Seguía con la vista fija en el techo cuando sintió que a su lado MC se removió antes de levantarse; por primera vez desde su primera encuentro, no la volteó a ver, si no que se dió la vuelta y fingió dormir incluso cuando sintió el suave beso en sus mejilla.

Eran alrededor de las dos de la tarde cuando decidió levantarse para desayunar algo, y con desayuno se refería a una mísera cerveza y un cigarrillo, un viejo hábito que lo tentaba cada día más.

Cuando por fin se dignó a encender su celular se encontró con siete llamadas perdidas de un número desconocido, y catorce más de Jaehee.

Se frotó las sienes con desesperación antes de devolverle la llamada.

Tardó tan poco en contestar que estaba seguro de que podría infartarse.

"¿Tienes alguna maldita idea de lo que tu caprichito está provocando"?

Zen nunca había considerado a Jaehee molesta, sólo hasta ahora.

"¿Qué capricho?"

La mujer suspiró pesadamente antes de contestar, su tono de voz cambió, ahora sonaba como una maestra molesta explicándole por quinta vez a un mocoso que dos más dos es cuatro.

"Estás en todos los malditos tabloides de chismes, por tus revolcones con la viuda del Señor Han"

Zen palideció e inmediatamente colgó la llamada, tan rápido como le permitieron sus dedos, llamó a su agente.

Esto era lo último que su debilitada carrera necesitaba.