Ausencias y verdades

Primera semana

Hermione dejó caer sobre el escritorio la carpeta con los documentos que estaba revisando, simplemente no podía concentrarse. Subió ambas manos y se cubrió el rostro, inspirando y exhalando tratando de encontrar calma en esos simples actos, pero sus traicioneros ojos cerrados reprodujeron a Draco acercándose a su boca; podía sentir claramente la sensación húmeda y caliente de su lengua lamiendo la comisura de sus labios y de aquel beso que la había encendido como una hoguera, dejándola deseosa e insatisfecha. ¡Maldito hurón albino! ¿Por qué era tan sensible a su roce y caricias? ¡qué roce y caricias! se reprendió, bastaba verlo, saber que estaba cerca para que toda ella se pusiera en posición de alerta... y no precisamente por miedo, no, era anticipación.

Se había marchado de su casa el sábado a las 22:20 de la noche y hoy recién era lunes, 11:30 AM, es decir, habían pasado 37.1 horas que no lo veía y sentía su ausencia como si fuera tangible. ¿Por qué la besó? ¿habría sido planeado? No, algo dentro de ella se lo gritaba porque desde que supo de la existencia de los niños había evitado tocarla de todas las formas posibles, salvo aquel beso para año nuevo y los contactos naturales cuando compartían con sus hijos ¿entonces por qué la besó? Esa pregunta no la había dejado dormir esas dos últimas noches y daba vueltas en la cama buscando una respuesta cuya solución su mente se negaba a darle. Retiró sus manos del rostro y se levantó del sillón dirigiéndose a la ventana buscando calma en el paisaje, pero la gran vista sólo la hizo más consciente de lo lejos que se encontraba. ¿Pero qué sucedía con ella? No era la primera vez que Draco se ausentaba de Londres muggle y dormía fuera, sólo que... era la primera vez que estaría lejos por tanto tiempo, especialmente en el mundo mágico, rodeado de bellas brujas que estaban más que dispuestas a hacer sus noches más cálidas y amenas. ¿Para qué se engañaba? era imposible desconocer que Draco era un sangre pura joven, atractivo, inteligente y rico, una suma de antecedentes que lo volvían una presa valiosa para todas las arcaicas mentalidades de aquellas familias que en su alto estatus social aún creían que la sangre y la riqueza eran un componente importante para el matrimonio; estaba segura que si Draco fuera gay le tirarían a sus hijos a la cama como muestra de tributo.

-No puedo seguir así -se amonestó verbalmente- ¡es sólo un hombre por Merlín!

Pero no se trataba de cualquier hombre, su historia con Draco lo volvía alguien irrepetible: fue su némesis escolar que la acosó y humilló todas las veces que quiso y por Morgana que existieron momentos en que realmente lo odió, pero luego pasó de ese niño mimado al adolescente aterrado que observó en su sexto año y que confirmó cuando Bellatrix la torturó en su mansión, que la rehuía avergonzado y que sólo buscaba soledad; después de la guerra se transformó en un joven que estaba viendo el mundo a su manera por primera vez, sin sesgos, basado en sus experiencias de vida y que comenzó a comportarse como un adolescente normal, con la única problemática encima de terminar sus estudios y preocuparse de las chicas que le caían encima... hasta que lo besó para ganar una apuesta. Si hubiera un punto que ella definiría como un antes y un después entre ambos sería precisamente ese momento, ni siquiera se atraían pero sus cuerpos y sus magias conectaron, no había otra razón para que le hubiera permitido ser su primer amante y hasta ahora el único. La verdad es que hace siete años, cuando estuvo en sus brazos, Draco la hizo sentir única, hermosa y femenina, no sabía cómo pero lo hizo y por lo mismo es que después de abandonar el castillo nunca se arrepintió ¿acaso no era eso precisamente lo que busca una mujer al entregarse a un hombre por primera vez? ¿no sentir arrepentimiento? ¿sentir que era el correcto? Pero si el adolescente le resultó atractivo de quien realmente se había enamorado fue del hombre, de quien era ahora a raíz de quien fue antes, complicado pero así era, simplemente lo sabía. Draco Malfoy no le podía mostrar su lado más malo porque ya lo había hecho, lo amaba con los ojos abiertos, sabía qué tan cruel podía llegar a ser si sentía atacado, traicionado pero también ahora sabía que podía amar sin condiciones, que era un blandengue con sus hijos y sus seres queridos, que era leal con los suyos aunque se transformaba en alguien letal en los negocios. Lo más impresionante, nunca le ocultó sus caras precisamente a ella.

-¡Uyyyyy! -chilló hacia la nada, se sentía como un barco en alta mar dentro de la tormenta perfecta; sus emociones subían y bajaban como olas de treinta metros y no la dejaban ver nada que no fuera turbulencia. Fue entonces cuando escuchó la persistente bocina del teléfono fijo y fue a responder- dime Maggi -escuchó a su secretaria anunciar a su visita- dile que pase, por favor -Noah había llegado para revisar la nueva versión del borrador.


Draco despertó extrañamente acalorado y con las sienes a punto de explotarle por el persistente sonido de la alarma que programó en su varita; si no se equivocaba eran las 06:45 de la mañana y a las 08:30 tenían programada la primera reunión del día con el Ministro de Magia de Noruega. Estiró la mano sobre el velador para terminar el hechizo pero sus manos chocaron con algo rectangular que terminó por caer al suelo. ¡Maldita sea! necesitaba algo urgente para la resaca. Un movimiento a su lado lo puso en alerta y antes de moverse una voz baja y ronca llamó su atención.

-¡Por amor a Merlín, apaga esa maldita cosa o me explotará la cabeza! -gruñó Theo descubriéndose para tomar la almohada y tratar de darle paz a sus oídos cubriéndolos con ella.

-¿Qué mierda haces en mi cama si tu habitación está al lado? -reclamó el platino poniéndose de pie. Descubrió el sonido proviniendo de su capa colgada en una silla junto a la venta, unos tres metros más allá. Sus pies descalzos se deslizaron hasta alcanzar su varita y tras recitar el contra hechizo esta dejó de sonar.

-Gracias -dijo Theo quitándose la almohada de encima de la cara- y me duele que hayas olvidado tan pronto todas las veces que hicimos el amor anoche -se burló poniéndose de pie. Al igual que Draco, salvo los calcetines y algunos botones de la camisa desabrochados, estaba totalmente vestido- ya sé como se sienten las mujeres cuando salgo de su habitación al día siguiente.

-¡Imbécil! -regañó ahogando el bostezo.

-Ni que fuera la primera vez que terminamos durmiendo juntos después de una borrachera -aclaró el castaño- pero en esta ocasión no sé cómo llegué, sólo sé que estabas como una cuba -bostezó rascándose la parte de atrás de la cabeza.

Alcanzaron a escuchar un breve toque en la puerta antes que esta se abriera y por ella apareciera un cabizbajo Blaise, también con la ropa del día anterior, seguido de una muy enojada Pansy, con una bandeja con tres copas de una sustancia oscura y barrosa que luego hizo levitar a cada uno de ellos.

-¿Buenos días Pansy? -saludó con duda Theo pero ante el movimiento negativo de cabeza del moreno guardó silencio. Al parecer estaban en problemas.

-¡Ustedes tres son unos malditos idiotas! -explotó la chica provocando que los chicos se llevaran las manos a las sienes- ¿saben lo que pudo pasar anoche? -ante las tres miradas interrogativas soltó un bufido cerrando de un golpe seco la puerta, conllevando que los jóvenes hicieran más presión sobre sus cabezas- ¡déjenme advertirles que soy su asistente no su niñera! ¡es que no puedo entender cómo pudieron ser tan idiotas para dejar que los droguen!

-¡¿Qué?!

-¡¿Qué?!

-¡¿Qué?!

Expresaron los tres a la vez tratando de recordar algo pero sus mentes estaban levemente en blanco. Draco sólo recordaba que luego que Pansy se retirara habían pedido otra ronda de Akvavit, la bebida típica del país nórdico y de ahí nada.

-Pues agradezcan que volví para recordarles que los horarios habían cambiado, sino hoy lo más seguro es que estuvieran casados los tres imbéciles -gritó.

-No puede ser Pansy, eso es ilegal en todos lados, tanto como la amortentia -refutó el platino.

-¿Ah, sí? ¿entonces podrían explicarme estas fotografías que tenían esas brujas? -sacó de sus bolsillos unas fotografías que arrojó al piso, específicamente a los pies de sus amigos quienes tuvieron que agacharse para recogerlas. Cuando Draco vio las que alcanzó a levantar él una ira incontrolable lo inundó ¿pero qué mierda era eso? en ella aparecían efectivamente los tres con unas hermosas muchachas, eso no podía discutirlo, las cuales estaban sentadas en sus piernas mientras ellos les corrían mano descaradamente. Draco observó por el rabillo del ojo como Blaise palidecía y miraba preocupado a Pansy, él sabía que el moreno no le ocultaba su affairs a su amiga pero nunca los hacía públicos para que ella pudiera observarlo- para su tranquilidad debo decir que se las quité todas junto con la cámara mágica que traían consigo y me controlé lo suficiente para no aplicarles unas buenas maldiciones y no fuera yo quien además fuera presa.

-¡Malditas brujas! ¿dónde están? -preguntó iracundo Theo.

-Las mataré yo mismo -murmuró Draco y una alerta se produjo en él al pensar que una de estas fotos se filtrara y las vieran sus hijos... o Granger. Sí, definitivamente las mataría.

-Pues me adelanté y las denuncié al ministerio mágico noruego, al parecer ya lo habían hecho antes... los llevaron a un privado y ahí mezclaron una especie de hongos alucinógenos con su licor -explicó un poco más calmada- ¿es que no podré dejarlos solos? ¿y se dicen inteligentes? ¡Calientes, eso es lo que son, unos estúpidos calientes!

-¡Por favor baja unos metros la escoba Pansy! -reclamó molesto Theo sorprendiéndolos a todos ¿por quién estaba preocupado el castaño?- sabes perfectamente que cuando estamos contigo jamás cometemos este tipo de imprudencia y tú misma acabas de decir que nos drogaron, lo importante es tener la certeza que no quedó ninguna fotografía dando vueltas.

-No, me aseguré de ello.

-¿Entonces cómo llegamos aquí y porqué estoy tan adolorido? -preguntó Draco curioso y ya un poco más tranquilo, aunque ya se encargaría que esas mujeres no vieran la luz por un buen tiempo.

-Los tuve que hechizar porque comenzaron a defenderlas -ante la mirada reprobatoria de sus amigos se defendió- ¿qué? no me iba a arriesgar a que me hechizaran, estaban todos alborotados cuando se las saqué de encima, aunque... tal vez los pasé a golpear un poco cuando los traje levitando después de aplicarles un hechizo desilusionador -la sonrisa que escapó de sus labios les dijo que esa parte la había disfrutado- ¿qué prefieren? ¿que hubiera llamado a alguien o que los trajera levitando a vista y paciencia de todos para que hoy salieran en los periódicos? -al ver la cara molesta de los tres su cuota de paciencia se acabó- estaba cansada y cabreada ¿ok? por eso dejé a Theo durmiendo contigo y hubiera dejado también a Blaise sino fuera porque comenzó a vomitar y me dieron pena.

Los otros dos miraron al moreno con cara de asco y este se defendió alzando las manos.

-Ustedes se llevaron la mejor parte, si fuera blanco les aseguro que podrían ver todos mis moretones.

-¡Vayan a bañarse porque comenzamos temprano con las reuniones! -ordenó la pelinegra- los aguardaré en el comedor del hotel -y sin esperar respuesta abandonó la habitación mientras los otros tres, cual bowtruckles comenzaron a moverse. Sin duda esta era una experiencia que no querían volver a repetir ¡y eso que sólo llevaban cuatro días fuera de Londres! ¡Merlín los amparara!


Fin de semana de la primera semana

-¡Hola papá! -saludaba Scorpius a Draco moviendo las manos frente al monitor- mira, me esguincé el tobillo en el partido de soccer de hoy, pero mi equipo igual ganó -movió su tobillo vendado para que fuera visible a la cámara y por ende a su progenitor.

-¿Cómo que te lesionaste? ¿estás bien? ¿reprendieron a quién te hizo eso? -su padre no paraba de preguntar causándole risa- no, mejor dame con tu madre.

Hermione, que entraba a la habitación de los niños rodó los ojos al escuchar la sarta de preguntas del platino ¡como si él no hubiera ido a parar a la enfermería un montón de veces en los partidos de quiditch!

-Deja de alaraquiar Malfoy ¡fue sólo un esguince y ya está solucionado! -dijo alzando la voz para que esta fuera audible para el exagerado padre.

-Abuela Narcisa le curó el tobillo y sólo está vendado para aparentar porque los muggles no sanan tan rápido -intervino Antares, sentada junto a su gemelo.

-¡No le hubieras contado todavía! -la reprendió Scorpius- lo iba a hacer yo.

-¿Estás seguro que estás bien? Creo que mejor me regresaré -la grave voz del chico sonaba realmente preocupada para Hermione y como no dudaba que cancelara su viaje por el tobillo de Scorpius decidió intervenir.

Se acercó a su hijo y le pidió la laptop para enfocarlo hacia ella. Ahora, sentada a los pies de la cama podía ver claramente al platino que estaba apoyado en un respaldo de una lustrosa madera algo gris y brillante , sin duda la cama de su habitación en el hotel. Sus rasgos denotaban incertidumbre y molestia, pero la determinación de su boca le dijo que estaba pensando cómo distribuir tareas para regresar inmediatamente. Prefirió no pensar en lo atractivo que se veía con ese sweater de lana blanco invierno de cuello alto.

-¡Ni lo pienses Malfoy! ya te dijo Tari que está bien, su tobillo curado y que la venda es sólo de montaje ¿crees que estaría tan tranquila si fuera grave? -no podía creer que pensara que ella tomaría tan a la ligera algo relacionado con sus hijos.

-¿Y dónde estabas al momento que quién sabe quién golpeó a nuestro hijo durante el partido? -preguntó un poco molesto, aunque ella sabía que su rabia era dirigida a sí mismo por no haber estado allí.

-¡Pues en las gradas junto a tu madre, mis padres, Luna, Harry, Ron, Graham, Caitlyn y los Weasley! ¡El mismo lugar en el que hubieras estado tú de estar aquí! -respondió molesta ¿quién se creía?

-Tal vez no deberían jugar soccer, parece bastante peligroso.

La protesta de Scorpius no tardó en sonar en el fondo por lo que respiró profundamente.

-Malfoy, si mal no recuerdo en varias oportunidades todos ustedes cayeron de sus escobas desde unos 15 y hasta 30 metros mientras volaban a más de sesenta kilómetros por hora ¿y me dices que el soccer es peligroso? si los niños no pueden participar en un juego estando con los pies en el suelo entonces estás justificando que no los autorice a jugar quiditch en el futuro.

-¡Noooo, mamá nooooo! -protestaron conjuntamente los niños- ¡papáaaaaaa!

-No es lo mismo, Granger -los ojos plata parecían traspasarla a través de la pantalla.

-No tienes razón, en el quiditch podrían matarse.

-¡Bien ya entendí! me quedaré ¿contenta? -bufó el platino.

Hermione se sopló su riso que colgaba por su frente y rebotó en su ojo, provocando que lo llevara con la mano tras la oreja. Se puso roja al notar que Draco la observaba en silencio y deseó con todas sus fuerzas no haberse soltado el cabello y traerlo todo desordenado, con algunos mechones colgando sobre sus hombros; lo más probable es que estuviera recordando cuando lo tenía indomable en el colegio. Ligeramente cohibida carraspeó para aclararse la garganta mientras se levantaba el cabello y lo sujetaba sin cuidado con una traba a la altura de su nuca. ¿Qué era lo que él había dicho? ¡Ah! que no concluiría su viaje por el tobillo de Scorpius.

-Me alegro que hayas entrado en razón -suspiró profundamente antes de hablar y dar la firmeza y seguridad necesaria a sus próximas palabras- Malfoy, si algo le ocurriera a los niños, cualquier cosa grave o por lo que ellos necesitaran que regresaras inmediatamente no dudaré en hacerlo, mi patronus estaría enseguida frente a ti así que no te preocupes que esto es menor, realmente el pie de Scorpius está sano.

Draco se permitió demorar su respuesta observando el rostro sin maquillaje enmarcado por el descuidado peinado de Granger y decidió que le gustaba mucho lo que veía a través de la pantalla. Vio como el mismo riso rebelde que había llevado tras su oreja un minuto atrás volvía a caer por su frente y deseó estar allí para ser él mismo quien volviera a acomodarlo. Siempre se había sentido cómodo viajando y durmiendo en los lujosos hoteles de las ciudades que recorría, pero ahora lo único que deseaba era volver con sus hijos, los extrañaba profundamente... y también a ella. Una inquietud se había ido instalando con el correr de los días, sobre todo luego del incidente sucedido en Noruega, como si cada minuto lejos estuviera perdiendo algo importante y detestaba esa sensación.

-Esta bien Granger, confiaré en lo que me dices, ahora seguiré hablando con los niños -la vio afirmar con la cabeza y girarse hacia su derecha, posiblemente se estaba volteando en la misma dirección que estaban sus hijos. La cámara visualizó parte de la cama de Antares, enfocó el techo y luego ya pudo ver claramente esos rostros que tanto amaba- aparte del incidente del partido ¿todo bien hoy?

-Sí y mañana vamos a ir a La Madriguera a ver a los abuelos Weasley -le informó su princesa- papá ¿aún te quedan galletas?

Draco no pudo evitar sonreír, esa pregunta la realizaban todos los días. Miró en dirección de su velador ubicado a su derecha y vio las dos cajas acomodadas sobre él, con las imágenes de los niños sonriéndole y los dibujos moviéndose a cada costado de ellas.

-Sí, aún me quedan -su sonrisa se ensanchó al ver las caras felices que le devolvía la pantalla. Para probárselos estiró la mano y sacó una de la caja de Scorpius y se la llevó a la boca para que lo vieran, sus risas le parecieron repiqueteos de campanas a sus oídos.

Se quedó al menos una hora más conversando con ellos y luego se despidió para que se alistaran a dormir. Antares pegó sus labios a la pantalla para enviarle su beso y Scorpius repitió el gesto. Tendría que esperar hasta la mañana siguiente para llamarlos y darle los buenos días y eso significaba muchas horas sin hablar con su familia. Su mirada se quedó fija en el fondo de pantalla de su notebook, mirando la imagen donde Scorpius y Antares aparecían besando sus mejillas e inconscientemente su mirada viajó a las fotografías enmarcadas sobre su otro velador, deteniéndose más tiempo en la fotografía donde tres personas sonrientes le enviaban besos y no pudo callar la voz en su cabeza gritándole que sería perfecta si él también estuviera en ella. Trató de darse ánimos, después de todos sólo habían pasado seis días y 19 horas que no veía a sus hijos ni a Granger y, a su pesar, su ausencia la podía sentir como si fuera tangible.

Suspiró profundamente y se preparó para dormir; al menos el que la introducción de computadores y teléfonos celulares adaptados a sus empresas mágicas haya sido aprobado por el Departamento de Uso Incorrecto de Artefactos Muggles le facilitaba estar conectado con ellos, sino este viaje, con lo apegado que estaba a los niños, se hubiera vuelto un desastre. Volvió a suspirar y comenzó a quitarse el sweater, una ducha caliente lo ayudaría a relajarse y dormir mejor, ya de por sí lo estrecho de la agenda de hoy lo había dejado reventado.


Segunda semana

Si tuviera que definir el transcurso de todos esos días Hermione diría que le estaban resultando eternos. Debería sentirse tranquila al estar consciente que su estómago no se apretaría ni sus manos sudarían sólo de pensar que en cualquier momento pudiera encontrarse con Draco pero no era así. Esas sensaciones de alerta ahora habían cambiado de horario: las mañanas cuando llamaba a los niños para saber cómo habían amanecido y las noches cuando les preparaba la laptop para sus videollamadas. Desde que se había ido sólo una vez no los llamó antes del colegio, pero sí se comunicó con ella para preguntarle por ellos. Aunque no lo dijo, inmediatamente no pudo evitar concluir que cualquiera haya sido el motivo sin lugar a dudas tenía nombre de mujer y una ansiedad la mantuvo con un humor de perros que por más que intentó no pudo disimular.

Por otro lado, aunque ya había terminado el informe de la propuesta de Brasil, Noah continuaba yendo a la oficina y habían seguido almorzando al menos tres veces más. Sus comidas siempre eran entretenidas y amenas. Conversaban sobre el trabajo, los niños, la familia, política internacional y anécdotas de Graham durante sus años universitarios; de hecho, su primo y Caitlyn se les habían unido una vez y todo transcurrió entre risas y más risas. Todo se daba tan naturalmente con él, incluso su relación era distinta a la que siempre tuvo con Harry y Ron, tal vez porque era un hombre responsable al que nunca había que recordar sus compromisos y no tenía que fungir su papel de mandona, marisabilla ni mamá gallina que siempre le criticaba el pelirrojo. Sólo existía un hombre que nunca faltaba a sus compromisos laborales e incluso la inducía a interiorizarse más porque siempre iba un paso adelante que todos: Draco. Si tuviera que jerarquizar a los hombres inteligentes con los que había trabajado sin duda el platino encabezaba la lista seguido muy de cerca de Theo, Graham y Blaise. ¿Por qué bendita Morgana siempre lo terminaba comparando con Draco? Noah era excepcional, se relajaba con él y le gustaba tenerlo como amigo. Tampoco era tonta, sabía que el trigueño se sentía atraído por ella y por eso le daba vuelta a las palabras de Pansy antes de partir: "tómate este tiempo para evaluar tus sentimientos, lo que realmente quieres y cuánto estás dispuesta a jugarte por ello".

¿Acaso era una forma de la Slytherin de darle a entender que dé vuelta la página en lo que refiere a Draco? ¿o era otro tipo de mensaje que en estos momentos estaba más allá de su comprensión? ¿qué hacer cuándo tu lógica te dice una cosa y tu corazón otra? ¿a cuál seguir? Miró la hora en su reloj de pulsera, eran las seis de la tarde y Narcisa ya debe haber retirado hace un par de horas a los niños del colegio, mejor se iba a la villa y más tarde terminaba la revisión de los documentos en casa.


-Revisamos los documentos que nos enviaste y hasta el momento nos parecen bien -dijo Draco mirando en dirección de Blaise y Theo, quienes movieron la cabeza afirmativamente.

-Lo importante es que Blaise analice bien el registro de marca para todos los elementos deportivos y accesorios que están derivando del juego -explicó Graham hojeando unos papeles que tenía ante sí y que eran visibles a través de la pantalla- ¡ah! Theo, por favor verifica el contrato de subcontratación para los magos que operarán la planta de procesamiento de residuos en nuestro mundo, debemos presentarlos ante la Secretaría de Estado para el Trabajo y las Pensiones la próxima semana.

-Lo tengo apuntando. Solicité a nuestro equipo jurídico mágico que se hagan los registros y te los envíen para que figuren en las fichas sociales muggles por si existe alguna inspección; aunque estando aprobada la gestión entre ministerios no debería haber inconveniente pero de igual forma es mejor tomar resguardos adicionales. Costó mucho sacar en marcha este proyecto para que se retrase por burocracia que podemos sortear desde ya -el castaño subrayó algunas líneas en la hoja que revisaba.

-¿Y qué tal Moscú? -preguntó el rubio ojiverde recostándose en el respaldo de su sillón de cuero- ¿mucho frío? acá por lo menos ya está comenzando a descongelar y...

Los magos levantaron la vista de los papeles que tenían entre sus manos cuando notaron el repentino silencio y escucharon la puerta de la oficina de Graham de abrirse.

-¿Te interrumpo? -se escuchó una voz masculina que Draco inmediatamente reconoció como la de Callaghan- sé que ya estás en tu hora de salida y como Hermione ya se retiró pasé a buscarte para que nos tomemos algo.

-S... sí claro -respondió el rubio mirando hacia la pantalla y luego hacia su amigo. Los magos adivinaron, por la dirección de la mirada de Graham, que el recién llegado se sentó en uno de los sillones frente a su escritorio- dame unos minutos ¿o estás muy apurado?

-En realidad tengo mucho tiempo y espero que tú también, quiero que conversemos de tu prima.

Draco se puso inmediatamente alerta con las palabras del trigueño y sus dos amigos lo miraron esperando una reacción, pero el platino se estaba controlando muy bien... o simplemente quería que los otros siguieran hablando para enterarse de algo.

-Noah, estoy con Draco en video llamada y...

-No te preocupes Graham, ya habíamos visto todo lo importante y efectivamente ya es tarde, hablamos mañana -dijo Draco y sin dar tiempo a que el otro se despida cortó la comunicación.

Graham miró el aviso de término de videollamada y no pudo evitar la pequeña risa que surgió de su boca.

-¿Sucede algo? -interrogó Noah.

-Nada, al parecer de pronto estoy desocupado y disponible para ti -dijo mientras apagaba su notebook y se ponía de pie. Tenía la certeza que su joven jefe no tendría un rato tan agradable en estos momentos como él.


Tras cortar la comunicación con Graham, Draco se dirigió a la ventana para tratar de calmar su ¿enojo? ¿aprehensión? ¿miedo? ¿ansiedad? ¿ira? ¿inseguridad? ¿ganas de destruir algo?, en realidad no sabía cuál de todas esas emociones primaba sobre la otra o si todas se estaban conjugando para formar otra a la cuál no le quería poner nombre, aunque esa molesta voz que tan presente se había vuelto la última semana combinaban el alfabeto para formar la palabra celos. Respiró profundamente y miró la calle iluminada por los faroles colocados a ambos costados otorgando un aire romántico a la nieve que parecía caer en cámara lenta mientras una que otra pareja caminaba acurrucada disfrutando el frío y otros corrían apresurados tratando de capearlo. Tras él, Pansy y Blaise revisaban unos pergaminos mientras Theo les dirigía una mirada cabreada a todos ellos.

Habían llegado la tarde anterior a Moscú y sólo hoy habían sostenido cuatro reuniones con diferentes personeros de la política y los negocios, restando ahora una cena protocolar con el Ministro de Magia y su familia en su residencia. Cuando no pudieron zafarse de esa cena llamó a Granger para avisarle que adelantaría su videollamada con los niños y que se conectara cuando los pasara a buscar donde su madre a la villa, así también aprovechaba de saludarla. La voz de Callaghan volvió a sonar en su cabeza "quiero que conversemos de tu prima". Su tono le sonó bastante serio y no era ningún estúpido para no haberse dado cuenta hace mucho que al trigueño le gustaba Granger y que siempre trataba de que se produjeran situaciones para compartir y acercarse a los niños, aunque estaba seguro que Jane Granger tenía mucho que ver en eso. En varias oportunidades habían coincidido en almuerzos o cenas en la casa de los padres de la castaña y tenía la certeza que no era circunstancial. Estando en Londres no le dio mucha importancia porque cada vez que la veía los sentimientos de pena, debía admitir que ya no eran de rabia, seguían prevaleciendo. Pero ahora, estando lejos, se sentía amenazado y aunque quería molestarse con Jane no podía hacerlo, ella le había mostrado sus cartas prácticamente desde que se conocieron formalmente y nunca señaló que dejaría de buscar una pareja para su hija.

A diferencia de Draco Blaise sí estaba furioso y si por él dependiera no iría a esa cena de mierda y le prohibiría a Pansy que lo haga, es más, estaba pensando lanzarle algún hechizo repelente o darle alguna poción para que se indispusiera; tal vez si iba a su cuarto y le quemaba la ropa no tendría qué ponerse y ellos sabían lo quisquillosa que era la pelinegra con su imagen. El motivo de su enojo: el asesor comunicacional del Primer Ministro, Mijaíl Vólkov. Desde que habían entrado al despacho el ruso no le había quitado los ojos de encima, incluso cayendo en lo grosero, observándola como si fuera un pedazo de carne y no una dama. Se sintió impotente e iracundo al no poder marcar territorio frente al otro hombre, teniéndose que limitar a lanzar una mirada de advertencia que no fue tan considerada hasta que el mago se percató que Theo y Draco hacían el mismo aviso. Nadie le faltaba el respeto a las mujeres de sus vidas ni siquiera con la mirada, no importa la edad que tuvieran, entre ellos tres siempre las protegerían; sólo que él quería hacerlo de otra manera. Pero la actitud del ruso pronto cambió al percatarse que Pansy no era sólo un adorno entre ellos y que tenía el cargo por capacidades, tornándose de pronto en un perfecto caballero que tuvo el descaro de pedirle que fuera su pareja durante la cena de esa noche y ella no encontró nada mejor que aceptar. Estaba seguro que se estaba vengando por lo sucedido con las brujas noruegas hace una semana.

-Creo que es hora que comencemos a prepararnos para la cena y dejemos a Draco para que converse con los niños -dijo la chica acomodando los pergaminos y poniéndose de pie.

-Ni que fuera una cena de tanta importancia -murmuró Blaise molesto.

-¿Perdón? ¿Desde cuándo cenar con un ministro extranjero es irrelevante para sus negocios? -la voz de Pansy fue de una aparente calma.

-Siempre y cuando estés pendiente de los negocios no hay problema -volvió a murmurar el moreno con saña.

-Si tienes que decirme algo por favor hazlo directamente y no te comportes como un adolescente taimado -refutó poniéndose las manos en las caderas.

Draco salió de sus pensamientos conflictivos al escuchar las voces alteradas de sus amigos y al buscar una respuesta en Theo pudo notar que el castaño también se estaba controlando y no tenía intenciones aparentes de intervenir, o eso pensó.

-¿Adolescente taimado? -Blaise también se puso de pie arrojando los pergaminos con fuerza sobre la mesa.

-Sí, porque estás haciendo una rabieta sin motivo alguno.

-¿Sin motivo alguno? -¿desde cuándo Pansy actuaba como si no se diera cuenta de nada?

-Me gusta una chica y una vez lleguemos a Londres pienso comenzar a frecuentarla -se escuchó la voz de Theo calmada, firme y a un volumen que no pasó desapercibido para nadie, como si no hubiera interrumpido una naciente discusión entre dos de sus amigos. Lo que sí y tal como esperaba, logró callarlos aunque no tenía contemplado que se giraran a mirarlo como si hubiera anunciado que le propondría matrimonio a Mcgonagall.

Decir que los otros quedaron en shock era decir poco y cómo no si Theo prácticamente estaba anunciando un posible compromiso, algo que siempre había rechazado porque sentía que después de todo lo que había hecho su padre y él mismo durante la guerra no se merecía una familia, sólo se conformaba con ser feliz a medias.

-¿Me perdí de algo? -preguntó Blaise no sabiendo cómo abordar el anuncio, mucho menos porque lo hizo en medio de una discusión entre él y Pansy.

Pansy y Draco sólo lo observaban, tratando de establecer qué había empujado a su amigo a hacer tal declaración en ese preciso momento. De todos ellos Theo era el más controlado, siempre claro en sus sentimientos y objetivos, un tanto introvertido y reacio a abrir su pequeño círculo de cuatro a otras personas. Había tenido citas después de terminada la guerra pero ninguna chica lograba cautivar su interés, aunque algunas eran bastantes bonitas y de carácter ameno según su parecer, pero definitivamente no el de Theo. Entonces ¿quién había logrado traspasar la coraza y en qué momento? ¿tan ocupados habían estado en ellos mismos que no notaron que algo sucedía con su amigo? pero más importante aún ¿era una bruja o una muggle?

-¿No se cansan? porque yo sí -su voz tenía timbres de melancolía y decepción a la vez- ¿después de lo ocurrido la semana pasada no les da miedo perderse? -la pregunta iba dirigida a Blaise y Pansy- y tú -volteó a ver a Draco- ¿te das cuenta que algo así imposibilitaría que vuelvas a Granger?

Ahora sí que los otros tres estaban más perdidos que ogro en Honeyduckes ¿Por qué estaban siendo reprendidos por el castaño? Draco dio un paso y abrió la boca para comenzar a despotricar pero la mano alzada en señal de pare y la ahora furiosa mirada del castaño lo detuvieron en seco. No había visto esa mirada desde que su padre lo obligaba a participar en las misiones durante la guerra y nunca había la había dirigido a ellos. A los pocos segundos Pansy, que estaba más cerca de él, vio el brillo de las lágrimas de ira retenidas en su amigo y bajó la vista avergonzada, intuía a lo que se refería.

-No quiero ser como ustedes -dijo con la voz cargada de enojo- tener a la persona que amo frente a mis ojos y dejarla marchar por miedo u orgullo excesivo. Antes no lo comprendía e incluso lo justificaba porque no había encontrado a nadie que me tuviera pensando días enteros en ella o que me abriera la puerta a imaginar que hay algo tan bueno en mí que puedo formar una familia. Ni siquiera sé si ella se interesará en mí de la misma forma, si tengo una oportunidad porque es demasiado buena para alguien como yo pero al menos voy a intentarlo. Tampoco tengo claro qué tan profundos son mis sentimientos ¿alguien puede realmente garantizar si el amor es eterno? si tengo la posibilidad lo descubriremos juntos, pero definitivamente lo que no haré será sentarme en mi lado de la acera y ver como otro se lleva a quien tal vez sea la única persona que me pueda hacer feliz -hizo una pausa y respiró profundamente, sus amigos que lo conocían bien sabían que no había terminado lo que quería decir- Blaise, amas a Pansy desde los 15 años y tú -mirando a la pelinegra- lo correspondes desde los 17 ¿acaso no te das cuenta que cada vez que este estúpido sale a tirarse una mujer es justo después que tú has salido con un hombre? -volvió a mirar al moreno- ¿hasta cuándo vas a hacer vista gorda de los ojos hinchados de Pansy y sus bajas de humor cuando se percata que te volviste a revolcar con otra? ¿cuántos años más van a seguirlo tolerando hasta que terminen odiándose? ¡sí ni siquiera son capaces de controlar sus celos por Merlín! no quieren estar juntos pero tampoco que otro ocupe su lugar -ahora fue el turno del platino- y en lo que refiere a ti Draco, sé que lo que hizo Granger al ocultarte a los niños fue una gran herida que no ha terminado de sanar; es cierto que ese tiempo nunca volverás a recuperarlo pero tienen todo el futuro por delante y la posibilidad de tener otros hijos con los cuales podrás vivir la experiencia que perdiste. Te estás muriendo de celos hermano, aunque ni siquiera te das cuenta o no quieres reconocerlo ¿piensas que no noto que tus escapadas estos últimos meses son para tratar de convencerte que ella no es importante? tal vez no te das cuenta pero ni cuando llegas ni los días siguientes tienes siquiera una mirada que diga que la follada te levantó el ánimo porque es más que evidente que el acto te resultó vacío, ni siquiera se te sale una sonrisa de satisfacción. La estás regalando en bandeja sin siquiera luchar pero tampoco quieres que mire a otro y ten por seguro que va a llegar un momento en que lo haga.

Draco rió con enojo y llevó ambas manos a su cabeza desordenando su cabello con frustración.

-¡Sabes perfectamente que Granger no me ama! ¿qué se supone que debo hacer? ¿Darle mi amortentia? -sin darse cuenta se había acercado a Theo y sus rostros estaban separados sólo por unos centímetros. La mirada gris fija en la azul pidiendo comprensión.

-Lucha, lucha como pretendo hacerlo yo. Lo que sucede es que nunca has tenido que hacer el esfuerzo de ser tú quien enamore a una mujer porque siempre se te han tirado encima ¿qué? ¿no sabes cómo hacerlo o no quieres hacerlo? ¿tienes miedo al rechazo tras exponer todas tus cartas? al menos lo habrás intentado y te aseguro que podrás dar vuelta la hoja sin remordimientos, pero al menos da la pelea. Y por si tampoco te has dado cuenta Granger podrá ser la bruja más inteligente de nuestra generación pero es sumamente insegura de sí misma como mujer, siempre se encontrará en desventaja frente a las mujeres con las que se supones debes estar o el tipo con el que frecuentemente se te ve -respiró profundamente y volvió a recorrer con la mirada a todos sus amigos- saben que son mucho más que mis amigos, si fueran mi propia sangre no sé si los amaría tanto, los considero mi única familia y moriría por cada uno, pero definitivamente no quiero terminar como ustedes sin al menos pelear antes por lo que quiero. Después de ver en lo que se están convirtiendo de lo único que estoy seguro es que no seré un amargado por cobarde. Los espero en hall a las siete treinta -y sin esperar otra reacción de sus amigos se encaminó hacia la puerta; sólo cuando giraba la manilla la voz de Pansy lo detuvo.

-Theo ¿quién es?

-Luna Lovegood -se volteó a mirarlos y el asombro en sus rostros se lo dijo todo- sé lo que piensan y puede ser la mujer más extraña de este planeta pero es la única que no trata de parecerse a nadie, que no tiene miedo a decir lo que piensa ni oculta lo que siente. Ha sido capaz de sacarme una sonrisa sincera sin siquiera tratar de coquetear conmigo, es más, podría pasar horas diciendo lo que me gusta de ella a pesar que nos hemos visto pocas veces en la casa de Hermione y un encuentro casual en un restaurante, precisamente por eso estoy seguro que podría pasar toda mi vida tratando de descubrirla y nunca dejará de asombrarme. Sólo sé que ahora también está en Moscú, la vi de lejos en nuestra visita al ministerio y estaba acompañada de ese tal Scamander, ese mago inglés que estudia criaturas mágicas por todo el mundo. Para evitar que chocara con unos magos en el pasillo él la acercó demasiado a su cuerpo y comprendí que no quería verla así de cerca de otro hombre que no fuera yo; como digo no sé si ella me va a corresponder pero al menos voy intentarlo. Demás está decir que ni siquiera a ustedes les aceptaré burlas ni sobrenombres para ella; se acabaron los días en que el mundo mágico se burlaba de Luna -y sin esperar palabras abandonó la habitación.

El silencio se volvió denso entre quienes quedaron en la habitación. Pansy y Blaise se observaban fijamente, cada uno golpeado por las fuertes palabras de Theo como si un bombarda máxima hubiera sido lanzado entre ambos agrietando el suelo a sus pies y dejándolos expuestos y en peligro. Y aunque Draco no parecía mayormente afectado la verdad era que estaba descolocado, confundido, incluso amedrentado; se sentía como un niño de cinco años reprendido por su padre por tratar de sostener con débiles argumentos una mentira obvia. De todas las palabras dichas por su amigo, la que tomó mayor fuerza en la cabeza de los tres restantes fue "cobarde" y se comenzó a instalar en sus mentes y corazón con un miedo que no sentían desde la guerra. Miedo a perderse, miedo a perder a alguien importante, miedo a dejar ir la felicidad de las manos pero con más miedo aún de dar un solo paso. Sí, definitivamente en la habitación se encontraban tres cobardes.


Hermione observaba a los niños conversar con Draco en el pequeño y acogedor comedor que daba a los jardines traseros de la villa mientras se llevaba a la boca el delicioso chocolate caliente que le había servido Nimie. Sintió el desplazamiento de una silla frente a ella y fijó su mirada en Narcisa que se sentó elegantemente para luego alcanzar la tetera de porcelana que la elfina dejó sobre una charola en la mesa y verter parte del aromático té de hibisco en una taza. Una amplia y orgullosa sonrisa también se dibujaba en el hermoso rostro de la rubia al observar a sus nietos y Hermione se admiraba de lo relajada que era ahora aquella aristocrática mujer que antes tanto desagrado le causara.

-No sé quién extraña más a quién, si Draco a los niños o los niños a Draco -murmuró más para sí que para la castaña.

-Creo que están a partes iguales -sonrió Hermione- los niños se han vuelto muy posesivos con él y extrañan no verlo a diario.

-Debo reconocer que este invento muggle es muy práctico, mejor que hablar por red flu y más limpio, aunque al principio me sentí incómoda al verme en la pantalla -rió Narcisa- sentí lo que en el teatro llaman miedo escénico.

-Una se acostumbra, aunque estoy de acuerdo que es incómodo verse en la pantalla -se volteó al escuchar la carcajada de Antares- pero creo que tanto este par como su padre no sufren lo mismo que nosotras -ahora fue la risa de Narcisa la que se elevó llamando su atención por la naturalidad con la que lo hizo.

-Desde que los niños están en nuestras vidas es como si todas la heridas del pasado hubieran sido sanadas -murmuró- incluso Pansy, Blaise y Theo se ven más felices, ellos... -meditó las palabras a pronunciar- ellos sin saberlo les han hecho cuestionarse las restricciones que se autoimponen como penitencia por sus errores del pasado -ahora su voz se volvió triste- espero que en algún momento algo o alguien los haga ver que merecen ser felices.

Hermione miró los profundos ojos de azules de Narcisa y se percató que ella realmente amaba a las otras tres serpientes y que los consideraba tan hijos como el mismo Draco y sin darse cuenta quiso sacarla de su melancolía cambiando bruscamente de tema.

-¿Cómo sabes que además de Scorpius y Antares no tienes otros nietos por allí y podrías llenar esta casa y la mansión de niños? -cuando las palabras salieron de su boca quiso golpearse por la estupidez que conllevaba, a pesar de que era algo que ya antes había pensado.

Por lo menos su intención tuvo efecto porque Narcisa la miró como si se hubiera vuelto loca y centró toda su atención en ella.

-Eso no es posible, Draco no permitiría que eso sucediera -no había duda en su voz.

-Pero así como existen Scorpius y Antares podrían haber otros niños Malfoy por allí -insistió, aunque su corazón dolió de sólo imaginar que el platino tuviera hijos con otra mujer.

-¿Te molestaría que así fuera? -ahí estaba presente la serpiente astuta que era Narcisa, con sus ojos fijos en ella esperando su respuesta; la castaña sólo alzó los hombros- Scorpius y, especialmente Antares, son un regalo de Merlín para nosotros, siempre he pensado que debe haber sucedido algo muy especial entre ustedes en Hogwarts para que haya olvidado aplicarse su hechizo anticonceptivo.

-¿Cómo? disculpa Narcisa, no entiendo... no debería ser la bruja quien tomara alguna poción o se aplicara el hechizo? -siempre tuvo claro que si iniciaba vida sexual era la mujer quien siempre se llevaba esa parte del cuidado, al menos ella lo hubiera hecho.

-Los Malfoy somos cuidadosos querida -afirmó la rubia- cuando Draco entró al colegio Lucius le enseñó la primera regla sobre los cuidados que debía tener para no embarazar chicas ni tener problemas por encuentros demasiado íntimos, principalmente, que nunca debía confiarse en que la chica efectivamente evitaría un embarazo; puede sonar pedante a tus oídos, pero el apellido Malfoy más la fortuna que en ese tiempo poseíamos era un tremendo trofeo para las familias sangre pura y las mestizas. Por ello, una regla que él jamás rompe es aplicarse un hechizo anticonceptivo antes de una cita -la castaña no sabía cómo procesar aquella información pero la voz de Narcisa la sacó de su introspección- además, tengo la certeza que de existir otro Malfoy, la madre no hubiera dudado en tocar nuestra puerta exigiendo que Draco cumpliera con casarse con ella y tener acceso a su fortuna.

-Yo no lo hice.

-Eres una excepción a las reglas al parecer -respondió Narcisa sin percatarse del significado de sus palabras- si el señor tenebroso no hubiera destruido el árbol genealógico que existía en Malfoy Manor nos hubiéramos enterado inmediatamente de la existencia de los niños, pero en un arranque de furia lo destruyó argumentando que la debilidad de Lucius no merecía el linaje ni la magia que estaba en esa pared... como entenderás lo hizo con magia negra, imposibilitando su reconstrucción.

Hermione sólo asintió pensativa. Desde navidad que las reglas que Draco dijo poseer habían sido motivo de varias noches de insomnio y ahora vio en la disponibilidad de Narcisa una posibilidad de descubrir el tipo de mujer que lo hacía flaquear. Así que ¿por qué no aprovecharlo?

-Y no comer comida de otro plato ¿también es una regla Malfoy? -preguntó como que no quiere la cosa.

Narcisa rió como recordando algún episodio pasado.

-No, para nada. Draco de pequeño fue muy quisquilloso, no soportaba que nadie probara sus comidas o bebidas. No importa cuánto nos amara nosotros tampoco éramos la excepción, le tocabas con cualquier cubierto su comida y pedía el reemplazo del plato.

-Con los niños no es así, come de todo con ellos.

-Lo he visto y lo he molestado varias veces por lo mismo, pero sólo se los permite a ellos, todavía no conozco a un adulto con el que haya compartido la misma comida -si el rubor en las mejillas de la chica le dijo algo la rubia supo ocultarlo muy bien- otra de las reglas que le enseñó Lucius fue a nunca acostarse con una chica virgen a menos que fuera a quien haya elegido como su futura esposa, ya sabes, eso puede generar en un hombre una suerte de responsabilidad -el rubor de Hermione se intensificó y oculto la miraba en su taza de chocolate, provocando que la sonrisa de Narcisa se ampliara más si cabía- sé que existen otras más asociadas al estatus de sangre, que ya no le son relevantes, y otras que él mismo fue instaurando para sí mismo.

-Ya veo -dijo Hermione más que nada para llenar el silencio, porque internamente muchas voces gritaban en su cabeza armando conjeturas y naciendo una esperanza que no se atrevía a sentir.

-¿He podido dar luz siquiera a una de tus inquietudes? -preguntó frontalmente Narcisa, provocando que la chica la mirara asombrada y apenada al mismo tiempo- no te miento cuando digo que realmente me gustaría que Draco y tú pudieran resolver los problemas y convertirse en una familia, es lo que más deseo por los niños pero sobre todo por ustedes. No sé cuál es la manera adecuada de ayudarlos, pero creo que es algo que sólo pueden resolver entre los dos.

-El me odia por haberle ocultado a los niños -aseveró la chica y Narcisa estiró sus blancos brazos para atrapar entre sus manos las de ella.

-Él no te odia, Hermione, sólo está dolido y... -lo que que fuera que iba a decir se arrepintió en el último minuto.

-¿Y? -insistió.

-Eso es algo que debes descubrir por ti misma, pero recuerda que somos serpientes, podemos cambiar la piel pero existen cosas que no podemos remover: el orgullo y el temor al desprecio son algunos de ellos.

-¡Abuela, mamá! -las llamó Scorpius- papá quiere despedirse.

Hubo un último cruce entre las miradas azul y miel de las mujeres, la primera de esperanza y la segunda de dudas. Habían quedado muchas palabras e interrogantes en el aire, sin embargo, el apremio de los niños hizo que nuevamente quedaran relegadas a un momento de paz.


Cuando aterrizaron en las chimeneas del hall principal de la mansión del Primer Ministro Ruso, lo primero que el personal de seguridad les pidió fueron sus respectivas invitaciones. Una vez cotejados en el la lista de asistentes fueron guiados por una pareja de guardias que les abrió paso por un enorme pasillo lleno de retratos que los observaban y comentaban entre ellos; se detuvieron ante una gran puerta y con exagerada parsimonia las abrieron dejándolos admirar su interior. El enorme salón poseía grandes ventanales que dejaban admirar el paisaje nevado y de su alto techo colgaba un hermoso candelabro con lágrimas de cristal que debía poseer al menos unas 150 velas que iluminaban la habitación. Los cuatro jóvenes, que desde la discusión de la tarde se habían mantenido en silencio entre ellos, observaron al grupo de no más allá treinta personas que sin prestarles mayor atención siguieron hablando entre sí.

Como dictaba el protocolo caminaron directamente a saludar al ministro de cuyo brazo se colgaba una hermosa rubia de mediana edad que seguramente era su esposa. Dieron espacio para que Pansy fuera la primera en saludar y presentarse y luego cada uno de ellos la imitó.

-Me alegro mucho que hayan aceptado mi invitación -saludó el ruso resaltando el sonido de la "r" al hablar y se hizo a un lado para presentar a la rubia y cinco muchachas que se acercaron inmediatamente a él- ella es mi esposa Catalina -los jóvenes inclinaron la cabeza en muestra de respeto- y estas jovencitas son mis hijas Stevlana, Irina y Olga -hizo una pausa mientras las chicas, todas rubias como su madre y ojos azules como el padre, estiraron las manos que fueron besadas en el dorso por los jóvenes, prosiguiendo con las presentaciones- además, claro está, ellas son sus más cercanas amigas Anya y María, prácticamente de la familia.

Las chicas rieron con demasiada efusividad para el gusto de Pansy que tuvo que reprimirse para no rodar los ojos. Se estaban devorando con los ojos a sus amigos y, a su parecer, coqueteando descaradamente con ellos. No pudo evitar voltear a mirarlos para evaluar sus posturas y se sintió más tranquila al percatarse que sólo se estaban comportando educadamente. Fue en ese momento que pudo notar a Theo ponerse serio y fijar su mirada más allá del hombro de la chica que le hablaba, Stevlana si mal no recordaba. Cuando siguió su dirección notó recién a una muchacha de largo cabello del color del trigo maduro, sujeto en una trenza suelta y vestida con una túnica de un fuerte verde pistacho cuyas mangas y cuello estaban adornadas de piel falsa, a su lado, un hombre de aproximadamente unos 28 años, de cabello castaño claro y ondulado, le comentaba algo que la hacía reír. Era Luna Lovegood. Como si al reconocerla la hubieran invocada, la rubia se volvió hacia ellos y posó sus enormes ojos en Theo, a quien le sonrió abiertamente y saludó con la mano, gesto que también repitió su castaño amigo, provocando que el grupo se girara en pleno a mirar hacia el otro extremo del salón.

-¡Ah! esa es la joven inglesa que acompaña al joven Scamander -susurró María refiriéndose a Luna- es muy cómica y habla de criaturas que no existen.

-Yo creo que está medio chiflada -apoyó Irina también en tono de secreto.

-En cambio yo pienso que es encantadora -señaló Theo con voz ronca y firme, admirando la silueta de la rubia que aún le devolvía miradas amigables- si me disculpan voy a saludarla -y con una breve inclinación se separó del grupo para dirigirse donde una sorprendida Luna que, al parecer, no se esperaba que él fuera hacia ella.

Las muchachas rusas vieron al castaño alejarse de ellas y Stevlana miró con odio a la rubia, tratando de encontrar qué tenía en particular como para que ese atractivo chico pusiera su interés en ella y la dejara de lado.

-¿Sucede algo con su amigo? -preguntó Olga al percatarse de la molestia de su hermana. No era normal que los chicos las pasaran por alto, menos aún por una mujer sin gracia como lo era la chica inglesa.

-La verdad es que Luna Lovegood es nuestra amiga -dejó caer Pansy provocando que las rusas se miraran nerviosas.

-Y además es la madrina de mi hijo -agregó Draco con rostro serio, causando una fuerte impresión en las muchachas con aquella información- por lo que entenderán que para nosotros es una persona muy importante y nos resulta incómodo, por decirlo de algún modo, que comenten sobre ella sin siquiera conocerla realmente. Y ahora, si me disculpan también voy a saludarla -dijo el platino siguiendo a su amigo.

Por la expresión de las jóvenes, no estaban en antecedentes que Draco tenía hijos, lo que sin duda les provocó un tremendo shock.

-Luna es una chica encantadora y les aseguro que es muy sagaz e inteligente, podría enseñarles muchas cosas -acotó Blaise mirando a las rubias y luego girándose hacia Pansy- ¿vamos a saludarla?

-Por su puesto -sonrió abiertamente la ojiazul tomando el brazo que el moreno galantemente le ofreció y se encaminaron hacia donde ahora estaban Theo y Draco acaparando la atención de la rubia y relegando a un joven Scamander que yo no sabía como volver a tenerla como su compañera para esa noche.

La verdad es que para ellos tres Luna Lovegood seguía siendo la chica más extraña que habían conocido: hablaba raro, vestía raro y sus temas de conversación también eran raros. Distaba mucho de ser alguien con quien se relacionarían por voluntad propia más allá de las reuniones donde Granger la incluía, mucho menos pensar en ella como familia; sin embargo, era la mujer que Theo había escogido para amar y eso lo cambiaba todo. Pondrían todo de su parte para que terminen juntos, si eso implicaba alejar a posibles pretendientes y evitar los comentarios mordaces dirigidos hacia ella lo harían sin dudar. Porque desde el momento en que Theo les confesó que se las jugaría por ella, Luna Lovegood había pasado a formar parte de su círculo de protección.

Pansy y Blaise sólo alcanzaron a llegar hasta donde se encontraba Luna con sus amigos cuando avisaron que la cena estaba servida y se solicitaba a los invitados dirigirse al comedor. Fue justo en ese momento que se acercó a ella Mijaíl Vólkov, elegantemente vestido con un smoking negro que le sentaba como guante.

-Querrida Pansy -saludó marcando la "r" como sucedía con todos los rusos al hablar otro idioma- me disculpo por mi demora en acercarme a ti pero estaba atendiendo algunos encargos del primer ministro -se alejó un poco para admirar la preciosa túnica violeta que envolvía el cuerpo de la chica hasta los tobillos y que resaltaba el azul de sus ojos y el negro cabello sujeto en un elaborado moño- me dejas sin palabras con tu belleza.

La pelinegra se ruborizó profundamente provocando una sonrisa en el ruso, quien erróneamente pensó que era producto de su halago. La verdad es que desde la discusión de la tarde había estado dando vueltas a las palabras de Theo, en la sinceridad con que las dijo y la verdad en ellas. Por ello, el piropo del atractivo ruso la hacía sentir incómoda, nerviosa ante cualquier reacción de Blaise. No quería que el moreno pensara que lo dicho por su amigo no tuvieron efecto en ella, llevándolo a caer con cualquiera de las chicas solteras que se encontraban en el salón y varias de las cuales se lo estaban comiendo con los ojos. Y es que el moreno, con aquel traje negro y camisa verde esmeralda, de la misma tonalidad de sus ojos, lo hacían ver como un dios de ébano, alto, musculoso y soberbio, con un aura de misterio que invitaba a descubrir si era tan espectacular en la cama como físicamente.

-Eh, gracias -se obligó a responder.

-¿Caminamos hacia el comedor? -pidió estirando su brazo para que ella lo cogiera.

Pansy miró al rubio y luego a Blaise, que la observaba serio junto a sus amigos y tomó una decisión.

-Mijaíl ¿me puedes acompañar un momento por favor? -sin esperar respuesta se encaminó hacia uno de los ventanales y esperó a que el chico llegara a su lado- no sé como disculparme -dijo mirando directo a sus ojos castaños y sin darse tiempo a arrepentimientos- sé que acepté ser tu acompañante esta noche, pero no quiero generar confusiones con alguien que me importa mucho y que está en esta habitación en estos momentos...

Blaise observaba a Pansy hablar con el ruso y a este dirigir brevemente su mirada hacia ellos; después de unos segundos de seriedad le dirigió una cálida sonrisa y tomó con delicadeza sus manos besando cada una de ellas. La chica le sonrió con igual cortesía y luego la dejó sola junto al ventanal. Al ver que la pelinegra no tenía aparente intención de moverse caminó con paso lento hacia ella, evaluando sus gestos y postura, dio un paso y luego otro hasta llegar a su lado.

-¿Sucede algo? -preguntó repentinamente inquieto.

-La verdad es que sí -fue la firme respuesta de su amiga.

-¿Necesitas algo? ¿te sientes mal? -su corazón estaba latiendo aceleradamente con la sensación que algo importante estaba sucediendo con su chica. Sus ojos azules brillaban con ese toque de decisión que reflejaban cuando había resuelto algo sobre lo cual no daría marcha atrás.

-Me siento bien -le aseguró, trasladando su mirada hacia el frente, donde la gente ya prácticamente había desaparecido- creo que tenemos que movernos.

-Pansy... -la retuvo del brazo cuando hizo amago de moverse- yo... -suspiró nervioso- yo...

Un delicado dedo viajó a sus labios para que guardara silencio mientras vio en cámara lenta como ella se alzaba en la punta de sus pies y reemplazó el dedo por sus labios, dándole su primer beso, el más dulce que había sentido jamás y que para su molestia fue demasiado breve.

-Yo también, Blaise -su sonrisa parecía iluminarlo todo- también te amo.

Por primera vez en su vida Blaise Zabini no sabía cómo reaccionar: quería llorar, quería reír, quería gritar para que todos supieran que Pansy Parkinson era la mujer que amaba y que por fin le dijo sí; sin embargo, sus brazos se extendieron para atraparla y fundirla a su cuerpo en un delicado abrazo mientras sus labios besaron con dulzura su frente. ¡Merlín, se sentía tan bien tenerla de esa forma en sus brazos! Cuando se separaron y ella secó una lágrima que resbalaba por su rostro recién se dio cuenta que estaba llorando, pero no era el único, porque de los ojos azules también bajaban lágrimas que se apuró a capturar con sus labios.

-Creo que debemos irnos al comedor -dijo Pansy con una risa nerviosa- los chicos nos están esperando aún.

Blaise se volteó y vio que efectivamente Theo y Draco aguardaban por ellos, con una gran sonrisa estampada en sus rostros. Ahora, con una nueva seguridad tomó la mano de Pansy y entrelazó sus dedos; cuando cruzaron la puerta hacia el comedor fue más que evidente que ambos se pertenecían.


Bueno, esta vez me demoré menos en publicar y ya las cosas están de a poco decantando. Definitivamente este viaje está poniendo cada cosa en su lugar aunque Draco aún necesita un empujón. Por su parte Hermione también tuvo información que la tiene al borde de una crisis de nervios y es que no hay nada peor que tener evidencias y a pesar de ello pensar que te estás haciendo falsas esperanzas, ya saben, lo que es evidente a veces es lo más difícil de aceptar, sobre todo porque Theo tiene razón, Hermione puede ser muy inteligente pero insegura (incluso Rowling la describe así en los libros a pesar que en las películas dan a entender lo contrario). Theo por su parte ha tenido mucho tiempo para observar a sus amigos y darse cuenta que sólo existen dos alternativas: renunciar o avanzar, y él no está dispuesto a dejar que le quiten a Luna, literalmente se está lanzando a un río caudaloso sin varita, lo único que tiene claro es que ella vale la pena y es su oportunidad de ser feliz. Aún restan algunos eventos del viaje que deben suceder para Draco y opciones que Hermione tendrá que considerar en lo que refiere a su vida, posiblemente Noah sea una de ellas, es todo lo que puedo avanzar. Una abrazo y nos leemos pronto.

Sabina