Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 6

Bella subió a su camioneta y dejó el estuche con su saxofón dentro en el asiento del copiloto y respiró profundamente. Miró por el retrovisor y contempló el Volvo ahí aparcado. Edward no se veía por ningún lado, así que se permitió cerrar los ojos y recostar su cabeza en el volante. ¿Qué rayos había pasado allá? No sabía si lo había arruinado o no, pero honestamente, eso era lo que sentía. Aunque lo que fue una gran mentira fue la parte de "No eres lo suficientemente bueno" ¿a quién engañaba? ¡Por Dios! Estaba loca por él, estaba fascinada con sus cejas y sus labios y su quijada, y la forma en que caminaba con las manos dentro de sus bolsillos, pero sentía que eso no era lo suficiente. Ya lo había arruinado antes en Phoenix, cuando decidió acostarse y perder la virginidad con su vecino. Extremadamente guapo y peligroso, había sido genial revolcarse con él entre sus mantas porque también lo deseaba un montón pero decidió y se prometió que la próxima vez que hiciera algo así, lo haría con alguien a quien quisiera de verdad, además de desear.

En realidad lo que no era suficiente en todo esto, era la forma en que ella lo quería, ni siquiera lo quería… de esa forma.

Bella se envaró y encendió su monstruosidad de vehículo.

Sí, tal vez era mejor de esa forma.

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Bella no había dicho eso, por favor, que sea un sueño. Edward resopló y se sentó en la banca cuando la vio desaparecer por la puerta de la escuela. Se pellizcó el puente de la nariz. No era que simplemente estuviera herido por que ella ya había dicho que no se iba a acostar con él, también estaba dolido por todo lo que ella le había dicho a lo largo de toda la semana. Se pasó una mano por el cabello sudado cuando se dio cuenta de que eso lo había lastimado. ¿Por qué demonios le dolió que ella dijera que había sido un puto error? Seguramente porque él creyó que estaban en la misma página y lo siguiente sería un faje y después el sexo. Si, era lo más seguro.

Edward se levantó y atravesó la cancha con las manos zambutidas en los bolsillos de sus shorts y la cabeza gacha. Ojalá fuera eso.

Entonces, vino el enojo.

─ Jódete, Swan. Púdrete─ despotricó y pataleó el piso. Una nube de polvo se elevó.

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El fin de semana fue un tanto amargo para Bella. Se la pasó pensando en Edward y se metió entre las mantas de su cama, con el teléfono encendido, contemplando el cursor en la burbuja de mensaje en la conversación con Edward.

¿Qué demonios le iba a decir? Tal vez, hasta Edward estuviera enojado con ella, era lo más seguro. Tal vez toda esta semana pasada había sido un entrenamiento para lo que se iba a venir. Entonces, Bella recordó que había planes para ese fin de semana. Era sábado, así que seguramente en un rato más todos irían a casa de Emmett a hacerle compañía en este día tan difícil.

Pero… ¿Qué pasaría si Bella se presentaba? La tensión entre ella y Edward no iba a ser nada bueno y el ambiente todavía iba a estar más muerto.

Así que decidió no ir y se dedicó a limpiar su habitación, porque le hacía buena falta. Dios, era tan patética.

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El domingo despertó con el sonido de su teléfono vibrando en su mesita de noche, se descubrió la cabeza y lo miró con los ojos entornados.

─ ¿Hola? ─ respondió.

─ ¡Bella! ─ la voz alegre de Jasper al otro lado de la línea, la sacó de quicio.

─ ¿Qué quieres?

─ Uy, perdón. ¿Interrumpí algo?

─ Sí, idiota. Estaba dormida.

─ ¿Por qué carajos todos están dormidos?

─ Porque es temprano y es Domingo.

─ ¿Temprano? Es jodidamente tarde. Supongo que ayer por la noche te divertiste con Edward, ¿eh?

La sola mención de su nombre le dio migraña. Se presionó la frente.

─ Cállate. No me lo recuerdes.

Entonces Jasper se rió.

─ Sí, eso también me dijo él. ¿Qué se traen? Bueno, como sea. Te hablaba para decirte que vengas a mi casa. Hay una parrillada. Haces falta, ¿por qué no fuiste con Emmett ayer? Que buena amiga─ le restregó en la cara. Bella se sentó lentamente en la cama.

─ No sabía que ayer iba a haber algo─ mintió─ como sea, ¿quién está ahí?

─ Todos… o sea, sólo las chicas. Emmett y Edward vienen en camino. Hay unos idiotas de la clase también…y del equipo de fútbol.

─ Eso es igual que decir que Bella+Edward+Mike=Desastre. Gracias por la invitación, paso.

─ Deja de ser tan mamona─ al otro lado de la línea se escuchó ruido, como si Jasper se hubiera movido─ ¿es por eso que no fuiste ayer y no quieres venir hoy? ¿Por Edward? No le diré a nadie─ susurró.

─ No─ mintió─ ¿sabes qué? Iré… ni siquiera sé dónde vives pero como sea.

─ Oh, puedo decirles a los chicos que pasen por ti.

─ ¡Ni se te ocurra, pedazo de idiota! ─ respingó y saltó de la cama. Jasper se rió.

─ Está bien. Te mando la dirección. Nos vemos.

Bella colgó.

─ Idiota─ arrojó el teléfono a la cama y se alejó rumbo al closet para tomar una muda de ropa y tomar una ducha.

Justamente cuando estaba lista para salir de una vez por todas e ir a la casa de Jasper, iba a tomar su teléfono de dónde lo había arrojado en la cama cuando éste sonó.

─ Hola, Emmett

─ Hey, B. Estamos afuera.

¿Qué?

─ ¿Qué?

Emmett resopló.

─ De tu casa. Jasper llamó porque le dijiste que pasáramos por ti y aquí estamos.

Ese puto.

─ Ehh… ¿estamos? ─ preguntó como una cobarde.

─ Edward y yo. Andando.

Oh, mierda.

─ Eh, sí. Ya voy.

Colgó.

Ese idiota de Jasper se las iba a pagar.

Salió de la casa y casi se hace pipí cuando vio a Edward recargado contra su Volvo, usando sus lentes de sol y tecleando en su teléfono.

─ De acuerdo. Andando─ sonrió y sólo Emmett le regresó el gesto. Edward ni siquiera la miró. Simplemente se envaró y caminó hasta el lado del copiloto sin dejar de mensajear.

Enojado, era poco.

Cuando llegaron a la casa de Jasper, Bella lo buscó con la mirada y lo encontró preparando tragos. Ya ni siquiera se detuvo a apreciar la gran casa del tipo.

─ ¡Idiota bastardo! ─ lo golpeó en el brazo y Jasper se rió.

─ Debes enfrentar tus miedos, linda Bella.

─ Jódete─ resopló como si le estuviera dando un paro─ no sabes nada─ lo acusó con el dedo.

─ Y por esa misma razón vas a contarme. Toma esto…─ le tendió una copa con contenido rosa ahí dentro─ … y cuéntamelo todo.

Bella se sentó a su lado, en el taburete y le dio un sorbo a su bebida. Jasper sonrió.

─ No te voy a contar nada.

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─ Bueno, entonces yo diría que te busques a alguien más.

─ ¿Qué? ─ Bella murmuró ante las palabras de Jasper.

─ Celoso es el segundo nombre de Edward. Si te buscas a alguien más, él vuelve─ aclaró el rubio y se las gafas por la nariz con el dedo índice.

─ Oye, amigo, no sé si eres idiota o estás malditamente sordo pero creo que no entendiste ni mierda de lo que dije. Dije que YO hice enojar a Edward.

Jasper rodó los ojos.

─ Si entendí. TÚ lo hiciste enojar y ahora lo quieres de vuelta, ¿no? ─ Bella asintió─ ¡Ahí está! Busca a alguien más y el volverá.

Bella lo miró con ojos entrecerrados. ¿Eso estaba bien?

─ Y a quién carajos consigo. ¿Tú estás dispuesto?

Jasper alzó las manos, protegiéndose.

─ Eso sería otro problema más. Es traición extrema, por dos.

Ella rodó los ojos.

─ ¿Por qué por dos?

─ Alice─ fue todo lo que él respondió antes de darle un trago a su cerveza. Bella sonrió y miró a Alice, al otro lado del jardín, riéndose con Rose y Edward.

─ Sé de alguien que estaría dispuesto─ siguió Jasper. Bella lo miró de vuelta.

─ ¿Quién?

─ Newton.

─ ¡Oh, no, no!

─ Sacrificio es sacrificio, linda Bella.

Entonces miraron a Mike, que estaba ligando con Jessica.

─ No quiero tener nada que ver con Stanley.

─ Ya tienes alguien que ver con Stanley: Edward; así que qué más da uno más.

─ Mike va a querer otra cosa.

─ ¿Y? ─ se encogió de hombros─ tu segundo nombre es Rompe corazones. Dile lo mismo que le dijiste a Edward pero como en nivel 3 o algo así. Además, Jessica ya se lo cogió, que comparta. ¿No le enseñaron eso en el kínder? ─ le dio otro trago más a su cerveza y Bella lo miró atónita.

─ ¿Ya se acostaron?

─ Todo el pinche mundo lo sabe. Yo creo que Jessica está haciendo una meta de cogerse a todo el equipo de fútbol. Ya van cuatro así que…

Bella alzó una ceja.

─ ¿Quiénes? ─ estaba curiosa aunque sabía que escuchar el nombre de Edward en esa lista le iba a doler.

─ Newton; James Linton, el mariscal; Tyler y Ben.

─ ¿Qué? ¿Edward no?

Jasper soltó una risa en un gorjeo.

─ Aunque no lo parezca, Edward es medio santo. Sólo llegó con ella a un faje y Tanya, sólo pudo hacerle una mamada…y media. La otra se vio interrumpida el mismo día que te conoció. Creo que Edward se aburrió y luego se fue, ahí fue cuando tu papá lo persiguió y ya sabes el resto. Tanya está que se muere por perder su flor con Edward.

─ ¿Entonces Edward es, más o menos, virgen?

Jasper negó con la cabeza.

─ Nop. Ya estuvo con alguien, como tres veces. Su nombre era Chelsea…bueno, es. Aún no muere. Se fue de Forks. Así que si Edward es un chico de cinco segundos contigo, ya sabrás por qué. El chico no ha tenido acción en mucho tiempo.

─ Oh─ fue todo lo que atinó a decir. No podía creerlo. En verdad. Eso era algo como sacado de una película.

─ Así que siéntete importante. Edward no se ha querido coger a alguien con tantas ganas desde Chelsea.

Bella se rió.

─ No estoy muy segura de si eso es un cumplido.

─ Lo es─ Bella rodó los ojos.

─ Ahora me hiciste sentir peor.

─ Ups, lo siento.

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─ Habla con Mike, habla con Mike─ Bella se repitió incesantemente antes de bajar de su camioneta el lunes por la mañana.

No sabía si Jasper le había dado un buen consejo pero lo tomaría. De todas formas, él conocía más a Edward que ella.

─ Hola, Mike─ lo saludó en los casilleros.

─ ¡Oh! Hola, Bella─ le sonrió y a ella se le revolvió el estómago.

─ ¿Cómo estás?

─ Pues ahora que te veo, muy bien─ esos cumplidos te los robo, amigo

Bella soltó una risita seductora.

─ ¿Vamos a Inglés? ─ él hizo una seña con su cabeza.

─ Por supuesto─ entonces caminaron juntos. Cuando entraron al salón, algunos ya estaban ahí, incluidos Edward y Jasper.

Jasper estaba haciendo la tarea de Inglés y Edward tocaba la mesa con sus dedos, simulando levemente una batería mientras los audífonos se incrustaban en sus orejas y movía levemente la cabeza. Miró hacia la puerta y Bella sintió que el corazón le latía a mil por hora cuando sus miradas se cruzaron, pero también a mil por hora, Edward desvió la vista y miró la ventana, como lo hacía antes.

Maldición.

Mientras caminaban a través del pasillo, Bella vio que las comisuras de la boca de Jasper se alzaban en una sonrisa.

Bella y Mike se engancharon en una conversación y ella ya estaba desesperada. Cuando Tyler le habló a Mike, Jasper le hizo la seña de excelencia con sus dedos pulgar e índice a Bella. Ella rodó los ojos.

─ ¡Las tareas en el escritorio! ─ Miss. Sheriddan entró gritando.

Todo el mundo la obedeció. Cuando Bella vio que Edward se había levantado, esperó un momento y cuando él llegó a su lugar, Bella lo miró intensamente, queriendo llamar su atención simplemente con la mirada pero le dolió que él ni siquiera la mirara esta vez y sólo se sentó.

Bella resopló y la profesora la detuvo cuando dejó su tarea.

─ ¿Podrías decirle a Edward que guarde sus audífonos, querida?

Maldición.

─ Seguro─ le respondió nada segura. Quería decirle a alguien más para que le dijeran pero como que de alguna forma retorcida, también quería hablarle, así que le dio un golpecito en el brazo cuando fue hacia su lugar. Edward la miró, inexpresivo y se quitó los audífonos cuando la vio abrir la boca.

─ La profesora quiere que guardes eso.

Edward desvió la vista y los guardó en total silencio.

Bella se hundió en su asiento y garabateó con el borrador en la superficie de su mesa. Jasper le dedicó una mirada empática, aunque ella no lo hubiera visto.

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Martes.

Edward no le había hablado. Ni la había mirado. Sólo logró robarle dos miradas: al entrar al salón de Inglés y cuando le habló, mitad obligatoriamente mitad porque quería.

Para el final de las clases, tampoco había avance y Bella ya había perdido un poco la esperanza. Era tan doloroso que no la mirara y no tener que verlo. Biología era una pesadilla. Bella lo miraba por el rabillo del ojo y adoraba la forma en que cuadraba la mandíbula cuando escribía, quería girarse en un ángulo de 90°, colocar sus manos debajo de su barbilla y mirarlo todo el tiempo. ¿Qué carajos era esto que sentía?

Cuando lo vio salir del gimnasio, dirigiéndose a la cancha para entrenar se le apretó el estómago y con un suspiro, siguió caminando en paralelo a él para ir a ensayar. Quería arrojar el saxofón al piso y correr y decirle que lo extrañaba.

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─ ¡Cullen, sigues con esa actitud! ¿Qué fue lo que te dije? ─ el cobrizo recibió el regaño de Clapp y todos lo miraron. Emmett y Jasper se estaban pasando el ovoide y los podía ver por su vista periférica y eso simplemente lo exasperó. Suspiró.

─ Que iba a hacer corridas.

─ Harás algo mucho mejor. Vueltas al campo, todo el entrenamiento. Corriendo. ¡Andando!

─¡Ay, vamos! Perdón, puedo hacerlo mejor─ refutó.

─ ¡Sé que puedes hacerlo mejor! No lo estás haciendo esta vez. Cuando el equipo contrario te gane no vas a arreglarlo con un perdón. ¡Andando! ¡Todos a su posición! McCarty cubre a Edward.

El entrenador Clapp miró a Edward intensamente y comenzó a correr.

Otra de las razones por las cuales, Edward no quería correr por todo el campo, además de que era jodidamente aburrido era porque de esa forma la otra cancha en donde entrenaba la banda se podía ver por el lado izquierdo y Edward no quería ver eso.

Estaba fastidiado con Bella que estos últimos dos días se la había pasado muy sonriente junto a Newton. Ellos dos podían joderse.

Aún faltaban veinte minutos para que el entrenamiento se terminara cuando el sudor le escocía en los ojos y el corazón le latía en la boca. Bajó un poco la velocidad para limpiarse la cara con la playera.

─ ¡No puedes detenerte, Edward! ─ jodido Clapp.

─ ¡No me detuve! ─ le gritó de vuelta, encabronado.

─ ¡Pues sigue así! ─ Edward quiso correr hasta él y azotar su cabeza contra el césped pero luego no tendrían entrenador y no iba a arruinar el título de los Espartanos sólo por una rabieta.

Cuando Clapp le volvió a dirigir la palabra fue para decirle que bajara la velocidad, el entrenamiento estaba por terminar.

─ ¡Todos un círculo! ¡Cullen, ven aquí! ─ el equipo se reunió y Edward se acercó.

─ Creí que estaba vetado.

─ No seas dramático, ahora acércate─ Emmett le palmeó la espalda a Edward y Jasper le revolvió el pelo. Edward les dio una sonrisa y con un tarareo alegre gritó "Espartanos" al compás del resto.

─ Bien hecho, chicos. Nos vemos el jueves. Lo llevaremos ligero por un tiempo─ el entrenador se despidió y el grupo se dispersó rumbo a las duchas.

─ Andando, Edward ─ dijo Emmett.

─ Vayan ustedes. Creo que una piedra se metió a mi zapato.

Ellos se rieron y se alejaron. Lo de la piedra era una mentira, lo que era verdad era que Edward se había quedado ahí porque vio como Newton se fue directo a la otra cancha. Fue hacía ahí y la sangre se le calentó y algo se le clavó en el pecho cuando vio que Bella y Mike se sujetaban la mano y estaban hablando muy cerca y sonrientes.

Edward resopló.

─ Una más, Swan. No te preocupes. Estoy acostumbrado─ entonces giró sobre sus talones y se dirigió al gimnasio.

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─ ¿Creen que sea buena idea ir a molestar a Alice por el resto de la tarde? ─ Edward les preguntó.

─ Por supuesto─ Emmett respondió.

─ Sí, andando─ le siguió Jasper.

─ Antes… ¿tenemos tarea de Cálculo?

─ Sí─ respondieron al unísono.

─ Olvidé el libro en el casillero. Ya vuelvo─ se giró y caminó alejándose.

─ ¡Estaremos en el Volvo!

Fue una mala idea ir al casillero. Bella estaba ahí, sola y guardaba y sacaba libros de su mochila. Cuando la vio, cuadró los hombros y caminó con paso decidido.

Bella se armó de valor y decidió que iba a ser fuerte si él la ignoraba.

─ Hola, Edward─ lo saludó en un murmullo. Se preguntó si había hablado lo suficientemente fuerte.

─ ¿Dónde está tu nuevo juguete? ─ bueno, al menos no la había ignorado. Edward cerró escandalosamente el casillero y Bella pegó un brinco.

─ ¿Juguete?

─ Mike─ él respondió y se recargó. La miró directamente. Bella cerró su casillero lentamente.

─ No lo sé─ respondió aturdida. ¡Por Dios, le estaba hablando! ─ ¿por qué no me has hablado?

─ Porque no me gusta ser un juguete. Yo no juego con los demás, nadie tiene derecho de hacerlo conmigo─ respondió con voz afilada. Eso era mitad mentira porque, de hecho, él era el juguete de Carlisle, o al menos, así se sentía.

Bella soltó una risa seca.

─ ¿No juegas con las personas? ¿Y qué hay de Jessica y de Tanya?

─ Ellas no me quieren y yo tampoco a ellas. Ya lo hemos hablado. Además, estamos hablando de ti.

─ De nosotros─ corrigió Bella. Él rodó los ojos.

─ De nosotros, entonces… aunque no sé si hay un "nosotros" ya sabes, como que te gustan los chicos.

─ ¿Qué estás tratando de decir? ─ ella frunció el ceño y apretó sus libros contra el pecho. Ya se imaginaba lo que Edward quería decir.

─ Que eres un poco… no me hagas decirlo, Bella.

─ Entonces no lo pienses.

─ De acuerdo.

Edward se fue.

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─ Pues yo opino que perdones a Bella─ Alice intervino cuando Edward terminó de contar la historia completa.

─ Cierra la boca, enana─ Edward masculló y siguió escribiendo números en su tarea de Cálculo.

─ Pues yo opino que Bella merece un escarmiento─ puntualizó Emmett desde su lugar a los pies de la cama.

─ Eso es Emmett─ Edward lo festejó. Alice rodó los ojos.

─ Yo opino que los dos la cagaron y que los dos deberían de hablar y solucionarlo porque me tienen hasta la madre y estoy seguro que esto último lo digo por nuestro squad entero. Soy como el portavoces─ argumentó Jasper que salía del baño de la habitación de Alice─ ¡y Alice! como portavoces del grupo también te digo que cambies el puto aromatizante de tu auto, de tu baño y de tu habitación. Creo que me he vuelto diabético por oler tanto chocolate.

─ ¡Jodete! ─ respondió ella con su voz chillona y alejó la mano del teclado de su Mac sólo para mostrarle el dedo medio.

─ Escucha a Jasper, Ali─ dijo Edward.

─ Si no me van a decir algo interesante pueden retirarse. Estoy demasiado ocupada editando el periódico escolar.

─ Cállate, niña periodista y mejor hablemos de lo genial que Jasper acaba de decir─ dijo Emmett─ no me refiero a lo del aromatizante, pero estaría bien. Me refería al asunto Bellward.

─ ¿Qué? ─ Edward lo miró como si le hubiera salido otro ojo.

─ Oh, es mi nombre para ustedes. Estoy tan traumatizado con todo ese drama que ya hasta los sueño. El nombre salió en una de mis idas al baño.

─ Asqueroso─ Alice canturreó y luego soltó otra risita─ ¡por Dios! ¿Quién escribe "favorito" con b? Son unos idiotas. Bueno, sobre lo de… Bellward… yo digo que lo que dice Jasper está bien. Además, el sábado es el cumpleaños de Bella. Es una buena idea dejar los rencores atrás ahora.

Edward rodó los ojos.

─ Yo no tengo la culpa de nada. Por primera vez soy inocente en mi vida─ se escudó.

─ ¡Ñee! Error─ Emmett codeó─ Eres como que medio culpable desde el momento en que sólo te acercaste a ella para cogértela. Es algo de Karma.

─ Dios─ Edward refutó.

─ ¿Ya terminaste lo de Cálculo? Necesito copiarlo─ le preguntó Jasper y Edward le arrojó la libreta─ estoy con Emmett. Necesitan un escarmiento.

─ Si, todos opinamos lo mismo─ finalizó Alice.

Entonces, el teléfono de Jasper comenzó a sonar.

─ Oh, es Bella… la pondré en altavoz. Veremos que tiene que decirme. Callados todos─ luego contestó─ ¡Hola, linda Bella! ─ canturreó.

─ ¡JÓDETE, PÚDRETE JASPER WHITLOCK!

Emmett hundió el rostro en la cama para que su risa no se escuchara. Alice se dio la vuelta en su silla de oficina y miró la escena con ojos aterrados, Edward había alzado su cabeza y golpeó a Emmett en la espalda porque el idiota había comenzado a hacer ruidos como de ballenas y no dejaba escuchar.

─ ¿Qué? ¿Por qué?

─ Tu maldito consejo no funcionó─ parecía que Bella había estado llorando porque su voz se escuchaba como la de un ganso. Entonces Jasper quiso quitar el altavoz porque estaba seguro que Bella iba a soltar toda la sopa; pero si quitaba el altavoz todos se le iban a echar encima… bueno, lo harían aunque no lo quitara.

─ ¿Qué? ¿Por qué no? ─ intentó por todos los medios que Bella no dijera específicamente que consejo.

─ ¡Porque no! Lo único que trajo consigo fue que Mike me pidiera una cita. ¡Chíngate, idiota!

Jasper miró nervioso a su alrededor. Emmett ya no se estaba riendo y lo miraba con una ceja alzada, Alice se había levantado y había cruzado los brazos y Edward… Edward lo miraba intensamente.

─ Pues ya te dije que le dijeras cuando eso pasara─ respondió Jasper tratando de ignorar su alrededor.

─ "Celoso es el segundo nombre de Edward. Si te buscas a alguien más, él vuelve. Intenta con Newton" ¡Que pinche buena idea, pedazo de idiota! ─ y así fue. Así fue como Bella dijo todo.

Alice se llevó una mano a la boca y Edward y Emmett se levantaron rápidamente.

─ No funciono. Además de que el puto de Newton me pidiera una cita, casi haces que Edward me llame "zorra". Ojalá y Alice nunca te diga que si─ entonces la llamada se cortó.

─ ¡PUTO JUDAS! ─ Edward se abalanzó sobre Jasper y Alice y Emmett se apresuraron a alejarlo. Emmett sostuvo sus brazos y Alice se colocó entre él y Jasper─ ¡¿POR QUÉ CARAJOS LO HICISTE?!

─ ¡PORQUE AMBOS SON UNOS IDIOTAS! ─ respondió Jasper, las orejas se le habían puesto rojas.

Edward por el contrario, tenía la cara roja y la vena de su frente se le había saltado.

─ ¡No funciono! Ella lo dijo. Ahí está, no pasó a mayores─ murmuró Jasper como si el corazón roto de Edward no fuera un daño mayor.

─ ¿¡Y YO QUÉ, IDIOTA!? ─ ladró.

─ ¡Edward, detente! Mi mamá va a venir─ Alice trató de silenciarlo.

─ Fuiste un daño colateral, amigo. Al igual que Newton. Se supone que tú no debías salir dañado.

─ ¡El maldito de Newton me importa una mierda! Me importas tú, me importa Bella… ¡me importo yo, carajo!

Al parecer, Edward ya estaba un poco más calmado así que Emmett lo soltó.

─ ¡Dejen de pelear, por favor! ─ Alice chilló bajito.

─ ¡Perdón! ¿Sí? Creí que iba a funcionar.

─ Y aun así… aun así te atreves a dar un puto consejo…─ Edward reclamó con voz rota y se sentó en la cama. Recargó su cabeza en sus manos. Emmett se sentó junto a él y le pasó un brazo por los hombros.

─ Esta vez la cagaste de verdad, Jasper─ Emmett le dijo y Jasper suspiró. Se pasó una mano por el rubio cabello y un mechón le cayó en la frente. Se quitó las gafas y se talló los ojos.

─ ¡Es suficiente! ─ Alice los miró. Los tres la miraron─ Está bien. Jasper lo arruinó, Edward también lo arruinó y ella también lo hizo. ¿No te has puesto a pensar que ella sólo quiere llamar tu atención? ─ Alice miró los ojos ribeteados de rojo de Edward─ tal vez si dejaras de ser un prostituto ella sería la onda contigo. ¡Y tú! ─ ahora miró a Jasper y lo señaló con el dedo─ ¡¿quién carajos te dijo que eres bueno dando consejos?! No vuelvas a hacerlo.

─ Perdón pero si mal no recuerdo, hace unos minutos todos querían seguir mi consejo.

─ Cállate─ Alice lo miró feo─ dejen de estar enojados. Sólo…─ entonces se quedó callada y se miró los pequeños pies.

─ ¿Ali? ─ Edward la llamó.

─ Sólo…─ entonces sus hombros comenzaron a temblar─ sólo estoy cansada de sus putos problemas─ sollozó.

─ Ay, Ali. No llores, pequeña─ Edward se levantó y la abrazó. Ella recostó su rostro contra el pecho de él─ Perdón. Nunca quise hacerte daño.

─ Eso es a lo que yo le llamo "daño colateral"─ dijo Emmett con una sonrisa. Jasper y Edward lo fulminaron con la mirada.

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─ Hola─. Bella alzó la vista de su libro y miró a Edward. Estuvo a punto de pellizcarse para comprobar que esto no era un sueño.

─ Hola─. contestó con voz temblorosa. Edward arrastró la silla a su lado y se sentó agraciadamente.

─ ¿Cómo estás? ─ esa era una pregunta normal, un puerto seguro; no comprometía nada. Bella arrugó la frente.

─ ¿Ahora me hablas?

─ Ehh… creo que sí. Lo estoy haciendo─ respondió Edward fingiendo un dejo de confusión en su rostro. Jugó con la tapa de su bolígrafo y apoyó los codos en la mesa.

─ ¿Por qué? ─ dijo ella con demasiada brusquedad. Ge-nial. Ahora iba a lucir como si no quisiera que él le hablara, por nada en el mundo, nunca jamás.

─ Porque he decidido hacerlo… después de todo.

─ ¿Después de todo? ─ Bella preguntó curiosa y bloqueó el tonillo de esperanza que amenazaba por escurrirse en su voz.

─ Sí, después de todo.

─ Mal.

─ ¿Qué?

─ He estado mal─ aclaró.

─ Sí, yo también.

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─ ¿Creen que debamos hacer una fiesta? ─ preguntó Rosalie mientras mordisqueaba la pajilla de su limonada.

─ ¿Qué? ¿Por qué? ─ preguntó Alice, mirándola y dejando de hacer la tarea de Inglés.

─ Miren…─ la rubia señaló con su cabeza la entrada de la cafetería. Edward y Bella caminaban juntos hacia la fila del almuerzo y se estaban riendo de algo.

─ ¡Vaya! Ya era hora─ Emmett dijo, fingiendo que el incidente de la tarde anterior en la habitación de Alice no había sucedido.

Y, agregando, Rosalie ya había superado su incidente con Edward. Le tomó menos de un mes para hacerlo, ya se había felicitado a ella misma.

─ Hola─ Bella llegó saludando y se sentó junto a Jasper. Su odio hacia él había desaparecido cuando Edward finalmente le habló.

─ ¡Hola! ─ Alice canturreó─ Bells, Bellita…

─ ¿Qué quieres?

─ La tarea de Historia.

Bella rodó los ojos.

─ Busca el cuaderno ahí─ pateó su mochila y Alice le dedicó una sonrisa dentona.

─ ¿Tienes algún plan para el sábado, B? ─ preguntó Emmett, después de mirar feo a Edward porque le había robado las últimas dos fresas de su ensalada.

─ Nop, ¿por qué tendría planes?

Todos la miraron confusos.

─ Porque es tu cumpleaños─ le recordó Rosalie.

─ ¿Qué? ¡Oh, maldición! Renée ya casi llega a Phoenix y ni siquiera he pensado en qué voy a decirle.

─ ¿Qué? ─ preguntaron al unísono.

─ Olvídenlo… no, aun no tengo nada─ respondió.

─ Yo diría que una borrachera está bien─ apuntó Emmett─ para pasar las penas.

─ ¿Cuáles penas? ─ Alice le dio un mordisco a su sándwich mientras lo miraba con interrogantes en sus ojos.

─ Bueno, alguien debe de tener penas─ le respondió, ella rodó los ojos y siguió copiando la tarea.

Y como si de un ángel se tratara, Bella recibió un mensaje de Angela-la chica de Paper Towns y que también estudiaba en Forks High, nada raro, la ventaja de ser la única escuela en el pueblo.

"¿Sería tan trágico organizarte una fiesta de cumpleaños?"

Bella sonrió.

"Claro que no", respondió.

─ Creo que ya hay planes. Angela Webber va a darme una fiesta.

─ Genial, eso se supone que tenemos que hacerlo nosotros pero como sea─ dijo Alice─ tenemos que comprarte un vestido, Bella.

─ Ya tengo un vestido, gracias─ se zafó por la tangente de tan semejante intervención.

─ ¡Roooseee! ─ Alice miró a la rubia, contenta.

─ Sí, hoy vamos a PA.

─ No vine a comer aquí para hablar de putos vestidos─ se quejó Edward.

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─ ¡Genial, a la puerta del trabajo! ─ sonrió Alice mientras se detenía afuera de Paper Towns.

─ Vale, gracias─ Bella dijo y abrió la puerta del auto.

─ De nada─ respondió Rosalie mientras se pasaba al asiento delantero del auto de Alice. Se dirigían a Port Angeles.

─ ¡Nos vemos! ─ Bella sacudió la mano y entró al establecimiento. Angela le sonrió desde el otro lado de la barra.

Ahora, Bella no podía sacarse de la cabeza las palabras que Alice había dicho en el trayecto a PT.

─ "En realidad, como que le dijimos que se disculpara y ya hablara contigo. Digo… se acerca tu cumpleaños y los dos nos tenían hasta la madre y ¡voila!"

¿Entonces Edward no lo había hecho porque él había querido? Aunque, de todas formas, ellos no eran nadie para obligarlo pero la sensación de que lo hizo por compromiso no se iba y Bella se sintió mal por eso. Se ganó una mirada fea por parte del cliente cuando estaba distraída y no tomó su pedido correctamente.

Y lo peor es que Edward iba a pasar por ella y la iba a llevar hasta su casa. Dios, no estaba lista para verlo. Devastadoramente guapo y seguro mientras ella le decía sobre las palabras de Alice.

Miró el reloj que estaba sobre el gran menú pegado a la pared y pegó un brinco cuando se dio cuenta de que su turno había terminado.

Dios, no. Jamás había querido quedarse tanto tiempo en Paper Towns como ahora. Entonces, su jefe, Riley Biers la llamó a su oficina; la felicitó por su efectivo trabajo y le dio su parte de billetotes verdesotes.

Bella salió de ahí con ánimos renovados pero esos ánimos se fueron a la mierda cuando vio que Ángela le estaba entregando un frapuccino a Edward. Edward la vio y le sonrió. El tipo de sonrisa que hace que tus rodillas tiemblen.

─ Ese puto uniforme me gusta bastante─ él le dijo mientras salían de la cafetería. Bella rodó los ojos y entró al Volvo.

Parte del camino, fue en completo silencio y Edward miró repetidamente a Bella. De alguna forma, sentía que algo se venía.

─ ¿Estás bien? ─ le preguntó después de darle un sorbo a su café.

─ Sí…─ mintió en voz bajita─ algo así…─ se giró a verlo y Edward la miró, arqueando su ceja. Se detuvo lentamente. Habían llegado a su casa.

─ ¿Quieres decirme?

Un silencio se formó entre ellos por un par de minutos. Edward quiso repetir la pregunta porque creyó que no lo había escuchado.

─ No era necesario que te disculparas sólo porque Alice y los chicos te lo dijeron. Después de todo hay otras chicas por ahí.

Edward se quedó de piedra. Maldita Alice. Era obvio que ella le había dicho eso.

─ Bella… eso no es cierto…─ ella arqueó una ceja─ o sea, sí pero… ¡ugh! O sea, lo hice porque quería hacerlo. No me estoy disculpando, te estoy perdonando.

─ ¿Por qué? ─ ella había colocado sus manos en su regazo y sus ojos estaban llameando pero no era de furia ni de miedo, era otro tipo de fulgor.

─ No lo sé… simplemente no estoy listo para que dejes de ser mi problema.

Esas palabras la descolocaron. Tuvo que aferrarse del borde del asiento.

─ Podrías ir acostumbrándote─ ofreció. Un poco desorientada, un poco esperanzada, un poco emocionada.

─ Pero no quiero─ él le dijo. Bella amaba la forma en que sus labios suaves y rosados a veces se curvaban en las comisuras cuando hablaba. Una arruga se posó en su frente, entre sus pobladas cejas y Bella quiso deshacerla alisándola con su pulgar. Se sujetó más fuerte del asiento.

─ ¿Por qué? ─ volvió a preguntar.

─ No lo sé─ y la mirada en sus ojos… la mirada en los ojos de él decía tantas cosas, pero Bella no supo qué tipo de cosas y, lamentablemente, tampoco Edward sabía qué es lo que estaba ocurriendo con él.

─ Será mejor que baje… gracias por el aventón─ dijo Bella en un murmullo, rompiendo la conexión de miradas que el cobrizo había iniciado y, sin esperar otra respuesta, salió del auto. Cerró la puerta suavemente y se giró sobre sus talones.

Cuando Bella entró a su casa, lo hizo en una burbuja y sintió que un globo se estaba inflando en su interior.

─ Por Dios─ fue todo lo que pudo decir agitadamente. ¿Qué era esto que estaba pasando?

¡Y ahí está! ¿Qué les pareció? Déjenmelo saber en sus comentarios. Gracias a todas. Estuve muy ocupada. Leí todos los rr, comenzaré a contestar los nuevos; perdón por eso pero creo que ya tuvieron la respuesta a sus preguntas anteriores. No sean tan malas con B, si, es una maldita pero también traten de ponerse en su lugar. Hubo un rr sobre eso (Cary), coincidimos totalmente. Abran sus horizontes, queridas. Esto va a estar bien.