la envolvió. La habitación olía y gritaba sexo. No quiso volverse para no despertarlo, este era el momento que toda mujer teme al día siguiente ¿Qué pasará ahora? No se arrepentía de esa noche así como no se arrepintió de la primera. Sentir a Draco Malfoy de esa manera valía los mil infiernos, sin embargo, para él lo sucedido debía ser muy distinto.
-Sé que estás despierta Hermione- lo escuchó decir mientras bajaba la mano desde su pecho hasta su cadera para obligarla a girarse y quedar frente a frente- puedo sentir todos los engranajes de tu mente moverse y hacer cric desde hace más de 10 minutos- le golpeó suavemente la sien con el dedo índice y luego le tomó el rostro, alzándoselo para que lo mirara a los ojos- y a cualquier pregunta que tu mente puede estar esbozando la respuesta es NO ME ARREPIENTO, LO QUE SEA ESTO Y A DONDE NOS LLEVE LO IREMOS SORTEANDO EN EL CAMINO. Mi pregunta es sólo una- ella aguardó en silencio sus palabras mientras su corazón amenazaba con salírsele del pecho- ¿tú te arrepientes?
Ella movió la cabeza negativamente.
-Necesito escuchártelo decir- su dedo jugaba con su dedo inferior.
-No Draco, no me arrepiento- bajó un poco la cabeza y atrapó su dedo mordiéndoselo suavemente; el gimió.
-Sabes que no soy el hombre más fácil de este mundo ni del mágico ¿verdad?
-Ni que me lo digas a mí- no sabía a dónde quería llegar.
-Y tú no eres la mujer más sumisa ni fácil de llevar- la Gryffindor hizo un puchero.
-¿Y? ¿Me despedirás por haberme acostado con el jefe?- lo molestó llevando coquetamente sus manos a su nuca.
-¿Quién te dijo eso?
-¿Lo de la regla?- él afirmó- Pansy.
-Esa víbora metiche- bufó- llegando la despediré inmediatamente- ella sólo rió.
-Sabes que no puedes hacerlo, capaz que quien te eche sea ella- el rubio se sumó a su risa.
- Lo más probable- dijo poniéndose sobre ella.
-¿Y qué ibas a decirme?
-No lo recuerdo, me distrajiste- bajó su mano hacia su intimidad y ella le dio espacio entre sus piernas- ¿A qué hora debes ir por los niños?
-Antes del medio día.
Draco miró el reloj en el minicomponente que estaba sobre una de las cómodas, marcaba las 07:45.
-Bueno, aún nos quedan cuatro horas- y atrapó sus labios con los suyos.
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Hermione flotaba en una nube de bienestar y no paraba de sonreír. Pasó la tarde con sus padres quienes insistieron en que era mejor que los niños no fueran a clases los próximos días hasta que el ojo de Scorpius esté desinflamado y no se note tanto el cardenal, que en esos momentos era de un color impreciso entre rojo, morado y verdoso.
La castaña miró a su hijo quien jugaba videojuegos mientras Tari dibujaba. Se veía indiferente ante lo acontecido y eso la preocupaba.
-Scorpius- dijo mientras se sentaba junto a él en el piso y lo subía a sus piernas. Le dio un beso en la mejilla y acomodó su cabeza en el pequeño hombro.
-Dime mamá.
-Te voy a curar el ojo con magia, no es necesario que lo mantengas así por más días.
-No- dijo firmemente- sería extraño que fuera a clases con mi ojo sano- una sonrisa de medio lado se dibujó en sus labios y la piel de Hermione se erizó al ver ese gesto tan idéntico al de su padre- además, esto es como una herida de guerra.
La castaña le quitó la consola de las manos y lo giró para verlo a la cara.
-Sabes que me puedes contar cualquier cosa ¿cierto?- el pequeño rubio asintió- y sabes que Tari y tú son lo que más amo en el mundo- volvió a asentir- sólo si puedes evita las peleas Scor, no siempre podrás solucionarlo a golpes. Prométemelo.
-Lo sé, pero sólo será por pocos años que deberé aguantarme, cuando entre a Hogwarts seré el mejor mago de todos y siempre cuidaré de Tari y de ti- pasó sus pequeñas manos por la mejilla de su madre y secó una lágrima que resbaló de uno de los ojos mieles. Hermione lo apretó fuertemente contra sí y lo llenó de besos; su pequeño hombrecito, su mini Malfoy.
-Está bien, pero mientras tanto, trata de no escuchar tanto a tus padrinos y tío Harry cuando te enseñen a pelear.
-Mamá- bufó- no tendría que escuchar a nadie entonces. Abuelo Robert y Abuelo Arthur también practican conmigo.
Hermione miró a su padre asombrada y este fingió que necesitaba algo del sótano.
-Y tío George y tío Bill y tío Charlie y tío Percy- dijo Antares dejando por un momento su dibujo- hasta tía Angelina practica con nosotros.
-¿Tú también?- no cabía en su asombro mientras su madre abandonaba la habitación para pedirle "algo" a su marido que necesitaba con urgencia.
-Abuela Molly dice que una mujer debe saber defenderse de otra forma cuando no puede usar magia- aclaró inocentemente la niña y retomó su dibujo.
Ahora sí que lo había oído todo. Todos quienes predicaban lo nociva que era la violencia desde cualquier punto de vista ahora querían convertir a sus pequeños en la versión masculina y femenina de Rocky Balboa. ¡Y lo peor es que ella era la única que estaba en su bando!
-Mama ¿puedo seguir con mi juego? Estoy por pasar de nivel- preguntó Scorpius y ella asintió dejándolo nuevamente en el suelo.
La tarde transcurrió entre risas, juegos y las delicias que la madre de Hermione preparó para todos. En la noche y ya en su casa, los tres vieron películas y como el domingo estaba pronosticada lluvia, reservaron para ese día su saga favorita: La Era del Hielo.
Hermione no paraba de pensar en lo sucedido con Draco. Sonrió cuando después de acostar a los niños revisó su celular y encontró cuatro mensajes de WhatsApp de él:
1. ¿ocupada?(emoticón de sólo ojos)
2. Granger, ¿como ya usaste mi cuerpo te desentiendes?... No te sulfures, es broma (carita con gafas)
3. Imagino que estás con tus niños, disfruta lo que queda del fin de semana, te prometo que tendrás una semana agotadora (emoticón de ángel)
4. Sólo quería que tuvieras claro que el lunes en la mañana no me verás y no es porque haya huido, tengo un seminario. Pero en la tarde te puedo dar un corto tour guiado a Eastbourne (emoticón de ángel y otro de carita sin boca). Sueña conmigo Granger aunque considerando que soy lo mejor que tendrás en este mundo y en el mágico está de más decirlo (emoticón sacando la lengua).
No pudo más que sonreír al leerlos y una calidez llenó su cuerpo. Draco no era un hombre romántico ni de frases cursis, pero a su manera le decía que estaba pensando en ella y que continuaba sin arrepentirse de lo sucedido. Y aunque ya pasaban las dos de la madrugada le respondió.
Al parecer te crees mucha cosa, ni siquiera me acordaba quién eres (emoticón sacando la lengua). Pero te aceptaré que estoy dispuesta a soñar con mi jefe, un hombre muy atractivo y además inteligente que hace maravillas cuando me toca. Lo siento por ti hurón botador (emoticón de risa).
Cuando despertó al otro día y revisó su celular lo primero que llamó su atención fue un mensaje de Draco. Cuando lo leyó una carcajada escapó de sus labios.
El viaje a Eastbourne está cancelado. Tu jefe ha decidido que quiere probar cómo te ves tendida suplicándole por más en su escritorio. Tal vez debiste elegir al hurón botador (emoticón sacando la lengua).
Su respuesta fue breve:
Como la empleada seria que soy no puedo contradecir a mi jefe, espero no fallar sus expectativas (emoticón de ángel).
El domingo, como era habitual, los niños se cambiaron a su cama y acostados vieron televisión y regalonearon toda la mañana. Después de almuerzo y con un gran cuenco de palomitas se sentaron a su tarde de cine de la Era del Hielo.
Mientras ellos reían con las gracias de los personajes, Hermione los observaba y pensaba en Draco. El viernes por la noche había dado un gran paso y ese paso conllevaba a que ya no podía seguir ocultándole la existencia de los niños. No sabía cómo iba a reaccionar ni en qué posición quedaría ella, pero todos tenían razón. Él y los niños merecían saber la verdad y conocerse, la pelea de Scorpius sólo era un grito silencioso pidiendo a su padre y ella ya no se lo iba a negar. No pasaba de esta semana sin que le contara a Draco la verdad.
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Draco abandonó la sala de eventos ubicada en el último piso del centro comercial. Blaise y Theo lo habían acompañado pero tuvieron que retirarse antes porque tenían fijada una reunión y postergarla implicaba el retraso del lanzamiento del videojuego en el mundo muggle. Aunque estaba presente en cuerpo su mente no había dejado de viajar a la noche del viernes y mañana del sábado. De sólo recordarlo la parte sur de su cuerpo cobraba vida. Revisó nuevamente los mensajes que intercambió con la castaña el fin de semana y sonrió lascivamente al repasar el último. Como buen Malfoy cumpliría su palabra y esta tarde cierta abogada tendría una reunión de no trabajo muy larga sobre su escritorio y si había interrupción siempre podrían aparecerse en Eastbourne.
Aunque había presionado el botón del subterráneo no pudo evitar detener el ascensor cuando divisó una heladería. A pesar que el día estaba nublado y frío en el exterior, dentro del edificio era agradable. Y para qué estábamos con cosas, con frío o calor él disfrutaba los helados. Se acercó al mostrador y pidió un cono de chocolate y menta, su favorito y comenzó a caminar hacia el elevador central. Fue entonces que la escuchó y su grandioso día amenazaba con irse al carajo.
-¡Draco! ¡Draco!- la maldita bruja de Astoria Greengrass corría tras él cargada de bolsas ¿qué mierda hacía ahí? Si la ignoraba y apuraba el paso alcanzaría el elevador. Dirigió la mirada al aparato pero este comenzó a bajar y el otro aún estaba detenido dos pisos más arriba ¡maldición y doble maldición!
Miró sus opciones y vio a unos metros a su derecha la señal de Escape, eso significaba un pasillo y escaleras donde podría aparecerse, sólo tenía que caminar unos 10 metros y estaría a salvo. No quería armar un escándalo en ese sitio tan concurrido; hoy no estaba para las estupideces de esa rubia a la que, al parecer, tendría que repetirle en todos los idiomas que conocía que le importaba un carajo.
-¡Draco!- la volvió a escuchar. Su helado comenzaba a derretirse así que no tuvo más opción que arrojarlo de pasada a un basurero.
¡Sí! Pensó feliz, sólo un giro y podría escabullirse en el pasillo. Y entonces todo sucedió como un deja vu. Sintió algo frío y pegajoso en su pierna derecha y luego una melodiosa voz que susurró:
-Lo siento señor, no lo vi.
Pero en esta ocasión Draco no reclamó ni le importó lo que sucedía a su fino pantalón de diseñador. No podía apartar los ojos de la pequeña de sedosos rizos platinos que en esta ocasión lo miraba con sorpresa y adoración, igual que él, congelada en su lugar. No supo el momento en que Astoria llegó a su lado y se alzó en puntas de pie para besarlo directamente en los labios, pero notó el cambio en los rasgos infantiles, ya no había sorpresa ni adoración, sólo una profunda tristeza y sus bellos ojos grises acuosos por las lágrimas. Su mirada viajó de él a la rubia que colgaba de su brazo. Dio un paso atrás y él uno adelante, no podía perderla de vista esta vez, así que lo que hiciera Astoria le importaba una mierda.
Y entonces sintió otros pasos acercarse veloces y se vio a sí mismo de aproximadamente seis años. El pequeño se detuvo en seco a unos dos metros y su mirada vagó desde su hermana a él y luego a la rubia que ahora cruzaba uno de sus brazos en su cintura y se pegaba aún más a su cuerpo, al parecer ajena a la presencia de los niños. Pero Draco no reaccionaba, no quería asustarlos y que huyeran como la última vez. Fue a medida que el niño se fue acercando que pudo notar el feo cardenal que nacía en el ojo izquierdo y se extendía hasta el pómulo, al parecer no hacía mucho había participado en una pelea y no le había ido bien. La voz de Weasley resonó en su cabeza como una alegoría: "¿le viste el ojo? Esos malditos niños muggles lo golpearon entre tres. El cardenal le llega hasta el pómulo y no lo podemos curar con magia porque sería extraño que hoy tenga el ojo prácticamente cerrado y mañana no."
Miró a la pequeña y notó una fina cicatriz, probablemente de una reciente herida curada con magia, en su rodilla derecha y ahora fue la voz de Potter la que acudió a su memoria "unos de esos mocosos empujó a Tari y se lastimó una rodilla. Tari es pequeña y no les importó que podría salir lastimada".
Volvió a fijarse en su mini yo que ahora estaba por llegar junto a su hermana y que no le quitaba la vista ni a él ni a Astoria, totalmente pegada a él. Le impresionó la furia en su mirada, la postura altanera y retadora. Y en segundos la situación se volvió un caos. Astoria fijó su mirada en la niña y en su pantalón manchado con helado de fresa, reaccionando de la peor manera. Se soltó de él y cortó la distancia agarrándola fuertemente por el brazo.
-¡¿Es que acaso eres estúpida niña?! ¡¿Sabes lo caro que es ese pantalón?! Tus padres no podrían pagarlo ni aunque trabajaran una vida ¿dónde están?- preguntó haciendo más presión sobre el frágil brazo.
Fueron tan sólo unos segundos antes que Draco y Scorpius se abalanzaran sobre ella.
-Astoria, suéltala- le gritó agarrándola fuertemente del brazo- ¡no te atrevas a tocarla!- pero la maldita bruja seguía sin soltarla.
-¡Suéltala!- escuchó gritar al niño y luego Astoria chilló de dolor.
-¡Draco!- sollozó- ese maldito mocoso acaba de darme una patada.
-¡Que la sueltes maldita sea!- apenas había terminado de hablar cuando Astoria y él salieron expulsados con una fuerza impresionante hacia atrás, golpeándose contra una de las paredes del estrecho pasillo y cayendo al piso.
-Tari- escuchó que decían suavemente- Tari- volvieron a repetir pero no había respuesta- Antares ¿estás bien?
-Scorpius, me duele- sollozó y Draco miró su blanco bracito con marcas rojas, las que le había dejado Astoria al apretar tan fuerte.
Una ira sólo comparable al odio que sentía por Voldemort y la loca de su tía Bellatrix se expandió dentro de él cuando la sospecha que nació cuando vio el cardenal en el pequeño ahora se convirtió en un hecho. Se puso de pie y caminó lentamente hacia ellos, pero volvió a ser lanzado hacia atrás ¿qué magia era esa? Miró a los niños y supo que provenía del miedo de ella y la ira de él.
Entonces Scorpius lo miró con odio primero a él y luego a Astoria, volviéndose a su hermana para decirle protectoramente.
-Vámonos Tari, si él no nos quiere nosotros tampoco- y esas palabras calaron como un cruccio en Draco.
-Pero Scor.
-Scorpius- se atrevió por primera vez a hablarle- déjame revisarla- su voz fue suave.
-Draco- se quejó Astoria poniéndose de pie- ¡¿qué sucede aquí?!- exigió saber.
-¡No te necesitamos!- le gritó el pequeño- ¿me escuchaste? ¡Quédate con ella!- y tomando a su hermana de los hombros se la llevó por el mismo pasillo por donde había llegado.
Draco corrió pero no pudo pasar, algo similar a un escudo invisible se lo impedía. ¿Era tan grande su magia combinada?
-¿Draco?- dijo Astoria y bastó escucharla para que su furia se desatara.
Caminó hacia ella y tomándola de los hombros la estrelló contra la pared.
-¿Qué mierda hiciste?
-Yo…
-¡Te dije que la soltaras… te prohibí que la tocaras!- su cara se acercó a la de la rubia totalmente transformada y por primera vez Astoria tuvo miedo. Sus ojos grises parecían negros y su voz era una sentencia.
-Draco, yo…
-¡Draco una mierda!- le gritó- no te quiero cerca de mí, no te quiero cerca de mis hijos y jamás- hizo más presión sobre los hombros deseando lastimarla físicamente igual que ella había lastimado a Antares- jamás vuelvas a tocarlos.
-¿Hijos? ¿Qué hijos?- se atrevió a preguntar desconcertada.
-Sólo márchate de aquí Astoria, vete antes que haga algo de lo me arrepienta- y la soltó provocando que nuevamente se golpeara contra la pared. Inspiró tratando de calmarse pero no lo conseguía.
¿Sabes el verdadero motivo de la pelea? Los molestan porque los otros niños dicen que tienen varios tíos porque su madre no sabe quién es su padre. La voz de Graham vino clara a su memoria y golpeó la pared lastimándose la mano, pero ni siquiera lo sintió. Miró el lugar donde minutos antes habían estado los pequeños, sus pequeños, pero el único rastro que había de ellos eran dos conos de helados derretidos en el piso: uno de fresas y otro de chocolate y menta. Sin importarle una mierda que hubiera alguien más que Astoria mirando se apareció, sabía exactamente a quien ir a pedir explicaciones.
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Hermione reía con tres serpientes y su primo mientras revisaban en su oficina una de las grabaciones que había conseguido Theo de su participación del viernes.
-Insisto, si quieres dejar la abogacía puedes dedicarte al canto- la picó el moreno.
-O al baile- agrego Theo.
-Fue una actuación para la historia. Caitlyn morirá si se la canto en privado- dijo pícaramente Graham.
-Deberías hacer un dúo con ella- sugirió Pansy.
-En ese caso te aseguro que no terminaríamos la canción- una carcajada general inundó el lugar la que quedó congelada en sus labios cuando un Draco furioso se apareció.
Todos quedaron desconcertados ante el estado en el que se encontraba. Theo fue el primero en reaccionar.
-¿Estás loco? podría haber estado otro muggle…
-¡Cállate Theo!- lo interrumpió arrastrando las palabras de tal manera que a Hermione se le erizaron los vellos. Todos quedaron impresionados.
El rubio la miró y caminó lentamente hacia ella, la jaló fuertemente del brazo y la estrelló contra el ventanal. Con una velocidad impresionante sacó su varita y la hundió en el cuello de la castaña.
-¡Suéltala!- le gritó Graham acercándose para sacárselo de encima pero cuando el rubio lo miró se dio cuenta que esto era grave.
Theo y Blaise tomaron a Puckle de los hombros impidiendo que se aproximara a Draco, en el estado en que se encontraba su amigo podría lastimarlo y eso podría ocasionarle serios problemas. Blaise sacó su varita para silenciar la oficina y sellar la puerta, no quería que nadie entrara o escuchara lo que sucedía.
-¡¿Qué mierda te pasa Draco?!- gritó Pansy- suéltala que la estás lastimando.
Draco no le sacaba los ojos de encima y Hermione lo miraba asustada ¿qué sucedió? Entonces el rubio, sin dejar de apuntarla retrocedió un paso y extendió el brazo para tomar el portarretratos.
-¡Dime quiénes son!
-¡Oh por Dios!- se escuchó la voz de Graham preocupando más aún a las otras tres serpientes. Ahora las lágrimas rodaban por los ojos de la castaña.
-¡Son sus hijos, por Merlín!- vociferó Pansy sin comprender.
-No sólo son sus hijos ¿verdad Granger?- preguntó con odio. Apuntó la fotografía con su varita y pronunció- finite incantatem- y ante la mirada sorprendida de sus amigos, los rasgos de los niños fueron modificando su estructura redonda a una estilizada, los ojos color miel se volvieron grises, la piel se volvió blanca y los cabellos marrones se tornaron rubios platinos, lacio en el caso del niño y unos preciosos rizos en la niña- también son mis hijos- sentenció- así que dame una razón para no matarte con mis propias manos en este momento Granger- la varita volvió a hundirse en el cuello de la castaña.
-Draco- volvió a insistir Graham, mas cualquier cosa que pudiera decir fue interrumpida por el sonido de un plop; el lugar donde antes estaba su prima y el rubio estaba vacío.
-Creo que tienes algo que contarnos- escuchó decir a Theo con una voz tan fría como la empleada anteriormente por Draco. Todo se había ido a la mierda, pensó Graham mientras llevaba sus manos a su cabello en un gesto desesperado.
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Bueno, la bomba estalló. La primera parte está dedicada a Doristarazona, quien me ha pedido insistentemente una escena más "cercana" de ellos. Aclaro que no soy buena para ello, no por mojigata sino porque siempre he pensado que lo completa la mente es más sensual que el paso a paso, sin embargo, espero no haberte decepcionado. En todo caso sí he leído fanfic de lemmons, muchos geniales, entonces la vara resulta demasiado alta.
También señalaron lo de los grupos de face, pero honestamente no tengo tiempo para ello y sería una falta de respeto con ustedes unirme y luego no contestar cuando pregunten o comenten algo. Espero me entiendan.
Por último, espero que este capítulo no les haya resultado ñoño, traté de mantener la personalidad de los personajes entre adultos, pero como nunca pudimos ver a un Draco papá, sólo puedo imaginar cómo se comportaría con sus hijos. Un abrazo y nos leemos pronto si Dios quiere.
Sabina G.
