Para un cambio
El domingo por la mañana Hermione abrió los ojos con cansancio. Gimió cuando se dio cuenta que todavía era lo suficientemente temprano para que estuviera completamente oscuro afuera. Buscó a tientas su varita para comprobar la hora, sorprendiéndose al encontrar piel desnuda en la cama junto a ella.
-Bueno, debo decir que esto es un cambio agradable - la voz grave de Snape arrastró las palabras - Ya que esta vez tú has invadido mi espacio personal, ¿puedo gritarte, hechizarte y golpearte con una almohada?
Una tenue luz surgió de la mesita de noche, iluminando debidamente la habitación. Hermione se incorporó sobre un codo y observó con cansancio su entorno. La habitación sin dudas pertenecía a un hombre, estaba escasamente amueblada, con sólo la cama, las mesitas de noche, una cómoda, un gran armario y una silla a la vista. Si estas habitaciones eran como las de su madre, encontraría un baño, otro dormitorio, un pequeño estudio y el vestíbulo al otro lado de la puerta.
-Cuando hayas terminado de examinar tu entorno, creo que "buenos días" es un saludo habitual que podrías darle a tu compañero al despertar - dijo Snape sarcástico.
-Me alegro que lo sepas, ya que aún no me lo has dicho con sinceridad - le respondió Hermione.
Snape entrecerró los ojos ligeramente - Buenos días - chirrió entre dientes desafiante.
-Buenos días - respondió Hermione tan alegremente como pudo. En esta situación eso servía tanto como el sarcasmo. Volvió a fijarse en sí misma y rápidamente se dio cuenta de que una vez más estaba desnuda y cubierta de … cosas. - Maldición - murmuró ella. - Si al menos pudiera saber cuando y porqué…
-Cuándo es definitivamente después de la medianoche. Recuerdo claramente escuchar el reloj cuando me dirigía a la cama - le informó Snape - en cuanto al porqué…¿has tenido suerte en la búsqueda del libro?
-No, le pedí a todos los que estaban cerca de nosotros que revisaran sus maletas y baúles por un libro de defensa de la biblioteca y no reconocí ninguno de ellos - respondió Hermione.
-Quizás deberíamos examinar tu memoria de cuando sacaste el libro de la biblioteca - sugirió.
-Me parece buena idea - estuvo de acuerdo Hermione. Estaba apunto de tirar a un lado la sábana cuando recordó su estado de desnudez. Se giró para mirar a su sonriente profesor - ¿te importa? le preguntó secamente.
-En absoluto - dijo. Malinterpretando deliberadamente su pregunta, aumentó la cantidad de luz que emitía su lámpara de noche y se recostó contra la cabecera con las manos descansando cómodamente detrás de su cabeza, preparado para disfrutar del espectáculo de Hermione corriendo por la habitación recogiendo su ropa.
Frunciendo el ceño, Hermione le volteó la jugada. Arrancó la sábana que los cubría, exponiendo a Snape en todo su esplendor, y la envolvió alrededor de ella. Haciendo un show de ignorarlo y buscar una túnica para cubrirse, finalmente pudo vislumbrar subrepticiamente la virilidad que habían estado discutiendo con Ginny el día anterior.
Hmm, actualmente en estado de reposo, pero definitivamente tiene potencial
Su experiencia con el apéndice masculino no era mucha, pero había visto lo suficiente como para saber que lo que estaba viendo era un ejemplo muy sano del órgano reproductor masculino. Apartó la vista rápidamente para que no la notara comiéndoselo con los ojos, pero justificó que dado que lo que observaba había estado dentro de ella al menos tres veces, tenía derecho a ver cómo lucía exactamente.
Una vez que se puso la bata, Snape se giró, listo para reprenderla. Pero algo sobre verla sentada en el borde de su cama con la sábana envuelta alrededor de ella y la mirada perdida detuvo su lengua mordaz. En cambio algo que debería haber abordado hace dos días llamó su atención. Se aclaró la garganta incómodo - Señorita Granger - gruñó. Se aclaró la garganta otra vez, antes de repetir con su voz normal - Señorita Granger, puede que haya sido negligente al comprobar… es decir… - hizo una pausa y movió torpemente los pies -¿Eres… eras…
Hermione lo miró con una mezcla de confusión y asombro. Confusión porque no lograba entender que quería decirle y asombro porque él no tenía idea de que decir. Podía afirmar con toda seguridad que nunca había visto a Snape tan nervioso antes y su desconcierto parecía agitarlo aún más.
-¡Por Merlín! ¿Debo deletrearselo? -preguntó exasperado.
Todavía completamente confundida por su comportamiento asintió tontamente.
-¿Eras virgen? - preguntó con los dientes apretados.
Hermione no pudo evitar el estallido de risa que se le escapó al escuchar esa pregunta. Al registrar la expresión fúrica de su profesor rápidamente se compuso, pero no pudo evitar reírse mientras le respondía - No, no lo era - Ella no obvió como relajaba los hombros aliviado con la noticia. La hacía extrañamente feliz que él estuviera preocupado por eso. Supuso de que debía devolverle el favor - ¿Y usted? - le preguntó.
-No - se enfureció. Estaba muy incómoda con esta línea de preguntas y no quería alentarla, así que cambió abruptamente el tema. - El pensadero está en la sala - dijo señalando la puerta. Hermione agarró su camisón y se lo pasó por la cabeza antes de dejar caer la sábana al suelo. Se estremeció al pensar en dónde podría estar su ropa interior, pero ciertamente no las buscaría, ni las convocaría mientras él miraba. Su camisón era lo suficientemente modesto como para no tener que preocuparse por que algo hiciera una aparición inesperada. Pasó junto al profesor mientras este le sostenía la puerta, asegurándose de pasarle el pelo por la cara mientras lo hacía, no queriendo que él llevara la ventaja tanto tiempo.
Cuando Snape llegó a la sala de estar, Hermione ya estaba extrayendo la memoria de su sien. Él observó mientras ella extraía dos más antes de comentar - Señorita Granger, sólo necesitamos ver la ocasión en que sacó ese libro en particular, no cada vez que ha tomado un libro. No deseo quedarme aquí hasta cumplir los sesenta y varla sacar libro tras libro.
Hermione puso los ojos en blanco - No soy tonta - dijo. Saqué libros para esta tarea en tres ocasiones distintas. No sé exactamente cuál fue el momento que saqué el que estamos buscando - Se paró junto al pensadero, lista para sumergirse. Snape suspiró y se unió a regañadientes.
Snape estaba impresionado con los detalles. - Es como estar en uno de mis propios recuerdos o en los de Albus. - La claridad del entorno era casi perfecta y no podía ver ninguna incongruencia con la memoria de Hermione vs lo que sabía era la realidad. Todo auguraba bien para descubrir el nombre del libro que buscaban.
Tres recuerdos después Snape se retiró del pensadero y gruñó - ¿Tienes la mitad de la biblioteca en tu baúl?
-No - respondió cuidadosamente. - Sólo un cuarto, un tercio como máximo. ¡Si no fuera por ti estoy segura que la biblioteca tendría tres veces la cantidad de libros que tiene!
-¿Por qué demonios necesitarías ver trece libros de referencia para una sola tarea? - preguntó ignorando su réplica. Ella no necesitaba saber sobre sus hábitos de lectura.
-¡Me gusta ser minuciosa! - le respondió de la misma manera - ¡Apuesto a que si examinara un estante de su colección encontraría veinte referencias a la misma poción - dijo señalando la pared de libros que rodeaba la chimenea de Snape. Si la presionaran aceptaría que planeaba algún día emular esa característica en particular. Realmente era una pared de libros, desde el suelo hasta el techo, con sólo 30cm en el espacio inmediato a la chimenea libre de tomos. Incluso había una escalera para poder llegar a los estantes superiores. Hermione se había enamorado desde la primera vez que lo vio la primera vez que visitó las habitaciones de Snape con su madre.
-Sea como fuera - admitió a regañadientes Snape - no nos ayuda a identificar cuál entre el sinfín de textos que tomaste prestados contiene el hechizo que requerimos. Pediste tantos que ni siquiera recuerdas los nombres de varios. ¿Alguno de ellos tenía menos de 500 páginas?
-Probablemente no - admitió Hermione - Al menos tenemos una idea de que buscar.
Hermione dejó de hablar cuando escuchó un discreto carraspeo cerca de la puerta. Ambos se volvieron para ver el retrato del maestro pocionista Glover esperando pacientemente su atención. - Mis disculpas profesor Snape, pero pensé que le gustaría saber que hay un estudiante acechando alrededor de la entrada de sus habitaciones - anunció la pintura.
Con un gruñido de molestia, Snape se dirigió hacia la puerta y la abrió, deseando y logrando asustar al estudiante con tendencias suicidas -¡POTTER! - Snape sintió un placer sombrío por haber sorprendido tanto al joven que gritó - ¿qué haces aquí niño?
Harry se enfrentó valientemente a su profesor - Estoy buscando a Hermione, señor - respondió.
-¿Y qué te hace pensar que estoy albergando a la princesa de Gryffindor en mis habitaciones? - le preguntó.
Harry hizo una pausa. No quería admitir que había estado mirando el mapa para ver si Hermione ya estaba despierta y preguntarle si se sentía mejor. Ginny no le había dicho que todo era falso porque había estado con Ron y otros dos compañeros toda la noche. Había buscado a Hermione en el Gran Comedor cuando vio una pequeña sección con dos puntos inmóviles etiquetados como Severus Snape y Hermione Snape. Se había apresurado a la ubicación para asegurarse que su mejor amiga estuviera bien, pero como casi todos sus planes, lo ideó sobre la marcha y no había pensado en qué decir para explicar su presencia.
-Yo...ummm...sólo pensé que tal vez el profesor Dumbledore… posiblemente aún no haya podido… ehhh… arreglar este pequeño...problema, que… - Harry se encogió bajo la mirada implacable de Snape.
-¡Oh, por el amor de Dios Harry!¡Él sabe sobre el maldito mapa! - le gritó Hermione desde la sala.
Snape tomó del brazo a Harry y lo llevó hasta la sala. Lo empujó bruscamente, por lo que tropezó un poco antes de recuperar su equilibrio y enviar una mirada mordaz a Hermione - ¿Le dijiste sobre el mapa? - preguntó enojado.
-¡No, claro que no lo hice! - se defendió Hermione.
-¿Entonces quién fue? - le volvió a preguntar acusadoramente.
-¡Remus! - le respondió cruzando los brazos.
Harry parpadeó sorprendido. En el silencio que siguió Snape intervino - Si ustedes dos ya terminaron, tal vez quieran llevar su pelea de amantes a otro lado.
-¿QUÉ? - chilló Hermione. Los dos hombres saltaron por el volumen emitido por la pequeña bruja. Cuando ambos la miraron confundidos ella hizo un gesto hacia su atuendo - ¿Esperas que salga del cuarto y recorra los pasillos a la hora del desayuno sólo en mi camisón? - le preguntó exasperadamente.
-Oh, umm… - Harry se detuvo torpemente. Ni siquiera se había dado cuenta de que Hermione estaba vestida de manera inapropiada.
Snape sonrió ante la incomodidad de los dos Gryffindors - ¿Y cómo fue entonces, señorita Granger, que llegó aquí?
-Por la red flu.
La inesperada voz de Minerva desde la chimenea hizo que los tres saltaran. Snape maldijo entre dientes su propio nerviosismo. - Oh, por supuesto Minerva, por favor entra, ponte cómoda - dijo Snape sarcásticamente mientras la bruja salía de la chimenea sin siquiera un aviso.
-Gracias Severus, y buenos días a ti también - dijo Minerva intencionadamente mientras cruzaba la habitación hacia su hija y le entregaba una bata para cubrirse - Por Merlín, se congela en estas habitaciones Severus, ¡ni siquiera tuviste la decencia de ofrecerle a mi hija una manta para envolverse y protegerse del frío! - lo regañó.
-Al menos tuve la decencia de no despertarla con gritos y maleficios - respondió Snape.
-Hmph - Minerva resopló - indudablemente lo merecías - dijo con firmeza. Hermione se volteó a ver sonriente a Snape por la defensa de su madre.
-Gryffindors, estoy rodeado de Gryffindors - murmuró Snape, pellizcándose el puente de la nariz - Si todos fueran tan amables para irse, valoro mi privacidad, especialmente un domingo por la mañana. Señorita Granger, estoy seguro de que la veré mañana por la mañana. Tal vez si fuera tan amable de dejarme una bata junto a su cama por la mañana, yo haré lo mismo.
-¿Y cómo explicaría eso si alguien entra a mi habitación y lo vr? - le preguntó.
Harry miró a Hermione como si le hubiera salido una segunda cabeza - Desilusiónalo - dijo con obviedad.
Hermione sacudió la cabeza y se dirigió a la chimenea. Minerva le hizo un gesto a Harry para que las siguiera, dejándola sola con Snape.
-Esto se está volviendo cansado Severus - dijo Minerva con un suspiro - por favor haz todo lo posible para encontrar el contra-hechizo hoy. Mientras tanto, Hermione es muy joven, a pesar de su madurez, no quiero que quede embarazada cuando tiene tantas oportunidades disponibles.
-Estoy de acuerdo, Minerva - respondió Snape, sorprendentemente sincero. - Tomé medidas después del incidente repetido de ayer, pero no puedo responder por los dos episodios anteriores, puede que el daño ya esté hecho. Sabes que no tengo control sobre esto, ni lo deseo - dijo.
-Sí, Severus, lo sé - admitió - es lo único que te salva de estarte deslizando por los pasillos en forma de serpiente en este momento - había imaginado lo que le habría hecho al hombre si toda esta situación fuera deliberada. Su varita todavía se movía cada vez que veía a Ron Weasley. Con un delicado asentimiento salió por la red flu a sus propias habitaciones, dejando a Snape solo en su sala.
Snape volvió a mirar el pensadero, los recuerdos de Hermione aún brillaban en el antiguo artefacto. Una vez más se maravilló ante el orden de su mente, lo que le permitía producir esos recuerdos con tanta claridad. Los sacó y colocó en un pequeño frasco para regresarselos más tarde. Sosteniendo el frasco a contraluz, admiraba el suave remolino plateado - Como uno de sus rizos…-
