Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 3

:::: Flashback ::::

Comenzó a pensar sobre lo que le esperaba en Forks. Charlie era tan aburrido, hacía sus turnos de policía, veía los partidos en la plasma de la sala y salía a pescar. Era todo lo que hacía. Qué vida de mierda.

Su futuro consistiría en quedarse sola en casa, buscar recetas para preparar pescado y llevarle cervezas cuando jugaran los Mariners o los Seahawks…eso y la escuela incluida. Odiaba eso. Odiaba su decisión. Odiaba haber salido de Arizona. Odiaba a Renée. Odiaba a esa mujer, odiaba a esa mujer que, si bien le había dado la vida, también se había encargado de arruinársela lentamente.

Pero ¿valía la pena, no? Ese era su único consuelo. De todas formas, apostaba a que su vida no sería tan miserable como en Arizona, sería miserable… de una forma diferente.

Cuando llegó a Clarkston, finalmente conoció a Jane y a Alec y también en Clarkston accedió a viajar con ellos… vaya mierda en la que se había metido.

Iba a tener que pasar las siguientes horas de su vida sentada en el asiento trasero de un Buick sintiendo la estúpida tensión de una estúpida relación sadomasoquista o algo así. Jane y Alec se odiaban y se amaban al mismo tiempo. Jamás había presenciado algo así en vivo y a todo color.

Se suponía que sólo les llevaría cinco horas de viaje llegar a Seattle pero puede que por culpa de las discusiones de la pareja se hayan retrasado un poco… llegando a Seattle al día siguiente.

Bella miró alrededor y luego miró el cielo. Lo había logrado, finalmente había llegado a Seattle. Los ojos se le llenaron de lágrimas al mismo tiempo que montaba su bici y comenzaba a pedalear.

Cuando vio el letrero de "Bienvenido a Forks" el corazón se le apretó y las mariposas le llenaron el estómago.

Entonces conoció a Alice, después conoció a Edward. Edward.

:::: Fin flashback ::::

Lillian estaba sentada, mirando por la ventana.

─ ¿Má? ─ la llamó Rosalie. Lillian la miró.

─ Hola, Rosie─ le sonrió y se limpió las mejillas.

─ Me encontré con William─ Rosalie anunció. Lillian apretó los labios y abrió los brazos. Rose se apresuró y se sentó frente a ella, Lillian la jaló a su pecho y le acarició el sedoso cabello rubio.

─ Estoy bien─ mintió su madre─ no te preocupes. No me hizo nada─ volvió a mentir. Sólo había conseguido una bofetada pero eso no era nada comparado a aquella ocasión.

─ ¿Estás segura?

─ Completamente─ aseguró con un nudo en la garganta. Le volvió a acariciar el cabello.

─ ¿Entonces por qué lloras? ─ Rosalie se alejó y la miró a la cara. Lillian le dio una sonrisa temblorosa.

─ Porque sí.

Rosalie estaba acostumbrada a eso. Lillian siempre lloraba "porque sí". La miró atentamente y suspiró. Lillian estaba tan muerta, tan hermosa pero tan muerta. Tan amable, tan dañada, tan rota.

─ Ma… ¿por qué dejas que haga esto?

─ No pasa nada, Rosie. Estoy bien… ahora, ¿a dónde vas?

Rosalie también estaba acostumbrada a eso. Lillian siempre cambiaba de tema para no responder a su pregunta, como si fuera tan fácil olvidarlo, como si fuera igual de fácil que cambiarse de ropa.

─ A casa de Alice. Tenemos una pijamada.

─ Asombroso… apúrate, diviértete. Vete ya─ la animó y le dio un empujoncito.

─ Puedo quedarme─ Rosalie ofreció mientras se ponía de pie.

─ ¡Tonterías! ─ Su madre agitó las manos. Se levantó y se alisó las arrugas inexistentes de su blusa─ vete, deben estar esperándote.

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─ Estaba a punto de entrar y de traerte de los cabellos─ fue lo primero que dijo Alice cuando vio a Rosalie salir. Alice apoyaba sus codos y tenía medio cuerpo afuera de la ventanilla del auto.

─ Lo siento. No sabía que usar─ Rose sonrió fingiendo que no había pasado nada ahí dentro y echó la maleta al maletero.

─ Como siempre─ Emmett chifló por lo bajo. Rose le dio un empujón juguetón y subió al coche.

─ Tenemos una fiesta. Ya vamos tarde─ Jasper la apremió y subió el volumen de la música. Alice gritó alegre y comenzó a cantar al ritmo de Led Zeppelin.

Un par de minutos después de haber llegado a casa de Alice, Edward llegó.

─ ¿Qué estás haciendo aquí? ─ Jasper le preguntó bajito mientras le pasaba una cerveza─ creí que a estas alturas estarías, al fin, cogiendo con la hija del Jefe.

─ Ni me lo recuerdes─ Edward gruñó─ estuvo bien pero justo cuando iba a hacer mi jugada, me echo de su casa.

Jasper echó la cabeza atrás y se rió.

─ Cállate, idiota… ¿es malo querer cogérmela?

Finalmente, Jasper se tranquilizó.

─ No, no es malo.

─ Es que no sé… ya sabes, no he tenido sexo desde hace mucho, mucho tiempo.

─ Tú ni siquiera sabes coger─ Jasper se burló─ ¿cuántas veces lo hiciste después de la primera? ¿Dos? No jodas.

─ Lo seguiría haciendo si esa maldita Chelsea no se hubiera ido a Indiana.

Jasper volvió a reírse.

─ No lo voy a superar nunca. Te dejaron plantado en grande, la única chica con la que coges desde que naciste se va─ volvió a reírse─ que buena suerte, viejo.

Edward rodó los ojos.

─ ¿De qué se están riendo? ─ preguntó Emmett.

─ De como Chelsea se fue y abandonó a Edward─ respondió Jasper.

─ Esa estuvo buena─ Rosalie se rió entre dientes mientras sujetaba la pajilla de su bebida con su labios.

─ Váyanse a la chingada todos. No deberían de reírse de mi corazón roto, se supone que son mis amigos.

─ Amigos o no, Edward…─ lo interrumpió Alice─ eso fue gracioso. Además, se supone que los amigos se ríen de ti, en tu cara.

─ Jódanse─ murmuró y se dejó caer en el sofá.

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Edward había insinuado tener sexo con ella y se moría de ganas por decirle que sí pero tuvo que resistirme porque, según Charlie, él era un chico mujeriego y escandaloso y le gustaba demasiado como para sólo tener sexo con él esta noche o, si la suerte estaba de su lado, de vez en cuando y tener que estar lejos de él. No lo soportaría. Edward era demasiado hermoso y sexy para mantener distancia. No era tan estúpida.

Después de dar un par de vueltas en la cama pensando en Edward Jodido Cullen, Bella pudo dormir. Necesitaba energía para su nuevo trabajo que iniciaría al día siguiente. Su jefe era Riley Biers.

Cabrón.

Le arrojo un uniforme rojo y la instó a que se pusiera a trabajar.

Conoció a una linda chica llamada Angela que le mostró cómo tomar las ordenes y usar la caja registradora.

Angela era una buena chica. Cuando Riley finalmente se fue su oficina, Bella fue a la barra y se quedó de pie frente a la caja registradora practicando cuando vio que alguien se acercó a ella.

─ Hola, bienvenido a Paper Towns, ¿Puedo ayudarte en algo? ─ murmuró.

─ ¿Me ayudas con un rapidito en el baño? ─ dijo esa voz.

Bella alzó la vista y rodó los ojos.

─ ¿Qué estás haciendo aquí, Edward? ─ preguntó irritada y tamborileó sus dedos en la mesada.

─ Te vine a visitar en tu primer día de trabajo ─ Edward meneó sus gloriosas cejas. Ella volvió a rodar los ojos ─ ¿Tienes un tic o alguna mierda así?

Eso lo estaba exasperando. ¿Por qué, en el nombre de Dios, ella tenía que estar rodando siempre los ojos? A Edward no le gustaba eso, para nada. Él quería que Bella rodara los ojos cuando la estuviera besando, no ahora que quería ser amable para iniciar su táctica de flirteo. B ella no le daba oportunidad.

─ No, no tengo un tic─ eso era malo. Edward prefería que tuviera un tic a que le estuviera rodando los ojos siempre, con un tic todavía tenía la oportunidad de soñar y de decir que en realidad le agradaba y que la traía loca─ Vete de aquí…me distraes.

─ ¡Oh, vamos Swan! Deja de ser tan mamona.

─ Idiota.

─ Estoy buscando algo diferente─ Bella frunció el ceño ─ en este pueblo todas la chicas son iguales. Sólo tú entras en el criterio.

─ ¿Cuál criterio? ─ Él se encogió de hombros.

─ Atractiva, de diecisiete, soltera…─ Bella se rió. No se suponía que tenía que reírse─ bueno…normalmente obtienes algo por decir este tipo de cosas pero al parecer aquí no hay descuentos así que…yo creo que… ¿Qué tal si paso por tu casa esta noche?... O algo por el estilo.

Bella alzó las cejas y se rió. Edward se dio cuenta de que Bella tenía una linda y contagiosa risa.

─ ¿No vas a rendirte, cierto? ─ preguntó

─ ¿Parezco del tipo de persona que se rinde? ─ preguntó de vuelta.

─ No

─ Aprendes rápido, Bella─ entonces, Edward le guiñó y Bella se sintió morir.

─ ¿Por qué tienes que ser un dolor en el culo, Edward? ─ Bella reposó sus codos en la barra y un poco de escote logró descolocar a Edward. Dios, era un puberto cachondo.

─ ¡Oh, créeme! Ni siquiera he comenzado a serlo─ murmuró. Se alejó lentamente sin dejar de mirarla.

Finalmente, se dio la vuelta y fue hacia la puerta con paso decidido. Bella bajó la vista a su libreta y comenzó a hacer garabatos con su pluma, una sonrisa plasmada en su rostro. Lo pensó por un momento.

─ ¡Espera, Edward! ─ lo llamó rápidamente. Él se detuvo y lentamente se dio la vuelta. Bella se volvió a arrepentir.

─ ¿Sí, Bella?

Ella estaba arrepentida de haber vuelto a llamarlo, pero eso no impidió que su boca se abriera y dijera:

─ Mi papá tiene turno de noche─ los ojos de Edward brillaron; llenos de confianza, victoria y burla.

─ Estaré ahí, Bella─ aseguró convencido con voz suave y lenta. Antes de girarse, le dio otro guiño.

¿Qué hice?, pensó Bella.

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Edward pasó la noche en casa de Alice, al igual que el resto y cuando despertaron, pasado el mediodía, él se fue a casa. Después de tomar una ducha y quedarse en pijamas, tomó su guitarra y se sentó en el piso.

Se aclaró la garganta y rasgó las cuerdas. Una hermosa melodía llenó el ambiente, entonces cerró los ojos y sin despegar sus dedos de las cuerdas, pensó en su padre y abrió la boca con un nudo en la garganta.

Tienes una manera de llegar fácilmente a mí

Y cuando tomas, tomas lo mejor de mí.

Así que empiezo una pelea porque necesito sentir algo,

Y tú haces lo que quieres porque no soy lo que querías.

Nunca te importó ni un poco pero lloré… lloré por ti.

Y sé que no le hubieras dicho a nadie si moría,

Si moría por ti…

Un golpe sordo en la puerta, lo interrumpió.

─ Pasa─ Edward respondió y la puerta se abrió lentamente.

─ Buena canción, Edward─ Esme le sonrió─ tú padre y yo te esperamos en el comedor. Ven─ ella hizo una señal con su cabeza. Edward se aclaró la garganta.

─ ¿Carlisle está aquí? ¿Y quiere comer? ¿Quiere comer conmigo?

─ No seas así─ Esme sonrió─ tu papá no te ha hecho nada malo…─ inició como siempre y como siempre, Edward pensó: "Sólo arruinarme la vida"─ anda, ven a comer─ y con eso, se despidió y cerró la puerta.

Entonces, Edward dejó la guitarra a un lado y con un resoplido salió de su habitación.

Carlisle y Esme decidieron tener una comida de calidad de familia. Se la pasaron hablando entre ellos mientras Edward estaba sentado a su lado removiendo la comida. Ahora que lo veía, estaba muriéndose de sueño y hasta tenía un poco de resaca. Carlisle lo estaba durmiendo con su plática.

─ …Pero el Dr. Gerandy me ayudó en último momento y vino con el ginecólogo y el pediatra…

Bla, bla, bla. Abría y cerraba la mandíbula haciendo que su cabeza doliera más.

─ ¿Y Edward? ─ alzó la vista cuando Esme lo llamó. ¿En qué momento Carlisle había dejado de hablar? ─ ¿estás listo para comenzar las clases?

¿Qué?

─ Siempre estoy listo ─ rodó los ojos ─ además todavía falta demasiado.

─ No, faltan 11 días…empiezas el 24, recuérdalo─ dijo Carlisle mientras bebía de su vino.

No jodas. Vaya manera de involucrarlo en una conversación.

─ Oh, claro-meneó la cabeza─ casi lo olvido─ dijo sarcásticamente, pero sus padres no entendían el sarcasmo así que Carlisle le sonrió. Una sonrisa que hizo que a Edward se le revolviera el estómago.

¿Acaso eran la única plática que podían tener con él? Aparentemente sí, porque ni siquiera sabían las malditas cosas que le gustaban. Sólo le hablaban cuando decidían pasar tiempo de calidad con su perfecta familia, como ahora; cuando Carlisle jugaba al papá, en festividades y cuando le estaban gritando porque llegaba tarde y ebrio a casa.

¿Enserio?

Eso comenzó a pasar desde la primera vez que llegó ebrio a casa a los quince y después de gritarle y restregarle en la cara que era un hijo no deseado.

Duh, eso ya lo sabía.

Y culparlo de haber destrozado el útero de Esme o algo así.

Gracias.

Ese día, Edward les rodó los ojos y se encerró en su habitación.

Y muy en su interior le había dolido eso, aun esperaba las disculpas que nunca habían llegado; y lo que más lo encabronó es que a los tres días actuaron como si no le hubieran dicho esas mierdas. Hijos de puta.

Eso no se suponía que hicieran los padres.

Edward se levantó de la silla y se fue sin decir nada.

Quiso patearse el trasero por recordar ese día como si le importara una mierda lo que pasó.

¡Si te importa y te duele!, bienvenida voz interior.

Azotó la puerta de su habitación, le dio play a su música, subió el volumen, cerró los ojos y se concentró en las melodías. Entonces, se quedó dormido.

Después de dos horas, despertó de un mejor humor, vio su celular y tenía un mensaje de Jessica.

Hola, Ed. Mis padres no estarán esta noche en mi casa. ¿Te gustaría venir?

Ugh, Dios. No le contestó, además tenía mejores trabajos sexuales que hacer.

Cambió su pijama, que Carlisle había criticado por tenerla aun a las 3:00 de la tarde, por unos pantalones negros, una playera blanca y su chaqueta de cuero, se calzó sus viejos Converse negros y estaba listo. Quería que Chica Bike viera lo que se estaba perdiendo.

Tomó su celular y las llaves del Volvo, si, Carlisle se lo había regresado porque era un blandito y bajó las escaleras.

Esme estaba sentada en la sala leyendo una revista y Carlisle no se veía por ningún lado. Se rió interiormente. El tiempo en familia había terminado.

No se despidió de Esme y pasó de largo hacia el garaje. Se subió al Volvo y fue hacia Paper Towns.

Necesitaba ver a Bella.

Bella no se lo había estado haciendo fácil y en verdad quería tenerla en su cama…bueno, en su cama porque nunca nadie iba a estar en la cama de Edward Maldito Cullen. Edward Maldito Cullen no era así.

Edward salió de Paper Towns con una confianza renovada y la alegría le alía por los poros. Bella Buen Culo Swan olvidaría su nombre esta noche.

Su celular vibró en el bolsillo, era un mensaje de Jessica.

Ed, ¿vendrás o no?

Texteó de vuelta.

No.

Así de fácil. Si comenzaba a preguntarle el porqué de su ausencia la iba a bloquear.

Desafortunadamente, no había nadie con quién salir el resto de la tarde, así que regresó a casa y terminó de escribir esa canción.

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Estacionó su auto afuera de la casa de Bella y se apresuró a tocar el timbre.

Bella abrió la puerta, su cabello estaba mojado y su respiración estaba agitada. Usaba unos pantalones de yoga ajustados y una playera de los Seahawks. Geeenial. Hizo una note mental de comentarle eso después.

La saludó y entró sin invitación.

Bella caminó hacia la sala y Edward la siguió lentamente. Observando todo a su alrededor y comiéndose con la mirada su trasero esbelto enfundado en esos ligeros y flexibles pantalones.

Estaba bien con eso.

Intentó hacerle plática con mierdas como "¿Cómo estás?" y eso y pusó una mano en su rodilla.

Ahí fue cuando la situación de mierda comenzó.

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Bella pasó todo el tiempo en Paper Towns pensando en lo que le había dicho a Edward. La había jodido. Pareciera que estaba dispuesta a acostarse con él, pero no era así…bueno si había sido así.

Cuando dijo eso, lo pensó y lo llegó a considerar. Quiso probar un poco de adrenalina en este pueblo pero ahora que lo pensaba…ya se había arrepentido… otra vez.

Edward le gustaba lo suficiente como para tenerlo cerca pero al parecer sus palabras de la tarde habían cambiado un poco eso.

Así que le diría que no y esperaba que se quedara un buen rato como para hablar sobre estupideces y atraparlo más y así que se quedara cerca de ella.

Era egoísta, pero Edward era demasiado y peligrosamente sexy.

Cuando llegó a casa tomó una ducha y un par de minutos después, Edward llegó. El chico era impaciente. A Bella le temblaron las piernas.

─ Hola─ lo saludó con la respiración agitada.

─ Hola─ él le sonrió y entró.

─ Así que… Bella, ¿Cómo estás? ─ pregunto y puso una mano sobre la rodilla de ella.

─ En realidad no creo que te importe─ le respondió y Edward se rió.

─ En verdad no─ subió su mano lentamente y Bella lo alejó de un golpe.

─ Escucha, Edward… tal vez esta tarde ehh…mis palabras…fueron confusas pero…en realidad no me acostaré contigo…sólo dije eso para que vinieras y hablar y esperar a que alguno de los dos diga algo inteligente.

─ Oh, mierda─ Edward musitó─ pero… ¿ya estamos aquí, no?

─ Sí pero…ni siquiera te conozco lo suficiente y… bueno…─ Bella detuvo su vomito verbal cuando él abrió la boca.

─ Hum…uhm…bueno…Edward Cullen, 17, Géminis, estoy en el equipo de fútbol, Espartano de corazón, no tengo hermanos, mi papá es doctor y mi mamá abogada y…ehh… amo a los Seahawks─ Edward llevó una mano a su camiseta y la sacudió. Bella sonrió─ y me gusta la música, bastante.

Bella se rió.

─ No me refería a eso pero…gracias por eso. Olvidaba que Forks High era Casa de los Espartanos.

─ Vamos, Bella, yo no te conozco lo suficiente─ se burló. Esta era la segunda vez que Edward se estaba esforzando por conocer a alguien, la primera fue Chelsea. Se podría decir que Chelsea había sido su primera novia… aunque no demasiado formal.

─ Ehh…Bella Swan, 17, Virgo, no tengo hermanos, mi mamá es… algo─ frunció el ceño─ trabaja en una guardería pero no sé qué hace, nunca estaba conmigo, así que vine a Forks y me gusta la música y leer y…es todo.

─ Interesante─ él fingió entusiasmo.

─ Eres un idiota, Edward.

─ Sí, me lo dicen seguido─ Edward se rascó la barbilla tratando de encontrar otra pregunta-¿Qué música te gusta? Además de la Chica Swift…eso ya lo sé─ se recargó en el respaldo y subió sus pies a la mesilla de centro.

Y así fue como la amistad con Edward Cullen comenzó. Con preguntas triviales, playeras de equipos de futbol, signos zodiacales y con un par de canciones que Edward reprodujo en su teléfono.

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Bella lo había ilusionado y después lo había dejado caer… duro. Estaba molesto con ella por el mal rato que le había hecho pasar pero luego pensó un poco en lo que ella le había dicho. En verdad eso estaba bien, ¿cierto? Se refería a que Bella era lo suficientemente caliente como para frecuentarla seguido y sería mucho mejor si trataba de conocerla.

Así que lo dejó correr…un poco. Edward sólo quería besuquearse con Bella Swan y ella no había dado su brazo a torcer. Su esperanza era tomarla antes de comenzar las clases, como máximo, pero la maldita no insinuó nada y cuando él lo hacía decía "muy pronto". Estaba seguro que ya soñaba con sus lindas palabras.

"Muy pronto"

En idioma de chica ¿¡que putas significa "muy pronto"?! ¡¿Una hora, un día, una semana, un año, cinco años, una vida?!

Estaba desesperado.

Se pasó las manos por el cabello, frustrado, y tomó su teléfono. Buscó en su lista de contactos pero no había nadie interesante, entonces recordó que Rosalie estaba disponible. Ir a hablar y a ver películas estaba bien, era algo divertido, además esperaba que Rose fuera buena compañía esta vez.

Al llegar a casa de la rubia, estacionó y supo que los padres de Rosalie no estaban, sin pensarlo más, entró por la puerta trasera de la enorme casa y fue directo a la habitación de Rose.

La casa entera estaba en silencio y caminó lentamente hasta encontrarse con la puerta. La abrió lentamente y miró dentro. El gran ventanal estaba cubierto por la cortina, música suave y lenta se escuchaba y Rosalie estaba entre las mantas.

─ ¿Hale? ─ la llamó en un murmullo y ella se dio la vuelta rápidamente.

─ ¿Qué estás haciendo aquí? ─ preguntó con voz nasal.

Edward cerró la puerta detrás de él y se acercó.

─ ¿Estás llorando?

─ No─ mintió y se limpió las mejillas.

─ ¿Qué ha pasado?

Rosalie se hizo a un lado y Edward entró a la cama, debajo de las mantas.

─ Mi vida es una mierda─ ella se lamentó y se aferró a él. Jesús. Edward estaba completamente desorientado, hacia tanto tiempo que no veía llorar a alguien así y no sabía qué hacer. Él no era bueno con las emociones aunque siempre trataba de ayudar y de curar corazones rotos aunque él tuviera uno.

─ Dime que pasa.

─ Todo es cierto… los rumores de papá y mamá… es un alcohólico de mierda que odio y ella lo sigue permitiendo.

Edward sintió que le daban una patada en el estómago y Rosalie se estaba cayendo a pedazos.

─ ¿É-él le hizo algo? ─ preguntó tembloroso.

─ Esta vez no pero eso no deja de ser triste.

─ ¿Qué puedo hacer para ayudarte?

─ Nada… ni yo puedo hacerlo─ Rosalie se secó las lágrimas y trató de tranquilizarse. Edward la miró. Rosalie seguía siendo hermosa aun con lágrimas en los ojos pero no debería de tenerlas. ¿Por qué él no podía cargar con todo el sufrimiento de sus amigos?

─ Todo va a estar bien─ repitió lo que él venía diciéndose hace años─ deja de preocuparte por cosas que tú no puedes cambiar, serás miserable si sigues haciéndolo. Ellos en realidad no quieren joderte.

─ Pero lo hacen.

Edward apretó los labios.

─ Eso es cierto.

─ Así como te joden también a ti.

─ Ehh… no te metas ahí─ ella soltó una risita suave.

─ Lo siento, siento que hayas visto esto─ se apoyó en un codo y lo miró. Edward medio sonrió con nostalgia.

─ No te preocupes…he visto cosas peores.

─ ¿Cómo cuáles? ─ ella arqueó una ceja. Edward se rió bajito. "Como mi reflejo en el espejo"

─ Algunas por ahí─ tajó.

─ Bueno, entonces creo que me siento menos mierda.

─ Yo también─ él le dio una sonrisa y Rosalie se acercó. Reposó su frente contra la de él en un acto juguetón.

─ Gracias, Cullen. Gracias por estar aquí siempre.

─ Sí, supongo que así de genial soy.

Rose volvió a reír y se alejó un poco.

─ Te quiero─ el aliento de ella le golpeó el rostro. Edward la estrechó aún más fuerte. Demonios, él también la quería.

─ Y yo también te quiero─ le respondió en voz bajita.

Y entonces sucedió. Lentamente acortaron aún más la cercanía entre sus rostros y unieron los labios.

Primero lento, suave, indecisos. Después rápido, decididos. Edward la acercó aún más a él y Rosalie le jaloneó el cabello. Edward enterró su lengua en la boca de ella y colocó una mano en su nuca para atraerla aún más. Un gemido leve se escapó de sus bocas, entonces se alejaron con respiraciones entrecortadas.

No se querían de esa forma pero si cerraban los ojos y volvían a hacerlo parecía como si nada hubiera cambiado en absoluto, como si el beso no hubiera sucedido. Así que lo hicieron otra vez, durante el resto de la noche.

¡Oh por Dios! ¿Qué creen que pase ahora? ¿Es traición o no? Díganme que les pareció el capítulo, no sólo el beso. No he contestado sus reviews porque andaba corta de tiempo pero lo haré en el transcurso de la semana. Gracias por todo.