No puede ser peor ¿o sí?
-Recuerden que el más peligroso es mi padrino Graham porque puede cubrir bien ambos lados como delantero y nunca falla cuando tira al arco -la voz de Scorpius era seria mientras fijaba la vista en el equipo contrario, conformado por Graham, Ron, Harry, Hermione y Caitlyn Puckle- luego le sigue tío Harry que sabe todas las reglas y durante su niñez lo jugó en el colegio como parte de sus ramos electivos -su voz se volvió dudosa cuando dirigió su atención al pelirrojo- no sé en qué condiciones está mi padrino Ron, imagino que su resistencia es similar a la de ustedes porque no están acostumbrados a realizar acondicionamiento físico como lo hacen los muggles -ante la ceja alzada de Pansy se explicó- ustedes son más resistencia y agilidad en el aire, nosotros lo hacemos en el suelo.
-Cuando entres a Hogwarts sin lugar a dudas entrarás al equipo de quiditch de Slytherin -dijo Draco con plena confianza.
Scorpius fijó sus ojos grises en su padre y se sintió complacido que creyera en él, aunque no podía afirmar que quedara en esa casa.
-Mi madrina estaba en el equipo de soccer femenino de su universidad y mi mamá, aunque no tiene dotes deportivas, es muy rápida... mi abuelo se los dijo y no es broma, cuando comienza a correr no hay forma de detenerla -sus labios se tornaron en una sonrisa antes de continuar- pero su problema es que no podrá defender un balón detenido, por eso yo trataré de cubrir a ambas cuando tengan la pelota.
-¿No sería mejor que lo haga yo? -los ojos de Pansy estaban fijos en las mujeres del otro equipo.
-De preferencia lo haré yo porque ninguna de las dos se atreverá a lanzar fuerte o generar faults en mí por temor a lastimarme.
Los cuatro amigos se rieron con fuerza, realmente este niño sería un Slytherin cuando entrara a Hogwarts y Draco tenía razón, desde ya tenía un puesto asegurado en el equipo de quiditch. El platino rebosaba orgullo por todos su poros y se sentía confiado de ganar. ¡Por lo menos que esas cuatro semanas de sobre esfuerzo físico valieran la pena!
Cuando Robert propuso que sea un encuentro de minifutbolito, con cinco jugadores por lado, ambos capitanes (Scorpius y Graham) estuvieron de acuerdo. Desde ese momento, todas las tardes sin excepción, Robert Granger concurrió a la villa con Scorpius y entrenaban a los Slytherin, a quien Pansy se había sumado argumentando que ellos también necesitaban una mujer en el equipo. Fue así como establecieron una rutina: Hermione llevaba a los niños al colegio por la mañana y Draco los retiraba en la tarde para llevarlos a su casa, donde luego de hacer sus tareas y comer su merienda, se preparaban para la llegada de Robert que los entrenaba por dos horas diarias. La primera semana fue un fiasco para los adultos que resistían menos vueltas al circuito establecido que Scorpius, quien parecía nunca cansarse, a tal extremo que Pansy pensó que Narcisa o Hermione le estaban dando alguna poción de resistencia; sin embargo, cuando Teddy comenzó a sumarse a los entrenamientos y corría tan veloz como un pegaso, se dieron cuenta que el problema eran ellos. Desde ese momento lo consideraron como algo personal ¡no se iban a dejar vencer por dos niños!
Robert notó que los jóvenes eran altamente competitivos y orgullosos por lo que utilizó esa debilidad como ventaja para sacarles mayor rendimiento. Si les costaba guiar el balón y hacer pases los aguijoneaba diciendo que Molly Weasley y Jane podrían hacerlo mejor y tejiendo al mismo tiempo; si no daban al arco, que Hermione tenía mejor puntería que ellos; si Theo no atajaba los penales, que Angelina, aún a punto de tener su bebé, saltaría con mayor agilidad; en fin, se valió de todo lo que tuvo a la mano para convertirlos en un rival digno de Graham. Y para qué estábamos con cosas, para él también era un reto como entrenador.
Y ahora aquí estaban, con un campo sellado mágicamente para poder jugar sin que los niños se resfriaran y que quienes verían el partido (todos los Weasley, Luna Lovegood, Narcisa, Jane, Andrómeda, Teddy e incluso Nimie y la servidumbre) pudieran disfrutarlo cómodamente. Este sería un partido sin barra a favor de uno u otro equipo. Junto a Jane, Lucky, el perro de los niños, trataba de soltarse de su cadena para ir a jugar a la cancha con sus amos.
Robert hizo sonar el silbato para que ambos equipos se reunieran al centro y comenzó a citar las reglas.
-Serán 20 minutos por lado, si empatan no habrá alargue y se irán a penales -el hombre mayor estaba totalmente imbuido en su rol de árbitro- no quiero trampas ni faltas sobre sus contrincantes, recuerden que es sólo un partido para pasarlo bien, no ganarán ningún torneo. Ahora los capitanes elijan cara o cruz.
Tras lanzar la moneda, el equipo de Scorpius comenzó jugando, por lo que Theo fue a su arco al igual que Ron. Era evidente que sus reflejos como guardianes en sus respectivos equipos de quiditch definieron su posición actual. Cuando la pelota comenzó a rodar todos se llevaron una gran sorpresa respecto a las habilidades del otro: Scorpius dio un pase largo a Draco que lo recibió sin problemas, comenzando a correr hacia el arco resguardado por Ron acompañado de cerca Blaise y Pansy. Una sonrisa se dibujó en su cara, la cual desapareció cuando Graham salió de la nada y le arrebató el balón, haciendo un cruce con su esposa que lo dominó sin problemas; Caitlyn paró un momento, aparentemente, para observar la cancha y Hermione pasó por su lado pateando la pelota a una velocidad que el platino jamás hubiera imaginado en ella. Pansy hizo presión pero la castaña fue más rápida, llegando al arco de Theo en pocos segundos. Graham ya se encontraba junto a su prima y con una precisión de cirujano lanzó a la esquina del arco anotando el primer gol. Desde ahí todo fue un ir y venir. Tal como afirmó su padre, recibió pelotazos que ni siquiera iban dirigidos a ella, golpeándola en los hombros, espalda y estómago.
La estrategia de Scorpius dio resultado a fin de cuentas, ni Hermione ni Caitlyn se atrevían a lanzar con fuerza cuando el niño se paraba frente a ellas, provocando desvíos y pérdidas de balón para su equipo. Cuando Blaise hizo su primer gol corrió hacia Pansy y la abrazó dando vueltas con ella en el aire mientras la pelinegra no paraba de reír y, por su parte, Ron golpeaba el pasto con su pie y miraba el travesaño como si fuera su enemigo jurado. Para los magos definitivamente los entrenamientos distaban mucho de jugar con el rival y todo sería más fácil si pudieran hacer magia. Cuando terminó el primer tiempo, el equipo de Graham ganaba por tres goles a dos y todos los jugadores se retiraron a descansar por 10 minutos.
-¿Qué sucede? -preguntó curioso Theo a Blaise cuando notó su mirada fija en la castaña del equipo contrario.
-Nada... aunque en realidad sí... -miró a sus amigos y luego volvió su vista a su objetivo anterior- Hermione me tiene sorprendido, es por mucho más pequeña que nosotros cuatro -dijo refiriéndose a los adultos- ¡no entiendo cómo puede correr tan rápido! ¿no habrá tomado una poción?
-¿Hermione haciendo trampa? eso sólo ocurriría en tu mente -se burló Pansy- mejor da gracias que no tiene coordinación en sus piernas sino ahora nos llevarían como 10 goles de ventaja.
-¡Entonces gracias a Merlín que no toma ninguna poción porque sino sería tan rápida como una snitch y el único que podría atraparla sería Draco -agregó Theo con doble indirecta al platino.
Draco fijó su mirada en Granger mientras escuchaba a sus amigos. Hoy llevaba sus largos rizos amarrados en una cola de caballo, asegurando de esta forma que, salvo por los bucles más cortos que se adherían a sus mejillas, ahora rojas y transpiradas, se mantuviera lejos de su rostro. Estaba sentada en el pasto con las piernas cruzadas mientras escuchaba atentamente las indicaciones que estaba dando Graham. Por supuesto él también estaba sorprendido, esta era una faceta que jamás había visto en ella y, como sus amigos, también había menospreciado sus condiciones atléticas hasta que había tenido que esforzarse para poder alcanzarla y quitarle el balón. Como todas las mujeres en cancha vestía leggins y zapatillas deportivas y en la parte superior una polera de fútbol que debía pertenecer a la esposa de Graham. Y sin lugar a dudas era la única que había recibido pelotazos en reiteradas oportunidades, incluso cuando ni siquiera iban en su rumbo; y a pesar que eso debía divertirlo, en varias ocasiones, cuando notó que iban demasiado fuerte y podrían dañarla, disimuladamente, había desviado las que tuvo al alcance.
-Lo justo será una revancha en escoba -escuchó decir a Blaise.
-Mi mamá no vuela tío Blaise -rió Scorpius- nadie puede lograr que se suba a una escoba.
Draco automáticamente puso atención a la conversación.
-¡Eso no lo creo! no precisamente Hermione Granger quien... -no pudo continuar ante el carraspeo de Theo y la mirada severa de Draco. Estuvo apunto de mencionar su huida de Gringotts montada en un dragón durante la guerra.
-Es verdad, nunca ha querido volar porque le tiene terror -lo volvió a contradecir el niño sin darse cuenta del cruce silencioso de los adultos- la abuela Molly dice que quien la monte en una escoba deberá ser alguien muy especial para ella porque significa que confiará ciegamente en esa persona... por eso cuando aprenda a volar estoy seguro que podré llevarla a pasear en escoba con nosotros -concluyó inocentemente Scorpius.
-¿No te han enseñado a volar? -preguntó sorprendido Theo fijando ahora su mirada en Potter y Weasley- sus padrinos son muy hábiles en escoba.
-No han querido enseñarnos -murmuró entre apesadumbrado y molesto el pequeño rubio- yo creo que es para no enojar a mamá.
Draco fijó su vista en su hijo y luego en la castaña que ahora se estaba colocando de pie. Estaba confundido. Ella había volado hace poco con él en Eastbourne ¿por qué lo había hecho? ¿por qué había aceptado precisamente con él y no con personas tan importantes para ella como lo eran sus amigos? ¿realmente le tenía ese grado de confianza? Y por otro lado ¿por qué Potter y Weasley no le habían enseñado a volar a sus hijos? Si de algo estaba seguro es que precisamente a ese par de Gryffindor no los detendría algo como el enojo de Granger, es más, tenía la certeza que alegarían que era más seguro para los niños aprender desde pequeños. Entonces ¿qué los había detenido? El sonido del silbato de Robert lo sacó de sus cavilaciones y se dirigió al centro de la cancha, más un agudo grito lo puso alerta y, al igual que todos los que estaban próximos a él, salió disparado hacia el grupo que rodeaba a alguien tirado en el césped. Sin poder evitarlo, inconscientemente los jóvenes magos sacaron sus varitas temiendo lo peor, los recuerdos de la guerra se hicieron patentes en forma vívida y sólo esperaban que nada malo le hubiera ocurrido a nadie.
Antes de llegar al grupo, escucharon las voces de las mujeres mayores ordenando que dieran espacio para atender al o la herida. Otro grito agudo cortó el aire y vieron a George levantarse desesperado, pasarse angustiado las manos por el rostro y volver a desaparecer entre el grupo. Aún le restaban unos metros cuando observaron a Narcisa levitar el cuerpo de Angelina, quien tenía las manos protectoramente aferradas a su vientre y un hilo de líquido transparente corría desde sus piernas. Molly, por su parte, gritó algo a su histérico hijo, quien de inmediato se apareció, lo más probable con destino a San Mungo. Al parecer el primogénito de George había decidido nacer en ese momento.
-Las contracciones son demasiado seguidas para pensar en trasladarla por red flu -dijo Molly a Narcisa, quien asintió y continuó levitando el cuerpo con destino a la casa.
-¡Nimie! -llamó la rubia mayor y la elfina apareció al instante- prepara una habitación de invitados para la señora Weasley, también toallas húmedas, agua caliente y muchas cabeceras.
-Sí ama -y con una breve reverencia desapareció.
Un nuevo grito de Angelina le puso los pelos de punta a todos los jóvenes varones, que se quedaron parados observando a las mujeres caminar junto a la parturienta, riendo y haciendo comentarios.
-¿Le pasa algo malo a tía Angelina? -escuchó Draco preguntar a Antares que se había pegado a su pierna, visiblemente asustada por los gritos de la morena.
-Sólo son los dolores naturales antes que nazca un bebé -le respondió Robert Granger a la vez que le acariciaba su mejilla.
-Deberían darle una poción para calmarlos -dijo Blaise sin quitar los ojos del grupo que comenzaba a desaparecer tras las puertas de la gran construcción.
-Jane tuvo más de 12 horas de contracciones cuando nacieron los niños, de sólo recordar sus gritos se me pone la piel de gallina -Graham se pasó las manos por los brazos.
-Ni que me lo recuerdes, estuve a punto de lanzarle una imperdonable a su doctor cuando después de tantas horas salió lo más campante diciendo que había decido que por seguridad de los gemelos era mejor una cesárea -Harry le dirigió una mirada a Ron quien asintió apoyando a su amigo.
-¡¿12 horas?! -exclamó Theo- no sé si podría soportar ver a mi mujer sufrir tanto.
-Ellas pueden resistirlo, se ven frágiles pero la naturaleza es sabia y le dio ese don al cuerpo más fuerte -dijo Arthur antes de comenzar a caminar en dirección a la casa- me adelanto, quiero estar ahí cuando anuncien que mi nieto ha nacido.
Los más jóvenes vieron a los hombres mayores caminar hacia la construcción y tras breves miradas entre ellos, los imitaron. Draco tomó a Antares en brazos, mientras Scorpius y Teddy corrían delante de ellos a la vez que jugaban con su perro.
El medimago había llegado hacía unos momentos con un nervioso George que se paseaba inquieto fuera de la puerta de la habitación donde se encontraba su esposa. Todas las mujeres, excepto Molly Weasley, se encontraban junto a él dándole ánimos y haciéndole bromas para tratar de calmarlo.
-¿No vas a entrar? -preguntó Graham a George.
-¿Estás demente? no creo que sea algo que ella quiera o que yo resistiera -respondió dudoso.
-No es una costumbre entre los magos que los maridos estén en el parto -le aclaró Hermione a su primo.
-Pues es algo que yo no me perdería por nada -rebatió acercándose a Caitlyn y mirándola a los ojos le aseguró- cuando tengamos nuestros hijos estaré contigo y seré el primero en ver su llegada a este mundo, el primero en tomarlos en mis brazos para dejarlos en los tuyos -y con un breve beso en los labios selló su promesa e hizo que su mujer se recostara en su cuerpo.
-Lo sé amor, sé que estarás conmigo igual que lo hiciste con Hermione cuando nacieron los niños -Caitlyn apretó más los brazos en la cintura de su esposo y se dejó mimar.
Draco los observaba y cuando un nuevo grito atravesó las paredes dirigió la mirada hacia la castaña que ahora conversaba en una esquina con la comadreja pequeña y la lunática. De sólo pensar que estuvo 12 horas gritando y con dolores para traer sus hijos al mundo le provocaba sentimientos encontrados: por un lado la enaltecía ante sus ojos como mujer, le entraban ganas de abrazarla y darle las gracias por haber pasado por todo aquello y por otro, no podía evitar enfurecerse ante el hecho que debió ser él y no Graham quien recibiera a sus pequeños para entregárselos luego a ella. La imagen de estar en ese momento se hizo tan nítida que cuando ella levantó la mirada y se enlazó a la de él no pudo ni quiso apartarla.
-Voy a entrar -dijo George mientras en dos pasos abrió la puerta y desapareció tras ella.
Pasaron al menos tres horas cuando el llanto de un bebé cortó el silencio y todos se pusieron automáticamente de pie. Transcurridos unos minutos la puerta se abrió y un feliz George apareció con un bulto envuelto en una cobija blanca.
-¡Les presento a Fred Arthur Weasley! -la emoción y el orgullo eran evidentes en su voz.
Las felicitaciones y los abrazos no se hicieron esperar y pronto el niño fue cambiando de brazos entre las mujeres, que pujaban por cargarlo primero.
-¡Quién habría imaginado a un Weasley viniendo al mundo en el hogar de un Malfoy! -bromeó Blaise.
-Son nuevos tiempos -aseveró serio Harry- construimos un nuevo mundo y ahora estamos viendo lo mejor de él.
Las serpientes y los leones se miraron y una sonrisa sincera se hizo presente en todos ellos. Definitivamente estaban en un nuevo mundo y todos oraban para que continuara así.
Había transcurrido un mes desde el inconcluso partido y nacimiento del pequeño Fred y todo parecía haber tomado su curso, todo menos ese sentimiento de vacío que se iba acrecentando en Hermione porque Draco había sido fiel a su palabra: salvo en sus breves encuentros diarios cuando llevaba a los niños por la tarde, luego del colegio, en el trabajo ya casi no se veían. Aunque sus funciones no fueron redistribuidas era Graham quien exclusivamente lo acompañaba en lo concerniente al mundo muggle y en lo relacionado al mundo mágico, ella atendía las consultas y daba directrices al cuerpo legal que acompañaba al platino, pero no asistía a las reuniones. Con Blaise y Theo todo continuaba igual, los acompañaba a las reuniones y en los viajes donde era necesaria su participación y aunque las serpientes, incluida Pansy, no hacían comentarios al respecto, era evidente que tenían su propia opinión sobre la nueva "relación" que había marcado su amigo con la castaña.
Por otra parte, para ella se volvió totalmente incómoda la nueva situación entre los demás empleados de la empresa. Draco no se había preocupado en ocultar su mutua paternidad, todo lo contrario, su escritorio estaba repleto de marcos con fotografías de él y los niños, y aunque Scorpius aún continuaba con su distanciamiento, al menos ya no rechazaba la proximidad de su padre. Sus colegas inicialmente trataron de obtener información jugosa de ella que sirviera de cotilleo y al no conseguirlo, comenzaron a mirarla con desdén cuando fue evidente que, salvo por los niños, no había más lazos entre ellos. Es más, durante la última semana había corrido el rumor que más de alguna abogada se le había insinuado a Draco, pero el rechazo había sido tan frío y contundente que una de ellas prácticamente había caído en depresión. Si antes los tres magos eran el deseo hechos hombres para muchas féminas de la empresa, ahora prácticamente eran un reto personal, especímenes dignos de ser cazados y mantenidos bajo siete llaves; tres Apolos de carne y hueso pero tan fríos y distantes como un iceberg. Y en el otro extremo estaba ella, la única mujer, además de Pansy, que tenía permitido estar cerca de ellos, envidiada y criticada por muggles y brujas.
Con un suspiro dobló la última edición de Corazón de Bruja donde una fotografía de Draco y Scorpius ocupaba la mitad de la página central derecha y otra de él con Antares la izquierda. En ambas fotos Draco miraba a sus hijos y era evidente el gran amor que les profesaba, su rostro se mostraba sereno y sonriente, sus ojos brillantes y totalmente alerta a todo lo que hacían los niños. El artículo nuevamente hacía mención a la ausencia de la castaña en las salidas del platino con sus hijos y señalaba que la nueva generación de magos y brujas tendrían en los hijos de Draco Malfoy la posibilidad de poseer estatus, belleza y dinero al mismo tiempo, de hecho, también se insinuaba que el cupo de "madre" y "esposa" estaba disponible para la bruja que lograra cautivar los corazones de los tres platinos. Tuvo la intención de arrugar el periódico y aplicarle un incendio para borrar todo rastro de las palabras que allí salían, pero fue mayor el impulso de recorrer las masculinas facciones con sus dedos y cerrar los ojos recordando lo bien que se sentía su piel bajo sus dedos. Con un suspiro retiró las páginas que contenían el reportaje y las guardó en el último cajón de su escritorio, sumándose a todas las otras que llevaba guardando desde que se hizo público la existencia de los niños. El repentino apretón que sintió a la altura del pecho fue la alerta que la melancolía estaba haciendo presa de ella por lo que se obligó a serenarse y recuperar la compostura, en breve tenía una reunión con la firma con la que realizarían los estudios de impacto ambiental para el proyecto inmobiliario que desarrollarían en el Archipiélago Fernando de Noronha en Brasil y, dado que Graham debía atender otros proyectos con Draco, ella debería representar a Dragonet en el viaje proyectado en dos semanas. Inspiró y expiró varias veces y cuando se sintió dueña de sí misma nuevamente tomó su notebook y abandonó su oficina. Aún le quedaban cinco minutos para subir y distribuir los documentos que discutirían durante la presentación.
Por segunda vez estaba cerciorándose de llevar carpetas adicionales a las requeridas, más que nada por precaución, cuando las puertas del ascensor se abrieron y lo abandonó distraída. El choque involuntario con un cuerpo la alertó de su descuido y automáticamente presionó los documentos para evitar que cayeran al suelo, aunque eso no impidió que perdiera el equilibrio y hubiera pasado un bochornoso momento si no fuera por un jalón que la dejó literalmente estampada a un cuerpo más corpulento.
-¡Disculpe, iba distraída...! -comenzó a disculparse mientras se apartaba y elevaba su mirada a quien la había salvado de una inevitable caída.
El rostro del trigueño que le sonreía de vuelta le resultó algo familiar pero no podía precisar de dónde.
-Me sentiré ofendido Hermione Granger si no me reconoces! -la voz atractivamente ronca y bien modulada no le dieron más señales que al inicio y cuando el desconocido frunció el ceño achicando sus ojos color chocolate, se sintió molesta consigo misma por no logar recordar de dónde conocía a ese hombre de cabello castaño claro, piel moreno dorado y perfectos labios gruesos- parece que sí deberé sentirme ofendido -dijo teatralmente sin quitar las manos de su cintura, primer lugar que había atrapado para evitar su caída- Universidad de Oxford, Facultad de Derecho, flacucho de melena y pinta de hippie... -suspiró hondamente al notar sólo una inspección más exhaustiva por parte de la chica- estás matando mi recién adquirido ego... dime al menos que Noah Callaghan significa algo para ti.
Hermione abrió los ojos con sorpresa al ahora reconocer a uno de los compañeros de promoción y amigo de su primo mientras se encontraban en la universidad. El cambio en él era tan radical que era imposible asociarlo a aquel chico amable aunque despreocupado que acompañaba a Graham a ayudarla con sus trabajos y adelantar materia cuando ingresó a su primer año de derecho y su vientre iba creciendo mes tras mes. Ella sólo recordaba al muchacho que se negaba a abandonar los jeans y que estudiaba abogacía para satisfacer a sus padres y así tomar las riendas del negocio familiar.
-¡Es que no puedo creerlo! ¡te ves tan distinto al chico rebelde de jeans! -ahora su boca dibujaba una gran sonrisa, la que se amplió cuando unos largos brazos la rodearon y la levantaron pocos centímetros del suelo.
-Bueno, no tuve problemas para reconocerte aún con ese peinado estirado y la falta de tu redondo vientre -bromeó.
-¿Pero qué haces aquí? ¿tienes alguna cita?
-Tengo una cita con mi futura compañera de viaje a Brasil... o sea tú -dijo mientras quitaba los brazos de su cintura y se alejaba un poco de ella.
-¿Eres el abogado C&G?
-No sólo el abogado, soy el presidente de Callaghan y Gallager.
-Pensé que te habrías terminado rebelando a seguir la tradición familiar -comentó con seriedad.
-Lo había hecho, pero cuando mi padre se infartó no tuve de otra que hacerme cargo y después de unos meses me di cuenta que había muchas aristas del negocio que explotar por lo que me dediqué a especializarme... pero esa es otra historia que te podré contar durante nuestro viaje.
Hermione no pudo evitar reír. Siempre le había simpatizado la postura rebelde de Noah y su conducta sincera, consecuente entre lo que decía y hacía. Además, desde que se conocieron fue el único de sus recientes adquiridos compañeros que no le preguntó si abortaría o vio en su embarazo un freno a su desarrollo profesional, incluso varias veces había bromeado sobre que si no conseguía esposo no tendría problema en fungir de papá para los niños porque dos era para él un número de buena suerte.
-Bien por tu empresa entonces -dijo la castaña- ¿estás sólo tú?
-No, el resto de mi personal nos espera en la sala de reuniones, quería darte la sorpresa antes de comenzar pero el sorprendido fui yo.
-No veo por qué -comentó la chica sin captar el desencanto del trigueño- es mejor que nos reunamos con el resto entonces.
-¡Permíteme ayudarte! -dijo mientras tomaba su ordenador- y no acepto negativas jovencita -la sonrisa en sus labios desmentía la severidad de su voz y Hermione no pudo menos que reír. Al menos este viaje lo realizaría con alguien por quien en el pasado había sentido aprecio.
Quienes también se sentían gratamente sorprendidos eran las tres serpientes que los observaban desde el fondo del pasillo. Durante más de un mes se habían visto obligados a ser callados espectadores del distanciamiento cada vez más evidente que se estaba generando entre su amigo y la leona. Para ellos era evidente que entre ambos había sucedido algo importante antes que la bomba explotara, pero Draco se había vuelto hermético e inaccesible cuando tocaban el tema. Como descendientes de las tradicionales familias sangre pura, su parte más arraigada les gritaba que los jóvenes debían casarse por el bienestar de sus hijos, porque no era concebible engendrar hijos que no estuvieran protegidos por el matrimonio, pero su instinto, ese que no tiene nada que ver con derechos y obligaciones, les gritaba más fuerte aún que ese par debía estar junto porque estaban hechos el uno para el otro: no sólo equilibraban sus fortalezas y debilidades, sino que cada uno tenía un efecto explosivo en el otro que lo sacaba de su órbita habitual y su zona de confort para luego comportarse como dos imanes que con la misma intensidad que se repelían se atraían. Lamentablemente ambos habían bajado los brazos y se negaban a luchar, entonces lo único que quedaba era nuevamente remecer la órbita en la que pululaban autoconvenciéndose que no había otra salida y quien fuera que sea ese tipo que trataba con tanta familiaridad a Granger podría convertirse en una buena carta dentro de la baraja.
-¿Los niños se quedarán contigo y Narcisa mientras Hermione esté de viaje? -interrogó Pansy al ojigris mientras este estaba de cabeza revisando unos documentos que debían enviar firmados antes del medio día al mundo mágico.
-Ajá -respondió sin levantar la vista.
-¿Todavía está contemplado que dure una semana? -preguntó como si nada.
-¿Qué te sucede, Pansy? ayer te dije que si hay complicaciones o retrasos deberá permanecer el tiempo que sea necesario.
-Sólo me estoy asegurando -se defendió la pelinegra- serán muchos días sin ver a los niños.
-Ella sabe que es por trabajo, a lo que debo sumar que el proyecto Noronha nació por su iniciativa, si enviaba otra persona pensaría que estoy desvalorizando sus capacidades -aunque seguía sin levantar la vista mientras tachaba unas palabras Pansy notaba que hacía más presión en la pluma- además, cuando los niños estén de vacaciones de invierno y verano deberá compartirlos conmigo... de alguna manera este viaje es de preparación para todos.
Lo que quiera que fuera a decir la pelinegra fue interrumpido con la entrada de Graham, quien se dirigió hasta el escritorio del rubio con varias carpetas en mano.
-Estos son los resúmenes para las reuniones de estos días, cualquier duda me avisas -le entregó los documentos y se giró para salir.
-Dame unos minutos y los revisamos juntos -pidió el platino.
-Si no te molesta me gustaría ir a la sala de reuniones, hay un amigo que me gustaría saludar -pidió el ojiverde.
-¿No está Granger ahí con los representantes de C&G Company? -preguntó aún sumergido en los primeros papeles que le había pasado su amiga.
-¿No me digas que ese bombóm trigueño que la levantó hace poco en brazos es tu amigo Graham? -si había algo que no perdería Pansy era aprovechar una buena oportunidad y Graham se la había puesto en bandeja. Observó detenerse la pluma de Draco y luego continuar como si nada.
-¿Lo hizo de nuevo? -preguntó el otro rubio con una sonrisa- desde que le presenté a Jane en la universidad siempre sintió un gran aprecio por ella, incluso se ofreció de papá cuando estaba embarazada -rió Graham sin percatarse que ahora sí el platino ya no escondía su interés en la conversación.
-Los niños tienen padre y su legítimo apellido -su voz era dura.
-¡Draco, por Dios! estamos hablando de algo que aconteció hace seis años cuando Jane era una estudiante de derecho.
-Nada que tenga que ver con mis hijos, ya sea en pasado, presente o futuro es una broma para mí -rebatió molesto.
Graham no pudo evitar sentirse apenado por la negativa de Draco a perdonar a su prima. Para él resultaba agotador tratar de limar asperezas entre ellos, pero cada vez le resultaba más difícil ser imparcial. Deseaba con todas sus fuerzas ser capaz de retroceder el tiempo y forzar a Jane a confesarle la verdad al platino, pero no era posible. El problema principal era que los entendía a ambos, pero si era honesto consigo mismo, como hombre le era más fácil comprender el enojo de Draco, si Caitlyn le hiciera algo similar tampoco podría perdonarla y no porque las relaciones se rompieran, sino porque un padre tiene derecho a conocer y compartir con sus hijos, y si en algún momento tienes claro que no quieres formar parte de su vida, al menos fue tu propia decisión la que te llevó a perderlos y dejar el espacio para que otro ocupe el lugar que desechaste. Por eso, cada día no dejaba de impresionarle cómo sus frías facciones cambiaban en 360° con la sólo mención de los niños: sus ojos se iluminaban, su sonrisa era natural, las palabras fluían sin control, se proyectaba y planificaba cosas con ellos, en definitiva, eran todo su mundo. Cuando de los gemelos se trataba desaparecía el joven de negocios frío, calculador, impersonal, astuto, con la capacidad de absorber los conocimientos de los otros como si fuera una esponja y volver las situaciones a su favor. Era obvio que se le daba con mayor facilidad las relaciones frívolas que las personales y una parte de él intuía que se debía a que el platino era de sentimientos profundos e irrefrenables, que cuando abría su corazón le era imposible medirse y controlarse, por lo mismo y aunque su enojo le impidiera verlo, si su prima lo lastimó fue porque de alguna forma, en algún momento indeterminado, ella se volvió importante para él. ¿Qué es lo que debía suceder para que ambos se remezan y no se pierdan mutuamente? Dios quiera que lo que sea aparezca pronto, antes que su camino se transforme en dos rutas diferentes y sin un punto de convergencia.
-Creo que mejor voy a saludar a mi amigo, ambos sabemos que esta discusión sólo nos lleva a un punto muerto. Vuelvo enseguida -con calma se volteó en dirección a la puerta.
-¡Te acompaño! quiero conocer a ese hombre, si Granger no lo quiere a lo mejor me resulta algo a mí -y con la mayor desfachatez le guiñó un ojo a su amigo.
-Graham -pidió el platino- mejor vuelve en la tarde, debo revisar esto con más urgencia ahora.
Draco observó al otro rubio asentir con la cabeza y salir seguido por Pansy. Cuando la puerta se cerró tiró los papeles con violencia en el escritorio y giró su sillón observando como la nieve de mediados de diciembre teñía de blanco el Londres muggle. Estaba furioso con la pelinegra ¿qué mierda le importaba a ella el amigo de Graham y su relación con Granger? ¿que si la leona no lo quería ella podía intentarlo? Presionó con el pulgar y el índice el puente de su nariz buscando sosiego pero una creciente incomodidad que comenzaba a subir por su columna le impidió seguir sentado. Se paró bruscamente y apoyó ambas manos frustrado en el gran ventanal, reposando la frente en el cristal para encontrar paz. Respiró hondo repetidamente con los ojos cerrados repasando los motivos que lo llevaron a este momento. Por supuesto que había tomado la mejor decisión: Granger podía hacer lo que quisiera igual que él, lo único que tenían en común eran los niños, no podía perdonarla porque cada vez que escuchaba una historia pasada de sus hijos la ira resurgía como un bombarda máxima en su interior pidiendo arremeter contra ella. Además, para la castaña tampoco era nada más que un buen polvo; desde que se reencontraron hace nueve meses nunca manifestó ningún interés por él y mucho menos trató de provocar una acercamiento entre ellos. Su pasividad y aceptación a su distanciamiento sólo demostraba que para ella como hombre no significaba nada. Sí, había tomado la mejor decisión.
Hermione no podía evitar la incomodidad que significaba ese almuerzo en la villa de Draco a horas de su viaje a Brasil. Hacía mucho que no pasaban tanto tiempo en presencia uno del otro y no podía evitar que sus ojos lo devoraran cual sediento que había pasado días perdido en el desierto. Mas cuando sus ojos se encontraron sus atractivos rasgos se endurecieron automáticamente y aunque sintió ese gesto como un latigazo en su corazón, no demostró ni un ápice del dolor que su frialdad le provocaba. Si algo había aprendido de tantos meses de convivir con serpientes fue que mantener los sentimientos bajo una coraza era la mejor manera esconder que te habían lastimado. Por eso levantó con orgullo el mentón y volcó su atención a la anécdota que contaba su padre sobre como una ola prácticamente se la había llevado de niña cuando hicieron su primer viaje a Tenerife. Todos rieron con ganas cuando Robert terminó el bochornoso episodio infantil donde el océano literalmente se había tragado la parte inferior de su bikini y su cabellera había salido llena de arena y unas cuantas algas enredadas entre sus rizos.
-¡Ves Hermione, tuvimos buen ojo cuando te molestábamos en el colegio diciendo que tu pelo parecía nido de pájaros! -bromeó Blaise sentado a su lado y tratando de desordenarle los sedosos rizos que llevaba sujetos en una cola de caballo.
-¡Cállate Zabini! si mal no recuerdo cuando llegamos al colegio no eras ni un tercio del Adonis en el que te transformaste ahora -rebatió con ironía.
-¡Merlín, Granger! ¿estás diciendo que ahora estás enamorada de mí? ¿que me encuentras atractivo? dime ¿cuándo me convertí en tu hombre ideal? -a medida que hablaba Blaise se le fue acercando provocativamente y a lo único que atinó la leona fue en tomar una papa y metérsela a la boca.
-Lamento romper tu corazón querido Blaise, pero a pesar de tu gran atractivo no eres mi tipo -lo contradijo y no pudo evitar reír cuando el moreno puso cara de pesar.
Antes que la broma se tomara otro ribete, Jane Granger astutamente le dio otro giro a la conversación.
-¡No puedo creer que Noah sea ahora el presidente de la empresa familiar! menos aún que haya sufrido tal cambio y transformado en un hombre tan atractivo.
-Recuerdo que era un flacucho de melena que pasaba horas con Graham ayudando a Hermione a adelantar materia en la universidad -corroboró Robert- ya en ese tiempo era un joven muy agradable y sencillo a pesar de su buena posición social.
-Obviamente parece ser un buen partido -comentó Narcisa como si nada.
-Sin duda la mujer que elija será muy afortunada -corroboró Jane cómplicemente a la rubia- sigue siendo tan simpático y sencillo como hace seis años.
Draco dirigió sus ojos hacia Jane que lo miraba directamente a los ojos. "Mensaje recibido" pensó molesto al recordar la petición que le había hecho hace casi dos meses de buscarle un hombre que ocupara su lugar en la vida de la leona. Durante las últimas dos semanas lo único que había hecho era oír a Pansy contarle a su madre lo fantástico y atractivo que era el tal Callaghan y peor había sido cuando todos fueron invitados hace tres días a la casa de los Granger para una parrillada organizada por Jane y en la que, coincidentemente, se encontraba el hombre del minuto. Al conocerlo tuvo que aceptar que era un tipo inteligente, no sabría decir si tan atractivo como señalaban las mujeres ya que comparado con Blaise, Theo y él mismo no se veía la gran maravilla, incluso diría que promedio. Cuando fueron presentados, antes incluso de precisar su posición dentro de Dragonet, le anunció que era el padre de Antares y Scorpius, reafirmando de esta manera su relación con los niños. El hombre se mostró sorprendido al principio pero pasado el tiempo, al notar que no había nada entre Granger y él, prácticamente se comportó como si fuera parte de la familia. Alaba a Jane y acarreaba cosas igual que un elfo doméstico, comportándose como si estuviera en su casa y haciendo mención a situaciones pasadas de las que él se enteraba recién en esos momentos. Fue un alivio cuando notó que Scorpius no le daba espacio en sus intentos de acercamiento y que si bien Antares no había sido descortés, permaneció lealmente junto a él resaltando lo mucho que lo amaba.
Y fue precisamente en ese momento que sintió una pequeña mano apoyarse en su muslo izquierdo y bajó la cabeza para encontrarse con la tierna mirada de Antares fija en él, estaba seguro que su hija poseía un sexto sentido en lo que refería a él porque cada vez que estaba cerca sabía el momento exacto en que necesitaba que le reafirmara su afecto.
-Tú eres el hombre más bello del mundo -le dijo con sencillez y él no pudo menos que levantarla de su asiento y estrecharla entre sus brazos.
Hermione no pudo menos que emocionarse al ver a Draco y Antares. Se avergonzaba de reconocer que a veces se sentía celosa de la estrecha relación que había entre ellos, de la libertad con la que su pequeña le expresaba su amor y su felicidad al saberse correspondida. Por supuesto que había captado perfectamente la intención de su madre y Pansy con respecto a una posible relación entre Noah y ella. Le molestaba que trataran de empujarla a brazos de otro hombre cuando su mente y su corazón estaban totalmente entregados a Draco. Era consciente que todo entre ellos estaba acabado pero necesitaba tiempo para tener su propio duelo, para procesarlo y aceptarlo. "No es necesario que sea ahora... pero considera dejarte querer" le había dicho Pansy un día antes. ¿Sería capaz de hacerlo? Noah no se merecía ser utilizado y tampoco creía que tuviera en ella el interés que todos los demás insistían, a pesar que hasta Theo había comenzado a hacer bromas sobre ello.
Gracias a Merlín el almuerzo había seguido sin inconvenientes y el nombre de Noah había quedado a un lado gracias a las preguntas y peticiones de los niños. Pasó las siguientes horas jugando y disfrutándolos por todos los días que nos los podría besar ni abrazar. Si este viaje fuera en el mundo mágico podría regresar todos los días, pero se veía obligada a permanecer separada de ellos por siete días si todo salía como estaba proyectado y, en el peor de los casos, podrían ser hasta 15. Poco antes de partir se acordó del camisón que le había facilitado Narcisa cuando Malfoy la arrastró desde su casa y fue buscarlo para devolverlo. Encontró a la rubia en el salón principal acompañada de todos los asistentes y disimuladamente se acercó pasándola la bolsa de papel en el que lo traía envuelto.
-Narcisa, no había tenido la oportunidad de devolverte el camisón que me facilitaste aquel día.
-Querida, no es necesario que me lo devuelvas, de hecho lo tenía reservado para regalarlo en alguna ocasión especial.
-Pero es una prenda muy fina...
-Y a ti te queda maravillosamente -los ojos azules se posaron en su hijo que venía entrando con los niños- Hermione, conserva el camisón como un regalo de mi parte... además, ¿quién dice y le sacas buen provecho estos días? vas a estar en un clima bastante caluroso y te aseguro que esta tela es fresca, es más, ahora voy por la bata que le hace juego y no acepto negativa. Te aseguro que serás una visión para quien te lo vea puesto -el doble sentido era más que evidente y la chica no pudo evitar ruborizarse.
Cuando Narcisa abandonó la sala se encontró con los ojos fríos de su hijo y sonrió. Había observado perfectamente como Draco no podía quitarle los ojos a Hermione cuando lo usó después del baño masivo y como lo conocía tan bien, sabía que por dentro estaba deseando lanzarle un crucio.
La hora llegó y los Granger, Draco y los gemelos acompañaron a la castaña al aeropuerto. Todos eran conscientes que sería la separación más larga que habían tenido y durante los últimos días ella estuvo tentada a declinar, pero sabía que este momento hubiera llegado de todas formas no importa quién hubiera estado a la cabeza de la empresa. Ella forjó este proyecto y nadie sabía más de él que ella; es más, se hubiera sentido miserable si Draco se lo hubiera quitado y le agradecía internamente que al menos en el aspecto laboral no la haya apartado.
El aeropuerto de Heatrhow estaba repleto de pasajeros que recorrían sus pasillos, algunos más apurados que otros. Hermione y su madre iban delante llevando a cada niño de la mano y Draco, como el caballero que era, llevaba sus maletas junto a Robert. Cuando vio su equipaje le había preguntado si se estaba mudando de país, lo que internamente, más que un reproche lo había considerado interés. En ese momento Pansy había salido al camino diciendo que por el clima necesitaría cambiarse seguido y que por supuesto, debería llevar ropa para todas las posibles actividades extras que pudieran surgir; a su vez, Draco había rebatido diciendo que con un hechizo climatizador no tendría ese tipo de problema, pero su amiga simplemente lo ignoró y como para reafirmar su posición sacó de alguna parte unas bolsas de regalo que en su interior contenían finas y exquisitas prendas y con un hechizo diminuendo las redujo para que cupieran en la maleta. La castaña estaba segura que el bikini que "accidentalmente" había caído a los pies de Draco fue algo totalmente calculado por la morena ya que este tuvo que agacharse a recogerlo cuando se lo pidió para guardarlo. Con una sacudida alejó esos pensamientos y se enfocó en ubicar su terminal para hacer su check in y entregar su equipaje.
Cuando regresó a su grupo se encontró con Noah conversando con sus padres y Draco, mientras Antares y Scorpius corrían a su alrededor, siempre bajo la atenta mirada de su padre. No pudo evitar sonreír con ternura ante lo sobre protector que era con ellos. El trigueño fue el primero en verla y salir a su encuentro, depositando un beso en cada mejilla una vez que la tuvo a su alcance.
-Llegaste con varios minutos de anticipación.
-No quería que un contratiempo nos generara problemas.
-Sigues siendo la misma chica precavida de siempre -le dijo con una sonrisa abierta que ella no pudo evitar devolver de igual forma.
Un tirón a su blusa llamó su atención y se encontró con el rostro serio de Scorpius pidiendo su atención.
-¿Qué pasa cielo?
-Debes estar con nosotros, Antares te extrañará -sus ojos grises las traspasaron y no pudo evitar sorprenderse nuevamente de lo parecido que eran sus gestos y actitudes con su padre. A pesar de haberse criado con puros Gryffindors y en el mundo muggle, sus actitudes posesivas y autoritarias desde que nació gritaban sus genes Malfoy y en ese preciso momento, abogando por su hermana, le estaba diciendo sin palabras que él también la echaría de menos.
-También te extrañaré mi hombrecito -y sin darle tiempo a retroceder lo alzó en sus brazos y le llenó la cara de besos, hasta que vencido de alejarse cruzó sus bracitos por su cuello y se presionó con fuerza a ella- te amo Scor, nunca lo olvides.
-También te amo -dijo quedito sólo para que ella lo escuchara y luego depositó un piquito en los labios de su madre.
Tras unos minutos Hermione lo depositó en el suelo y tomó en sus brazos a Antares que no se reprimió a la hora de besarla ni decirle lo mucho que la amaba y la extrañaría. La indicación de Noah para que ingresaran a realizar el chequeo y revisión por aduana internacional hizo inminente la separación y la castaña abrazó a sus padres y les pidió que estuvieran atentos a los niños, provocando que Draco y Robert rodaran los ojos.
-Estarán bien mi niña -la tranquilizó Jane acomodándole un rizo rebelde tras su oreja- ahora tienen una gran familia para cuidarlos y Draco no permitiría que nada malo les sucediera.
-Lo sé -y no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas y se agachó para abrazarlos a los dos al mismo tiempo y depositar besos intercalados en sus frentes y coronillas.
-¡Mamá, nos estás ahogando! -se quejó Scorpius y ella rió a pesar de su pena.
-Lo siento, lo siento -se disculpó mientras los soltaba- es que los voy a extrañar mucho.
-Los días pasarán rápido y me encargaré que no todo sea trabajo -la tranquilizó Noah provocando que unos fríos ojos grises se posaran en él.
-Granger, sabes que estarán bien, están conmigo -aseveró molesto el platino- preocúpate de mantener a Graham informado diariamente y si existe algún problema que se requiera revisar nos los indicas a ambos por mail -estiró su brazo para despedirse- que tengas un buen y productivo viaje.
La castaña lo miró encubriendo sus emociones por la fría despedida y alzando el mentón estrechó su pequeña mano en la blanca y grande de él, apretándola con firmeza. Por supuesto que recibió claramente el mensaje: Graham seguía siendo el intermediario y no quería un contacto innecesario con ella.
-Entiendo Malfoy, haré como dices, sólo cuida a nuestros hijos -sus ojos mieles se mantuvieron en los grises y agradeció que su voz no temblara.
-Lo haré, buen viaje -y retiró su mano para posarlas en cada hombro de sus hijos. Hermione dio un último abrazo a sus padres y los niños y luego giró para emprender rumbo a aduana internacional.
Draco vio a la castaña girarse un par de veces y hacer señas hasta que se perdió entre las puertas de cristal con el trigueño muy cerca de ella y con la mano posesivamente colocada en su espalda baja. Estaba furioso aunque no sabía con quién: si con la leona por permitir tal cercanía de otro hombre frente a sus hijos, si con él por las ganas que tuvo todos estos días de cancelarle el viaje o con Callaghan por darse atribuciones que no le correspondían apelando a la amistad de antaño con Graham y los Granger. Lo cierto era que quería estar solo y golpear algo.
-Hay varias formas de perder a alguien, pero la peor de ellas es cuando nosotros mismo las empujamos a irse... esa es la forma más segura de nunca recuperarlas -le murmuró Robert golpeándole con suavidad el hombre y luego tomar su mano para caminar hasta el estacionamiento.
Draco lo observó procesando sus palabras y su mirada viajó nuevamente hacia el punto donde desapareció la castaña. Respiró hondo. No había nada que pensar, la decisión estaba hecha y tomando a Antares de la mano caminó tras los Granger que iban con Scorpius.
Draco estacionó su todo terreno en el estacionamiento cerrado y bajó para desabrochar los cinturones de las sillas de los gemelos, los que salieron disparados hacia la habitación tras la orden de lavarse las manos y arreglarse para cenar. Como habían ido en vehículos separados con los Granger al aeropuerto, no había sido necesario que regresaran a la villa, así que con calma se dirigió al salón para reunirse con su madre y amigos mientras los niños se alistaban.
Sin embargo, a medida que avanzaba el sonido de unas voces ligeramente conocidas llamó su atención y apuró el paso para encontrarse con la cara de hastío de su tía Andrómeda y Teddy, mientras su madre y amigos mal disimulaban su molestia con una Ariana Greengras acomodada con parsimonia en uno de los sillones de su sala.
-¡Draco querido! -murmuró la rubia poniéndose de pie y depositando un empalagoso beso en su mejilla.
-Ariana ¡que sorpresa tu visita! -respondió mirando a su alrededor en busca de una respuesta.
-Espero que no te moleste pero nos encontramos con Andrómeda y su encantador nieto y al saber que venía a visitarlos quisimos conocer tu mansión muggle -comentó sonriendo- es preciosa aunque parece una cabaña en relación a Malfoy Manor.
-¿Nos? -preguntó con una alerta haciendo click en su mente.
-Vine con Astoria por supuesto -dijo sonriendo- hace tanto que no nos hemos reunido y ni siquiera hemos tenido el placer que nos presentes a tus hijos... y como se dio la oportunidad pensé en tomar la iniciativa -fingió no captar las reservadas miradas que el resto de los presentes le lanzaban- ya hace tiempo que mi Tori fue al baño, imagino que debe haberse perdido o estar recorriendo la casa.
-¿Dónde están los niños? -preguntó Narcisa poniéndose de pie y mirando preocupada a su hijo.
-¡Maldición! -dijo el platino y salió disparado en busca de sus hijos rogando a Merlín que hayan ido primero a la cocina en busca de una golosina como lo hacían habitualmente y la estúpida bruja no estuviera donde imaginaba.
Los escuchó reír en el descanso de la escalera y apresuró sus pasos llamándolos, pero al oírlo aceleraron su marcha sacándole ventaja, tal vez pensando que iba a reprenderlos por su tardanza. El miedo hizo presa de él, quizás estaba exagerando pero bajo esas circunstancia prefería estar con ellos y haciendo lo único que consideró más rápido se apareció frente a su habitación justo en el momento que Antares habría la puerta y la atravesaba seguida de su hermano. Con horror y en cámara lenta vio a la rubia acostada en su cama, con sólo la parte superior de su pijama de seda negra totalmente desabrochada y en una posición bastante sugestiva.
-¿Qué haces en nuestra habitación? -escuchó preguntar furioso a Scorpius mientras tomaba de la mano a su hermana que la miraba con igual cara de odio.
Hola, lamento la tardanza en actualizar pero ya está el nuevo capítulo. Agradezco mucho sus mensajes y sé que muchas están ansiosas por conocer cómo va a continuar la historia. Sé que muchas estaban esperando un rival para Draco y al final ha aparecido, algunas pensarán que es sólo un muggle pero es alguien que cuenta con el beneplácito de los padres y prima de Hermione, que de alguna manera la apoyó en el embarazo y en los estudios y que además está en condición de ofrecerle estabilidad a ella y los niños. Y por su parte nuestro rubio se niega a ceder y ella a luchar, ambos están esperando que el otro dé el primer paso lo que a veces lleva a tomar malas decisiones. Esperemos que no sea su caso. Un abrazo y nos leemos pronto.
Sabina.
