Escenas que quise poner en la historia de "Juntos, ¿Cierto?" Pero que no puse por que ya era lo suficientemente triste jfbgk
Aunque ahora las voy a poner todas juntas por que me odio y quiero acabar con mi estabilidad emocional c:
— Ahg es increíble que Corey se tuviera que regresar por su guitarra — Se quejó Laney con los brazos cruzados.
— Corey es un idiota no sé por que te sorprende — Kin se alzó de hombros mientras veía la ventana en el asiento trasero.
— Y te casarás con él, será tu idiota por el resto de sus vidas — Se burló Kon mientras conducía tranquilamente por la carretera transitada.
— No me lo recuerdes, creo que tomé la peor decisión de mi vida — Comentó en broma la pelirroja.
Los tres estaban dirigiéndose a un concierto que aceptaron a última hora en la ciudad, sin embargo, por las prisas, Corey olvidó su guitarra y regresó por ella, insistiendo en que ellos se adelantaran.
— Al fin serás oficialmente cuñada de Trina — Se rió Kin inclinandose hacía el asiento del copiloto.
— Tú eres oficialmente el cuñado de Trina — Se burló de vuelta la mujer.
— Lo sé pero yo ya me acostumbré a las cenas de navidad — Se alzó de hombros y volvió a su asiento detrás de su hermano.
— No son tan malas — Le dijo Kon a su amiga que sonrió.
— Ya la aguanté desde los 10, puedo aguantarla más tiempo... Por Meredith — Cerró su puño con determinación.
— Por Meredith — Apoyó Kin provocando una risa en su hermano. Luego miró con el ceño fruncido a la pelirroja — Demonios Laney, cambia la música, no quiero escuchar pop —.
— Ya voy vejete — Giró los ojos con fastidio y comenzó a cambiar la estación.
Me along some stupid beach
Diet nirvana
Always at my very best
Always at my very best
Me in isolation
Adolescent fixtures
Touch me with dirty fingers
Why did you leave again?
—Esa suena bien — La detuvo Kin y ella giró los ojos, subiendo el volumen y acomodándose en su lugar de nuevo.
Kin volteó de nuevo a la ventana y se dió cuenta de algo. Del otro carril, un auto se le atravesó a una camioneta y la camioneta giró con fuerza hacía el carril donde estaban ellos.
Y después, todo sucedió en cuestión de segundos.
Right now, right now
Right now, right now
La camioneta golpeó el costado del auto y lo arrojó hacía fuera de la carretera.
In violence so shallow
In words so hollow
Varios conductores salieron corriendo de sus autos al ver esto.
— ¡Llamen a una ambulancia! — Uno de ellos gritó.
I cough up cherries
Cough up
Violence so shallow
In words so hollow
I cough up cherries
Cough up cherries
En el auto destrozado, Laney abrió lentamente sus ojos con dolor. Sentía su cabeza presionando el vidrio de la ventana a su lado y un líquido bajar por su frente. Trató de voltear hacía Kon en el asiento del piloto pero quedó horrorizada al ver que su amigo estaba contra el volante con mucha sangre y no parecía reaccionar, además de que el costado del auto, lo estaba aplastando.
— Kon — Le llamó débilmente y lentamente movió su mano hacía el cinturón de seguridad pero siseó de dolor al sentir que el cinturón perforaba su piel. Intentó mover su cabeza hacía atrás para ver a Kin pero su cabeza también parecía incrustada en la ventana — Kin —.
Him in incubation
Growing a set of wings
Waiting to take a picture
Will you just take a picture?
Him in a pretty box
Swimming in caustic thoughts
Reach out with anxious fingers
He runs away again
La música del auto aún seguía sonando y ella apenas podía ver a su amigo en el asiento trasero. Tenía la cabeza hacía atrás y la parte de abajo también parecía aplastada por el costado del auto.
Laney sintió su cuerpo cansado y desorientado, así que a pesar del miedo, no pudo evitar cerrar los ojos nuevamente.
Right now, right now
Right now, right now
Lo último que escuchó fue una ambulancia y más gritos.
In violence so shallow
In words so hollow
— Eso es — Trina sonrió mientras acomodaba a Meredith en sus brazos — Vamos a la cama —.
Acurrucó a la niña en sus brazos y caminó hacía las escaleras. Meredith había insistido en ver la televisión para esperar a su padre pero Trina sabía que se quedaría dormida tan pronto como dieran las once.
— ¿Aún no vuelve papá? — Preguntó en un susurro perezoso la menor y Trina no pudo evitar reírse.
— Te dije que no volvería hasta mañana, fue a hacer música — Subió las escaleras hacía la habitación de su hija, que antes era de ella.
— Música — La niña pareció volverse a dormir con eso.
Trina acarició su cabeza mientras abría la puerta de la habitación y se dirigía a la cama de su hija. La depositó con cuidado y la cobijó, después le besó la frente.
Sonrió cuando la miró por última vez y salió de la habitación.
Jamás imaginó que su vida sería tan feliz con Kon y con Meredith, se sentía realizada. Casi podía chillar de la alegría.
El ruido de su celular hizo que bajara rápidamente las escaleras con entusiasmo ya que seguramente sería Kon.
Al llegar al sofá de la sala, frunció el ceño cuando vió que no era su esposo el que llamaba, era un número desconocido.
— ¿Qué? — Fuera de su esposo y su hija, no le importaba ser grosera con la gente.
— ¿Hablo con Trina Kujira? — La voz de un hombre al otro la inquietó.
— Si, ¿Qué quiere? —.
— Hablo por que su esposo... —.
Corey estaba esperando un autobús hacía la ciudad. Era el último que salía a esa hora así que no había mucha gente y estaba solo en la parada. Su guitarra estaba sujeta en su espalda y miraba a la calle para ver si venía el autobús.
— Ahhh debí de fijarme de mi guitarra antes, llegaré tarde — Suspiró con tristeza mientras se acomodaba en la banca.
Sintió vibrar su celular en su bolsillo trasero y lo buscó sabiendo que seguramente era Laney preguntado donde estaba.
Vaciló en contestar ya que notó que era un número desconocido.
Lo dejó pasar cuando vió que su autobús llegaba, se subió a él y pagó. Al estar sentado en el autobús sólo con unas dos personas más, su celular volvió a vibrar y esta vez si contestó.
— ¿Bueno? — Miró por la ventana, notando que el autobús estaba tomando otro camino.
— ¿Hablo con Corey Riffin? — Se escuchó la voz de una mujer al otro lado.
— Si, soy yo, ¿Quién habla? —.
— Hablo del hospital Catalina, usted es uno de los contactos de emergencia de la señorita Laney Penn y... —.
Kim caminó con rapidez por los pasillos del hospital, sus lágrimas se secaban con el aire frío que se colaba de las puertas e ignoraba los gritos detrás de ella.
Abrió la puerta de una habitación sin ningún cuidado y entró con furia.
— ¿¡Por qué sigues vivo!? — El hombre en la habitación trató de alejarse de ella mientras se levantaba y ella se acercaba.
— ¿Quién eres? — El hombre trató de alcanzar el botón que llamaba a la enfermera pero la de lentes lo arrojó al suelo y luego lo tomó de la ropa.
— Tú debías de morir, no ellos — Siseó con veneno mientras lo seguía sujetando con fuerza.
—¡Lo siento! ¡No tenía idea de que esa camioneta haría eso! — Gritó con miedo a ver qué la mujer no se movería.
Los pasos apresurados de otra persona llamaron la atención del hombre y vió entrar a una mujer rubia.
— ¡Kim! ¡Suéltalo! — La rubia trató de alejar a su hermana — ¡Él no tiene la culpa! —.
— ¡Por supuesto que la tiene! ¡Él lo asesinó! — Gritó con furia ahora con lágrimas nuevas en sus ojos — ¿¡Por qué tú sigues vivo!? ¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo sabiendo que asesinaste al amor de mi vida y a mis amigos!? —.
Konnie miró con tristeza a su hermana y apretó los puños. Ella también le tenía odio al hombre por que él fue el que se le atravesó a la camioneta y sólo tenía unos cuantos rasguños, mientras que el hombre de la camioneta y sus amigos murieron.
Pero no tenía chiste enojarse con ese hombre, no le devolvería a sus amigos.
Kim aflojó su agarre mientras seguía gritando.
— ¡No es justo que tú vivas! — Sus piernas comenzaron a fallar.
— Kim, vámonos — La tomó de los brazos alejándola del hombre.
— Que injusto — Susurró dejándose llevar por su gemela.
El hombre vió a las mujeres salir de la habitación y bajó la mirada. Cargaría con la culpa por mucho tiempo.
En la puerta, tres fantasmas veían a las gemelas alejarse por el pasillo.
Konnie buscó a su hermana por la casa pero no la encontró.
— Carrie, ¿Has visto a Kim? — Se acercó a la mujer que recogía la poca comida que había.
— Se fue después de la ceremonia, no dijo nada, sólo se fue — Suspiró con pesar al recordar como trató de detenerla.
— Ella realmente no quería estar aquí — Murmuró la rubia y volteando hacía la puerta que daba hacía el patio.
Afuera estaban los ataúdes con su respectivo retrato, flores, algunas sillas ya vacías y podía ver a Meredith sentada en una silla ajena a la situación, a Corey sentado más lejos con la mirada baja y a Trina parada frente al ataúd de Kon.
Trina miraba el ataúd de madera con una expresión vacía. Colocó una mano suavemente encima de la madera.
— ¿Cómo te atreves a irte así y ya? — Susurró con monotonía aún sin cambiar su expresión — Me dejaste sola, imbécil — Golpeó un poco la superficie — Me hiciste usar este horrible vestido negro — Volvió a golpear el ataúd y su tono se hizo más furioso — Dejaste a una mujer viuda y a una niña huérfana — Siguió golpeando el ataúd y esta vez, su voz se hizo más alta — ¡Te odio! — Golpeó más fuerte ahora con ambas manos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas — ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! —.
— ¡Trina! — Tanto Konnie como Lenny se acercaron para alejarla del ataúd pero la mujer seguía golpeando la madera.
— ¡DIJISTE QUE ME AMABAS! ¡QUE JAMÁS ME DEJARÍAS! ¿¡POR QUÉ TE FUISTE!? ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! — Siguió gritando con furia y golpeando el ataúd.
Lenny pudo separarla del ataúd y la sujetó de la cintura mientras ella seguía gritando.
— ¿¡CÓMO PIENSAS QUE SEGUIRÉ SIN TÍ!? — Trató de alcanzar el ataúd aún cuando ya estaba muy alejada y el pelirrojo la sujetaba — ¡TE ODIO! —.
Lenny miró a la de cabello rosa con lástima. Después giró hacía su novia que le estaba cubriendo los oídos y el rostro a Meredith. Ambos se miraron con tristeza.
Konnie, que se había apartado, caminó hacía dentro de la casa nuevamente y se recargó en la pared.
Sus lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas tan pronto como dejó que su tristeza la golpeara.
No había soltado su dolor hasta ahora. Ver a Trina gritar y llorar por Kon, lo hizo todo tan real.
Se deslizó por la pared hasta quedar sentada para ocultar el rostro entre sus rodillas y manos, mientras lloraba con más fuerza.
Laney miró el plato de comida sin tocar frente a ella.
Poco después, la puerta se escuchó de nuevo y Carrie entró al departamento deteniéndose en donde había colocado el plato de comida.
Carrie suspiró al ver que nada había sido tocado y luego miró hacía la habitación de Corey.
Con pesar tomó el plato de comida y salió del departamento.
Mañana lo volvería a intentar.
Kim recortó con mucho cuidado la noticia del periódico y con un poco de cinta la fijó en la pared de su sótano.
Se alejó unos pasos para mirar la noticia y asintió para si misma en aprobación.
— No te preocupes Kin, lo tengo bajo control — Sonrió levemente y se giró para volver a su máquina.
Kin la vió pasar a su lado y luego él caminó hacía la noticia. Acercó sus dedos al papel delicado mientras apretaba los labios.
Ella no lo tenía controlado.
— Trina — Mina entró a la habitación con sigilo.
La habitación de la mujer estaba a obscuras y la ventana cubierta, a excepción de una pequeña redija de luz frente a la cual, Trina estaba parada mirando por ella con una expresión sería.
— Llevaré a Meredith a la escuela junto con Charlie... ¿Quieres venir? — Preguntó con miedo acercándose a ella.
La de cabello rosa no despegó su vista de la ventana y habló en voz baja.
— Llévatela y déjame en paz — Jugó con el anillo en su dedo.
Mina abrió la boca para decir otra cosa pero rápidamente la cerró al saber que su amiga no quería seguir hablando.
Caminó de nuevo hacía la salida y le dió una última mirada a la mujer, antes de cerrar la puerta tras ella.
Kin observó a Kim caminar por la cocina, buscando un vaso limpio para tomar agua.
Al menos tomaría agua esta vez.
La mujer de lentes abrió el grifo para llenar su vaso pero al cerrar la llave, se detuvo al ver su mano.
Los temblores en sus manos se habían hecho cada vez más frecuentes.
— Kim... — El hombre de lentes acercó su mano a su espalda al ver como ella se recargaba en el fregadero.
Kim dejó caer el vaso dentro del fregadero y su cuerpo entero tembló mientras lloraba.
Kin sólo quería abrazarla.
— Te enfermarás — Comentó Kon hincado a lado de la cama de Meredith mientras veía que había empujado sus sábanas al dormir.
Trató de tomar la sábana para colocarsela pero al ser un fantasma, no la pudo sujetar. Lo intentó varias veces sabiendo que era en vano.
— Meredith, por favor — Siguió intentando con angustia. Su hija se enfermaría si no la tapaba.
Se levantó del suelo y salió de la habitación para ver a Trina saliendo del baño, ya con su ropa para dormir.
— Trina, por favor, sé que no estás en un buen momento para ver a Meredith pero mirarla una vez antes de irte a dormir — La habló caminando a su lado y señalando hacía la habitación de la niña.
Trina caminó lentamente por el pasillo y se detuvo un momento para ver la habitación cerrada.
— Si, vamos, entra y mira a Meredith, ella se enfermará — Movió sus brazos hacía la puerta.
La mujer gruñó con molestia y volvió a caminar hacía su habitación, cerrando la puerta con fuerza.
Kon vió a la mujer irse con molestia y después suspiró volviendo a la habitación de su hija. No podía hacer nada, no mientras estuviera muerto.
Corey se miró al espejo unos segundos. Luego tomó el bote de crema para afeitar y se comenzó a echar por toda la barba que tenía.
— ¡Por fin! — Exclamó con alegría Laney al ver que el hombre se afeitaba la barba.
Al terminar de quitarse por completo la barba, Corey se aplicó una loción y se quedó mirando su reflejo nuevamente.
— Laney tenía razón, no me queda la barba completa — Sonrió hacía el espejo y salió del baño con una expresión más tranquila.
La pelirroja sonrió con cariño al verlo irse y fue detrás de él.
— Estoy feliz por ellos — La voz de Carrie hizo que Laney volteara hacía ella.
Carrie y Lenny estaban hablando lejos de los demás. Todos estaban en casa de Trina para cenar y hablar más con los fantasmas de sus amigos.
— Si, pero sólo lo hará más doloroso — Comentó Lenny a su lado con un suspiro.
— ¿De que hablas? — Su novia se giró a verlo.
— La muerte de alguien sólo se hace más dolorosa con el tiempo — Comenzó sin dejar de ver a los demás — Y si todos se vuelven a acostumbrar a la presencia de ellos... Será peor que la última vez —.
— Igual, por más que nos preparemos, dolerá — Murmuró la mujer moviendo sus manos en su regazo.
— Así es, pero ahora sería un buen momento para que ellos se fueran. Konnie y nosotros lo aceptamos hace tiempo, Kim volvió a comer y continúo con sus investigaciones, Corey volvió a la música y se ve mejor, Trina está tratando de manejar su ira y de ser una mejor madre. Además de que todos están yendo a terapia — Señaló a cada uno — Kin, Kon y Laney deberían de irse para que sigamos adelante. No siempre vamos a poder estar aferrados a ellos —.
Laney bajó su mirada al escucharlos.
Lenny tenía razón.
Ya no podían seguir ahí.
— Hola Kin — Kim se hincó ante la tumba de su antiguo novio y sonrió — ¿Recuerdas las peleas que teníamos de quién era mejor? Bueno... — Tomó la medalla de su cuello riendo — Ya te gané — Se quitó la medalla para sujetarla entre sus manos — Pero quiero que la tengas. Yo sé que la ganamos entre los dos —.
Se estiró para colocarla sobre la lápida para que quedara el nombre hacía en frente.
Kim se quedó mirando la tumba con una sonrisa por un tiempo hasta que se aclaró la garganta y se limpió los ojos cristalinos.
— Hay algo más que quería decirte — Jugó con sus dedos — Ya sé que ya no estás aquí ni siquiera como fantasma pero en verdad quiero decirte esto — Se enderezó para tomarse de la nuca — Conocí a alguien en el laboratorio y él es... Genial, si — Asintió para ella misma con un leve sonrojo — Salimos un par de veces y creo que estoy lista para seguir adelante —.
A su lado, Kin la miraba con una sonrisa y se hincó a su lado para acercar su mano a su brazo.
Estaba feliz por ella.
Laney se quedó mirando las fotos de la recepción sin expresión alguna.
No sabía cómo sentirse.
Corey se veía feliz en la foto y esa mujer, Lucy, también se veía feliz y hermosa.
— ¿Estás bien? — Preguntó Kin parándose a su lado.
Laney mantuvo su mirada en las fotografías de boda que estaban en la recepción del salón y asintió.
— Me hubiera gustado ser yo la de la fotografía pero... — Soltó un suspiro y sonrió — Me alegra que Corey siguiera adelante con ella —.
— Si, así se siente — Su amigo la abrazó por los hombros sabiendo como se sentía.
Era una felicidad agridulce.
— Wow, el tío Corey se ve bien en estas fotos — Comentó un niño pelirrojo de 4 años vestido de traje parándose frente a los fantasmas.
— Si — Una mujer de cabello azul se paró junto al niño y observó las fotografías con tristeza.
Esa debía de ser su amiga.
Agitó su cabeza y cargó a su hijo en brazos.
— Vamos Cam, tenemos que ir con los demás, la boda está apunto de comenzar — Le sonrió al niño y caminó hacía dentro del salón donde ya habían varias personas sentadas.
Laney suspiró y miró a Kin que asintió dándole ánimos para entrar a ver la boda. Los dos caminaron hacía la puerta.
Trina miró su reflejo por varios segundos. Las pequeñas marcas de envejecimiento y los casi imperceptibles cabello blancos, la hacían consciente de su edad.
"Pero te ves igual de hermosa que siempre"
Sonrió con levemente al escuchar la voz de Kon en su cabeza. Él seguramente diría algo como eso.
— Ma — La voz de Meredith se escuchó fuera en la habitación fuera del baño junto a unos pasos.
— En el baño — Contestó comenzando a trenzar su cabello y mirando por el espejo como entraba su hija al baño.
— Saldré con los chicos, después pasaré con mamá Konnie — Le avisó la joven de 16 años mientras se despedía con un beso en la mejilla.
— Dile a la zorra de su esposa que la odio — Comentó sin dejar de mirar su reflejo.
— Ella ya lo sabe, se los dijiste en su boda — La adolescente se rió y después movió su mano — Volveré para la cena —.
— No asesines a alguien si no está Charlie contigo para cubrirte la espalda — Le sugirió como despedida.
— Lo haré, te amo — Ahora Meredith salió del baño y también de la habitación.
Cuando estuvo de nuevo sola, Trina de nuevo miró su reflejo, ahora con una sonrisa más tranquila.
Meredith miró con tristeza la fotografía en su espejo.
Era una fotografía de su padre cargándola cuando tenía por lo menos unos 4 años y a su lado estaba su madre. Los tres se veían felices mirando a la cámara.
Ella tenía vagos recuerdos de su padre y la mayoría eran de la última vez que lo vió, recuerda que él se despidió y que jamás volvió. Meredith estaba enterada de la muerte de Kon pero ninguno de su familia habló al respecto sobre los extraños sueños que tenía de haberlo visto de fantasma.
Ahora con 23 años y con su boda literalmente para el día de mañana, Meredith se sentía triste.
Su padre no estaría en la fiesta, no la llevaría al altar.
Se llevó una mano a la boca mientras comenzaba a lagrimear.
No pudo conocer muy bien a su padre. Vivió de historias y viejos videos.
Oh dios, tampoco conoció a sus tíos.
— Te dije que no era esa puerta — Una voz en el pasillo sobresaltó a Meredith.
Se giró hacía la puerta por que esa voz no la logró reconocer. Tomó la pulsera que le dió su tía Kim para defensa personal y caminó lentamente a la puerta.
— ¿Y yo como iba a saber que era el sótano? Hace mucho que no estoy en esta casa — Otra voz de hombre la asustó.
¿Su madre seguía dormida?
Carajo, su madre seguía en el departamento de su otra mamá.
— Pero fue divertido cuando te caiste por las escaleras — Se rió otro hombre.
Meredith se congeló frente a la puerta cuando pudo reconocer vagamente las voces.
La última voz fue...
— ¡Papá! — Abrió la puerta de golpe y las tres personas en el pasillo se abrazaron con miedo.
— ¡AHHHHHHHH! —.
Eran ellos.
Lucen como los recuerda.
— Son ustedes — La mujer dió un paso hacía atrás al darse cuenta de que en verdad eran ellos.
Entonces esos sueños no eran sueños, eran recuerdos.
En verdad son fantasmas.
— Está entrando en pánico — Señaló Laney cuando se separaron y vieron a la más joven.
— Mered...— Kon no pudo terminar la frase cuando su hija ya estaba sonriendo con alegría y se acercaba a ellos.
— Estoy tan feliz de verlos de nuevo — A pesar de que quería abrazar a su padre, no podía por obvias razones.
Kon relajó su expresión preocupada y sonrió.
— A mí también, hija —.
Después de sentarse en la habitación de la mujer, Meredith aún seguía emocionada.
— Todos decían que eran sueños pero yo sabía que te había visto —.
El baterista seguía con su sonrisa y asintió.
— Éramos reales pero no nos podíamos quedar —.
Meredith entendía eso ahora, ellos ya no pertenecían ahí.
— Escuchamos que te ibas a casar — Comentó Kin parándose frente a la mujer que estaba sentada a lado de su padre.
— Si, mañana — Asintió con leve preocupación y Kon pareció notar eso.
— Hija, está bien. Estoy feliz de que encontraras a alguien — La trató de tranquilizar pero eso no ayudó.
— Sé que lo estás pero... No estarás en la boda — La mujer se llevó una mano a la cara comenzando a llorar nuevamente — Todos dicen que tú estarías feliz, que los tres estarían feliz pero no estarán —.
Los tres amigos se miraron brevemente y asintieron para si mismos.
Estarían en esa boda.
— Te dije que la flor estaba al revés — Regañó Trina arrebatándole el velo a Konnie que rodó los ojos. Trina llevaba un lindo vestido negro de noche con adornos rosas en la cintura.
— No, dijiste que no llevaba flor — Se alejó de las dos mujeres para que Trina pudiera trabajar y dejara de estresarse. Konnie usaba un vestido de un amarillo claro con flores.
— ¿Ves? Así está mejor — Terminó de colocar el velo en el peinado de la mujer sentada frente al espejo — ¿Qué dices, cariño? ¿Eres la novia más linda aquí o qué? —.
— Bueno, ella es la única que se va a casar, claro que es la novia más bonita — Añadió Konnie moviendo la mano sólo para enojar a Trina que la miró molesta.
— Por los dioses, cierra la boca — Se tomó la frente escuchando reír a la rubia y a la otra mujer.
La mujer sentada frente a ella era Meredith, luciendo un hermoso vestido blanco con un corte de corazón y con una falda ancha que la hacía lucir una princesa. Su cabello bicolor estaba sujeto en una media coleta con rizos y flores que portaba el velo, y su rostro estaba adornado con una capa ligera pero brillante de maquillaje.
Meredith se casaría en no más de dos horas y se sentía muy ansiosa, nerviosa pero feliz de que este momento haya llegado. También se sentía feliz por que las personas más importantes para ella estarían ahí.
— Me veo hermosa — Habló sobre la voz de la dos mujeres se voltearon a mirarla mientras ella se levantaba de la silla donde se encontraba — Gracias a las dos —.
Konnie se lanzó a abrazarla mientras lloraba y hablaba entre sollozos.
— Mi niña al fin se casará, estoy tan feliz — Apretó el cuerpo de la más joven que rió devolviendo el abrazo.
— Konnie, arruinaras su vestido con tus lágrimas, deja a Meredith — Trina trató de jalar a la rubia lejos de su hija.
— Ya voy — Se alejó limpiando un poco su rostro y luego miró a la de cabello rosa — ¿Tú no llorarás? —.
— ¿Qué me crees? ¿Una llorona? No pienso arruinar mi maquillaje — Se cruzó de brazos mirando a otro lado — Estoy feliz por Meredith pero no quiero arreglar mi maquillaje otra vez —.
— Gracias mamá — Meredith le sonrió a su madre que le devolvió la sonrisa y luego se limpió un poco los ojos antes de acercarse a abrazarla con más tranquilidad.
— Tu padre estaría feliz — Murmuró contra su oído cuando la abrazaba.
Meredith se quedó en silencio abrazando a su madre.
— Él estaría orgulloso de como te lo estás tomando — Volvió a reír queriendo llorar.
— Si, soy un orgullo — Se alejó sonriendo y limpiando las lágrimas que se escapaban de sus ojos. Luego miró con molestia a la rubia — Mira, ya arruiné mi maquillaje por tu culpa —.
— ¿Y a mí que me echas la culpa, loca? — Se tomó de la cintura mirándola ofendida.
— Es tu culpa por llorar primero — Sacó su espejo de su bolso — Tendré que arreglarlo antes de la ceremonia — Guardó el espejo para volver a ver a su hija con una sonrisa — Después de arreglar mi maquillaje iré a ver a tu novio. Lo amenazare por última vez y eso te da tiempo para pensar si quieres escapar por la ventana —.
— ¡Trina! — La regañó Konnie.
— ¿Qué? Si quiere escapar significa que él no es el indicado pero si no, sabe que está haciendo algo bien — Se alzó de hombros acercándose a la menor para besar su mejilla — Te ves hermosa —.
— Gracias mamá — Le devolvió la sonrisa viendo como se alejaba para salir de la habitación.
— La tendré que seguir antes de que cause un asesinato — Comentó Konnie cuando la otra mujer salió de la habitación. Tomó su bolso que dejó a un lado y miró a Meredith que seguía con su sonrisa — ¿Estarás bien? —.
— Claro, creo que sólo esperaré a que llegue la hora — Asintió sin dejar caer su sonrisa.
Konnie sonrió con cariño y se acercó para besar su frente, luego se dirigió a la puerta donde giró un poco para ver a la menor una última vez antes de cruzar la puerta.
— Trina tiene razón, tu padre estaría feliz y yo creo que también muy emocional — Se rió al imaginar a su amigo en este día. Al calmar su risa asintió con la cabeza — Pronto vendrá tu tío Corey para llevarte —.
— Gracias también a tí, mamá — Devolvió el asentimiento con cariño. Llamarla mamá se volvió una costumbre desde que tenía 10 años y se la pasaba yendo y viniendo entre su madre Trina y Konnie — Por todo —.
Konnie se le quedó viendo un momento antes de negar con la cabeza riendo.
— Mejor me voy antes de que comience a llorar de nuevo y no salve a tu madre de acabar en prisión... De nuevo. Nos vemos en un rato — Se volvió a despedir cerrando la puerta sin esperar a que la menor dijera algo más.
Cuando Meredith estuvo sola se volvió al espejo para mirarse una vez más.
— Por supuesto que estoy feliz por tí y emocionado — Detrás de ella, la voz de su padre la hizo sonreír y volteó a mirarlo — Aunque también estoy sufriendo de los celos de padre —.
— Papá — La mujer se rió con alegría — Siempre serás el primer hombre que amaré —.
— Eso no ayuda en nada — El hombre frunció el ceño provocando otra risa en su hija.
— Me alegra de que estés aquí — La mujer suavizó su mirada con agradecimiento.
— Yo también pero... — Se señaló a su mismo para que viera su ropa que traía el día de muerte — Lamento no estar presentable —.
— Así estás bien, papá —.
El sonido de unos golpes en la puerta causó que Meredith mirara hacía ella y observara a su tío Corey asomándose.
— ¡Wow! — El hombre la miró con impresión — ¡Tengo la sobrina más hermosa! —.
— Tío Corey — La menor se acercó para abrazar a su tío con cariño — Gracias —.
— Para eso está tu guapo tío — La abrazó de vuelta con fuerza y después se separó para sonreír — Vamos, tenemos que caminar al altar —.
Meredith se mordió el labio con nerviosismo.
— En realidad quería pedirte algo —.
— ¿Qué haces aquí? — Trina golpeó en el brazo a su hermano con molestia — Tienes que llevar a Meredith al altar, ya comenzará la música —.
— Ouuu tranquila bruja, Meredith me pidió no hacerlo — Se sobó el brazo mientras se sentaba a lado de su hermana y Konnie.
— ¿Te pidió no hacerlo? ¿Por qué? — La rubia ahora estaba preocupada por su ahijada.
— No lo sé, dijo que quería hacerlo sola — Se alzó de hombros y suspiró — Es su boda, así que le dije que no había problema —.
— Está loca — Mencionó Trina y Konnie a su lado se rió.
— Adivina de donde lo sacó — Murmuró causando una risa de sus amigos que estaban sentados en la misma banca.
Trina se giró a ella para golpearla en el brazo también con molestia.
Justo en ese momento, la música comenzó y todos se levantaron para recibir a la novia que ya estaba parada en la entrada de la iglesia.
Meredith caminó con tranquilidad hacía el altar y tenía una sonrisa de felicidad en su rostro. Todos podían ver lo feliz que estaba a pesar de caminar sola por el pasillo.
Pero lo que nadie veía era que el fantasma de su padre caminaba con ella y por eso ella estaba feliz.
Cuando llegó al altar, su padre le lanzó un beso y ella lo miró brevemente antes de que él se colocara junto a su madre en la primera fila. Y en la misma fila, observó a toda su familia junto a los tres fantasmas.
Si, estaba feliz.
Asintió hacía el sacerdote para que comenzará con la ceremonia.
Quería aclarar cosas pero me agüite y ya no sé qué iba a escribir aquí
Bueno, habían más escenas pero prefiero no llorar tanto fjfbkfn
Así que dejo esto aquí y me iré a llorar.
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