Tic Tac Tic Tac, La Desesperación de la Espera
Draco observó los hombros de la chica subir y bajar mientras de su garganta salían estruendosos y desconsolados sollozos. Estaba furioso con ella por haber usado el cuerpo de Granger en una faceta que la castaña jamás tendría y que jamás le gustaría volver a presenciar. Las expresiones de la castaña cuando la tocaba siempre eran apasionadas pero con el toque exacto de ingenuidad que su falta de experiencia aún le otorgaba; incluso y a su pesar, aunque se hubiera acostado con Callaghan, jamás se comportaría en forma tan vulgar. Por otra parte, en todo el tiempo que llevaba de conocerla siempre había utilizado el mismo perfume de jazmín con ese toque exacto a cítrico que lo volvía liviano y fresco, nunca empalagoso, aroma que ahora tenía un toque adicional a limón y fresas en sus ropas proveniente de los perfumes de los niños; lo sabía porque él siempre olía a ellos también.
Fue tan fácil darse cuenta que no era ella desde el principio que quedó impactado de diferenciar cómo a pesar de ser el mismo cuerpo podían cambiar tanto las expresiones y caricias. Esta noche se había sentido manoseado y le repugnó ver esos ojos mieles cargados de lujuria. Había gestos que sólo tenía Hermione en su ritmo de acercarse que lo trastornaban por su dulzura. Para empezar ella antes de tocar cualquier parte de su cuerpo siempre y sin excepción ponía su mano derecha sobre su corazón mientras con la otra acariciaba el cabello de su nuca, de hecho en las dos noches que hicieron el amor este gesto lo repitió mientras él estaba dentro de ella, siempre su mano en su corazón como si de esta manera le estuviera prometiendo que lo cuidaría; antes del perfume fue lo primero que notó y echó en falta. Para qué decir de todas las otras "caricias" de Astoria que gritaban a todas luces que esa no era Hermione Granger, tan ordinarias, tan de zorra. Por una milésima de segundo sopesó cerrar los ojos y pensar que efectivamente era ella y poder hundirse en su interior como tanto deseaba, pero aún así, con los ojos cerrados, sabía que era un engaño y su cuerpo no respondía de la misma forma.
Algún día Hermione se lanzaría sobre él y lo seduciría, pero estaba seguro que lo haría con sutileza, con la sensualidad propia de ella y la que aún no explotaba por razones que no entendía, aunque pensándolo bien, si tan sólo con un roce ingenuo lo hacía perder el control no quería ni pensar lo que haría con él si era consciente de ello. ¡Esa mujer sería su ruina!, podría pasar días enteros encerrado en una habitación haciéndole amor y en lugar de saciarse sólo la desearía más.
-Lo siento -escuchó decir a Astoria después de un rato interrumpiendo sus pensamientos- debes odiarme.
Miró sus ojos rojos e hinchados y se dio cuenta que por primera vez no estaba fingiendo.
-No te entiendo Astoria -suspiró con frustración y enfado- tú no eras así, siempre te respetaste por sobre todo pero conmigo te estás arrastrando una y otra vez obligándome a ser cada vez más duro.
-¿Crees que no lo sé? -sollozó de nuevo- ¿piensas que me gusta comportarme de esta forma? ¡simplemente estoy desesperada Draco! -dijo llevando las manos a su rostro mientras sorbía por la nariz.
-Tal vez si me explicas podría entenderte y buscar juntos una solución... cualquier cosa si así logro de sacarte de encima y evitar que me sigas causando problemas -propuso alterado, sin ánimos de controlar su temperamento, pero la chica se levantó bruscamente del sillón y comenzó a recorrer impaciente la habitación.
-Sabes que no tengo muchas opciones, si no me caso contigo mi padre buscará un prospecto a su elección sin importar la edad que tenga, bien podría terminar con un hombre de 17 o uno de 70 -invocó un pañuelo y volvió a sonarse la nariz- podría ser un troll sin pizca de atractivo y aún así me vería forzada a casarme.
-Tienes otras opciones Astoria, puedes trabajar, velar tú misma por tu vida y seguridad -la alentó porque en el fondo la entendía. Si Antón Greengrass no lo hubiera rechazado hace años inapelablemente ellos habrían terminado casados, sin ninguna oportunidad de elegir al compañero con el que realmente deseaban pasar el resto de sus vidas. Su unión era un mero contrato que sólo podía romper uno de los padres, un medio para unir las riquezas y conservar la pureza de sangre que tanto valoraban, el amor para los mayores no era importante y, según la tradición, tampoco debía serlo para los más jóvenes.
-Si no existiera Granger ¿crees que lo nuestro hubiera resultado? -preguntó la rubia tomándolo por sorpresa.
-Es difícil saberlo Astoria, la guerra me cambió en muchos aspectos incluyendo la forma de ver al mundo y las personas, mi carácter también cambió y hace mucho que dejé de ser jovencito obediente influenciado por su padre, ahora lucho por lo que creo y amo -respondió sinceramente- desde donde estoy parado en este mismo instante sé con toda certeza que no daría vuelta atrás a nada de lo sucedido... pero si este presente no existiera tal vez hubiéramos sorteado el matrimonio como buenos amigos pero no más que eso -admitió con resignación.
-Tal vez nos hubiéramos enamorado el uno del otro -señaló con melancolía- sabes que eres un hombre muy apuesto y tienes tus cosas positivas. Y en la cama nos llevamos bien -añadió.
-Eres una mujer hermosa Tori, cualquier hombre se sentiría honrado de casarse contigo -la chica soltó una sonrisa irónica y volvió a sentarse mientras movía la cabeza de lado a lado- también puedes ser endemoniadamente cargante e inoportuna. Sin embargo, si en todos estos años no lograste que me enamorara de tí es porque nunca estuvimos destinados a estar juntos, por muy buenos momentos que hayamos pasado en la cama.
-Puedes decirlo con confianza -aseguró- sé que te he causado muchos dolores de cabeza, principalmente con tus hijos, de verdad lo siento por ellos.
-Acepto que hubo más de una vez en la que deseé matarte al método muggle para que fuera más largo y doloroso -admitió con una sonrisa- fuiste un verdadero palo en el culo, pero seré honesto contigo -su mirada gris se posó en su rostro sin pizca de duda y la chica contuvo el aliento- nunca podré perdonarte las lágrimas y malos ratos que le causaste a mis hijos.
Astoria mantuvo sus ojos en él unos segundos antes de bajarlos y mover la cabeza en aceptación, arrepentida y consciente que no sólo había perdido a Draco como hombre sino también como amigo. Ser consciente de ello provocó que sus ojos volvieran a llenarse de lágrimas pero rápidamente las controló.
-Siento envidia por Granger, debes amarla muchísimo.
En lugar de responder sólo la miró. No había aceptado sus sentimientos ni siquiera a sus amigos no lo iba a hacer con ella, aún necesitaba procesar todo lo ocurrido.
-¡Vamos Draco! ¿crees que es la primera vez que tomo la poción multijugos para estar contigo? -preguntó alzando una ceja- sin embargo esta ha sido la única oportunidad que te diste cuenta...
-¿Cuántas veces? -preguntó impactado al darse cuenta lo que las palabras de la bruja significaban- ¿quiénes? -exigió saber.
-La mayor parte de las muggles y brujas con las que has dormido en los últimos tres años y jamás, jamás lo notaste -dijo victoriosa- normalmente lo hice en mis periodos fértiles para embarazarme, pero siempre estabas protegido de antemano... por eso pensé que tal vez si te tomaba por sorpresa con el cuerpo de Granger la situación podría cambiar.
-¿Basado en qué? -inquirió.
-Tú mismo me diste la idea al insistir que no embarazabas a cualquiera -le recordó- lo hiciste una y otra vez.
Draco aún no salía del shock. No podía creer lo que Astoria le decía.
-Me debes estar tomando el pelo, estoy más que seguro que antes me hubiera percatado -le rebatió.
-¿Si te hubieras dado cuenta crees que me hubiera atrevido a tomar la forma de Granger para venir esta noche? -la ceja nuevamente alzada, tan impropio en los gestos normales de Granger lo abrumó.
-Desearía que ya te hubieras transformado -bufó- ¿cuánta poción tomaste?
-La suficiente y estás evadiendo el tema -sonrió la rubia un poco más relajada entrecerrando los ojos y observándolo detenidamente- realmente te enamoraste de ella ¿verdad? -no hubo respuesta ni gesticulación en el platino- no tuve ningún cambio en mi comportamiento de ahora al de las oportunidades anteriores pero precisamente en lo que refiere a Granger te diste cuenta ¿sabes cuántos hombres son capaces de percatarse de este tipo de engaño? ¿más aún si están excitados? -preguntó y ante su silencio respondió por él- sólo los que están realmente enamorados y conocen muy bien a su mujer, aunque he sabido de algunos que ni aún así se dan cuenta.
-Creo que mis sentimientos no te importan, Tori -señaló volviendo a su seriedad anterior.
-Repito, envidio a Granger -no pudo evitar un dejo de melancolía en su voz- serás un esposo fiel Draco... y cariñoso -ante el silencio del chico prosiguió- jamás, del tiempo que te conozco has sido tan delicado y tierno a la hora de tener sexo, tremendamente apasionado sí, incluso lujurioso, pero tierno del tipo cursi definitivamente no... menos aún has prometido quedarte toda una noche, por eso sé que ella significa más para ti de lo que quieres aceptar.
Draco suspiró aliviado al observar que la forma de Granger comenzaba a abandonar el cuerpo y facciones de Astoria y esta recuperaba su tamaño y estructura habitual. Eso hizo que su enojo volviera, aunque más controlado.
-Astoria, espero que esto jamás se vuelva a repetir y si tengo que hacer un juramento inquebrantable contigo lo haré, quiero que me dejes en paz... este episodio fue conmigo pero no sé cómo reaccionaría si mis hijos se vieran involucrados nuevamente o...
-No necesitas temer por mí Draco, me he dado cuenta de la peor manera que tienes dueña, aunque insistas en negarlo -la tristeza se apoderó de su rostro y cuando lo volvió a mirar la resignación estaba presente en sus ojos azules- además, sólo es mi desesperación la que me hace acosarte, realmente aunque me gustas mucho no creo estar enamorada de ti -un sollozo escapó nuevamente de su garganta- Merlín sabe que me gustaría tener las fuerzas para rebelarme contra mi padre y velar por mí como sugeriste, como lo hacen la mayor parte de las mujeres muggles, pero ha amenazado con desheredarme y sabes que tiene el poder para hundir a cualquiera que quiera prestarme ayuda.
-Astoria...
-¡Sabes que es cierto! -gritó desesperada poniéndose de pie- él jamás aceptará que una de sus hijas se rebele... eso atentaría contra la tradición sangre pura que tanto venera, preferiría vernos muertas antes que nos "contaminemos" con los parias de la sociedad mágica y dejar que el apellido Greengrass sea apuntado con el dedo -las lágrimas nuevamente caían por las blancas mejillas y Draco se juró que nunca le haría algo similar a su princesa, como padre velaría por su felicidad y no la transformaría en una segunda Astoria sólo por su propia vanidad... además, Granger nunca lo permitiría y agradecía a Merlín que ella sea su madre.
-Si en algún momento te atreves a liberarte de tu padre búscame y te daré mi apoyo, tienes una educación exquisita y te manejas en los mejores círculos sociales, serías una asistente adecuada para cualquier jefe de departamento o asistente de moda en Inglaterra o fuera de ella -la alentó.
-¿Crees que Theodore o Blaise estén disponibles y dispuestos a aceptarme? -preguntó con ironía hacia sí misma.
-Lo siento -sonrió Draco- ambos ya son hombres ocupados, quizás en una próxima vida pero en esta ya no existe bruja o muggle que tenga una oportunidad.
En ese momento tocaron la puerta y sin esperar autorización, como si lo hubieran invocado, Theo cruzó por ella. Al ver a Astoria miró con molestia a Draco, asumiendo que el idiota nuevamente había metido a la bruja en su cama, mas al notar los ojos hinchados y la nariz roja de la rubia supo que no fue así; un rápido escaneo a la cama hecha se lo confirmó.
-Astoria ¿qué haces aquí? -su voz destilaba molestia.
-El último intento de salvar mi triste existencia -respondió apagada causando que Theo dirija una muda pregunta al platino quien sólo alzó los hombros- no te preocupes por tu amigo, ya no tendrá que temer de mis locuras -llevó ambas manos a su rostro y secó las lágrimas que nuevamente caían por él- creo que es hora de irme -dijo poniéndose de pie.
-Pediré por red flu que te autoricen a aparecerte desde la habitación -la frenó Draco para evitar que cruce la puerta y alguien la vea salir de su habitación.
A los pocos minutos personal de recepción le comunicó que estaba levantada la barrera y que estaba autoriza la aparición de una persona. Con una última mirada de resignación y un "perdón Draco, sé feliz" Astoria desapareció de su vista y esperaba que también de su vida para siempre.
-¿Cómo te encontró? -preguntó Theo apenas la bruja estuvo fuera de su vista.
-Llegó convertida en Granger hace aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos -respondió sin rodeos- mas no sé cómo supo que nos encontramos en España.
Theo se dejó caer en el sillón y movió la cabeza negativamente.
-No podemos quitarle mérito a su perseverancia -ironizó fijando sus profundos ojos azules en los grises de su amigo- obviamente no caíste ¿por qué?
Draco bufó molesto; con su sagacidad habitual Theo ya había realizado las suposiciones correctas. ¡Maldita serpiente!
-Si ya sabes la respuesta ¿para qué preguntas, idiota?
-Vamos hermano... son sólo unas pocas palabras, la aceptación es un paso al triunfo -lo picó, pero su amigo guardó un mudo silencio retándolo a su vez con la mirada. Sin embargo, como buena serpiente no le quitó los ojos de encima y así pasaron sus buenos segundos.
-¡Me di cuenta que no era Granger! ¿está bien esa respuesta para tí? -respondió enojado por verse expuesto.
-¿Cuánto tiempo?
-¿Cuánto tiempo qué? -preguntó de vuelta el platino.
-Cuanto tiempo te llevó darte cuenta que no era la verdadera Granger -insistió Theo.
Draco suspiró y se dejó caer con elegancia en uno de los sillones individuales.
-Dos minutos -aceptó después de unos momentos, percatándose que el momento exacto fue cuando lo tocó- usar un cuerpo y que la percha te quede son cosas muy distintas, creo que Astoria lo aprendió de la peor manera.
-¿Sabes que sólo un hombre muy enamorado podría notar la diferencia, cierto? -la amplia sonrisa del castaño traslucía lo mucho que estaba disfrutando la situación.
-¿Me estás diciendo que tú fallarías en reconocer a Lovegood? -lo picó ahora Draco.
-Tal vez me demoraría lo mismo o quizás menos que tú -dijo sin dudarlo- mi Luna es demasiado única para que cualquiera trate de hacerse pasar por ella.
-En eso tienes razón -rió Draco- quien la suplante tendría que hacer un curso intensivo de criaturas misteriosas e intervenciones ingenuas y sin filtro -aunque había burla en las palabras del rubio estas no conllevaban una ofensa en su trasfondo y su amigo lo vio así.
-Se los dije, ella es única -las facciones de Theo se suavizaron al recordar a la rubia y una sonrisa se dibujó en su rostro.
Al verlo, Draco no quiso ni imaginar que ponía esa cara idiota al pensar en Granger, quería pensar que al menos guardaba la dignidad... aunque esa voz que normalmente ignoraba le dijo que estaba igual o peor que su amigo.
-¿Y entonces? -volvió a preguntar el castaño- ¿que harás con Granger?
Draco miró por dos largos minutos a Theo y este se mantuvo imperturbable esperando la respuesta. Al resolver que este no se iría sin oír lo que quería una sonrisa ladina se dibujó en sus labios pero luego su rostro se volvió serio.
-Seguiré tu consejo... voy a luchar hasta conquistarla -afirmó por fin.
-Entonces aceptas que la amas -insistió su amigo.
-¡Por los calzones de Merlín que resultas ser un palo en el culo cuando te lo propones Nott! -se quejó molesto- ¡sí, la amo! ¡ya ninguna mujer me satisface porque siempre las comparo con ella! -dijo levantando la voz- ¡no quiero que nadie que no sea ella sea la madre de mis hijos y prefiero vivir los años que me restan de vida peleando y haciendo el amor con esa terca mujer a verla en los brazos de otro que sé no la amará tanto como yo! ¿feliz?
Ahora fue Theo quien lo miró por largos segundos sin mover ningún músculo de la cara hasta que una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
-No necesitas gritar pero sí... me haces muy feliz y estaré velando para que no te retractes -aseguró colocándose de pie. Antes de dirigirse a la puerta golpeó afectuosamente el hombro de su amigo- llegó nuestra hora hermano, nos merecemos ser feliz sin importar a quién le moleste... y por encima de quién tengamos que pasar si somos correspondidos.
Draco sonrió de vuelta y su pecho se llenó de calidez y confianza, su momento había llegado y tendría que prepararse para una dura batalla, pero cualquier herida valdría la pena si al final podía tener a toda su familia como debía ser: con él.
-Gracias Theo -el castaño que estaba por abrir la puerta se volteó y le sonrió con afecto, sabía que su amigo le agradecía el haber insistido y obligarlo a aceptar la verdad. Tras una inclinación de cabeza abandonó la habitación.
Draco inconscientemente acarició su pulsera y se dirigió a la cama dispuesto a dormir. Mañana comenzaba el principio de su vida y que Granger se prepare porque sería la primera y única mujer en conocer cómo podría llegar a ser de perseverante un Malfoy cuando estaba enamorado.
-Mamá ¿cuándo llegará papá? -preguntó una vez más Antares, mirando ansiosa la chimenea.
Hermione suspiró. Desde que se levantaron hace un par de horas era lo único que preguntaban los niños después de recibir la llamada matutina de su padre avisándoles que regresaba durante la tarde-noche de hoy. Sin embargo y a pesar que Draco, hasta el momento, jamás había fallado en una promesa hecha a los niños, ella era muy consciente que en temas de negocios a última hora cualquier inconveniente podría surgir, bastaba una palabra mal dicha en un momento inoportuno, un estado de ánimo voluble, un cambio de intereses y todos los acuerdos y avances de meses o años podrían irse al carajo o posponer reuniones por horas o días. Los negocios conllevan muchos intereses, vanidades, egos y juegos de poder. Los cargos directivos a veces suelen infravalorarse pensando que todo está a su favor y es sólo hacer acto de presencia, pero para Draco y sus amigos esto iba mucho más allá de ganar dinero, era utilizar su inteligencia para volver a recuperar su posición social bajo una nueva mirada, no ligada a su familia, no ligada a su pasado, sino simplemente reposicionarse en la sociedad mágica por ellos mismos... y también, internamente lo intuía, para que el camino que deban recorrer sus hijos sea menos pesado al cargar con el apellido Malfoy, Nott, Zabini y Parkinson. Sabía mejor que nadie que volverían desgastados y que durante estas semanas de reuniones deben haber sido sometidos a escrutinios, cuestionamientos y afrentas; también sabía que a pesar de ser rechazados de igual forma les ofrecerían ofertas de enlaces que permitan sumar fortunas, como haciéndoles un favor al obviar su pasado y participación en la guerra porque su dinero era más que suficiente para tenerles la "consideración" de incorporarlos a sus hipócritas familias. Sí, ella sabía que era mejor preparar el estado de ánimo de los niños para cualquier imprevisto.
-Su padre tiene toda la intención de regresar hoy en la tarde Tari y él siempre cumple ¿cierto? -ante el asentimiento feliz de su hija le sonrió de vuelta- pero igual si algo se presentara a última hora puede que se retrase un poco...
-Él volverá hoy -dijo seguro Scorpius- mi padre nunca miente.
La confianza en su voz y la fe ciega que mostraba en Draco por un minuto asustó a Hermione e internamente rogó para que los muchachos regresaran de acuerdo al plan. Lo que ella desconocía es que a Scorpius hace mucho se le habían grabado como una cicatriz de fuego las palabras que le dijera su tío Theo cuando le prometió disculparse con su madrina por haberla llamado Lunática: "la única forma que tu padre o uno de nosotros no les cumpla una promesa es que estemos gravemente enfermos o muertos" y él le creía y sabía en su fuero interno que incluso muerto su padre vendría a ellos.
Draco deseaba lanzar una imperdonable al cretino que tenía delante de ellos por estarse dando importancia aún siendo consciente que la alianza estratégica que estaban proponiendo para modernizar el modelo de negocios era lo más adecuado para ambos grupos económicos. El hijo y futuro sucesor del Grupo Eguiguren lo sabía y fue un firme defensor del planteamiento mientras se desarrolló la reunión, pero los más ancianos eran reticentes e insistían que esperar unos años era lo recomendable. ¡Pues bien, si así lo querían no había nada más que hablar, se unirían a otra familia que estuviera dispuesta a correr el riesgo! Miró a Theo que en esos momentos prestaba atención al patriarca y por el milisegundo en el que achicó los ojos se dio cuenta que pensaba igual que él. Blaise mantenía una faceta de comprensiva cordialidad mientras Pansy tomaba nota con tranquilidad, aunque la rigidez de su cuello también acusaba lo cabreada que estaba.
Sabiendo que invertir más palabras sólo era una pérdida de tiempo realizó un escaneo visual a los presentes, gesto que Theo comprendió inmediatamente y tomó la palabra.
-Entendemos que nuestra propuesta puede parecerles demasiado innovadora para aliarse con nosotros, pero la realidad es que mientras estamos conversando siempre existirá otro mago que en estos momentos esté pensando la misma línea de negocios y no podemos detenernos y esperar el tiempo que ustedes estiman prudente -hizo una pausa para que la mesa directiva del Grupo Eguiguren procese sus palabras- agradecemos el tiempo que han dispuesto para esta reunión y esperamos que en un futuro surjan nuevos proyectos en los que podamos trabajar conjuntamente -con elegancia corrió la silla en la que se encontraba y comenzó a ponerse de pie, acto que imitaron sus amigos.
-Eso sonó como una condicionante -masculló el anciano Federico Eguiguren entrecerrando sus pardos ojos- los negocios no los llevamos así jovencito.
-Con todo respeto don Federico -intervino Blaise- Theodore nunca tuvo esa intención pero como usted sabrá en los negocios el tiempo es oro y a veces los riesgos son necesarios para liderar algunos campos menos tradicionales -su voz era segura al pronunciar cada palabra- por más que tratemos es imposible que el mundo mágico se siga manteniendo al margen sobre los avances muggles y no somos los únicos magos que hemos adaptado parte de su tecnología para complementar nuestros negocios. Como bien dijo Theo, aunque en este caso ni siquiera tenga relación a lo muggle, hoy en día nadie es dueño de la rueda y lo que ahora consideramos una idea única dejará de serlo cuando otro que esté pensando algo similar la implemente primero.
El hombre mayor llevó los dedos a su pulcra y corta barba sopesando las palabras del moreno y mirando a sus directivos para leer sus expresiones.
-Tal vez podríamos conversarlo durante la cena y reunirnos nuevamente este lunes -propuso el mago también poniéndose de pie.
-Me parece una idea excelente -apoyó Javier Eguiguren, el joven y futuro heredero, entusiasmado ante la idea que su padre cambie de parecer.
-No se diga más entonces... -comenzó don Federico pero fue interrumpido por Draco.
-Para nosotros sería un placer, pero lamentablemente nuestra partida está planeada para el término de esta reunión -su voz demostraba pesar aunque lo cierto era que ni por todos los galeones del mundo faltaría a la promesa que les hizo a los niños de regresar hoy.
-Pero no nos han dado tiempo de mostrarles nuestra hospitalidad y llevarlos a un recorrido por nuestras aras y fincas patronales -intervino presurosa Sofía Eguiguren, la hija menor de don Federico que debía tener aproximadamente unos 23 años y era la directora de Relaciones Públicas. Su mirada voló coqueta entre Theo y Draco, como no decidiendo aún quién le provocaba mayor interés. ¡Maldito Blaise que ahora había salido de la trinchera al siempre mantenerse posesivamente junto a Pansy, gritando su relación aún sin tocarse!- además, mañana es domingo y nadie trabaja en fin de semana, incluso esta reunión para nosotros ha sido una excepción -insistió batiendo las largas pestañas que coronaban unos impresionantes ojos negros.
-No se trata de compromisos de negocios pero sí familiares -aseguró Draco. Observó a sus amigos para proponer que ellos se quedaran pero la breve mirada asesina que le envió Theo le dijo que no se quedaría a ser el objetivo de la española ¡por supuesto! su amigo tampoco quería que le llegaran comentarios a Lunát... a Luna que lo relacionaran con otras mujeres.
-Tal vez el dejarla para la próxima semana es una buena idea, así les da tiempo a procesar todo lo conversado y nosotros no tenemos inconvenientes en volver cuando fijen la reunión -propuso Draco, después de todo podrían viajar en traslador o por red flu.
-Entonces prepararemos una gran cena para ese día y no aceptaré un no como respuesta -señaló la joven dando por zanjado el tema.
Draco con tal de salir y no seguir retrasando su partida a Londres asintió y comenzaron las despedidas protocolares. ¡Al fin estaba libre para volver a ver a los niños y a Granger, incluso horas antes de lo previsto! Gracias a Merlín había enviado el equipaje por red flu a la villa y pagado la cuenta del hotel. Miró la hora en su reloj de pulsera: las tres treinta de la tarde, ahora sólo debían concurrir al Ministerio Español para realizar el regreso por traslador.
El sonido del timbre llamó la atención de la castaña y los niños que se encontraban decorando un pastel de bienvenida que los gemelos insistieron en cocinar para el platino. Hermione tomó un paño y mientras se limpiaba las manos caminó hasta la puerta principal con el ceño fruncido, estaba segura que no tenía a nadie contemplado de visita porque todos sus cercanos asistirían al almuerzo que Narcisa había preparado para los recién llegados al día siguiente. Grande fue su sorpresa cuando al abrir la puerta de roble se encontró con el rostro sonriente de Noah, cuyos ojos chocolate brillaban alegres mientras extendía las manos ofreciéndole un gran paquete de una famosa pastelería londinense. ¡Por supuesto, Noah no estaba informado de la agenda del platino ni mucho menos que llegaría hoy!
-¡Noah, que sorpresa! -lo saludó recibiendo el paquete mientras una sincera sonrisa se dibujaba en sus labios- pero ¿qué te trae por acá un día sábado? ¡y no me digas que estaba en tu ruta porque vives en el centro de la ciudad!
-Pues esta vez sí te equivocas bonita -respondió aún sonriente- vine a visitar a unos amigos que viven a pocas cuadras y pensé que tal vez tú y los niños deseen acompañarnos a la cena.
Hermione frunció el ceño, si la invitación de Noah era para la cena había llegado con varias horas de anticipación porque ellos aún ni siquiera almorzaban y ya estaba bastante retrasada con la merienda en realidad. De hecho aún no eran las dos de la tarde.
-Está bien llegar un poco antes pero creo que eso aplica a unos minutos y no a horas -lo picó haciéndose a un lado para dejarlo entrar.
-La verdad es que pensé que además de la cena tal vez tú y los niños quisieran almorzar conmigo si no lo han hecho aún -le dijo tentativamente mientras ponía las manos en los bolsillos de su cazadora de cuero negro a la vez que observaba el pequeño recibidor de la casa- no sé, tal vez después ir a un parque o a patinar -propuso un poco nervioso.
-Siendo honesta tengo que reconocer que aún no hemos almorzado -respondió emprendiendo rumbo hacia la cocina y haciéndole un gesto para que la siguiera- los niños se empeñaron en hacer un pastel para Malfoy que llega hoy, por lo que veo difícil que quieran poner un pie fuera de la casa -murmuró disculpándose por lo bajo para evitar que los niños la oyeran.
La sonrisa alegre de Noah se esfumó por unos segundos y la recompuso cuando ingresó a la cocina y se enfrentó a los gemelos. Ambos se encontraban arrodillados juntos en la mesa y en esos momentos colocaban unas figuras de flores y dragones de azúcar a un pastel de chocolate en cuyo centro destacaba una pulcra escritura que citaba "Bienvenido Papá", que infirió escribió la castaña. Ambas cabezas platinas giraron cuando sintieron sus pasos y aunque Antares sólo lo miró extrañada el rostro de Scorpius se volvió serio, claramente molesto por ver a otro hombre que no fuera su padre en la casa. Hermione, notando el cambio de humor de los niños, se acercó a ellos y los instó a conservar los modales y saludar al invitado.
-¡Niños! Noah ha venido a invitarnos a almorzar y tal vez después visitar el parque o patinar juntos ¿qué les parece? -les preguntó, tal vez sí se entusiasmaban con el panorama.
-¡Pero papá llega hoy! -protestó Antares- ¿y si vuelve más temprano y no nos encuentra? No, no y no -dijo cruzando sus pequeños brazos a la altura del pecho, como si de esta forma hubiera dado por zanjado el tema.
-Ya les dije que lo más probable es que regrese por la noche -insistió la castaña, después de todo Noah se había tomado la molestia de ir a invitarlos y le parecía de mala educación despacharlo sabiendo que había llegado más temprano sólo por estar con ellos. Aunque reconocía que aceptar la invitación también podría darle un significado distinto a la salida y apreciaba lo suficientemente al trigueño como crearle falsas expectativas.
-Mamá, prefiero esperarlo en casa ¿por favor? -pidió Scorpius intentando una estrategia diferente a la de su hermana- podemos preparar pasta para el almuerzo, sabes que nos encanta.
Hermione miró el rostro suplicante de su hijo y el desafiante de su hija, no pudiendo evitar un suspiro de resignación. Al menos había tratado y siempre estuvo consciente que los niños hoy sólo se dedicarían a esperar a su padre... y ella también, sólo que la invitación de Noah había sido la excusa perfecta para distraerse y no acabarse las uñas hasta que Draco apareciera. ¡Lo había extrañado tanto! no podía creer que en quince días había pasado por tantas emociones hasta decidirse a luchar por él, aunque no negaba que estaba terriblemente asustada ¿él la habría extrañado siquiera un poco? esperaba que al menos una décima parte de lo que significó su ausencia para ella.
-Está bien, comamos en casa -aceptó volviéndose hacia su invitado- y no aceptaré una negativa como respuesta, tú almorzarás con nosotros hasta que llegue la hora de tu reunión.
-Te aceptaré el almuerzo pero me iré antes, mis amigos no tendrán problemas con que me adelante y les dé una mano con la barbacoa -accedió Noah.
-Como quieras -la verdad es que tampoco encontraba necesidad de retenerlo- ¿terminaron de decorar el pastel? -preguntó a los niños y ante su afirmación lo puso en la heladera para luego comenzar a recolectar los ingredientes que utilizaría para la pasta.
-¿Te ayudo en algo? -preguntó el trigueño sacándose la cazadora y doblando las mangas de su camisa gris claro brillante que Hermione no pudo evitar comparar con los ojos de Draco.
-Puedes poner la mesa si gustas -respondió girándose hacia el lavaplatos donde comenzó a lavar los tomates que utilizaría para la salsa- los platos están en ese estante y los servicios también -dijo apuntando con barbilla y labios unas puertas próximas a ella- niños ayúdenle a Noah por favor y luego se van a lavar las manos.
Los gemelos asintieron aunque se lanzaban cortas miradas entre ellos y luego al invitado, como dándole a entender que se encontraba invadiendo un santuario que no le pertenecía. Hermione pensó que su comportamiento obedecía a celos y al hecho que ningún otro hombre que no sea parte de la familia o sus amigos magos había pisado la casa antes, por lo tanto, el que Noah estuviera allí en una actitud distendida y tratando de entablar una conversación amena con ellos debía descolocarlos. Decidió dejarlos ser y se concentró en la comida, al menos esto no le llevaría mucho tiempo y rezó para que el comportamiento de sus hijos no la dejara en vergüenza.
Treinta minutos después todos pasaban a la mesa y cuando Noah hizo el intento de ocupar el puesto que anteriormente había usado Draco, Scorpius se levantó de un salto y le ofreció el suyo.
-Ese es el puesto de mi papá y sólo lo puede ocupar un Malfoy -le explicó, sorprendiendo a Hermione quién lo miró con asombro. Está bien, ahora ella se sentía incómoda con la presencia de Noah, más que nada por su actitud de sus hijos pero eso no significaba que iba a dejar pasar ese tipo de comportamiento. Lo iba a comenzar a reprender cuando el trigueño habló primero.
-Bueno, pues me siento bastante honrado que me cedas tu puesto Scor -se acomodó en la silla y lo miró a la cara- me has hecho el honor de quedar entre dos mujeres muy hermosas.
Si pensó que su comentario le caería bien al chico se equivocó rotundamente, Scorpius bufó molesto, se concentró en su plato y durante lo que restó de almuerzo sólo respondió con monosílabos. Noah suspiró y decidió cambiar de táctica.
-Scor, no soy tu enemigo ni pretendo ocupar el lugar de tu padre -dijo dejando a un lado su tenedor para mirarlo directamente a los ojos- con tu madre nos conocemos incluso antes que ustedes nacieran, somos amigos así como lo son Blaise y Theodore e imagino que también otras personas de su colegio y no creo que ellos te causen desconfianza.
Scorpius lo observó dándole la razón, sin embargo notaba el interés que el hombre tenía en su madre.
-Sí, pero a ellos no les gusta mamá y a ti sí.
El comentario tan directo hizo que la castaña se sonrojara hasta la raíz del pelo y mirara contrariada a Noah. El trigueño por su parte sonrió comprensivo ante los celos de Scorpius, admirando su perspicacia ya que pensó que estaba siendo muy discreto en su comportamiento. Definitivamente este niño llegaría tan o más lejos que su propio padre y eso ya era decir mucho. Sus ojos chocolate viajaron a Antares que lo miraba con el ceño fruncido, esperando pacientemente su respuesta y no atosigándolo a preguntas como haría una niña de su edad. Inhaló profundamente para ganar tiempo y darles una respuesta que les satisfaga y así poder acercarse a ellos como deseaba. Le parecían unos niños increíbles, un poco mimados sí, pero bastantes maduros e inteligentes para su edad. Antes no habría dudado en decir que su inteligencia provenía de su madre, pero ahora sabía que en su genética completa estaba el no tener un pelo de tontos.
-Tu madre y yo sólo somos amigos en estos momentos -les aseguró- y a ustedes los encuentro unos niños inteligentes y encantadores, cualquier hombre se sentiría encantado de estar cerca de ustedes tres -les guiñó un ojo y continuó comiendo- ¡puedo asegurar que esta es una de las mejores pastas que he comido Hermione! -la alabó cambiando de tema- parece que es la comida favorita de los tres -agregó.
-Amamos la pasta -intervino la castaña antes que sus hijos- de todas las clases existentes y las por invertar ¿cierto niños? -una risa se escapó de sus labios cuando ambos afirmaron y Tari se manchó la punta de la nariz con la salsa de tomate. Estiró la mano para limpiarla con su servilleta mientras Scorpius se manchaba al sorber los espaguetis sonoramente acercándose luego para que también lo limpie. Los tres se rieron de la broma y Noah se les unió.
Desde ese momento todo pareció fluir y el ambiente mejoró notablemente. Comieron el tronco de castañas con cobertura de chocolate que el trigueño había llevado y para evitar nuevos conflictos dejó de lado los términos afectuosos y acercarse mucho a la chica. Para conocerlos mejor les hizo preguntas sobre lo que les gustaba y los gemelos se fueron soltando poco a poco; le contaron que les gustaba patinar, los deportes, describieron su colegio y lo que más les gustaba de asistir a él pero curiosamente nunca hicieron alusión a sus entretenciones con sus progenitores ni sus amigos. "Raro", no pudo evitar pensar, cuando inició la conversación era para interiorizarse qué es lo que hacían con Draco para divertirse y qué es lo que habían aprendido de él, después de todo los hijos siempre siguen el camino de sus padres a esta edad.
-¿Y con su padre que hacen para divertirse? -fue una pregunta inocente pero de inmediato notó a los tres ponerse serios y a la castaña dirigirles una silenciosa mirada ¿había dicho algo mal?
-Papá es muy entretenido y muy bueno en... -Antares se detuvo. El amigo de su mamá era muggle y no podía decirle que para ella su papá era el mejor mago que había conocido, que les enseñaba a volar, les contaba los cuentos de Beedle el Bardo, a controlar su magia para evitar que los descubran y otras cosas más que ni se imaginaba.
-Es bueno para patinar y en muuuuuchas otras cosas -dijo rápidamente Scorpius cuando su hermana guardó silencio- también disfrutamos las películas y salir de paseo.
-¿Alguien quiere más postre? -se apresuró a preguntar Hermione y ante la negativa de todos se puso de pie y comenzó a retirar los trastes de la mesa- niños, vayan a lavarse la cara, manos y dientes, por favor, no queremos que nos salgan caries ¿cierto?
Gracias a Merlín corrieron a cumplir su orden de inmediato y sus ojos se entrecerraron cuando oyó la carcajada de Noah.
-¿Qué es lo gracioso?
-Lo de las caries, parece que una mujer se convierte en madre y esa será su frase constante después de cada comida.
Hermione se sumó a su risa y le tiró al pecho el mantel de cocina que tenía en las manos.
-Soy hija de dentistas ¿recuerdas? está en mis genes -le recordó mientras se volteaba al lavaplatos y comenzaba a lavar la loza. Detestaba dejar todo sucio, de no estar el chico lo hubiera hecho con magia, pero también disfrutaba hacer esa tarea al método muggle, no existía nada peor peor para ella que dejarlo para después.
Noah se recostó en la mesa observándola mientras terminaba de ordenar. Era una chica muy prolija en todo lo que hacía, dedicaba la misma atención a cada plato y cubierto en el lavado y enjuagado, como si fuera una fórmula correctamente aprendida. Era una de las cosas que les gustaba de ella, lo cauta y meticulosa que era para todo, no se la imaginaba corriendo riesgos innecesarios ni quebrantando reglas. Cuando ella se volteó sus miradas se cruzaron y quedaron cautivas por varios segundos o minutos, no podría decirlo, esos pozos mieles lo fascinaban. ¿Qué sucedería si la besaba como tanto había soñado? ¿lo rechazaría? Comenzó a enderezarse con la firme intención de saber de una vez por todas cuál sería su reacción cuando los pasos de los niños llamaron su atención y la de Hermione. Tal vez fue mejor así, pensó, hubiera sido fatal que los gemelos lo hubieran sorprendido tratando de besar a su madre.
-Creo que es hora que me retire, ya les he robado mucho de su tiempo -dijo con voz firme pero internamente sin ganas de marcharse.
Hermione miró la hora en el reloj de pared y se percató que eran las cuatro de la tarde, el tiempo había volado y su corazón comenzó a latir violentamente al ser consciente que cada vez se acercaba más la hora en que llegaría Draco.
-Tu presencia ayudó a calmar la ansiedad de los niños, llevan quince días sin ver a Draco y lo extrañan profundamente, nunca habían estado tanto tiempo separados desde que se conocieron -explicó la castaña.
-¿Y tú? ¿también lo extrañas? -no pudo evitar preguntar. El fuerte rubor de sus mejillas y la mirada nerviosa a sus manos le dio la respuesta que sus labios no pronunciaron- creo que es mejor que me retire.
En ese momento los niños hicieron aparición y se ganaron junto a su madre. Scorpius le estiró la mano a modo de despedida y Tari se acercó para recibir un beso en la mejilla, inmediatamente se perdieron por una de las puertas y ambos adultos escucharon desde allí sus risas.
-Te acompaño a la salida -ofreció la chica y lo precedió hacia la puerta principal.
Afuera el viento invernal de fines de febrero soplaba helado haciendo juego con las negras nubes cargadas de lluvia que no dudaba caería en la noche. Aunque Hermione no se había puesto nada abrigador para salir, estimó educado acompañarlo hasta su auto, estacionado frente a su jardín, el mismo lugar que había utilizado Draco cuando fue a recogerla para ir a Eastbourne. Los recuerdos la inundaron y movió la cabeza para ahuyentarlos. No se dio cuenta que Noah se paró de golpe a mitad del corto trayecto golpeándose contra su cuerpo y perdiendo el equilibrio. El trigueño estiró los brazos evitando su inminente caída y una vez que la hubo estabilizado mantuvo firmemente sus manos sobre sus hombros.
-¿Lo sabes verdad? -preguntó mirándola fijamente- ¿sabes lo mucho que me gustas bonita? -una de sus manos viajó para tocar su mejilla y se deleitó con la suavidad de su cremosa piel.
-Noah yo... -comenzó a hablar nerviosamente, tratando sutilmente de alejar su mejilla de su mano.
-Sé que sientes algo por Malfoy -afirmó acortando la distancia entre ellos y tomándola de la barbilla para levantarle el rostro y que siga evitando su mirada- pero también sé que no hay nada entre ustedes además de los niños ¿acaso no tengo la más mínima oportunidad?
-Eres un buen amigo, Noah... -comenzó Hermione pero nuevamente fue interrumpida.
-¿Me has dado siquiera la oportunidad? -su voz era suave, amable y sus cálidas manos rodearon su rostro.
Hermione sabía que iba a besarla y no lo evitó. Se lo debía a ambos, clarificar cualquier duda que tenían sobre un futuro juntos. Sabía que amaba a Draco y había tomado la decisión de conquistarlo, pero antes necesitaba cerciorarse que efectivamente no podría llegar a sentir nada con el trigueño u otro hombre y cuando sus labios tocaron los suyos en un dulce y cálido beso lo comprobó. Llevó sus manos a su cadera mientras él le seguía sosteniendo el rostro, pero cuando los segundos transcurrieron no había mariposas ni fuegos artificiales ni su corazón amenazaba con salir de su pecho, mucho menos que su cuerpo se incendiaria ante el contacto con el del chico; simplemente no era Draco. Comenzó a retroceder y Noah comprendió el mensaje.
-¿Realmente no tengo oportunidad? -preguntó una vez más.
-Lo siento -respondió Hermione con voz quebrada- es sólo que yo... yo amo a Draco. Sé desde cuándo lo hago pero aún así, cuando miro hacia atrás desde los once años ese hurón albino siempre ha estado presente en mi vida -sonrió al darse cuenta de ello. Draco le hizo la vida imposible en el colegio y con ello se convirtió en una de las personas a la que dedicó la mayor parte de sus pensamientos y peleas; que irónico, de niña lo detestaba por prejuicioso y snob y ahora lo amaba- eres un hombre maravilloso pero yo no soy la mujer para ti, mereces a alguien que te ame sólo a ti -llevó una mano a su mejilla cuadrada y no se opuso cuando Noah la abrazó y hundió su nariz en su cuello.
-Quisiera que las cosas fueran diferentes -lo oyó decir apretando más sus brazos a su alrededor.
-Lo siento -repitió- sé que debes odiarme y aunque entendería que las cosas cambiaran entre nosotros egoístamente no deseo perder tu amistad -confesó con un sollozo.
Los fuertes brazos la soltaron suavemente y la alejaron unos centímetros para verla. Tiernamente le limpió una lágrima que escapó sin permiso de los pozos mieles haciendo un húmedo recorrido por su mejilla y suspiró.
-Dame tiempo ¿si? no es fácil ser rechazado y hacer como si nada hubiera pasado -intentó sonreír- pero te prometo que no me alejaré ¿quién sabe y ese hurón albino, como tú lo llamas, comete un error y me queda el camino libre? -le guiñó un ojo y al ver su intento de protestar le puso un dedo en los labios- no digas nada, aún tenemos un informe que exponer así que nos seguiremos viendo -se acercó nuevamente y depositó un beso en su frente- nos vemos en el transcurso de la semana -y tras una despedida de mano al aire se dirigió a la puerta del conductor de su coche.
Hermione lo observó partir hasta que su automóvil se perdió al doblar una de las esquinas tres cuadras más allá. No pudo evitar sentir pena y remordimiento por el trigueño, era un gran hombre pero no era a quien ella amaba y le dolía lastimarlo con su rechazo. Respiró profundamente para infundirse calma y evitar así la curiosidad de los niños, su cuerpo reaccionó al frío viento y se giró para emprender el camino a casa enterrando el rostro en el cuello para paliarlo. A sólo dos metros de la puerta levantó la mirada y su cuerpo se congeló, esta vez no por el frío sino por la la mirada helada de Draco que la observaba junto a la puerta que conservaba entre abierta para ella. Volteó la cabeza hacia atrás y con horror se percató que desde aquella posición sumado a la curva que hacía el sendero hacia el lugar donde Noah había estacionado, le permitió al platino tener una completa vista del beso y abrazo compartido con el trigueño. Si antes pensó que conquistarlo era difícil ahora se percataba que la distancia había aumentado a miles de galaxias.
-Draco, ya estás aquí -lo saludó tontamente, no sabía qué decir ni cómo explicar lo sucedido con Noah. Tal vez si contaba con suerte el platino no había visto nada. Sin embargo, al observar su postura tensa, la rigidez de su mandíbula y los ojos grises que la miraban acusadores supo no que no había sido así- ¿hace mucho que llegaste?
-Hola Granger -la saludó con frialdad- bonito espectáculo -y sin dar tiempo a otra palabra se hizo a un lado para dejarla pasar.
Hola a todas. Lamento mucho haberme demorado tanto en actualizar pero realmente he estado muy ocupada y no lo había podido retomar, pero abandonarlo jamás. Aún en los pocos tiempos muertos fui avanzando de a poco. He leído cada uno de sus reviews y agradezco enormemente su interés y su paciencia, si no había sacado una explicación para todas lo lamento, pero sé lo decepcionante que es una publicación que uno cree es un capítulo y resulta no serlo, por ello no me había pronunciado y porque honestamente tampoco sabía cuando podría publicar. Sé que muchas de ustedes odian a Astoria pero no podía escribir un fic en el que la presentara como una fuluna por gusto y de acuerdo a los libros, me quise apegar a la presión a la que eran sometidos los jóvenes sangre pura con los matrimonios arreglados. De hecho, coincidentemente he leído muchas noticias internacionales de matrimonios forzados de menores de edad en nuestra propia época, donde los pobres chicos no tienen opción de chistar y eso me convencía que el argumento de Pansy de insistir con alguien que al menos considera su amigo era suficientemente válido para luchar por Draco, aunque equivocadamente. En cuanto al beso de Noah y Hermione no sé qué opinarán ustedes, pero creo que incluso a pesar de la certeza de sus sentimientos necesitaba corroborar que no podía sentir lo mismo con otro hombre, después de todo Draco ha sido el hombre que más ha besado en su vida y con el único que ha estado sexualmente. Pero qué se le va a hacer, donde el corazón manda la mente no tiene mucho que hacer, sorry por Noah. Espero no demorar tanto con el próximo capítulo y que este llene al menos parte de sus expectativas. Un abrazo enorme.
Sabina
