Correr no siempre funciona
Cuando los cuatro amigos ingresaron al comedor fueron guiados a sus respectivos puestos, previamente asignados junto al Ministro y su esposa; al parecer, había más de una intención al haberlos invitado. Para ellos fue evidente el desconcierto de los anfitriones y sus hijas al ver a Pansy y Blaise dirigirse hacia la mesa cogidos de la mano y un dejo de molestia se visualizó en los rostros de las más jóvenes cuando Mijaíl Vólskov, caballerosamente, le cedió su puesto al moreno junto a la pelinegra.
Draco quedó ubicado entre el ministro y su hija mayor Olga y Theo entre su esposa Catalina y la hija del medio, Stevlana; en el caso de Blaise, a su derecha se ubicó la menor, Irina, quien dirigía miradas frustradas a sus hermanas y amigas y a su izquierda Pansy, a quien dedicaba toda su atención. Dos puestos más allá y para molestia del castaño, Luna estaba sentada junto a un feliz Rolf Scamander que insistía en acomodarle la servilleta en las piernas a pesar que ella, con toda delicadeza para no ofenderlo, le reiteraba que no era necesario.
-Tengo entendido que eres padre, Draco, pero que no estás casado -comentó el ministro con tono de confianza mientras se llevaba a la boca una porción de su entrada de salmón con caviar.
Al parecer el ministro, a diferencia de sus hijas, sí había hecho la tarea, pensó Draco con ironía.
-Sí, tengo gemelos de seis años -respondió con orgullo- un hermoso niño y una niña.
-¡Ah! las niñas nos roban el corazón aunque son los varones quienes perpetúan nuestro apellido -señaló el hombre mirando a sus hijas- yo sólo tengo mujeres que me miman a más no poder y a las que adoro, pero aún así desearía tener un varón con el cual hacer cosas de hombres, me entiendes.
-En mi caso estoy feliz con ambos, si fueran sólo mujeres o sólo hombres no cambiaría en nada -aseguró el platino.
-Hasta donde tengo entendido en tu línea genealógica los Malfoy sólo concebían hombres -continuó el ministro, llevando al rubio a preguntarse a dónde quería llegar.
-Es cierto, mi hija es la primera nacida bajo el apellido Malfoy y debo aceptar que me maneja con su dedo meñique -rió francamente al recordar a su preciosa Antares.
-También tenemos entendido que la madre de los niños es hija de muggles -intervino Catalina, ayudando a su esposo con las preguntas- para tu familia debe haber sido una sorpresa considerando que por tu lado materno ni paterno antes habían existido mezclas.
Bien, ahora sí estaban entrando en terreno peligroso, el tono que la rusa usó para la palabra "sorpresa" al referirse a Granger y sus hijos claramente tenía otro significado detrás. De haber sido otras personas las hubiera mandado directamente a la mierda, pero aquí estaba obligado a guardar los papeles.
-Pensaba que aquí no existían los prejuicios de sangre -respondió, dejando que la incomodidad también afectara a la anfitriona. Aunque una situación como esta debió habérsela esperado cuando, apenas entrar al salón, se percató que sólo habían sangres puras como invitados.
-Por supuesto que no tenemos esos prejuicios, muchacho -intervino el ministro- por favor no nos malinterpretes. Sólo nos llama la atención que a pesar de tener hijos no te hayas casado, no es común en nuestro país.
"Cómo no" pensó molesto. ¿Pensaban que su juventud era sinónimo de ingenuidad? Tuvo en su casa al mayor asesino de la historia mágica y era capaz de reconocer las mentiras de inmediato, no creerían estos políticos de pacotilla que no se daba cuenta que esperaban una alianza más allá de la comercial con ellos.
-Lo cierto es que por mí me hubiera casado de inmediato pero ella simplemente me rechazó alegando que éramos muy jóvenes para atarnos en un matrimonio sólo porque tenemos hijos en común -llevó un trozo de salmón a la boca y lo degustó, al menos en eso no mentía ya que Granger también lo había utilizado como justificación- no pude hacer mucho para convencerla, siendo un simple sangre pura mis argumentos no fueron suficientes frente a la bruja más brillante de mi edad y que no se encandila con un apellido o fortuna -soltó despacio dejando que saquen sus propias conclusiones- lo único que puedo decir es que mi madre está trastornada de amor por sus nietos y ni ella ni yo cambiaríamos ni una gota de su sangre.
-Puedo darme cuenta de lo orgulloso que estás de ellos -señaló el ministro con una falsa de sonrisa.
-Lo estoy, no dudaría en volcar mi ira sobre cualquier persona que osara menospreciarlos a ellos o a su madre -aseguró enfocando su mirada gris en la azul del ministro y para suavizar su evidente amenaza agregó- usted como padre y esposo me entiende, la familia es intocable.
-Por supuesto muchacho -aseguró el hombre mayor cordialmente- de hecho el que la madre de tus hijos sea precisamente una heroína de guerra en tu país y mejor amiga de Harry Potter la eleva potencialmente sobre las demás-agregó tratando de zanjar el tema. Evidentemente Draco no estaba disponible para el matrimonio y la pureza de sangre de su familia no era un cebo con el que fuera a caer.
-En realidad ella vale por su belleza, personalidad e inteligencia, lo que acaba de mencionar resulta un bonus adicional que sólo me llena de orgullo, pero que no es lo que más la enaltece a mis ojos -sus palabras fueron dichas con mucha sinceridad, para él Granger, más que por heroína de guerra, lo cautivaba su inteligencia y su belleza natural, la que había aprendido a reconocer y valorar desde hace mucho tiempo.
-De hecho en esta mesa también se encuentra sentada una heroína de guerra -intervino Theo llamando la atención de los presentes mientras su mirada se detenía en Luna- la señorita Lovegood luchó valientemente contra Voldemort, arriesgó su vida en innumerables oportunidades y también es amiga de Potter y Hermione Granger -los ojos azules del castaño no se privaron de transmitirle toda la calidez y orgullo a sus palabras.
-¿Es cierto eso? -preguntó Catalina, totalmente sorprendida con esta información.
-Por supuesto que lo es -aseguró Draco- es más, Luna también es la madrina de mi hijo Scorpius.
Luna miró a los cuatro Slytherins sorprendida por el trato que le estaban dando. Normalmente eran cordiales a raíz de su relación con Hermione y los niños, pero nada más que eso. Sin embargo, desde que entraron al salón prácticamente la estaban tratando como si fuera alguien importante. Sus ojos azul cielo quedaron atrapados en los azul profundo de Theodore Nott y vio su aura brillar con una luz tan cálida y bondadosa que no pudo evitar sonreírle al mismo tiempo que se sentía avergonzada por ser el centro de atención.
-¡Vaya! -dijo el ministro mirando a la chica ahora con nuevos ojos- ¿y usted está comprometida señorita Lovegood? ¿algún pretendiente que haya atrapado su corazón?
-Pero la señorita Lovegood habla de muchas cosas y animales sobre los que nunca hemos oído y que al parecer sólo puede ver ella -intervino Stevlana cortando cualquier respuesta a la pregunta de su padre y con clara intención de ridiculizar a rubia- ¿está segura que realmente existen? -le preguntó directamente para luego sonreír subrepticiamente, gesto que imitaron sus hermanas y amigas.
A Theo de puro enojo le aletearon las fosas nasales ante tal desagravio por parte de esas caprichosas chicas ¿quiénes se creían para atacar a Luna? Miró a sus amigos y con agrado se dio cuenta que miraban con igual reproche a las chicas. Sus hermanos estaban con él.
-Yo... -comenzó Luna pero la voz de Theo la interrumpió.
-No sé si ustedes tienen algún tipo de vinculación con el mundo muggle -comenzó y ante la negativa de la mayoría continuó - tal vez deberían hacerlo porque aprenderían mucho sobre ciencia y zoología, algo totalmente homologable a nuestro mundo y en especial a la magizoología. Los muggles han avanzado mucho en la investigación científica y a pesar de siglos de trabajo afirman que el 86% de las especies aún no han sido descubiertas o clasificadas y que muchas de las reconocidas en un principio fueron consideradas como ficciones o alucinaciones por muchos por lo increíble de sus formas y colores -todos estaban pendientes de sus palabras-. A lo que quiero llegar es que Luna es lo que los muggles llamarían precursora, que sólo ella pueda verlas no significa que no existan y si se quedara pegada o reprimida con las burlas de los demás tal vez nunca nadie se sentiría motivado a investigarlos -se giró para mirar directamente a Stevlana- la imaginación abre mundos, la ignorancia nos mantiene en el pasado ¿no crees?
La chica se ruborizó visiblemente y agachó la vista sintiéndose con el orgullo pisoteado. Desde que esa mañana a lo lejos lo había visto ingresar al escritorio de su padre, el joven Nott le había parecido el hombre más atractivo que había conocido y se las había ingeniado para acercarse a él y causarle una buena impresión y tal vez, en el futuro, crear un lazo que los uniera. Pero todo había fallado desde que entró al salón y había divisado a la chica Lovegood.
-Lo que dice el joven Nott es totalmente cierto, puedo asegurar que en nuestro mundo tampoco hemos catalogado más que un 17% de las especies existentes -apoyó Scamander, colocando su mano protectoramente sobre la que Luna mantenía en la mesa y que estaba próxima a él.
El gesto volvió a causar la molestia de Theo quien le iba a responder una ironía hasta que la mirada de Luna volvió a atraparlo y se perdió en la sonrisa que se formó en sus labios, específicamente dirigida a él. Pudo leer claramente el silencioso gracias que modularon sus labios rosados y el enojo se disolvió como si nunca hubiera existido ¿cómo era posible que esa extraña chica sin ningún esfuerzo lo transforma en un aethonan domado?
-Disculpen a mi hija -dijo el ministro algo incómodo- la juventud a veces la lleva a ser impetuosa.
Todos retomaron la comida con la idea de seguir la cena en el mejor ambiente, pero nuevamente esta tuvo un nuevo giro.
-No quiero que me malinterpreten, pero por acá hemos oído que existe más de alguna persona en su país que piensa que ustedes han sabido aprovechar su vinculación con la señorita Granger y los héroes de guerra para mejorar su imagen pública y reposicionar a sus respectivas familias en la alta sociedad mágica inglesa -intervino un hombre robusto sentado al lado izquierdo de Luna, si no se equivocaban, el jefe del Departamento de Relaciones Exteriores, provocando que no sólo los Slytherins dejaran a medio camino la comida que llevaban a la boca, sino también el mismo ministro y y la mayor parte de los comensales- ¿cómo reaccionan a quienes los llaman oportunistas en su país?
Como perfectas serpientes los cuatro miraron con cara de póquer al funcionario aunque por dentro deseaban enviarle una imperdonable ¿cómo se atrevía a insultarlos sin conocerlos? Ellos mejor que nadie eran conscientes que sus errores durante la guerra los perseguirían por siempre, pero les resultaba duro el tener que soportar que personas que ni siquiera se vieron afectadas ni participaron en la guerra se lo enrostren por motivos que no alcanzaban a comprender.
-¡Nikolai! -le llamó la atención el ministro dejando sus cubiertos con fuerza en la mesa- ¡no toleraré faltas de respeto con nuestros invitados!
-¿Un oportunista no es alguien que apelando a un momento conveniente y contexto apropiado saca provecho de una situación para su beneficio u objetivo y que por lo tanto tiene que ser efectuado en el momento antes que ese contexto cambie y ya la oportunidad se escape? -interrumpió la suave y melodiosa voz de Luna provocando que todas las miradas se vuelquen en ella con desconcierto.
-Eh... sí -afirmó Nikolai Vinográdov, el funcionario que realizó el mordaz comentario- básicamente es eso.
-No estoy segura dónde quieres llegar querida -comentó Catalina con incertidumbre.
-Oh, es sólo que me quedé pensando en los comentarios que realizó el Jefe de Departamento de Relaciones Exteriores referente a mis compañeros y creo que la definición no se aplica sólo a ellos sino a todos los presentes.
-¿Cómo? -exclamó el ministro sintiéndose directamente atacado por el comentario de la rubia, lo estaba tratando de oportunista en su mesa, en su casa y frente a todos sus invitados- por favor explíquese señorita Lovegood -pidió serio.
-Es que si nos basamos en el sentido de oportunismo que señala el señor Vinográdov, cuando usted fue nombrado ministro fue porque su antecesor debió retirarse y usted tuvo la oportunidad de acceder al cargo. Y usted -dirigiéndose al funcionario- cuando lo nombraron pudo haber dicho que no pero no lo hizo porque sino otro lo hubiera hecho en su lugar, por lo tanto tuvo una motivación para aceptar, fuera interesada o no, lo que significa que en la práctica también aprovechó su oportunidad -el hombre trató de rebatir pero la rubia continuó- yo estoy sentada aquí en estos momentos porque soy una sangre pura dueña de un periódico que se ajusta a las necesidades que requieren para que el trabajo que efectuará Rolf Scamander en su país se publique honestamente y mis compañeros de colegio fueron invitados porque por ambos lados tienen oportunidades de negocio que les resultarán rentables sin dejar de lado que también esperan alianzas que van más allá de lo comercial... entonces, todos somos oportunistas ¿no cree?
Theo esbozó una gran sonrisa y levantó su copa en dirección a Luna quien sólo lo miró con sus ojos soñadores; sus amigos, por primera vez estaban con la mandíbula abajo porque no estaban acostumbrados a ser defendidos de una manera tan directa y, además, tan singular. El anfitrión no pudo evitar sonreír ante la delicada elocuencia de la jovencita y deseó tener un varón para poder casarlo con ella, como dijo el señor Nott era valiente y además políticamente inteligente. Quien aún seguía descolocado era Nikolai Vinográdov, sin duda no estaba preparado para esa defensa.
-Tiene razón pero no era eso a lo que me refería -se defendió.
-Pienso que sus pensamientos están equivocados entonces -volvió a rebatirle Luna- porque si volvemos a la definición de oportunismo Malfoy hubiera utilizado a los niños desde el principio para sacar provecho de la situación y restituir su nombre y su posición frente a la comunidad mágica, lo mismo que sus amigos respecto a la cercanía que ahora tienen con Harry, pero todos ellos ya estaban asentados y con sus fortunas recuperadas en base a su trabajo cuando la existencia de los gemelos se hizo pública y eso puedo afirmarlo porque al menos yo estaba ahí pero a usted no lo vi -definitivamente Vinográdov estaba a punto de morir por apnea tras las palabras de la rubia- sé lo sobre protector que es Malfoy con los niños y cuánto los ama, es cosa de verlos juntos y sé que sus amigos sienten lo mismo por lo que jamás los utilizarían para obtener algún beneficio, de hecho se han integrado muy bien al mundo muggle porque Hermione los está criando allí antes de entrar a Hogwarts, cosa que ni siquiera yo he hecho. Creo que escogió mal la palabra y más que oportunismo lo que usted siente es prejuicio ¿sabe lo que es prejuicio según la definición del diccionario mágico? porque...
A esa altura Pansy tuvo que llevarse la servilleta a la boca para evitar expulsar el vino que estaba tragando en ese preciso instante ¡vaya con Lovegood, extraña pero valiente! Definitivamente no tenía filtro al momento de decir lo que pensaba. Ahora comenzaba a comprender a Theo cuando señaló que Luna era auténtica y no buscaba agradar a nadie.
-Sé la definición de prejuicio señorita Lovegood -la cortó molesto el hombre y algo avergonzado se dirigió hacia los cuatro jóvenes- me disculpo si mi comentario los ofendió, no fue esa mi intención.
Aunque nadie creyó en la sinceridad de sus palabras, los Slytherins las aceptaron más por educación y para zanjar el tema. Después de todo, no sería con ese personaje con quien deberían tratar en el futuro.
-Muy acertadas sus palabras señorita Lovegood -intervino el ministro y luego se dirigió a los jóvenes- y también acepten mis disculpas por este episodio desafortunado ocurrido en mi casa, tengan por seguro que las palabras lamentablemente dichas no representan la opinión que tenemos de ustedes.
-No se preocupe señor ministro -la voz de Pansy tomó representación por los cuatro- más que nadie sabemos identificar las intencionalidades y separarlas de las personas.
-Gracias señorita Parkinson. Ahora realicemos un brindis por la alegría de tener a tan ilustres personas sentadas en mi mesa -el anfitrión se puso de pie y todos lo imitaron. Desde ese momento la reunión en la mesa no tuvo inconvenientes y los muchachos ya no fueron acosados con intenciones de formar lazos con las hijas del ministro.
Hermione estaba sentada en el respaldo de la cama mientras miraba fijamente el fino reloj de pulsera que Draco había olvidado la noche que cenó con ellos y que desde entonces mantenía sobre su velador, como un recuerdo patente de su presencia en la casa. El tumulto de pensamientos que la atosigaban desde la conversación con Narcisa esa tarde le impidió concentrarse en todo lo que le contaron los niños sobre lo que hicieron en el colegio, mientras los bañó y les dio de cenar. ¿Qué significaba todo aquello? ¿acaso realmente era ella la mujer que había logrado que Malfoy rompiera sus propias reglas? ¿era eso posible o estaba interpretando mal la situación? él dijo claramente que sólo una mujer lo había logrado ¿pero si eran más de las que había aceptado? Llevó sus manos a la cara e inspiró sobre ellas buscando oscuridad y calma. Las quitó violentamente al recordar que Draco le había reprochado a Theo que él sabía que sólo era una y quién era esa mujer.
Su corazón comenzó a bombear salvajemente ante las evidencias que su mente se negó a ver antes y continuaba haciéndolo ahora porque eso significaría que realmente su relación fue especial desde el principio para el rubio y ella sabía que en Hogwarts no estaban enamorados. Pero entonces ¿qué significaban los gestos y comportamiento que tenía con ella? ¿Cómo no se dio cuenta antes? Prácticamente desde que se instalaron en las oficinas de Dragonet Pansy le había comentado que por regla estaba prohibido que cualquiera de ellos se involucrara con una empleada y de hacerlo, esta sería despedida inmediatamente; pero Draco lo pasó por alto cuando estuvieron en Eastbourne e incluso dijo que lo resolverían en el camino, pero más importante aún, él se involucró con ella a pesar que es madre soltera y que en esos momentos no sabía quién era el padre de los niños. Respiró profundamente tratando de calmarse y buscar una mirada objetiva de las circunstancias, después de todo puede que sólo se haya dejado llevar porque se conocían desde el colegio y estaba seguro que no le montaría escenas en el trabajo y por eso no la despidió. Sí podría ser eso. Y en cuanto a los niños, tal vez simplemente para él no era trascendente el que fuera madre soltera, no sería la primera mujer en esa condición que tiene una aventura con su jefe y que esta no conduzca a ninguna parte.
Sin embargo, nada de lo anterior calzaba porque según Narcisa una de las primeras reglas que Draco aprendió de Lucius fue a ser precavido y aplicarse él mismo los hechizos anticonceptivos, regla que no cumplió en todas las oportunidades que estuvieron juntos. Nunca le pidió o le exigió que se protegiera y estaba segura que él tampoco lo hizo ¡por Merlín, pudo volver a embarazarse y a ninguno de los dos les importó! Además, Narcisa tenía razón en cuanto a que si Draco hubiera embarazado a otra mujer esta hubiera corrido a exigirle matrimonio, lo que significaba que es muy riguroso en cuanto a aplicarse los hechizos y con tal certeza que ni siquiera podrían engañarlo al respecto. Y luego estaba lo de no acostarse con vírgenes. Recordaba claramente que hace siete años le había pedido que pensara si era a él a quien deseaba entregarle su primera vez, es más, se había controlado en beneficio de ella ¿entonces por qué cedió después? No es que se haya desnudado para seducirlo ni mucho menos ¿acaso ya sentía algo por ella en ese tiempo?... No, imposible, sobre eso sí que tenía certeza.
Estiró la mano y tomó el círculo de oro blanco que marcaba las 21:53 PM, llevándolo a su nariz para inspirar el aroma a cuero y perfume que se concentraba en la correa. Olía a Draco. Su corazón se apretó con ansiedad y sintió algo similar en su estómago. Lo cierto era que él había roto al menos tres de sus preciadas reglas con ella. "Nos mataste dos veces" ¿lo dijo porque realmente sentía algo más que atracción por ella? "lo hubiéramos logrado", sus palabras dichas con tanto dolor hace meses parecía estarlas escuchando ahora desde una nueva perspectiva. En ese momento él realmente creía en ellos dos juntos y no solamente ahora."No puedo decir que te perdono porque fue demasiado lo que perdí, sin embargo, creo que puedo comenzar a hacerlo", esas fueron sus palabras en navidad después de ver su pulsera. Y si iba más allá, se autoimpuso su presencia día y noche por ocho días tras su regreso de Brasil, porque si realmente la quisiera alejada no la hubiera llevado junto a todos quienes ella necesitaría cerca en esas fechas. ¡Merlín, Merlín, divino Merlín! una sonrisa comenzó a formarse en su rostro ante todos esas señales y ese apretón en el estómago se intensificó y comenzó a subir hasta su pecho y atorarse en su garganta. ¿Tenían una posibilidad? ¿se estaba haciendo tontas ilusiones? más importante aún ¿era la mujer con la que él podría pasar toda su vida sin caer en el camino en los brazos de otra más hermosa? y por su parte ella ¿lo amaba tanto como para luchar por él? ¿y si lo hacía y era rechazada? Un gemido profundo escapó desde su garganta haciendo patente sus ansias, esperanzas e inseguridad. Tal vez cuando Pansy volviera podría preguntarle algo, sonsacarle aunque sea un poco de información que le pueda dar luces de como actuar.
Draco giró y apoyó los brazos en los azulejos para que el agua caliente de la ducha cayera directo sobre sus hombros y estos se relajaran. La cena se le había hecho interminable y sabía que no era el único, Theo lo había pasado tan mal como él mientras trataban de controlarse para no decirle unas cuantas verdades a las hijas y amigos del ministro. Se habían preparado para una reunión que no se extendiera más allá de las once de la noche, pero no contaban con que además había un baile privado para coronarla. Con frustración su amigo se había visto arrastrado a bailar en varias oportunidades con Stevlana quien hacía caso omiso al educado desinterés que el castaño le dirigía. Sólo en una oportunidad había podido invitar a Luna bailar y cuando la tuvo entre sus brazos para girar con ella al ritmo de un vals fueron los únicos minutos que lo vio disfrutar y reír sinceramente. Ese idiota sí que se había enamorado de Lovegood.
En su caso las cosas no habían ido para mejor. Olga se había pegado a él e insistido en ser su compañera de baile, aprovechando la música para acercarse a su cuerpo más de lo que las piezas requerían. Aprovechando que sólo era unos quince centímetros más baja que él había intentado recostar la cabeza sobre su hombro en varias ocasiones, obligándolo a ejercer algo de fuerza para alejarla. No iba a dar pie para ninguna especulación o doble interpretación de los presentes, con lo sucedido en Noruega tenía más que suficiente. Además, fue consciente que prefería una mujer que debido a su altura quedara apoyada en su pecho, que él pudiera bajar la cabeza y recargar su barbilla en su coronilla y cuando ella alzara los ojos para mirarlo en los giros pudiera admirar su rostro y el brillo de sus ojos en todo su esplendor, alguien como una castaña de ojos mieles que se encontraba muy lejos de allí.
Se quedó varios minutos más bajo el agua caliente permitiendo que relaje cada músculo de su cuerpo. Cuando se percató que los dedos de sus manos comenzaban a arrugarse cerró el grifo y tomó una gran toalla con la que fue secando cada parte de su cuerpo y luego envolvió en su cadera. Frente al lavamanos pasó la palma en el espejo para retirar el vapor que allí se había concentrado y este le devolvió la imagen de un rostro cansado y una mirada gris hastiada. Tomó el cepillo y la pasta de dientes y comenzó a cepillarse, podría haberse aplicado un hechizo de limpieza pero estaba tan acostumbrado a ese ritual con los niños que ya había adquirido el hábito de la manera muggle. Tomó otra toalla de menor tamaño y la utilizó para quitar el exceso de agua del cabello mientras iba por su varita que había dejado sobre el velador para secarlo por completo.
Ya totalmente seco y vestido con sólo el pantalón de seda negra de su pijama se acercó al velador para volver a colocar en su muñeca la pulsera que le regaló Granger y que sólo retiraba al momento del baño; se había transformado en su objeto de mayor valor por todo lo que significaba y cuando no la tenía consigo se sentía inquieto y desnudo. Se metió bajo las sábanas aunque sabía que no podría dormir aún, las palabras de Theo no dejaban de resonar una y otra vez como un eco sin fin así como las de Callaghan pidiéndole a Graham hablar con él sobre la castaña. No necesitaba ser un genio para saber que el trigueño quería mostrar todas sus cartas a su amigo sobre sus sentimientos por Granger, principalmente por lealtad y porque necesitaría su apoyo y consejos para acercarse a ella sin afectar su relación con los niños y que ellos no lo vieran como un usurpador de su propio lugar como padre. ¡Era tan previsible! El tipo era inteligente, por supuesto que no lo desmerecía, si no lo fuera jamás habría contratado a su empresa como asesora externa para el viaje a Brasil, su único problema era ser muggle y no en el sentido despreciativo de antes, sino porque no podría interactuar en el mundo mágico con la misma libertad que requerirían los niños ni la misma Granger y él precisamente sabía que ella no podría mantenerse lejos de la magia una vez que Antares y Scorpius ingresen a Hogwarts. Esa era la debilidad de Callaghan y la fortaleza suya.
Volvió a pensar en lo que le dijo Theo. ¿Estaba siendo demasiado orgulloso? sentía que no, siempre había dado los pasos para acercarse a ella desde que se reencontraron en el mundo muggle, sólo era precavido pero ¿cobarde? ¿Qué estaba celoso? ¡por supuesto que lo estaba, lo reconocía! no le gustaba para nada saber que otro hombre estaba rondando a Granger y que ella pudiera mirarlo, tocarlo y besarlo de la misma forma que lo hacía con él, pero eso no significaba que tuviera que gritarlo a medio a mundo antes de definir qué sucedería con ellos; no sin antes establecer si estaba dispuesto a dejar ir toda esa frustración y dolor por el tiempo perdido con los gemelos. "Tienen la oportunidad de tener otros hijos y vivir con ellos lo que perdiste" había dicho su amigo y esa idea por primera vez comenzó a cobrar sentido y volverse tangible, su corazón dio un brinco al imaginar nuevos mini Malfoys de cabellos platinos y otros de rebeldes rizos castaños jugando por la villa o en Malfoy Manor ¿y por qué no? otra princesa que coronara su linaje. Cerró los ojos y pudo verlos con total nitidez, incluso captar el aroma a bebé que emanaría cada uno de ellos y su corazón se aceleró y llenó de calidez ¿podría ser posible para ellos? ¿podría convencer a Granger que tenían una nueva oportunidad?
Acomodó la almohada en el respaldo de la cama y se sentó amoldando la espalda en ella. Su vista viajó a los porta retratos y se estiró para coger aquel en el que estaba la castaña lanzando besos al aire junto a los niños y esta vez quiso pensar que esos besos estaban dirigidos a él. Sus dedos dibujaron la silueta de la chica admirándola. "Granger podrá ser la bruja más inteligente de nuestra generación pero es sumamente insegura de sí misma como mujer" aseguró Theo y para él eso no tenía sentido porque ella sí era bella a sus ojos, no en el aspecto de porte y los parámetros de belleza que al común de la gente dejaba sin aliento, pero que a su gusto existían muchas mujeres de ese tipo en ambos mundos, artificiales o naturales, siempre estableciendo cánones que llevaban las llevaban a volverse locas por su aspecto. Para él la belleza era sólo eso, belleza, muchas veces frívola y pasajera. Había crecido rodeado de mujeres hermosas rondándolo y en la actualidad eso no había variado, pero de ahí a que esa era su huincha de medida para elegir a su futura esposa estaba a galaxias de la realidad. De hecho, había algo que jamás se había querido reconocer a sí mismo ni bajo un autocruciato: desde Granger jamás se había enredado con una mujer de ojos mieles ni castaña porque estaba seguro que su mente invocaría su imagen y, más importante aún, tampoco quería reemplazarla. Está bien, no estaba enamorado de Granger en Hogwarts, pero con ella cada caricia y cada beso fue distinto, se sintió distinto y aún lo sentía así, tal vez porque para ella su imagen y su fortuna no significaban nada y sólo lo vio a él, al hombre, al que decidió darle el regalo más preciado que conserva una mujer y que él valoró por sobre todo porque no se trataba de cualquiera sino de ella. Tal vez desde ese momento la había escogido inconscientemente y la mujer en la que se convirtió sólo vino a transformar ese gusto particular en un sentimiento profundo que lo tenía condenado a verla sólo a ella.
-¡Eres tonta Granger! -le dijo a la imagen- eres la mujer más bella que he visto en mi vida -sonrió al recordar sus dientes de castor que él mismo ayudó a modificar indirectamente tras el hechizo que le lanzó en cuarto año y para qué decir de esos rizos largos y rebeldes que le encantó ver desparramados sobre la almohada todas las veces que hicieron el amor.
¿Realmente tenían una oportunidad? ¿podría enamorarla? ¿y si lo rechazaba? "al menos lo habrás intentado y podrás dar la vuelta sin remordimientos". ¡Maldito Theo! ahora escuchaba sus palabras a cada momento. Suspiró profundamente y activó su pulsera dejando que los latidos de los corazones de los niños le den calma; repasó cada imagen, cada sonido, cada risa hasta que las últimas imágenes que agregó antes de abandonar Londres se fueron esfumando: mientras hacían las galletas con los niños y los ojos cerrados y labios entreabiertos de Granger después de haberla besado. No pasaron más de diez segundos más y se quedó profundamente dormido.
Tercera semana
Faltaban dos días para que Draco y los demás regresaran y estaba tan ansiosa como los niños. Sólo quería verlo para saber si se había producido un cambio que impidiera continuar con sus esperanzas. Necesitaba hablar urgentemente con Pansy y determinar cómo actuar. Había conversado con Ginny quien había chillado de alegría alentándola a dar el paso porque estaba segura que Draco estaba enamorado de ella, pero una vez que abandonó Grimmauld Place toda la seguridad la había abandonado. Si sólo Luna estuviera de regreso podría pedirle su opinión porque aunque su rubia amiga hablaba sin sentidos a veces, tenía la intuición más desarrollada que había conocido.
En realidad los días anteriores habían ocurrido cosas bastante atípicas. Graham y Caitlyn invitaron tanto a sus padres como a ella y los niños a pasar el domingo en su casa, eso no fue lo raro sino que cuando llegaron Noah también estaba con ellos. Realmente pasaron un rato muy agradable entre los adultos, pero los niños se portaron insoportables, principalmente Scorpius a quien tuvo que llamarle la atención varias veces porque simplemente hacía caso omiso cuando el trigueño le preguntaba algo. Tari había sido más educada, pero a toda frase de Noah ella lo comparaba con su padre. Cuando llegó el momento de sentarse a la mesa ambos la flanquearon por cada lado y se negaron a moverse a pesar que sus padrinos y abuelos les pidieron que se reacomodaran para que Noah pudiera sentarse a su lado, es más, cada juego que realizaron fue desde una perspectiva donde nunca la perdieron de vista. Se disculpó muchas veces con Noah y él restó importancia diciéndole que era normal, que no le sorprendía su conducta posesiva y celosa para con su madre y había que darles tiempo para que acepten a otra persona en su círculo de confianza. No pudo evitar sentirse culpable al entender que él quería decir que llevaría tiempo que los niños acepten otro hombre en su vida, pero que les daría tiempo. Lunes y martes el trigueño la invitó nuevamente a almorzar y ella accedió por dos razones: la primera porque le agradaba Noah y sus amenas conversaciones siempre terminaban entreteniéndola y animándola y la segunda, porque quería descubrir si podía sentirse físicamente atraída por él, pero en este aspecto, a pesar que era un hombre que le resultaba tremendamente atractivo física e intelectualmente no le generaba chispas, se sentía igual que compartir con Graham o sus amigos, nada más. Internamente le agradeció que sus conversaciones no hayan sido dirigidas a temas personales.
Por otro lado, hoy no había sido su mejor día. En la oficina se había armado un caos porque el sistema informático había caído retrasando el trabajo a todos; cuando regresó al edificio después de la hora de almuerzo una mujer cargada de pulseras las había enganchado en su cabello al intentar de presionar apresurada su piso en el elevador y prácticamente le arrancó varios mechones, provocando que quedara adolorida y despeinada; su reunión programada desde hace tres semanas con el secretario de economía fue suspendida sin previo aviso y Harry la había llamado para cambiar su cena del día siguiente porque debería salir del país a una misión.
Oyó a los niños correr y reír con su padre en el salón y suspiró. Dio vuelta a la taza de café que sostenía entre sus manos cuando sintió la silla frente a ella desplazarse y al levantar la vista vio a su madre acomodándose en ella. Soportó estoicamente la mirada inquisitiva de su progenitora y se preparó mentalmente para la conversación que vendría. Cuando Jane Granger la miraba de esa forma sabía que no podía escaparse.
-¿Sucede algo? -lo directo de la pregunta no la sorprendió- hace días que te noto extraña, hija, ¿quieres hablar de ello?
Cansada de no llegar a ninguna parte miró a su madre con la misma desesperación que cuando era niña y no sabía por qué sucedían cosas extrañas a su alrededor, o por qué era capaz de hacer cosas que otros no y buscaba la protección de sus brazos para sentirse querida y protegida.
-Simplemente estoy hecha una maraña de sentimientos confusos que no sé cómo abordar ni poner en perspectiva -susurró llevándose el líquido caliente a la boca.
-Eso es porque la inteligencia, por muy superior al estándar que sea, no sirve cuando se trata del amor -dijo Jane con voz calmada.
-Lo sé y desearía que ahora me sirviera para algo más que confundirme -confesó desanimada-. Si existe algo de lo que nunca he dudado es precisamente de mi inteligencia y capacidad para desenvolverme en la vida. Puedo afrontar y resolver casi cualquier situación que se me presente, analizar y ver las cosas desde una perspectiva que la mayoría de las personas pasa por alto ¿entonces porqué no puedo poner en orden mis sentimientos mamá? ¿por qué me siento insegura frente a lo que la lógica y los hechos dan por obvios? -sus ojos mieles se centraron en los azules de su progenitora como si en ellos pudiera encontrar las respuestas que no se atrevía a aceptar.
-¿Quizás porque se trata de apostar tu corazón? -más que una pregunta era una afirmación- ¿tiene algo que ver Draco en esto?
-¿Por qué preguntas por Draco y no por Noah u otro hombre?
-Porque si fuera Noah no estarías en estas condiciones, es obvio que te agrada y lo consideras un amigo pero no es el hombre que pone en jaque tus sentimientos y tu lógica.
-Sería mejor si lo fuera -murmuró.
-¿Realmente lo crees? Si Noah fuera el hombre que amaras tu lógica tampoco serviría -aseguró Jane- ¿Piensas que todo este cúmulo de emociones que te tiene en este estado es algo que sólo te sucede a ti? cariño, todas pasamos por lo mismo antes de tener la certeza que somos correspondidas, incluso algunas mujeres teniendo el amor de su hombre siguen siendo tan inseguras que terminan por perderlo... lo que quiero decir es que toda esta incertidumbre forma parte de estar enamorada.
-Pero él me odia porque le oculté a los niños... o lo hacía... ya no sé... -inhaló profundamente- y sin embargo tiene comportamientos conmigo que no ha tenido con nadie más.
-Y eso te confunde en lugar de darte certezas -concluyó Jane.
-Pues sí... es que somos tan diferentes...
-¿Realmente lo son? yo creo que se parecen en muchas cosas -aseguró Jane estirando las manos sobre la mesa para capturar las de su hija.
-No veo en qué. Para comenzar pertenecemos a clases distintas, nos criamos bajo cánones distintos, luchamos en bandos distintos en la guerra...
-Los dos son inseguros cuando se trata de sus propios sentimientos -la interrumpió su madre- cayendo incluso en la cobardía ante el temor de no ser correspondidos o rechazados, ambos son celosos y posesivos y no me mires con esa cara porque es así -objetó ante su intento de rebatirla- ambos son sobreprotectores con sus seres amados incluso al extremo de arriesgar sus vidas o recurriendo a métodos poco ortodoxos -Hermione bajó la vista al recordar que ella los oblivió para mantenerlos a salvo, algo que hasta el día hoy le reprochaban, y Draco aceptó matar a Dumbledore por la misma razón: proteger a sus padres- ambos son leales con sus amigos y sólo con sus seres queridos muestran su verdadera faceta -continuó Jane- ambos se refugian en el trabajo para demostrar sus capacidades porque es la única área donde saben que tienen el control sin ser cuestionados y estoy segura que ambos están aterrados de dar el primer paso... ves, en esencia, en lo importante, son bastante similares.
-Aún así y en el supuesto que tengamos sentimientos el uno por el otro ahora ¿qué sucederá en el futuro cuando otra mujer más hermosa se le ofrezca en bandeja? y va a pasar mamá, sino fuera tan endemoniadamente atractivo...
-¿Y tú crees que si fuera feo asegurarías que te será fiel y continuará amándote por el resto de su vida? -rió Jane con ternura- cielo si la belleza asegurara la fidelidad y felicidad ¿cómo explicas que todas esas preciosidades del mundo del espectáculo sean engañadas por sus esposos, parejas o fracasen en sus relaciones? incluso mujeres hermosas y comunes no están libres de ser engañadas o abandonadas ¡vamos! comenzaré a dudar de tu inteligencia. ¿Acaso no sabes que el amor verdadero no tiene estereotipos como en los cuentos de hadas? lo que resulta para unos no funciona para otros, el príncipe de una mujer puede parecerle Freddy Kreuger a otra. Tú misma, pensaste estar enamorada de Ronald, un pelirrojo y ahora te enamoraste de un rubio con la personalidad totalmente opuesta. Perdóname, pero me parece que estás siendo muy prejuiciosa sobre el aspecto físico de Draco y sus preferencias al momento de elegir una mujer.
Hermione se soltó del cariñoso agarre de su madre y comenzó a recorrer la cocina intranquila, Draco también la había acusado de lo mismo. "Tus prejuicios fueron más grandes que los míos" le había reclamado y ahora se daba cuenta que continuaba con ellos. Su madre se paró frente a ella y la abrazó como siempre lo hacía cuando pasaba por un mal momento.
-No importa qué decisión tomes tu padre y yo te apoyaremos, pero piensa que la vida es incertidumbre. Te levantas cada mañana con tu día planeado, sabiendo en qué invertirás cada hora y a veces hasta los minutos, pero todo ello puede cambiar en un segundo, lo único realmente seguro es este momento, puedes planear el futuro pero eso no significa que todo ocurrirá de la misma forma que lo dibujaste en tu cabeza. Arriesgarse no es malo, lo malo es lamentarse por las cosas que no nos atrevemos a hacer.
-No puedo evitar tener miedo, mamá. No se trata sólo de mí sino también de los niños.
-Ellos no cambiarán sus sentimientos hacia ninguno de los dos no importa lo que suceda. Para mí el amor tiene muchas caras y emociones, pero si no existe respeto todas ellas terminan desmoronándose... y si hay algo que puedo asegurarte es que Draco, con toda su ira a flor de piel siente un enorme respeto por ti.
-¿Cómo puedes estar tan segura? -sus ojos se clavaron inquisidores en los de su madre.
-Porque la primera vez que fueron a nuestra casa para planear lo que darían a conocer en su mundo le pedí que te pusiera en un puesto que te permitiera conocer un hombre que ocupara su lugar en tu vida -dijo sin una pizca de vergüenza.
-¡Mamá! -exclamó sorprendida e indignada.
-¿Qué? ¡necesitaba probarlo y saber hasta dónde estaba dispuesto a llegar en ese momento! -se defendió.
-Imagino que aceptó de inmediato -dijo dolida.
-¿Acaso te ha presentado o te ha reubicado a un puesto que te permita interactuar y conocer otros hombres? -preguntó con una ceja alzada, como quien señala lo obvio.
-No, pero me alejó completamente de él salvo las interacciones por los niños.
-¡Patrañas! en esa oportunidad me dijo que no le faltaría el respeto a tu inteligencia ni a ti y que serías tú quien tomara esa decisión llegado el momento -concluyó con satisfacción- desde ahí soy su fan y creo firmemente que siempre han tenido esperanza, sólo que los dos son demasiado orgullosos para aceptarlo -agregó.
-Quisiera tener tu mismo optimismo -murmuró cansada.
-Dime sinceramente ¿has dado un paso adelante para luchar por él o sólo te has refugiado en tu miedo? -preguntó- peleaste en una guerra para salvar no sólo tu derecho a vida y libertad sino la de muchos ¿y te asusta pelear por tu felicidad y la de tus hijos? ¿no se supone que perteneciste a la casa de los valientes?
-Es sólo que...
-Si te va mal por lo menos perdiste luchando y sabes que no hay esperanza, pero si no das siquiera un paso te arrepentirás toda tu vida -acomodó un rizo castaño cariñosamente tras su oreja- hija, a veces para ganar debes estar dispuesta a perder -besó su frente y se alejó- voy por tu padre, ya es tarde y los niños deben irse a la cama.
Cuando su madre abandonó la cocina la siguió para despedirse de su padre y comenzar a preparar a los niños para la cama. Ahora, luego de bañarse estaba recostada con el reloj de Draco en la mano. No podía parar de darle vueltas a las palabras de su madre y repasar todos los recuerdos que tenía con el platino desde que se reencontraron. Habían tantas señales y mensajes en su comportamiento que no había considerado, críticas hacia su conducta que tenían otro significado vistos desde su punto de vista: "cuando llegó el momento de luchar por algo que te afectaba directamente fuiste una cobarde que sólo optó por la decisión más fácil", le había reprochado, "jamás darás un salto de fe si no tienes certeza de la respuesta", "nos hiciste fracasar sin intentarlo hace siete años y volviste a hacernos fracasar con lo que estábamos comenzando ahora".
Sabía que había mucha verdad en parte de lo dicho en ese momento de ira, pero Draco había tenido razón en una cosa: era una cobarde cuando se trataba de dar un paso adelante sin certezas, sin la respuesta precisa a la acción a realizar. Su madre lo había vuelto a recalcar, en los sentimientos nada es certero, sólo podemos estar seguros de lo que sentimos en este momento, el futuro nadie lo tiene asegurado en amor ni felicidad porque estos se construyen minuto a minuto, día a día. Pero eso era el futuro, lo incierto, ahora en este momento había tomado una decisión y es que lucharía por su felicidad, por su hombre, por la familia que podrían ser y no importaba si fracasaba en el intento, al menos podría decir con satisfacción que había puesto todo de sí para lograrlo y tal vez, si fallaba, podría dar vuelta la hoja y continuar con su vida. Comenzaría a perder para ganar y pondría todo su parte para lograr que Draco se enamorara de ella.
Un día, sólo veinticuatro horas más y estaría en casa para ver a los niños, para verla a ella. Ya había cumplido prácticamente toda la agenda trazada y sólo restaban reuniones con dos empresas españolas en las que deseaban participar como inversionistas al día siguiente. Cada vez estaban más cerca de casa y la verdad sea dicha, aunque estaba muy feliz por Pansy y Blaise, tanto romanticismo le estaba causando dolor de cabeza... o tal vez era la envidia.
Como faltaban al menos dos horas para la cena decidió descansar un momento o intentar hacerlo. Sonrió al pensar en lo felices que estarían los niños con todos los regalos que les llevaba y disfrutó el imaginar la cara de Granger al reprocharle que los estaba malcriando y tal vez, sólo tal vez, no le dijera nada si animaba a entregarle los que había comprado para ella. ¿Lo habría extrañado también? habían sido tan breves sus conversaciones durante estos catorce días que llevaba fuera que incluso extrañaba discutir con ella. Hasta le dejaría pasar si lo llamaba hurón botador en una pelea. Se sacó los zapatos y la corbata, desabrochando los primeros botones de su camisa negra para reposar más cómodo en la cama. Pasó el brazo izquierdo tras la cabeza y fijó la vista en el techo ¿qué estaría haciendo ahora? en Londres debían ser cerca de las seis de la tarde por lo que estaría a punto de dejar la oficina para ir a recoger a los niños a la villa. Considerando la distancia en automóvil, llegaría donde su madre en aproximadamente unos cuarenta minutos y... sus pensamientos se interrumpieron porque le pareció escuchar un ruido en la puerta obligándolo a prestar atención... un apagado toc toc siguió a otro; que extraño, no esperaba a nadie y si fuera alguno de sus amigos simplemente entrarían. Intrigado se levantó y dirigió a la puerta de su habitación.
Se quedó totalmente de piedra cuando vio quien era su visita y el asombro se convirtió en miedo al ver el rostro ansioso de la chica.
-¡Granger! ¿qué haces aquí? ¿le sucedió algo a los niños? -preguntó tomándola firmemente del brazo para hacerla entrar y llevarla hasta los sillones dispuestos como mini estar. Cuando la vio mover negativamente la cabeza algo de calma volvió a su cuerpo.
-Ellos están bien, no te preocupes -respondió la chica con voz nerviosa y observando todo a su alrededor.
-¿Entonces por qué estás aquí? ¿los dejaste con mi madre? -no se explicaba qué había llevado a la castaña a visitarlo cuando faltaba tan poco para su regreso, pero estaba feliz de verla, de poder contemplar su rostro de piel cremosa y esos pozos mieles que tanto le gustaban ¡Por Merlín, realmente ahora que podía verla se daba cuenta de cuánto la había extrañado! La vio negar con la cabeza.
-No, quedaron con mis padres.
La castaña presionó más contra sí el abrigo a su cuerpo y la notó temblar un poco.
-¿Tienes frío? -miró a su alrededor buscando algo para prestarle y ayudarla a entrar en calor pero al verla negar nuevamente siguió en el mismo lugar. Observó el abrigo verde botella que tenía cerrado completamente y que le llegaba hasta media pierna y desde allí sólo se observaba piel cubierta por unas finas medias hasta terminar en unos altos y brillantes zapatos negros de charol.
Ella comenzó a caminar por la habitación admirando el hermoso paisaje que le brindaba el gran ventanal que daba a la parte antigua de la ciudad de Reinosa y luego se acercó a la cama, deteniéndose frente al velador donde estaban los dos porta retratos. Tomó el que tenía la imagen de ella y los niños observándolo detenidamente y luego fijando su vista en él, que automáticamente se puso tenso al ser atrapado por ella.
-Es una buena fotografía -señaló, devolviendo el marco al lugar que ocupaba antes.
-Te dije que tendría motivos para recordarte -señaló acercándose a ella, que se mantenía de pie junto a la cama- pero no me has dicho por qué estás aquí -observó.
-Draco... yo -comenzó a jugar con el cinturón del abrigo y levantó la mirada para encontrar la de él mientras avanzaba los tres pasos que los separaban- tengo algo que decirte... -su voz sonó temblorosa- mejor dicho, algo que demostrarte -y antes que previera a qué se refería la vio ponerse en puntillas y tirar de él hacia abajo para estrechar sus labios.
Sólo le tomó tres segundos darse cuenta de lo que sucedía antes de tomar el control del beso reencantándose con la textura de sus labios y el sabor de su boca. ¡Merlín lo ayudara, podría morir por no respirar con tal de no dejar de besarla! se agachó más para poder pegarla completamente a su cuerpo mientras la seguía devorando y escuchaba encantado los gemidos que emitía. Sus manos buscaron el cinturón del abrigo y lo desataron siguiendo con los botones mientras notaba como ella desesperada bajaba las manos de sus hombros y se dirigían a la pretina de su pantalón para sacar de su prisión la camisa y así deslizar sus manos directamente en su piel. Estaba totalmente ansiosa y excitada. Se alejó para sacarle el abrigo y sus ojos casi salieron de su órbita cuando vio su cuerpo enfundado en un sensual vestido negro seda que se ajustaba a cada una de sus curvas con una fuerte pronunciación en los pechos que literalmente lo hizo salivar de ansias por besarlos.
No se percató en qué momento ni con qué habilidad ella había desabrochado los botones de su camisa y tiraba de ella para dejar expuesto su pecho, el que comenzó a lamer en lentos círculos que casi le hicieron perder el control. Sólo que no deseaba un encuentro rápido de apareamiento, quería besarla con calma, disfrutarla, hacerla llorar de placer hasta que gritara su nombre y se diera cuenta lo perfecta que era ella para él. Ya conversarían después.
-Calma, pequeña -le susurró mientras besaba su frente buscando bajar un poco las revoluciones. Con lentitud besó sus párpados, la respingada nariz y cada mejilla mientras sus manos la recorrían con ternura- tenemos toda la noche -murmuró junto a su boca y luego bajó por su mandíbula para terminar en su cuello. En ese punto inspiró y a diferencia del aroma a jazmín y cítricos que tanto le encantaba le llegó el aroma dulce de su perfume. Le iba a preguntar si lo había cambiado especialmente para la ocasión cuando sintió sus pequeñas manos bajar su cremallera y deslizar una bajo sus bóxer para estimular su ya de por sí excitado miembro.
-Yo no puedo esperar, te necesito tanto Draco -susurró pegándose a él y restregándose contra su cuerpo en forma lujuriosa- por favor ámame como sólo tú sabes hacerlo -dijo volviendo a unir sus bocas y ahora bajando desesperada su pantalones.
Se alejó para observar su rostro, el cual tenía sus mejillas sonrojadas y sus ojos cargados de lujuria. La pegó nuevamente a su cuerpo y ella alzó las manos para acariciar desesperada sus hombros, cuello y cara mientras alzaba una pierna para tratar de enredarla en su cadera. La volvió a mirar y apoyó su barbilla en los rizos castaños
-Veo que estás ansiosa -susurró mordiéndole los labios y ella nuevamente gimió en el beso- bajó una mano hasta el borde del vestido y la deslizó entre sus muslos hasta llegar a su intimidad; estaba empapada y lista para él. Observó nuevamente su rostro, se mordía los labios y la vio llevar una de sus propias manos para estimular uno de sus pechos, liberándolo del escote y dejando a la vista un sensual sostén de encaje negro. Fue entonces que su deseo comenzó a apagarse y la verdad llegó como un latigazo a su corazón- aplícate el hechizo anticonceptivo -le ordenó, si ya tenía su cuerpo disponible entre sus brazos podría disfrutar de él.
-¡¿Qué?! -preguntó asombrada y sus ojos mieles lo miraron desconcertados.
-Siempre estás pidiendo protección -le recordó y ella se mordió los labios nerviosa- está bien, lo haré yo -resolvió estirando la mano al velador para tomar su varita sin perder detalle de su rostro. Ella aún desconcertada pareció despertar y volvió a hacer contacto con su pelvis para excitarlo. Lo tomó del cuello y lo jaló hacia la cama desestabilizándolo, haciéndolo caer sobre ella que comenzó a recorrerlo impaciente y enredó sus piernas en sus caderas, reavivando la dureza de su miembro.
-Por favor Draco, te necesito -volvió a insistir.
Él inspiró nuevamente su perfume y el cambio no le gustó, no había nada que le gustara en el cuerpo que estaba bajo él y eso le molestó.
-¿Por qué viniste? -le preguntó mientras apretaba el pecho que se había descubierto y jugaba con su pezón con un poco más de rudeza, torturándola y viendo en cada una de sus expresiones que eso la encendía y volvía más ardiente su mirada.
-Porque te extrañaba -respondió besando su mandíbula que se mantenía rígida por el control que estaba aplicando.
Suspiró cansado y trató de alejarse. Había deseado tanto escuchar esas palabras pero no así, no en esas condiciones. Aplicó más fuerza y se desenredó del cuerpo de la castaña para ponerse de pie. Miró el cuadro de ella y los niños por largos segundos mientras recuperaba el control y lo volcó boca abajo, como si así pudiera impedir que vieran lo que iba a suceder.
-¿Sabes? deseaba este encuentro, no lo dudes, pero por muy bueno que vaya a ser el polvo no sé si después valdrá la pena -su voz era dura, desencantada y con un timbre de desprecio.
-¿Cómo?
-Vete a casa Granger y olvidemos lo que pasó aquí esta noche. No me apetece follarte hoy -le aclaró mientras cerraba los botones de su camisa y volvía a acomodarla en el pantalón.
-No entiendo -murmuró mientras se sentaba en la cama- tú me deseas tanto como yo, pude notarlo -insistió.
-Ya te lo dije, simplemente hoy no me apetece revolcarme contigo, no sé cuán difícil puede ser eso de entender -reiteró con frialdad.
-¿Te das cuenta que me estás tratando como una puta barata? ¿sabes cuánto me costó dar este paso? -le recriminó iracunda pero pareció arrepentirse y bajó de la cama para acercarse a él- merecemos una oportunidad Draco, por nosotros, por nuestros hijos -pidió tomándolo del brazo y él cerró los ojos para no golpearla por utilizar a sus hijos para lograr meterse en su cama.
-¡Entonces deja de comportarte como una! -le gritó- ¿cuantas veces voy a tener que echarte? -insistió estirando el brazo en dirección a la puerta y cuando la vio encaminarse a ella se percató que no podría permitirle irse así y la detuvo- pero antes vamos a esperar que terminen los efectos de la poción -la sentó en uno de los sillones individuales sin preocuparse que mantuviera su varita consigo, sabía que no podría huir porque las apariciones en todo el edificio debían ser solicitadas con antelación por los huéspedes- ¿acaso pensaste que no sería capaz de reconocer a mi mujer... Astoria?
La chica abrió los ojos espantada, totalmente presa por la ira del rubio. Buscó alguna forma de escape dándose cuenta demasiado tarde que estaba en una situación sin salida y ante los ojos impasibles de Draco comenzó a llorar desconsoladamente.
Hola y felices fiestas patrias a todas/os mi compatriotas chilenas/os y quienes han venido a vivir a mi Chilito lindo. Hace dos años y nueve días me atreví a publicar esta historia y pensé que correspondía un capítulo de aniversario. Finalmente todo ha decantado, las decisiones están tomadas y en uno o dos capítulos más este fic se acaba, no sé aún si haré un capítulo muy largo o lo dividiré en dos para que no les resulte tan cansador. Este capítulo siempre lo pensé así, sé que muchas odian a Astoria pero aunque no lo crean ella también es uno de mis personajes favoritos, sólo que en esta historia la necesitaba con esta personalidad. Mil gracias por leerme, por sus mensajes que aunque no tengo mucho tiempo de contestar los leo todos y me han hecho sentir bien en los malos y buenos momentos. Un abrazo enorme y espero que nos leamos pronto.
Sabina
