Zen escondió la cara entre las manos, por alguna razón empezaba a sentir que esto no era lo que creía, aunque no podía descartar la posibilidad de haber perdido la consciencia, nunca había tenido un sueño tan vívido...

"No me aprovecho de tu esposa ya que ella es quien viene a mí"

Fue una respuesta filosa y directa, algo que nunca habría podido decirle al Jumin real; aún así levantó la cabeza para ver si su ilusión había reaccionado.

Y en efecto los crueles ojos de su contrario se encontraban vidriosos y su cuerpo tenso, todo su rostro parecía fruncirse lentamente.

"No vuelvas a hablar así de mi esposa"

El actor sacudió la cabeza, no podía creer que estaba discutiendo con lo que sea que fuera esto.

"¿Qué vas a hacerme si lo hago?, ¿poseerme?, supongo que así podrías probarla una vez más..."

Su voz se redujo a un gruñido para el final de la oración, una extraña mezcla de envidia y miedo empezaba a extenderse por su aletargado cuerpo pero aún así mantenía el contacto visual.

"Hyun Ryu, voy a hacer que te arrepientas"

La misteriosa figura empezaba a tornarse vaporosa y pronto no quedó nada más que confusión en el asustado cuerpo del actor.

Hubiera sido una mentira decir que pudo volver a dormir esa noche.