Para que me recuerdes
Las copas chocaron unas con otras mientras los abrazos y felicitaciones no cesaban. Decir que los empresarios y representantes de la industria de los videojuegos estaban asombrados era minimizar sus expresiones; simplemente estaban maravillados. Y no es porque no existan juegos donde puedes utilizar multijugadores, pero las propiedades para incorporar catorce ya de por sí era fuera de lo normal. Y para qué hablar de los efectos en 3D de los lentes que lograban que todo ese mundo (supuestamente de fantasía para ellos) cobrara vida de una forma tan real que más de alguno de los que lo habían probado cayera en un seco golpe al suelo haciendo maniobras. Sin lugar a dudas sería récord de ventas.
Blaise no dejaba de recibir palmadas en la espalda, fuertes apretones de manos y más de algún abrazo demasiado cerrado de la parte femenina de los asistentes. De hecho, los bolsillos de su saco contenían varios papeles que sin lugar a dudas contenían números telefónicos que esperaban recibir una de sus llamadas. Su familia lo observaba de lejos y le dejaban espacio para que tuviera el reconocimiento que merecía, después de todo, hoy era su día. Pero el moreno siempre estaba lanzando miradas hacia el grupo donde se encontraban sus seres queridos, especialmente, buscaba los ojos de la única mujer cuyo reconocimiento y abrazos deseaba poseer. Después de aproximadamente cuarenta y cinco minutos se acercó a ellos y en el camino tomó un vaso de champaña de una bandeja para brindar con ellos.
-Ha sido todo un éxito, felicitaciones hermano -dijo orgulloso Theo reafirmando sus palabras al cruzarle los hombros.
-Sin lugar a dudas lo ha sido -sus ojos verdes recorrieron el salón atestado de gente que seguía como niños probando el juego.
-Por supuesto que lo es -aseguró Narcisa mientras depositaba un beso en cada oscura mejilla- estoy muy orgullosa de ti cariño.
-Gracias Narcisa... a todos por estar aquí hoy.
-¿Y dónde más estaríamos, idiota? -respondió Draco también posando su mano en su hombro.
-Mi juego es mejor que este -la voz de Scorpius se elevó llamando la atención del moreno que no dudó en poner una rodilla en el suelo para quedar a su altura.
-Lo sé campeón, pero no se lo digas a nadie porque ese es sólo para ti y, bueno, también Teddy -bajó la voz a modo de confidencia ganando una amplia y orgullosa sonrisa del pequeño rubio que no dudó en tirarse a sus brazos y cruzarle el cuello con sus manitas- por este abrazo todo el esfuerzo valió la pena.
-Ahora me toca a mí -pidió Antares, arrojándose a los brazos de Blaise que la recibió gustoso y se elevó con ella- tía Pansy ¿no besarás a tío Blaise porque le fue bien hoy? -preguntó inocentemente, provocando diversas reacciones entre los adultos y que los colores subieran al rostro de la aludida.
-Por supuesto cielo -respondió la pelinegra y dio un beso en la mejilla del moreno.
-Así no tía, en la boca -insistió la pequeña- si no todas esas mujeres que le echaron cosas en sus bolsillos te lo quitarán.
La cara de Blaise y Pansy eran todo un poema y el resto rompió en carcajadas sin poder evitarlo. ¡Esa niña era muy sagaz! ¿En qué momento se dio cuenta que las mujeres dejaban papeles en el bolsillo del moreno?
-¿Ya no quieres a tía Pansy? -pregunto Scorpius, forzando inconscientemente aún más la situación.
-Tía Pansy y yo nos queremos mucho, como a todos ustedes -¡quiso golpearse por lo absurdo de la respuesta!
-Pero siempre se miran con cara de enamorados, como en las películas románticas que le gusta ver a mamá, tía Luna y mi madrina Ginny -insistió Antares- así como... -sus ojos trataron de mantenerse fijos en los verdes para ejemplificar y todos volvieron a reír mientras Hermione trataba de ocultar el intenso rojo que ahora cubría sus mejillas.
-¡Creo que ustedes dos hablan demasiado jovencitos! -intervino Pansy dando a su voz un falso enojo y revolviendo el cabello de Scorpius que inmediatamente lo trató de reordenar.
-Creo que ya no hay nada más que hacer aquí. Me despido y nos vamos, que Roger haga las relaciones públicas y luego me informe -dijo Blaise abandonando el grupo y buscando con la mirada a su jefe de programación. A los pocos minutos volvió y todos abandonaron el lugar, la celebración continuaría con un almuerzo en Heinz Beck.
Luna ojeaba el menú del nuevo restaurante mediterráneo hace poco instalado en Charing Cross. Había quedado de encontrarse con su padre pero hace unos minutos le envió una lechuza avisándole de un imprevisto que le imposibilitaría llegar. Como en realidad no le afectaba cenar sola resolvió quedarse y aprovechar de degustar las delicias que mostraban en las fotografías mágicas que acompañaban la carta. Acomodó un mechón dorado tras su oreja y volvió a ojear el menú.
-Con este clima tan frío yo elegiría la fabada asturiana como plato de fondo -dijo una voz grave y masculina llamando su atención.
El azul cielo de sus ojos se encontró con otro par azul zafiro que la miraban con condescendencia.
-Buenas noches Theodore Nott ¿también tu cita no pudo venir? -preguntó con inocencia.
Theo, ante la poco sutil pregunta no pudo evitar sonreír. Sin duda a Lovegood no le preocupaba para nada que la hayan dejado plantada. Lejos de estar molesta parecía entretenida buscando qué elegir.
-No Lovegood, sólo llegué unos minutos antes -respondió- mi cita lo más probable es que tarde un poco más.
-¡Oh! entonces no te detengas por mí -volvió su mirada al menú y el castaño, con sorpresa, asumió que lo estaba despidiendo. Comenzó a girar en dirección a su mesa cuando la escuchó decir en su típico suave timbre de voz- ¿realmente ese plato que dices es bueno?
-¿La fabada asturiana? sí, si te gustan las legumbres -respondió volviéndose a ella nuevamente- es una delicia con este clima.
-Entonces confiaré en tu recomendación Theodore Nott, pero si no me gusta ¿qué otra cosa me recomiendas? pareces venir seguido -la rubia continuaba sumergida en la carta.
Para el castaño la situación resultaba extraña. Bueno, no es que Lovegood fuera una persona normal en el amplio sentido de la palabra, pero apenas había cruzado la puerta escuchó a unos hombres decir su nombre e indicarla con la mirada, echándose a la suerte quién la abordaría. Luna Lovegood era una heroína de guerra, gran amiga del trío dorado, una sangre pura y la credibilidad que había adquirido El Quisquilloso cuando El Profeta fue manejado por el Ministerio y luego Voldemort la ponían en una buena posición económica y social, es decir, una presa deseable para quien quisiera surgir a costa de su nombre. Antes eso no le hubiera importado, pero ahora que tanto Hermione como los hijos de Draco eran parte de su familia, por extensión la madrina de ellos se volvía una persona que no podía ignorar.
-¿Te importa si me siento unos minutos contigo? al parecer llegué demasiado temprano.
Hizo una seña al mesero para que se acercara y le ordenó la sopa, un lenguado al horno con papas salteadas en orégano y ciboullete y de postre bizcocho de yogurt; para acompañar la cena optó por una botella de vino blanco de duende y pidió que todo lo cargaran a su cuenta.
-Eso no es necesario, Theodore Nott, puedo costear mi cena -objetó la rubia.
-Lo sé Lovegood, pero quiero hacerlo, no sería caballeroso de mi parte elegir la comida a mi gusto y esperar que la pagues.
-Pero yo pedí tu recomendación.
-Yo pago y no acepto discusiones -dijo con determinación.
-Gracias entonces por invitarme a cenar.
-Yo no te he invitado... -comenzó a objetar el castaño pero luego se detuvo y la sonrisa volvió a sus labios, en términos estrictos sí la estaba invitando- de nada Lovegood, buen provecho.
-Lo tendré -respondió con simpleza.
Se hizo un cómodo silencio entre ellos mientras la chica lo observaba sin discreción y en algún momento Theo se sintió como si le estuviera desnudando el alma.
-¿No te han dicho Lovegood que mirar así a las personas es falta de educación? -no supo por qué lo dijo, salvo que se sintió afectado por esa mirada transparente y soñadora. Estaba acostumbrado a los halagos, aleteos de pestañas y descaradas insinuaciones de sus acompañantes, no así a alguien tan auténtica y directa como la rubia que tenía enfrente.
-Siento si te incomodé, no lo hice a propósito -sus ojos de achicaron un poco mientras continuaba observándolo- es sólo que te ves relajado, parece que hubieras tenido un buen día.
-Y lo fue -respondió antes de pensar sus palabras y ya que había comenzado ¿por qué detenerse?, ella igual lo sabría de todas formas- en la mañana Blaise lanzó su videojuego de quiditch en el mundo muggle y fue un gran éxito.
-Hermione y los niños lo comentaron cuando hablamos ayer por red flu -afirmó la rubia- imagino que Pansy estaba muy orgullosa.
-¿Pansy? ¿Por qué lo dices? -le pareció extraño que la mencionara en ese contexto.
-Porque es evidente que están enamorados -contestó como si fuera lo más obvio del mundo y guardó silencio mientras el mesero le servía el primer plato- es una lástima que tengan miedo de confesarlo.
Theo la miraba sorprendido y eso era mucho decir en él. Para ellos era evidente lo que sentían Pansy y Blaise porque los conocían desde siempre, pero tenían muy claro que sabían esconder muy bien sus sentimientos para los demás, así que no pudo menos que admirar lo intuitiva que era esta extraña chica.
-Scorpius también está encantado con el juego -comentó como si nada la rubia cambiando abruptamente el tema.
El chico nuevamente volvió a sorprenderse de su intuición, obviamente él no hablaría con extraños sobre sus amigos y le pareció admirable que no insistiera tratándose de hacer la inteligente o sonsacar información, así que siguió la línea de su comentario.
-Scorpius es un niño maravilloso al igual que Antares, no importa qué les des, cualquier cosa los hace feliz -el amor sincero que sentía por los hijos de su amigo era evidente en su voz, que sin darse cuenta se había vuelto suave.
-Algún día serás un gran padre Theodore Nott -los ojos azul cielo nuevamente estaban fijos en él.
-Te equivocas Lovegood, es sólo porque son lo hijos de mi amigo pero no tengo paciencia con los niños en general.
-Ahí tienes tu respuesta -afirmó como si fuera lo más evidente- si así eres con los hijos de alguien más tendrás toda la disposición para amar a los tuyos.
¿Cuándo había sido la última vez que había recibido una sonrisa tan abierta, sincera y sin segundas intenciones de alguien que no fueran Narcisa y sus amigos? No lo recordaba pero era muy agradable y sin darse cuenta se encontró devolviéndosela de la misma forma. Por otro lado, Luna no pudo evitar maravillarse con el aura que desprendía el atractivo chico... era muy guapo, es cierto, pero detrás de ese hermoso rostro y fachada de seguridad que desprendía era tan evidente su esperanza, su necesidad de ser amado que no pudo evitar desear con todo su corazón que pronto encontrara la mujer que lo hiciera feliz.
-Tienes una sonrisa muy hermosa Theodore, deberías reír más a menudo -la cálida voz de la chica lo envolvió como una caricia y la vio llevarse la primera cucharada a la boca, degustando el sabor- está exquisito, definitivamente me quedaré con tu elección.
El castaño estaba por decirle que sabía que era una muy buena elección pero una voz a su espalda llamó su atención, su cita había llegado.
-Me alegro Lovegood que te guste, ahora me retiro -se despidió con una galante inclinación.
-Adiós Theodore, disfruta tu cena y tu cita, es una bella chica -y sin más se dedicó a disfrutar de su cena.
El castaño se alejó y fue a recibir a su acompañante de esa noche, dejándose besar en cada mejilla; sin embargo, durante toda la cena estuvo pendiente de la rubia sentada cuatro mesas más allá y sólo cuando ella abandonó el restaurante pudo realmente concentrarse en la pelirroja que le contaba algo sobre una exhibición o algo por el estilo.
Hermione cerró la puerta de su SUV y se dirigió al ascensor del primer subterráneo. Draco había ordenado un estacionamiento exclusivo para ella en el mismo piso que ocupaba él y sus amigos, así no tendría que caminar tantas cuadras después de dejar a los niños cada mañana. Al principio había objetado por todos los comentarios que circularon en la oficina, pero él había sido tajante en que eso no le competía a nadie más que a ellos y, lo utilizara o no, ese lugar estaba designado para ella. Una semana después de correr siete cuadras para llegar a tiempo se había dado por vencida. Antes del cambio de colegio lograba llegar con 15 minutos de anticipación para caminar con calma hasta el edificio, ahora, por más modificaciones horarias que hizo igual se encontraba con el taco matutino que la terminaba retrasando y ese margen de quince minutos disminuyó a cinco. Y ahora, tres meses después, le daba lo mismo lo que pensara el resto. Ya dentro del ascensor presionó el botón 25, pero las puertas volvieron a abrirse y las figuras de Draco y Pansy ingresaron al cubículo de metal.
-Granger -la saludó Draco con una inclinación de cabeza y ella correspondió el gesto.
Por su parte, Pansy le dio un abrazo y comenzó a charlar sobre las felicitaciones del Ministerio por la puesta al mercado del videojuego de Blaise sin comprometer el mundo mágico y el gran logro de traspasar, aunque sea de esa forma, parte de su cultura a los muggles.
-¡Qué hipócritas! -masculló con enojo Pansy- después de todas las reuniones y protestas que pusieron y que tuvieron que resolver ¿recuerdas?
La castaña afirmó sonriendo. Ella estuvo prácticamente en todas las reuniones y sabía de primera mano a lo que se refería la pelinegra. Fueron muchos los obstáculos que tuvieron que sortear y ahora los políticos del Departamento de Deportes y Juegos Mágicos se adosaban los méritos del éxito. ¡Políticos! En el primer piso se abrió el ascensor y junto a otras tres personas ingresaron Graham y Noah, quienes al verlos los saludaron efusivamente, sin recibir el segundo el mismo fervor por parte del platino. Noah se ubicó junto a Hermione y debido a la gente que iba subiendo en los otros pisos, fueron quedando más aislados del resto.
-¿Cómo estamos para hoy? -preguntó el trigueño con buen humor.
Llevaban siete días totalmente abocados al traspaso de datos a planillas para análisis, revisión de elementos legales, del pull fotográfico y ahora sólo restaba la preparación del informe escrito.
-Con todas las pilas cargadas para trabajar -respondió alegremente subiendo su brazo en señal de éxito.
-Me alegro, concluiremos con el escrito mucho antes de lo que tenía contemplado -para ninguno de los presentes pasó por alto el desencanto en su voz.
-¿Almorzarán juntos nuevamente? -la voz de Pansy hizo que se medio giraran para verla.
-Sí -contestó sin dudar Noah- ¿quieres venir?
-No quiero hacer mal tercio -comentó la pelinegra guiñándole un ojo a Hermione y provocando que esta se ruborizara intensamente.
-Por supuesto que no harás mal tercio -la contradijo Noah- estaría acompañado de dos hermosas y estupendas mujeres ¡el sueño de todo hombre! ¡Anímate y vamos juntos!
-Lo siento, por agenda tendré que acompañar a mi dictador jefe a otra parte.
Hermione dirigió su mirada a Draco, que se mantenía serio al fondo del elevador, más al oír el comentario de Pansy rodó los ojos y suspiró.
-Eres la asistente más exigente y mimada que alguien pueda tener -se burló mientras revolvía el impecable peinado de su amiga y de paso provocaba su enojo.
-Nosotros bajamos acá -anunció Graham en el piso 25. Con una despedida de manos los tres abandonaron el ascensor.
Antes de cerrarse las puertas, Draco y Pansy pudieron observar como Noah colocaba con delicadeza su mano en la espalda baja de la castaña para guiarla en el recorrido a su despacho. La pelinegra miró a su amigo y le sonrió descaradamente.
-Scorpius y Antares podrían tener hermanitos muy monos con esos dos ¿no crees?
-Nunca tan bellos como ellos pero Granger y Callaghan pueden hacer el intento, sin embargo es seguro que los que yo pudiera tener con alguien más se les asimilarían mucho -respondió con una sonrisa ladina y antes que su amiga pudiera decir algo abandonó el ascensor.
Pansy miró su espalda y quiso asesinarlo, la idea era que se sintiera amenazado, no empujado a preñar otra mujer. ¡Maldito testarudo! reclamó mentalmente y siguió sus pasos por el pasillo hacia su oficina.
-¿Cuánto tiempo estarás fuera de Londres? -preguntó Graham mientras recibía una nueva carpeta firmada por Draco.
-Quince días si todo sale bien, menos si todo sale estupendo -respondió mientras leía otro contrato y arrugaba el ceño, encerrando en un círculo algo que no le parecía- ¿quién redactó esto? no es lo que acordamos con el ministro muggle.
Graham recibió la carpeta y la ojeó rápidamente, dejándola a un lado para entregarla a Pansy.
-Esa carpeta la envió Tennison de tu cuerpo legal mágico, se debe haber mezclado con las que te traje.
El platino bufó. Granger llevaba trabajando de lleno dos semanas con Callaghan y no se había reunido con el cuerpo legal mágico. ¡Incompetentes! pensó malhumorado, anotando en su agenda llamarle la atención a Tennison en cuanto lo viera.
-No pareces muy contento con el viaje a pesar que estarás más tiempo en tu mundo del que has dispuesto desde que llegaste aquí hace once meses.
Draco dejó caer su lapicera y se recostó en el sillón mirando directamente a los ojos al otro rubio .
-No me gusta la idea de alejarme de los niños tanto tiempo.
-Ellos estarán aquí cuando regreses.
-No es lo mismo.
-Además del trabajo tendrás tiempo para ti, sé por experiencia que llegan a ser muy absorbentes ¿o acaso vas a negar que Antares te controla más que cualquier mujer?
Draco no pudo evitar reír con ganas ante esa observación. Su pequeña princesa era la mujer más posesiva que había conocido, más incluso que Narcisa y eso ya era decir mucho.
-Es una Malfoy, no se puede esperar menos de ella, estoy seguro que Scorpius no es mejor con Granger.
-Te doy nota máxima por eso, si mi prima puede conseguirse un esposo antes que se vayan al colegio mágico será todo un logro -el ojiverde rió con ganas de su propia broma pero el platino no se le sumó.
-Creo que cualquier hombre o mujer que se interese en nosotros tendrá una muralla en ellos -afirmó Draco pensativo.
-Eso depende de ustedes. Si encuentran una pareja adecuada deberán entender, ustedes también merecen ser felices y no pueden postergarse si el amor los encuentra ¿no crees? a veces Cupido está más cerca de lo que parece.
Draco retomó su tarea de revisar las carpetas para firma aunque sus pensamientos ya no estaban tan enfocados en los documentos.
-Entonces ¿vendrás a visitarlos durante tu viaje? -retomó Graham la conversación.
-Lamentablemente la agenda es muy apretada, Pansy se encargó de optimizar el tiempo y cubriésemos todos los frentes para no tener que prolongar el viaje más de lo necesario.
-¿Ella va contigo?
-Sí, Theo y Blaise se nos unirán en los próximos días.
-Con ellos sí tendrás la oportunidad de echar una cana al aire -lo picó y al ver que el platino no comprendía se explicó- es uno de nuestros dichos... una forma de decir que podrás divertirte como mejor te parezca sin preocuparte por quienes tengas a tu alrededor -ahora la sonrisa de Draco sí se extendió por su boca.
-Ya veremos, tal vez este tiempo en mi propio mundo no sea tan malo después de todo -pareció reflexionar.
-A veces tomar distancia permite poner en perspectiva lo que sea que nos preocupa y da espacio para que también las otras personas lo hagan.
-Sólo te falta recomendarme que aproveche y me dé unos buenos revolcones -lo picó Draco.
Graham lo miró seriamente. En realidad estuvo tentado a realizar la sugerencia más abiertamente para ver su reacción, pero lo conocía lo suficiente como para saber que, independiente lo que fuera a decidir, lo probable era que sus expresiones no le dijeran nada.
-Eso es parte de tu vida privada y no importa lo que yo diga, tú serás quien finalmente lo decida -respondió con simpleza- y no es que hayas estado en celibato de todas formas.
-¿Acaso eso te molesta? -los ojos de Draco no perdían rastro de las expresiones de Puckle- después de todo Granger es tu prima y tenemos a los niños en común, no creo que seas de los que alienten la infidelidad.
-Que curioso que utilices la palabra infidelidad -respondió Graham- ¿así te sientes cuando tienes tus affairs? ¿como si estuvieras traicionando a Jane?
Draco se golpeó mentalmente ante su estupidez ¿Por qué había dicho aquello a Graham? Está bien, reconocía que a pesar que haber tenido varios encuentros con mujeres distintas en los últimos meses cada vez se sentía menos satisfecho emocionalmente; sería un cínico si dijera que físicamente no los había disfrutado, pero eso no significaba que estaba traicionando a la castaña. ¿Por qué se sentía infiel entonces? Hasta el momento se ha comportado como un mujeriego, eso no lo desconocía, pero no era un mentiroso ni alguien que prometía algo que no tenía intención de cumplir, sobre todo a las mujeres, ¿por qué hacerlo si no lo necesitaba?; era un Malfoy y como tal le otorgaba a su palabra el mismo valor que al más importante documento legal. Todas sus amantes tenían claro que su relación no les otorgaba exclusividad, que no había un compromiso de por medio y tampoco en sus acciones les daba motivo para pensar lo contrario y ellas lo aceptaban. Entonces ¿a quién sentía que le era infiel? ¡Por Merlín, sólo tenía 25 años y le faltaba mucho por vivir!
-Sólo existe infidelidad si hay una relación con la palabra empeñada de por medio... yo no tengo esa clase de compromisos con nadie -aclaró, más que para convencer al ojiverde como una frase mantra para sí mismo.
-Yo no he dicho nada al respecto -respondió Graham poniéndose de pie- aunque tal vez no es a un tercero a quien le estás siendo infiel si te sientes así -apuntó Graham con sus ojos verdes clavados en los grises para luego ponerse de pie- te veo más tarde.
Draco asintió y lo observó abandonar su despacho. Cuando la puerta se cerró se levantó y caminó hasta el gran ventanal para admirar el paisaje buscando en este la respuesta a esa inquietud que a ratos lo invadía. Cerró los ojos y sin permiso las imágenes de Granger pegada al cristal, totalmente excitada invadieron su mente y al igual que en su sueño, sintió su piel arder y su erección crecer. Gruñó con molestia, tal vez este tiempo de distancia sería beneficioso después de todo.
Si había algo a lo que Pansy no estaba dispuesta a transar era dejar que su inestimable amigo se marchara sin tener algo que pensar en los próximos días que estarían fuera. Narcisa le había dicho que lo mejor era que resuelvan las cosas solos, pero en este caso la paciencia se le estaba acabando y sabía que tanto a Theo como a Blaise también. Por eso, cuando los cuatro entraron a Va Piano sonrió disimuladamente al constatar que Noah había considerado el lugar que le recomendó para comer. De reojo se percató que Theo también los vio y secretamente le agradeció que fuera él quien tomara la iniciativa de acercarse; si Draco tuvo alguna intención de negarse y sugerir otro lugar no tuvo otra opción más que seguir a sus amigos ¡malditas serpientes traidoras!
-¡Hola tortolitos! -saludó jocosamente el castaño- ¿les importa si nos sumamos o prefieren algo de intimidad?
Hermione los observó boquiabierta, sin duda no se esperaba tener a Draco en la misma mesa el día de hoy. Sus mejillas se ruborizaron al ser consciente de la insinuación de Theo sobre una relación entre Noah y ella e inconscientemente sus ojos buscaron los de Draco, encontrándolos fijos en ella.
A una señal de Blaise un mesero se acercó a ellos y tras oír su solicitud de anexar otra mesa para que cupieran todos hizo un asentimiento y pidió apoyo para acomodarlos. Fue así como Pansy se las arregló para dejar a Noah junto a Hermione, Theo y Blaise en las cabeceras, a sí misa y a Draco frente a Noah y la castaña respectivamente. Sería un almuerzo muy interesante y ella pondría todo su esfuerzo para que así sea.
-¿Ya ordenaron? -preguntó el moreno observando detenidamente la carta.
-Estábamos en eso -respondió cortésmente Noah y al notar que el camarero se acercaba para anotar sus órdenes se volteó a Hermione para dejar que pidiera primero- ¿ya decidiste?
-Quiero una lasaña con carne boloñesa y salsa blanca y para beber un jugo frambuesa -pidió regresando la carta para luego mirar a la pelinegra traspasándole el turno, pero antes que dijera algo Blaise tomó la palabra.
-Pansy ¿ordenarás lo de siempre? -ante su asentimiento se dirigió al mesero- un plato de ñoquis de espinacas con salsa blanca y otro de ñoquis de papa con salsa boloñesa y olvida el jugo de frambuesa y trae dos botellas de Pinot Noir, es un crimen arruinar una excelente pasta con jugos -aunque Hermione tuvo la intención de protestar el reproche que traslucían los ojos verdes de Blaise no le dio mucha opción. Quien mejor que un italiano para saber de pastas y qué beber con ellas ¿no es así?
Terminada de tomar las órdenes de los tres restantes, al cabo de veinte minutos llegaron los platos, abriéndoseles inmediatamente el apetito con la humeante comida.
-¿Qué les parece que hagamos un salud por estar todos juntos almorzando después de tanto tiempo? -propuso Pansy levantando su copa, acción a lo que todos se sumaron.
La cálida luz de las lámparas iluminaron con gracia el exquisito vino rojo que danzaba dentro del cristal de las copas y todos felicitaron a Blaise por su excelente elección.
Hermione degustó su lasaña sin poder evitar la exclamación de placer que le provocó la deliciosa comida. Noah la observó con una gran sonrisa mientras se llevaba a la boca el fetuccini con salsa Alfredo que había pedido para sí mismo.
-Realmente sabes cómo disfrutar una comida y hacerme saber que hice una buena elección al traerte aquí -le comentó acercándose a ella.
-Es que las pastas realmente me fascinan -afirmó innecesariamente la castaña, evitando mirar al platino frente a ella que cortaba un trozo de sus canelones rellenos de carne.
-¿Y qué más te trastorna tanto como las pastas? -preguntó el trigueño poniendo su tenedor junto al plato y dedicándole toda su atención.
-Los tacos -respondió Draco impulsivamente antes que ella y ahora sí sus miradas se encontraron, ambos recordando aquella comida compartida en su viaje a Eastbourne.
-Sí, los tacos también me encantan -contestó luego de aclararse la voz y sin poder desprenderse de los pozos mercurio que la mantenían atrapada.
Las tres serpientes que los acompañaban se sonrieron disimuladamente y Noah se sintió como un espectador en ese silencioso cruce miradas.
-Tu plato se ve delicioso ¿puedo probar? -preguntó el trigueño interrumpiendo el contacto visual de los otros dos.
Ante el asentimiento de la castaña y para molestia de Draco cortó un trozo de lasaña y se lo llevó a la boca. ¡Genial! pensó molesto, si tanto le gusta la lasaña podría haberlo pedido y no estar quitando el almuerzo a Granger.
-Podríamos intercambiar un poco de lo que pidió cada uno y así probamos más variedades -propuso Pansy, aunque sabía que no sería algo a lo que se sumaría su blondo amigo.
-¡Vamos Pansy, no juegues! sabes que Draco jamás come del plato o lo que haya probado otra persona -la contradijo Theo, provocando que Hermione lo mirara inquisitiva. Ella sabía que no era cierto, en Eastbourne Draco había comido un taco mordido por ella e incluso intercambiaron platos. Seguro que eso tiene que haber sido un comportamiento de antaño.
-Eso no es tan así -insistió la pelinegra- lo he visto compartir comida, helado y chocolate con los niños más de una vez cuando hemos salido, incluso le ha lamido los dedos cuando no tiene servilleta a mano.
-Eso es distinto -la contradijo Draco- son mis hijos, no hay nada en ellos que me cause rechazo -se defendió.
-¿Estás diciendo que nosotros te provocamos rechazo? -lo picó Blaise fingiendo estar ofendido.
-Ni siquiera vale la pena responderte -gruñó el rubio. ¡Maldita la bocaza de Pansy!.
-Apoyo a Malfoy -intervino Hermione con objetividad- yo lo hago todo el tiempo y ustedes lo harán con sus hijos, le morderán los dedos de los pies e incluso le besarán las nalgas cuando sean pequeños.
-¿Tú crees? lo dices porque no lo viste pedir otro plato la semana pasada porque metí mi cuchara en el suyo... reconoce que ni siquiera de niño aceptabas que tus padres tocaran tu comida, nómbrame una sola persona, además de los niños, que haya comido de tu plato y tú del suyo -insistió Blaise recibiendo sólo una mirada aburrida del blondo- ves... no hay nadie.
Los ojos miel volvieron a encontrarse con los grises y leyó claramente en ellos que no estaba dispuesto a hablar del tema y por supuesto que ella tampoco. La cabeza le daba vueltas y no estaba en el mejor lugar para procesar todo aquello ¿sería esa otras de sus reglas? No, claramente él mencionó que eran relacionadas con su intimidad ¿cómo lo planteó? algo de "evitar situaciones indeseadas en temas íntimos" entonces el compartir su comida claramente no estaba entre ellas. Llevó un nuevo trozo de lasaña a la boca dándole vueltas a aquella revelación.
Si alguien notó este nuevo cruce de miradas fue muy prudente de no seguir provocando a Draco y se concentraron en sus respectivos platos. Sin embargo, ahora un nuevo observador sacaba sus propias conclusiones sobre este particular almuerzo. Los ojos chocolate se concentraron en Draco y por un breve momento sus miradas se encontraron: la oscura con curiosidad, la gris con indiferencia. Se volteó hacia Hermione y una sonrisa sincera se extendió por su rostro al notar que tenía un extremo de la boca manchada con salsa blanca y con toda la calma del mundo llevó su mano hasta la babilla femenina para luego con el pulgar limpiarle esa zona y luego llevarlo hasta su boca degustando su sabor.
-Ahora me sabe más delicioso que cuando la probé con el tenedor -señaló en voz baja y con sus ojos clavados en los mieles, provocando un intenso rubor en Hermione y que la sonrisa de Noah se ensanchara mostrando sus blancos dientes.
-Es bueno no ser asquiento como Draco, a veces la comida y el trago se disfruta mejor de esta forma -apoyó Theo aumentando las sonrisas de los otros tres, menos del platino.
-Sí, ya hemos presenciado que Granger a sus veintiséis años aún no sabe comer sin desperdigar la comida por su cara -dijo Draco con ironía mientras cortaba un trozo de sus canelones y con elegancia se lo llevaba a la boca, haciendo más fuerza de la necesaria en el asa del tenedor. Aunque sus palabras fueron para molestarla quien estaba molesto era él ¡al carajo con todos! estaba seguro que tendría indigestión cuando concluyera este maldito almuerzo.
-Sé comer perfectamente Malfoy y un accidente a cualquiera le puede pasar... -masculló molesta la castaña tratando de no levantar la voz y provocar que los otros comensales se fijen en ellos- aunque claro, para un snob como tú "yo soy el rey de los buenos modales Malfoy" -dijo haciendo comilla con los dedos- esto pueda parecer una aberración te aclararé que es muy común en los simples mortales.
-Vaya, así que acabas de reconocer que soy más que un simple mortal, Granger -se burló- ya era hora que lo admitieras y con tanto público me siento halagado.
-Pues métete tu halago por donde te quepa, hurón.
-Cuidado que soy tu jefe, Granger, deberías ser más prudente.
-Pues estoy en mi horario de colación así que no te debo pleitesía...
-¿Quieren parar? -dijo Pansy alzando la voz- me siento de regreso al colegio con ustedes dos diciéndose tanta estupidez.
-¿Por qué los paraste? ya extrañaba esas discusiones, sólo faltan las maldiciones y vuelvo a mis 15 años ¿qué tiempos aquellos con estos dos? -se burló Blaise ganándose una mirada asesina por parte de los aludidos- ¡uy! -fingió estremecerse e hizo amago de ocultarse tras la pelinegra- ¡escóndeme Pansy o este par me matará!
-¿Todos ustedes eran compañeros de colegio? -preguntó curioso Noah, obviamente esos detalles no eran de su conocimiento.
-Sí -Theo reía con ganas- todos estábamos en el mismo grado aunque en... -pensó un poco las palabras adecuadas para poder darse a entender con el trigueño- en distintos cursos.
-¿Y Hermione y Draco siempre discutían así? -definitivamente para él este era un comportamiento de bullying escolar o había algo más.
-Ahora son civilizados -dijo seria Pansy. Para ellos ahora no era tan divertido el motivo por el cual molestaban a la castaña en ese entonces.
-En ese tiempo todos eran unos hijitos de papás idiotas -comentó Hermione- pero Malfoy se ganaba el premio mayor.
-¿Y en qué momento se enamoraron? -preguntó Noah inocentemente.
Draco miró fugazmente a la castaña, quien bajó la cabeza inmediatamente concentrándose en su plato. Por supuesto que él sabía cuándo ella se había enamorado de él: NUNCA. Y no es como si él tampoco lo hubiera hecho; es cierto que había comenzado a sentir más por ella que por ninguna otra, pero todo eso había muerto cuando se enteró que le había ocultado a sus hijos. No más sentimientos que deseo al respecto.
-Eso sólo nos concierne a nosotros y no me gusta conversar de mi vida personal con cualquiera -señaló Draco dando por terminado el tema- y mejor pedimos el postre porque al menos nosotros cuatro tenemos cosas importantes que dejar resueltas antes de nuestro viaje.
Si Noah se sintió ofendido por el comportamiento brusco de Draco supo ocultarlo perfectamente. Desde ese momento sólo un silencio incómodo se instaló en el ambiente, provocando que, como si se hubieran puesto de acuerdo, devoraran el postre para marcharse lo más pronto posible de ese lugar. Antes de abandonar el restaurante Draco estaba seguro que no podría volver a pisar el lugar sin recordar al estúpido de Callaghan prácticamente lamiendo a Granger ¡maldito muggle! ahora por su culpa había perdido el gusto por unos de sus mejores sitios de comida italiana.
-¡Antares, es demasiada menta! -la regañó Hermione cuando la vio vaciar más esencia en la masa que estaba haciendo.
-A papá le encanta la menta -rebatió la pequeña a su madre mientras sus pequeñas manos trataban de capturar el extracto que escurría por los costados de su masa. A su lado, Scorpius agregaba otras gotas de colorante vegetal verde, dándole un color más intenso a la que él estaba dando forma.
-¡Niños! -volvió a reprenderlos- ya tenían las cantidades que dice la receta, para eso está el libro, para que guiarse por él y no experimentar con las cantidades.
-Mi madrina Luna dice que la cocina es receta y corazón, si le pones amor siempre va a quedar todo rico -le rebatió Scorpius.
-Si continúan así ambos serán un desastre en pociones -insistió la castaña observando con desconfianza las masas- y para que sepan su padre era uno de los mejores en esa asignatura, así es que si estuviera aquí les diría exactamente lo mismo que yo.
-Le van a encantar nuestras galletas ¿cierto Scor?
-¡Por supuesto que sí! -aseguró su hermano con una gran sonrisa.
Hermione no pudo evitar sonreír al verlos afanados en la elaboración de sus galletas. Ambos estaban parados sobre unos bancos para quedar un poco más altos que la encimera de la isla de la cocina y tanto sus caras como la ropa estaban llenas de harina, huevo y colorante verde. Draco se marchaba al mundo mágico al día siguiente y ambos habían llegado del colegio con la clara idea que querían hacerle unas galletas para que los recuerde en su viaje. No querían nada comprado porque consideraban que algo hecho por ellos sería el regalo perfecto para el platino. En un principio se había ofrecido a armar la masa y que ellos hicieran los moldes, pero se negaron rotundamente argumentando que sería como hacer trampa, así que sólo optó por distribuir las cantidades exactas de los ingredientes a cada uno y observarlos trabajar, eso sí, les advirtió que ella prepararía la cobertura de chocolate porque no quería que se quemaran.
Miró la hora en el reloj de pared el cual marcaba las seis cuarenta de la tarde, es decir, sólo contaban con poco más de 40 minutos para que el rubio llegara, así que prendió el horno para que se calentara y estuviera a la temperatura adecuada para meter las galletas. Draco dijo que llegaría a las siete treinta para darles de cenar y luego acostar a los niños antes de marcharse. Tal vez iba siendo hora que también avanzara con la cena. Mientras cortaba los espárragos cocidos para añadirlos a la ensalada mixta que serviría de entrada no perdía su atención de los avances de los niños, quienes ahora estaban estirando porciones de la masa con sus pequeños usleros, regalo de su madre para cuando cocinaban con ella. Prendió el fuego al pollo que prepararía estofado y a las papas para que se cocieran al mismo tiempo; menos mal que eso lo había dejado listo desde temprano.
-Me siento un poco envidiosa de su padre -les dijo a sus hijos ubicándose al medio de ellos y haciendo alusión al afán con el que trabajaban la masa.
-Eso siempre lo he sabido, Granger -dijo una voz a sus espaldas y automáticamente se puso rígida al escuchar la voz grave de Draco que entraba a la cocina. Había llegado media hora más temprano de lo acordado.
-¡Papi! -gritó Antares arrojándose en el aire hacia él y apenas dándole tiempo para que la atrapara en el aire.
-Princesa, al menos dame tiempo para llegar -la reprendió con cariño- un día caerás y puedes lastimarte gravemente -con la niña en uno de sus brazos se acercó a Scorpius y lo besó en la coronilla antes de levantarlo en el otro que cerró apretándolos en su pecho y causando que los niños se rieran y retorcieran. En ningún momento se preocupó que su fino terno se llenara de harina y la masa que tenían sus hijos en las manos.
A Hermione nunca dejaba de emocionarla esa actitud del platino, se transformaba totalmente cuando estaba con ellos y mostraba una faceta que estaba segura que nadie más que ellos podrían ver. Ante la insistencia de Scorpius volvió a dejarlos en su sitio y observar lo que estaban haciendo.
-¿Y esto? -preguntó observando las masas de intensa tonalidad verde que había en la mesa.
-Te estamos haciendo galletas de menta y chocolate para que nos recuerdes en tu viaje -respondió Antares con una gran sonrisa y el platino no pudo más que observar con desconfianza lo que eso podría causarle a su estómago.
-Así cada vez que las comas te acordarás de nosotros y que las hicimos para tí -apoyó Scorpius concentrado en seguir adelgazando la masa con su uslero.
Draco fijó su vista en Hermione que se mantenía como muda espectadora y no pudo evitar sonreírle emocionado; eran esos detalles que cada día lo enamoraban cada vez más, si eso era posible, de sus hijos. Se quitó el saco y lo dejó despreocupadamente sobre una silla y el reloj fue a parar sobre una encimera mientras se acercaba a ellos arremangándose las mangas de las camisa.
-Entonces los ayudaré, así cada vez que las coma recordaré este momento -se acomodó entre ellos observando por dónde comenzaba- cocinar es como preparar pociones y yo soy muy bueno en ellas.
-Eso mismo nos acaba de contar mamá -dijo Antares sin quitar la vista de su masa.
-Y nos regañó por no seguir al pie de la letra la receta -complementó Scorpius, provocando una sonrisa ladina del platino y que sus pozos grises se centraran ella- pero tía Luna siempre dice que cuando cocinas lo importante es el amor con que lo haces.
Draco indudablemente no estaba de acuerdo sobre el no seguir las recetas al pie de la letra, apoyaba a Granger en eso. Como el buen pocionista que su padrino le había enseñado a ser eso iba en contra de sus principios, pero así esas galletas fueran de mierda de trol se las comería igual de complacido de sólo recordar las expresiones de sus hijos mientras las hacían.
-Tú nos das vueltas a la masa y le tiras harina para que no se peguen, luego las cortamos -sugirió la niña y acto seguido los tres se pusieron manos a la obra.
Hermione se obligó a concentrarse en la comida y quitar su mirada de esa vista idílica que estaba frente a ella, además, se sentía inquieta porque no le había pasado por alto que Draco mantuvo en su muñeca derecha la pulsera de dragón que le regaló para navidad y ni siquiera hizo amago de retirarla. Se forzó a volver a lo suyo. Era la primera vez que cenarían los cuatro juntos en su casa puesto que Draco nunca se había querido quedar... y no es que ella se lo hubiera ofrecido precisamente. Pero esta noche en particular sería la primera vez que se ausentaría tanto tiempo y dado que no pudo evitar tener reuniones durante el día, había sido ella quien los había retirado del colegio en la tarde. Además, los niños hace días que querían hacerle las galletas como un regalo sorpresa, por lo que no pudo negarse a su petición. Intuía que el rubio tampoco tuvo opciones cuando le deben haber pedido que esa noche cenara con ellos en esa casa y luego los acostara antes de marcharse, rompiendo su rutina diaria de llevarlos a la villa y traerlos después de merendar por red flu.
-Mamá, están listas las galletas para meterlas al horno -anunció Antares orgullosa señalando su bandeja llena de masa con formas de medialuna, estrellas y flores.
-La mía también -dijo Scorpius, mostrando sus figuras de dragones y snitchs.
-¡Vaya, les quedaron muy bien! -los felicitó.
-Se ven muy bien -apoyó Draco, tratando de quitarle un poco de harina de la ceja de Scorpius.
Hermione los observaba embobada, era una imagen que quedaría a fuego grabada en su memoria, pero lo mejor era no dejarse en evidencia con el rubio, así que le propuso que subiera a bañar a los niños y ponerles los pijamas mientras ella terminaba de poner la mesa para que cenen y verificaba la cocción de las galletas. Cuando Draco bajó con los niños un exquisito olor a menta inundaba la cocina y la mesa estaba puesta para cuatro personas. Antares y Scorpius se ubicaron en sus puestos habituales, a cada lado de la castaña que se sentó en la cabecera la mesa y Draco tomó ubicación en la otra punta. La mesa no era de gran tamaño, por lo que estaban todos relativamente cerca. En un cómodo silencio todos comenzaron a comer la ensalada mixta y ante el intento de Antares de dejar de lado los champiñones su madre le llamó la atención por lo que reticentemente los comenzó a comer.
-Papá me deja hacerlos a un lado donde la abuela Narcisa -dijo por lo bajo y mirando a su padre en busca de apoyo.
-Pero ahora no estás allá jovencita, así que te lo comes todo.
-¿Papá? -intentó una vez más, pero una mirada furibunda de la castaña lo frenó de inmediato. No quería pasar las últimas horas con sus hijos peleando con Granger.
-Lo siento princesa, es la casa de tu madre por lo tanto son sus reglas.
-Cómelo rápido y con lo que te gusta del plato, así lo hago siempre y no se nota tanto -sugirió su hermano y la niña a regañadientes siguió su ejemplo.
Con el plato de fondo no hubo problemas y con Draco respondiendo la interminable lista de preguntas de los niños sobre el viaje no se dieron cuenta cuando se estaban sirviendo el postre de celestinos con helado de vainilla.
-¿Cómo van las clases de esgrima? -preguntó el platino a sus hijos, hacía un mes que las habían iniciado e inmediatamente se había interiorizado con Graham sobre dicho deporte. El otro rubio le comentó que practicarían muchos deportes porque estaban por malla académica en ese exclusivo colegio, obviamente para los más pequeños eran introductorias y a medida que avanzaran en años se incorporarían otras más.
-Son entretenidas... Teddy dice que es como practicar con una varita así que no está nada mal -dijo Scorpius poniéndose de pie y haciendo posturas para que las vea su padre.
-Yo también soy muy buena en esgrima -Antares saltó de la mesa y se ubicó frente a su hermano fingiendo un duelo de florete invisible.
Draco y Hermione rieron al ver cómo Scorpius retrocedía rodeando la mesa y finalmente fingía caer muerto ante una estocada de Antares que luego les hizo un venia en señal de orgullo, dándole luego la mano a su hermano para que se ponga de pie.
-Mamá ¿ya podemos cubrir las galletas con el chocolate? -preguntó ansioso Scorpius, tenemos que meterlas a la caja para que se las lleve papá.
-Creo que ya están frías así que si me ayudan a retirar la mesa lo haremos aquí mismo -sugirió poniéndose de pie y reuniendo los platos.
-¿Y yo que hago? -le preguntó Draco poniéndose igualmente de pie.
-Podrías calentar la cobertura de chocolate mientras tanto ¿te parece? -ante su asentimiento con un movimiento de varita calentó el agua de la olla que mantenía sobre la estufa y puso sobre ella la cobertura que ya había preparado mientras Draco bañaba a los niños. Le hizo espacio para que el platino la reemplazara y mientras él revolvía la mezcla ella comenzó a trasladar bandejas a la mesa y poner dos pocillos para cada uno de los niños.
Cuando todo estuvo listo Draco apagó el fuego y ante las indicaciones de la castaña vertió chocolate en los recipientes de sus hijos y luego se ubicó a lado de Scorpius para ver cómo bañarían las galletas. La castaña les mostró con destreza como bañarlas y después de unos minutos todos trabajaban afanosamente. Al principio utilizaron las cucharas, pero luego los niños comenzaron a meter las galletas dentro de sus fuentes y sacarlas con los dedos, lamiendo el exceso que les quedaba en los dedos y sus padres les retiraban con sus propias bocas. Al final y para acelerar el endurecimiento del chocolate Draco les lanzó un hechizo de frío y los niños sacaron unas cajas que la castaña no había visto y que tenían fotos mágicas de ellos en diferentes posturas ý dibujos infantiles pegados en cada costado.
-Tía Luna nos ayudó a hacerlas -explicó contenta Antares.
-Tari, están preciosas -murmuró Hermione acariciando su fino cabello.
Scorpius puso sus galletas en su envase y cuando ya no cupieron le pidió a su madre que le ayudara a cerrar la parte superior mientras Draco hacía lo propio con Antares.
-Te tenemos otro regalo -dijeron al mismo tiempo los niños mientras en carrera desaparecieron de la cocina para volver a los pocos segundos agarrados de la mano con una caja rectangular que ceremoniosamente entregaron a su padre.
Al abrir su contenido Draco pudo observar un marco fotográfico de contorno de madera negra y frente rectangular blanco que le daba perspectiva a la fotografía fijada en la parte trasera. Pero no era cualquier fotografía, en ella no salían dos personas sino tres: los niños y Granger. Estaban sentados sobre la nieve, sonriendo a la cámara y lanzando besos al aire con sus manos, reiendo felices, luego los pequeños se apoyaban en su madre y seguían saludando con su mano hacia la cámara.
Hermione al ver la foto lo miró horrorizada y con las mejillas encendidas, claramente no estaba enterada de este regalo. Cuando fueron a la madriguera el domingo Luna estaba allí con todo su equipo fotográfico y había hecho una larga sesión fotográfica de los niños en distintas posturas y como siempre, no perdía la oportunidad de retratarlos a los tres. Sin embargo, nunca imaginó que sus hijos utilizarían una con ella para regalársela a Malfoy.
-Abuelo Robert nos compró el marco y tía Luna tomó la foto, nos hizo muchas pero esta es la más bonita ¿te gusta papá? -preguntó Antares mirando ansiosa a su padre- así cuando estés lejos nos mirarás y recibirás nuestros besos.
-¡Claro que me gusta princesa! la tendré conmigo todo el tiempo -respondió con una sonrisa para la niña y luego besó la frente de Scorpius que se había sentado en sus piernas.
-Creo que es hora que vayan a la cama jovencitos, su padre mañana debe viajar temprano -los apremió porque al ver el reloj de pared este marcaba las diez de la noche, claramente varias horas más a las que normalmente se acostaban.
-Su madre tiene razón, vamos, los llevaré a la cama.
No hubieron protestas por parte de los niños, estaban visiblemente cansados y con sueño, así que cuando Draco los tomó de las manos y estaban a punto de desaparecer de la cocina Hermione les recordó que debían lavarse las manos y cepillarse los dientes, a lo que el platino sólo respondió con burla "lo sabemos mamá" para luego desaparecer con rumbo al segundo piso.
Mientras tanto Hermione se dedicó a ordenar el desorden de la mesa y lavar los platos. Vertió lo que quedó de chocolate en una fuente que dejó al centro de la mesa mientras con una espátula de silicona retiraba el contenido que quedaba en la olla para luego lavarla. El chocolate era uno de sus vicios secretos, por lo que disfrutó lamer lo que había quedado en la espátula mientras el agua caliente disolvía los restos endurecidos de la olla. Fue en ese momento que sintió al rubio nuevamente entrar a la cocina y pasar a untar su dedo índice con el chocolate que había sobre la mesa.
-Cayeron rendidos inmediatamente -señaló mientras se sentó sobre la mesa y la observaba lavar los últimos trastes- pensé que podrían más problemas con todo el chocolate que comieron y que se hiperventilarían pero no fue así.
-Es natural, estaban bastante pasados en su horario normal de dormir y no hicieron siesta antes -dijo la castaña volviéndose hacia él- Malfoy... quería disculparme por lo de la foto, no tenía idea que la utilizarían- caminó hacia la isla y recogió la fotografía que había pegado en un álbum y dónde sólo aparecían los niños, la había ido a buscar a su pequeño estudio mientras él aún estaba arriba- esta también es del fin de semana pero sólo están ellos -dijo extendiéndole el retrato muy similar al anterior pero donde ella no aparecía.
Draco tomó la fotografía y observó que efectivamente era del mismo día, llevaban la misma ropa, sólo que en este retrato lanzaban besos una y otra vez a la cámara mientras reían y se empujaban, eran perfectos.
-Gracias Granger, pero igual conservaré la otra a menos que te moleste -respondió serio.
-No me molesta realmente Malfoy, sólo no quería que te vieras forzado a andar trayendo una foto mía por una imposición de los niños.
-Bueno, es más que obvio que durante mi viaje tendré motivos para recordarte -señaló entrecerrando los ojos y poniéndose lentamente de pie- ¿tú me recordarás?
Hermione sintió el peligro de ese movimiento y su garganta se secó. ¿Acaso pretendía burlarse de ella antes de partir?
-Nuestro hijo es una copia fiel tuya Malfoy, es imposible no recordarte -apuntó con obviedad tratando de calmarse. Hizo el intento de pasar junto a él en dirección a la sala pero Draco la tomó del brazo y en un veloz movimiento la tomó por debajo de las axilas y la sentó en la mesa para dejarla a su altura- creo que se te hace tarde Malfoy, mañana tienes un viaje que efectuar.
Draco recorrió su rostro sin perder detalle. Desde la navidad que no la tenía así de cerca y su deseo sólo se incrementaba día a día, lo sabía cada vez que compartían el mismo espacio, que olía su aroma a fresco, que la veía sonreír a otros y no a él, que escuchaba su voz. Necesitaba alejarse para ponerse en orden y ya se estaba retirando cuando observó la comisura de sus labios con chocolate; la imagen de Callaghan retirando la salsa blanca de ese mismo punto el día anterior lo golpeó con un bombarda máxima.
-Tienes chocolate en la cara-murmuró con voz ronca y retuvo la mano de la castaña que ya viajaba para limpiarla- déjame a mí -susurró y con calma, sin cerrar los ojos, bajó a ese punto y pasó la lengua. Fue consciente del estremecimiento de la chica y volvió a repetir el gesto- aún quedaba un poco -susurró antes de atrapar por completo sus labios en un beso demandante.
Hermione trató de apartarse, Merlín sabe que sí, giró la cabeza pero Draco siguió su movimiento y poco a poco su lengua fue invadiendo su boca. Su cuerpo traicionero se pegó al del rubio y sin permiso sus piernas se abrieron para darle espacio y quedar más unidos. Sus manos que se habían alzado para alejarlo ahora acariciaban su espalda y lo acercaban más. Gimió con placer en el beso cuando las grandes manos abarcaron sus pechos y jugaron sobre la tela con los pezones erguidos. Una de sus manos voló para ubicarse sobre el corazón del chico que latía acelerado y trazar suaves caricias en ese punto mientras con la otra revolvía el fino cabello de su nuca. Su cuerpo sediento de él no hacía más que reaccionar a cada uno de su roces y suplicaba en silencio que le dieran el alivio tanto tiempo negado.
Draco sabía que estaba perdiendo el control, que debía detenerse pero el calor que desprendía el cuerpo de la chica era una tortura para mantener la ropa en su lugar, sólo se estaban besando y acariciando pero no era suficiente, sus pequeñas manos lo trastornaban, su tacto era suave y firme a la vez y donde fuera que lo tocaba su piel reaccionaba como descargas eléctricas. Se obligó a pausar el beso y llevar sus manos a las ardientes mejillas. Posó su frente sobre la de Hermione mientras recuperaba la respiración y cuando se encontró con los ojos miel con las pupilas totalmente dilatadas estuvo a punto de perderse nuevamente.
-Ahora tienes un motivo para recordarme, Granger -murmuró con la voz aún ronca yen un acto inesperado besó su frente antes de alejarse- gracias por la cena.
Hermione, totalmente descolocada y excitada lo vio guardar la fotografía de los niños en uno de los bolsillos de su saco, tomar el portarretratos y sus galletas para luego abandonar la cocina sin mirar atrás. Por su parte, Draco avanzó rápidamente hacia la chimenea y desaparecer entre las llamas verdes. Necesitaría una ducha muy fría, otra vez.
No tengo palabras ni excusas para el tiempo que llevaba sin publicar, salvo que estaba en un vacío de inspiración. Las ideas estaban pero las palabras no parecían calzar por lo que me disculpo con todas ustedes y agradezco sus palabras de aliento, de presión cuando preguntaban cuándo iba a publicar y su comprensión ante mi silencio. Fue poco el Dramion en este capítulo pero siento que las cosas de a poco se van acomodando, nuestros protagonistas siguen cerrados pero aún así se traicionan con sus gestos. Un abrazo y espero que disfruten el capítulo.
Sabina.
