El Cuadro Imperfecto

Hermione se abanicó una vez más cara y cuello tratando de aplacar el calor que en esos momentos amenazaba con derretirla. Los seis días que llevaban en Brasil habían sido excesivamente calurosos para dos personas que venían abandonado la fría nieve londinense y los actuales 34° celcius que marcaba el termómetro a la sombra no le hacía justicia a la sensación térmica que debía bordear los 40°. Hubiera sido muy fácil aplicarse un hechizo climatizador para estar cómoda y no tener que sufrir las altas temperaturas, pero lo sentía demasiado injusto con Noah, quien literalmente estaba "sudando la gota gorda", igual que ella. Con vergüenza aceptaba que durante las noches se había aplicado un hechizo porque, caso contrario, le habría sido imposible dormir, aún con el aire acondicionado. Por eso se obligó a que su espíritu Gryffindor primara durante el día y hacía causa común con su amigo.

En los días que llevaban, su piel había adquirido un bronceado dorado y parecía más brillante y sedosa. ¡Bendita vitamina D!. Acomodó los casi invisibles tirantes de su vestido color pistacho y pasó la mano por su largo cuello para mitigar el sol que le daba directamente en la espalda. Llevaban aproximadamente una hora recorriendo la isla grande del archipiélago y se habían detenido en varias oportunidades para admirar y fotografiar las bahías, playas y paisajes, a objeto de contar con un buen pool fotográfico que luego les permitiera definir cuál serían los mejores puntos para asentar el proyecto hotelero que Drogonet había gestionado para implementar en ese lugar.

-Es raro que alguien tan joven esté dedicado al cuidado del medio ambiente -comentó Noah mientras observaba maravillado las islas y las transparentes aguas verde esmeralda por las que navegaban en ese momento.

Hermione reacomodó la visera blanca del gorro beisbolista que llevaba en esos momentos y centró sus ojos en las pequeñas islas de arena blanca que se veían a lo lejos, mostrando un cuadro impresionante. Como cada día, se imaginó a Draco y a los niños disfrutando de este lugar, sumergiéndose en las cálidas aguas para observar los maravillosos bancos de coral y las innumerables especies marinas que vivían en sus profundidades. Ella, principalmente, sabía que Draco no daba puntada sin hilo, era un hombre extremadamente inteligente e intuitivo para los negocios, que siempre jugaba a ganador y que le gustaba disfrutar de los placeres de la vida, por lo que cuando veía algo que le podría generar recompensas lo tomaba sin dudar. En este caso, la recompensa era asegurar un asentamiento exclusivo para la clase más adinerada y, al mismo tiempo, gozar de un lugar paradisíaco que no le cabía duda, se aseguraría que continuara así.

-Creo que más que estar dedicado al cuidado del medio ambiente Draco está preservando este lugar para él y los niños -respondió con suavidad, evaluando sus palabras- por eso está comprando todos los sitios disponibles y así asegurarse que este lugar será visitado por personas con la cultura y educación suficiente para cumplir las normas de protección establecido para visitar las islas protegidas y cuidar el entorno.

La exclusión que hizo de sí misma de la vida de Malfoy y la pena que se traslucía en su voz fue evidente para Noah, que la miró pensativo, decidiendo si comentaba o no sobre ello. No llevaba mucho tiempo que se habían reencontrado, pero a él siempre le había resultado atrayente la inteligencia y madurez con la que la prima de su amigo llevaba su vida. Quizás un punto decisivo en el instinto protector que nació en él fue el que se hubiera negado a abortar cuando aún podía hacerlo. Personalmente había conocido varias amigas en la universidad que se habían practicado un aborto y no necesariamente por una insolvencia económica que les permitiera conservarlos. Pero esa muchacha delgada y baja estatura creció como una montaña frente a él cuando con una mirada feroz le dijo que sus hijos no eran cuestionables y nada evitaría que llegaran al mundo. No pudo evitar imaginar a una leona protegiendo sus crías y en cierta medida, cuando se enteró por Graham que el padre de los niños no sabía que estaban en camino se sintió egoístamente aliviado. Y ahora, casi siete años después, se daba cuenta que seguía siendo la misma mujer fuerte pero con dos variables: el padre de sus hijos había aparecido y formaba parte de sus vidas y, a diferencia de antaño, ella parecía estar enamorada de él. Por otra parte, estaba impresionado con el joven que resultó ser la antigua pareja de Hermione, extremadamente atractivo como para ser obviado incluso por un hombre, millonario, con el abolengo exudando por cada poro, inteligente, un empresario sagaz e innovador y totalmente enamorado de sus hijos. Eran polos totalmente opuestos a sus ojos, como hielo y fuego, él todo control y frialdad y ella pura calidez. No era tonto, después de todo era un reconocido abogado y, por lo tanto, uno de sus mejores dones era saber leer a las personas, y si de algo estaba consciente es que algo no resuelto había entre ellos y no quería meterse y terminar realmente enamorado de una mujer que no estaba en condiciones de corresponderle en estos momentos. Realmente quería conocer más a fondo a la mujer en la que se había convertido Hermione, cómo calzaba la mujer con la madre y la profesional, poder descubrir esa aura de misterio que la rodeaba, como si no perteneciera completamente a este mundo y sólo podría hacerlo generando los espacios para ello. No era la chica más bella que había conocido, pero sin lugar a dudas, la más inteligente e interesante y en algún aspecto, la más difícil de abordar. Tal vez comenzar por conocerse nuevamente y afianzar su amistad era un buen comienzo.

-Aún si su interés es egoísta está ayudando a conservar un lugar hermoso... esperemos que sus amigos y muchos millonarios sigan su ejemplo -dijo con una gran sonrisa- además -continuó- tipos como él mantienen a empresas como la mía en un excelente nivel de contactos y de dinero -le guiñó el ojo juguetonamente y la chica no pudo evitar la carcajada ante su desfachatez.

Pasaron otras dos horas recorriendo al menos cinco de las 20 islas más pequeñas que conforman el archipiélago. Hermione observó la hora en su reloj de pulsera, eran la una de la tarde en Fernando de Noroa lo que significaba que en Londres eran las tres y los niños hoy no estarían en casa antes de las seis porque irían con Narcisa a visitar a sus padres. ¡Merlín, cómo los extrañaba! había hablado con ellos todos los días pero no era lo mismo a abrazarlos y arroparlos cada noche antes de irse a dormir. ¿Y Draco? ¿durante su ausencia habrá salido con unas de las tantas mujeres que lo buscaban todo el tiempo? ¿habrá dormido con ellas? Desechó esa línea de pensamiento. Era mejor centrarse en los niños, su trabajo y amigos; tiempo al tiempo... esa era la mejor forma de matar los sentimientos por el platino.

-Te propongo un almuerzo rápido y luego te enseñaré a navegar en windsurf como te prometí ayer -el tono de Noah sonaba entusiasmado- y no, no te permito excusas, la reunión no será hasta las cinco y antes tenemos tiempo más que suficiente para comenzar las clases.

-Lo que te propones es que vuelva con una pierna rota, ni siquiera puedo pararme en una tabla de surf y pretendes que maneje una vela que va sobre una -rebatió a pesar de la sonrisa que dibujaba su rostro.

Desde que habían llegado, Noah había preparado excursiones para matar las horas muertas en las que no trabajaban preparando informes , sostenían reuniones o recorrían el archipiélago. "Así tendrás algo realmente entretenido que enseñarles a los niños y en una de esas después exista la posibilidad de volver con ellos y hacerlo juntos" le había dicho para convencerla, agregando con un alzamiento de hombros y una sonrisa maliciosa"a menos que quieras que piensen que tienen una madre aburrida con la que no vale la pena salir de vacaciones". Ella le había arrojado un pedazo de papel a la cara y orgullosamente le informó que con Graham habían hecho mucho deporte aventura cuando salían de vacaciones en familia. Y era cierto, su loco primo la había arrastrado a hacer canopy cuando tenían 12 años, habían aprendido juntos a bucear; rafting y canyoning a los 17 (justo un mes antes de desmemorizar a sus padres durante la guerra), disfrutaban el senderismo y esquiar, e incluso una vez se habían tirado en paracaídas (aunque admitía que esto lo hizo después de haber aprobado su examen de aparición; una cosa es que le gustara la adrenalina y otra muy distinta que no tomara las precauciones en caso que algo fallara durante el salto). Puede que en Hogwarts muchos pensaran que era una sabelotodo aburrida, pero la realidad es que en el mundo muggle era una chica normal que disfrutaba divertirse con su familia.

La tarde pasó agradablemente, Noah insistía en grabar sus actividades deportivas como una prueba fehaciente que la castaña las había realizado y por las tardes las compartía con Graham.

A las 18:00 PM en punto Hermione estaba en la terraza de su hotel, cómodamente tirada en su hamaca y con el laptop sobre sus piernas mientras iniciaba la video conferencia por WhatsApp. La primera cara que vio fue la de Pansy y notó que estaba acomodada en un sillón, específicamente en la sala de cine que Draco había implementado, donde un enorme y moderno Smart TV dominaba una pared. Sus ojos se humedecieron cuando Antares apareció corriendo y se arrojó a los brazos de la pelinegra volviéndose a mirar hacia la televisión con alegría; a los segundos después Scorpius ya estaba junto a ellas.

-¡Hola mami! -dijo feliz agitando su mano a modo de saludo.

-¡Hola mis amores! ¿cómo estuvo su día? -su voz tembló con emoción mal controlada.

-Hola mamá -respondió Scorpius- estamos bien, hoy fuimos a ver a los abuelos Jane y Robert y comimos mucha tarta de frambuesa, estaba mmmm... exquisita -dijo relamiéndose los labios.

-Sí, yo me comí dos trozos enormes y la abuela Narcisa trajo una tarta de arándanos que la abuela Jane le envió a papá y los tíos -lo interrumpió entusiasmada Antares- pero como es mucha tarta tendrán que compartirla con nosotros ¿cierto tío Theo? -dijo mirando en dirección donde la castaña sabía se encontraba la puerta.

-Pero estás diciendo que tu abuela Jane nos las envió a nosotros niña golosa -el castaño la tomó en brazos y le hizo cosquillas en el vientre mientras la pequeña se retorcía a carcajadas tratando de liberarse- ¡hola Hermione! te veo más bronceada, parece que Brasil te sienta bien -la saludó sin abandonar la tarea de hacer reír a la pequeña rubia.

-Hola Theo -su sonrisa era enorme al ver a la serpiente jugar con su hija- no la hagas reír tanto que en la noche no podrá dormir.

-¡Ah! -pareció meditar el castaño- pero si le aplico un desmaius dormirá toda la noche.

Antares detuvo sus retorcijones y le hizo un hermoso puchero al castaño.

-Sólo bromeaba princesa -le dijo besando su coronilla y retomando las cosquillas.

-¡Mamá! iremos de paseo para vacaciones de invierno -dijo Scorpius llamando su atención- vamos a un centro de esquí -su voz denotaba entusiasmo y no pudo evitar sonreír de vuelta.

-¡Lo vamos a pasar genial, mamá! ¿cierto papá? -Antares nuevamente desvió sus ojos hacia la puerta.

Hermione automáticamente se puso nerviosa ante la mención de Draco y trató de disimularlo lo mejor posible. Desde que abandonó Londres no había vuelto a conversar con él y normalmente no estaba presente cuando realizaba las video conferencias con los niños. Lo primero que vio fue su espalda, enfundada en una camisa de seda negra, mientras retiraba a Antares de los brazos de Theo y caminaba con ella acomodada en su cadera hacia el fondo de la habitación, donde se apoyó en el enorme mueble de roble repleto de CDs con música, películas y algunos libros; los favoritos de todos ellos y ahora también de los niños. No pudo evitar que su corazón se acelerara al ver el hermoso cuadro que presentaba con la niña cargada como un tesoro en sus brazos: imponentemente masculino y tierno a la vez ¿podría alguna vez dejar de emocionarse ante esa imagen? lo más probable es que no. Cuando el gris metálico de sus ojos se posó en ella se sintió tan estremecida que los miles de millas que los separaban parecieron desaparecer y cuando sus mejillas comenzaron a arder, dio gracias al sol de Brasil por el bronceado que ahora debía estarlo ocultando.

-Por supuesto princesa, será una buena instancia para divertirnos de manera diferente y comenzar el nuevo año como si hubieras bebidos felix felicis -aunque la respuesta fue para Antares, sus ojos nunca abandonaron el rostro de la castaña- ¿todo bien por allá? -su voz grave la envolvió y sólo asintió con la cabeza- Graham me comentó sobre una demora en su regreso ¿algún problema con el retorno o necesitarás el avión de la compañía para volver?

-No es necesario -se apresuró en responder- Noah ya gestionó los pasajes y estaremos en Londres el 23 en la tarde. Aunque me tuviera que aparecer nada evitará que esté allí para navidad -pasó nerviosa un rizo tras la oreja y el rubio siguió el movimiento- ¿Para cuándo es el paseo que planificaste? -la pregunta la hizo con el objetivo de desviar la conversación hacia un tema más seguro y también molesta porque haya planificado un viaje con los niños sin considerar que ella quería pasar un tiempo con ellos después que, contando el retraso, estarían separados trece días. Un destello cruzó los ojos grises pero no tuvo mucho tiempo de pensar en ello al aparecer Noah en su campo de visión, vistiendo sólo traje de baño y una toalla colgando al cuello. Su habitación estaba junto a la de ella y compartían terraza, separada sólo por un cerco bajo de madera y adornos de conchas colgando de la viga. No pudo evitar responderle la sonrisa al percatarse que en lugar de subir las escaleras que daban a su habitación tomaba rumbo a la de ella.

-... hasta el día antes de año nuevo -escuchó decir a Draco.

-¿Cómo?... Disculpa me distraje -sus ojos volvieron a la imagen que le devolvía el computador cuyo propietario entrecerraba los ojos con evidente hastío.

-Me doy cuenta -lo escuchó decir con frialdad- el paseo será a Powder White, saldremos el 26 y volveremos el 30 de diciembre.

Hermione frunció el ceño, ahora sí visiblemente molesta.

-¿Te hubiera importado hablarlo conmigo antes? yo también quiero pasar tiempo con los niños después de todos estos días fuera.

-Iremos todos Hermione -la castaña sabía que utilizaba su nombre en beneficio de sus hijos, pero no podía evitar las mariposas en su estómago cada vez que lo oía en sus labios- también le pregunté a tus padres, Graham y Caitlyn, todos se mostraron felices de acompañarnos.

Ante ese comentario no pudo decir nada más, a pesar que significaba pasar varios días conviviendo con él, sabía que los niños lo disfrutarían... y ella, masoquistamente, también.

-Conversemos a mi regreso -conociendo a Draco sabía que el viaje era una decisión tomada, pero eso no significaba que pudiera tomar decisiones que los involucraba a todos sin considerar la de ella. No eran pareja, no eran un matrimonio y ya estaba siendo tiempo que definieran cómo se dividiría el tiempo de los niños con cada uno de ellos.

-Mamá -la llamó Scorpius- ¿cuándo regresas?

-Nos retrasamos un poco cielo, pero el 23 nos veremos sin falta, lo prometo.

-No te preocupes campeón -dijo Noah apareciendo tras ella y colocándose muy cerca del cuello de la chica para poder estar bien enfocado en la cámara de la laptop- tienes mi palabra que tu madre estará con ustedes para navidad ¿cierto compañera? -lo último lo dijo volteándose hacia ella y provocando que, por lo cerca que estaban, sus rostros quedaran muy juntos.

-Parece que el clima está estupendo y ustedes lo han aprovechado bastante bien -comentó Pansy con una gran sonrisa- ¿vienes saliendo del agua Noah?

-Sí, con Hermione estuvimos haciendo windsurf y debo decir que me dejó bastante impresionado con sus habilidades -le guiñó el ojo a la castaña provocando que sus mejillas ardieran por la incomodidad de la doble interpretación que ese inocente comentario pudiera provocar- y no se preocupen niños, que su madre prometió que todas las cosas que hemos hecho las repetirá con ustedes.

Lejos de mostrarse entusiasmado, Scorpius se puso serio y con la misma cara de poker que Draco utilizaba normalmente. ¿Cómo podía adoptar sus gesticulaciones tan pronto? Definitivamente era un Malfoy con todas sus letras.

-Con papá también hacemos cosas geniales que tú no podrías -respondió el pequeño platino groseramente, provocando automáticamente que Hermione lo mirara con asombro y reproche a la vez. Asombro porque lo había llamado "papá" y no "padre" como lo venía haciendo desde que lo conoció y reproche por el evidente desplante con Noah. Cuando su mirada se encontró con la Draco a través de la pantalla, observó claramente su sonrisa satisfecha mientras se automarginaba de la conversación.

-¡Scorpius Malfoy, discúlpate! -exigió Hermione.

La sonrisa de todas las serpientes sólo aumentó la molestia de la chica e internamente agradeció que Blaise no estuviera presente, sino quizás con qué sandez salía.

-No dijo nada incorrecto -acotó Draco pero la chica lo frenó.

-¡Cállate Malfoy! ¡Scorpius, estoy esperando tus disculpas jovencito!.

Scorpius miraba la pantalla con soberbia, no quería disculparse con ese hombre que estaba tan cerca de su madre. Ella era de ellos, de los Malfoy. Sin embargo, la conocía lo suficiente para saber que si no se disculpaba ahora lo obligaría a hacerlo apenas ponga un pie en Londres.

-Lo siento -masculló a regañadientes.

-No importa campeón -lo excusó Noah restando importancia a la hostilidad del pequeño- yo también era posesivo y sobreprotector con mi madre y hermanas -apoyó su mano en el hombro de la chica para captar su atención- me voy a la ducha y nos reunimos en una hora para ir a cenar y luego visitar esa caleta que nos recomendaron.

-Nos vemos en una hora -corroboró la castaña antes de volverse a la pantalla. Suspiró dándose paciencia mientras pasaba las manos por el cuello para quitar las perlas de sudor que se concentraban en esa parte, mejor cambiar el tema, no valía la pena perder esos preciosos minutos que hablaba con ellos en discusiones- ¿cómo ha ido el colegio? -preguntó nuevamente a los niños y así siguieron por unos 40 minutos más, hasta que Draco le indicó que tenían "algo" que hacer y que no quiso explicar cuándo les consultó de qué trataba. Lo único claro, fue que los niños se despidieron felices y más que dispuestos a obedecerlo.


Draco buscó a Blaise en el escritorio de la villa. Las clases de vuelo habían terminado y los niños, después de nadar con él un rato en la piscina techada, habían caído rendidos. Cada día se sorprendía más con ellos. Scorpius era seguro y veloz sobre la escoba, siempre poniendo atención a todas sus indicaciones y dominándola como si desde que nació hubiera estado sobre una de ellas. Antares por su parte estaba seguro que le provocaría un infarto. Su pequeña, su preciosa princesa era una temeraria, casi una suicida, volaba por instinto y no esperaba que le mostrara cómo hacer algo cuando salía disparada hacia las nubes, motivo por el que había hechizado la propiedad para que a cierta altura sean invisibles al exterior, es más, durante días se sentó tras ella para asegurarse que no se estrellara con nada. Ahora entendía en cierta medida a Granger sobre su miedo a dejarlos volar. Como mago sabía que era algo natural y se sentía feliz enseñándoles, pero al mismo tiempo se aterraba que se pudieran caer o golpear; era absurdo porque él mismo se cayó infinidad de veces cuando su padre le enseñó sólo que ahora se trataba de sus hijos, lo más preciado que tenía. Sí, definitivamente ahora entendía a la castaña.

Mirándolos dormir, algo que hacía cada noche como para convencerse que seguían siendo reales, se sentía satisfecho con su vida, verdaderamente feliz desde que Scorpius lo había aceptado hace ya seis días atrás. Cada vez que lo oía pronunciar la palabra "papá" su corazón explotaba, una sonrisa estúpida se instalaba en su boca y permanecía allí por tiempo prolongado. Y cómo no hacerlo si pensó que ese día nunca llegaría, que el numerito de Astoria había terminado por matar cualquier posible acercamiento, pero gracias a Merlín y Morgana las cosas habían resultado de una forma inesperada.

Ahora, podía mirar su vida en perspectiva y decir que no necesitaba nada más, que lo había logrado todo, que tenía más de lo que un hombre podía aspirar a su edad: las personas más importantes de su vida habían sobrevivido a la guerra junto a él y tenía dos hijos maravillosos a los cuales disfrutaría en el transcurrir de los años. Algún día tendría nietos, de Antares obviamente no tan pronto, Scorpius y él se encargarían que ningún mago que no sea bastante bueno para ella la rondara, pero en algún momento muy lejano se casaría. Todo era simplemente perfecto. Cerró la puerta de su cuarto sin hacer ruido y caminó a través de las habitaciones hasta llegar a su estudio, donde oyó las risas de su tres amigos. Cuando cruzó la puerta todos ellos lo observaron y se percató que estaban viendo algo en el notebook de Pansy, pero esta cerró la pantalla en tanto lo vio.

-Espero que no estén viendo pornografía para formar un trío -murmuró irónico.

-¿Quieres que te incluyamos o estás celoso porque no lo hemos hecho? -lo picó la pelinegra con una enorme sonrisa.

-Si supieras lo excitante y tersa que es la piel de Blaise al tacto no querrías quedar fuera -murmuró Theo mientras hacía muecas de recorrer el cuerpo del moreno sin tocarlo.

-¡Idiotas! -les respondió de vuelta.

-Tú te lo pierdes, Gasparín -lo molestó el moreno, quien le había puesto ese odioso apodo desde que habían visto esa película con los niños hace cuatro días. Al menos tenía la consideración de decírselo en privado.

-Madura Blaise -le respondió con hastío.

-¿Por qué hacerlo? ya tuvimos nuestra cuota de madurez y sufrimiento para al menos tres vidas más -lo cortó Pansy- ahora seremos los adolescentes que no pudimos ser antes. Además -continuó- aunque naciera cien veces sería el mismo idiota inmaduro y...

-Y así me amas -la interrumpió el moreno golpeándola suavemente con el hombro mientras le movía las cejas de arriba a abajo.

-Me corrijo -resopló- tú sí deberías madurar.

Theo y Draco los miraban divertidos. Era cierto que todos eran amigos desde niños, pero cuando estaban cursando su sexto año el moreno desarrolló sentimientos más profundos por su amiga que nunca se había atrevido a exponer, primero porque sabía que ella no sentía lo mismo y se dedicó a explorar con otras chicas, luego porque vino la guerra y la prioridad era mantenerse con vida y ahora, simplemente porque no quería arriesgarse a perderla. Al castaño y a él mismo les sorprendía que con lo astutos que todos eran y lo expertos para leer a las personas, ese par aún no se hubiera dado cuenta que sentían lo mismo el uno por el otro. Era curioso como todos en Hogwarts pensaba que Pansy era la novia y amante de Draco, pero la verdad es que a pesar que había sido su primer beso y su primera vez, sólo lo aparentaban en beneficio mutuo cuando uno de ellos quería deshacerse de algún ligue no deseado. Para él era demasiado valiosa para utilizarla y le molestaba sobremanera cuando no le permitió defenderla ante los estudiantes de otras casas que la llamaban zorra; para qué decir de Theo y Blaise. Incluso lo hacía más creíble lo posesiva y sobreprotectora que era la pelinegra con ellos tres, más aún con el rubio que siempre se metió en problemas con Potter y sus amigos, haciendo que cada pelea sea más pública y masiva.

-¿Qué veían? -preguntó con curiosidad acercándose al escritorio.

-Nada en particular, sólo unos archivos graciosos -dijo la morena poniéndose de pie y provocando que Theo le alzara una ceja interrogativa y que la chica desestimó olímpicamente.

Draco la observó sacar una pelusa inexistente de su pulcro vestido turquesa de manga larga, gesto inconfundible de que ocultaba algo más.

-Necesito la tabla de reuniones de mañana y pasado en el mundo mágico, quedaste en enviármela a medio día y no lo has hecho aún.

-¡Tienes razón! tuve que volver a reprogramar la cita con el Ministro... ese hombre parece no tener una secretaria competente, ya es la tercera vez durante el día que mueve la hora fijada -bufó la pelinegra mientras volvía a abrir su laptop y con eficiencia deslizaba sus dedos sobre el teclado.

A los segundos el rubio escuchó la breve vibración de su IPhone constatando el recibo del mail.

-¿Para qué hora la fijó ahora?

-Déjame ver... -Pansy comenzó a abrir el calendario y Draco se acercó a ella para cotejar los horarios- sé que esta reunión es importante y tuve que mover tu reunión del miércoles a las diez de la mañana... es a las 17:30, querían que fuera más tarde pero sé que ni siquiera por él hubieras dejado de lado las clases de los niños, así que le dije a esa tarada que prácticamente lo tomara o lo dejara -su sonrisa se extendió por todo su rostro y él no pudo evitar reír también.

-Eres incorregible Pansy pero definitivamente la mejor -besó su mejilla y le revolvió el cabello provocando la protesta de la chica.

-No hagas eso -la reprendió.

-Yo me despido por esta noche -dijo Theo provocando las cejas alzadas de sus amigos- tengo una cita muy prometedora y no creo que vuelva a dormir.

-¿Podemos saber quién es la víctima? -preguntó Blaise- ¿al menos es de este continente?

-Sólo una atractiva muggle que conocí hace un par de semanas. Nos vemos -dijo marchándose para no tener que responder más preguntas.

La puerta aún no se cerraba cuando apareció Narcisa brindándoles a los jóvenes una sonrisa.

-Pansy querida ¿podrías ayudarme unos minutos?

-Claro Narcisa, te sigo -la morena inmediatamente se puso de pie.

-¿Sucede algo madre? -preguntó preocupado.

-Nada querido, cosas de mujeres.

Draco se acercó a su madre y le depositó un beso en la frente. Ya todos habían cenado y no la vería hasta el desayuno.

-Que descansen entonces.

Cuando quedó solo con Blaise, Draco recordó para lo que buscaba a su moreno amigo.

-¿El lanzamiento del vídeo juego sigue siendo para el dos de enero?

-Sí, no hay cambio de programación ¿por qué? ¿sucede algo ese día?

-El ministro de medio ambiente muggle quería que nos reuniéramos y lo dejé tentativamente para el cinco, sólo quería asegurarme que no había cambio de planes antes de confirmarle.

-No, el lanzamiento no tendrá modificación -aseguró Blaise- incluso ya tengo envuelto el juego de Scorpius, tendrá en navidad lo que muchos deberán esperar varios días.

-Ha disfrutado mucho las pruebas -sonrió el platino recordando las tardes que el niño pasó jugando con Blaise y dándole su opinión sobre los efectos y aplicaciones que le gustaría que aparecieran como etapas.

-Debería darle parte de las ganancias, sus ideas son geniales y quedará asombrado cuando vea los efectos y etapas que solicité sólo para él.

-Lo estás mimando mucho ¿no deberías pensar en tener tus propios hijos?

-Con los tuyos me basta por ahora -respondió con una radiante sonrisa- además, con hijos no podría marcharme como pienso hacerlo ahora y tener una noche de pasión salvaje con una bruja rumana.

El moreno se arregló con elegancia la camisa verde de seda que hacía resaltar sus ojos y se dirigió a la puerta.

-Deberías arriesgarte Blaise, no sabrás su repuesta hasta que no lo hagas.

Su amigo se detuvo con la mano en la cerradura y giró el cuerpo apoyándolo contra la puerta mientras le devolvía una seria mirada. Lo observó por un par de minutos antes de hablar nuevamente.

-Te devuelvo el favor hermano ¿y si la perdonas? nunca sabrás lo que estás sacrificando hasta que sea demasiado tarde.

-Es diferente -objeto el rubio.

-Lo es, lo acepto. Pero ninguno de nosotros es tonto Draco, nos damos perfectamente cuenta de tus cambios cuando estás con Hermione por más que tratas de esconderlo -lanzó un suspiro mientras movía la cabeza negativamente- ¿ves que no es tan fácil cuando se trata de uno mismo? tú y yo nos dimos por vencidos antes de luchar.

Draco lo miró tratando de responderle pero Blaise no le dio tiempo, se irguió cuan alto era y le dedicó la sonrisa ladina que tenía reservada para las mujeres. Con la máscara bien puesta salió del estudio dispuesto a tener otra noche de sexo vacío.

El rubio se giró y observó la oscuridad más allá del ventanal, impedido de ver las siluetas de los árboles por la ausencia de luna y estrellas a raíz de las espesas nubes que las cubrían. Reiteradamente habían tenido ese tipo de conversación por separado con Blaise y Pansy pero ambos preferían pretender que sólo eran amigos antes que arriesgarse a quebrar la relación que terminaría por afectarlos a todos. Ella salía con hombres que pocas veces habían llegado a conocer, cada vez más esporádicos, y Blaise, por su parte, se sumía en citas sin sentido esperando encontrar a alguien que pudiera reemplazarla. "Idiotas" pensó.

Iba a abandonar la habitación cuando notó un sonido proveniente del laptop de Pansy, el típico sonido cuando estabas conectada por WhatsApp. Normalmente no invadía la privacidad de sus amigos pero estaba curioso con lo que fuera que estaban viendo antes de su llegada al estudio y considerando que había salido apurada por la petición de Narcisa había olvidado cerrarlo. Tras sentarse en el sillón y deslizar los dedos por el touch mouse la pantalla se activó solicitando contraseña. Eso era más complejo. Escribió "pastel de calabaza", dulce favorito de su amiga, pero arrojó error; sólo le quedaban dos opciones para que se bloquee. Intentó con "moco de trol", pensando que era algo que detestaba y que en algún momento ya había utilizado como clave, pero también era incorrecta. "Piensa bien Draco" se alentó. ¿Qué tendría suficiente relevancia para utilizar como contraseña? Él siempre había utilizado la misma contraseña y jamás había necesitado darla, ya que sólo sus amigos podían desbloquear su equipo deslizando su varita sobre él, pero Pansy se había negado a hacerlo con su propio equipo y menos aún a activar un hechizo para que ellos puedan acceder. Indudablemente la contraseña, en su caso, era más compleja. Y entonces algo en su cabeza hizo click y escribió "inibaz", Zabini invertido, y la pantalla se activó.

La sonrisa de satisfacción se extendió por la boca de Draco y lo primero que hizo fue buscar las carpetas minimizadas pero no había nada, la muy astuta serpiente había cerrado todos los archivos a excepción del buzón y las pestañas que conservaba abiertas de google. Revisó el correo buscando algo pero sólo había mensajes leídos que aún no movía a las carpetas, nada interesante. Observó que el nombre de Graham Puckle tenía varios archivos no leídos marcados en la carpeta con su nombre y por instinto la abrió. Los asuntos indicaban el tenor del mensaje y los últimos recibidos eran todos de trabajo, sin embargo reparó en varios que decían "más fotos" y que contenían archivos adjuntos. Pinchó el último enviado y observó que todos eran reenvíos de correos de Callaghan, por eso clickeo todos los correos con esta descripción y comenzó a abrir las imágenes. En todas ella aparecía Granger en distintas poses y vestuarios que hacían referencia a diferentes etapas del día, luciendo relajada y con impresionantes paisajes de fondo. Las fotos eran buenas pero a un buen observador como él no le pasaba inadvertido que la chica no estaba posando al momento de tomarlas, evidenciando que el fotógrafo estaba muy pendiente de ella. Frunció el ceño al darse cuenta que las fotos reflejaban mucho más que la captura del momento, cada emoción de ella parecía traspasar la pantalla y por una milésima de segundo deseó que fueran fotografías mágicas para saber con exactitud cómo había iniciado ese momento. En el correo de hoy venían videos incorporados y los fue abriendo uno a uno. Las risas de la chica llenaron la habitación mientras la veía sostenerse de una tabla que tenía una vela en un extremo superior, windsurf si su conocimiento muggle de deporte acuático no era equivocado. No pudo evitar reír con ella cuando la vio caerse innumerables veces mientras le gritaba a Callaghan que hacer eso era una tontería y que lo mataría una vez que tocaran tierra firme; definitivamente Granger era una patosa cuando de coordinación se trataba. El siguiente video era una continuación del anterior, sólo que en esta oportunidad la cámara había cambiado de mano y se veía a Granger subir a la tabla con Callaghan tras ella.

-Nos quedaremos aquí hasta que puedas navegar este windsurf y hagamos una competencia -decía Callaghan a la espalda de la castaña, de pie en la tabla mientras guiaba ambas manos hacia el mástil de la vela y se pegaba "demasiado" a su cuerpo según Draco.

-Entonces nos saldrán agallas y aletas cuando eso ocurra -se burló Granger mientras hacía pucheros a la vela que amenaza con lanzarla al agua nuevamente.

-Serías una hermosa sirena -respondió el trigueño, provocando un rodar de ojos en la chica y que Draco golpeara una tecla para pausar el video.

Sus ojos se entrecerraron al observar cada cuadro de la imagen detenidamente, desde los largos rizos escurriendo agua por la espalda desnuda, su pecho cubierto por un bikini blanco que resaltaba el bronceado adquirido, el rebaje alto del calzón del mismo color que hacía lucir su piernas más largas sin revelar demasiado su contorneado trasero, pero principalmente, su rostro volteado hacia Callaghan con una sonrisa pícara y los ojos brillantes. De todos los años de conocerla escasamente la había visto tan relajada y en una actividad tan impropia de ella, se veía... hermosa. ¿Hermosa? él sabía perfectamente que Granger no era bella sino más bien promedio en relación a las mujeres que normalmente lo rodeaban, pero parecía brillar de una forma diferente haciéndola lucir realmente hermosa a sus ojos. Sus dedos cobraron vida propia y delinearon el contorno de su cuerpo en la pantalla, sus ojos se fueron estrechando y no pudo volver a pensar que lo hubieron logrado, lo de ellos sí hubiera funcionado hace siete años atrás y no sólo por los niños, sino porque Granger era la otra cara de su propia moneda; provenían de mundos y linajes diferentes y aún así lo complementaba de una forma que él mismo no podía entender.

Fue entonces cuando reparó la cercanía de Callaghan a la espalda de la castaña; era lo suficientemente objetivo para percatarse que no se pegaba a ella de forma vulgar, sino manteniendo distancia a la altura de pecho y caderas que la caballerosidad requiere, ese tipo de modales que uno muestra con una mujer que respeta, que es importante para uno. Hizo una mueca de medio lado con los labios, tal vez el trigueño tenía posibilidades con la castaña, pero él poseía un trozo de ella en sus hijos que nadie le podría arrebatar jamás, tan suyos como de ella. El que haya decidido que no se expondrá a que Granger lo rechace por una tercera vez y que por ello hagan vidas separadas, no significaba que esté dispuesto a que sus hijos llamen papá a otro hombre, antes revivía a Voldemort.

-Debiste tener más fe y luchar por nosotros, Granger -le dijo a la imagen con enojo antes de cerrar el video y volver a marcar el correo como no leído.

Dejó todo como estaba en el computador de su amiga y abandonó la habitación con destino a la chimenea principal. Esta noche quería enredarse en la suavidad de la piel de una mujer bella, que midiera más de un metro sesenta, que no sea un genio, ni castaña de largos rizos, ni ojos color miel que le desnudan el alma sin siquiera darse cuenta, ni labios que saben al néctar más dulce que haya probado. Necesitaba follar y tenía claro quién lo estaba esperando con ansias desde hace días, las lechuzas que no habían cesado con la petición ahora le resultaban afortunadamente convenientes.

A medida que la oscuridad del pasillo lo iba envolviendo hasta desaparecer, dos pares de ojos azules miraban el punto vacío con preocupación mientras salían de su escondite.

-¿Con quién crees que vaya? -preguntó Narcisa con preocupación.

-Sonja Barichivic le ha estado enviando lechuzas desde que llegó a Inglaterra hace dos semanas -dijo Pansy también saliendo de su resguardo en el pasillo y mirando hacia el mismo punto vacío que observaba la rubia.

-Si no ocurre algo que los remeza pronto terminarán por perderse definitivamente -la voz de Narcisa tenía todo el peso del descontento que ese par de idiotas testarudos le estaba provocando.

-¡No entiendo cómo pueden ser tan ridículos! es más que obvio que están enamorados ¿cómo un hombre tan inteligente como Draco no puede verlo? -preguntó la pelinegra con desconcierto.

-Porque el amor nos vuelve tontos y ciegos, hija -respondió la mayor con naturalidad- me extraña que precisamente tú me hagas esa pregunta -a pesar de la suavidad del tono era evidente el reproche en su voz- Draco no es él único ciego de mis cuatro hijos, aunque espero que Theo no se sume al club.

Pansy la miró pidiéndole comprensión.

-Es difícil saber si Blaise cambiará definitivamente o si cometeremos un error mayor si no llegara a resultar -la chica pasó sus manos por sus sedosos cabellos en su típico gesto cuando estaba ansiosa o frustrada- un error así sí que terminaría destruyendo esta pequeña familia, Narcisa.

Las blancas y cálidas manos enmarcaron el perfecto rostro de la pelinegra.

-¿Acaso alguien sabe el resultado de su decisión? incluso cuando se interfiere con la mejor intención nunca tendrás claro si fue para bien o para mal, eso sólo lo puede saber el afectado -depositó un tierno beso en la frente de la muchacha- por eso sólo podemos ser espectadores de la decisión de Draco y Hermione, rogando a Merlín que sea para bien... y en tu caso, mi niña, sólo tú puedes resolver si te arriesgas y vives la felicidad o la desilusión o te vuelves esclava de tus miedos.

Con una última mirada Narcisa Malfoy caminó con su elegancia habitual en dirección a la habitación de su hijo. Se aseguraría que los niños estuvieran bien dormidos antes de ir a dormir. No era necesario quedarse con ellos porque no importaba de quién eran las sábanas de la mujer que visitara Draco, él siempre volvía a casa a dormir con sus hijos.


La luz del amanecer estaba llenando gradualmente la habitación mientras Draco observaba a sus hijos dormir en la enorme cama. A pesar que había conservado intactas las habitaciones separadas, a los pocos días había habilitado otra conjunta también cercana a su propio cuarto, sin embargo, prefería seguir durmiendo con ellos. Cuando dormía con ellos no había insomnio, no llegaban las pesadillas. Granger le había dicho en múltiples ocasiones los últimos meses que debían dormir en su propio dormitorio y que la cama compartida era para los fines de semana, como un mimo, así no los haría dependiente a su presencia en el caso que tuviera que viajar o pasar la noche fuera. Con pasar la noche fuera la castaña obviamente se había referido a salidas con mujeres, pero ella no tenía porqué saber que siempre volvía, que no dormía con las mujeres con las que follaba aunque se encontrara fuera de la ciudad o del país, a excepción de ella, ninguna había sido capaz de hacerlo romper esa regla. ¡Y por Merlín que lo había intentado! había tratado de quedarse enredado en las suaves sábanas de sus amantes pero no duraba más allá de las 4 de la mañana, siempre despierto, siempre con el impulso de marcharse.

Sonrió con una mezcla de ternura al recordar el hermoso rostro de Sonja, su piel blanca y suave como la porcelana y su cabello largo y sedoso. Era una bruja tan bella, inteligente y con un humor que siempre lograba levantarle el ánimo. Nunca lo presionaba a quedarse y siempre le preguntaba por los niños mientras lo mimaba con sus manos y labios. Entonces ¿por qué no podía quedarse? y lo más importante aún ¿por qué si no estaba haciendo nada malo cuando volvía era incapaz de meterse a la cama con los niños porque se sentía sucio, como si los hubiera traicionado? Las primeras veces tomaba duchas antes de tratar de deslizarse entre ambos cuerpos, como era ahora su dinámica, con cada niño en su costado, firmemente abrazados a él, pero lavarse no servía. Sentía que no merecía que alejaran sus pesadillas, que podría contaminar su pureza. ¡Que endemoniadamente absurdo eres Draco!, pensó con ironía, pero el sentimiento era tan intenso que no podía quitárselo de encima. Algo en toda su lógica no estaba bien.


A las cuatro de la tarde del 23 de diciembre y después de trece días de ausencia, Hermione estaba pisando suelo inglés. Fueron trece días de extrañar hasta la muerte a sus pequeños, trece días que se dedicó a analizar sus sentimientos hacia Draco Malfoy, trece días para tomar decisiones sobre lo mejor para todos, trece días para definir el nuevo rumbo de su vida y el tipo de relación que tendría con él, trece días en los que se llenó de calma y recuperó su control habitual, trece días que se fueron al carajo cuando lo divisó al final del pasillo riendo abiertamente ante algo que le contaba Scorpius, quien gesticulaba con las manos para reforzar lo que quiera que le decía. Sus ojos se deslizaron hambrientos por la alta figura cubierta por jeans desteñidos y una chaqueta holgada de cuero café larga y piel interior de lana de oveja. Lucía tan malditamente atractivo e informal, no recordaba nunca haberlo visto vestido así y, para rematarla, el que Antares estuviera montada en sus hombros jugando con su cabello mientras también reía con su hermano, sólo hacía que el cuadro pareciera salido de un spot publicitario. Inconscientemente sus ojos percibieron las múltiples miradas femeninas que lo observaban descaradamente mientras él las ignoraba como si no existieran. La tan conocida punzada de dolor que le recordaba que ese hombre no era ni sería de ella volvió para burlarse de los trece días en que supuestamente había tomado el nuevo ritmo de su vida.

Durante toda esta inspección no se había dado cuenta que se había detenido y que Noah lo había hecho junto con ella. El trigueño siguió la dirección de su mirada y momentáneamente su rostro se vio afectado, pero con la misma rapidez se rearmó y la cogió por el codo instándola a seguir.

-Pensé que correrías como un chita en cuanto vieras a los niños -la molestó- no que te quedarías impávida mirándolos.

Hermione salió de su trance y volcó su mirada miel a su amigo. Todos esos días lo único que había hecho era repetir como loro cuánto los extrañaba y ahora se quedaba como tonta observando al padre y sintiendo celos de mujeres que, al igual que ella, no tenían ninguna posibilidad. Definitivamente se había vuelto loca. Así que volvió a encaminar sus pasos manteniéndose cerca de Noah, como si fuera un escudo protector que le impediría a Draco percibir lo mucho que la afectaba.

El primero en verla fue Scorpius, quien tras gritar "mamá" corrió a su encuentro y se enterró en sus brazos en el momento que ella se arrodilló para abrazarlo. Su cálido cuerpo y sus besos la hicieron sentir bienvenida, amada y en casa. Aspiró el aroma a cítrico de su shampoo y acarició sus finos cabellos, sus brazos apretaron más fuerte y unas lágrimas salieron sin permiso de sus ojos. ¡Por Morgana que lo extrañó! Cuando su vello se erizó sin causa alguna supo que Draco estaba a su lado y su mirada se alzó para encontrarse con sus ojos grises que no se apartaban de ella, buscando cambios y señales que no supo definir. Los brazos de Antares se estiraron hacia ella y con sumo cuidado soltó a Scorpius para recibir a su hija directamente de los hombros de su padre, quien tuvo que agacharse para la castaña la tomara sin riesgo a dejarla caer.

-Mamá, te extrañé mucho -dijo Antares con su dulce voz mientras enterraba su rostro en su pelo e inmediatamente comenzaba a jugar con sus revueltos rizos sueltos.

-También te extrañé mi bebé -le respondió acariciando sus cabellos.

-No te vayas de nuevo por tanto tiempo ¿está bien?

-Trataré de llevarlos conmigo la próxima vez mi princesa -prometió mientras le llenaba la cara de besos.

Pasados unos segundos no tuvo más remedio que levantar la mirada y hacer el saludo que más temía.

-Hola Draco -su voz sonó clara y firme y se felicitó internamente por ello.

-Hermione, espero que hayas tenido buen viaje -respondió el rubio con ese timbre grave y masculino que tanto le gustaba.

-Estuvo bien, gracias.

Tras aquel formal intercambio el rubio dirigió su mirada a Noah y estiró la mano para saludarlo.

-Callaghan, me alegra saber que retornaron sin inconvenientes -su blanca mano estrechó la más oscura del otro hombre y ambos aplicaron más presión de la necesaria cuando se encontraron.

-Gracias, Draco -respondió Noah sin amilanarse por el uso de su apellido en lugar de su nombre. Se había dado cuenta que tanto Draco como sus amigos acostumbraban a marcar distancia a través del uso del apellido- Todo estuvo bastante bien, hicimos el trabajo y también nos dimos tiempo para disfrutar. Fue un viaje redondo ¿cierto ricitos? -preguntó juguetonamente a Hermione, provocando que esta se ruborizara visiblemente y que el rubio uniera sus labios en un rictus ante la evidente intimidad del apodo.

-Es mejor que avancemos -sugirió Draco- llevamos rato con los niños esperando y deben estar cansados.

-¿Sólo vinieron ustedes? -preguntó la chica mirando en su alrededor en busca de sus padres, primo o amigos.

-Están ocupados ¿cierto papá? -respondió Scorpius tomando la mano de su padre, quien optó por alzarlo y colocarlo en sus hombros para evitar que alguien lo pasara a llevar. Había un grado de complicidad que Hermione no pudo pasar desapercibido.

-Los verás más tarde de todas formas -complementó el rubio mayor, respaldando a su hijo.

Hermione acomodó a Antares en su cadera y aseguró su mochila en su otro hombro, pero entonces Noah le quitó a la niña y la acomodó en el carro en el que llevaba las maletas de ambos, como si lo fuera piloteando.

-¿Que te parece Tari este vehículo de aeropuerto? -le sonrió con dulzura a la pequeña y esta le devolvió la sonrisa entusiasmada.

-¡Más rápido tío Noah! -pidió feliz y el trigueño con satisfacción aumentó la velocidad de sus pasos seguido muy de cerca por la castaña, quien lo tomó por la chaqueta para frenarlo un poco, sin saber que desde la perspectiva de Draco y Socrpius proyectaban la imagen de una familia jugando.

Hermione volteó y vio a sus dos hombres atrás. Ambos presentaban tal imagen juntos que las personas le abrían paso inconscientemente, como si fueran de la realeza. Las mujeres e incluso algunos hombres, devoraban al rubio mayor, quien parecía estar sumido en pensamientos molestos por la rigidez de su rostro. Desde sus respectivos lugares la mirada gris y la miel se encontraron, sintiendo en cada una de sus células que estaban situados en el lado equivocado. Callaghan era para Draco una pieza discordante entre ellos cuatro, no entendía porqué seguía caminando con ellos hacia el estacionamiento, ni que pensara que le serviría de chofer antes de marchar a casa donde todos esperaban darle fiesta sorpresa de bienvenida a Granger. Tal vez debió aceptar la oferta de los padres de la castaña o de sus amigos de ser ellos quienes vinieran a recogerla, pero sintió que debía ser él quien estuviera con sus hijos aguardándola. Y una voz, esa que pasaba el noventa y nueve por ciento del tiempo evadiendo, le gritó que era porque la había extrañado y necesitaba verla tanto como los niños.

Como si se hubieran puesto de acuerdo continuaron su camino hacia el estacionamiento del aeropuerto sin dirigirse la palabra. Había un padre, una madre y dos hermosos hijos; sin embargo, tanto la situación como el tercer adulto que caminaba en el grupo hacían del cuadro algo totalmente imperfecto.


Hola a todas ¿cómo están? Antes que todo quiero agradecer a cada una de ustedes por sus palabras de apoyo y sus reviews, han sido realmente un apoyo impensado y un bálsamo muy reconfortante en esta nueva etapa de mi vida. Después de la partida de mi papá me he sentado muchas veces frente al computador pero sentía que mis dedos no fluían en la dirección correcta y la musa inspiradora me ha abandonado por un tiempo. Sin embargo aquí estoy de nuevo, dedicándoles un nuevo capítulo y reformulando la historia de alguna manera. Hay muchas preguntas que me realizan y la verdad que no contesto porque soy media boca de tarro y capaz que les entregue el final antes de terminarlo, así que les ruego paciencia porque aún quedan un par de cosas que deben suceder entre estos dos. Un abrazo a todas y todos quienes me leen, intentaré que el nuevo capítulo no demore tanto, sólo les pido un poco de paciencia. Nuevamente gracias por su preocupación, todas ustedes se han vuelto muy importantes para mantener esta historia activa, así que prometo darles lo mejor de mi. Un abrazo y nos leemos pronto.

Sabina.