Capítulo 15

Unas vacaciones idílicas

Hermione y Severus dejaron la posada con la menor fanfarria posible. Severus pagó la cuenta, y al final sólo le cobraron el costo de la habitación, los desayunos y las bebidas del bar que había consumidos la noche anterior fueron eliminadas de su cuenta.

Una vez que salieron de las barreras de la posada, Severus se giró hacia Hermione para ver cuál sería su siguiente movimiento.

-Cómo ya has estado en la cabaña, podrías aparecernos ahí - sugirió él.

Hermione asintió con un toque de aprehensión. - Eso no debería ser un problema - dijo, - sin embargo, nunca he llevado a nadie conmigo.

-Es lo mismo que hacerlo solo - le aseguró - simplemente sujeta fuerte a tu pasajero. Intenta aparecernos a ese árbol de ahí - dijo señalando un árbol a unos 100 metros de distancia. Hermione estaba mucho más segura después de transportarlos con facilidad en esa pequeña distancia. Una vez que se recuperó y se hubo asegurado que Severus estaba listo, los transportó con éxito a Cornwall, aterrizando en el jardín trasero de la cabaña.

Tan pronto empezaron a caminar, la puerta se abrió con un estruendo y Minerva salió volando.

-¡Oh, querida niña, nunca había visto algo así! Si no hubiera sabido que terminarías con Severus, habría traídos a los aurores, a la orden y a todas las personas que me deben favores para buscarte - dijo mientras se aferraba a su hija.

-¿Nunca has visto algo así? - preguntó Severus.

-¡Fue una exhibición magnífica! - Minerva explicó, llevándolos a los dos hacia adentro - Hermione simplemente dejó de hablar a mitad de una frase y desapareció en una lluvia de luces. Todo este tiempo hemos asumido que se transportaban por la red flu para llegar a las habitaciones del otro o apareciendo de alguna manera a pesar de las barreras de Hogwarts, pero esto es algo como no había visto.

Cuanto más escuchaba, más aceptaba Severus el hecho de que este vínculo era irreversible. Con un guiño a su suegra (pensó que bien podía empezar a referirse a la mujer como tal), entró en la cabaña. De pie en el pequeño pasillo que conducía a las habitaciones, sintió la presencia de Hermione detrás de él.

-Esa - dijo ella, señalando la puerta del dormitorio que había elegido. Siguió a Severus a la habitación y se sentó al borde de la cama, mientras él comenzaba a desempacar sus cosas.

-¿Qué pasó con tu valija? - preguntó. Había notado que llevaba una bolsa cuando salieron de la posada. También notó que ella estaba usando de nuevo unos jeans y un jersey de gran tamaño.

-Transfigure unos pañuelos para crear la valija, pensé que le daría más crédito a nuestra historia de haber llegado juntos - explicó.

-Tienes razón. También te cambiaste de ropa - observó. Hermione sonrió, y una expresión ligeramente culpable apareció en su rostro, lo que desconcertó a Severus.

-Acabábamos de discutir sobre cómo sacar lo mejor de esta situación. La gente de la posada no tenía idea de nuestra posición, y les dijiste que tu esposa se había quedado contigo. Sólo tenía una oportunidad para causar una impresión y con esta ropa - dijo Hermione, indicando el atuendo informal y descuidado que llevaba - esa impresión sería la de un hombre distinguido que tiene que cargar con una niña que no tiene idea de lo que es apropiado. No haría nada por tu reputación profesional que tu esposa sea vista en público vestida así. Al usar una linda túnica, transmito que estoy orgullosa de ti y que te respeto. Lo mismo sería cierto si fuéramos, digamos a un picnic, con mis amigos y tú vas con una túnica elegante. Eso le diría a mis amigos que no te sientes cómodo con ellos y no tienes ganas de intentar encajar.

Severus asintió de acuerdo. La ropa era una forma importante de publicitar tu posición y, hasta cierto punto, la personalidad. Si bien nunca podría vestirse tan informalmente como lo estaba Hermione, pero apreciaba lo que estaba diciendo y en silencio juró que si alguna vez se encontraba en esa situación debía recordar vestirse apropiadamente. - Te agradezco que mostraras tanto respeto - dijo con gravedad.

La sonrisa de Hermione llegó hasta sus ojos. Severus estaba intrigado por eso y pensó en asegurarse de verla tan a menudo como fuera posible. - Quizás sea otro valor para agregar a nuestro repertorio - sugirió Hermione.

-Sí, aunque creo que el respeto se debe ganar, no sólo esperarse - respondió. -Así como te ganaste el mío - dijo, a lo que fue recompensado con otra sonrisa cegadora.

-Como tú el mío - dijo ella.

Los siguientes días pasaron sin problemas para el trio. Hermione acompañó a Severus en varias expediciones para recolectar ingredientes, obteniendo una idea del arte al que no había estado expuesta antes. Toda recolección de ingredientes en la que había estado involucrado fue en los invernaderos del colegio, donde se cultivaban a granel en un ambiente controlado. Era muy diferente recolectar las plantas de la naturaleza, donde tenían que encontrar el delicado equilibrio entre adquirir la cantidad que requerían y al mismo tiempo dejar lo suficiente para que el ecosistema local saliera ileso y eso era algo que sólo habían podido cubrir teóricamente en la clase de herbología, y verlo en práctica era fascinante para Hermione.

Las dos mujeres también se las arreglaron para llevar a Severus a algunos viajes de turismo. Visitaron Penzance, algo que Hermione había querido hacer desde que había visto la producción de "Los piratas de Penzance" cuando era niña. Minerva y Severus se divirtieron mucho al verla bailar entre las dunas de arena como lo habían hecho en la producción. Severus estaba intrigado por su completo abandono al momento, por lo general era tan conservadora y bastante recatada, su risa sonora y su canto ligeramente desafinado lo cautivaron y nuevamente se dio cuenta de que su vínculo ya no era algo por lo que se considerara desafortunado. ¿Se atreve a soñar? Casi podía imaginarse a un niño pequeño bailando y cantando junto a ella, un pequeño con cabello negro y rizado, piel pálida y nariz… definitivamente la nariz de ella.

También visitaron varias casas y edificios históricos. Severus casi siempre se las arreglaba para salir con una pequeña parte de alguna planta mágica que encontraba creciendo de manera inocua entre las plantas muggles de esos lugares. Hermione lo ayudaba por las noches a separar y plantar los esquejes para luego transferirlos a los invernaderos de Hogwarts.

Por lo general, pasaban las tardes después de la cena los tres leyendo o compartiendo un animado debate sobre las complejidades de alguna rama oscura de la magia. Hermione disfrutó muchísimo el tiempo que pasó con Severus e incluso se las arregló para mostrarle una cosa o dos cuando se trataba de magia, como el hechizo marcador que había creado.

La primer noche había sido incómoda mientras la pareja trataba de encontrar una posición cómoda en la que conciliar el sueño. Hermione siempre había preferido dormir mientras se recostaba sobre su lado derecho, pero de esa manera miraba directamente a Severus y se sentía un poco incómoda por la intimidad de la posición. A Severus le gustaba dormir boca arriba, pero sentía que parecía demasiado rígido y formal, para una situación en la que intentaban relajarse el uno con el otro. Después de casi una hora de dar vueltas y vueltas, Severus finalmente cedió y extendiendo su brazo atrajo a Hermione, colocándola en la posición en la que siempre se encontraban inevitablemente por las mañanas. Ambos se habían quedado dormidos casi de inmediato y el único indicio de que se habían movido a la mañana siguiente era su desnudez y los habituales signos reveladores de haber copulado inconscientemente la noche anterior.

Después de varios días de esto, Hermione decidió que había tenido suficiente. A ella le gustaba el sexo, de hecho, le encantaba. Ese sentimiento de ser uno con la persona que le importaba y llevarlo al clímax le daba una sensación de empoderamiento que había perdido todos estos meses. Aunque sólo había tenido una pareja antes y había sido algo bastante esporádico, el sentimiento todavía estaba allí. Si bien aún no estaba en la posición para decir si quería tener sexo consciente con Severus, sabía que había otras formas de divertirse en el dormitorio.

Se había levantado temprano, como de costumbre y siendo la primera en despertar, estudió al hombre dormido por un momento. Siempre se veía tan relajado cuando dormía. A ella le gustaban esos primeros momentos, cuando se despertaba y se veía abierto y vulnerable, antes de que reuniera su consciencia y mostrara el rostro que ponía ante el mundo. Había notado a lo largo de los meses que esa apertura y vulnerabilidad duraban más y más, esperaba que eso significara que se sentía más cómodo en su presencia.

Hoy, sin embargo, tenía un plan.

Justo cuando Severus comenzó a moverse y abrir los ojos, Hermione se inclinó y presionó levemente sus labios contra los de él. Al escuchar el sonido de desconcierto que emanaba de su garganta, Hermione profundizó un poco el beso, moviendo sus labios contra los de él y cuando sintió que respondía, empezó a vitorear interiormente.

Severus apretó sus brazos alrededor de la bruja y la atrajo para que ella estuviera acostada encima de él mientras se besaban apasionadamente. Esto era lo que faltaba, la sensación de euforia de ser el único foco de atención de otra persona mientras expresaban sus sentimientos físicamente. Usando sus labios, él la convenció para que se abriera y suavemente extendió su lengua para lamer sus labios. Hermione no fue tímida cuando Severus inició ese siguiente paso, casi empujo su lengua contra su boca en respuesta, dejándolo sin ninguna duda de que estaba disfrutando la experiencia de besarlo. Su peso descansaba completamente contra él, mientras Hermione enterraba sus manos en el cabello de su pareja, acariciando su cuero cabelludo, mientras sus labios y lengua enviaban deliciosos escalofríos hasta sus dedos de los pies.

Durante varios minutos trazaron minuciosamente un mapa de sus bocas y rostros con sus labios. Severus encontró varios puntos sensible que catalogó para futura referencia, del mismo modo, Hermione descubrió que Severus respondía particularmente a su lengua y respiración sobre la piel sensible de sus oídos. Fue sólo cuando Hermione comenzó a pasar una mano por su pecho y costado hacia su clara erección que se apretaba contra ella, que Severus la detuvo.

Agarrando suavemente su mano con la suya, dijo en voz baja - No puedo.

-¿Por qué no? - casi se quejó Hermione.

Severus le acarició la cara con la otra mano. -Nuestras actividades nocturnas están más allá de nuestro control consciente. Puedo aceptar, ya acepté, que es probable que esto continúe y estoy dispuesto a explorar contigo a donde sea que nos lleve este vínculo, sólo te pido que esperemos, dos meses más, antes de explorar cualquier cosa física de manera consciente.

-¿Dos meses? - preguntó Hermione.

-Dos meses, hasta que ya no seas mi alumna. Dos meses, para que seamos libres de buscar una relación sin temor a que nuestra reputación sea destruida - continuó acariciando su rostro suavemente mientras explicaba - dos meses y te prometo que continuaremos de donde lo dejamos.

-Pero… - Hermione fue interrumpida por el delgado dedo en sus labios.

-He esperado casi veinte años para sentirme así de nuevo, Hermione, otros dos meses no serán una dificultad para mi sabiendo que estarás al final.

-¿Veinte años? - Hermione no pudo evitar preguntar. Minerva había aludido a un amor anterior la noche en que habían hablado, pero Hermione no tenía idea que había pasado tanto tiempo para él. Se preguntó quién podría haberlo lastimado tanto, que esperó todo ese tiempo para permitirse sentir afecto, y posiblemente, amor.

Severus asintió y besó la punta de la nariz de Hermione. No pudo evitarlo, su expresión era tan seria y pudo ver una luz en sus ojos, como un fuego que se ofrecía a quemar a quien lo había lastimado.

-Veinte años - confirmó. - Durante ese tiempo, sólo he buscado liberación con otras mujeres, nunca he invertido mi corazón. No quería volver a ser lastimado. Este vínculo nos ha unido, pero quién puede decir que no habríamos conectado en el futuro. De todas formas, he disfrutado inmensamente el tiempo que pasamos juntos estos últimos días. Sólo pido que tengamos la integridad para poder decir que nuestra relación física consciente no comenzó sino hasta después de que te hayas graduado de Hogwarts.

-Integridad - repitió Hermione - lo agregaremos a nuestra lista de valores -. En verdad, sus palabras la conmovieron bastante, aunque él no había revelado mucho, ella tenía la sospecha de que era mucho más de lo que jamás le había revelado a nadie. Podía respetar sus deseos, por mucho que la frustraran, pero tenían el resto de sus vidas para explorar una relación física, dos meses no eran nada. Mientras tanto, podrían continuar conociéndose personalmente como lo habían estado haciendo y cuando ella lo mencionó, Severus estuvo de acuerdo.

-Varios de los ingredientes que hemos adquirido en este viaje deberán estar debidamente preparados y almacenados a nuestro regreso. Quizás estarías dispuesta a invertir algo de tiempo por las noches para ayudarme con eso - sugirió.

Los ojos de Hermione se iluminaron por un momento antes de apagarse - ¿No despertaría sospechas? - preguntó. -Después de todo, nunca te he ayudado antes.

-Si la sugerencia viene de Albus, nadie sospechará. Es exactamente el tipo de cosa que él haría y nadie preguntará nada, dado tu interés académico general y tu desempeño. Tus amigos ya conocen la situación y sean probablemente los únicos que hubieran preguntando.

Hermioen asintió. Al menos seguirían pasando tiempo juntos, tiempo que ella sabia que disfrutaría. -Está bien, respetaré tus deseos. Sólo… - se interrumpió y estrelló sus labios contra los de él una vez más, hundiendo su lengua en su boca y casi exigiendo una respuesta de él, una que Severus le dio sólo un poco a regañadientes. Después de aproximadamente un minuto, Hermione terminó el beso y se apartó - Eso me mantendrá - dijo con una sonrisa descarada.

-Eres malvada, esposa - gruñó burlonamente.

-Y disfrutaste cada segundo, esposo.

-Buenas noches, Minerva.

La cabeza de Hermione se disparó en alarma cuando el profundo barítono se filtró a través de la puerta, desde afuera. Era la última noche de sus vacaciones, debían regresar a la escuela el día siguiente. Rápidamente cerró de golpe el libro que estaba leyendo y lo metió debajo de la almohada cuando la puerta se abrió, aunque no fue lo suficientemente rápida.

-¿Qué haces?

-Nada - aunque su tono más alto de lo normal indicaba su nerviosismo.

-Hermione…- dijo con una sonrisa.

-Severus… - se burló de él.

Se cruzó de brazos y la miró con una expresión falsamente severa. - ¿Qué estás leyendo que no quieres que sepa? - preguntó.

-¿Seguramente a una chica se le permiten algunos secretos? - intentó cubrir.

-No con su esposo, como hemos definido nuestra relación - respondió.

Hermione negó con la cabeza y se movió resueltamente para sentarse sobre su almohada, dormiría así si fuera necesario. Severus la miró con astucia y un repentino destello de memoria volvió a su mente: Lo último que recuerdo es haber leído el lamen… un libro antes de dormir. Junto con el hechizo de marcador que había creado y la razón para ello … -No siempre hay tiempo para marcar la página - dijo en voz alta. Su tono transmitía que había descubierto su secreto. Sus ojos vagaron hasta la pequeña pila de libros en su mesita de noche. Apilados uno sobre otro estaban Sentido y sensibilidad, Historias de dos ciudades y Guerra y paz. Severus había quedado bastante impresionado con su selección, pero dado su comportamiento…

Los ojos de Hermione siguieron los suyos y se abrieron alarmados. Más rápido de lo que ella reaccionó, Severus apuntó con su varita y entonó - Finite Incantatem - hacia la pila. Hermione observó, horrorizada, como los respetados tomos pasaban de ser copias encuadernadas en cuero de clásicos a libros de bolsillo baratos. Su mortificación se completó cuando Severus se acercó a leer los títulos: El brebaje de amor de la bruja, El lamento de la dama disgustada, ¿domando la varita del mago? Sus cejas se alzaron sugestivamente al leer el último título.

-Está bien, me atrapaste - admitió Hermione. - Leo novelas románticas - sacó el que había estado leyendo de debajo de la almohada Encantando al profesor de encantamientos era el título. Estaba tan usado y era de la misma calidad que los demás. Severus se rió cuando vio el título. Aunque era agradable escucharlo reír, Hermione se opuso a que fuera a costa de ella.

-Lo siento - se disculpó Severus a través de su risa - Sólo estaba asociando el título con el profesor de encantamientos que conocemos.

Le tomó un momento, pero una vez que Hermione se dio cuenta de a quién se refería, su confusión se convirtió en un leve disgusto - gracias por arruinarme el libro - dijo, arrojándolo a los pies de la cama. Él simplemente sonrió antes de girarse hacia el armario para prepararse para la cama. - Entonces, ¿cuál es tu placer de literatura culposo? - ella preguntó. Solo el silencio respondió a su pregunta, así que presionó un poco más - Vamos, esposo, sin secretos, ¿recuerdas? Descubriste el mío, es justo que conozca el tuyo.

-Descubrí tu secreto a través de la observación y deducción, debes descubrir el mío de la misma manera - dijo.

-¿Cuáles fueron las palabras que usamos para definir nuestra relación? Honestidad, integridad… si realmente no quisiera que supieras lo que leo, entonces no lo sabrías. Un asunto tan pequeño como este es un buen lugar para comenzar. Sabes que no le diré a nadie - lo engatusó.

¡Maldita sea! Pensó. Sabía que ella tenía razón. Se habían comprometido a hacer todo lo posible para que esto funcionara, si él tropezaba a la primera, y en algo pequeño, ¿qué diría eso de él y de la relación? Con un suspiro de resignación, metió la mano en su túnica y sacó un libro de bolsillo. Lo arrojó sobre la cama y se volvió al armario antes de poder ver su reacción. Al no escuchar nada, subrepticiamente giró la cabeza para observarla.

Como la bibliófila declarada que era, había recogido el libro inmediatamente. Una sonrisa se colocó en su rostro tan pronto vio el nombre del autor: Ian Fleming. Pasó un dedo suavemente sobre las palabras grabadas en relieve: Al servicio secreto de su Majestad -Uno de los grandes - dijo, mientras le daba vuelta para leer la sinópsis.- Entonces, ¿007? ¿Ese es tu placer culposo?

-Más el género: 007, Jack Ryan, cualquier cosa de Clancy, también disfruté mucho de la serie Bourne - admitió.

-Mucho más nosotros, ¿no crees? - preguntó Hermione. Cuando Severus la vio con una expresión confundida, ella explicó - La mayoría de las parejas parecen comenzar con "¿cuál es tu color favorito?" o "Si pudieras ser cualquier cosa, ¿qué serías?" , pero nosotros nos fuimos por "¿Cuál es tu placer literario culposo?

Severus terminó de cambiarse y se acercó a la cama. Antes de deslizarse entre las sábanas dijo, - plateado e investigador de magia a tiempo completo.

Hermione sonrió ante sus revelaciones - bígaro e investigadora de magia a tiempo completo - respondió.

-Quizá… - se interrumpió y se aclaró la garganta en voz alta. -Quizá podríamos colaborar en algo algún día - trató de mantener la esperanza fuera de su tono, mejor pensar que era algo que él podía tomar o dejar.

-Quizás - convino en voz baja. Su mente se llenó instantáneamente de ideas y visiones de los dos trabajando juntos en una habitación llena de libros, pociones preparándose en el fondo y debates apasionados sobre la mejor manera de hacer avanzar su investigación. Ella vio como él tomaba su libro y usaba el hechizo que ella creó para reanudar su lectura desde donde la había dejado. Con sólo un pequeño rubor, Hermione tomó Domando la varita del mago y lo abrió en la primer página.

Leyeron en silencio durante bastante tiempo antes de que Severus expresara su curiosidad -¿Por qué disfrutas tanto de esos libros? - preguntó.

Hermione levantó la vista del libro - porque no tienes que pensar mientras los lees - respondió con facilidad. - No tienen trama complicada, y los escenarios son bastante agradables y tranquilos. Realmente es una lectura perfecta antes de dormir.

-Siempre te había imaginado con clásicos: Shakespeare, Chaucer … básicamente los "libros" que habías apilado.

Una expresión avergonzada se apoderó del rostro de Hermione. -Sí, bueno, como dije, tienes que pensar cuando lees ese tipo de libros. Son los libros con los que me verás en un día lluvioso. Solo cuando estoy enferma o justo antes de dormir leo estos - dijo, levantando su libro en respuesta.

-Debo admitir que soy igual - respondió.

-¿Lees novelas de espías porque te identificas con ellas? - preguntó con curiosidad.

Severus resopló. Hermione soltó una risita, nunca lo había escuchado hacer ese sonido - no - le aseguró - Definitivamente, espiar no son persecuciones de autos, tiroteos, una mujer diferente cada noche ni "sacudida, no mezclada". En mi experiencia, en cualquier caso, son más un manual de lo que no se debe hacer. Pero es escapismo, y eso es lo que deseo antes de que la realidad de mis sueños me alcance.

Hermione no sabía cómo responder a su franqueza, así que hizo lo único que se le ocurrió. Se inclinó y le dio un suave beso en la mejilla. Severus sólo levantó las comisuras de sus labios hacia ella antes de ambos volver a sus libros.

A la mañana siguiente empacaron y ordenaron la cabaña, alistandose para su partida. Hermione se despidió de Severus y Minerva, y se apareció a King's Cross para tomar el tren de regreso con sus amigos. Severus y Minerva sintieron antes de girar y aparecer de regreso a las puertas de Hogwarts. Charlaron amigablemente mientras subían la colina hacia las grandes puertas. Severus abrió galantemente y sostuvo la puerta para su suegra. Se estaban despidiendo cuando Albus llamó su atención.

-Minerva, Severus, bienvenidos de nuevo, confío en que ambos disfrutaron sus vacaciones - gritó desde el otro lado del vestíbulo. Ambos le devolvieron el saludo e indicaron que habían pasado un rato agradable. -Septima ha sido llamada por una emergencia familiar y no regresará antes de que finalice el año - les informó el director, refiriéndose a la profesora de aritmancia, Septima Vector. Después de abordar las preocupaciones de Minerva. hizo un gesto para que alguien se les uniera.

-He encontrado un reemplazo temporal - dijo. Una mujer cruzó el pasillo hacia ellos y Minerva y Severus no pudieron evitar los leves jadeos cuando la vieron. Era alta y esbelta, de piel pálida, ligeramente pecosa y ojos azules brillantes. Parecía estar entre los treinta y treinta y cinco años, pero su característica más llamativa era su cabello rojo oscuro hasta la cintura. Cuando ella sonrió, el corazón de Severus se apretó ante el parecido con su antiguo amor, muerta hacía mucho tiempo - ¿Puedo presentarles a la profesora Lily Butterfield?