Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 7
─ ¿Entonces estamos bien? ─ preguntó Edward aferrando con demasiada fuerza su teléfono.
─ Hum… supongo─ Bella dudó en un murmullo. Edward se pasó una mano por el cabello y contempló la negrura de la noche a través de su balcón.
─ Sólo acepta que te perdoné o me disculpé porque yo quería hacerlo, no porque ellos lo dijeron.
Bella se quedó en silencio por unos segundos.
─ Sí, yo creo que sí.
─ ¿Entonces estamos bien? ─ volvió a preguntar el cobrizo.
─ Sí, estamos bien─ respondió Bella.
─ Bien.
─ Bien.
Otro silencio, más prolongado. Ninguno de los dos sabía que decir, sólo se quedaron ahí un momento. Edward escuchó claramente como Bella tomó aire y abrió los labios para preguntar:
─ ¿Edward?
─ ¿Sí?
Bella cerró fuertemente los ojos y tomó en un puño su colcha.
─ No sé qué está pasando.
Edward medio sonrió, no necesitaba otra cosa para saber a lo que se refería ella.
─ Tampoco yo, Chica Bike, tampoco yo.
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El viernes, en Biología, ambos estaban sonrientes y se pasaron toda la clase platicando mientras terminaban de clasificar las células eucariota y procariota en sus cuadernos. Entonces, Angela se deslizo silenciosamente por el pasillo cuando Mr. Molina salió del salón y se inclinó en su mesa.
─ Hola─ los saludó. El bullicio del salón se hizo más fuerte y algunos sacaron sus libros de las mochilas para echarle un ojo a las respuestas.
─ Hola─ Bella la saludó sonriente.
─ Estaba pensando en… ¿a quién se supone que tengo que invitar para tu fiesta de mañana?
─ Oh, no lo sé. A quien sea. Entre más gente mejor, ¿no? ─ Bella miró a Edward, como esperando su opinión.
─ Sí, yo creo que sí─ él respondió.
─ Oh, bueno─ entonces Angela se fue.
Ellos se volvieron a inclinar para seguir hablando y descansaron sus brazos sobre la fría mesa, cuando los dorsos de sus manos apenas se tocaron, ninguno se movió y disfrutaron de la inocente sensación.
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─ Sigo sin creerme que ahora ustedes dos se amen─ dijo Alice mientras señalaba con la pluma a Edward y a Bella en Literatura, la única clase que todos compartían.
Edward rodó los ojos y se acomodó en su asiento para seguir leyendo.
─ No te emociones. Siento que otro drama se viene─ dijo Rose, metiendo su cabeza entre ella y Bella. Ahora fue el turno de Bella de rodar los ojos.
─ ¿Podrían, por favor, dejar de hablar? Intento concentrarme─ espetó Bella y contempló el libro sobre su mesa.
─ Ay por Dios, cállate─ le respondió Alice y Bella estampó las manos en la mesa, en gesto desesperado. Entonces, con ayuda de sus pies se impulsó y se adelantó. Exactamente a la altura de Edward, que era el único que estaba leyendo. Emmett y Jasper estaban hablando sobre gimnasio y dietas.
─ Sí, ve con tu novio─ dijo Rosalie en broma. Tanto a Edward como a Bella les gustó como se escuchó eso. Bella alzó la mano y le mostró el dedo medio. Ellas dos ahogaron una risa.
Cuando Edward se inclinó a escribir, le dedicó una ligera sonrisa a Bella y ella le devolvió el gesto, entonces se quedó mirándolo y se deleitó con la forma en que cuadraba la mandíbula cuando escribía. Quiso pasarle un dedo por ahí y enterrar la mano en su cabello.
─ ¿Quieres que pase por ti cuando termines el ensayo? ─ él le preguntó y Bella le sonrió.
─ Sí, estaría bien.
─ De acuerdo─ él se incorporó y le regaló una sonrisa dentona, le meneó las cejas y Bella se rió con una risa burbujeante.
Del otro lado del salón, Jessica la fulminó con la mirada.
─ Creo que tu novia me odia─ le dijo. A él se le borró la sonrisa.
─ ¿Cuál novia?
─ Stanley.
Edward rodó los ojos.
─ Ella no es mi novia.
─ ¿Entonces qué se supone que es?
─ Nada… era mi chica de a ratos.
Bella alzó las cejas.
─ ¿Qué se suponía que hacían?
─ Sólo era Jessica tratando de meterse en mis pantalones.
Bella se rió.
─ Entonces creo que entiendes cómo me siento yo contigo.
─ Cállate─ Edward miró hacia el frente y Bella se rió.
─ Entonces Jessica ya no es tu chica de a ratos… ¿ahora quién es?
─ Nadie… tengo una chica ahora.
─ ¿Ah, sí? ─ A Bella como que eso le dio celos y mejor comenzó a escribir de vuelta─ ¿y quién es?
Edward se inclinó hacia ella, se lamió los labios y la miró a los ojos.
─ Tú, ahora tú eres esa chica.
Notó una sonrisa naciendo en su voz, como un embrión, entonces Bella se sintió morir.
─ ¿La de a ratos?
─ No, simplemente eres la chica.
─ ¿Eso qué significa?
─ No lo sé… y me gusta no saber.
─ A mí también.
─ ¡Dejen de pasarse las babas y terminen esto! ─ Jasper golpeó a Edward en la espalda con la libreta─ Edward necesito copiarlo.
─ Entonces hazlo tú─ le respondió.
─ Marica─ siseó Jasper.
Edward y Bella se volvieron a mirar.
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─ Tal como dijiste─ Bella entró al Volvo, saludando a Edward.
─ Tal como lo dije─ él asintió y arrancó─ y ahora que es viernes, no hay tarea, no trabajas… ¿qué quieres hacer?
─ Ehh… no lo sé.
─ ¿Quieres ir a mi casa? ─ ofreció.
─ Bueno─ Bella se encogió de hombros─ hay una cama y me duelen los pies, está bien.
─ De acuerdo.
Edward condujo hasta allá y Bella se apoderó del estéreo. En completo silencio, transcurrió el viaje y bajaron del auto.
Edward abrió la puerta de su casa y Bella entró, cuando habían subido los primeros peldaños de la escalera, la puerta del estudio se abrió. Bella se quedó de piedra y con la boca ligeramente abierta cuando vio al padre de Edward, igual de caliente que el hijo.
─ Edward─ lo llamó y éste resopló.
─ Carlisle.
─ ¿Quién es ella? ─ Carlisle se había acercado y ahora estaba al pie de la escalera.
─ Es Bella Swan, una amiga e hija del…
─ Del Jefe Swan, ¿cierto? ─ interrumpió Carlisle y extendió la mano─ mucho gusto, soy Carlisle, el padre de Edward.
─ Hola, un placer─ Bella apretó la mano y Edward rodó ligeramente los ojos.
─ Charlie no deja de hablar de ti─ siguió el padre de Edward.
─ Eh, sí. Eso suena como Charlie─ Carlisle le dirigió una sonrisa amable y Edward se giró sobre sus talones para seguir subiendo, empujó ligeramente a Bella por el hombro.
─ Eh, Edward… quiero hablar contigo.
Bella miró a Edward y él apretó los ojos.
─ ¿Sobre qué? ¿Es algo importante? Tenemos que hacer un proyecto─ mintió. Carlisle se cruzó de brazos.
─ Es sobre la Universidad.
Bella se balanceó en sus pies y tomó los tirantes de su mochila, en un gesto incómodo.
─ ¿Qué sobre eso?
─ ¿Estás planeando entrar por el equipo de fútbol o entrarás a Medicina?
Edward se relamió los dedos y ahogó un gruñido.
─ Ya te dije que no… ninguna de las dos. Te dije que aplicaré para Juilliard.
Bella evitó alzar las cejas por asombro. Sabía que a Edward le gustaba la música pero no a ese nivel. Sí, había visto la guitarra, el teclado, la batería y el saxofón que tenía en su habitación y el gran piano en la estancia; había visto los innumerables posters de música que tenía pegados en la pared de su habitación y sabía que no compartía Cálculo con él porque él había preferido música, pero no se imaginaba ese nivel.
Carlisle soltó una risa seca, afilada.
─ ¿Juilliard? ¿Crees que te pagaré Juilliard?
─ Sí─ Edward respondió en un murmullo.
Carlisle meneó la cabeza.
─ Vas a morirte de hambre… ¿qué piensas hacer después? Además… ¿siquiera crees que puedes entrar ahí, que te puedan aceptar? ¿A ti? ─ dijo con desdén. Bella no conocía su relación pero le dieron ganas de saltarle a la yugular y asesinar al rubio que estaba frente a ella y a Edward. No importaba lo caliente que fuera.
─ Sí, puedo hacerlo. Sé tocar un montón de instrumentos y tengo un par de canciones…
─ Sí, sí─ su padre lo acalló con un gesto de mano─ estás equivocado. No podrás hacerlo, no buscan a gente como tú… como Edward Cullen, no importa que tanta porquería tengas escrita, no me importa en absoluto. Irás a la escuela de Medicina o de Leyes, punto.
Se giró sobre sus talones y fue hacia su estudio.
─ ¡No puedes prohibirme eso! ─ Le gritó Edward de vuelta.
─ Olvídate de esa estupidez, Edward─ fueron sus últimas palabras antes de cerrar la puerta.
Un denso silencio se cernió en las escaleras. Bella lo miró y Edward seguía con la vista clavada en la puerta del estudio.
─ Ven… vamos arriba─ lo tomó del brazo y subieron en silencio. Bella abrió la puerta de su habitación y cuando se giró a cerrarla, Edward se sentó en su cama, lucía como si el globo de adentro se le hubiera desinflado.
─ Edward, sabes que no quiso decir eso…
Él negó con la cabeza.
─ Lo quiso decir. Es lo que siempre hace.
Bella dejó su mochila en el piso y se sentó a su lado.
─ Claro que no. Él no quiere joderte─ intentó animar aun y cuando ella no podía animarse a sí misma con el asunto de su madre.
─ Pero lo hace.
Eso era cierto.
─ Sabes bien que todo lo que dijo es mentira. Eres increíble. Podrás hacerlo, te graduaras y serás alguien jodidamente genial.
Edward la miró.
─ ¿No se supone que tiene que apoyarme? Es mi padre… o algo.
─ Ten paciencia. Sólo está lidiando con la idea de que no quieres ser como él.
─ ¡Jamás seré como él, no me convertiré en eso! ─ dijo asustado─ y he tenido paciencia por diecisiete años, dudo que pueda tener más.
Bella apretó los labios y tomó las manos de Edward entre las suyas.
─ No lo escuches. Puedes hacerlo, maldición que puedes. Podrás convencerlo, me dijiste que ahorrabas para la Universidad.
─ Eso no es suficiente.
─ ¿Te estás escuchando? Tú mismo le estás dando la razón a Carlisle, no dejes que pase sobre ti.
Edward se giró completamente y la contempló por unos minutos. Bella hizo lo mismo.
─ Eres malditamente bueno, Edward. Puedes hacerlo. Yo creo en ti. Eso es lo que se supone que hacen los amigos.
Entonces, Edward se inclinó y la besó. Bella cerró los ojos instantáneamente, como si hubiera estado esperando eso por mil años; bueno, en realidad era algo parecido.
Permanecieron un momento así, entonces Edward intentó mover los labios y Bella le dio acceso libre, envolvió una mano en su suave cabello y Edward colocó su mano en el cuello de Bella. Una sensación hormigueante les recorrió el cuerpo entero.
Lo hicieron por un par de segundos. Así como lo había iniciado, Edward fue quien rompió el hechizo, se alejó lentamente y ansío con recostar su frente contra la de Bella; pero se abstuvo, no quería llevar esto a otro nivel, a un nivel aún más arriba.
─ Lo siento─ mintió en un susurro. Bella meneó levemente la cabeza.
─ Yo no─ entonces Edward esbozó una ligera sonrisa.
─ Ni yo, en realidad.
─ En realidad─ ella dijo.
─ En realidad─ aceptó Edward.
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─ ¡HOY ES DÍA DE FIESTA! ─ gritó Alice cuando entró a la habitación de Bella, el sábado por la tarde. Rosalie venía tras ella, cargando un montón de cosas de belleza y ropa.
─ ¡Hola! ─ Bella las saludó sonriente─ les guardamos un poco de pastel.
─ El pastel engorda…─ comenzó Rosalie.
─ Pero es mi cumpleaños─ aventuró Bella y les tendió los platos con una generosa rebanada de pastel de chocolate.
─ Bueno─ la rubia se encogió de hombros y ambas tomaron los platos. Emmett cambió la canción en el estéreo.
Todos habían llegado al medio día. Venían cargando pastel, palomitas, refresco, un montón de frituras y cada uno llevaba un gorro de cumpleaños en la cabeza. Entraron como un bólido a la casa, asustando a Charlie y a Bella, que estaban en la sala.
Charlie los miró feo y a Bella no le pasó desapercibida la mirada de odio puro que Charlie le dedicó a Edward. Edward se removió incómodo en su lugar. Comenzaron a cantar la canción del cumpleaños y envolvieron a Bella en un abrazo grupal, luego le colocaron un gorro.
Charlie se despidió de Bella con un abrazo y partió hacia la Comisaría. Había tratado de convencer a Bella de tomar el día libre pero ella lo rechazó diciendo que ni siquiera estaría en casa.
Luego, todos se fueron a la habitación de Bella. Cuando estaban partiendo el pastel, Alice y Rose fueron a sus casas a traer sus atuendos para la fiesta de la noche.
─ ¡Dios, ya tienes dieciocho! ─ Alice volvió a abrazarla y se secó una falsa lágrima de la comisura del ojo.
─ Bueno ya, no estoy tan vieja.
─ No lo creo… ¿eso es una cana? ─ jugueteó Edward mientras pasaba casi su cuerpo entero por encima de ella para tomar más bolas de queso. A Bella no le pasó desapercibido el intento de coqueteo, así que decidió seguirle el juego.
─ Cállate─ le palmeó el brazo y sin que nadie se diera cuenta, retiró su mano lentamente acariciando todo su brazo. Edward la miró y le dedicó una sonrisa torcida.
─ ¿A quién se supone que Angela invitó a tu fiesta? ─ preguntó Rosalie mientras dejaba las cosas en el clóset.
─ No tengo idea… le dije que entre más gente mejor─ respondió Bella.
─ Eso me huele a que tus novias estarán ahí─ codeó Jasper a Edward, miró a Bella por el rabillo del ojo. Bella se hizo la tonta viéndose las uñas recién pintadas.
─ Seguramente─ contestó Edward. A Bella se le oprimió el pecho, decidió jugar mejor sus cartas.
Tiró intencionalmente el esmalte debajo de la cama y se inclinó, sacando el trasero y colocándolo justo al lado del brazo de Edward, alejándolo sólo unos centímetros. Edward carraspeó y Bella sonrió cuando una cortina de cabello le cubrió el rostro.
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Cuando se llegó la noche, Bella entró a darse una ducha y cuando escuchó las voces de Jasper y Emmett a través de la puerta del baño diciéndole que se verían en un rato más, decidió salir y encontrarse con Edward. Él estaba de pie, a punto de bajar las escaleras pero la miró. Bella estaba usando una bata y su cabello estaba mojado, Edward le sonrió. Entonces Bella se preguntó sobre quién era el que en realidad estaba ligando.
─ Te veré en un rato más, Chica Bike. Pasaré por ti─ murmuró.
─ De acuerdo. Nos vemos─ le sonrió y se dirigió a su habitación, asegurándose de contonear las caderas.
Bella usó un vestido blanco, que se ajustaba en su torso y le ceñía la cintura. Usó el cabello suelto, lacio; se cambió el maquillaje por uno de color dorado y se maquilló los labios color vino.
Edward tragó cuando la vio salir de la casa, seguida de Rosalie y Alice. Subieron al Jeep de Emmett y Bella se sentó junto a Edward.
─ Te ves muy linda─ él le susurró en el oído.
─ Gracias─ le respondió sonriente. Edward estaba usando unos pantalones que se le ajustaban deliciosamente al trasero, sus inseparables Converse, una camisa azul y una chaqueta. Su cabello, un desastre, como siempre.
─ ¡Oh, falta esto! ─ chilló Alice y se inclinó sobre Bella para colocarle una tiara─ casi lo olvidaba, chica del cumpleaños.
─ Gracias, Ali.
Durante el trayecto, Edward y Bella se la pasaron dándose miradas de complicidad y Bella tuvo la osadía de inclinarse hacia el estéreo y de nueva cuente, colocar su trasero frente a Edward, pero esta vez, frente a su rostro, literalmente. Cuando volvió a su asiento, él dejó caer una mano y tocó su muslo, él no movió su mano y Bella no movió la pierna.
Se la pasaron cantando, gritando y riéndose. Cuando Bella se movía, una oleada de aroma a frutas y dulce impactaba en la nariz de Edward y en un momento, Bella se inclinó hacia él y le susurró algo al oído. Edward no supo que era, sólo se rió y ella también lo hizo. Edward no pudo concentrarse en sus palabras porque había sentido sus labios contra su oreja, su aliento ahí y el olor a manzana del gran chicle que Bella estaba masticando. Lo estaba mareando y sólo quería besarla otra vez.
─ Creo que Charlie me dará un perro… ya se lo había pedido pero no quiso dármelo─ Bella hizo un puchero y Rose se rió.
─ Tal vez lo haga por tu cumpleaños.
─ Espero.
─ ¿Cómo crees que deba llamar a mi perro? ─ Bella le preguntó a Edward cuando los otros siguieron platicando.
─ Ehh… no lo sé. Llámalo Edward─ Bella rodó los ojos.
─ No quiero recordarte siempre─ Edward hizo un puchero.
─ ¿Por qué no?
─ Porque me volverás loca.
─ ¿Y eso es malo?
Bella lo miró intensamente.
─ No lo sé. No sé nada.
─ Ni yo─ Edward suspiró.
Cuando llegaron al lugar, todos corearon un "¡Feliz cumpleaños!" y arrojaron confeti, serpentinas y purpurina; hicieron sonar silbatos y espanta suegras. Bella amaba la purpurina pero era un dolor en el culo quitarla de todos lados. Luego vio que todos estaban usando cosas ridículas como enormes lentes, gorros de colores, corbatas y sostenían tiras de globo.
Angela se había lucido con la decoración y cuando se abrazaron, Bella le agradeció en el oído.
─ Hiciste un buen trabajo. Gracias, Angie. Era justo lo que necesitaba.
─ No te preocupes. Eres mi amiga.
El volumen de la música era atronador; la mayoría sostenía en sus manos vasos rojos típicos de fiesta, había unos cuantos más en el piso; botellas, platos, frituras en el piso; de todo un poco.
El vestido se le empapó de sudor por tanto bailar y escurrirse por lugares diminutos. Alguien arrojó cerveza y le heló la espalda.
─ ¿Te gusta esto? ─ Edward le preguntó en el oído mientras le tendía un vaso lleno de ponche divertido.
─ Sí, es genial─ contestó sonriente─ ¿no se supone que ya deberías estar con Jessica o con Denali?
Edward rodó los ojos.
─ Te dije que ellas no me importaban.
─ No lo hiciste parecer. Lo aceptaste esta tarde cuando Jasper lo mencionó.
─ Era broma… oh ¿vas a decirme que estás celosa?
─ Claro que no. No debería estar celosa.
─ Pero lo estás.
─ Claro que no─ repitió, mintiendo.
Unos cuantos bailes más, Angela bajó el volumen de la música y tomó el micrófono.
─ ¡Es hora de la canción del cumpleaños! ¿Alguien quiere un poco de pastel?
Un grito grupal se alzó y Angela, sonriente, se llevó a Bella a la cocina.
─ Me van a matar─ dijo apesadumbrada cuando vio el gran pastel─ prácticamente puedo ser enterrada ahí.
─ Yo te cuido las espaldas─ dijo Edward, divertido.
─ No, creo que tú serás él que me va a enterrar.
─ Ese seré yo─ entró Emmett y se frotó las manos.
La canción del cumpleaños fue cantada a gritos y luego, hicieron sonar las espanta suegras y los silbatos cuando terminaron.
Edward empujó a Bella contra el pastel y el betún quedó embarrado por su rostro como si fuera una barba. Hubo un montón de fotografías y mientras Bella se retiraba el betún con una servilleta pensó en que esta gente en realidad ni siquiera la quería, sólo estaban aquí por la diversión y el alcohol gratis. Sólo seis personas eran importantes de toda la masa de gente que estaba aquí: Rosalie, Emmett, Alice, Jasper, Angela y Edward. Edward siempre con ella, Edward siempre en su mente, Edward siempre encontrando una manera de tocarla; como ahora, ayudándola a limpiarse la sustancia pegajosa del rostro y de paso acariciando su cuello.
─ Eres un idiota─ le dijo, Edward sonrió.
─ Emmett hubiera sido peor.
─ Eso me consuela.
La fiesta terminó y conforme todos se iban, Edward se perdió en la multitud.
─ ¡Bella, andando! ─ Alice la apresuró con un gesto de mano.
─ Falta Edward─ dijo con voz aburrida Jasper.
─ Entraré a buscarlo─ dijo Bella y fue a la casa, de nueva cuenta.
Cullen no estaba por ningún lado, barrió con la mirada el lugar pero no pudo encontrar su rebelde cabello.
─ Ang, mañana vendré a ayudarte con la limpieza─ dijo Bella.
─ Oh, bueno… como quieras, puedo hacerlo yo.
─ Estás loca, es un montón; fue mi fiesta. Mañana vendré… por cierto, ¿has visto a Edward?
─ Está en el baño─ respondió.
─ Oh, bueno. Nos vemos mañana, gracias por todo, amor─ la abrazó y Angela sonrió.
─ ¿Te gustó?
─ Me encantó.
Cuando Bella fue capaz de encontrar a Edward, salieron pero los demás ya se habían ido.
─ ¿Ves eso? Es tu culpa, si no hubieras ido al baño hubiéramos ido con ellos.
─ ¡Disculpa por no tener una vejiga con capacidad de dos mil litros!
─ Cállate y empecemos a caminar.
─ Ahora por tu culpa tendré que pasar frío─ Bella se abrazó a sí misma.
Edward rodó los ojos.
─ Deja de reclamar, ten mi chaqueta.
─ Bueno─ Edward se la tendió y ella se enredó. Él soltó una risita.
─ Creí que ibas a negarte o algo así.
─ Lo haría en otras circunstancias, ahora, como es tu culpa, la tomo.
─ Cállate.
─ Cállame─ Bella lo retó. Entonces, Edward la miró y se aproximó a ella. Sin preverlo, Bella tenía sobre su boca los labios de Edward… de nueva cuenta. Se colocó sobre sus puntas e intensificó el beso acariciando su cabello. Tres besos y contando. ¡Eso tenía que significarse algo!
Edward se alejó y el silencio de la noche fue atravesado por el muack que se escuchó. Sonrieron.
─ Eso no era a lo que me refería.
─ Pero te gustó.
─ No─ mintió ella. Edward sonrió y envolvió un brazo por sus hombros, para seguir caminando.
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El jueves de esa misma semana, cuatro días después del cumpleaños de Bella, ella finalmente habló con Rosalie y con Alice. Sentía que se estaba asfixiando con las dudas pero a pesar de todo, estaba en una burbuja de algo que no podía describir. Algo que la hacía sentir bien.
─ Sabía que ustedes dos iban a terminar juntos─ dijo Alice─ tuve una visión del futuro.
Bella rodó los ojos.
─ No estamos juntos─ reprendió Bella. Rosalie rodó los ojos y siguió pintándose las uñas.
─ Pero lo harán… o sea, ¿quién se besa? Los malditos amigos no se besan…─ inició recordando su episodio con Edward─ y ¡tres veces! Ahí hay algo… o bueno, sería mejor que le preguntaras─ habló por experiencia propia.
─ ¿¡Qué!? ¡Absolutamente no! ─ chilló Bella─ pensará que estoy dando el gran paso, ¿qué pasa si él no quiere nada serio?
─ Entonces lo dejas y ya. Te sentirás miserable pero saldrás de eso─ opinó Rosalie. Bella frunció los labios.
─ Él no ha dicho nada de ese tipo, sólo le dije que no sabía que estaba pasando y él dijo que tampoco, ¿qué carajos significa eso? Eso no responde si estamos en la misma página o no.
─ Pues no pero… bueno, es que la verdad esa no es señal─ dijo Alice─ es mejor que hables con él para que no te ilusiones más.
─ NO estoy ilusionada.
─ Seguro─ dijo Rosalie, nunca creyéndole─ además, fuiste una perra por hacer todo eso. Si tú tampoco quieres arriesgar ni quieres nada deja de coquetear con él.
─ ¡No estoy coqueteando con él!
─ Disculpa, amiga, pero alguien no se besa con alguien en tres ocasiones y dice que eso no es ligar.
─ ¡Oh, Dios! Estoy JPTLV
─ ¿JPTLV? ─ preguntaron en coro.
─ Jodida Para Toda La Vida.
─ ¡Oh, sí! ─ canturrearon.
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Ese mismo día, pero un par de horas antes, en los vestidores de la escuela, al terminar la práctica, Edward habló con Jasper.
─ Yo diría que sólo te centraras en Bella y dejaras a Denali y a Stanley. Bella ya te dio a entender que no quiere nada contigo porque eres un prostituto, literalmente. No eres de fiar. Si yo fuera Bella, haría lo mismo, amigo.
─ Pero yo ya le dije que ellas no me interesan.
─ Una cosa es decir y otra es hacer. O dime, ¿por qué ayer en Inglés dejaste que Jessica se sentara junto a ti y no le guardaste ese lugar a Bella? Bella lo notó, viejo. No está pinche pendeja.
─ Oh, cállate, idiota.
─ Es la puta verdad. Alice también dijo que Swan sólo quiere llamar tu atención pero se detiene porque eres un promiscuo… tiene mucho que perder.
─ ¡Yo también!
Jasper lo miró aburrido.
─ ¿Cómo qué? ¿A Denali? ¿A Jessica? No mames.
─ ¡Mi libertad, idiota! ─ argumentó Edward y cerró el casillero de un golpe.
─ Igual a Tanya y a Jessica─ canturreó Jasper y Edward lo miró feo.
─ No eres de ayuda.
─ ¿No soy de ayuda? Yo diría que dejes a esas chicas, Bella es mejor… además ellas me caen mal.
─ ¡Dios! Estoy JPTLV
─ ¿JPTLV? ─ preguntó Jasper y se ajustó las gafas.
─ Jodido Para Toda La Vida.
─ ¡Oohh! Eso me gusta, es muy de chat… comenzaré a usarlo. JPTLV, suena bien─ le alzó un pulgar y Edward rodó los ojos antes de ajustarse la mochila y empezar a caminar.
…
¡Y eso es todo por ahora! Creo que los capítulos están siendo muy cortos… pero creo que así se manejara… no lo sé. Bueno, háganme saber lo que piensan en sus rr. ¿Creen que en realidad estos chicos están JPTLV? Nos leemos en el siguiente.
